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Insigth

Nikola Tesla, tiene un aura de leyenda, inventor, científico, físico, ingeniero. El genio olvidado, adelantado a su tiempo, actor central de la revolución eléctrica, cuyas ideas y creaciones transformaron el mundo. Tiene a su haber una impresionante lista de inventos fundamentales: la transferencia inalámbrica de energía eléctrica, el generador de corriente alterna, las luces fluorescentes, los rayos X, el radar, el control remoto, el transistor, la radio, entre muchos otros.

Tesla es el prototipo del genio loco. Sufría de alucinaciones y visiones no deseadas. En sus últimos años, desarrolló una afición intensa por las palomas. Con el tiempo, se encariñó excepcionalmente con una en particular. En una entrevista al The New York Times, señaló:

Era un ave hermosa, de color blanco puro con puntas grises en las alas… una hembra. Me entendía y yo la entendía a ella. Amaba a esa paloma. Sí, la amaba como un hombre ama a una mujer, y ella me amaba a mí… Esa paloma fue la alegría de mi vida. Si ella me necesitaba, nada más importaba.

En A Beautiful Mind, la biografía del matemático John Nash, Sylvia Nasar describe una visita que Nash recibió mientras estaba internado en un hospital por un largo e intenso cuadro de esquizofrenia. Su amigo le preguntó:

¿Cómo un matemático, un hombre dedicado a la razón y la verdad lógica, podía creer que los extraterrestres le estaban enviando mensajes? ¿Cómo podía creer que estaba siendo reclutado por extraterrestres del espacio exterior para salvar al mundo?

A lo que Nash respondió:

Porque las ideas que tenía sobre los seres sobrenaturales me llegaron de la misma manera que mis ideas matemáticas. Así que las tomé en serio.

Algunas personas ven cosas que otros no pueden, y tienen razón, y los llamamos genios creativos. Otras personas ven cosas que los demás no, y están equivocadas, y las llamamos enfermos mentales. Y algunas personas como John Nash, ven ambas.

Los que producen ideas originales a menudo también tienen vidas originales, incluso extravagantes, en su conducta, actitudes y relaciones. Su bajo grado de inhibición cognitiva les permite tener ideas que la mayoría consideraríamos locas e inapropiadas. El pensamiento creativo, ya sea en las artes, los negocios o las ciencias implica procesos de pensamiento intelectuales conscientes como procesos intuitivos menos conscientes. Por ejemplo, Tchaikovsky, el compositor, escribía a mediados del siglo XIX:

Sería vano tratar de poner en palabras esa inconmensurable sensación de dicha que se apodera de mí cuando una nueva idea comienza a surgir. Me olvido de todo y me comporto como un loco. Todo dentro de mí comienza a palpitar y temblar; apenas comienza un pensamiento sigue el otro.

Arquímedes gritando ¡Eureka! cuando vio subir el agua del baño, o Isaac Newton cuando vio caer una manzana de un árbol y luego formuló su teoría de la gravedad. Son cuentos que comparten algunas características esenciales para definir la experiencia del insigth.

El insigth, es un término proveniente del inglés que no tiene un equivalente directo en español, podría traducirse como epifanía, intuición, percepción o perspicacia. Mediante un insight, captamos, internalizamos o comprendemos algo en forma repentina. Puede ocurrir inesperadamente luego de un trabajo profundo. El insight se define como una idea que representa una manera original y fructífera sobre el modo de entender o abordar un problema. Es cuando todo encaja. Es la clave que nos permite encontrar la solución a un problema. No es la solución, sino que es la llave que nos lleva al camino de la solución.

Nancy Andreasen en The Creating Brain, psiquiatra y neurocientífica dedicada a estudiar la creatividad, ha tenido la oportunidad de trabajar con muchas personas altamente creativas. Frecuentemente le reportan que los momentos de insigth, tienden a ocurrir luego de largos períodos de preparación e incubación, cuando la mente está relajada.

Mucho de esto sucede cuando estás haciendo una cosa y no estás pensando en lo que tu mente está haciendo. Puede que no tenga nada que ver con lo que estoy haciendo, pero de alguna forma ves algo o escuchas algo o haces algo, que hace estallar esa conexión.

Jonathan Schooler, en su reciente artículo When the Muses Strike, cree que dejar que la mente divague es esencial. Cita el ejemplo de Henri Poincaré, el matemático del siglo XIX, cuya visión de la geometría no euclidiana le llegó mientras se subía a un autobús. Poincaré escribió:

En el momento en que puse el pie en el escalón, se me ocurrió la idea, sin que nada en mis pensamientos anteriores pareciera haber allanado el camino para ella… No verifiqué la idea; no tenía tiempo, ya que, al tomar asiento en el autobús, continué con la conversación ya iniciada, pero sentí una certeza perfecta.

Poincaré atribuyó su repentino insigth matemático al trabajo inconsciente. En su ensayo de 1908 Mathematical creation, Poincaré insistió en que la mejor manera de pensar en problemas complejos es sumergirse en el problema hasta llegar a un callejón sin salida. Luego, cuando parezca que no se logra nada bueno, buscar la forma de distraerse, de preferencia dando un paseo o un viaje.

Leonard Mlodinow es un físico teórico y matemático. En física, es conocido por sus trabajos sobre la gran expansión y la teoría cuántica de la luz. Junto a Stephen Hawking escribió dos de los libros de divulgación científica más famosos del mundo: Una Breve Historia del Tiempo y El Gran Diseño. Junto a Deepak Chopra escribió War of the Worldviews, un libro en el cual desde sus perspectivas científicas y espirituales ambos autores responden las grandes preguntas sobre el universo, la conciencia, la vida y Dios. Mlodinow respecto de esta experiencia señala:

Es como comparar manzanas con naranjas. A mí me gustan todas las frutas. La ciencia y la espiritualidad son parte importante de la vida y he tenido la suerte de trabajar con ambos.

Además de sus libros, ha escrito guiones de películas y muchos episodios para varias series de televisión, incluidas Star Trek: The Next Generation y MacGyver. Mlodinow, cree que el azar juega un papel central en nuestras vidas. Y que lo único que podemos controlar es tomar la mayor cantidad de oportunidades que se nos presentan. Su tesis:

Incluso si una moneda está cargada al fracaso, al menos una vez caerá del lado del correcto. Entonces es sólo cuestión de persistir.

En su libro Elastic: Flexible Thinking in A Time of Change, Mlodinow, explora en profundidad cómo la mente humana se enfrenta al cambio:

Evitar el cambio porque es negativo o requiere trabajo o es riesgos es una reacción racional y lógica. Pero en lo que respecta a la naturaleza humana, en ausencia de consecuencias negativas, nuestro instinto natural es el opuesto: los humanos tendemos a sentirnos atraídos tanto por la novedad como por el cambio.

Sin embargo, en muchas actividades diarias, operamos con patrones rígidos, sesgos, atajos, automatismos y reacciones predeterminadas, esto no es pensar, es operar como máquinas. Mlodinow, plantea que pensar es la creación de posibilidades, opciones, ideas y oportunidades. Para Mlodinow la elasticidad del cerebro humano es única:

El pensamiento elástico del cerebro no es algorítmico, con lo que quiero decir que alcanzamos nuestras ideas y soluciones sin una definición clara de los pasos necesarios para llegar allí.

Su consejo es: si estás trabajando demasiado duro, detente. Deja que tu mente haga lo que mejor sabe hacer: nada. Tu cerebro es creativo por sí mismo. Déjalo tranquilo. A veces.

Dos neurocientíficos reconocidos por su trabajo sobre la creatividad y la percepción son Mark Beeman, de la Universidad de Northwestern, y John Kounios, de la Universidad de Drexel, en su libro The Eureka Factor, relatan como combinaron técnicas lingüísticas y monitoreo cerebral para construir un mapa preciso, tanto en el tiempo como en el espacio, del proceso de insigth. Encontraron que las personas que resolvían acertijos activaban un subconjunto específico de áreas corticales de su cerebro. Descubrieron que las habilidades lingüísticas, como la intuición, requieren que el cerebro establezca una serie de conexiones distantes y nuevas. Las neuronas en el hemisferio derecho están más ampliamente desplegadas que las neuronas en el hemisferio izquierdo, con ramas más largas y más espinas dendríticas. Esto significa que las neuronas en el hemisferio derecho recopilan información de áreas más extensas. Son menos precisas, pero están mejor conectadas. Cuando el cerebro está buscando ideas novedosas, estas son las neuronas que tienen más probabilidades de generarlas.

El lenguaje es tan complejo que el cerebro tiene que procesarlo de dos maneras diferentes al mismo tiempo. Necesita ver el bosque y los árboles. El hemisferio derecho es el que nos ayuda a ver el bosque.

Pero también hay un juez que puede influir en el proceso. Es una estructura cerebral llamada corteza cingulada anterior. Se cree que cuando el cerebro derecho y el izquierdo están adoptando sus diferentes enfoques de un problema, esta área puede intervenir y actuar para controlar la fuerza relativa con la que los dos hemisferios discuten.

Beeman y Kounios encontraron que cuando estamos resolviendo problemas, aplicamos una de dos estrategias: analítica o perspicaz (analítico o elástico en el lenguaje de Mlodinow). Cuando utilizamos una estrategia analítica, evaluamos sistemáticamente los posibles caminos desde donde estamos hasta donde queremos llegar. El insigth, por otro lado, ocurre cuando surge una solución repentinamente, a menudo después de un punto muerto, y parece obvia e inmediatamente correcta.

Cuando enfrentamos un problema, nuestro cerebro ejecutivo asigna un enfoque único y estrecho. Ignora las ideas extrañas y dirige nuestra mente consciente hacia lo probado, conocido, literal, lógico o la más obvia de las posibles respuestas. Las conjeturas del hemisferio izquierdo, tienden a ser las primeras en llegar a nuestra conciencia. Esto tiene sentido, porque en la mayoría de los casos las ideas comunes o sin originalidad suelen ser suficientes en la mayoría de las situaciones.

Sin embargo, si esas ideas comunes no son adecuadas, nuestra corteza cingulada anterior amplía el alcance de su búsqueda de opciones, soltando las ideas convencionales del hemisferio izquierdo, permitiendo que la originalidad del hemisferio derecho se manifieste. El proceso creativo requiere ambos tipos de pensamiento. Maria Konnikovka en The New Yorker, escribe:

En general, la creatividad parece surgir cuando el insigth se combina con el arduo trabajo del procesamiento analítico. Una persona no puede descubrir la teoría de la relatividad general en un sueño si no es un físico que ha pensado mucho sobre el tema previamente.

Jonathan Schooler afirma que centrarse exclusivamente en el problema, minimizar las distracciones y prestar atención solo al tema en cuestión puede impedir que surja el pensamiento creativo. Cuando estamos enfocados, vemos los árboles, pero no el bosque. Cuando permitimos que la mente divague, es más probable que veamos el bosque, lo cual es necesario para que ocurra el insigth. Esta es precisamente la razón por la cual las epifanías a menudo ocurren cuando nos duchamos o realizamos actividades que alejan la mente del problema que estamos abordando.

Sin embargo, los procesos de pensamiento que usamos para crear lo que se aclama como grandes obras maestras del arte y la ciencia no son fundamentalmente diferentes de los que usamos para crear también nuestros mayores fracasos.

Joel Pearson, profesor de neurociencia cognitiva en la Universidad de Nueva Gales del Sur en Australia, en su reciente artículo The critical role of mental imagery in human emotion, explica que la ira, la ansiedad y la depresión desvían nuestra brújula interna. El pensamiento emocional no es lo mismo que el insigth. Cuando se activa nuestra respuesta de lucha o huida, es poco probable que las señales de nuestro cuerpo ofrezcan una guía valiosa.

Si estás en medio de una ruptura, o te han despedido de tu trabajo o simplemente te sientes muy estresado o infeliz, tus respuestas estarán influenciadas por un poderoso conjunto de emociones que pueden cegarte.

Necesitamos sentirnos tranquilos. Pearson sostiene que esta es una de las cosas más cruciales que hay que entender sobre la intuición. Si estamos muy cansados o estresados, probablemente no sea el mejor momento para confiar en nuestro instinto. Kounios cuenta que un experto meditador zen participó en uno de los experimentos que realizaban en su laboratorio. Al principio, el meditador no pudo resolver ninguno de los acertijos creativos que se le planteaban.

Este meditador zen pasó por una treintena de acertijos verbales y se quedó en blanco. Estaba acostumbrado a estar muy concentrado, pero no puedes resolver estos problemas si estás demasiado concentrado.

Sin embargo, justo cuando estaba a punto de darse por vencido, comenzó a resolver un acertijo tras otro, hasta que, al final del experimento, los estaba resolviendo todos. Kounios cree que la mejora dramática en el rendimiento creativo del meditador zen provino de su habilidad para cambiar su estado mental. Tenía la capacidad para soltar el control y se convirtió en una máquina de insigth. Mlodinow enfatiza que el pensamiento elástico ocurre cuando nos damos un espacio tranquilo para dejar que el cerebro haga lo suyo.

Una mente relajada explora ideas novedosas; una mente estresada busca las ideas más familiares, que suelen ser las menos interesantes.

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