{"id":995,"date":"2024-01-15T08:30:59","date_gmt":"2024-01-15T11:30:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/?p=995"},"modified":"2024-01-15T08:30:59","modified_gmt":"2024-01-15T11:30:59","slug":"perdi-el-me-gano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/2024\/01\/15\/perdi-el-me-gano\/","title":{"rendered":"Perd\u00ed. \u00c9l me gan\u00f3"},"content":{"rendered":"\n<p>Cuando Mohamed Al\u00ed cumpli\u00f3 70 a\u00f1os, George Foreman comparti\u00f3 sus reflexiones en&nbsp;<strong><em>ShortList<\/em><\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cRecuerdo que una noche, hace muchos a\u00f1os, estaba predicando en la calle. Hab\u00eda engordado, me hab\u00eda cortado todo el pelo; nadie me reconoc\u00eda, solo era un loco en la esquina. Comenc\u00e9 a decir:&nbsp;<strong>&#8216;Soy George Foreman. Yo era el campe\u00f3n mundial de peso pesado&#8217;<\/strong>, pero la gente segu\u00eda su camino. Luego dije:&nbsp;<strong>&#8216;Luch\u00e9 contra Mohamed Al\u00ed&#8217;<\/strong>&nbsp;y se detuvieron. En ese momento me di cuenta de que este hombre me estaba ayudando a llevar mi mensaje, y era una bendici\u00f3n,&nbsp;<strong>no porque me hubiera derrotado, sino porque era parte de mi vida\u201d.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>George Foreman naci\u00f3 en Texas en 1949, con seis hermanos y al cuidado de su madre, la familia intentaba sobrevivir en una pobreza extrema.&nbsp;<strong><em>Peleador y conflictivo, dej\u00f3 la escuela a los 15 a\u00f1os y se sumergi\u00f3 en la delincuencia.<\/em><\/strong>&nbsp;A los 16, convenci\u00f3 a su madre de inscribirlo en un programa de formaci\u00f3n para j\u00f3venes pobres en California, con la esperanza de aprender carpinter\u00eda o alba\u00f1iler\u00eda. Sin embargo, estuvo a punto de ser expulsado por su mala conducta. Fue entonces cuando su supervisor, Doc Broadus, vio el potencial de Foreman en el boxeo,&nbsp;<strong><em>canalizando su ira y fortaleza a trav\u00e9s del deporte.<\/em><\/strong>&nbsp;A pesar de su juventud, Foreman r\u00e1pidamente domin\u00f3 el circuito amateur y,&nbsp;<strong><em>a los 19 a\u00f1os, gan\u00f3 la medalla de oro en los Juegos Ol\u00edmpicos de M\u00e9xico 1968<\/em><\/strong>, saltando posteriormente al profesionalismo.<\/p>\n\n\n\n<p>La potencia de su pegada era algo nunca visto en el boxeo, ganando casi siempre por nocaut. Era violento, arrogante y maleducado. Con su estatura de 1.93 metros, r\u00e1pidamente se gan\u00f3 el apodo de&nbsp;<strong><em>&#8216;Big George&#8217;<\/em><\/strong>. Su primer combate por el t\u00edtulo mundial de pesos pesados fue contra Joe Frazier, a quien derrot\u00f3 en el sexto asalto,&nbsp;<strong><em>convirti\u00e9ndose a los 24 a\u00f1os en campe\u00f3n mundial.&nbsp;<\/em><\/strong>Luego defendi\u00f3 su t\u00edtulo contra Ken Norton, venci\u00e9ndolo en el segundo asalto. Foreman, con un r\u00e9cord de 40-0 y 37 nocauts, se consolid\u00f3 como el dominador absoluto de su categor\u00eda. Sin embargo, el gran Mohamed Al\u00ed,&nbsp;<strong><em>&#8216;el negro m\u00e1s libre del mundo&#8217;<\/em><\/strong>, quien hab\u00eda sido despojado de su t\u00edtulo en la cima de su carrera por negarse a participar en una guerra en la que no cre\u00eda, iba a cruzarse en su camino. Foreman escribe:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cSi limitas a Al\u00ed al boxeo, no entender\u00e1s lo que realmente era.<\/em><\/strong><em>&nbsp;Su vida fuera del ring, lo que ten\u00eda que decir, la valent\u00eda que tuvo, lo convirtieron en lo que era:&nbsp;<strong>un profeta, un h\u00e9roe, un revolucionario, era mucho m\u00e1s que un boxeador.&nbsp;<\/strong>Calificarlo \u00fanicamente como boxeador es menospreciarlo.&nbsp;<strong>\u00c9l utiliz\u00f3 el boxeo como un medio para expresar su mensaje.<\/strong>&nbsp;Claro, pod\u00eda bailar en el ring, lanzar un buen jab e incluso lograr varios nocauts, pero eso no lo define en su totalidad.&nbsp;<strong>Olv\u00eddate del boxeo, Mohamed Al\u00ed ha sido un regalo para el mundo\u201d.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El combate, promocionado como&nbsp;<strong><em>&#8216;Rumble in the Jungle&#8217;<\/em><\/strong>&nbsp;fue celebrado en Kinsasa, Zaire, en 1974, y represent\u00f3 un choque de estilos: la refinada t\u00e9cnica y astucia de Mohamed Al\u00ed frente a la brutal pegada de George Foreman. Durante gran parte de 1974, ambos contrincantes se dedicaron a entrenar y adaptarse al clima de Zaire. Al\u00ed, aprovech\u00f3 este tiempo para establecer una conexi\u00f3n profunda con la poblaci\u00f3n local. Su impresionante carisma dominaba el escenario: el d\u00eda del combate, m\u00e1s de sesenta mil espectadores crearon una atm\u00f3sfera m\u00edtica gritando incansablemente&nbsp;<strong><em>&#8216;\u00a1Ali, bumaye!&#8217;<\/em><\/strong>&nbsp;literalmente&nbsp;<strong><em>&#8216;\u00a1Ali, m\u00e1talo!&#8217;<\/em><\/strong>. En el ring, Foreman despleg\u00f3 toda su fuerza en un intento por derribar a Al\u00ed, quien contra las cuerdas estaba recibiendo un tremendo castigo. Contrario a lo que todos pensaban, Al\u00ed no solo resisti\u00f3, sino que manten\u00eda su actitud desafiante y burlona. Foreman escribe:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cTen\u00eda demasiada confianza cuando luch\u00e9 contra \u00e9l.<\/em><\/strong><em>&nbsp;Pens\u00e9 que era s\u00f3lo una v\u00edctima m\u00e1s del nocaut hasta que, alrededor del s\u00e9ptimo asalto, lo golpe\u00e9 fuerte en la mand\u00edbula y \u00e9l me abraz\u00f3 y me susurr\u00f3 al o\u00eddo:&nbsp;<strong>&#8216;\u00bfEso es todo lo que tienes, George?&#8217;<\/strong>&nbsp;Me di cuenta de que mi estrategia no estaba funcionando\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Foreman quer\u00eda ganar por nocaut<\/em><\/strong>&nbsp;y sigui\u00f3 golpeando, aunque sus fuerzas se agotaban.&nbsp;<strong><em>Entonces sucedi\u00f3 lo impensado.<\/em><\/strong>&nbsp;En el octavo asalto, Al\u00ed que hab\u00eda aguantado todo, comenz\u00f3 a descargar golpes empujando a Foreman hacia el centro del ring. Tras un certero gancho de izquierda y un recto a la mand\u00edbula, Foreman comenz\u00f3 a tambalearse y se desplom\u00f3 en la lona, vencido y sin fuerzas para levantarse.&nbsp;<strong><em>Mohamed Al\u00ed hab\u00eda vencido.<\/em><\/strong>&nbsp;Foreman hab\u00eda conocido la derrota de la peor forma posible. Escribe:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cNunca hab\u00eda perdido.&nbsp;<\/em><\/strong><em>Mi sensaci\u00f3n de invencibilidad era tan fuerte que durante a\u00f1os me negu\u00e9 a aceptar la realidad;&nbsp;<strong>cre\u00eda que hab\u00eda sido enga\u00f1ado, que algo estaba mal\u201d.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Tras su derrota, Foreman cay\u00f3 en una profunda depresi\u00f3n. Aunque volvi\u00f3 a combatir, ya no era el mismo. Con tan solo veintiocho a\u00f1os, sufr\u00eda serios problemas f\u00edsicos. En 1977, perdi\u00f3 una pelea en Puerto Rico, y sufri\u00f3 un infarto en el vestuario.&nbsp;<strong><em>Dej\u00f3 el boxeo y encontr\u00f3 refugio en la fe cristiana. Comenz\u00f3 predicando en las calles, y con el tiempo se convirti\u00f3 en pastor.&nbsp;<\/em><\/strong>Fund\u00f3 su propia iglesia y estableci\u00f3 un gimnasio comunitario para j\u00f3venes en situaci\u00f3n de riesgo. El violento pegador, se hab\u00eda transformado en un activista comunitario y fil\u00e1ntropo. En sus palabras:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cNo fue hasta 1981, cuando un periodista me visit\u00f3 en mi rancho y me pregunt\u00f3:&nbsp;<strong>&#8216;\u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 en \u00c1frica, George?&#8217;<\/strong>. Lo mir\u00e9 a los ojos y admit\u00ed:&nbsp;<strong>&#8216;Perd\u00ed. \u00c9l me gan\u00f3&#8217;<\/strong>. Hasta ese momento, mi mente estaba inundada de&nbsp;<strong>venganza y odio<\/strong>, desde entonces, todo se aclar\u00f3.<strong>&nbsp;Comprend\u00ed que nunca ganar\u00eda esa pelea, y tuve que aprender a dejarla ir\u201d.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Foreman se disculp\u00f3 con Al\u00ed por el odio que hab\u00eda sentido hacia \u00e9l, y se hicieron amigos.<\/em><\/strong>&nbsp;A veces hay circunstancias o accidentes externos que nos impiden conseguir nuestras metas. Elementos que, o bien han cambiado o bien no hemos considerado. Algunas circunstancias, a veces, eran previsibles, otras no. Todos cometemos errores, algunos con consecuencias permanentes. Frente a los errores Ignasi Gir\u00f3 en su libro&nbsp;<strong><em>&#8216;Teor\u00eda optimista del fracaso&#8217;<\/em><\/strong>, recomienda:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2022&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<strong>Aceptarlos:<\/strong>&nbsp;A nadie le gusta admitir que ha metido la pata hasta el fondo, y que lo ocurrido en gran parte, fue culpa suya. Pero es un paso fundamental.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2022&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<strong>Comprenderlos:<\/strong>&nbsp;Luego de aceptar los errores cometidos, con una cierta distancia temporal de los hechos, los analizamos e intentamos describir con todo lujo de detalles aquello en lo que nos equivocamos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2022&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<strong>Cambiar:<\/strong>&nbsp;Usando lo observado, nos convertimos en dise\u00f1adores de nuestra propia vida e intentamos, a\u00f1adir nuevos ingredientes vitales que limiten las probabilidades de volver a errar.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante 10 a\u00f1os Foreman, se dedic\u00f3 a su familia, congregaci\u00f3n y al centro juvenil que hab\u00eda fundado, sin embargo,&nbsp;<strong><em>debido a un mal manejo de sus inversiones, sus recursos econ\u00f3micos se agotaron.<\/em><\/strong>&nbsp;El centro comunitario estaba en riesgo. En una entrevista Foreman explic\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cEsos ni\u00f1os me necesitaban y yo no los abandonar\u00eda. Tendr\u00eda que encontrar otra manera de recaudar fondos.&nbsp;<strong>Y entonces me vino la idea: s\u00e9 c\u00f3mo conseguir dinero. Voy a ser campe\u00f3n mundial de peso pesado. De nuevo\u201d.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Al borde de cumplir cuarenta a\u00f1os, George Foreman sorprendi\u00f3 al mundo anunciando su regreso al ring, esta vez con una sonrisa en el rostro.&nbsp;<strong><em>&#8216;Big George&#8217;<\/em><\/strong>, aunque hab\u00eda ganado muchos kilos y perdido algo de la fuerza de su pegada, demostr\u00f3 ser un fen\u00f3meno de resistencia. La diferencia clave en esta etapa de su carrera era su actitud:&nbsp;<strong><em>ya no peleaba impulsado por la ira,&nbsp;<\/em><\/strong>ten\u00eda un prop\u00f3sito significativo.&nbsp;<strong><em>En 1994, a la edad de 45 a\u00f1os, Foreman logr\u00f3 una haza\u00f1a sin precedentes en la historia del boxeo: se convirti\u00f3 en campe\u00f3n mundial de peso pesado al derrotar a Michael Moorer de 26 a\u00f1os por nocaut en el d\u00e9cimo asalto.<\/em><\/strong>&nbsp;Con esta victoria, Foreman no solo&nbsp;<strong><em>recuper\u00f3 el t\u00edtulo que hab\u00eda perdido veinte a\u00f1os atr\u00e1s ante Mohamed Al\u00ed<\/em><\/strong>, sino que tambi\u00e9n rompi\u00f3 tres r\u00e9cords mundiales: se convirti\u00f3 en el boxeador m\u00e1s viejo en ganar un t\u00edtulo mundial (45 a\u00f1os), estableci\u00f3 el r\u00e9cord del intervalo m\u00e1s largo entre la primera y segunda conquista de un campeonato mundial (20 a\u00f1os), y marc\u00f3 la mayor diferencia de edad en la historia entre el campe\u00f3n y el retador por el t\u00edtulo mundial de peso pesado (19 a\u00f1os). Foreman se retir\u00f3 oficialmente del boxeo en 1997 con un impresionante historial de 76 victorias, 68 de ellas por nocaut, y solo cinco derrotas.&nbsp;<strong><em>Sus \u00e9xitos en el ring le permitieron acumular suficientes recursos financieros para sostener su centro comunitario y continuar con su labor pastoral.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En 1996, el documental&nbsp;<strong><em>&#8216;When We Were Kings&#8217;<\/em><\/strong>, que relata el legendario combate entre Al\u00ed y Foreman en Zaire, fue galardonado con un Oscar. Durante la ceremonia, Muhammad Al\u00ed, afectado por su avanzado Parkinson, fue ayudado por George Foreman para subir al escenario. Foreman escribi\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>&#8220;No encuentro triste su enfermedad, porque el tipo es un h\u00e9roe.<\/em><\/strong><em>&nbsp;Puedes hablar con veteranos de guerra y no saber que tienen una pata de palo. Lo que hicieron hace que su enfermedad pase desapercibida.&nbsp;<strong>Un h\u00e9roe es un tipo al que arrinconas y lo golpeas y lo golpeas y lo golpeas y, en lugar de caer, se dice a s\u00ed mismo: &#8216;Si caigo, todas las personas que creen en m\u00ed caer\u00e1n conmigo. Debo mantenerme en pie&#8217;.<\/strong>&nbsp;Y porque Al\u00ed se mantuvo en pie, sufri\u00f3 lesiones. No siento l\u00e1stima por \u00e9l; me siento orgulloso de siquiera conocerlo\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Solemos mirar las cosas de manera exitista, debemos ganar en todo,<\/em><\/strong>&nbsp;siempre debe haber una victoria, siempre un final feliz, alcanzar la perfecci\u00f3n.&nbsp;<strong><em>Pero no tiene por qu\u00e9 ser as\u00ed.<\/em><\/strong>&nbsp;Los eventos individuales no tienen por qu\u00e9 cambiar nuestra esencia. Leonard Cohen nos recuerda en Anthem:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cOlvida tu ofrenda perfecta. Hay una grieta, una grieta en todo. As\u00ed es como entra la luz\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Las cicatrices y heridas que llevamos son un recordatorio de nuestras experiencias, fortaleza y resiliencia, ocultarlas ser\u00eda ignorar nuestro valor e historia.&nbsp;<strong><em>Al aceptar e integrar lo imperfecto, reparar lo que est\u00e1 roto y aprender a valorar la belleza de las fallas, honramos la vida.<\/em><\/strong>&nbsp;Tom\u00e1s Navarro en su libro&nbsp;<strong><em>&#8216;Wabi Sabi&#8217;<\/em><\/strong>, escribe:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cLa vida tiene errores, problemas y accidentes y as\u00ed debe ser,<\/em><\/strong><em>&nbsp;ya que en sus errores y accidentes nos est\u00e1 brindando la oportunidad de aprender, de explorar, de solucionar; en definitiva, de crecer como personas\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El 3 de julio de 2016, a la edad de 74 a\u00f1os, falleci\u00f3 Mohamed Al\u00ed, considerado por muchos como el m\u00e1s grande campe\u00f3n mundial de boxeo de peso pesado en la historia.&nbsp;<strong><em>Al\u00ed utiliz\u00f3 su notoriedad para impulsar causas humanitarias m\u00e1s all\u00e1 del deporte.<\/em><\/strong>&nbsp;Convertido al islam, se transform\u00f3 en un s\u00edmbolo del activismo contra el racismo. Fue pionero en oponerse a la guerra de Vietnam. Su influencia se extendi\u00f3 a nivel internacional, realizando misiones de paz en Afganist\u00e1n y Corea del Norte, llevando ayuda m\u00e9dica a Cuba en tiempos de embargo, y jugando un papel crucial en la liberaci\u00f3n de 15 rehenes estadounidenses en Irak. Bill Clinton dijo en el funeral de Al\u00ed:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>&#8220;La primera parte de su vida estuvo dominada por los triunfos de sus dones verdaderamente \u00fanicos.<\/em><\/strong><em>&nbsp;Nunca deber\u00edamos olvidarlos. Eran una belleza.&nbsp;<strong>Pero la segunda parte de su vida fue m\u00e1s importante,<\/strong>&nbsp;porque se neg\u00f3 a ser encarcelado por una enfermedad que lo mantuvo limitado m\u00e1s tiempo del que Nelson Mandela estuvo en prisi\u00f3n en Sud\u00e1frica. Es decir, en la segunda mitad de su vida, perfeccion\u00f3 dones que todos tenemos:&nbsp;<strong>Cada uno de nosotros tiene dones de mente y coraz\u00f3n. Es solo que \u00e9l encontr\u00f3 una manera de liberarlos\u201d.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Luego de la muerte de Al\u00ed, Foreman se\u00f1al\u00f3 que su vida nunca m\u00e1s estar\u00eda completa, porque se hab\u00eda acostumbrado a vivir en presencia de&nbsp;<strong><em>una persona esencialmente bella.<\/em><\/strong>&nbsp;Al borde de las l\u00e1grimas, Foreman comenz\u00f3 a re\u00edrse y explic\u00f3 que el fondo de pantalla de su computador muestra la famosa foto en la que yace tirado en la lona.&nbsp;<strong><em>Le hace bien recordar que fue derrotado por alguien mucho m\u00e1s grande que \u00e9l.<\/em><\/strong>&nbsp;En sus palabras:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>&#8220;Todo el mundo tiene que darse cuenta de que la vida no se trata de ganar.<\/em><\/strong><em>&nbsp;<strong>Se trata de levantarse despu\u00e9s de haber perdido.<\/strong>&nbsp;Siempre que me siento un poco demasiado seguro de m\u00ed mismo<strong>, saco esa foto y ah\u00ed est\u00e1 Mohamed Al\u00ed triunfante y yo tirado en la lona.<\/strong>&nbsp;Instant\u00e1neamente entro en mi modo de&nbsp;<strong>&#8216;mejor baja a tierra&#8217;<\/strong>. Te convierte en un ser humano&#8221;.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando Mohamed Al\u00ed cumpli\u00f3 70 a\u00f1os, George Foreman comparti\u00f3 sus reflexiones en&nbsp;ShortList: \u201cRecuerdo que una noche, hace muchos a\u00f1os, estaba predicando en la calle. Hab\u00eda engordado, me hab\u00eda cortado todo el pelo; nadie me reconoc\u00eda, solo era un loco en la esquina. Comenc\u00e9 a decir:&nbsp;&#8216;Soy George Foreman. 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