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Mentalidad expansiva

Guido Tonelli profesor de física en la Universidad de Pisa, desempeñó un papel clave en el descubrimiento del bosón de Higgs. En su libro Génesis: La historia de cómo empezó todo, redescubre a Georges Lemaître, un científico y sacerdote católico de 33 años, que con la idea del Big Bang, cambió radicalmente la visión del universo y la opinión del mismísimo Einstein.

En 1927, Lemaître de 33 años, fue uno de los primeros en comprender que las ecuaciones de Einstein también pueden describir un universo dinámico, de masa constante y que se expande. Lemaître consideraba que sus teorías científicas no eran contradictorias con el Dios creador de su fe católica. La primera reacción de Einstein fue:

Tus cálculos son correctos, pero tu física es abominable.

La creencia que el universo era un sistema estacionario estaba tan arraigada, que incluso una de las mentes más imaginativas de la época rechazó de plano que el universo podría estar en expansión. Tomaron años de discusión y argumentos antes de que esta idea extraordinariamente novedosa y creativa fuera aceptada. En 1933, Einstein luego de oír nuevamente a Lemaître explicar su teoría, se puso en pie y dijo:

Esta es la explicación más bella y satisfactoria de la Creación que alguna vez he escuchado.

La intuición de Lemaître, confirmada por las mediciones del Hubble, sentó las bases para nada menos que una nueva visión del mundo. Tonelli escribe:

Tomó casi un siglo, pero hoy la relación que permitió establecer la naturaleza esencialmente dinámica del universo se llama, apropiadamente, la “ley de Hubble-Lemaître”.

Lemaître siempre expresó que era importante mantener una separación entre las ideas científicas y las creencias religiosas sobre la creación. El hecho de que Lemaître fuera tanto un científico como un sacerdote hizo que un periodista escribiera de él:

No hay conflicto entre religión y ciencia, repite Lemaître una y otra vez… Su punto de vista es interesante e importante no solo porque sea un sacerdote católico, ni uno de los principales matemáticos y físicos de nuestro tiempo, sino porque él es ambas cosas.

Con Galileo comienza una nueva etapa de madurez en la humanidad. Los científicos ya no buscaban más la verdad en libros. No inclinaban la cabeza ante un principio de autoridad, ni repetían fórmulas transmitidas por la tradición. Sino que sometían todo a la crítica más implacable. La ciencia se convirtió en una búsqueda creativa de verdades provisionales, validadas a través de experimentos necesarias demostraciones. Aunque la ciencia y la fe suelen no encajar muy bien, hay notables excepciones, como la de este científico y sacerdote católico belga Georges Lemaître. Tonelli escribe:

Después que la Tierra fuera colocada en el centro del universo durante milenios, fue difícil aceptar la idea que nuestro planeta es uno de tantos que giran alrededor del Sol, ahora la última ilusión se derrumba repentinamente. El sistema solar y nuestra querida Vía Láctea no ocupan ningún lugar especial. Somos un componente insignificante de una galaxia anónima, una de las innumerables que pueblan todo el universo por decenas de miles. Por si fuera poco, todo el sistema evoluciona con el tiempo: como todas las cosas materiales, tuvo un principio y probablemente tendrá un final.

Robert Kegan, profesor en aprendizaje de adultos y desarrollo profesional en Harvard, en sus libros The Evolving Self y In Over Our Heads describe cómo las personas maduran. Para Kegan la esencia de nuestra vida es dar significado a nuestras experiencias. La creación de significado comienza en la primera infancia y continúa evolucionando en complejidad durante toda la vidaLa idea que a medida que envejecemos, nuestras habilidades mentales se estancan, es un error. De hecho, el cerebro humano continúa cambiando y desarrollándose a lo largo de toda nuestra vida.

Sin embargo, la información, por sí sola no es suficiente para el crecimiento y desarrollo en adultos. Todos los adultos que crecen y cambian, necesitan más que información y conocimiento; necesitan un cambio de mentalidad. Se trata de transformar la forma en que pensamos, haciéndola más compleja, capaz de lidiar con más y mayores desafíos e incertidumbres. El crecimiento es posible cuando somos capaces de reflexionar sobre algo bajo una nueva luz y posteriormente llegar a comprenderlo de una manera diferente. Kegan escribe:

No solo la forma en que se comporta, no solo la forma en que siente, sino la forma en que sabe, no solo lo que sabe, sino la forma en que sabe.

Kegan, denomina Sujetos a las cosas que experimentamos como incuestionables: emociones, suposiciones, creencias y otras formas en que creamos significado subjetivamente. No las vemos ni podemos verlas, porque están Sujetas a nosotros. Para distinguirlas tenemos que tomar distancia, retroceder y mirarlas desde arriba. Observarlas como Objetos. Es decir, elementos conscientes sobre los que si podemos reflexionar y actuar.

El desarrollo cognitivo, consiste en mover elementos Sujetos a Objetos, es decir, explicitar lo que previamente era tácito, para tomar acciones deliberadas. Mientras más elementos podamos distinguir, apreciar y comprender, más aumenta nuestra capacidad de procesamiento mental.

Kegan identifica que la creación de significado progresa a través de cinco órdenes mentales. Estos niveles sucesivos representan evoluciones en nuestro desarrollo cognitivo y, por lo tanto, definen la complejidad con que construimos nuestra realidad y la capacidad de lidiar con los conflictos y la ambigüedad. Cada nivel, es un cambio cualitativo en la creación de significado y complejidad del nivel anterior. No renunciamos a lo aprendido en los niveles anteriores; sino que los transformamos, cambiamos la forma en que comprendemos el mundo. El siguiente cuadro resume este enfoque:

Cuando nacemos no podemos apreciar nada en forma objetiva, no tenemos una conciencia de nosotros mismos. El sentido del yo surge del conocimiento de que hay cosas en el mundo que no son yo. Kegan señala:

En lugar de ser literalmente mis reflejos, ahora los tengo, y “yo” soy algo más. “Yo” soy lo que coordina o media los reflejos…

A partir de los dos años, comienza la mente impulsiva, el niño es movido por sus impulsos, que coordinan sus reflejos. Desde la perspectiva de la mente impulsiva, un padre es simplemente otro reflejo que se puede utilizar para satisfacer los impulsos. Es una época de magia y misterio en la que el mundo cambia inexplicablemente de un segundo a otro. Su trabajo es aprender sobre el mundo.

El siguiente salto de conciencia es la mente instrumental, nace el pequeño dictador. Mis necesidades son todo lo que existe. Se da cuenta que puede manipular conscientemente las cosas para satisfacer sus necesidades. Aún no es consciente de que otras personas también tienen necesidades. En esta etapa solo es consciente de sus necesidades, y no duda en expresarlas. Los niños, y los adultos, en esta etapa son egocéntricos y ven a los demás como medios y obstáculos para alcanzar sus deseos. Siguen las reglas por miedo al castigo; si las leyes no parecen satisfacer sus necesidades y puede encontrar una forma de violarlas con un riesgo mínimo, lo hacen.

Con la mente socializada, comienza el período interpersonal, en que el niño llega a comprender que en realidad hay otras personas en el mundo cuyas necesidades deben tenerse en cuenta junto con las propias. En esta etapa surge el potencial de culpa y vergüenza, así como el potencial de empatía. Antes de este momento, estos aspectos esenciales de la vida mental adulta no existen, excepto como potenciales. En esta etapa la estima depende completamente de los demás porque, en muchos sentidos, están compuestos por quienes los rodean. Siguen las reglas por lealtad al grupo. Se esfuerzan por no romper las normas porque no le gustaría sentir que ha defraudado a su grupo.

A medida que el sentido de nosotros mismos continúa desarrollándose, comenzamos a darnos cuenta que es posible establecer principios que nos ayuden a decidir y priorizar. Es posible identificar, definir y comprometerse con valores, ideas, creencias y principios más grandes y más permanentes que caprichos pasajeros. Kegan define esta etapa como mente auto creadora. Las personas que alcanzan este nivel de madurez comprenden la necesidad de normas y códigos éticos que orientan el comportamiento en comunidad. Los individuos socialmente menos maduros no. Los adultos de este nivel tienen su propio sistema de valores para tomar decisiones. Son autodirigidos, automotivados y autoevaluativos. Crean reglas a partir de su sistema de gobierno interno y las defienden.

Para muchas personas, la madurez parece detenerse aquí. Sin embargo, el potencial para el desarrollo humano continúa. El siguiente nivel de evolución es la mente auto transformadora. Surge cuando nos damos cuenta que en el mundo hay más de una forma de ser justo, honesto o valiente. En las etapas anteriores consideramos que hay solo una forma correcta posible de interpretar los eventos. Una persona que ha alcanzado una madurez interindividual es capaz de considerar al mismo tiempo los sistemas de valores convencionales como los contraculturales. En lugar de ver a los demás como personas con sistemas internos separados y diferentes, ven similitudes tras las diferencias. Los adultos en este nivel ven menos el mundo en términos de dicotomías o polaridades. Es más probable que crean que lo que a menudo consideramos blanco y negro son solo varios tonos de gris cuyas diferencias se hacen más visibles por los colores más claros o más oscuros que los rodean. Kegan en una entrevista comenta:

… tienes que pensar en lo que significa tener una mentalidad más compleja de lo que tu cultura exige actualmente. Es casi algo más allá de la madurez, y por lo general es un estado muy arriesgado. Quiero decir, amamos a Jesús, Sócrates y Gandhi, después de que los matamos. Mientras estaban vivos, fueron un tremendo dolor en el culo. Jesús, Abraham Lincoln, Martin Luther King, Jr., estas personas murieron relativamente jóvenes. Estaban demasiado adelantados a su cultura…

Cada cambio de mentalidad ocurre cuando logramos alcanzar un punto de observación más alto para interpretar el mundo, un punto desde el cual lo observamos con una perspectiva más amplia. Adquirir una nueva perspectiva requiere dejar de identificarnos con los paradigmas previos. Esta es la práctica de transformación a la que nos invita Kegan, ser capaces de continuamente dar un paso atrás y reflexionar sobre nuestros apegos y puntos ciegos. Alejarse, retroceder, mirar desde arriba. Observar las cosas desde otra óptica, más amplia, ver no sólo el árbol, sino todo el bosque. Robert Kegan junto a Lisa Laskow Lahey, en el libro Immunity to Changeproponen que adoptar una postura de desarrollo, requiere:

  1. Reconocer que la edad adulta es un momento de crecimiento continuo.
  2. Hacer la distinción entre agendas de aprendizaje técnico y adaptativo.
  3. Reconocer y cultivar la motivación y el interés de las personas por crecer.
  4. Asumir que un cambio de mentalidad lleva tiempo.
  5. Reconocer que el cambio de mentalidad necesita involucrar nuestra mente y corazón.
  6. Reconocer que los cambios de mentalidad o comportamiento no necesariamente traen consigo una transformación.
  7. Proporcionar seguridad para que las personas asuman riesgos y exploren nuevos comportamientos.

Lemaître, durante la Primera Guerra Mundial, tuvo que suspender sus estudios para servir como voluntario en el ejército belga. Fue condecorado con la medalla de la Cruz de Guerra por su valentía. Un compañero recordó que su vocación de fe y de ciencia iban tan en paralelo que se le veía en el frente leyendo con el mismo interés la Biblia como artículos científicos. Al final de su vida, se dedicó cada vez más a su nueva pasión; las computadoras y la informática. Murió en Lovaina, en 1966, a los 71 años, dos años después de conocer la noticia del descubrimiento de la radiación de fondo de microondas cósmicas, que constituye una corroboración experimental de su teoría del Big Bang. John Naisbitt, señaló:

Los más apasionantes avances revolucionarios del siglo veintiuno no ocurrirán por la tecnología, sino por un concepto expansivo de aquello que implica ser humano.

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