{"id":812,"date":"2023-04-17T11:39:49","date_gmt":"2023-04-17T14:39:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/?p=812"},"modified":"2023-04-17T11:39:49","modified_gmt":"2023-04-17T14:39:49","slug":"estatua-de-sal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/2023\/04\/17\/estatua-de-sal\/","title":{"rendered":"Estatua de sal"},"content":{"rendered":"\n<p>En el relato del G\u00e9nesis, Dios le revela a Abraham que las ciudades de Sodoma y Gomorra ser\u00e1n destruidas por sus graves pecados. Abraham suplica por la vida de cualquier persona justa que viva all\u00ed, especialmente por su sobrino Lot y su familia. Dos \u00e1ngeles, son enviados a Sodoma y ordenan a Lot que salgan r\u00e1pidamente de la ciudad y no miren atr\u00e1s. Mientras huyen de la destrucci\u00f3n, la mujer de Lot a\u00f1orando tal vez aquellos momentos de fiesta, se volvi\u00f3, \u00a1por \u00faltima vez! y se convirti\u00f3 para siempre en una&nbsp;<strong><em>estatua de sal<\/em><\/strong>. Boris Cyrulnik neur\u00f3logo y psiquiatra franc\u00e9s, en su libro&nbsp;<strong><em>S\u00e1lvate, la vida te espera<\/em><\/strong>, cuenta que cuando era un ni\u00f1o observaba esta escena en una Biblia ilustrada. En sus palabras:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Contemplaba a menudo ese grabado, que adquiri\u00f3 para m\u00ed un valor moral: eso es lo que ocurre cuando se piensa en el pasado.&nbsp;<strong>La sal de nuestras l\u00e1grimas nos transforma en estatuas y la vida se detiene.<\/strong>&nbsp;No vuelvas la vista atr\u00e1s si quieres vivir.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Evitar recordar su pasado le permit\u00eda no angustiarse, no deprimirse y seguir viviendo. Pero al impedir la construcci\u00f3n de una representaci\u00f3n de su vida, perturbaba la relaci\u00f3n con los dem\u00e1s.&nbsp;<strong><em>Call\u00e1ndose, hac\u00eda creer que hab\u00eda salido indemne de la guerra.<\/em><\/strong>&nbsp;Seguir adelante, era una forma de adaptaci\u00f3n, pero no era sano. En su libro&nbsp;<strong><em>Me acuerdo&#8230;: El exilio de la infancia<\/em><\/strong>, Cyrulnik esboza su autobiograf\u00eda. En sus palabras:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Mis padres eran jud\u00edos ucranianos y polacos.<\/em><\/strong><em>&nbsp;Mi padre se alist\u00f3 en el ej\u00e9rcito franc\u00e9s para luchar contra los nazis. Result\u00f3 herido y fue arrestado en la cama del hospital, por la polic\u00eda del pa\u00eds por el que luchaba, y desapareci\u00f3 en Auschwitz. Mi madre y gran parte de mi familia tambi\u00e9n desaparecieron en Auschwitz.&nbsp;<strong>Yo fui detenido por la Gestapo, la polic\u00eda francesa asociada al ej\u00e9rcito alem\u00e1n, cuando ten\u00eda seis a\u00f1os y medio<\/strong>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En una redada en la gran sinagoga de Burdeos, logr\u00f3 escaparse trepando al techo de un ba\u00f1o y luego se ocult\u00f3 debajo de una mujer moribunda. Los oficiales alemanes examinaron a la mujer y se fueron. Se escondi\u00f3 por a\u00f1os en diferentes lugares. Logr\u00f3 salir con vida en condiciones surrealistas. Al terminar la guerra, cuando les contaba a las personas lo que hab\u00eda vivido, se re\u00edan de \u00e9l, cre\u00edan que lo hab\u00eda inventado todo. Apenas hab\u00eda ido al colegio, pero recuper\u00f3 el retraso. Logr\u00f3 estudiar medicina en la Universidad de Par\u00eds. Relata:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Necesitaba comprender lo que me hab\u00eda pasado.&nbsp;<\/em><\/strong><em>Estoy siguiendo mi propio camino, simplemente haciendo lo que tengo que hacer para ser considerado normal.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>A Cyrulnik,&nbsp;<strong><em>la historia de la mujer de Lot, le sirvi\u00f3 de estrategia durante m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os.<\/em><\/strong>&nbsp;Seguir adelante, no mirar a su pasado, no pensar m\u00e1s en sus sufrimientos de infancia. La madurez precoz no es un signo de buen desarrollo en un ni\u00f1o. Es una equivocaci\u00f3n, pensar que un ni\u00f1o que ha pasado por traumas serios ha madurado m\u00e1s r\u00e1pido. No es la experiencia, es una p\u00e9rdida de vitalidad. Bajo el efecto del trauma, los ni\u00f1os se apagan, se ponen serios y los adultos los&nbsp;<strong><em>admiran por su madurez<\/em><\/strong>. En palabras de Cyrulnik:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Observ\u00e9 ese mismo fen\u00f3meno en la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica del Congo con los ni\u00f1os soldados. [\u2026] Algunos ni\u00f1os viejos, entre diez y doce a\u00f1os, de mejillas hundidas y mirada febril, se preguntaban por qu\u00e9 solo se sent\u00edan bien en la iglesia. Quer\u00edan ser sacerdotes o choferes de los veh\u00edculos de las ONG. \u00danicamente un ni\u00f1o ten\u00eda las mejillas redondas, una mirada sonriente y quer\u00eda ser futbolista.&nbsp;<strong>Los otros estaban abrumados por una seriedad precoz que confundimos con la madurez.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Esos ni\u00f1os se convierten en&nbsp;<strong><em>polit\u00f3logos<\/em><\/strong>,&nbsp;<strong><em>fil\u00f3sofos<\/em><\/strong>&nbsp;que afirman sus ideas sobre cosas esenciales.&nbsp;<strong><em>Esta madurez precoz de los ni\u00f1os afectados por una enfermedad grave, por violencia familiar o por una crisis social estimula capacidades intelectuales poco habituales en un ni\u00f1o<\/em><\/strong>. Tal actuaci\u00f3n es una manifestaci\u00f3n de su abatimiento. Cuando una desgracia social desgarra su mundo \u00edntimo, el ni\u00f1o, se olvida de jugar, pierde el placer de vivir y&nbsp;<strong><em>se refugia a menudo en un intelectualismo que no corresponde a su edad.<\/em><\/strong>&nbsp;Como ya no juegan a explorar la vida,&nbsp;<strong><em>se ven obligados a descifrar el mundo para no morir del todo<\/em><\/strong>. Sin embargo,&nbsp;<strong><em>basta con una palabra, un ruido un gesto para que todo se trastoque.&nbsp;<\/em><\/strong>Una memoria traum\u00e1tica no permite construir una representaci\u00f3n de uno mismo que proporcione seguridad, porque al evocarla se rememora de nuevo la imagen del trauma. En la memoria sana, la representaci\u00f3n de uno mismo cuenta la manera de vivir que nos permite equilibrio. En la memoria traum\u00e1tica, un desgarro incre\u00edble fija la imagen pasada y enturbia el pensamiento. En palabras de Cyrulnik:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Cuando se ha vivido una experiencia as\u00ed, queda marcado en nuestro cerebro un circuito de memoria.&nbsp;<strong>Nos volvemos extremadamente sensibles a un tipo de informaci\u00f3n que a partir de entonces percibimos con m\u00e1s agudeza que los dem\u00e1s.<\/strong>&nbsp;Se construye as\u00ed el mundo oculto de la memoria impl\u00edcita. [\u2026]&nbsp;<strong>Cuando las experiencias pasadas influyen inconscientemente en nuestras percepciones, nuestros pensamientos y nuestros actos.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La negaci\u00f3n protege del sufrimiento traum\u00e1tico, pero altera el recuerdo al silenciar la emoci\u00f3n asociada a la representaci\u00f3n de lo que ha sucedido. En sus palabras:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Cre\u00eda ingenuamente que el fragor de la guerra bastaba para definir el trauma.<\/em><\/strong><em>&nbsp;Hoy me pregunto si el hecho de haberme visto obligado a callar&nbsp;<strong>cuando volvi\u00f3 la paz no fue un desgarro a\u00fan m\u00e1s grave.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>La memoria traum\u00e1tica es un recuerdo inmovilizado que se repite sin cesar.<\/em><\/strong>&nbsp;Es una detenci\u00f3n de la historia, una memoria muerta. Pero cuando se puede compartir el recuerdo de una penalidad sufrida, la memoria revive. En sus palabras:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Para no morir durante la guerra, tuve que callar, guardar secreto. Luego, para adaptarme a la negaci\u00f3n cultural de los a\u00f1os de posguerra, tuve que deformar el discurso, mediante alusiones y silencios que provocaban en mi entorno una sensaci\u00f3n de extra\u00f1eza. A partir de los a\u00f1os ochenta, acept\u00e9 con alivio las invitaciones a hablar.&nbsp;<strong>El mismo acontecimiento, el mismo hecho social, primero no se pudo explicar, luego se deform\u00f3 y m\u00e1s tarde sali\u00f3 a la luz seg\u00fan los relatos del contexto.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Las cosas se ven de otra manera cuando el medio crea espacios de di\u00e1logo.<\/em><\/strong>&nbsp;En la d\u00e9cada de 1980, luego de publicar su primer libro, Cyrulnik fue entrevistado en televisi\u00f3n, y una se\u00f1ora llam\u00f3 por tel\u00e9fono al canal. Le dijo a un periodista:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00bfEse no es el peque\u00f1o Boris al que ayud\u00e9 a escapar?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Esa se\u00f1ora, hab\u00eda sido la enfermera de la Cruz Roja, que le hizo se\u00f1as para que se escondiera bajo el cuerpo de una mujer moribunda. De las 1.700 personas arrestadas esa noche en Burdeos solo hubo dos supervivientes: la mujer moribunda y Boris. En palabras de Cyrulnik:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Ahora podemos hablar de ello sonriendo, podemos intentar comprender. Con los hijos y con los nietos de esta se\u00f1ora bajo la cual me escond\u00ed porque estaba moribunda, hablamos de esto sonriendo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Cyrulnik se dio cuenta que pod\u00eda aplicar su propia experiencia para ayudar a otras personas. Gracias a sus investigaciones se le considera un&nbsp;<strong><em>referente mundial en el concepto de resiliencia<\/em><\/strong>. En sus palabras:<\/p>\n\n\n\n<p><em>La resiliencia es iniciar un nuevo desarrollo despu\u00e9s de un trauma [\u2026]&nbsp;<strong>Consiste en abandonar la huella del pasado.<\/strong>&nbsp;[\u2026] es el hecho de superar el trauma y volverse bello a pesar de todo [\u2026]&nbsp;<strong>La resiliencia est\u00e1 en marcha toda la vida, pero los primeros a\u00f1os son muy importantes.<\/strong>&nbsp;Es como una partida de ajedrez. Los primeros movimientos son muy importantes, pero,&nbsp;<strong>mientras la partida no haya terminado, siguen quedando buenos movimientos.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>La resiliencia es el arte de sobrevivir en aguas turbulentas.<\/em><\/strong>&nbsp;Un trauma nos arrastra a una direcci\u00f3n a la que nunca nos hubiera gustado ir. La corriente nos lleva dando tumbos y golpes a una cascada de muerte, pero el resiliente es capaz de recurrir a todos sus recursos internos para luchar y no dejarse arrastrar por la corriente de las circunstancias, hasta el momento en que aparece una mano que nos ofrece ayuda, un recurso externo, una relaci\u00f3n afectiva, una instituci\u00f3n social o cultural que nos permite salir airosos. Cyrulnik, explica que hay personas que atraviesan adversidades tremendas y sufren, pero no desarrollan traumas. Por el contrario, hay personas que durante su infancia fueron vulnerables y experimentaron un da\u00f1o profundo, lo que hace que frente a ciertas dificultades su cerebro literalmente se apague. En sus palabras:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Podemos ver el trauma mediante im\u00e1genes cerebrales, podemos ver c\u00f3mo funciona el cerebro.&nbsp;<strong>Durante un trauma, el cerebro se apaga. No funciona o funciona mal.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En palabras de Cyrulnik:<\/p>\n\n\n\n<p><em>El sufrimiento forma parte de la condici\u00f3n humana. Estamos dolidos, tristes y sufrimos. Pero, despu\u00e9s,&nbsp;<strong>cuando entendemos lo que nos ha pasado, si estamos bien rodeados, si tenemos apoyo y tenemos la posibilidad de reflexionar, de pensar, pronto dejamos de sufrir, resignificamos lo ocurrido<\/strong>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El tiempo ayuda a suavizar la memoria, y los relatos transforman los sentimientos. A veces, la cultura en que estamos inmersos hace de una herida algo vergonzoso, mientras que, en otras circunstancias, le da un significado heroico. A fuerza de procurar comprender, de intentar encontrar palabras para explicar y convencer, de tratar de disponer de im\u00e1genes que evoquen lo ocurrido, el herido consigue vendar la herida y modificar la interpretaci\u00f3n de su trauma.&nbsp;<strong><em>La verdad narrativa no es la verdad hist\u00f3rica, es la adaptaci\u00f3n que hace soportable la existencia.<\/em><\/strong>&nbsp;En sus palabras:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Cuando la realidad es ca\u00f3tica, lo que la convierte en coherente es establecer un acuerdo con la memoria.<\/em><\/strong><em>&nbsp;Algunas de las historias que inventaba para expresar mi mundo \u00edntimo suscitaban en los adultos una impresi\u00f3n curiosa: \u00ab\u00bfDe d\u00f3nde saca todo esto?\u00bb, dec\u00edan sonriendo. Me gustaba que mi imaginaci\u00f3n les causara asombro; en cambio, me sent\u00eda aturdido cuando ve\u00eda aparecer en su rostro un gesto de duda.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El relato adaptado de lo que le hab\u00eda sucedido era m\u00e1s coherente que la verdad de los hechos.&nbsp;<strong><em>No hay ninguna historia inocente.<\/em><\/strong>&nbsp;Contar es exponerse al peligro. Callarse es aislarse. Gracias al recurso de los relatos, Cyrulnik consegu\u00eda ocupar un lugar entre los dem\u00e1s. La resiliencia es un sistema en que interact\u00faan tres dimensiones principales:<\/p>\n\n\n\n<ul><li><strong>El temperamento personal<\/strong>, car\u00e1cter y recursos internos que explican la forma de reaccionar ante los golpes, agresiones o carencias.<\/li><li><strong>El significado cultural<\/strong>, que el contexto familiar y social da posteriormente a la herida recibida.<\/li><li><strong>El apoyo social<\/strong>, que posibilita acceder al afecto y recursos necesarios para que el herido prosiga con su vida.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Este sistema explica la asombrosa diversidad de la evoluci\u00f3n de los traumas humanos. Lo m\u00e1s importante para tener en cuenta, seg\u00fan Cyrulnik, es que la resiliencia no es un rasgo de car\u00e1cter, las personas no nacemos m\u00e1s o menos resilientes. En sus palabras:<\/p>\n\n\n\n<p><em>La resiliencia es una red, no una sustancia. Nos vemos obligados a tejernos a nosotros mismos, usando las personas y las cosas que encontramos en nuestros entornos emocionales y sociales.&nbsp;<strong>Cuando todo termine y podamos mirar hacia atr\u00e1s a nuestras vidas desde el cielo, nos diremos a nosotros mismos: Las cosas por las que he pasado. He recorrido un largo camino. No siempre fue un viaje f\u00e1cil<\/strong>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Todos sufrimos. El ejercicio de la resiliencia nos permite contextualizar nuestro dolor y nuestros errores dentro de la experiencia humana, permitiendo que desarrollemos una comprensi\u00f3n no enjuiciadora hacia nosotros mismos y los dem\u00e1s.&nbsp;<strong><em>Una persona nunca debe reducirse a su trauma.&nbsp;<\/em><\/strong>Mientras existan los mecanismos de defensa y existan manos dispuestas a ayudar a otros ning\u00fan trauma es irreversible.Cyrulnik suele afirmar:&nbsp;<strong><em>el dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional.<\/em><\/strong>&nbsp;El transcurso de la vida nunca carece de problemas y dificultades, entender nuestras heridas, resignificarlas y trabajar la resiliencia nos permiten retomar el camino. Cyrulnik reflexiona:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>He sacado la conclusi\u00f3n de que toda memoria, todo relato de uno mismo es una representaci\u00f3n de su pasado.<\/em><\/strong><em>&nbsp;Pero no se inventa a partir de nada, no se puede contar nada si no se ha vivido nada.&nbsp;<strong>Se necesita algo verdadero para buscar en la memoria y encontrar aquello que permite hacer una representaci\u00f3n, en el teatro interior.<\/strong>&nbsp;La desgracia de la guerra me ense\u00f1\u00f3 el arte del silencio. Cuando mi cultura me ha devuelto por fin la palabra, he comprendido el sentido del camino que he recorrido.&nbsp;<strong>La mujer de Lot puede hoy darse la vuelta, contemplar su pasado y caminar luego hacia la felicidad sin ser transformada en estatua de sal.<\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el relato del G\u00e9nesis, Dios le revela a Abraham que las ciudades de Sodoma y Gomorra ser\u00e1n destruidas por sus graves pecados. 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