adaptación

Viejo maestro

En 1993 al excavar una antigua tumba en el centro de China, encontraron una gran cantidad de textos escritos sobre tablillas de bambú. Luego de estudiarlos y clasificarlos, descubrieron una copia del Lao zi, el libro conocido en Occidente como Tao Te Ching. La tumba de Goudian había sido sellada probablemente a finales del siglo IV a.C. así que esta es la copia más antigua conocida hasta la fecha del clásico del pensamiento taoísta.

Durante milenios, las culturas orientales y occidentales han desarrollado cosmovisiones diferentes para abordar prácticamente todos los aspectos de la existencia. Algunos estudiosos consideran que los términos Oriente y Occidente representan universos aparte que se fundan en presunciones e ideales distintos y aparentemente incompatibles, sin embargo, Giuseppe Tucci, investigador orientalista y arqueólogo en su libro La filosofía hindú, escribía:

Son como dos caminos paralelos. Condicionadas en su nacimiento y desarrollo por el mismo misterio que el hombre descubre a su alrededor, y estimuladas por el ansia de aclararlo, aquellas corrientes se encuentran con mucha frecuencia, porque son idénticos los problemas que surgen ante nuestra mente, sea cual fuere el cielo bajo el que se viva, e idénticos los medios de que aquélla dispone para resolverlos.

Richard Wilhelm, un sinólogo y misionero alemán, que vivió en China durante 25 años, aprendió a hablar y escribir chino con fluidez. En 1911, a la edad de 38 años, conoció a Lao Nai-hsuan, uno de los pocos eruditos clásicos que en esa época se había dado cuenta que el aislamiento de China del resto del mundo tenía que terminar. Lao ayudó a Wilhelm en las traducciones de las grandes obras filosóficas del chino al alemán. Wilhelm comenta:

La implacable mecanización y racionalización de la vida en Occidente necesitaba la adhesión oriental a una profundidad natural del alma. Su misión era unir nuestras manos en la realización mutua, descubrir los cimientos comunes de la humanidad para encontrar un núcleo en lo más profundo de lo humano, desde donde podemos abordar… la formación de la vida.

Robin Wang, profesora de filosofía en la Universidad Loyola Marymount en Los Ángeles, en una reciente conferencia explicó que como el chino es un idioma pictórico, está abierto a diferentes traducciones a los lenguajes occidentales, por lo que algunas traducciones son conceptuales y otras se centran más en el cultivo del cuerpo o en el fortalecimiento de la mente. Señaló:

Los seres humanos son parte de la naturaleza, no el centro. […] El taoísmo es el lugar de los humanos en el cosmos. ¿Por qué estamos aquí? ¿A dónde vamos?

El taoísmo forma parte ya del legado cultural de China. Podemos referirnos al taoísmo como una amalgama de folclore, mitos, leyendas, poesía, arte, filosofía y espiritualidad, uno de los grandes pilares de la sabiduría universal. En occidente, utilizamos la palabra taoísmo, para referirnos a dos corrientes de pensamiento diferentes:

  • Taoísmo filosófico (daojia), refiere a una doctrina centrada en los conceptos del Tao o Dao, traducido como Camino y el wu-wei entendido como no interferir en el curso natural de las cosas.
  • Taoísmo religioso (daojiao), enseñanzas taoístas, con diversas orientaciones y prácticas que tienen por objeto la prolongación de la vida y en algunas escuelas la búsqueda de la inmortalidad.

Algunos investigadores, consideran que el taoísmo religioso es una tradición que se apropió de conceptos del taoísmo filosófico. De hecho, el taoísmo del Tao Te Ching es contrario a la búsqueda de la inmortalidad, su filosofía explica que la vida seguida por la muerte es parte del curso natural, por lo que el ser humano debe seguir serenamente este itinerario.

Lao zi, es considerado el fundador del taoísmo filosófico y el presunto autor del Tao Te Ching, su vida real es una incógnita y es más que probable que sea una figura legendaria. Según algunos investigadores, Lao zi, que literalmente significa viejo maestro, pudo ser, un personaje contemporáneo a Confucio. Según la leyenda nació en el Estado de Chu y trabajó como bibliotecario en los archivos imperiales, por lo que tuvo acceso a los documentos más importantes de la historia de China.

Siendo anciano, frustrado por la decadencia del Imperio, decidió partir hacia el Occidente. Al llegar a la frontera, el guardia le exigió como tributo de paso que escribiera un texto con toda su sabiduría. Así nació el Tao Te Ching, escrito con 5.000 caracteres. El Tao Te Ching es una obra completamente original, difícil de datar, ya que en su contenido no hace mención a ningún texto anterior o personaje histórico.

En el libro How To Live A Good Life, Robin Wang, escribe un artículo sobre el taoísmo. Wang explica que esta filosofía surgió en un periodo histórico de profundos cambios e incertidumbres. Era una época en la que las personas discutían acaloradamente sobre los valores morales, las creencias religiosas y la forma correcta de gobierno. Era un tiempo de conflicto en el que la desigualdad no tenía freno y las personas competían desesperadamente por la riqueza, el poder y el prestigio. Era un momento de inminente desastre ambiental en el que los cambios provocados por el ser humano amenazaban a la sociedad en su conjunto. Era también un periodo en el que las personas aspiraban a tener una vida prolongada, sana y plena, pero constataban que eran incapaces de lograrlo. Esta era la forma de vida en China durante el periodo de los Reinos Combatientes, hace más de dos mil quinientos años.

Es en esa época y contexto que surge la filosofía del taoísmo, la cual se ocupa de estudiar la naturaleza para buscar soluciones a los problemas relacionados con la incertidumbre, el conflicto, el desastre y la tristeza, esto hace que el taoísmo sea tan relevante ahora como entonces. Aunque la ciencia, tecnología, las estructuras sociales y las formas de gobierno han cambiado de manera significativa desde el periodo de los Reinos Combatientes en China, los problemas fundamentales de la vida siguen siendo los mismos, Wang escribe:

Una de las principales preocupaciones del taoísmo es el modo de gestionar la incertidumbre. Lao zi ofrece remedios para nuestros caóticos problemas personales, sociales y políticos. Como alguien que cultiva el tronco y las raíces de un árbol floreciente, Lao zi dirige su atención al fundamento de la vida misma.

Esta activación de nuestra raíz vital supone que debemos centrarnos en lo que es más importante y está dentro del alcance de nuestro control, como nuestras habilidades, deseos, planes y rutinas cotidianas. Gracias a estas enseñanzas, podemos aprender la manera taoísta de sentirnos cómodos con la incertidumbre y aplicar esta sabiduría en el contexto y desafíos actuales.

A diferencia de occidente, la antigua China era una sociedad profundamente relacionada con la naturaleza y basada enteramente en la agricultura. El agua no solo era un elemento vital, sino que también podía causar daños catastróficos. El lado bueno del agua es evidente, sin embargo, también tenía su lado brutal y dañino. Wang comenta:

Un buen ejemplo es la historia centenaria de cómo el legendario Dayu afrontó una inundación. En lugar de levantar diques para contenerla, redirigió el agua, dragando nuevos canales en el río para canalizarla de acuerdo con su flujo natural.

En el mundo espiritual del pueblo chino, el hombre y la naturaleza están unidos. Para entender sus principios filosóficos se requiere una profunda conexión con la tierra, sus elementos y criaturas. Esto sólo se puede lograr aprendiendo a observar la naturaleza, sentir el ritmo de la vida y percibir cómo todo está interconectado en un equilibrio armónico. El taoísmo compara la vida con un río. El río tiene un curso o varios cursos. La mayor parte de nuestras vidas nadamos contra la corriente. Creemos que debemos y podemos manipular el entorno para sobrevivir, aunque la mayoría de los procesos que están tanto dentro como fuera de nosotros, están fuera de nuestro control. El enfoque taoísta es más bien navegar por el río en lugar de intentar controlarlo.

El doctor en filosofía y sinólogo español, Iñaki Preciado, en su libro Los libros del Tao, señala que todo el pensamiento taoísta, gira en torno a la idea de Tao. Esta idea es, una de las más oscuras y difíciles de definir de toda la filosofía china. Preciado escribe:

El Tao, pues, entendido como Totalidad, tendría como correlato en Hegel a la Totalidad como integridad, como el perfecto ser para sí, lo Absoluto.

Los filósofos taoístas enfatizan una y otra vez que el verdadero Tao es una fuerza que lo abarca todo, que está más allá de nuestra comprensión y no puede ser percibida por los sentidos. Al final se llega, por tanto, a la conclusión de que el Tao no se puede interpretar ni como el absoluto Ser, ni como la Nada, por cuanto ambos extremos, quedan subsumidos en un Todo que no es nada, o una Nada que lo es todo: el Tao. Sin embargo, es importante hacer la distinción entre el Tao no manifestado y el Tao manifestado:

  • Tao no manifestado: en este caso la palabra Tao se usa para designar un concepto que no es accesible al conocimiento racional o a la percepción sensorial. Representa la causa primera y el fundamento último. En esta dimensión el Tao es el principio de todo lo que existe y anterior a todo lo que existe. Es un concepto que no puede expresarse con palabras. Lao zi, nos acerca a su significado con metáforas, como la del agua.
  • Tao manifestado: aquí, el Tao surge como el camino. El proceso que hay entre el principio y el fin, que se caracteriza por la transformación constante en un movimiento natural y espontáneo. Requiere retornar a la simplicidad, para alcanzar paz y serenidad espiritual que nos permita liberarnos del sufrimiento, al vivir en armonía con la naturaleza.

El modelo de conducta que propone el taoísmo es el wu-wei, lo que significa no intervenir en el curso de los acontecimientos, dejando que se exprese el orden natural y espontáneo de las cosas. Para conseguirlo, aconseja desarrollar la ausencia de deseos y ambiciones. wu-wei, implica dejar que todo siga su curso natural, dejar que se cumpla el destino porque el Tao es el que mueve el Universo. El sabio entiende los procesos que guían el universo y fluye con ellos. Aunque no-actuar no significa pasividad. Preciado aclara:

El pensamiento moral taoísta gira en todas sus dimensiones en torno al principio del wu-wei («no-actuar»), la espontaneidad radical, la naturalidad libre de artificio, la no intervención en el curso de los acontecimientos. Tal ha de ser la postura vital del sabio taoísta, quien, por otro lado, hace mofa de las venerables virtudes confucianas, y aun transciende las tradicionales categorías de bien y mal.

La época de los Estados Combatientes, fue un periodo de grandes y profundos cambios económicos, políticos y sociales: Nacían nuevos estados y otros desaparecían. Algunos clanes, familias e individuos se enriquecían y otros se arruinaban. El taoísmo refleja estos constantes cambios, movimientos y transitoriedad en la dialéctica del yin-yang.

Robin Wang, investigó durante siete años para escribir su libro Yinyang: The Way of Heaven and Earth in Chinese Thought and Culture. Para el taoísmo, en el universo nada existe en estado puro ni tampoco en absoluta quietud, sino en una continua y dinámica transformación. Cada objeto o pensamiento posee un complemento del que depende para su existencia y que a su vez existe dentro de él. En el símbolo yin-yang, hay un punto blanco rodeado por el negro y viceversa. Si alguien prefiere uno, tiene que experimentar el otro de todos modos. Son como dos almas que actúan como fuerzas interrelacionadas. Cada elemento moldea e influye en el otro. Están entrelazados y se afectan mutuamente. Ambos tienen la semilla del otro en su interior.

En el seminario, Pensamiento griego, pensamiento chino: ¿Qué traen Platón y Confucio al siglo XXI?, organizado en Santiago por la Universidad Andrés Bello, se le preguntó a la profesora Wang sobre la diferencia entre la filosofía en Oriente y Occidente. Su respuesta fue:

Primero, hay que considerar cómo se entiende en cada cultura al “individuo” y cómo este se relaciona con la sociedad. La tradición occidental se basa en individuos cuya relación está regida por la noción de justicia. En la cultura china uno se convierte en persona a través de sus conexiones con la sociedad, gracias a la armonía con que se integra a la comunidad. No existe el individuo aislado, pues este tiene sus raíces en la familia, después en la comunidad y a continuación en la sociedad. Como dijo Confucio, uno nace con derechos naturales, por ejemplo, a la libertad o a la posibilidad de buscar la felicidad, pero, además, hay deberes naturales. Cada persona nace en una función social, le guste o no a esa persona: no se puede decir “no quiero ser hijo de esa familia”, no se puede decir “estoy en contra de mi comunidad”. Uno tiene deberes naturales que son una obligación social básica. De ese modo, se da una relación armónica con la sociedad y es esa relación la que conforma a cada persona en tanto tal. Si en ese contexto Ud. me pregunta quién soy, pues responderé que “soy hija de una familia”: la definición de lo que es una persona es multidimensional.

Es saludable, enriquecedor y no menos urgente hacer el esfuerzo de abrirnos a incorporar percepciones, sensibilidades, creencias, discursos y valores distintos, para abordar los problemas del mundo como un todo, contemplando las particularidades locales en interacción con la totalidad. Rabindranath Tagore en La religión del hombre escribió:

Las civilizaciones que se desarrollaron en la India o la China, Persia o Judea, Grecia o Roma, son semejantes a otros tantos picachos de montañas, de altitud diferente y flora y fauna diversas, pero pertenecientes, no obstante, a una misma cordillera. No existe entre ellos ninguna barrera que en absoluto los incomunique; idéntica es su base y unos y otros afectan a la meteorología que a todos es común.

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