{"id":897,"date":"2023-08-13T23:40:41","date_gmt":"2023-08-14T02:40:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/?p=897"},"modified":"2023-08-13T23:40:41","modified_gmt":"2023-08-14T02:40:41","slug":"revolucion-permanente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/2023\/08\/13\/revolucion-permanente\/","title":{"rendered":"Revoluci\u00f3n permanente"},"content":{"rendered":"\n<p>Luego de conquistar Egipto, Alejandro Magno tuvo un sue\u00f1o en el que Homero lo visitaba. Hizo referencias a la isla egipcia de Pharos en el Mediterr\u00e1neo, por lo que a la ma\u00f1ana siguiente Alejandro viaj\u00f3 a Pharos y contempl\u00f3 las costas del lugar. Mary Renault, en su biograf\u00eda de Alejandro, comenta:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Le pareci\u00f3 un sitio ideal para establecer una ciudad<\/em><\/strong><em>: buen fondeadero, buenas tierras, buen aire, buen acceso al Nilo. Estaba tan decidido a emprender las obras que deambul\u00f3 por el emplazamiento, arrastrando tras de s\u00ed a arquitectos e ingenieros&nbsp;<strong>se\u00f1alando las ubicaciones de la plaza del mercado, de los templos de los dioses griegos y egipcios, de la v\u00eda real.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Ptolomeo, uno de los generales de Alejandro, se convirti\u00f3 en gobernante de Egipto, y en torno al 300 a.C. fund\u00f3 la&nbsp;<strong><em>Gran Biblioteca de Alejandr\u00eda<\/em><\/strong>, s\u00edmbolo por excelencia de la actividad intelectual. La historiadora Violet Moller en su libro&nbsp;<strong><em>La ruta del conocimiento<\/em><\/strong>&nbsp;escribe:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Fue all\u00ed donde naci\u00f3 la idea de concentrar el saber en un solo lugar&nbsp;<\/em><\/strong><em>reuniendo un ejemplar de todos y cada uno de los textos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Los gobernantes y bibliotecarios fueron tan obsesivos en su prop\u00f3sito, que ordenaron inspeccionar todos los barcos que pasaban por Alejandr\u00eda y dieron la orden de confiscar cualquier libro que encontraran. Seg\u00fan las cr\u00f3nicas, Ptolomeo II,&nbsp;<strong><em>escribi\u00f3 una carta a todos los reyes y gobernantes de la tierra<\/em><\/strong>, rog\u00e1ndoles que le&nbsp;<strong><em>mandaran las obras literarias de toda clase de autores:<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Poetas o prosistas, r\u00e9tores y sofistas, m\u00e9dicos y adivinos, historiadores y todos los dem\u00e1s.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Llegaron todo tipo de textos<\/em><\/strong>, en m\u00faltiples idiomas, por lo que se reclutaron expertos de todas las naciones para que ejercieran como traductores al griego.&nbsp;<strong><em>Nada iba a quedar excluido de esta ambiciosa colecci\u00f3n, ni siquiera la religi\u00f3n.<\/em><\/strong>&nbsp;Al cabo de unas d\u00e9cadas la Biblioteca de Alejandr\u00eda conten\u00eda miles de vol\u00famenes sobre todo tipo de asuntos imaginables, desde libros de cocina hasta obras de teolog\u00eda jud\u00eda, en una colecci\u00f3n incomparable con ninguna otra del mundo tanto por sus dimensiones como por la variedad de sus temas. El n\u00famero de pergaminos que conten\u00eda es discutido, pero s<strong><em>e estima que en el siglo III d.C. ten\u00eda hasta 500.000 pergaminos<\/em><\/strong>. Fue con mucho la mayor biblioteca que el mundo hab\u00eda visto jam\u00e1s y que ver\u00eda en siglos. Pero, los monarcas de la dinast\u00eda ptolemaica, siguiendo la visi\u00f3n de Alejandro, no solo se dedicaron a coleccionar libros<strong><em>, tambi\u00e9n coleccionaron mentes.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Junto a la Biblioteca construyeron&nbsp;<strong><em>El Museo,&nbsp;<\/em><\/strong>un centro dedicado a las nueve musas griegas, que inspiraban las artes y las ciencias, y reunieron en \u00e9l a una comunidad de eruditos estrechamente vinculados con la Biblioteca.&nbsp;<strong><em>Estudiosos de todos los rincones del mundo eran invitados a venir a estudiar y trabajar en este lugar.<\/em><\/strong>&nbsp;M\u00e1s o menos en la \u00e9poca correspondiente al nacimiento de Cristo, el ge\u00f3grafo Estrab\u00f3n visit\u00f3 Alejandr\u00eda y describi\u00f3 el Museo en los siguientes t\u00e9rminos:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>El Museo forma tambi\u00e9n parte de los palacios reales<\/em><\/strong><em>, y [la ciudad] tiene un paseo p\u00fablico, una exedra y un gran edificio, en el que hay una sala com\u00fan en que se hacen las reuniones de los sabios, miembros del Museo [&#8230;]. Esta asociaci\u00f3n tiene propiedades en com\u00fan y comparte tambi\u00e9n un sacerdote a cargo del Museo, nombrado entonces por los reyes, y ahora por el C\u00e9sar.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Alejandr\u00eda se convirti\u00f3 en el centro de saber m\u00e1s importante del mundo antiguo.<\/em><\/strong>&nbsp;Mientras las estanter\u00edas de la Biblioteca segu\u00edan llen\u00e1ndose de libros, egipcios, jud\u00edos, griegos y posteriormente romanos se establec\u00edan en la ciudad. Alejandr\u00eda no tard\u00f3 en convertirse en una de las ciudades m\u00e1s pobladas y activas del Mediterr\u00e1neo.&nbsp;<strong><em>Los libros y los intelectuales se mov\u00edan libremente<\/em><\/strong>&nbsp;en el pujante mercado de las ideas. Arqu\u00edmedes, Euclides, Erat\u00f3stenes, el poeta Cal\u00edmaco, Aristarco de Samos, el astr\u00f3nomo Hiparco, Galeno, estuvieron all\u00ed. La Biblioteca atra\u00eda a estudiantes y sabios de todos los rincones del Mediterr\u00e1neo, y esos reci\u00e9n llegados a\u00f1ad\u00edan sus ideas y libros.&nbsp;<strong><em>El saber prosperaba&nbsp;<\/em><\/strong>gracias a la colaboraci\u00f3n, a las ideas compartidas y a la transmisi\u00f3n del conocimiento.<em>&nbsp;<strong>Pero a\u00fan con todo, Alejandr\u00eda solo se heleniz\u00f3 en las altas esferas y la administraci\u00f3n.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>A mediados del siglo IV naci\u00f3 Hipatia, hija de Te\u00f3n de Alejandr\u00eda, quien era un c\u00e9lebre matem\u00e1tico y astr\u00f3nomo. Los comentarios que escribi\u00f3 Te\u00f3n sobre Euclides gozaban de tanta autoridad que conforman la base de las ediciones modernas.&nbsp;<strong><em>Si se lee a Euclides hoy, en parte, se est\u00e1 leyendo la obra de Te\u00f3n.<\/em><\/strong>&nbsp;Hipatia, creci\u00f3 en un ambiente acad\u00e9mico, culto y arist\u00f3crata.&nbsp;<strong><em>Hipatia no solo era una fil\u00f3sofa; era tambi\u00e9n una brillante astr\u00f3noma y la matem\u00e1tica m\u00e1s importante de su generaci\u00f3n.<\/em><\/strong>&nbsp;Seg\u00fan Damascio, era:<\/p>\n\n\n\n<p><em>De naturaleza m\u00e1s noble que su padre, [y]&nbsp;<strong>no se conform\u00f3 con el saber que viene de las ciencias matem\u00e1ticas<\/strong>, en las que hab\u00eda sido introducida por \u00e9l, sino que&nbsp;<strong>se dedic\u00f3 a las otras ciencias filos\u00f3ficas con mucha entrega.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Hipatia, se consideraba a s\u00ed misma pagana<\/em><\/strong>&nbsp;por la admiraci\u00f3n que rend\u00eda a la cultura griega y a la filosof\u00eda. Se dedic\u00f3 a la ense\u00f1anza de Plat\u00f3n y Arist\u00f3teles.&nbsp;<strong><em>Los alumnos de Hipatia ven\u00edan de todas partes del Mediterr\u00e1neo y conformaron un grupo muy unido de arist\u00f3cratas paganos y cristianos<\/em><\/strong>, algunos de los cuales desempe\u00f1aron altos cargos. La consideraban, sucesora de Plat\u00f3n. Sinesio en una de sus ep\u00edstolas escribe la devoci\u00f3n que ten\u00edan sus alumnos, que la consideraban como:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Madre, hermana y profesora, adem\u00e1s de benefactora<\/em><\/strong><em>&nbsp;y todo cuanto sea honrado tanto de nombre como de hecho.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Alejandr\u00eda fue una ciudad opulenta.<\/em><\/strong>&nbsp;En el centro de la ciudad se hallaban la asamblea, las plazas, los mercados, las bas\u00edlicas, los ba\u00f1os, los gimnasios, los estadios y dem\u00e1s edificios p\u00fablicos y necesarios para las costumbres de aquellos siglos. Los habitantes de la ciudad eran en su mayor\u00eda griegos de todas las procedencias. Tambi\u00e9n hab\u00eda una colonia jud\u00eda y un barrio egipcio, de pescadores, el m\u00e1s pobre y abandonado de la gran urbe. El trato con los muertos, los moribundos y los pobres en las ciudades de la antig\u00fcedad era un trabajo esencial, pero riesgoso. La ciudad hab\u00eda sido devastada por las pestes y las plagas. Alguien ten\u00eda que llevarse los cuerpos de los enfermos, d\u00e9biles y pobres, y hacerlo r\u00e1pido, para proteger a los dem\u00e1s. En la Alejandr\u00eda del siglo V, los hombres que se ofrec\u00edan para hacer este trabajo eran los&nbsp;<strong><em>parabolanos<\/em><\/strong>. Catherine Nixey en su libro&nbsp;<strong><em>La edad de la penumbra<\/em><\/strong>&nbsp;escribe:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Eran unos temerarios y j\u00f3venes cristianos<\/em><\/strong><em>&nbsp;lo suficientemente valientes como para ejercer de camilleros en ese mundo sin medicinas. [\u2026] Estos hombres, en un principio,&nbsp;<strong>se hab\u00edan reunido para hacer buenas acciones cristianas<\/strong>, pero pod\u00eda recurrirse a ellos, como de hecho se hac\u00eda, para&nbsp;<strong>cosas terribles.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Nada dura para siempre.<\/em><\/strong>&nbsp;Alejandr\u00eda hab\u00eda cambiado. Las relaciones entre cristianos y no cristianos eran tensas. Los cristianos hab\u00edan emprendido una devastaci\u00f3n de los santuarios, templos y edificios paganos.&nbsp;<strong><em>El gran templo de Serapis hab\u00eda desaparecido.<\/em><\/strong>&nbsp;En la primavera del a\u00f1o 415 la ciudad se hab\u00eda dividido por l\u00edmites sectarios. S\u00f3crates Escol\u00e1stico cuenta que,&nbsp;<strong><em>en plena Cuaresma<\/em><\/strong>, un grupo de parabolanos cristianos se abalanzaron sobre Hipatia mientras regresaba a su casa, la golpearon y la arrastraron por las calles. Tras desnudarla, la apedrearon, con tejas la desollaron hasta descuartizarla y sus restos los pasearon por la ciudad. A continuaci\u00f3n, continuaron la destrucci\u00f3n de sus libros. Nixey escribe:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Despu\u00e9s del asesinato de Hipatia<\/em><\/strong><em>, el n\u00famero de fil\u00f3sofos y la calidad de lo que se ense\u00f1aba en Alejandr\u00eda, como era de esperar, descendieron con rapidez.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Bertrand Russell en&nbsp;<strong><em>Historia de la filosof\u00eda occidental<\/em><\/strong>, ir\u00f3nicamente escribi\u00f3 que tras la muerte de Hipatia:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Alejandr\u00eda ya no fue turbada por los fil\u00f3sofos.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El cristianismo, hab\u00eda triunfado sobre el paganismo. Pero no para siempre. La humanidad enfrenta revoluciones continuas y sin precedentes. Nuestros relatos se desmoronan. El historiador Yuval Noah Harari, en su libro&nbsp;<strong><em>Sapiens: De animales a dioses<\/em><\/strong>, utiliza el t\u00e9rmino&nbsp;<strong><em>orden imaginado<\/em><\/strong>&nbsp;para describir c\u00f3mo las sociedades humanas han creado estructuras y sistemas que no existen en la realidad objetiva, pero que tienen un poderoso impacto en la organizaci\u00f3n social y la cooperaci\u00f3n a gran escala. Harari argumenta que los seres humanos somos capaces de cooperar en grupos grandes y complejos debido a&nbsp;<strong><em>nuestra capacidad \u00fanica para crear y creer en conceptos abstractos.<\/em><\/strong>&nbsp;Estos conceptos incluyen cosas como el dinero, las naciones, las religiones y las instituciones pol\u00edticas. Aunque no tienen una existencia material tangible,&nbsp;<strong><em>estas ideas tienen un profundo impacto en c\u00f3mo las sociedades humanas se organizan y funcionan<\/em><\/strong>. Escribe:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Los \u00f3rdenes imaginados no son conspiraciones malvadas o espejismos in\u00fatiles<\/em><\/strong><em>. M\u00e1s bien, son la \u00fanica manera en que un gran n\u00famero de humanos pueden cooperar de forma efectiva.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Harari, explica que&nbsp;<strong><em>un orden imaginado se halla siempre en peligro de desmoronarse<\/em><\/strong>, porque depende de mitos, y los mitos se desvanecen cuando la gente deja de creer en ellos. Con el fin de salvaguardar un orden imaginado es necesario realizar esfuerzos continuos y tenaces, algunos de los cuales derivan en violencia y coerci\u00f3n. Los ej\u00e9rcitos, las fuerzas policiales, los tribunales y las prisiones trabajan sin cesar, obligando a la gente a actuar de acuerdo con el orden imaginado imperante. Sin embargo, un orden imaginado no puede sostenerse solo mediante la violencia. Requiere verdaderos creyentes. Harari se pregunta:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00bfC\u00f3mo se hace para que la gente crea en un orden imaginado como el cristianismo, la democracia o el capitalismo?&nbsp;<strong>En primer lugar, no admitiendo nunca que el orden es imaginado.<\/strong>&nbsp;Siempre se insiste en que el orden que sostiene a la sociedad es&nbsp;<strong>una realidad objetiva creada por los grandes dioses o por las leyes de la naturaleza.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Harari explica que hay tres factores principales que evitan que veamos como estos&nbsp;<strong><em>ordenes imaginados<\/em><\/strong>&nbsp;organizan nuestras vidas:<\/p>\n\n\n\n<ol type=\"1\"><li><strong>El orden imaginado est\u00e1 incrustado en el mundo que habitamos,<\/strong>&nbsp;Por ejemplo, en la actualidad en occidente, la mayor\u00eda cree en el individualismo, que el valor de cada persona no depende de lo que otras personas crean de \u00e9l o de ella. Sin embargo, los nobles medievales no cre\u00edan en el individualismo. Pensaban que el valor de las personas estaba determinado por su lugar en la jerarqu\u00eda social y por lo que otras personas dec\u00edan de ellos.<\/li><li><strong>El orden imaginado da forma a nuestros deseos,<\/strong>&nbsp;nacemos en un orden imaginado preexistente, y nuestros deseos est\u00e1n modelados desde nuestra infancia por nuestros mitos dominantes. En occidente por ejemplo estamos conformados por mitos rom\u00e1nticos, nacionalistas, capitalistas y humanistas. El consumismo nos dice que para ser felices hemos de consumir tantos productos y servicios como sea posible. Pero, un hombre rico en el antiguo Egipto no hubiera pensado nunca en resolver una crisis matrimonial llev\u00e1ndose a su mujer de vacaciones a Babilonia.<\/li><li><strong>El orden imaginado es intersubjetivo,<\/strong>&nbsp;para cambiar un orden imaginado existente,&nbsp;<strong><em>tenemos que creer primero en un orden imaginado alternativo<\/em><\/strong>, lo que solo es factible, si somos capaces de convencer a muchos extra\u00f1os para que compartan la misma creencia y cooperen. Muchos de los impulsores m\u00e1s importantes de la historia son creencias intersubjetivas, como la ley, el dinero, los dioses, las instituciones, las naciones, etc.<\/li><\/ol>\n\n\n\n<p>Para entender este concepto, Harari profundiza explicando la diferencia entre fen\u00f3menos: objetivos, subjetivos e intersubjetivos.&nbsp;<strong><em>Un fen\u00f3meno objetivo existe<\/em><\/strong>&nbsp;con independencia de la conciencia humana y de las creencias humanas. Por ejemplo, la radiactividad, no es un mito, existe independientemente de nuestras opiniones.&nbsp;<strong><em>Lo subjetivo es algo que existe<\/em><\/strong>&nbsp;en funci\u00f3n de la conciencia y creencias de un \u00fanico individuo, y desaparece o cambia si este individuo concreto cambia sus creencias. Por ejemplo, los amigos imaginarios de la infancia, que al crecer desaparecen.&nbsp;<strong><em>Lo intersubjetivo es algo que existe<\/em><\/strong>&nbsp;en una red de comunicaci\u00f3n que conecta la conciencia subjetiva de muchos individuos. Si un solo individuo de la red cambia sus creencias, no tiene mayor impacto, pero, si la mayor\u00eda de los individuos de la red mueren o cambian sus creencias, el fen\u00f3meno intersubjetivo mutar\u00e1 o desaparecer\u00e1. Por ejemplo, los seguidores de un equipo deportivo o de un partido pol\u00edtico. Harari escribe:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Los fen\u00f3menos intersubjetivos no son ni fraudes mal\u00e9volos ni charadas insignificantes. Existen de una manera diferente de los fen\u00f3menos f\u00edsicos tales como la radiactividad, pero sin embargo su impacto en el mundo puede ser enorme.&nbsp;<strong>Muchos de los impulsores m\u00e1s importantes de la historia son intersubjetivos: la ley, el dinero, los dioses y las naciones.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Las ideas nunca son inocentes.<\/em><\/strong>&nbsp;Lo que se nos mete en la cabeza puede acabar haci\u00e9ndose realidad. David Livingstone en su libro&nbsp;<strong><em>On Inhumanity: Dehumanization and How to Resist It<\/em><\/strong>, afirma que los seres humanos no tenemos una inclinaci\u00f3n natural a hacer violencia a los dem\u00e1s. Pero tambi\u00e9n al ser animales tan inteligentes, reconocemos el valor instrumental de matar y explotar a otros, y hemos desarrollado pr\u00e1cticas culturales para cortocircuitar nuestras inhibiciones viscerales contra la perpetraci\u00f3n de tales actos. Escribe Harari en su libro&nbsp;<strong><em>21 lecciones para el siglo XXI<\/em><\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Los humanos hemos conquistado el mundo gracias a nuestra capacidad de crear relatos ficticios y de cre\u00e9rnoslos.<\/em><\/strong><em>&nbsp;Por tanto, somos bastante&nbsp;<strong>torpes a la hora de reconocer la diferencia entre la ficci\u00f3n y la realidad.<\/strong>&nbsp;Pasar por alto esta diferencia ha sido cuesti\u00f3n de supervivencia.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Para sobrevivir y prosperar en un mundo en&nbsp;<strong><em>revoluci\u00f3n permanente<\/em><\/strong>, necesitaremos much\u00edsima flexibilidad mental y grandes reservas de equilibrio emocional. Te\u00f3n de Alejandr\u00eda aconsej\u00f3 a su hija Hipatia:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Todas las religiones dogm\u00e1ticas formales son falaces y nunca deben ser aceptadas en s\u00ed mismas por las personas como el final. Reserva tu derecho a pensar, porque incluso pensar equivocadamente es mejor que no pensar en absoluto.<\/em><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Luego de conquistar Egipto, Alejandro Magno tuvo un sue\u00f1o en el que Homero lo visitaba. Hizo referencias a la isla egipcia de Pharos en el Mediterr\u00e1neo, por lo que a la ma\u00f1ana siguiente Alejandro viaj\u00f3 a Pharos y contempl\u00f3 las costas del lugar. 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