{"id":907,"date":"2023-08-28T13:12:53","date_gmt":"2023-08-28T16:12:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/?p=907"},"modified":"2023-08-28T13:12:53","modified_gmt":"2023-08-28T16:12:53","slug":"pule-piensa-escribe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/2023\/08\/28\/pule-piensa-escribe\/","title":{"rendered":"Pule, piensa, escribe"},"content":{"rendered":"\n<p>Los debates sobre mec\u00e1nica cu\u00e1ntica que sostuvieron Albert Einstein y Niels Bohr son recordados por su impacto en la actual compresi\u00f3n de la naturaleza. Einstein declar\u00f3 que en estos temas prefer\u00eda tener como \u00e1rbitro al&nbsp;<strong><em>viejo Spinoza<\/em><\/strong>. Max Jammer en su libro&nbsp;<strong><em>Einstein and Religion<\/em><\/strong>&nbsp;escribe:<\/p>\n\n\n\n<p><em>El fil\u00f3sofo a quien Einstein m\u00e1s admiraba era Baruch Spinoza, el fil\u00f3sofo jud\u00edo del siglo XVII, que fue excomulgado por la sinagoga de \u00c1msterdam y rechaz\u00f3 la c\u00e1tedra de Heidelberg para vivir como pulidor de lentes,&nbsp;<strong>llevando una vida independiente dedicada a las reflexiones filos\u00f3ficas.<\/strong><\/em><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Rebecca Newberger Goldstein, en su libro&nbsp;<strong><em>Betraying Spinoza,<\/em><\/strong>&nbsp;sostiene que Einstein adher\u00eda a la idea de Spinoza que existe&nbsp;<strong><em>una teor\u00eda final que puede explicarlo todo<\/em><\/strong>. Einstein mencion\u00f3 a Spinoza en cartas, escritos y conversaciones a lo largo de su vida. Visit\u00f3 la casa de Spinoza en Rijnsburg, cerca de Leiden, en Holanda. Poco despu\u00e9s, se inspir\u00f3 y escribi\u00f3 el siguiente poema:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Cuanto amo a este noble hombre, m\u00e1s de lo que las palabras pueden expresar.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Aunque temo que se quedar\u00e1 completamente solo, bajo los rayos de su halo sagrado.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Piensas que su ejemplo<\/em><\/strong><em>&nbsp;nos ense\u00f1a que la \u00e9tica puede ofrecer al hombre un asidero.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>No conf\u00edes en las apariencias: hay que nacer sublime.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En 1974 Borges se proclam\u00f3 autor de un libro imaginario publicado en Santiago de Chile en el a\u00f1o 2074. El t\u00edtulo del libro era&nbsp;<strong><em>Clave de Baruch Spinoza<\/em><\/strong>. En una entrevista Borges se\u00f1al\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Estoy preparando un libro sobre la filosof\u00eda de Spinoza,&nbsp;<strong>porque nunca lo he entendido.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En&nbsp;<strong><em>El otro, el mismo,<\/em><\/strong>&nbsp;Borges escribi\u00f3 el soneto&nbsp;<strong><em>Spinoza<\/em><\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Las trasl\u00facidas manos del jud\u00edo labran en la penumbra los cristales y la tarde que muere es miedo y fr\u00edo. (Las tardes a las tardes son iguales.)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Las manos y el espacio de jacinto que palidece en el conf\u00edn del Ghetto casi no existen para el hombre quieto que est\u00e1 so\u00f1ando un claro laberinto.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>No lo turba la fama<\/em><\/strong><em>, ese reflejo de sue\u00f1os en el sue\u00f1o de otro espejo, ni el temeroso amor de las doncellas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Libre de la met\u00e1fora y del mito<\/em><\/strong><em>&nbsp;labra un arduo cristal:&nbsp;<strong>el infinito mapa de Aquel que es todas Sus estrellas.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Fr\u00e9d\u00e9ric Lenoir, en su libro&nbsp;<strong><em>El milagro Spinoza<\/em><\/strong>, destaca que, durante su breve existencia, Spinoza construy\u00f3 una obra verdaderamente revolucionaria. Escribe:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Su pensamiento tiene un rigor geom\u00e9trico y deconstruye los sistemas existentes para construir una filosof\u00eda global<\/em><\/strong><em>&nbsp;que ya no efect\u00faa la separaci\u00f3n entre creador y creaci\u00f3n, espiritual y material, sino que engloba dentro de un mismo movimiento al hombre y la naturaleza, el esp\u00edritu y el cuerpo, la metaf\u00edsica y la \u00e9tica.&nbsp;<strong>Esta haza\u00f1a intelectual la consigue Spinoza en un siglo XVII en el que triunfan los oscurantismos, las intolerancias y el fanatismo.<\/strong>&nbsp;Inmune a los conformismos (todas las religiones condenar\u00edan sus obras), libera el esp\u00edritu humano de las tradiciones y los conservadurismos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Baruch Spinoza naci\u00f3 en 1632 en \u00c1msterdam. Steven Nadler, en su libro&nbsp;<strong><em>Spinoza: A Life,<\/em><\/strong>&nbsp;relata que sus antepasados eran jud\u00edos espa\u00f1oles expulsados en 1492 que encontraron refugio en Portugal antes de emigrar a \u00c1msterdam. La mayor parte de esos exiliados eran obligados a convertirse al catolicismo. Los que continuaban practicando el juda\u00edsmo en secreto eran llamados con desprecio&nbsp;<strong><em>marranos<\/em><\/strong>. Su padre, Micael, ten\u00eda un negocio de productos importados en el barrio jud\u00edo de la ciudad. Viv\u00eda a solo dos calles de la casa de Rembrandt. De su primer matrimonio tuvo dos hijos Rebecca e Isaac. Tras la muerte de su esposa, se cas\u00f3 con Hannah y tuvieron otros dos hijos: Myriam y Baruch. Su segunda esposa&nbsp;<strong><em>tambi\u00e9n muri\u00f3 cuando Baruch ten\u00eda 6 a\u00f1os.<\/em><\/strong>&nbsp;Su padre se cas\u00f3 una tercera vez con Esther, con quien tuvo a Gabriel. Micael era un hombre religioso y uno de los principales apoyos financieros de la sinagoga, por lo que Baruch asisti\u00f3 a la escuela jud\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde ni\u00f1o Baruch&nbsp;<strong><em>comprendi\u00f3 el precio de la disidencia.<\/em><\/strong>&nbsp;Uriel da Costa, hab\u00eda estudiado derecho can\u00f3nico en la Universidad de Coimbra. Estudi\u00f3 el texto b\u00edblico y comenz\u00f3 a dudar del dogma cristiano, hasta que finalmente lo rechaz\u00f3 por completo y decidi\u00f3 convertirse en jud\u00edo. Da Costa, lleg\u00f3 con su familia a \u00c1msterdam en 1615 y se identificaron como jud\u00edos. Al poco tiempo, Da Costa se percat\u00f3 que el juda\u00edsmo no era lo que esperaba. Escribi\u00f3 en su autobiograf\u00eda:<\/p>\n\n\n\n<p><em>No llevaba muchos d\u00edas [en \u00c1msterdam] cuando observ\u00e9 que las costumbres y ordenanzas de los jud\u00edos modernos eran muy diferentes de las ordenadas por Mois\u00e9s. Ahora bien, si la Ley deb\u00eda observarse estrictamente, seg\u00fan la letra, como expresamente declara,&nbsp;<strong>debe ser muy injustificable que los doctores jud\u00edos [es decir, los rabinos] le agreguen invenciones de naturaleza completamente contraria.<\/strong><\/em><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A diferencia de muchos otros, Da Costa no ocult\u00f3 sus opiniones y escribi\u00f3 a la comunidad jud\u00eda de Venecia, enumerando sus reservas sobre el juda\u00edsmo que hab\u00eda observado.&nbsp;<strong><em>Fue excomulgado.<\/em><\/strong>&nbsp;Da Costa abandon\u00f3 la ciudad con su esposa y su madre y&nbsp;<strong><em>vivi\u00f3 aislado durante cuatro a\u00f1os.<\/em><\/strong>&nbsp;Cuando muri\u00f3 su madre, regres\u00f3 a \u00c1msterdam para sepultarla en el cementerio jud\u00edo. Da Costa comenz\u00f3 a preguntar sobre la posibilidad de reincorporarse a la comunidad jud\u00eda. Tuvo que someterse a una ceremonia oficial, que describi\u00f3 con espantoso detalle.&nbsp;<strong><em>Da Costa confes\u00f3 todos sus pecados, se retract\u00f3 y pidi\u00f3 perd\u00f3n, prometiendo nunca m\u00e1s apartarse de las decisiones de los rabinos de la comunidad.<\/em><\/strong>&nbsp;Aunque ten\u00eda m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os, lo obligaron a desnudarse y le dieron treinta y nueve azotes. Escribi\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Es precepto de su ley que el n\u00famero de azotes no exceder\u00e1 de cuarenta.&nbsp;<strong>Porque estos se\u00f1ores muy escrupulosos y religiosos<\/strong>&nbsp;tienen el debido cuidado de no ofender haciendo demasiado.&nbsp;<strong>Durante el tiempo de mis azotes cantaron un salmo.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, obligaron a Da Costa a tumbarse sobre el umbral de la sinagoga y toda la congregaci\u00f3n lo pisote\u00f3 al salir. Escribi\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Ahora bien, que quien haya o\u00eddo mi historia&nbsp;<strong>juzgue cu\u00e1n decente fue el espect\u00e1culo de ver a un anciano<\/strong>, persona de no poca condici\u00f3n, y que adem\u00e1s era sumamente modesta, desnudado ante una numerosa congregaci\u00f3n de hombres, mujeres y ni\u00f1os y azotado por orden de sus jueces y de aquellos que m\u00e1s bien&nbsp;<strong>merec\u00edan el nombre de esclavos abyectos<\/strong>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Da Costa nunca se recuper\u00f3 de su terrible experiencia.&nbsp;<strong><em>Cay\u00f3 en una profunda depresi\u00f3n y, en abril de 1640, se peg\u00f3 un tiro.&nbsp;<\/em><\/strong>Este acontecimiento marc\u00f3 profundamente el esp\u00edritu del joven Spinoza, que empez\u00f3 entonces a apartarse de los estudios jud\u00edos para frecuentar c\u00edrculos de cristianos liberales, que le iniciaron en la teolog\u00eda, las nuevas ciencias y la filosof\u00eda, sobre todo de su contempor\u00e1neo Ren\u00e9 Descartes. Cuando ten\u00eda diecinueve a\u00f1os, empez\u00f3 a seguir los cursos de lat\u00edn de Franciscus Van den Enden, un fil\u00f3sofo, pol\u00edtico, comerciante de arte, m\u00e9dico, poeta neolatino y escritor precursor de la Ilustraci\u00f3n y de la Revoluci\u00f3n Francesa. Colerus en su biograf\u00eda de Spinoza escribi\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Ese hombre ense\u00f1aba con mucho \u00e9xito y reputaci\u00f3n, de manera que los comerciantes m\u00e1s ricos de la ciudad le confiaban la instrucci\u00f3n de sus hijos, antes de que se comprendiera que ense\u00f1aba a sus disc\u00edpulos algo m\u00e1s que lat\u00edn.&nbsp;<strong>Al fin se descubri\u00f3 que plantaba en el esp\u00edritu de esos j\u00f3venes las primeras semillas del ate\u00edsmo.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Su hermanastro Isaac muri\u00f3 a los diecisiete a\u00f1os, despu\u00e9s falleci\u00f3 su madrastra Esther, un a\u00f1o m\u00e1s tarde, muri\u00f3 su hermana Myriam. Cuando Baruch ten\u00eda 21 a\u00f1os, su padre muri\u00f3, por lo que junto a su hermano Gabriel, debieron hacerse cargo del negocio familiar que estaba pasando por graves dificultades financieras. En 1656 Spinoza present\u00f3 una demanda ante las autoridades de \u00c1msterdam para ser declarado hu\u00e9rfano, lo que le permiti\u00f3 heredar los bienes de su madre y librarse de los acreedores de su padre. Sus relaciones con la comunidad jud\u00eda empeoraban cada vez m\u00e1s. En un art\u00edculo del&nbsp;<strong><em>Diccionario hist\u00f3rico y cr\u00edtico sobre Spinoza<\/em><\/strong>&nbsp;en el siglo XVII, Pierre Bayle escribe:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Un jud\u00edo lo atac\u00f3 con un cuchillo a su salida del teatro.<\/em><\/strong><em>&nbsp;La herida no fue grave, pero \u00e9l estaba convencido de que las intenciones del atacante eran las de asesinarlo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Baruch, a\u00fan no hab\u00eda publicado nada, pero no parec\u00eda posible que se llegase a un acuerdo entre el joven y las autoridades de la sinagoga. Con solo veintitr\u00e9s a\u00f1os,&nbsp;<strong><em>el 27 de julio de 1656 fue excomulgado.<\/em><\/strong>&nbsp;No se indica la raz\u00f3n exacta, pero en el texto se le acusa de&nbsp;<strong><em>horribles herej\u00edas, actos monstruosos y mala vida<\/em><\/strong>. Esa condena tuvo como efecto inmediato la obligaci\u00f3n de abandonar la casa familiar, romper los lazos con su hermana Rebecca y su hermano Gabriel. Abandon\u00f3 el barrio jud\u00edo y su maestro Van den Enden le ofreci\u00f3 alojamiento. Baruch arrendaba su pieza, sus comidas, la tinta y el papel que necesitaba para escribir, para lo cual daba clases de hebreo. En el&nbsp;<strong><em>Tratado de la reforma del entendimiento<\/em><\/strong>, Spinoza hizo alusi\u00f3n a los males y las tristezas que puede procurar el apego al dinero, a los honores y a los placeres sensuales. Lenoir escribe que es probable que Baruch se enamorara de la hija \u00fanica de Van den Enden, Clara Mar\u00eda. Escribe:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Por desgracia, Baruch ten\u00eda un rival en la persona de un estudiante alem\u00e1n proveniente de Hamburgo, llamado Kerkering [\u2026]&nbsp; Creo que la verdadera raz\u00f3n de su elecci\u00f3n en favor de Kerkering se debe al hecho de que este \u00faltimo, de confesi\u00f3n luterana, acept\u00f3 convertirse al catolicismo para casarse con Clara Mar\u00eda, que era una cat\u00f3lica devota.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Baruch renunci\u00f3 definitivamente a casarse y decidi\u00f3 irse a vivir al campo para concentrarse por entero en su nueva pasi\u00f3n,&nbsp;<strong><em>que a partir de entonces ocupar\u00eda toda su vida: la filosof\u00eda.<\/em><\/strong>&nbsp;Escribi\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Me ve\u00eda, en efecto, en un peligro extremo y obligado a buscar un remedio, aunque fuera incierto.<\/em><\/strong><em>&nbsp;Al igual que quien padece una enfermedad mortal y siente que se acerca una muerte segura si no se aplica un remedio est\u00e1 obligado a buscarlo con todas sus fuerzas, por muy incierto que sea, ya que coloca todo su esp\u00edritu en \u00e9l.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Lo m\u00e1s sorprendente para la \u00e9poca, es que Spinoza no se convirti\u00f3 al cristianismo. No adscribi\u00f3 a ning\u00fan grupo establecido. Los modelos existentes no le cuadraban.&nbsp;<strong><em>Para salvar su vida ten\u00eda que inventar su propia filosof\u00eda.<\/em><\/strong>&nbsp;Como dijo Goethe, Spinoza se elev\u00f3&nbsp;<strong><em>A las cumbres del pensamiento.&nbsp;<\/em><\/strong>De alguna forma, este ex jud\u00edo ortodoxo de la Holanda calvinista se convirti\u00f3 en uno de los fil\u00f3sofos m\u00e1s radicales que jam\u00e1s haya existido.&nbsp;<strong><em>Pas\u00f3 los 21 a\u00f1os que le quedaban puliendo, pensando y escribiendo.<\/em><\/strong>&nbsp;Era reconocido por fabricar lentes, telescopios y microscopios de alta calidad. Le ofrecieron la c\u00e1tedra de filosof\u00eda en la Universidad de Heidelberg, pero la rechaz\u00f3, por la&nbsp;<strong><em>posibilidad de que pudiera frenar su libertad de pensamiento<\/em><\/strong>. Spinoza era un&nbsp;<strong><em>hombre libre<\/em><\/strong>, cuya vida, dirigida por la raz\u00f3n, era potente, aut\u00f3noma, y sobre todo alegre. Escribi\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Los hombres se equivocan al creerse libres, opini\u00f3n que obedece al solo hecho de que son conscientes de sus acciones e ignorantes de las causas que las determinan. Y, por tanto, su idea de \u00ab<strong>libertad<\/strong>\u00bb se reduce al desconocimiento de las causas de sus acciones.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Solo public\u00f3 en vida dos obras: los&nbsp;<strong><em>Principios de filosof\u00eda de Descartes&nbsp;<\/em><\/strong>yel&nbsp;<strong><em>Tratado teol\u00f3gico-pol\u00edtico<\/em><\/strong>. Sus otras obras fueron publicadas despu\u00e9s de su muerte:&nbsp;<strong><em>Pensamientos metaf\u00edsicos, Tratado de la reforma del entendimiento<\/em><\/strong>, la&nbsp;<strong><em>\u00c9tica demostrada seg\u00fan el orden geom\u00e9trico<\/em><\/strong>, el&nbsp;<strong><em>Tratado pol\u00edtico,&nbsp;<\/em><\/strong>un&nbsp;<strong><em>Compendio de gram\u00e1tica hebrea<\/em><\/strong>&nbsp;y el&nbsp;<strong><em>Tratado breve<\/em><\/strong>. Se le atribuyen tambi\u00e9n dos tratados cient\u00edficos: el&nbsp;<strong><em>C\u00e1lculo de probabilidades<\/em><\/strong>&nbsp;y el&nbsp;<strong><em>C\u00e1lculo algebraico del arco iris<\/em><\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Su salud comenz\u00f3 a deteriorarse en 1676 y muri\u00f3 el 21 de febrero de 1677 a la edad de 44 a\u00f1os. Se dec\u00eda que su muerte prematura se debi\u00f3 a una enfermedad pulmonar, posiblemente tuberculosis o silicosis como resultado de su trabajo. Spinoza escribi\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Toda nuestra felicidad y nuestra desgracia dependen solo de la calidad del objeto al cual nos hemos unido mediante el amor.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Borges en&nbsp;<strong><em>La moneda de hierro<\/em><\/strong>&nbsp;decidi\u00f3 publicar otro soneto en su honor, al que denomin\u00f3&nbsp;<strong><em>Baruch Spinoza<\/em><\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Bruma de oro, el occidente alumbra la ventana.&nbsp;<strong>El asiduo manuscrito aguarda, ya cargado de infinito.<\/strong>&nbsp;Alguien construye a Dios en la penumbra.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Un hombre engendra a Dios.<\/em><\/strong><em>&nbsp;Es un jud\u00edo de tristes ojos y de piel cetrina; lo lleva el tiempo como lleva el r\u00edo una hoja en el agua que declina.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>No importa.&nbsp;<strong>El hechicero insiste y labra a Dios con geometr\u00eda delicada<\/strong>; desde su enfermedad, desde su nada,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Sigue erigiendo a Dios con la palabra.&nbsp;<strong>El m\u00e1s pr\u00f3digo amor le fue otorgado, el amor que no espera ser amado.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En 1985, Borges dio una charla sobre&nbsp;<strong><em>el m\u00e1s querible<\/em><\/strong>&nbsp;de los fil\u00f3sofos. Se\u00f1al\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Yo pensaba escribir un libro sobre Spinoza. Junt\u00e9 los materiales, y luego descubr\u00ed que&nbsp;<strong>no pod\u00eda explicar a otros lo que yo mismo no puedo explicarme.<\/strong>&nbsp;Pero hay algo que puedo sentir, misterioso como la m\u00fasica,&nbsp;<strong>misterioso como su Dios.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En abril de 1929, el rabino Herbert Goldstein, le envi\u00f3 un telegrama urgente y preciso a Einstein: \u201c\u00bfCrees en Dios? Stop. Respuesta pagada. 50 palabras\u201d. La respuesta de Einstein fue breve:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Creo en el Dios de Spinoza,<\/em><\/strong><em>&nbsp;que se revela en la leg\u00edtima armon\u00eda de todo lo que existe, pero no en un Dios que se ocupa del destino y de los actos de la humanidad.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los debates sobre mec\u00e1nica cu\u00e1ntica que sostuvieron Albert Einstein y Niels Bohr son recordados por su impacto en la actual compresi\u00f3n de la naturaleza. Einstein declar\u00f3 que en estos temas prefer\u00eda tener como \u00e1rbitro al&nbsp;viejo Spinoza. 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