Capital Humano
La era de los extremos

La era de los extremos

El historiador Eric Hobsbawm en su libro The Age of Extremes: A History of the World, pasa revista a los grandes momentos de un siglo dramático, con una marcada bipolaridad y duras lecciones aprendidas.

La primera y segunda guerras y la posterior guerra fría son un ejemplo de la confrontación directa de dos formas opuestas de coordinación social: el capitalismo y el socialismo. Sin embargo, algunos países, como los nórdicos, se ocuparon de impulsar con menor o mayor éxito una vía intermedia que intenta conjugar ambos enfoques: la socialdemocracia.

La ley del péndulo permite explicar comportamientos humanos extremos. La ley del péndulo nos habla de la tendencia humana de irnos al extremo opuesto cuando vemos que algo no está funcionando. Esta polarización se relaciona con diferentes factores:

  • Se idealiza al opuesto: si sentimos que estamos empantanados en una posición, tendemos a idealizar el extremo contrario.
  • Necesitamos reafirmarnos: buscamos transmitir el mensaje de que hemos cambiado radicalmente, no solo un poco, sino que estamos en el extremo opuesto.
  • La comodidad del extremo: los extremos son cómodos, no requieren contención, filtro ni elaboración.

En las empresas sucede algo similar, Dominic Dodd y Ken Favaro en The Three Tensions: Winning the Struggle to Perform Without Compromise presentan los hallazgos de su estudio sobre objetivos aparentemente dicotómicos que los líderes empresariales frecuentemente deben abordar. De todos los objetivos contrapuestos, sobresales tres pares:

  • Rentabilidad versus crecimiento.
  • Corto plazo versus largo plazo.
  • El todo versus las partes.

Estos objetivos, en una empresa son como el yin y el yang de la filosofía China, ya que pese a ser aparentemente contrapuestos, se requieren ambos y son complementarios. La existencia de uno depende de la existencia del otro. El problema es que si se pone mayor énfasis en uno de ellos generalmente el otro se ve mermado.

Por ejemplo, si un equipo directivo decide privilegiar un mayor crecimiento, perjudica la rentabilidad, por el contrario, si decide enfatizar la rentabilidad frecuentemente desacelera el crecimiento. De la misma forma, poner el esfuerzo por el largo plazo compromete los resultados del corto plazo, y si pone foco en el presente, afecta la fortaleza futura de la empresa. Los intentos por generar resultados positivos que abarquen a toda la empresa, retrasan a las unidades de negocio individuales más ágiles, y potenciar a las unidades de negocio innovadoras, afecta la integración de la empresa.

Para resolver este dilema, Dodd y Favaro proponen identificar fuerzas equilibradoras entre las tensiones, un vínculo común y sinérgico. En su estudio identificaron que existen variables que si se desarrollan adecuadamente permiten que los dos objetivos aparentemente contrapuestos actúen como complementos en vez de actuar en oposición.

Esta tercera fuerza equivale al camino medio de la filosofía budista, el que consiste en reconciliar la dualidad que caracteriza a la mayoría de nuestros enfoques. También se asemeja a la idea de Aristóteles del justo término medio por el cual toda virtud es un término medio entre dos extremos, cada uno de los cuales es un vicio.

  1. Frente al dilema asociado al modelo de negocios, de optar entre rentabilidad o crecimiento, la recomendación es poner el foco en la creación de valor al cliente. Así, el desafío estratégico es articular la rentabilidad y el crecimiento de la empresa, a través, de acciones que incrementen la percepción de valor que los clientes experimentan con nuestros productos y servicios.
  2. Frente al dilema asociado al modelo operativo, entre optar por el corto plazo o el largo plazo, la recomendación es poner el foco en los ingresos sostenibles. Así, el desafío estratégico consiste en articular el corto y largo plazo, focalizándose en ganancias no influenciadas por recortes en la inversión o créditos a largo plazo.
  3. Frente al dilema asociado al modelo organizacional, entre optar por el todo o las partes, la recomendación es poner el foco en la creación de activos intangibles. Así, el desafío estratégico entre privilegiar el todo o las partes se resuelve impulsando capacidades y recursos que ayudan a crear sinergias, desempeño y valor de marca.

El 13 de septiembre del 2020 se cumplieron 50 años de la publicación del artículo de Milton Friedman, The Social Responsibility of Business is to Increase its Profits, (La responsabilidad social de las empresas es aumentar sus ganancias) en el New York Times. Este artículo ha sido determinante no solo en el comportamiento de muchos líderes, sino también en la enseñanza de muchas escuelas de negocio. Friedman argumentaba que la meta fundamental de una empresa era el lucro de los accionistas, y reconocía a la comunidad y empleados como otros stakeholders relevantes.

En un reciente estudio de la Fundación Edelman, un 56% de los entrevistados afirman que “el capitalismo hace más mal que bien” y un 74% consideran que es injusto. También, en ese mismo estudio, en 22 de los 28 países examinados, más de un 50% de los encuestados opinan que el capitalismo es dañino. En definitiva, parece incuestionable que estamos en una fase de desafección social creciente con el capitalismo tal cual como lo conocemos.

Greta Thunberg una niña de 17 años ha sido capaz de generar la presión social necesaria y poner en la discusión pública una tercera fuerza integradora olvidada, el cuidado del planeta. A principios de 2020 Greta afirmó en el foro de Davos:

La ciencia está siendo ignorada. Los líderes mundiales seguirán ignorando mientras no se les responsabilice por la crisis.

La joven activista pidió que la crisis climática se aborde de una manera holística. Respondió, además, que no se siente afectada por los comentarios que durante el Foro le hizo el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Steven Mnuchin, quien le recomendó “estudiar economía”.

El manifiesto de DAVOS 2020 sostiene que el propósito de los negocios es resolver los problemas de las personas y el planeta de manera rentable y no lucrarse causando problemas, por lo que deben considerar un marco de sostenibilidad que examine el impacto social, medioambiental y económico de una empresa:

  • Prosperidad: refiere al impacto positivo y negativo que tiene una empresa en la economía local, nacional e internacional. Esto incluye la creación de empleo, la generación de innovación, el pago de impuestos, la creación de riqueza y cualquier otro impacto económico que tenga una organización.
  • Personas: refiere al impacto positivo y negativo que tiene una empresa en sus grupos de interés más importantes. Estos incluyen empleados, familias, clientes, proveedores, comunidades y cualquier otra persona que influya o se vea afectada por la organización.
  • Planeta: refiere al impacto positivo y negativo que tiene una empresa en su entorno natural. Esto incluye la reducción de su huella de carbono, el uso de recursos naturales, materiales tóxicos, etc., pero también la eliminación activa de desechos, la reforestación y la restauración del daño natural causado.

El 28 de septiembre del 2020, la pandemia del COVID-19 superó el millón de muertos en el mundo y el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, instó a “aprender de los errores”.

John Elkington, comentando su último libro Green Swans: The Coming Boom in Regenerative Capitalism, reflexiona sobre los desafíos que enfrenta actualmente el sistema capitalista y profundiza en la experiencia de la pandemia del coronavirus.

El COVID-19 no es un cisne negro, ya que esta pandemia se había predicho repetidamente, pero los poderes fácticos decidieron ignorar las advertencias. Aun así, este último brote de coronavirus comparte con los cisnes negros la característica de que a su paso la realidad se habrá transformado.

Elkington insiste en el papel que juegan las empresas y sus líderes a la hora de encontrar soluciones para los desafíos a los que enfrentamos como humanidad:

Ante el Covid-19 muchos han reflexionado… ¿por qué no escuchamos la evidencia temprana sobre posibles pandemias? Así que ahora, se preguntarán si estamos en peligro al ignorar los plásticos en el océano u otras emergencias del planeta.

Hace unos días Greta Thunberg compartió en Instagram una fotografía cuando tenía 2 años y escribió:

Esto te da una idea de lo rápido que estamos corriendo en la dirección equivocada. Nuestras emisiones anuales son ahora tan altas que cada año de hacer negocios como se acostumbra, tendrá un impacto en las condiciones de vida futuras de innumerables generaciones.

El planeta no es una herencia de nuestros padres, sino un préstamo de nuestros hijos.

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