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vacunas covid

Tiempo récord

Por lo que actualmente entendemos el virus del COVID-19 surgió en un mercado de Wuhan en China, y pasó de animales a humanos en diciembre de 2019. El 31 de diciembre de 2019 las autoridades chinas notificaron a la OMS la aparición de una neumonía de origen desconocido en Wuhan; la rapidez y la magnitud del contagio superó todo lo imaginable.

Sin embargo, ya el 15 de abril de 2021, Israel anunció que estaba cerca de alcanzar la inmunidad colectiva, debido a que han vacunado a la mitad de sus residentes y están a punto de lograr la inmunización de un 65% a 70% de su población. Eyal Leshem, director del Centro Médico Sheba, señaló que la inmunidad colectiva es la única explicación de por qué los casos en Israel continúan cayendo incluso cuando se han levantado casi todas las restricciones. Hasta ahora, las nuevas variantes del virus no parecen ser resistentes a las vacunas. Pero, según Leshem:

Una variante futura que muestre resistencia a la vacuna, podría implicar que el país cayera bajo el umbral de la inmunidad colectiva. Esta condición requerirá ajustes a la vacuna, tal como sucede con la vacuna anual contra la gripe.

La Universidad de Harvard en conjunto con el Hospital General de Massachusetts en Boston, realizaron un estudio que consistió en administrar vacunas del tipo BioNTech/Pfizer y Moderna a 131 mujeres, 84 de las cuales estaban embarazadas, 31 en periodo de lactancia y 16 no. Estas vacunas están basadas en ARN mensajero (ARNm), tecnología que, de acuerdo con reportes científicos, se había estudiado desde 1970. Sin embargo, solo cierta parte de la comunidad científica tenía los antecedentes y existía incertidumbre con una vacuna que sonaba experimental.

El estudio demostró que las mujeres embarazadas después de ser vacunadas contra el COVID-19, transmiten los anticuerpos a sus bebés y el bebé también recibe esos anticuerpos, a través, de la leche materna. Andrea Edlow del Hospital General de Massachusetts señaló:

Esta noticia de la eficacia excepcional de la vacuna es muy alentadora para las mujeres embarazadas y en período de lactancia que no se incluyeron en los estudios iniciales de la vacuna.

La carrera por la vacuna es un espectáculo científico y organizacional atrapante que vivimos a diario en esta crisis sanitaria mundial. Nunca en la historia de la ciencia y la medicina se habían desarrollado vacunas en forma tan acelerada. Lo que ha provocado escepticismo. Si a esto se le suma la suspicacia sobre la ética y proceder de la industria farmacéutica, se gesta una crisis de confianza cuyo impacto podría retrasar la vacunación masiva y desencadenar acciones sociales y políticas como las que ya se observan en diferentes partes del mundo.

El escandaloso desequilibrio en la distribución de vacunas para países ricos y pobres, avances, acuerdos, efectos secundarios, aprobaciones, aplicaciones y también la fluctuación del valor en bolsa de los laboratorios que las desarrollan, dudas, noticas falsas, sospechas y algunas reticencias de la población para vacunarse, complican más la situación. Sin embargo, siguiendo el consejo de Pablo de Tarso:

Examinadlo todo y retened lo bueno.

Cuando el 10 de enero 2020, los científicos chinos publicaron el genoma del virus, cientos de laboratorios en todo el mundo comenzaron una carrera contra el tiempo por desarrollar una vacuna eficaz. En un artículo de la revista Cell, Florian Krammer del Departamento de Microbiología de la Escuela de Medicina Icahn en Mount Sinai, Nueva York, informó:

Esta no fue una carrera de candidatos a vacunas entre sí, sino una carrera contra el virus. Sin embargo, las vacunas se necesitaban mucho antes, es urgente.

El desarrollo acelerado de vacunas para el COVID-19 ha sido posible gracias a varios factores, dentro de los cuales destaca:

  • Una base de conocimientos previos y nuevas tecnologías.
  • Agilización de protocolos de ensayos.
  • Producción anticipada a gran escala.
  • Evaluación continua de las agencias reguladoras.

La inversión sin precedentes, más el conocimiento científico de miles de laboratorios del mundo trabajando al mismo tiempo y una red de colaboración entre todos los actores ha permitido que incluso laboratorios pequeños estén participando de esta carrera.

En el artículo de la Harvard Business Review The CEO of Pfizer on Developing a Vaccine in Record Time, Albert Bourla cuenta que el 19 de marzo de 2020, desafió a su equipo a hacer posible lo imposible: desarrollar una vacuna más rápido que nadie, idealmente antes de seis meses. Por su parte Uğur Şahin, CEO de la empresa alemana BioNTech dedicada a las inmunoterapias contra el cáncer, hizo lo mismo con su equipo. Ambas empresas trabajaron el desafío en conjunto.

El domingo 8 de noviembre de 2020, el comité ejecutivo de Pfizer/BioNTech se reunió para revisar los resultados logrados por el equipo interdisciplinario formado por investigadores, científicos, organizadores de ensayos clínicos, fabricantes y expertos en logística. Los resultados y las pruebas doble ciego fueron exitosas, lograron una tasa de eficacia de un 95,6% con su vacuna.

En diciembre 2020, habían fabricado 74 millones de dosis y logrado entregar 46 millones de dosis. Actualmente estiman que tienen 300 millones de dosis disponibles en el mundo. En el artículo Albert Bourla identifica seis lecciones que aprendieron de esta experiencia:

  • Trabajo en equipo: El compromiso absoluto del equipo de Pfizer y de BioNTech, desde ejecutivos hasta el personal de fabricación y transporte.
  • Propósito: El equipo estaba motivado por la misión de desarrollar una vacuna para el COVID-19, no por el retorno de la inversión.
  • Desafío: Hacerlo en seis meses. Muchos de los científicos no lo creían posible, pero lo lograron en ocho meses.
  • Alentar la creatividad: Los equipos eran motivados a explorar opciones a cada problema. A los meses, esto se convirtió en un hábito. Generaban alternativas creativas por su propia cuenta.
  • Seguridad y foco: Liberaron las exigencias por cumplir con los objetivos presupuestarios y de ganancias establecidos en 2019.
  • Cooperación: Los equipos de Pfizer y BioNTech trabajaron sin un contrato firmado. De hecho, el contrato final entre ambas empresas se terminó de acordar a fines de 2020. Pero invirtieron y compartieron información confidencial desde marzo de 2020. Esto fue posible porque confiaban, compartían estándares éticos y estaban alineados en avanzar rápidamente para marcar la diferencia.

Bourla señala que, a lo largo de su carrera en Pfizer, ha visto a su gente hacer cosas extraordinarias cuando está motivada. Cuando las personas están impulsadas por la misión, son capaces de llevar la innovación a niveles superiores:

Ninguno de nosotros sabe de lo que somos capaces hasta que nos enfrentamos a las tareas más desafiantes. […] la próxima vez que un colega diga que algo es imposible, espero que sus compañeros digan: “Miren lo que el grupo de vacunas COVID-19 logró. Si ellos pudieron hacer eso, nosotros podemos hacerlo”.

Al igual que muchas organizaciones, la gente de estas empresas demostró que está impulsada por una motivación intrínseca. La evidencia empírica y académica confirma que frente a tareas complejas que involucran calidad y creatividad, la motivación intrínseca tiene casi seis veces más impacto que la motivación extrínseca como predictor del desempeño.

Cada empresa es distinta y enfrenta desafíos particulares, pero las prácticas que impulsan el éxito de un proyecto complejo son similares, la clave son las personas, ya que estas son las que hacen que las cosas ocurran. La labor del líder es crear un contexto adecuado.

Podemos ordenar las lecciones aprendidas que reporta el equipo Pfizer/BioNTech en las seis necesidades humanas que las organizaciones deben cuidar para habilitar entornos aptos para que las personas desplieguen todo su potencial:

  • Bienestar: Sentirse valorado y tratado con dignidad, justicia y equidad.
  • Conexión: Tener relaciones de alta calidad con los colegas y líderes.
  • Enfoque: Claridad de objetivos y retroalimentación constante para ajustar el rumbo.
  • Empoderamiento: Libertad, flexibilidad y autonomía para tomar decisiones y realizar mejor el trabajo.
  • Crecimiento: Desarrollo de capacidades y aprendizaje continuo de nuevas habilidades, enriqueciendo la experiencia y progresando.
  • Propósito: Sentirse parte de algo más grande. Conciencia que el trabajo sirve a los demás y tiene impacto positivo.

Si bien todos compartimos estas necesidades, cada persona tiene su alquimia propia. Es labor del líder tener puntos de contacto regulares para adaptar la experiencia individual.

Daniel J. Siegel, profesor de psiquiatría clínica en la Escuela de Medicina de la UCLA, en su libro Aware: The Science and Practice of Presence–The Groundbreaking Meditation Practice, señala que los factores que facilitan el despliegue del potencial de las personas son:

  • Atención focalizada: la capacidad de mantener la concentración.
  • Conciencia abierta: la capacidad de ser receptivos a nuevas ideas.
  • Buena voluntad: la capacidad de manifestar un estado de ánimo caracterizado por la positividad, la compasión y el amor.

Las investigaciones sobre el entrenamiento de la atención focalizada, la conciencia abierta y la buena voluntad sugieren que estas facultades se complementan entre sí y favorecen la sensación de bienestar general.

Contar con un equipo de líderes conscientes de no destruir la motivación intrínseca de las personas, capaces de abordar adecuadamente la complejidad de cada individuo y facilitar el desplieguen del potencial del equipo, es esencial en proyectos y desafíos de alta complejidad.

Las organizaciones que adoptan un enfoque de éxito de las personas crean una experiencia más unificada y significativa, el resultado es un equipo comprometido y dispuesto a dar lo mejor para alcanzar el propósito productivo común. En términos simples, el alto compromiso de las personas se correlaciona con resultados positivos del negocio, satisfacción del cliente y legitimidad social.

…las personas hacen la diferencia, la estrategia es la gente…

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