El 12 de junio de 1946, Pierre Teilhard de Chardin, recién llegado a París, anotó en su diario: “La muerte de Dios (Nietzsche) y el renacimiento de Dios (Omega)”. Teilhard, sacerdote jesuita y paleontólogo, volvía de China, donde había pasado buena parte de dos décadas trabajando en fósiles, incluidas las excavaciones del Hombre de Pekín. Sus superiores jesuitas, bajo presión […]