12pasos

La verdad duele

John Callahan, fue un dibujante reconocido por su humor políticamente incorrecto, que trataba de forma irreverente las discapacidades físicas y las miserias humanas.

En la cima de su popularidad, su trabajo apareció en más de 200 diarios y revistas de todo el mundo, a pesar de las quejas y protestas de miles de lectores.

Uno esperaría encontrar este tipo de caricatura en alguna publicación clandestina, no en una revista importante.

Callahan operaba fuera de la zona de confort de prácticamente todos. No importaba a qué grupo pertenecía o qué creencias abrazaba, en algún momento, se sentiría ofendido por sus caricaturas.

Mi única brújula para determinar si he ido demasiado lejos es la reacción que obtengo de las personas en sillas de ruedas o con ganchos en lugar de manos.

Sus dibujos eran toscos, lo que realzaba la espontaneidad de su trabajo con un humor negro, sin filtros ni censura que hacía reír y retorcerse por igual. Nació en 1951, en Portland, Oregon, no existe información de sus padres biológicos, solo que fue adoptado de un orfanato por una pareja que pensaba que eran infértiles, pero luego tuvieron cinco hijos. Sufrió profundamente el abandono de su madre biológica.

Hay tres cosas que se sobre mi madre: era irlandesa-estadounidense, tenía el pelo rojo, era maestra de escuela. Ah sí. Y ella no me quería. Bueno. Cuatro cosas.

Asistió a una escuela primaria católica y a los 8 años, una monja abusó sexualmente de él. Comenzó a beber a la edad de 12 años. En su libro autobiográfico No te preocupes, no llegará lejos a pie: Memorias casi optimistas de un alcohólico en silla de ruedas escribe:

Usé el alcohol para ocultar el dolor del abuso.

A los 21 años, luego de un día de beber, tuvo un accidente automovilístico que lo dejó tetrapléjico. Después de meses de rehabilitación, volvió a Oregon, a vivir de los beneficios sociales del gobierno. Siguió bebiendo sin control, de hecho, cuando estaba desesperado, abría las botellas con los dientes.

Su estilo de vida era tan autodestructivo que, si no hubiera estado paralizado, habría muerto de otra cosa.

En 1978, a los 27 años, tocó fondo y se unió a Alcohólicos Anónimos. Su padrino en AA lo motivó a que se matriculara en la Universidad Estatal de Portland y en 1981, garabateó una caricatura para hacer reír a una joven. La sencilla caricatura, que hizo sosteniendo el lápiz como podía, lo llevó a una revelación: sería dibujante. Se contactó con el periódico estudiantil de la universidad, y comenzó a dibujar. Se convirtió en profesional en 1983. El editor de Willamette Week,Mark Zusman, señaló:

Nadie nos creó más problemas que John. Nos encantaron sus caricaturas, nos encantó la controversia y nos encantó John.

Algunos amigos personales, comentaban que su estilo de dibujo era una forma de desahogo emocional. Durante los 27 años siguientes, Callahan continuó realizando caricaturas con su humor negro y retorcido característico, Zusman, recuerda:

Cuando le decía a John que había perdido a un anunciante por una de sus caricaturas, sonreía. A una parte de mí le encantaba eso.

John estaba orgulloso de estas protestas, y admitía estar profundamente enojado por la hipocresía de la sociedad. Este lado cínico era solo una parte de su genio creativo. Con todas sus limitaciones físicas tocaba el ukelele, escribía, componía y cantaba. Por supuesto que sus canciones no eran precisamente tiernas: La vida es como una caja de granadas de mano y Algo siempre me impide suicidarme en el otoño, son parte de sus letras que reflejan su forma de pensar. En el mensaje de su contestador telefónico decía:

Hola, soy John, estoy un poco deprimido hoy para atender tu llamada. Por favor, deja tu mensaje en el momento del disparo.

Durante la década de 1990, comenzaron los libros, documentales y películas sobre su vida. En 2005, el cineasta holandés Simone de Vries realizó el documental titulado Touch Me Someplace I Can Feel. El actor Robin Williams compró los derechos de su autobiografía para hacer una película, pero no prosperó.

En 2018 se estrenó la película No te preocupes, no llegará lejos a pie, dirigida por Gus Van Sant basada en la autobiografía de Callahan. El título de la película es la leyenda de una de sus caricaturas que representa a un sheriff que dice la frase a un grupo de vaqueros a caballo, al encontrarse con una silla de ruedas abandonada en el desierto.

Van Sant en películas anteriores había abordado el tema de las adicciones. Superarlas requiere no solo abnegación, sino una reinvención y, a corto plazo, un debilitamiento de toda la persona. Esta película es una apología a los 12 pasos de alcohólicos anónimos.

El Callahan que interpreta Joaquin Phoenix primero critica el abandono de su madre al nacer, culpando a los demás por su adicción, arremete contra los otros miembros de su grupo de Alcohólicos Anónimos y luego, lentamente, comienza a transformarse. En el grupo conoce a Donnie Green interpretado por Jonah Hill, un ex alcohólico, homosexual y millonario que lo guía en su proceso de aceptarse y ser feliz con lo que tiene.

Todos ponemos excusas y tienes que luchar con esta mierda todos los días…

Las personas afectadas por adicciones como el alcohol y las drogas no son las únicas que necesitamos ayuda y un método efectivo. Todos necesitamos ayuda para mejorar nuestras adicciones. Y esta ayuda puede venir extrayendo la sabiduría de los 12 pasos y aplicarlos a nuestra propia condición.

  1. Admitimos que éramos impotentes ante nuestra adicción, que nuestras vidas se habían vuelto ingobernables.

El primer paso tiene que ver con reconocer y aceptar nuestra condición de caos: esto me está sucediendo. Reconocer y aceptar que nuestras imprudencias y hábitos son ingobernables. Conócete a ti mismo.

No importa qué tan lejos hayamos llegado, veremos cómo nuestra experiencia puede beneficiar a otros.

  1. Llegamos a creer que un poder superior a nosotros podría devolvernos la cordura.

Ese poder superior, puede llegar a través de otras personas en similares condiciones, literatura, una idea o nuestra concepción personal de Dios. Steve Wozniak, cofundador de Apple, resumió el factor que lo motivó en su vida:

No hice nada de esto por el dinero, lo hice porque quería traer buenas computadoras al mundo.

  1. Decidimos poner nuestras voluntades y nuestras vidas al cuidado de Dios, como nosotros lo concebimos.

Paso uno: admitir, Paso dos: darse cuenta, Paso tres: decidir. El tercer paso se trata de tomar la decisión de iniciar un viaje espiritual en constante evolución con el propósito de poner nuestra voluntad y nuestra vida al cuidado de un poder superior a nosotros.

La religión es el programa de software que la gente usa para navegar por el hardware de la espiritualidad.

  1. Sin miedo hicimos un minucioso inventario moral de nosotros mismos.

Este paso consiste en realizar una evaluación honesta de nuestra vida, quiénes somos y en quiénes nos hemos convertido como resultado de nuestro comportamiento. Escribir detalladamente esto, facilita el trabajo para aceptarlo y cambiarlo.

No se trata de ver qué tan víctima eres. Se trata de ponerlo todo frente a ti para que ya no tengas que ser una víctima.

  1. Admitimos ante Dios, ante nosotros mismos, y ante otro ser humano, la naturaleza exacta de nuestros errores.

Ya hemos identificado personas, situaciones, creencias, sentimientos y acciones que han provocado dolor y resentimiento. Es el momento de sacarlo todo a la luz. Poner todo sobre la mesa y compartir honestamente esto con un mentor, consejero o buen amigo.

Todo el mundo es un escenario, significa que es hora de quitarse las máscaras, dejar de actuar, prepararse para actuar y aliviar la carga.

  1. Estuvimos enteramente dispuestos a dejar que Dios nos liberase de nuestros defectos de carácter.

Reconocer el impacto que nuestros defectos de carácter han tenido en todos los aspectos de nuestra vida y relaciones. Las acciones fruto de nuestras adicciones son los que causan más dolor y son la motivación para el cambio.

La conciencia es importante. ¿Qué tal si esta nueva conciencia se convierte en el comienzo de una transformación duradera?

  1. Humildemente le pedimos que nos liberase de nuestras deficiencias.

Este paso nos prepara para un reconocimiento auténtico y total de los errores y acciones que nos llevaron a esta condición en nuestra vida. Nos damos cuenta de que Dios como cada uno lo entienda, sigue haciendo por nosotros lo que no podemos hacer solos.

Ten cuidado con lo que deseas, se puede convertir en realidad

  1. Hicimos una lista de todas aquellas personas a quienes habíamos dañado y estuvimos dispuestos a reparar el daño que les causamos.

Este paso consiste en identificar a las personas que han sido dañadas por nuestras acciones, comportamientos y actitudes. Más allá que las disculpas y la restitución, tiene que ver con evidenciar el cambio que se está produciendo en nosotros.

Inclúyete en la lista. Después de todo, el adicto se ha hecho mucho daño y necesita perdonarse a sí mismo.

  1. Reparamos directamente a cuantos nos fue posible el daño causado, excepto cuando el hacerlo implicaba perjuicio para ellos o para otros.

Este paso alivia la carga que nos ha estado agobiando, controlando, causando dolor y miseria a nosotros y a los que nos rodean. Tenemos la oportunidad de reencontrarnos con personas a quienes tratamos mal, causamos daño, le tenemos resentimiento o temor y poder cerrar heridas.

El proceso de reparación implica hacer un anuncio importante, aunque sutil y humilde, sobre nuestro proceso de recuperación.

  1. Continuamos haciendo nuestro inventario personal y cuando nos equivocábamos lo admitíamos inmediatamente.

Este paso inicia la fase de fortalecimiento y mejora. Cuando nos equivoquemos, admitámoslo de inmediato y corrijamos. Prestar atención, actuar con más conciencia. Reflexionar sobre quiénes somos y dónde estamos. Vivir un día a la vez.

No buscamos la perfección, sino la capacidad de reconocer y mantener los cambios positivos que están teniendo lugar dentro de nosotros.

  1. Buscamos a través de la oración y la meditación mejorar nuestro contacto consciente con Dios, tal como nosotros lo entendemos, pidiéndole solamente que nos dejase conocer su voluntad para con nosotros y el poder para llevarla a cabo.

Este paso consiste en reforzar el avance que hemos realizado en nuestro viaje de recuperación. Se trata de mejorar nuestra conexión espiritual. Consiste en crear conciencia de que algo superior a nosotros obra a través de nosotros.

La oración, implica hablar con Dios, la meditación es un estado de escucha, estar abierto a la sabiduría y mensaje de Dios. Ambos implican reflexión e introspección.

  1. Habiendo obtenido un despertar espiritual como resultado de estos pasos, tratamos de llevar el mensaje a otros adictos y de practicar estos principios en todos nuestros asuntos.

La recuperación consiste en liberar la mejor versión de nosotros mismos. Redescubrimiento y voluntad. La recuperación renueva el espíritu, enciende el alma y nos motiva a utilizar nuestra experiencia personal para ayudar a otros.

La recuperación es un acto de fe y debemos estar dispuestos a compartirla para ayudar a otros, y también a recibir su ayuda.

La vida de John Callahan, no es un tributo al triunfo sobre una discapacidad física. Es un homenaje inspirador a su triunfo sobre una adicción. En julio de 2010, cuando tenía 59 años, estaba con una infección pulmonar incurable, y los médicos le comunicaron que le quedaban solo unos meses de vida por lo que tendría que quedarse en cama hasta su muerte. Callahan les dijo a algunos miembros de su familia:

Entonces terminé. ¿Qué sentido tiene seguir? Estoy listo para morir.

Veinte horas después, falleció. Jeannette Catsoulis, en New York Times escribió:

La adicción a la idea de nosotros mismos, puede ser un hábito aún más difícil de superar que el alcohol.

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