{"id":792,"date":"2023-03-20T11:27:10","date_gmt":"2023-03-20T14:27:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/?p=792"},"modified":"2023-03-20T11:27:10","modified_gmt":"2023-03-20T14:27:10","slug":"por-que-yo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/2023\/03\/20\/por-que-yo\/","title":{"rendered":"\u00bfPor qu\u00e9 yo?"},"content":{"rendered":"\n<p>Elisabeth K\u00fcbler-Ross fue una psiquiatra suiza, considerada uno de los personajes m\u00e1s influyentes del siglo XX. Pionera en los estudios sobre la muerte y los moribundos en su libro autobiogr\u00e1fico&nbsp;<strong><em>La rueda de la vida<\/em><\/strong>, escribi\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Siempre digo que la muerte puede ser una de las m\u00e1s grandiosas experiencias de la vida. Si se vive bien cada d\u00eda, entonces no hay&nbsp;<strong>nada que temer<\/strong>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>A K\u00fcbler-Ross se le atribuye haber ayudado a cambiar la forma en que la cultura occidental abordaba la muerte, no solo en los moribundos, sino tambi\u00e9n en todo su entorno. En 1962, hac\u00eda clases en la Facultad de Medicina de la Universidad de Colorado en Denver. A esta mujer que hablaba con un fuerte acento alem\u00e1n, le pidieron que realizara una conferencia a alumnos de medicina. En sus palabras:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00bfQu\u00e9 pod\u00eda interesar a un ortopedista o a un ur\u00f3logo? [\u2026] De pronto un d\u00eda me vino algo a la cabeza:&nbsp;<strong>la muerte<\/strong>. Todos los enfermos y m\u00e9dicos pensaban en ella. La mayor\u00eda la tem\u00edan. Tarde o temprano, todos tendr\u00edan que enfrentarse a ella;&nbsp;<strong>eso era algo que m\u00e9dicos y enfermos ten\u00edan en com\u00fan<\/strong>, y era probablemente el mayor misterio de la medicina. Y el mayor tab\u00fa tambi\u00e9n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Busc\u00f3 en la biblioteca de la universidad libros para investigar el tema, pero en esa \u00e9poca hab\u00eda muy pocos, solo algunos tratados psicoanal\u00edticos, estudios sociol\u00f3gicos sobre los ritos mortuorios de los budistas, jud\u00edos, indios norteamericanos y otros. Su tesis era simple,&nbsp;<strong><em>los m\u00e9dicos ser\u00edan menos violentos ante la muerte si la entend\u00edan mejor.<\/em><\/strong>&nbsp;Con esa idea en mente realiz\u00f3 su conferencia exponiendo en la primera parte aspectos te\u00f3ricos. Pero en el descanso,&nbsp;<strong><em>fue a buscar a Linda, una ni\u00f1a de 16 a\u00f1os que se iba a morir de leucemia<\/em><\/strong>&nbsp;y ten\u00eda ganas de hablar de su situaci\u00f3n. En sus palabras:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Fui a buscar a mi valiente chica de diecis\u00e9is a\u00f1os<\/em><\/strong><em>, que se hab\u00eda puesto un vestido muy bonito y se hab\u00eda peinado, y la llev\u00e9 en silla de ruedas hasta el estrado en el centro del auditorio.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Pidi\u00f3 a los estudiantes de medicina que la entrevistaran. Las \u00fanicas preguntas que le hicieron a la ni\u00f1a eran relativas a los recuentos sangu\u00edneos, tama\u00f1o del h\u00edgado, su reacci\u00f3n a la quimioterapia y otros aspectos cl\u00ednicos. Finalmente, Linda perdi\u00f3 la paciencia y en una apasionada intervenci\u00f3n plante\u00f3 las preguntas que siempre hab\u00eda deseado le hicieran su m\u00e9dico y el equipo de especialistas. Linda dijo a la audiencia:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u00bfQu\u00e9 se siente cuando te dan s\u00f3lo unas cuantas semanas de vida y tienes diecis\u00e9is a\u00f1os?<\/em><\/strong><em>&nbsp;\u00bfC\u00f3mo es no poder so\u00f1ar con el baile de fin de curso al terminar los estudios secundarios? \u00bfO con salir con un chico? \u00bfO no tener que elegir una profesi\u00f3n para cuando seas mayor?&nbsp;<strong>\u00bfQu\u00e9 se hace para vivir cada d\u00eda? \u00bfPor qu\u00e9 no me dicen la verdad?<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Luego del impacto, y media hora de di\u00e1logo con la audiencia, Linda se cans\u00f3 y K\u00fcbler-Ross la llev\u00f3 a su habitaci\u00f3n. Los alumnos se quedaron en silencio, no se movieron del auditorio, esperaron a su profesora, quer\u00edan hablar. K\u00fcbler-Ross, les explic\u00f3 que sus reacciones se deb\u00edan en realidad al reconocimiento de su propia mortalidad.&nbsp;<strong><em>Muchos de ellos no hab\u00edan reflexionado nunca<\/em><\/strong>&nbsp;sobre los sentimientos y temores que provoca la posibilidad e inevitabilidad de la propia muerte.&nbsp;<strong><em>\u00bfQu\u00e9 sentir\u00edan si estuvieran en el lugar de Linda?<\/em><\/strong>&nbsp;Cuando termin\u00f3 la conferencia, muchos estudiantes se hab\u00edan conmovido hasta las l\u00e1grimas. K\u00fcbler-Ross les dijo a los alumnos:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Ahora est\u00e1n actuando como seres humanos, en lugar de cient\u00edficos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Elisabeth K\u00fcbler-Ross naci\u00f3 en 1926 en Z\u00farich. Al nacer, eran trillizas, ella pes\u00f3 menos de un kilo, estuvo en grave peligro, pero sobrevivi\u00f3. A los 5 a\u00f1os contrajo neumon\u00eda y en el hospital observ\u00f3 como su compa\u00f1era de habitaci\u00f3n muri\u00f3.&nbsp;<strong><em>Quer\u00eda ser m\u00e9dico, pero su padre no estuvo de acuerdo, y le dijo que pod\u00eda escoger entre ser su secretaria o empleada dom\u00e9stica.&nbsp;<\/em><\/strong>Elisabeth prefiri\u00f3 ser empleada dom\u00e9stica, as\u00ed que se fue de casa a los 16 a\u00f1os. Durante la Segunda Guerra Mundial, se ofreci\u00f3 como voluntaria para ayudar a los refugiados. Cuando termin\u00f3 la guerra recorri\u00f3 nueve pa\u00edses ayudando a abrir puestos de primeros auxilios. En el campo de exterminio de Majdanek en Polonia qued\u00f3 profundamente afectada por las im\u00e1genes de&nbsp;<strong><em>mariposas talladas en algunas de las paredes.<\/em><\/strong>&nbsp;Estas obras de arte realizadas por quienes enfrentaban la muerte influyeron profundamente en su forma de pensar sobre el&nbsp;<strong><em>final de la vida<\/em><\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Recibi\u00f3 su t\u00edtulo de m\u00e9dico en la Universidad de Z\u00farich en 1957 y un a\u00f1o despu\u00e9s emigr\u00f3 con su esposo a Estados Unidos, para trabajar en el Hospital Estatal de Manhattan. En ese lugar qued\u00f3 impactada por lo que llam\u00f3&nbsp;<strong><em>el abandono y el abuso rutinario a los pacientes moribundos.<\/em><\/strong>&nbsp;Despu\u00e9s de muchas presiones se le permiti\u00f3 desarrollar programas para brindar a los pacientes atenci\u00f3n y asesoramiento individual. Los m\u00e9dicos y el personal se opusieron al programa, argumentando que con los pacientes el tema de su muerte deb\u00eda evitarse por completo, particularmente cuando se trataba de ni\u00f1os peque\u00f1os. En su influyente libro de 1969&nbsp;<strong><em>Sobre la muerte y los moribundos<\/em><\/strong>, se\u00f1al\u00f3 que la pr\u00e1ctica era decirles a los ni\u00f1os:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Tome su medicamento y se pondr\u00e1 bien.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, los ni\u00f1os moribundos instintivamente sab\u00edan que las respuestas que recib\u00edan sobre sus pron\u00f3sticos eran mentiras. El enga\u00f1o los hac\u00eda sentir castigados y solos. Para generar presi\u00f3n p\u00fablica y cambiar las pr\u00e1cticas, acept\u00f3 una solicitud de entrevista en la revista&nbsp;<strong><em>Life<\/em><\/strong>. El reportaje enfureci\u00f3 a los administradores del hospital que ordenaron a los m\u00e9dicos que no cooperaran m\u00e1s con las iniciativas de K\u00fcbler-Ross. Pero, fue&nbsp;<strong><em>el inicio de toda una revoluci\u00f3n y cambio en la pr\u00e1ctica m\u00e9dica de los cuidados paliativos.<\/em><\/strong>&nbsp;A partir de sus miles de entrevistas con pacientes moribundos, K\u00fcbler-Ross identific\u00f3 cinco etapas del duelo por las que pasan muchas personas al enfrentar la muerte. En sus palabras:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Vi con mucha claridad c\u00f3mo todos mis pacientes moribundos, en realidad todas las personas que sufr\u00edan una p\u00e9rdida pasaban por fases similares. Comenzaban con un estado de fuerte conmoci\u00f3n y negaci\u00f3n, luego indignaci\u00f3n y rabia, y despu\u00e9s aflicci\u00f3n y dolor. M\u00e1s adelante regateaban con Dios; se deprim\u00edan pregunt\u00e1ndose&nbsp;<strong>\u201c\u00bfPor qu\u00e9 yo?\u201d.<\/strong>&nbsp;Y finalmente se retiraban dentro de s\u00ed mismos durante un tiempo, aisl\u00e1ndose de los dem\u00e1s mientras llegaban, en el mejor de los casos,<strong>&nbsp;a una fase de paz y aceptaci\u00f3n.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>K\u00fcbler-Ross observ\u00f3 que este patr\u00f3n, no solo lo segu\u00edan los moribundos, sino tambi\u00e9n las personas que viv\u00edan experiencias traum\u00e1ticas. En su libro&nbsp;<strong><em>On Grief and Grieving&nbsp;<\/em><\/strong>propuso siete etapas que denomin\u00f3&nbsp;<strong><em>Curva de Cambio<\/em><\/strong>, que ha sido ampliamente utilizada para comprender las reacciones de las personas ante cambios o p\u00e9rdidas significativas:<\/p>\n\n\n\n<ol type=\"1\"><li><strong>Conmoci\u00f3n:&nbsp;<\/strong>Sorpresa al recibir la noticia. La primera reacci\u00f3n ante un cambio inesperado es la resistencia e incredulidad a lo que est\u00e1 ocurriendo. A\u00fan se est\u00e1 procesando lo que sucede, por lo que esta etapa est\u00e1 marcada por una fuerte reacci\u00f3n emocional.<\/li><li><strong>Negaci\u00f3n:<\/strong>&nbsp;Esto no puede ser verdad. Cuando empezamos a tomar consciencia de que lo que est\u00e1 ocurriendo es real, nos cuesta aceptarlo. Nos aferramos a la esperanza que no sea cierto. Permanece el anhelo de volver a la condici\u00f3n inicial. La moral y la confianza comienzan a decaer.<\/li><li><strong>Frustraci\u00f3n:<\/strong>&nbsp;Ansiedad ante las primeras evidencias del cambio. Al darnos cuenta de que negar lo que est\u00e1 ocurriendo no lleva a ninguna parte, dirigimos nuestra atenci\u00f3n a alguien o algo a quien culpar, incluso a nosotros mismos. Nos enojamos y frustramos. La moral y la confianza disminuyen a\u00fan m\u00e1s.<\/li><li><strong>Depresi\u00f3n:<\/strong>&nbsp;Des\u00e1nimo y p\u00e9rdida de energ\u00eda. Comenzamos a pensar que las cosas nunca cambiar\u00e1n, que todo va de mal en peor, que todos nuestros intentos y esfuerzos han sido en vano, que tenemos mala suerte o no servimos para nada. Retrocedemos emocionalmente, a\u00f1orando el pasado y lo perdido. La moral y la confianza llegan a su punto m\u00e1s bajo.<\/li><li><strong>Experimentar:<\/strong>&nbsp;Impulso inicial para buscar una salida. Una nueva determinaci\u00f3n nos insta a explorar opciones para abordar la situaci\u00f3n. Pasamos de una reacci\u00f3n emocional negativa a una actitud m\u00e1s racional, realista y proactiva. Comenzamos a buscar soluciones. La moral y la confianza comienzan a crecer.<\/li><li><strong>Decisi\u00f3n:<\/strong>&nbsp;Escoger nuevas actitudes y comportamientos. Despu\u00e9s de haber experimentado con diferentes opciones para hacer frente al nuevo contexto, decidimos la manera en que vamos a avanzar y comportarnos. La moral y la confianza crecen a un ritmo acelerado.<\/li><li><strong>Integraci\u00f3n:<\/strong>&nbsp;Incorporamos los cambios. Hemos procesado, experimentado y construido nuevas formas de operar. Nos hemos adaptado y renovado. Sentimos que hemos superado el trauma encontrando una&nbsp;<strong><em>nueva normalidad<\/em><\/strong>. La moral y la confianza se estabilizan.<\/li><\/ol>\n\n\n\n<p>En su libro&nbsp;<strong><em>La muerte: un amanecer<\/em><\/strong>, K\u00fcbler-Ross, afirma que todos los sufrimientos y pruebas, incluso las p\u00e9rdidas m\u00e1s grandes, son siempre regalos. En sus palabras:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Ser infeliz y sufrir es como forjar el hierro candente<\/em><\/strong><em>, es la ocasi\u00f3n que nos es dada para crecer y la \u00fanica raz\u00f3n de nuestra existencia.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En este libro, K\u00fcbler-Ross relata el caso cl\u00ednico de una mujer joven, que cuando dio a luz a su segunda hija, supo que ten\u00eda un severo retraso y que nunca ser\u00eda capaz de reconocerla como su madre. A\u00fan estaba procesando la noticia, cuando se enter\u00f3 que hab\u00eda sido abandonada por su esposo.&nbsp;<strong><em>Estaba sola, con dos ni\u00f1os, sin ingresos ni ayuda.<\/em><\/strong>&nbsp;Al principio negaba todo. Maldijo a todos. Intent\u00f3 negociar con Dios:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Si por lo menos mi ni\u00f1a pudiera aprender algo, si al menos pudiera reconocer a su madre.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente encontr\u00f3 un significado profundo en el hecho de haber tenido esta hija. K\u00fcbler-Ross, cuenta c\u00f3mo esta madre&nbsp;<strong><em>comprendi\u00f3 que nada de lo que nos ocurre es debido a la casualidad.<\/em><\/strong>&nbsp;Comenz\u00f3 a mirar a su hija con m\u00e1s frecuencia para intentar encontrar el sentido de esa vida y as\u00ed pudo resolver el enigma. Escribi\u00f3 un poema en el que se identifica con su hija, que habla con su madrina:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Yo s\u00e9 que t\u00fa eres algo especial. Durante meses esperaste mi llegada [\u2026] Imaginabas en sue\u00f1os c\u00f3mo ser\u00eda tu primera ahijada. [\u2026] Con tu pensamiento, ya me acompa\u00f1abas a la escuela, a la universidad y al altar. \u00bfQu\u00e9 ser\u00eda yo? \u00bfSer\u00eda un honor para los m\u00edos?&nbsp;<strong>Pero Dios ten\u00eda otros proyectos para m\u00ed.<\/strong>&nbsp;Yo no soy m\u00e1s que yo misma. Nadie dijo que yo tendr\u00eda que ser algo precioso. Algo no funciona en mi cabeza. Ser\u00e9 por siempre un hijo de Dios. Soy feliz. Amo a todo el mundo y todos me aman. No puedo decir muchas palabras. Pero puedo hacerme entender y comprender el afecto, el calor, la ternura, el amor. [\u2026] Quisiera saber por qu\u00e9&#8230; \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s puedo pedir? Claro est\u00e1 que nunca ir\u00e9 a la universidad y que nunca me casar\u00e9. Pero no est\u00e9s triste, Dios me ha hecho muy especial. [\u2026]&nbsp;<strong>A los ojos del mundo nunca tendr\u00e9 \u00e9xito<\/strong>, pero te aseguro algo que poca gente puede hacer puesto que no conozco m\u00e1s que amor, bondad e inocencia\u2026<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>K\u00fcbler-Ross, explica que esta es la misma madre que unos meses antes estaba dispuesta a que su hija resbalara, se cayera en la piscina y se ahogara.&nbsp;<strong><em>Esta transformaci\u00f3n, puede ocurrir a las personas que est\u00e1n dispuestas a mirar las cosas que les ocurren desde otros puntos de vista.<\/em><\/strong>&nbsp;Nada tiene un solo aspecto. Leonard Mlodinow, en su libro&nbsp;<strong><em>Emotional<\/em><\/strong>, describe las tres estrategias m\u00e1s efectivas para manejar los traumas que la investigaci\u00f3n cl\u00ednica ha encontrado:<\/p>\n\n\n\n<ul><li><strong>Aceptaci\u00f3n:<\/strong>&nbsp;A veces las cosas pasan y no podemos hacer nada o muy poco. En este caso tenemos que aceptar la nueva condici\u00f3n con serenidad y libre de culpas. La cultura occidental nos insta a perseguir el \u00e9xito, la felicidad y la perfecci\u00f3n en todo. Familia perfecta, trabajo perfecto, vidas perfectas. Pensar de esta manera es como mirar fotos en redes sociales: hermosas, pero no reales. Las dificultades no desaparecer\u00e1n. Debemos aceptar que algunas cosas no van a cambiar, y centrarnos en lo que si podemos cambiar. La vida es imperfecta, pero aun con todos sus dramas y problemas, merece ser vivida intensamente.<\/li><li><strong>Revaloraci\u00f3n:<\/strong>&nbsp;Cuando no ocurre lo que esperamos, se produce un conflicto entre nuestras expectativas y la realidad, lo que activa una se\u00f1al de alarma y una respuesta emocional, como miedo o ansiedad. Las crisis, alteran nuestra capacidad de an\u00e1lisis, creatividad y toma de decisiones. Ante un cambio inesperado, es mejor y m\u00e1s prudente, dejar pasar un tiempo para recuperar la perspectiva. Luego analizar la situaci\u00f3n, valorarla y ver qu\u00e9 podemos hacer. Posiblemente haya m\u00e1s alternativas de las que pensamos. Necesitamos trascender para adoptar un enfoque nuevo que abra posibilidades y nos impulse creativamente a la acci\u00f3n.<\/li><li><strong>Expresi\u00f3n:&nbsp;<\/strong>Hablar o escribir sobre una situaci\u00f3n traum\u00e1tica ayuda a superarla. Estudios cl\u00ednicos han demostrado que hablar es m\u00e1s efectivo cuando se hace con amigos de confianza o con otras personas significativas, especialmente si esas personas han experimentado problemas similares. Expresar y compartir nuestros problemas tiene efectos tan amplios y diversos como reducir el estr\u00e9s y calmar la ansiedad. Hablar o escribir sobre nuestros problemas reduce la presi\u00f3n arterial alta, disminuye los s\u00edntomas del dolor cr\u00f3nico y estimula la funci\u00f3n inmune. Los beneficios de expresar una emoci\u00f3n perturbadora pueden ser de larga duraci\u00f3n.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>En una \u00e9poca en la que los pacientes que padec\u00edan SIDA eran repudiados y discriminados, K\u00fcbler-Ross los acogi\u00f3 y apoy\u00f3. En octubre de 1994, perdi\u00f3 su casa en un incendio intencional que se sospecha fue provocado por opositores a su trabajo con ni\u00f1os enfermos de SIDA. Durante su vida, fund\u00f3 m\u00e1s de 50 hospicios en todo el mundo. Su filosof\u00eda, se convirti\u00f3 en la base del actual&nbsp;<strong><em>Movimiento Hospice<\/em><\/strong>, que se dedica al cuidado de personas con enfermedades terminales. Poco antes de fallecer, en una entrevista le preguntaron si le daba miedo morir. Su respuesta fue contundente:<\/p>\n\n\n\n<p><em>No, de ning\u00fan modo me atemoriza; dir\u00eda que me produce alegr\u00eda. Morir es mudarse de casa, a una m\u00e1s bella.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Elisabeth K\u00fcbler-Ross Muri\u00f3 en 2004 a la edad de 78 a\u00f1os. Parafraseando a Brecht:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Hay hombres (y mujeres) que luchan un d\u00eda y son buenos. Hay otros que luchan un a\u00f1o y son mejores. Hay quienes luchan muchos a\u00f1os, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida:&nbsp;<strong>esos son los imprescindibles.<\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Elisabeth K\u00fcbler-Ross fue una psiquiatra suiza, considerada uno de los personajes m\u00e1s influyentes del siglo XX. Pionera en los estudios sobre la muerte y los moribundos en su libro autobiogr\u00e1fico&nbsp;La rueda de la vida, escribi\u00f3: Siempre digo que la muerte puede ser una de las m\u00e1s grandiosas experiencias de la vida. 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