Economía
Economía Pandémica

Economía Pandémica

El índice S&P 500 se han recuperado hasta sus niveles previos a la pandemia, y el Nasdaq, fuertemente influenciado por las empresas tecnológicas, ha subido en un 26 por ciento.

Según un estudio reciente del S&P 500, las acciones de empresas con altos niveles de capital intangible por persona han registrado las mayores ganancias durante 2020, y cuanto menos capital intangible por persona tienen las empresas, peor se han comportado sus acciones.

Michael Spence, economista y profesor de la Universidad de Stanford en una reciente entrevista, indica que existen al menos dos razones para esto:

  • La rápida adopción de tecnologías digitales por las restricciones de la pandemia.
  • El cierre total o parcial de muchos sectores intensivos en mano de obra.

En el escenario posterior a la pandemia, Spence vislumbra que los sectores intensivos en mano de obra con menor capital de conocimiento por persona, tengan un período de recuperación. Sin embargo, incluso en este escenario, es probable que la transformación digital que ha experimentado la economía fruto de la pandemia, se expanda y la tendencia subyacente en favor del capital de conocimiento se profundice.

En su libro The Knowledge-Creating Company, Nonaka y Takeuchi sostienen que la razón de ser de una empresa es crear conocimiento. Una empresa entonces no es simplemente una máquina de procesamiento de información, sino un organismo vivo que crea conocimiento a través de la acción y la interacción de personas. La organización, equipos y personas, interactúan con su entorno y lo modifican a través del proceso de creación de conocimiento. Por lo tanto, el aspecto más importante de la comprensión de la capacidad de una empresa en relación con el conocimiento es la capacidad dinámica para crear continuamente nuevos activos intangibles basados en conocimiento a partir de las capacidades existentes.

Nonaka y Takeuchi definen conocimiento como “creencia verdadera justificada”. Ponen el foco en el aspecto “justificado” más que en el “verdadero”, abordando una dimensión relativa, dinámica y humanista del conocimiento, cercana a la visión del biólogo chileno Humberto Maturana, que advierte:

el conocimiento, es una relación interpersonal, es algo que un observador le asigna a otro, cuando ve que ese otro se conduce de una manera que él o ella considera adecuada en un cierto dominio.

El conocimiento se crea en una espiral que atraviesa, trasciende y sintetiza dos conceptos aparentemente opuestos: el orden y el caos.

El caos, es el dominio de la ignorancia. Es el territorio no explorado. Es lo que se extiende más allá de las fronteras de las ideas y disciplinas. El caos es donde estamos cuando no sabemos dónde estamos y lo que hacemos cuando no sabemos qué estamos haciendo. Es, en pocas palabras, todas aquellas cosas y situaciones que ni conocemos ni comprendemos. El orden, por el contrario, es el territorio de lo explorado. El orden es el lugar donde el mundo se comporta tal y como esperamos y deseamos que lo haga, allí donde todo sale tal y como queremos. Pero el orden también es a veces limitante y desgastante.

Nonaka y Takeuchi señalan que en esta dinámica entre orden y caos, surgen dos tipos de conocimiento: el conocimiento explícito, que reside en manuales y sistemas y el conocimiento tácito asociado a la experiencia de las personas. Entonces, proponen un modelo de creación de conocimiento que consta de tres elementos fundamentales:

  • Los activos de conocimiento.
  • El proceso SECI de creación de conocimiento.
  • El contexto para la creación de conocimiento.
Adaptado del modelo SECI, Nonaka y Takeuchi

El conocimiento surge por el desarrollo de la conciencia de las personas como una espiral. Sucede cuando un individuo, grupo u organización gana conocimiento explicito o tácito que previamente no tenía. Los individuos adquieren conocimiento por lectura, escucha, observar, imitar, aprendizaje por prueba y error y otras. Los equipos de trabajo adquieren conocimiento al involucrar nuevas personas en sus dinámicas, desarrollan sus vínculos con otras unidades organizacionales, o interactuando con expertos que están fuera de sus límites.

Los activos de conocimiento son los artefactos de entrada y salida del proceso de creación de conocimiento. Se identifican cuatro tipos:

  • Conocimiento experimental: consisten en el intercambio de conocimientos tácitos que surgen al compartir experiencias prácticas entre los miembros de la empresa, clientes, proveedores y otros actores externos.
  • Conocimiento conceptual: consisten en el conocimiento explícito articulado a través de imágenes, símbolos y lenguaje. Por ejemplo, el valor de marca y el diseño de productos.
  • Conocimiento sistémico: consisten en el conocimiento empaquetado, tales como tecnologías, productos, manuales y documentos.
  • Conocimiento rutinario: consisten en el conocimiento tácito que es rutinario y está incorporado en las acciones y prácticas cotidianas de las personas y organización. La cultura y las rutinas organizacionales son ejemplos conocimientos rutinarios.

La creación de conocimiento nuevo usualmente parte de una idea o ideas generadas por uno o más individuos, a través de un proceso (SECI) en que se identifican cuatro etapas:

  • Socialización, es el proceso de compartir experiencias, consiste en el intercambio de experiencias y modelos mentales entre personas.
  • Externalización, es el proceso en que se transcribe el conocimiento tácito y adopta la forma de metáforas, analogías, conceptos, hipótesis o modelos.
  • Combinación, es el proceso de fusión e intercambio de información, en que se mezcla el conocimiento recién creado con el conocimiento ya existente, por ejemplo, actualización de documentos, sistemas o conceptos.
  • Internalización, es el proceso que se materializa directamente en el aprendizaje individual, grupal u organizacional; es decir, en el aprender haciendo de las personas en el trabajo.

La creación de conocimiento requiere un contexto. Nonaka describe este contexto como “Ba”. Ba es una palabra japonesa para un lugar que no es sólo un espacio físico sino también un determinado tiempo y espacio. El conocimiento no es nunca absoluto, objetivo o libre del contexto. Nonaka definen Ba como:

un contexto en el que el conocimiento es compartido, creado y utilizado. En la creación del conocimiento, generación y regeneración, Ba es la clave, ya que Ba proporciona la energía, la calidad y el lugar para realizar la conversión individual y para moverse a lo largo de la espiral de conocimiento.

Nonaka insiste en que el Ba surge cuando las personas trabajan para la creación de nuevos conocimientos de una manera consciente y deliberada. En Ba, las personas deben estar comprometidas, ya que el compromiso subraya la actividad de la creación de conocimiento humano. Participar en Ba significa que las personas están dispuestas a superar sus propios puntos de vista particulares con el fin de aprender juntos y lograr una conexión intuitiva, la conexión práctica con el otro. Ba se utiliza para tratar las cuestiones profundas, y cualquier participante puede jugar un papel clave. Un buen Ba conduce a una buena improvisación estando juntos.

En resumen, Nonaka y Takeuchi proponen que utilizando los activos de conocimiento existentes, una organización puede crear nuevo conocimiento, a través, de un proceso de socialización, externalización, combinación e internalización (SECI) que tiene lugar en un contexto de confianza (Ba), donde el nuevo conocimiento, una vez creado, se convierte a su vez en la base de una nueva espiral de creación de conocimiento.

Chile lo ha hecho bien creciendo de la mano de la extracción de sus recursos naturales, sin embargo, la tarea pendiente es mantener el buen desempeño, frente a las nuevas reglas del juego que impone una economía del conocimiento.

Las transformaciones que la economía del conocimiento está provocando no sólo repercuten en los aspectos técnicos, laborales y económicos de las empresas, sino que involucra a toda la sociedad en sus diferentes niveles, generando nuevas formas de interpretación del mundo y la urgente necesidad de repensar los contratos sociales posibles de establecer en las organizaciones productivas.

La economía pandémica aceleró las tendencias que favorecen la creación de valor de los activos intangibles, y esto continuará. Las empresas tradicionales se recuperarán, pero la desconexión entre la creación de valor entre empresas en función de los activos de conocimiento por persona persistirá y se profundizará siendo cada vez más un desafío económico y social.

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