adaptación

Estabilidad, plasticidad y adaptación

Fausto Massimini, de la Universidad de Milán, ha investigado las transformaciones que algunas personas experimentan luego de vivir traumas.

En el libro Flow,Mihaly Csikszentmihalyi, hace referencia a uno de estos estudios con un grupo de jóvenes que, como resultado de un grave accidente, habían quedado parapléjicos. El hallazgo inesperado fue que una gran proporción de ellos calificó su accidente como el acontecimiento más negativo, pero a la vez el más positivo de sus vidas. Lucio tenía 21 años cuando un accidente en moto lo dejó parapléjico:

Cuando me convertí en parapléjico fue como volver a nacer. Tuve que aprenderlo todo desde el comienzo. Todo lo que yo ya sabía, pero de una manera diferente. Tuve que aprender a vestirme, a usar mejor la cabeza. Tuve que llegar a ser una parte del entorno, y usarlo sin tratar de controlarlo […], necesité disciplina, fuerza de voluntad y paciencia. Y respecto al futuro, espero seguir mejorando, para seguir superando las limitaciones de mi minusvalía. […] Todo el mundo debe tener un propósito. Después de ser parapléjico, estas mejoras se han convertido en la meta de mi vida.

Para estas personas, aprender a vivir nuevamente se transformó en sí mismo en un propósito, una vida con significado, una cuestión de disfrute y orgullo. Fueron capaces de reformular su trauma desde el caos a un orden nuevo, incluso con oportunidades de crecimiento.

La comprensión de que el sufrimiento y la angustia pueden producir un cambio positivo en la vida de los seres humanos tiene miles de años. Los intentos por comprender y darle significado al sufrimiento humano representan un tema central en gran parte de las religiones, la filosofía y es un tema recurrente en la literatura.

Richard Tedeschi y Lawrence Calhoun, en su artículo Trauma and Transformation acuñaron el término crecimiento postraumáticoque definieron como un cambio positivo experimentado como consecuencia de una crisis de vida o un evento traumático. Según su investigación, hasta el 89% de los supervivientes informan al menos de un aspecto de crecimiento en sus vidas luego de un evento catastrófico.

Un concepto relacionado es la resiliencia, que consiste en recuperar el nivel de funcionamiento previo a un trauma. Sin embargo, el crecimiento postraumático, es diferente, ya que hace referencia a la extraña capacidad que algunas personas tienen de encontrar beneficios incluso dentro de las adversidades.

La resiliencia es la recuperación, el crecimiento postraumático es la transformación.

El crecimiento postraumático está asociado a cambios psicológicos profundos que cambian la interpretación de la vida y la relación con el mundo, contribuyendo a una transformación personal significativa. Este tipo de cambio y crecimiento positivo tiende a ocurrir en una de las siguientes áreas:

  • Cómo nos relacionamos con los demás.
  • Cómo abrazamos nuevas posibilidades.
  • Fuerza personal.
  • Cambio espiritual.
  • Nueva apreciación de la vida.

Jane Shakespeare-Finch en su artículo Behavioural changes add validity to the construct of posttraumatic growth, aclara:

El trauma hace añicos las ideas previas, abruma la capacidad para sobrellevar la situación y, literalmente demanda construir una nueva narrativa para integrar esa experiencia como parte de la vida.

Jordan Peterson en su libro Maps of Meaning,utiliza el siguiente diagrama para explicar este proceso:

Peterson denomina mapas de significado a los óvalos de la parte superior del diagrama, que representan momentos de nuestra vida en que experimentamos un cierto orden. Los estados de orden están definidos por objetivos, interpretaciones y estrategias características que ocupamos repetidamente para operaran en esas condiciones conocidas.

En el diagrama, las estrategias son representadas como flechas que van desde las interpretaciones a los objetivos, y corresponden a las acciones que consideramos adecuadas para alcanzar nuestros propósitos. Colin DeYoung en Cybernetic Big Five Theory, explica que en cada momento podemos ocupar diferentes estrategias posibles.

Supongamos, por ejemplo, que tenemos suficiente hambre como para que nuestro objetivo operativo sea encontrar algo para comer. Si vamos al refrigerador, esperando resolver el problema, y no encontramos nada, surge información anómala y se produce un desajuste. Sin embargo, no entramos en pánico, ya que podemos considerar otras opciones, como ir a un restaurante o al supermercado. Gran parte de las adaptaciones consiste en cambiar de estrategia y actualizar las interpretaciones sin cuestionar significativamente el orden general. Obstáculos de este tipo pueden provocar molestia o incluso cierta ansiedad, pero rara vez son desestabilizadoras. Permanecemos en el dominio de lo conocido.

Sin embargo, de vez en cuando ocurren eventos catastróficos, conflictos o situaciones extremas que provocan desajustes radicales a todas nuestras interpretaciones, estrategias y objetivos. Un accidente o enfermedad grave, una ruptura emocional o una crisis financiera podrían trastocar profundamente nuestras convicciones. En el diagrama, el óvalo con línea punteada representa esos estados de crisis. Tales eventos nos pueden arrastrar al caos y provocar una desregulación emocional, motivacional, cognitiva y conductual. Entramos al dominio de lo desconocido.

Desde el caos, volver a recuperar el orden requiere de mucha capacidad y esfuerzo. Búsqueda, consejos, ayuda, imitación, prueba y error, simulación, creatividad, análisis lógico, pensamiento divergente o alguna combinación de estos y otros procesos exploratorios. Una vez que la exploración haya identificado alguna nueva adaptación, podremos reintegrar nuestra personalidad. La desregulación emocional disminuirá y en el mejor de los casos emergeremos transformados del caos a una nueva condición de equilibrio. Si el episodio de desintegración es particularmente severo, la adaptación puede considerarse un crecimiento postraumático.

La redefinición de objetivos, interpretaciones y estrategias para reintegrarnos en un nuevo estado de orden están representados en la figura por el cambio de forma de los tres tipos de adaptaciones. Stephen Grossberg en su artículo Adaptive Resonance Theory, explica que las crisis ponen a prueba dos capacidades humanas fundamentales: la estabilidady la plasticidad. Nuestra existencia no solo requiere de la capacidad de mantener un funcionamiento estable, sino que también debemos ser lo suficientemente plásticos para adaptarnos a entornos cambiantes e impredecibles. Sin una plasticidad adecuada, la estabilidad continua es imposible, porque los contextos mutan. La estabilidad y la plasticidad pueden parecer opuestos, pero son atributos complementarios que interactúan en una tensión dinámica, ya que la plasticidad extrema puede suponer un desafío para la estabilidad y viceversa. Lo opuesto a la estabilidad es la inestabilidad, y lo opuesto a la plasticidad es la rigidez.

  • Estabilidad se refiere a la capacidad para resistir las interrupciones y cambios. Frente a una anomalía, las personas con alto nivel de estabilidad se resistirán a modificar sus adaptaciones características, como objetivos, interpretaciones y estrategias. Por el contrario, las personas con baja estabilidad frente a eventos anómalos se ven fácilmente sobrepasadas por emociones, impulsos y dudas. Para las personas con muy baja estabilidad, incluso las anomalías aparentemente menores pueden sumirlas en el caos. La alta estabilidad, se asocia con adaptaciones que ofrecen una protección eficaz a circunstancias caóticas y la desagradable desregulación que producen esas situaciones.
  • Plasticidad refleja el grado en que estamos propensos a generar nuevos objetivos, interpretaciones y estrategias, no solo cuando lo requieren los factores estresantes que han causado inestabilidad y desintegración, sino también voluntariamente. La alta plasticidad se asocia con la exploración incluso cuando las características del estado actual lo hacen innecesario. La exploración transforma lo desconocido en conocido, pero también puede transformar lo conocido en desconocido. Para las personas con una plasticidad muy alta, incluso una anomalía aparentemente menor puede ser una buena excusa o motivación para explorar nuevas opciones, cambiar sus planes y formular nuevas interpretaciones o estrategias e incluso nuevos objetivos.

Las personas con un alto nivel de plasticidad tenderán a tener repertorios conductuales mayores que aquellos con bajos niveles de plasticidad, y es probable que sean más adaptables a una gama mayor de situaciones. Las personas con baja plasticidad, por el contrario, pueden tener dificultades para adaptarse cuando se ven obligadas a confiar en su propia capacidad exploratoria en lugar de depender del contexto o normas culturales. En su libro 12 Rules for Life: An Antidote to Chaos, Jordan Peterson señala:

El significado es el equilibrio definitivo entre, por un lado, el caos de la transformación y la posibilidad y, por otro, la disciplina de un orden impoluto, cuyo objetivo es producir a partir del caos actual un nuevo orden que sea inmaculado y capaz de generar un caos y un orden todavía más equilibrados y productivos.

Joan Cook, investigadora y profesora de la Yale School of Medicine, recomienda tres estrategias para impulsar el proceso de crecimiento luego de un trauma:

  • Resignificar la experiencia. Tomarse el tiempo necesario para reflexionar en lo que pasó y explorar si ha habido algún cambio que pueda interpretarse como un crecimiento positivo. Por ejemplo, escribir sobre los impactos y oportunidades sobre las cinco áreas diferentes de crecimiento mencionadas: cómo nos relacionamos con los demás, cómo abrazamos nuevas posibilidades, fuerza personal, cambio espiritual y nueva apreciación de la vida.
  • Mejorar el estado emocional. Es necesario realizar actividades deliberadas para mejorar el estado de ánimo. Aunque es más fácil decirlo que hacerlo, luego de un trauma, debemos encontrar formas de realizar actividades placenteras que nos ayuden a crear oportunidades de crecimiento. Cook recomienda empezar poco a poco. Tomarse el tiempo diariamente para hacer algo que nos guste, desde tomar una taza de café o realizar una caminata matutina. Partir con eso.
  • Buscar apoyo. La conectividad social es fundamental. Se ha demostrado que la falta de conexión social tiene impactos negativos graves tanto en la salud física como en el bienestar mental, y los riesgos incluso son comparables al tabaquismo. Escáneres de resonancia magnética funcional del cerebro muestran alteraciones cerebrales significativas en los que están socialmente aislados. El apoyo social es un amortiguador de los factores estresantes.

La capacidad para enfrentarse a los traumas y convertirlos en algo positivo es una capacidad muy poco frecuente. Aquellos que la poseen son llamados supervivientes, y son reconocidos como personas excepcionales. Séneca comentaba:

Las cosas buenas que provienen de la prosperidad deben ser deseadas, pero las cosas buenas que provienen de la adversidad deben ser admiradas.

La capacidad de transformar la adversidad en una oportunidad de crecimiento, es una virtud fundamental para la supervivencia y con alto potencial para mejorar nuestra calidad de vida. Aleksandr Solzhenitsyn, recuerda su experiencia en un campo de concentración:

A veces, en medio de una columna de prisioneros abatidos, entre los gritos de los guardias armados, me sentía invadido por una ola de poesía e imágenes. En esos momentos me sentía libre y feliz. Algunos compañeros trataron de escapar atravesando la alambrada. Para mí no había alambradas. En el recuento, el número de prisioneros seguía siendo el mismo, pero yo no estaba allí.

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