adaptación

Arma secreta

Einstein, en 1905 trabajaba en la Oficina de Patentes de Berna en Suiza, evaluando solicitudes de métodos para sincronizar relojes entre otras actividades rutinarias. En forma paralela, ese año publicó cinco artículos imprescindibles para entender el desarrollo de la física, y, en más de un sentido, de la humanidad.

Había concebido una revolucionaria teoría cuántica de la luz, había contribuido a probar la existencia de los átomos, había explicado el movimiento browniano, había cambiado el concepto de espacio y tiempo, y había ideado la que se convertiría en la ecuación más conocida de la historia de la ciencia.

Dennis Lehmkuhl, editor científico de Einstein Papers Project, afirma que los estudios publicados en 1905 fueron la culminación de años de investigación y reflexión. Sin embargo, Einstein tenía un arma secreta, tocaba música. Einstein consideraba que tocar un instrumento musical no solo era un pasatiempo, sino que era fundamental para su vida. Desarrolló intuitivamente un método que aprovechaba su habilidad musical para estimular su imaginación, e impulsar su capacidad cognitiva para la física teórica. Si se sentía bloqueado en un problema científico, tocaba el piano o el violín, el arte estimulaba su creatividad para la ciencia.

La teoría de la relatividad se me ocurrió por intuición, y la música fue la fuerza impulsora detrás de esa intuición. Mis padres me hicieron estudiar violín desde que tenía seis años. Mi nuevo descubrimiento es el resultado de la percepción musical. … Veo mi vida en términos de música.

La creatividad puede definirse como el acto de crear algo nuevo y útil, utiliza la imaginación o ideas originales para lograr objetivos valiosos. Es un fenómeno multifacético que puede evaluarse en términos de inteligencia y personalidad. Joy Paul Guilford propuso que los seres humanos utilizamos dos enfoques para la resolución creativa de problemas:

  • Pensamiento convergente: Esta forma de pensar sigue una secuencia estructurada de inferencias para llegar a una solución única; se apoya en el uso intencionado de símbolos y la inhibición intencional de influencias o perturbaciones externas. Es la habilidad de dar la respuesta correcta a una pregunta ordenando de manera lógica la información disponible.
  • Pensamiento divergente: Esta forma de pensar ocurre típicamente en estados de tranquilidad y juego, en que fluyen pensamientos e imágenes internos, divagamos, hacemos asociaciones libres, soñamos despiertos o estamos en estado de contemplación. Es el proceso de generación de ideas mediante la exploración de muchas posibles soluciones, haciendo conexiones intuitivas espontáneas entre fenómenos dispares en que se tolera cierta ambigüedad.

Los procesos de innovación alternan el pensamiento divergente y convergente para desarrollar soluciones de alto valor. Un alto cociente intelectual no garantiza creatividad, son más importantes los rasgos de personalidad como inconformismo, curiosidad, persistencia y asunción de riesgos.

Los antropólogos distinguen al homo sapiens conductualmente moderno de otros homínidos en virtud de su mayo adaptabilidad cognitiva, social y física. Los sapiens modernos demuestran una creatividad notable en comparación con otros homínidos: es decir, muestran signos de innovación, flexibilidad, profundidad de planificación y habilidades cognitivas relacionadas para el simbolismo y la autoconciencia que permiten la generación espontánea de arte narrativo y lenguaje.

Pese a los grandes avances persisten importantes controversias sobre cómo emergió la creatividad humana, así como sobre las diferencias en la cognición, el lenguaje y la personalidad que distinguen a los humanos modernos de otras especies homínidas extintas. Estas controversias ocurren porque los registros arqueológicos y fósiles están incompletos y sujetos a interpretaciones ambiguas.

El 21 de abril de 2021, un equipo internacional de científicos publicó el artículo Evolution of genetic networks for human creativity. Este estudio identificó un conjunto de 267 genes asociados a la creatividad que diferencian al homo sapiens del neandertal y los chimpancés. Los 267 genes identificados como exclusivos del homo sapiens, forman parte de un grupo más grande de 972 genes organizados en tres redes casi disjuntas de características de la personalidad que integran el aprendizaje y la memoria.

Estas redes evolucionaron de una manera escalonada. La más primitiva surgió en monos y simios hace unos 40 millones de años, y es responsable de la reactividad emocional, es decir, regula los impulsos, el aprendizaje de hábitos, el apego social y la resolución de conflictos.

Posteriormente hace menos de 2 millones de años surgió una segunda red de genes, que regula el autocontrol intencional, es decir, la autodirección y cooperación para el beneficio mutuo. Por último, hace unos 100.000 años surgió una tercera red, responsable de la autoconciencia creativa. Los investigadores de este estudio afirman:

Estos genes confirieron al homo sapiens una mayor aptitud física que a los homínidos extintos, al proporcionales una mayor resistencia al envejecimiento, las lesiones y las enfermedades.

La creatividad alentó la cooperación entre individuos para promover el éxito de sus descendientes y su comunidad, permitiendo la innovación tecnológica, la flexibilidad de comportamiento y la disposición exploratoria necesarias para expandirse por todo el mundo con más éxito que otros linajes humanos. Los investigadores sostienen:

Podemos aprender y adaptarnos según nuestra experiencia, incluso hasta el punto de modificar la expresión de nuestros genes. La creatividad humana, la prosocialidad y la longevidad saludable surgieron como respuesta a la necesidad de adaptarse a las duras y diversas condiciones que había entre hace 400.000 y 100.000 años.

Es probable que el florecimiento de la modernidad conductual haya sido facilitado por procesos culturales y neurobiológicos incrementales. Los sapiens, más inventivos, sociables y resistentes físicamente pudieron adaptarse mejor a condiciones impredecibles y diversas y se extendieron por todo el mundo, reemplazando a todos los demás homínidos hace 40.000 años, generando culturas que florecieron al continuar expandiéndose en conocimiento, arte, ciencia, tecnología y densidad de población hasta la actualidad. La creatividad es nuestra arma secreta.

Los estudios de creatividad han comenzado a utilizar imágenes de resonancia magnética funcional (fMRI) para observar en tiempo real lo qué pasa en nuestro cerebro cuando creamos. Charles Limb es un músico, médico cirujano y neurocientífico investigador de la Universidad de California en San Francisco, obtuvo su licenciatura en Harvard, donde dirigió una banda de jazz. Posteriormente asistió a la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale, donde tocó jazz en restaurantes. Para conocer más sobre su trabajo, sugiero dos de sus charlas TED talks Your Brain on Improv y Building the Musical Muscle.

Cuando amas la música y amas las artes, no puedes pensar en otra cosa. Así es como soy con la música, no puedo pensar en nada más. De hecho, ha sido toda mi carrera, la razón por la que soy un especialista en audición, la razón por la que dirijo un laboratorio, la razón por la que busco la creatividad es porque estoy obsesionado con las artes musicales, de eso se ha tratado toda mi vida.

Limb, quiere saber qué pasó por la cabeza de John Coltrane cuando improvisó obras maestras con el saxofón, por lo que ha dedicado su vida a realizar una extensa investigación sobre las bases neuronales de la creatividad musical.

Aunque la gente no suele asociar la ciencia con la creatividad, en realidad las dos son inseparables. Para proponer nuevas teorías para probar, debe ser capaz de pensar de forma creativa. Así que estudié música y medicina al mismo tiempo, y una vez que me di cuenta de que podía combinarlas convirtiéndome en un especialista en audición, supe que era lo que quería hacer. ¡Soy uno de los cirujanos más afortunados del mundo!

La improvisación siempre ha tenido un aire misterioso. Los músicos la describen como una experiencia de otro mundo. Cuando un músico fluye en una improvisación en solitario, es como si estuviera guiado por una fuerza superior. La improvisación puede parecernos espiritual, poética e inspirada. En su libro, Moving to Higher Ground: How Jazz Can Change Your Life, el trompetista y compositor Wynton Marsalis señala:

Debido a que los músicos de jazz improvisan bajo la presión del tiempo, lo que hay adentro sale puro. Es como ser presionado para responder una pregunta antes de tener la oportunidad de aclarar su mentira.

Charles Limb y Allen Braun publicaron un estudio llamado Neural Substrates of Spontaneous Musical Performance: An fMRI Study of Jazz Improvisation, en que examinaron los cerebros de seis músicos profesionales de jazz utilizando resonancia magnética funcional. Observaron las diferencias que ocurren cuando los músicos tocaban obras conocidas y luego compararon la actividad cerebral mientras improvisaban. Literalmente los músicos tenían que tocar mientras estaban dentro de un escáner de resonancia magnética. Durante la actividad creativa en el cerebro se produce:

  • Desactivación de la corteza prefrontal dorsolateral, que entre otras funciones actúa como una especie de autocensura.
  • Mayor activación de la corteza prefrontal medial, que se conecta a un sistema cerebral asociado con tareas introspectivas como recuperar recuerdos personales y soñar despierto. Tiene que ver con el sentido de uno mismo.

Al realizar una tarea creativa espontánea, los sentidos y las regiones motoras del cerebro están más activos. Tocar el piano, por ejemplo, implica la audición y la vista, así como el tacto y el movimiento. Es un comportamiento complejo. Respecto de estos resultados el investigador Rex Jung comenta:

Si considera que sus lóbulos frontales en general inhiben o controlan su comportamiento, para crear una nueva idea, es posible que sea mejor regular a la baja los mecanismos de control de esos lóbulos frontales para producir algo que sea verdaderamente novedoso y quizás útil.

La ciencia parece demostrar que la conjetura de Marsalis es correcta: la improvisación tiene mucho menos que ver con el pensamiento controlado y consciente y mucho más con actuar sin controlarnos o censurarnos a nosotros mismos.

Es posible, que no sepamos tocar un instrumento musical y no tengamos mayores habilidades artísticas. Sin embargo, somos creativos, simplemente por el hecho de ser sapiens, tenemos el hardware cerebral necesario. De hecho, existen grandes similitudes entre la forma en que se comporta el cerebro durante la improvisación y cuando estamos en el sueño REM. Cuando soñamos también estamos enfrentados a condiciones no planificadas y realizamos asociaciones libres. Soñar es uno de los momentos más creativos que experimentamos: no estamos inhibidos y, por lo tanto, tenemos la capacidad de ser increíblemente imaginativos.

Cuando nuestras redes neuronales antiguas nos quieran bloquear, existe una práctica muy efectiva a la que podemos recurrir para despertar nuestra creatividad. Sin embargo, requiere esfuerzo, compromiso y disciplina, pero los resultados pueden realmente sorprendernos.

La práctica fue diseñada por Julia Cameron y popularizada en su libro The Artist’s Way. Las denominó Morning Pages. No es un diario. No es un planificador. No es práctico ni racional. El objetivo es drenar nuestra mente, y permitir que lo que está en nuestro subconsciente salga a la superficie. Despejar nuestra corteza prefrontal.

La idea es simple, cada día al despertar, escribe a mano, en un cuaderno tres páginas con los pensamientos que fluyan libremente de tu mente, sin restricción. Recuerda, a mano, en papel. Escribe todo lo que salga de tu flujo de conciencia. Drena tu cabeza de ideas y pensamientos. Estos textos no los compartas con nadie. De hecho, la recomendación es que ni siquiera los vuelvas a leer durante los primeros meses. Personalmente recomiendo comprar un cuaderno (o varios), y cada día en la mañana, inmediatamente luego de despertar, abre tu cuaderno, en la parte superior de la hoja escribe la fecha y disfruta de la experiencia de vaciar tu mente, escribiendo cada idea y pensamiento que emerja, sin críticas por saltar de temas, por omisiones o repeticiones, hasta completar las tres páginas. Solo tres páginas, ni más ni menos. El ejercicio, no debiera llevarnos más de 30 minutos. Luego cerramos el cuaderno y comenzamos nuestras actividades diarias.

Julia Cameron, asegura que no existe una élite creativa; todos somos creativos.

Muchas personas bloqueadas creativamente son muy capaces y creativas a las que se les ha hecho sentir culpables por sus propias fortalezas y dones.

En mi experiencia esta práctica es una meditación ideal para occidentales y tiene muchos beneficios, algunos de ellos son:

  • Ayuda a limpiar nuestra mente del desorden y preocupaciones.
  • Comenzamos a comprendernos mejor.
  • Permite sacar a la luz soluciones inesperadas e ideas novedosas que, de otro modo, podríamos haber ignorado o descartado.
  • Ayuda a silenciar a nuestro crítico interior.
  • Ayuda a mirar las cosas desde ángulos diferentes.
  • Evidencia nuestro estado emocional.
  • Despeja nuestra bruma mental.

La inteligencia es necesaria para la resolución de problemas conocidos. Sin embargo, la creatividad surgió en nuestra especie como un recurso adaptativo para abordar problemas desconocidos. Para Einstein, no era suficiente que las escuelas enseñaran contenidos, sugería que su principal foco debía ser estimular la imaginación y la creatividad en los niños.

La imaginación es más importante que el conocimiento. El conocimiento es limitado. En cambio la imaginación abarca todo.

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