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Regreso

Hans Rosling, fue un médico sueco célebre por explorar una visión de mundo basado en datos.

En una charla TED titulada La lavadora mágica, Rosling cuenta cómo la primera lavadora de ropa entró en su casa en 1952, cuando él tenía solo cuatro años. A partir de ese momento, la electricidad y esa máquina mágica hicieron el trabajo que hasta entonces había tenido que hacer su madre, y que en la actualidad todavía tienen que hacer más de dos terceras partes de las mujeres del mundo, y que en algunos casos consume la mitad de su vida.

Hoy, gracias a la tecnología, estamos volviendo a la nueva normalidad mucho más rápido de lo pensado. El desarrollo acelerado de vacunas, la producción y distribución masiva, lo han hecho posible.

Durante esta pandemia muchas actividades productivas se vieron obligadas a cerrar. En otras actividades críticas trabajadores de primera línea debieron soportar la peor parte de la exposición al riesgo. Pese a todo, servicios básicos, bancos, seguros, comunicaciones, atención médica, siguieron operando.

Aunque muchas empresas fueron completamente destruidas, otras han sobrevivido e incluso florecido gracias a las nuevas tecnologías. Esta transición estuvo lejos de ser perfecta, pero Internet y el software facilitaron la adaptación.

Caso aparte fueron las actividades empresariales intensivas en conocimiento y en particular la dinámica de los trabajadores del conocimiento, los que se fueron a sus casas, prendieron sus computadores, entraron a Slack, Zoom, Teams y otras herramientas, y siguieron funcionando.

Descubrimos por las malas, que muchas actividades se pueden realizar desde cualquier lugar, con pantallas e Internet. Hoy podemos interactuar diariamente con personas localizadas físicamente en diferentes lugares y aprendimos a organizar y mantener el trabajo remoto incluso, en las áreas más sofisticadas y complejas. Peter Drucker en Knowledge-Worker Productivity lo predijo:

La productividad del trabajador del conocimiento es el mayor desafío de la gestión en el siglo XXI. Los países y las industrias que han emergido como líderes en el mundo en los últimos cien años son aquellos que han sido líderes en incrementar la productividad del trabajador manual…En cincuenta años, si no es que mucho antes, el liderazgo de la economía mundial se habrá desplazado hacia aquellos países e industrias que hayan incrementado de la manera más sistemática y más exitosa la productividad del trabajador del conocimiento.

Con esta pandemia hemos experimentado en muchas actividades laborales y personales los beneficios de cómo las tecnologías de la información pueden expandir y mejorar la experiencia humana, y el trabajo en particular. Este es un cambio permanente. Separar la ubicación física de la actividad laboral, lo que abre una oportunidad real de ampliar radicalmente las oportunidades y calidad de vida de muchas personas.

¿Qué sigue ahora? Si bien estamos en medio del debate sobre el retorno seguro, la continuidad del trabajo remoto y muchas otras incógnitas, hay una oportunidad para capitalizar lo aprendido, repensar las empresas y el trabajo, pero en términos más generales, reflexionar sobre cómo convivir con más tecnología y software.

Entender la naturaleza del trabajo, cuál es su propósito y cómo se realiza, es básico si queremos articular este maridaje, por lo tanto, un marco destinado a caracterizarlo puede ayudarnos a abordar este desafío.

Rafael Echeverría en La empresa emergente, señala:

La productividad del trabajo, […] no sólo depende de cómo resolvamos los problemas de productividad asociados a las tareas individuales. Ella también resulta de la manera como resolvemos los problemas de productividad de las actividades de coordinación. […] y de las actividades de aprendizaje reflexivo.

Propone que el trabajo tiene tres dimensiones:

  1. La tarea en sí: Thomas Davenport en Thinking for a Living, explica que el nivel de complejidad de la tarea, refiere al grado en que las personas necesitan aplicar su juicio y habilidades personales para interpretar el contexto y manejar la complejidad de la información. Elliott Jaques, por su parte en la Organización Requerida sostiene que la complejidad de la información, corresponde al nivel de profundidad que cada persona utiliza para interpretar contextos y tomar decisiones. Este enfoque aborda las tres grandes áreas del saber humano: ciencia, humanidades y arte. Dependiendo de la complejidad de la tarea entonces surgen tres tipos de trabajo:

·       Repetitivo: abarca el espacio de lo conocido, se entienden las relaciones causa-efecto y se pueden reproducir. Es el terreno de las mejores prácticas.

·       Criterio: es el espacio de lo conocible, las relaciones causa-efecto se pueden deducir. Es el terreno de la experimentación, el juicio experto, la experiencia y las buenas prácticas.

·       Innovación: es el espacio de lo desconocido, del flujo e impredecibilidad. Es el terreno en el cual no se sabe lo que no se sabe, de los patrones, la creatividad, las tendencias y de las prácticas emergentes.

Estos tres tipos de trabajo refieren a tareas individuales con grados crecientes de complejidad, sin embargo, las actividades en una empresa no son la simple suma de tareas individuales.

  1. Actividades de coordinación: El premio nobel Ronald Coase en su artículo fundamental: La naturaleza de la empresa, sostenía que, dentro de una empresa, se pueden reducir y en algunos casos eliminar costos de transacción cuando todos trabajan con un mismo propósito, organizados por un mismo conjunto de reglas y apoyados por sistemas. Cuando las empresas son capaces de reducir sus costos de transacción y hacen que la colaboración sea más eficiente, se hacen más productivas. Curiosamente el foco se ha puesto en las tareas individuales, y no en las zonas de contacto o actividades de coordinación, en que fluyen información y materiales. Geary Rummler y Alan Brache en Improving Performance señalan:

En esas zonas de contacto suelen estar las mayores oportunidades para mejorar la actividad de la empresa. Un director orientado al proceso controlará estrechamente las zonas de contacto y eliminará toda barrera que presenten para la eficacia y la efectividad.

La experiencia del trabajo remoto en pandemia, nos ha obligado a rediseñar procesos de coordinación, mejorar nuestras habilidades de comunicación humana y apoyarnos con software de coordinación de procesos y flujos de trabajo.

  1. Aprendizaje reflexivo: A medida que la tecnología, la globalización, los desafíos geopolíticos y la competencia se acelera, las personas se enfrentan a desafíos, costumbres y problemas que nunca antes habían experimentado. David Kolb, en Experiential Learning, sostiene que el aprendizaje es un proceso de cambio que se construye activamente en el cerebro al percibir, actuar e interactuar con el ambiente por medio de un ciclo de retroalimentación. El trabajo reflexivo de aprendizaje, permite cuestionarse por qué y cómo hacemos lo que hacemos y explorar oportunidades de mejora. En su libro How Life Imitates Chess, el gran maestro Garry Kaspárov señala:

Cuestione el statu quo en todo momento, especialmente cuando las cosas van bien. Cuando algo sale mal, naturalmente querrás hacerlo mejor la próxima vez, pero debes entrenar para querer hacerlo mejor incluso cuando las cosas vayan bien.

Utilizando estos dos ejes, complejidad del trabajo y dimensiones del trabajo, podemos construir un marco que permite identificar nueve modalidades en que se realiza el trabajo en una empresa.

  1. Transaccional: Son las tareas concretas, susceptibles de ser estructuradas. Se pueden identificar reglas, categorías y procedimientos. El rendimiento cognitivo de las personas, depende del conocimiento del dominio, estructuras y experiencia previa.
  2. Integración: Las coordinaciones se realizan integrando flujos de información y materiales en torno a objetivos concretos.
  3. Prácticas: El aprendizaje surge cambiando prácticas. Identificando, formalizando, midiendo, mejorando y automatizando acciones.
  4. Experto: Son las tareas que abordan desafíos complejos vinculados a dominios lógicos específicos. El rendimiento depende de la información que se es capaz de interpretar, modelar y procesar. El acceso a diferentes niveles de procesamiento mental incrementa la efectividad.
  5. Colaboración: La coordinación se realiza impulsando sinergias en torno a una lógica simbólica.
  6. Percepción: El aprendizaje surge cambiando percepciones e interpretaciones. Cambiando el marco de referencia, presuposiciones y supuestos.
  7. Creativo: Son las tareas que requieren de un trabajo creativo, capaz de generar nuevas posibilidades. Se basa en el talento individual en un contexto estimulante. La efectividad es fuertemente dependiente de la permeabilidad entre los niveles de ejecución, subconsciente y metacognitivo.
  8. Inspiración: La coordinación se realiza estimulando la simbiosis en torno a conceptos abstractos.
  9. Paradigmas: El aprendizaje surge cambiando creencias, propósitos e intereses. Cambiando sistemas, emprendiendo y realizando transformaciones radicales.

Durante esta pandemia, el papel del software y, en general, de la tecnología se volvió fundamental en la operación de las empresas. Por supuesto, hacer, extraer y mover productos físicos por el mundo sigue requiriendo de actividad manual, pero todas esas labores también han sido potenciadas por el uso de software como fuente principal de innovación y mejora. Cada negocio es ahora un negocio de software.

En las empresas y organizaciones, el mayor cambio ha sido que la tecnología y el software han dejado de tener un rol de apoyo y están desempeñando una función central. No es solo que la mensajería se volvió más importante o que las videoconferencias comenzaron a funcionar, sino que nos dimos cuenta que utilizándolas correctamente podemos operar mejor. El siguiente paso es tomar estas lecciones tácticas y aplicarlas de manera más amplia a cómo está estructurada y funciona una empresa. Usando el marco de clasificación del trabajo propuesto, podemos identificar tecnologías que pueden incrementar la productividad de las personas, los equipos y la empresa como un todo:

Toda nueva tecnología provoca nuevas condiciones de vida. Y, por consiguiente, estas nuevas condiciones de vida generarán inevitablemente desajustes sociales que deben afrontarse con nuevos sistemas de valores. El tema entonces, no es volver a la vieja normalidad o adoptar el entorno de trabajo híbrido, sede dual, flexible, etc. Estas son solo tácticas.

En la última secuencia de su presentación La lavadora mágica, Rosling abre la puerta de la lavadora, mete la mano y saca un libro con un cuento infantil y dice que la lavadora le dio tiempo a su madre para contarle cuentos y estimular su imaginación. Después saca un libro de inglés, con el que su madre pudo aprender una segunda lengua y acceder a la educación. Finalmente, saca múltiples novelas que su madre pudo leer en su tiempo libre y que incluso lo motivaron a él a convertirse en profesor. Rosling introduce ropa sucia en la lavadora y saca libros. Esta tecnología permitió que su madre ampliara sus vivencias subjetivas y las de su hijo.

Así como la lavadora mágica de Rosling, la pandemia introdujo tecnologías y software en nuestra vida laboral y personal.

¿Qué experiencias subjetivas y oportunidades podemos sacar?

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