Conciencia

Thymos

El trío de multimillonarios que han hecho noticia por sus viajes al espacio, podría realmente estar tratando de hacer avanzar a la humanidad en su conjunto.

Sin embargo, el espectáculo megalómano, se produce en medio de una pandemia mundial, conflictos sociales y creciente cambio climático.

Ian Robertson, profesor del Trinity College de Dublín y autor de How Confidence Works, compara la carrera espacial de estos multimillonarios, con una adicción:

Así como algunos adictos al juego o las drogas necesitan más y más para producir el mismo sentimiento de recompensa, ocurre lo mismo con algunos hombres de gran éxito.

Los sentimientos de orgullo y autoestima están relacionados con los niveles de serotonina. En los chimpancés este nivel aumenta cuando alcanzan el estatus de macho alfa. Nuestro actual modelo de sociedad alienta a las personas muy exitosas a expresar su grandiosidad sin restricciones, se valoran sus logros individuales y promoción pública.

Francis Fukuyama, el politólogo y autor del célebre diagnóstico sobre el fin de la historia en su libro Identidad, reflexiona sobre las conductas de algunos multimillonarios actuales, y comenta que lo que buscan no es un nivel absoluto de riqueza, sino un estado relativo respecto a otros multimillonarios.

La identidad tiene un gran número de significados. En algunos casos refiere simplemente a categorías sociales o roles, en otros, a información sobre uno mismo. Fukuyama la aborda en los siguientes términos:

La identidad crece, en primer lugar, a partir de una distinción entre el verdadero yo interno y el mundo exterior de reglas y normas sociales que no reconoce adecuadamente el valor o la dignidad de ese yo interno.

Para desarrollar su análisis, Fukuyama, rescata el concepto socrático de thymos. Thymos es una palabra griega usada en La república de Platón. En esos diálogos, Sócrates reflexiona sobre cómo debiera ser una sociedad justa, y comienza explicando que la naturaleza humana tiene tres componentes:

  • Epithumia: deseos corporales.
  • Nous: intelecto y razón.
  • Thymos: necesidad de reconocimiento.

Sócrates explica que el thymos es la base de los juicios de valor. Esos juicios pueden provenir de nuestro interior, pero la mayoría de las veces son influenciados por la sociedad que nos rodea que reconoce o no nuestra valía. Si recibimos un juicio positivo; sentimos orgullo, si nos sentimos infravalorados; sentimos ira y si sentimos que no estamos a la altura de los estándares del grupo; vergüenza.

Así como manifestamos conductas altruistas y egoístas o buscamos integrarnos o diferenciarnos en un grupo, Fukuyama explica que la demanda de reconocimiento social la expresamos como:

  • Isotimia: cuando tenemos la necesidad de ser reconocidos como iguales a los demás, o.
  • Megalotimia: cuando tenemos la necesidad de ser reconocidos como superiores a los demás.

Nuestro actual modelo económico considera que tenemos una parte racional, y una parte de deseos que busca recursos materiales, pero no toma en cuenta el thymos, la necesidad humana de dignidad.

La raíz de la política del odio y del resentimiento es una demanda por respeto, y se relaciona con el sentimiento de orgullo y enojo: orgullo cuando eres respetado, y enojo cuando no. Siguiendo a Hegel, Fukuyama sostiene que más que la satisfacción de deseos y la búsqueda de posesiones materiales, la lucha por el reconocimiento de la identidad, ha sido la fuerza que ha impulsado la historia humana:

La identidad es el tema que subyace en muchos fenómenos políticos actuales, desde los nuevos movimientos nacionalpopulistas hasta los combatientes islamistas, pasando por las polémicas que tienen lugar en los campus universitarios. No podemos evitar pensar en nosotros mismos y en nuestras sociedades en términos de identidad.

Así, el concepto moderno de identidad une tres fenómenos distintos:

  • El thymos, como aspecto universal de la naturaleza humana que anhela reconocimiento.
  • La elevación de la valoración moral del yo interno por encima de las estructuras sociales externas.
  • El concepto evolutivo de dignidad.

El problema es que la identidad que reside en lo más profundo de nuestro ser no es fija ni está necesariamente definida por el azar de nuestra genética. P.D. Ouspensky en Conscience, señala:

El hombre no tiene un “Yo” individual. En su lugar, hay centenares y millares de pequeños “yoes” separados, que la mayoría de las veces se ignoran, no mantienen ninguna relación, o, por el contrario, son hostiles unos a otros, exclusivos e incompatibles.

Nuestra tragedia es que cualquier yo pequeño, temporal o circunstancial tiene el poder de firmar contratos, y luego el Todo tiene que hacerse cargo. Gurdjieff señalaba:

Así pasan vidas enteras, cancelando deudas contraídas por pequeños “yoes” accidentales.

Cada individuo y cada grupo experimentan falta de respeto de diferentes maneras, y cada uno busca su propia dignidad. La identidad engendra así su propia dinámica, por la cual las sociedades se dividen en grupos cada vez más pequeños en virtud de su particular experiencia de vida.

El desconcierto respecto a la identidad y la dinámica de la dignidad surge como condición de vida en el mundo actual, es dinámica, fluida y compleja. La modernidad conlleva cambio y disrupción constante, así como la apertura a opciones que antes no existían.

Donna Hicks, profesora de la Universidad de Harvard, que por más de veinte años ha trabajado como mediadora en conflictos internacionales como los de Medio Oriente, Sri Lanka, Colombia, Cuba o Irlanda del Norte, afirma que frecuentemente confundimos la dignidad con el respeto. Aclara que todos nacemos con dignidad, pero el respeto se gana. En lugar de exigir respeto, debiéramos exigir ser tratados con dignidad.

El líder es un arquitecto social cuya función es crear un entorno fértil para su equipo, sus redes y él mismo, por lo tanto, su labor central es desarrollar y mantener un contexto saludable y vigilar aquellas cosas que lo debilitan. Hicks, sostiene que en su experiencia muchos líderes empresariales son buenas personas, pero no comprenden qué significa la dignidad y cómo abordarla, simplemente porque nunca la han estudiado.

En Leading with dignity, Hicks explica que cuando las personas en su entorno laboral experimentan situaciones en las que perciben que su dignidad se ve violentada sufren las mismas reacciones instintivas que los grupos abusados en un conflicto social.

Las personas quieren que sus quejas sean escuchadas, reconocidas y atendidas. Cuando esto no ocurre los conflictos escalan y generan sentimientos de venganza. Hicks desarrolló un modelo con diez elementos esenciales que proporcionan un marco para fortalecer las relaciones, resolver conflictos y hacer que las organizaciones mejoren:

  • Identidad: Acérquese a las personas como si no fueran inferiores ni superiores a usted; de a los demás la libertad de expresarse auténticamente sin temor a ser juzgados negativamente; interactuar sin prejuicios ni temor, aceptando que características como raza, religión, género, clase, orientación sexual, edad y discapacidad son el núcleo de sus identidades.
  • Reconocimiento: Valide a otros por sus talentos, esfuerzo, consideración y ayuda; sea generoso con los halagos; dé crédito a los demás por sus contribuciones, ideas y experiencias.
  • Atención: Preste toda su atención a las personas escuchando, atendiendo, validando y respondiendo a sus preocupaciones y a lo que han pasado.
  • Inclusión: Haga que los demás sientan que pertenecen, y se sienten integrados en todos los niveles de relación (familia, comunidad, organización, empresa y nación).
  • Seguridad: Haga que las personas se sientan cómodas en dos niveles: físicamente, para que se sientan libres de la posibilidad de daño corporal, y psicológicamente, para que no se sientan preocupadas por ser avergonzadas o humilladas y puedan hablar sin temor a represalias.
  • Justicia: Trate a las personas con justicia, igualdad y equidad de acuerdo con las leyes y normas acordadas.
  • Autonomía: Anime a las personas a actuar con iniciativa para que se sientan en control de sus vidas y experimenten un sentido de esperanza y posibilidad.
  • Comprensión: Considere que lo que otros piensan es importante; deles la oportunidad de explicar sus perspectivas y expresar sus puntos de vista; Escuche activamente para entenderlos.
  • Confianza: Trate a las personas como si fueran dignas de confianza; Comience con la premisa de que los demás tienen buenas intenciones y actúan con integridad.
  • Responsabilidad: Asuma la responsabilidad de sus acciones; discúlpese si ha violado la dignidad de otra persona; comprométase a cambiar los comportamientos hirientes

Reconocer la dignidad de aquellos con los que nos relacionamos constituye el pegamento que nos une y es la forma de crear un contexto para que las personas se sientan seguras, valoradas y apreciadas. La identidad puede ser utilizada para dividir, pero también para integrar. Honrar la dignidad de los demás y la nuestra, crea condiciones para el florecimiento humano.

Más de 185,000 personas han firmado peticiones en Change.org para evitar que Jeff Bezos regrese a la Tierra, una petición decía:

Los multimillonarios no deberían existir … en la tierra o en el espacio, pero si deciden lo último, deberían quedarse allí.

Tal vez Bezos, Branson y Musk deberían bajar la mirada y concentrarse en desafíos más terrenales. Aprender a liderar con dignidad demanda que prestemos cuidadosa atención a los efectos que nuestras acciones tienen en nosotros mismos y los demás.

Sin esta consciencia los problemas de relación que inundan los entornos laborales continuarán, pero si comprendemos las fuerzas poderosas que se liberan cuando se reconoce la dignidad de nuestros interlocutores, podremos comenzar a desarrollar las actitudes y comportamientos que crean contextos fértiles para el florecimiento de la naturaleza humana.

En todo caso, debemos estar conscientes que esta es una labor compleja en permanente cambio y evolución. Ya que como advierte Rumi, en La casa de huéspedes:

El ser humano es una casa de huéspedes. Cada mañana un nuevo recién llegado. Una alegría, una tristeza, una maldad. Cierta conciencia momentánea llega. Como un visitante inesperado. ¡Dales la bienvenida y recíbelos a todos! Incluso si fueran una muchedumbre de lamentos, Que vacían tu casa con violencia. Aun así, trata a cada huésped con honor. Puede estar creándote el espacio. Para un nuevo deleite. Al pensamiento oscuro, a la vergüenza, a la malicia, Recíbelos en la puerta riendo. E invítalos a entrar. Sé agradecido con quien quiera que venga. Porque cada uno ha sido enviado. Como un guía del más allá.

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