{"id":839,"date":"2023-05-15T13:01:59","date_gmt":"2023-05-15T16:01:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/?p=839"},"modified":"2023-05-15T13:01:59","modified_gmt":"2023-05-15T16:01:59","slug":"percepciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/2023\/05\/15\/percepciones\/","title":{"rendered":"Percepciones"},"content":{"rendered":"\n<p>Nuestro mundo, se nos presenta como una serie constante de desaf\u00edos. Confiamos en nuestros sentidos para percibir el entorno y en nuestra inteligencia para procesar la informaci\u00f3n a la luz de nuestro conocimiento y experiencia. En el libro&nbsp;<strong><em>La conquista del lenguaje<\/em><\/strong>,el neurocient\u00edfico Xurxo Mari\u00f1o precisa:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Si hubiera que sintetizar las caracter\u00edsticas que definen la naturaleza humana y que, en conjunto, nos separan de los dem\u00e1s seres vivos, se podr\u00edan escoger tres:&nbsp;<strong>autoconsciencia, pensamiento simb\u00f3lico y lenguaje.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Entendemos inteligencia como la capacidad de percibir m\u00e1s all\u00e1 de lo obvio, leer entre l\u00edneas. La palabra deriva del verbo latino&nbsp;<em>intellegere<\/em>,&nbsp;<strong><em>inter<\/em><\/strong>&nbsp;(entre) y&nbsp;<strong><em>legere<\/em><\/strong>&nbsp;(escoger o leer), otras fuentes, dicen que viene m\u00e1s bien de&nbsp;<strong><em>intus<\/em><\/strong>&nbsp;(dentro), lo que significar\u00eda&nbsp;<strong><em>leer hacia dentro<\/em><\/strong>. As\u00ed, cada palabra o gesto no est\u00e1 relacionado con algo exterior a nosotros, sino con nuestro interior. Son nuestras acciones y las emociones que est\u00e1n en su base, las que especifican y dan a nuestras palabras su significado particular. Charles Fernyhough en&nbsp;<strong><em>The Voices Within<\/em><\/strong>, se\u00f1ala:<\/p>\n\n\n\n<p><em>El lenguaje no es necesario para pensar; m\u00e1s bien es una herramienta que muchos humanos usamos durante gran parte del tiempo para pensar.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los factores m\u00e1s importantes de la&nbsp;<strong><em>percepci\u00f3n humana<\/em><\/strong>, son las emociones. Richard Firth-Godbehere, en su libro&nbsp;<strong><em>A Human History of Emotion: How the Way We Feel Built the World We Know&nbsp;<\/em><\/strong>explica que las emociones son la forma en que utilizamos la suma de nuestras experiencias para comprender c\u00f3mo nos sentimos en determinadas circunstancias concretas. En sus palabras:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Cada lengua tiene sus propias palabras para expresar los sentimientos. Y&nbsp;<strong>cada cultura, incluso cada familia<\/strong>, tiene su propia concepci\u00f3n de c\u00f3mo debemos comportarnos al experimentar dichos sentimientos. Al final,&nbsp;<strong>aunque todos podamos compartir una misma base neuroqu\u00edmica<\/strong>&nbsp;que produce afectos nucleares similares evolucionados para mantenernos vivos como el impulso de lucha o huida,&nbsp;<strong>la forma en que construimos ps\u00edquicamente significados a partir de esos sentimientos difiere en cada uno de nosotros.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Las emociones est\u00e1n arraigadas en nuestros genes y estructuras cerebrales que compartimos con todos los seres vivos. Y al mismo tiempo est\u00e1n incrustados en esquemas sociales y tradiciones culturales profundas.&nbsp;<strong><em>El sello distintivo de la emoci\u00f3n es que nuestras reacciones emocionales est\u00e1n influidas por m\u00e1s elementos que el incidente inmediato que las desencadena.<\/em><\/strong>&nbsp;Las emociones nos ofrecen la flexibilidad de responder de manera diferente a eventos similares, dependiendo de las&nbsp;<strong><em>experiencias pasadas, expectativas, conocimiento, deseos y creencias.<\/em><\/strong>&nbsp;El conocido neurocient\u00edfico Antonio Damasio en su libro&nbsp;<strong><em>Feeling &amp; Knowing<\/em><\/strong>&nbsp;explica que sentir es la capacidad m\u00e1s elemental de todos los seres vivos. Nuestro cuerpo y sistema nervioso interact\u00faan permanentemente. Una respuesta emotiva, como el miedo o la alegr\u00eda, impone cambios en alguna v\u00edscera y genera, como resultado, una nueva serie de estados corporales y un nuevo conjunto de asociaciones entre la mente y el cuerpo. Las respuestas emotivas alteran nuestra homeostasis y, en consecuencia, nuestros sentimientos.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Lo que el cuerpo aporta a su uni\u00f3n con el sistema nervioso es su inteligencia biol\u00f3gica primigenia, la capacidad impl\u00edcita que gobierna la vida en funci\u00f3n de las demandas homeost\u00e1ticas y que, al final, acaba expres\u00e1ndose en forma de sentimiento.<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Las emociones son m\u00e1s complejas de lo que a primera vista cabr\u00eda suponer.<\/em><\/strong>&nbsp;No se reducen tan s\u00f3lo a un est\u00edmulo cerebral seguido de una respuesta. No se limitan a una expresi\u00f3n facial o a la emisi\u00f3n de un determinado sonido. Son ricas y complejas, operan en muchos niveles y cambian de una circunstancia a otra.&nbsp;<strong><em>Una de las lecciones principales de la neurociencia es que nuestra percepci\u00f3n de la realidad es algo que construimos activamente, no una documentaci\u00f3n pasiva de eventos objetivos.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La teor\u00eda tradicional de la emoci\u00f3n sostiene que como especie compartimos un peque\u00f1o conjunto de emociones b\u00e1sicas: miedo, ira, tristeza, aversi\u00f3n, felicidad y asombro, que son universales en todas las culturas, que cada emoci\u00f3n es detonada por un est\u00edmulo espec\u00edfico del mundo exterior, que cada emoci\u00f3n causa comportamientos fijos y espec\u00edficos y que cada emoci\u00f3n ocurre en estructuras determinadas del cerebro.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, hoy existe una escuela de psic\u00f3logos y neurocient\u00edficos, que ponen en duda la validez de la idea de categor\u00edas diferenciadas de la emoci\u00f3n. Afirman que los t\u00e9rminos que usamos para referirnos a las emociones en el lenguaje cotidiano en realidad no se refieren a emociones \u00fanicas, sino que son m\u00e1s bien categor\u00edas gen\u00e9ricas que agrupan m\u00faltiples sentimientos. Lisa Feldman Barrett, en su libro&nbsp;<strong><em>How Emotions Are Made,&nbsp;<\/em><\/strong>explica que el hecho de que llamemos miedo tanto al miedo a amenazas externas como ara\u00f1as o escorpiones como al miedo a amenazas internas como ahogarse o palpitaciones, en realidad son estados mentales distintos, e incluso implican patrones diferentes en el cerebro. En sus palabras:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Las personas agrupan casos muy diferentes [de emoci\u00f3n] en la misma categor\u00eda y les dan el mismo nombre.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Barrett se\u00f1ala que, as\u00ed como podemos equivocarnos al distinguir entre estados emocionales y agruparlos bajo el mismo nombre, tambi\u00e9n podemos hacer distinciones cuando no existe ninguna; es decir,&nbsp;<strong><em>las categor\u00edas de la emoci\u00f3n que usamos en ocasiones pueden superponerse.<\/em><\/strong>&nbsp;Por ejemplo, el miedo y la ansiedad se consideran emociones diferentes, el miedo es visto como una reacci\u00f3n a una cosa o circunstancia espec\u00edfica, en tanto que la ansiedad como un miedo no enfocado al futuro. Pero en situaciones de la vida real pueden confundirse esos l\u00edmites y hacer que sea dif\u00edcil distinguir cuando sentimos miedo o ansiedad. En palabras de Barrett:<\/p>\n\n\n\n<p><em>En cada momento de vigilia, nuestro cerebro hace uso de la experiencia pasada, organizada en forma de conceptos, para guiar nuestros actos y dar significado a nuestras sensaciones.&nbsp;<strong>Cuando los conceptos implicados son conceptos emocionales, nuestro cerebro construye casos de emociones.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Esta formulaci\u00f3n se conoce como&nbsp;<strong><em>Teor\u00eda de la Emoci\u00f3n Construida<\/em><\/strong>. Los construccionistas sostienen que el lenguaje que usamos para denotar el miedo, la ansiedad y todas las otras emociones que podamos pensar, aunque se utilizan de manera extensa, tienen poco significado fundamental. Afirman que, desde nuestra infancia cuando vamos aprendiendo a hablar, comenzamos a agrupar diferentes experiencias emocionales de forma convencional determinada por nuestro lenguaje y cultura particulares.<\/p>\n\n\n\n<p>Existe una analog\u00eda con el color. Los f\u00edsicos advierten que hay una cantidad infinita de colores, todo un espectro que va del rojo al violeta. La mayor\u00eda de las culturas y lenguas asignan nombres espec\u00edficos a un n\u00famero discreto y limitado de colores que consideran&nbsp;<strong><em>fundamentales<\/em><\/strong>&nbsp;como rojo, amarillo, verde y azul. Sin embargo, algunas culturas, como&nbsp;<strong><em>la tribu himba de Namibia<\/em><\/strong>, no reconocen el azul como un color en s\u00ed mismo.&nbsp;<strong><em>Lo conciben como un tipo de verde<\/em><\/strong>, uno de los muchos verdes que les permiten diferenciar entre los sutiles matices de las hojas y hierbas de su entorno. Para ellos, saber diferenciar una inocua hoja verde azulada de una venenosa hoja verde amarillenta podr\u00eda significar la diferencia entre la vida y la muerte.&nbsp;<strong><em>La percepci\u00f3n del color es un constructo cultural.<\/em><\/strong>&nbsp;De la misma forma, los construccionistas de la emoci\u00f3n consideran que los t\u00e9rminos que usamos para describir las emociones son tan arbitrarios como los que aplicamos a los colores. Por ejemplo, en Turqu\u00eda (y en turco), la tristeza y la ira, no se experimentan como emociones separadas, se consideran una sola emoci\u00f3n llamada&nbsp;<strong><em>kizginlik.&nbsp;<\/em><\/strong>Leonard Mlodinow, en su libro&nbsp;<strong><em>Emotional<\/em><\/strong>, comenta:<\/p>\n\n\n\n<p><em>El idioma tahitiano, por su parte, no tiene una palabra para expresar&nbsp;<strong>tristeza<\/strong>. Un cient\u00edfico describi\u00f3 a un hombre tahitiano cuya esposa e hijos lo abandonaron y se mudaron a otra isla. El hombre dijo que se sent\u00eda \u00absin energ\u00eda\u00bb y que pensaba que estaba enfermo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Diferentes idiomas reconocen emociones diferentes. Eso no significa que diferentes personas experimenten diferentes emociones, sino que las categor\u00edas de la emoci\u00f3n identificadas en varias culturas son de cierta forma arbitrarias. Esto respalda la idea de que nuestros sentimientos no son, respuestas innatas conectadas directamente a un conjunto de est\u00edmulos arquet\u00edpicos. Barrett sostiene que las emociones no s\u00f3lo dependen de la percepci\u00f3n de la mente humana de sus propios afectos, contextos y valores, sino tambi\u00e9n de c\u00f3mo act\u00faan esas percepciones&nbsp;<strong><em>en conjunci\u00f3n con otras mentes humanas<\/em><\/strong>. En palabras de Mlodinow:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Somos una especie social. No existimos solos, sino como parte de una sociedad.<\/em><\/strong><em>&nbsp;Cuando una parvada de p\u00e1jaros cambia de direcci\u00f3n, no hay un l\u00edder que les diga a los otros qu\u00e9 hacer; est\u00e1n coordinados mediante una conexi\u00f3n innata en su mente que est\u00e1 en sinton\u00eda con los otros. Eso tambi\u00e9n es cierto para nosotros.&nbsp;<strong>Todos estamos conectados y esas conexiones se llevan a cabo mediante nuestras emociones.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Desde nuestra primera infancia y a lo largo de toda nuestra vida,&nbsp;<strong><em>vamos acumulando en nuestra memoria las experiencias que vivimos relacionadas con nosotros mismos, los dem\u00e1s y el entorno.<\/em><\/strong>&nbsp;Aunque casi la totalidad de esas experiencias las olvidamos, recordamos las que nos resultan particularmente relevantes; en especial, las que nos han impactado m\u00e1s desde el punto de vista emocional.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Las emociones se construyen cuando el cerebro procesa de manera simult\u00e1nea toda una serie de factores ps\u00edquicos: expectativas, sentimientos internos, percepciones de lo que sucede en el mundo exterior, patrones que hemos aprendido en la familia, la cultura y a lo largo de nuestra vida.<\/em><\/strong>&nbsp;De forma similar, creemos reconocer las emociones en otras personas observando tanto sus movimientos corporales o faciales como los contextos en los que se dan esos gestos y expresiones. Sin embargo, uno de los aspectos m\u00e1s notables de la emoci\u00f3n humana es cu\u00e1nto var\u00edan en cada individuo, ya que distintas personas reaccionan de manera muy diferente a circunstancias y desaf\u00edos similares.<\/p>\n\n\n\n<p>Las emociones no son universales, incluso las que etiquetamos como deseo, repugnancia, amor, miedo, verg\u00fcenza o ira cambian de una persona a otra, de una cultura a otra, de un per\u00edodo hist\u00f3rico a otro, de una experiencia y contexto a otro. Aunque todos podamos compartir alg\u00fan tipo de conjunto primario de sentimientos internos, la forma en que cada cual concibe las experiencias que constituyen su emoci\u00f3n es diferente. La&nbsp;<strong><em>Teor\u00eda de la Emoci\u00f3n Construida<\/em><\/strong>&nbsp;nos alerta que la forma en c\u00f3mo pensamos sobre nuestras emociones y c\u00f3mo las clasificamos no da lo mismo. Hasta los cambios m\u00e1s sutiles en el modo en que percibimos, describimos y nombramos nuestros sentimientos pueden abrir o cerrar oportunidades.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestras emociones se comienzan a forjar en la infancia y conforman un marco para nuestros juicios.&nbsp;<strong><em>Modelan la forma en que pensamos nuestras circunstancias presentes y nuestras posibilidades futuras.<\/em><\/strong>&nbsp;Aunque parezca que nuestros sentimientos deber\u00edan ser obvios para nosotros, probablemente todos hemos descubierto en ocasiones que \u00e9ramos ignorantes de lo que realmente sent\u00edamos o por qu\u00e9. La claridad sobre nuestros estados emocionales inconscientes, nuestros sentimientos conscientes y el papel de nuestras circunstancias de vida son el primer paso.&nbsp;Aprender a regular nuestras emociones, requiere analizar conscientemente&nbsp;<strong><em>nuestra biograf\u00eda emocional<\/em><\/strong>&nbsp;e identificar patrones. Detenernos el tiempo necesario, para observar nuestras reacciones pasadas y actuales con la mayor precisi\u00f3n posible, las recurrencias y tendencias, las reacciones positivas o negativas y por qu\u00e9 creemos que actuamos de tal o cual modo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Reconocer y regular nuestras emociones nos ayuda<\/em><\/strong>, entre otras cosas, a diferir nuestras reacciones autom\u00e1ticas, y abrirnos a la opci\u00f3n de explorar acciones m\u00e1s adecuadas. El factor tiempo en el procesamiento de las emociones, clarifica nuestra condici\u00f3n y minimiza la posibilidad de errores.&nbsp;<strong><em>Tomar distancia y tiempo es fundamental en un estado de alta carga emocional.<\/em><\/strong>&nbsp;Es preferible esperar lo necesario para ser capaces de analizar y reflexionar adecuadamente. La regulaci\u00f3n emocional posibilita no descontrolar ni desorganizar nuestra toma de decisiones ante emociones intensas. Beau Lotto en&nbsp;<strong><em>Deviate: The Science of Seeing Differently<\/em><\/strong>, destaca la relevancia de ser conscientes de la estrategia que utilizamos para dar sentido al mundo:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Los seres humanos tienen la capacidad de ver sus vidas y afectarlas con solo reflexionar sobre su proceso de percepci\u00f3n. Al tomar conciencia de los principios por los que funciona su cerebro perceptivo, puede convertirse en un participante activo de sus propias percepciones y, de esta manera, cambiarlas en el futuro.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nuestro mundo, se nos presenta como una serie constante de desaf\u00edos. Confiamos en nuestros sentidos para percibir el entorno y en nuestra inteligencia para procesar la informaci\u00f3n a la luz de nuestro conocimiento y experiencia. 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