{"id":775,"date":"2023-02-20T10:45:55","date_gmt":"2023-02-20T13:45:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/?p=775"},"modified":"2023-02-20T10:45:55","modified_gmt":"2023-02-20T13:45:55","slug":"experiencia-estetica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/2023\/02\/20\/experiencia-estetica\/","title":{"rendered":"<strong>Experiencia est\u00e9tica<\/strong>"},"content":{"rendered":"\n<p>El 25 de agosto de 1939, el anatomista Robert Wetzel y el ge\u00f3logo Otto V\u00f6lzing realizaban una excavaci\u00f3n arqueol\u00f3gica en la cueva de Stadel, cerca de la ciudad de Ulm, en Alemania. Era su \u00faltimo d\u00eda de excavaci\u00f3n, porque ante la inminencia de la guerra, ambos deb\u00edan incorporarse al ej\u00e9rcito alem\u00e1n. A punto de retirarse, encontraron numerosos trozos de lo que parec\u00edan tallas de marfil de mamut. No ten\u00edan tiempo para examinarlos en detalle, as\u00ed que los guardaron y partieron a la guerra. Wetzel en 1941, public\u00f3 una breve nota en una revista cient\u00edfica local, en la que declaraba que junto a V\u00f6lzing&nbsp;<strong><em>hab\u00edan hecho un descubrimiento sensacional<\/em><\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Neil MacGregor, historiador de arte brit\u00e1nico, en su libro&nbsp;<strong><em>Living with the Gods<\/em><\/strong>, relata que estos hallazgos se guardaron en cajas en un refugio antia\u00e9reo y luego en el museo de Ulm. Reci\u00e9n en 1969, Joachim Hahn, el curador del museo, estudi\u00f3 y clasific\u00f3 el material extra\u00eddo de la cueva casi treinta a\u00f1os antes. Los investigadores se percataron que los cerca de doscientos trozos de marfil de mamut formaban una figura de unos treinta cent\u00edmetros de alto. La figura era humana, aunque no del todo. Era, un cuerpo humano, pero con cabeza de le\u00f3n, el&nbsp;<strong><em>Hombre le\u00f3n<\/em><\/strong>. Jill Cook curadora de la colecci\u00f3n de prehistoria europea del Museo Brit\u00e1nico, especialista en arte de la edad del hielo y en arqueolog\u00eda de la evoluci\u00f3n humana se\u00f1ala:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Es la cabeza de un le\u00f3n de las cavernas, com\u00fan en Europa durante la \u00faltima glaciaci\u00f3n y de mayor tama\u00f1o que el le\u00f3n africano moderno [\u2026]&nbsp;<strong>No es un ser humano con una m\u00e1scara: se trata de una criatura, aunque una que no existe en nuestra realidad.<\/strong>&nbsp;Y est\u00e1 alerta, est\u00e1 escuchando, est\u00e1 observando.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La dataci\u00f3n indica que el&nbsp;<strong><em>Hombre le\u00f3n<\/em><\/strong>&nbsp;tiene alrededor de cuarenta mil a\u00f1os. Aunque los primeros indicios de fabricaci\u00f3n de herramientas y utensilios por hom\u00ednidos datan de hace unos 2,5 millones de a\u00f1os, durante el per\u00edodo comprendido entre hace unos 70.000 y unos 30.000 a\u00f1os se inventaron barcas, l\u00e1mparas de aceite, arcos y flechas y agujas para coser. En esa \u00e9poca surgieron los primeros objetos que pueden calificarse como arte y joyer\u00eda, pruebas de religi\u00f3n, comercio y estratificaci\u00f3n social. Pero el&nbsp;<strong><em>Hombre le\u00f3n<\/em><\/strong>, ocupa un&nbsp;<strong><em>lugar \u00fanico en la historia humana<\/em><\/strong>. Representa la primera prueba tangible del&nbsp;<strong><em>salto cognitivo<\/em><\/strong>&nbsp;que dio nuestra especie hacia un mundo m\u00e1s all\u00e1 de experiencias concretas. En palabras de MacGregor:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Constituye, con cierta distancia, la prueba m\u00e1s antigua encontrada hasta ahora de la capacidad de la mente humana para&nbsp;<strong>dar forma f\u00edsica a algo que no ha visto nunca&nbsp;<\/strong>[\u2026] la primera vez en que una combinaci\u00f3n que solo pod\u00eda existir en la imaginaci\u00f3n \u2014una abstracci\u00f3n\u2014 se hac\u00eda palpable.&nbsp;<strong>Se reinventaba y se remodelaba la naturaleza.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El inestable y peligroso mundo de quienes realizaron el&nbsp;<strong><em>Hombre le\u00f3n&nbsp;<\/em><\/strong>era muy frio, unos doce grados menos que en la actualidad. Si los humanos superaban la infancia, su esperanza de vida no era mayor a los treinta a\u00f1os. Yuval Noah Harari, en su libro&nbsp;<strong><em>Sapiens<\/em><\/strong>, escribe:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>A pesar de su gran cerebro y de sus utensilios l\u00edticos aguzados, viv\u00edan con un temor constante<\/em><\/strong><em>&nbsp;a los depredadores, raramente cazaban caza mayor, y subsist\u00edan principalmente mediante la recolecci\u00f3n de plantas, la captura de insectos, la caza al acecho de peque\u00f1os animales y&nbsp;<strong>comiendo la carro\u00f1a que dejaban otros carn\u00edvoros m\u00e1s poderosos.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Los humanos estaban en desventaja frente a los osos o los mamuts, no pod\u00edan correr como los lobos y&nbsp;<strong><em>no ten\u00edan nada que hacer frente al mayor de todos sus depredadores, el le\u00f3n<\/em><\/strong>. No es casualidad que esta estatuilla combine el colmillo del animal m\u00e1s grande que conocieron con la cabeza del m\u00e1s feroz y el cuerpo del&nbsp;<strong><em>\u00fanico capaz de imaginar<\/em><\/strong>. Experimentos recientes demuestran que para fabricar esta estatuilla&nbsp;<strong><em>se necesitaron al menos cuatrocientas horas de trabajo de un escultor experto<\/em><\/strong>. El grupo humano que lo fabric\u00f3 era una comunidad peque\u00f1a. Sus principales preocupaciones debieron de ser recolectar alimento, confeccionar ropa, mantener el fuego encendido, proteger a los ni\u00f1os de los depredadores, en resumen, sobrevivir. Sin embargo, permitieron que alguien con una gran habilidad se apartara durante mucho tiempo para tallar el&nbsp;<strong><em>Hombre le\u00f3n<\/em><\/strong>. Jill Cook comenta:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Creo que tal vez tiene que ver m\u00e1s con la&nbsp;<strong>supervivencia psicol\u00f3gica de la comunidad<\/strong>, algo que fortalece su propio sentimiento como grupo. [\u2026]&nbsp;<strong>Se trata de un objeto que solo cobra sentido si forma parte de una historia<\/strong>, lo que hoy podr\u00edamos denominar un \u201cmito\u201d [\u2026] algo que, de alguna manera, pod\u00eda ayudar a afianzar una comunidad y permitirle superar peligros y dificultades.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Las personas que viv\u00edan en esa zona tambi\u00e9n creaban y escuchaban m\u00fasica.<\/em><\/strong>&nbsp;Se han encontrado distintos tipos de flautas, algunas de ellas fabricadas con huesos de ave, y tambi\u00e9n de marfil, lo que requer\u00eda una gran inversi\u00f3n de habilidad y tiempo. Los anteriores hom\u00ednidos llevaban m\u00e1s de un mill\u00f3n de a\u00f1os fabricando herramientas y objetos; pero los humanos que crearon el&nbsp;<strong><em>Hombre le\u00f3n<\/em><\/strong>&nbsp;eran distintos en un aspecto crucial, ya que fueron capaces de confeccionar&nbsp;<strong><em>un objeto puramente imaginativo<\/em><\/strong>. Clive Gamble, profesor de arqueolog\u00eda en la Universidad de Southampton, se\u00f1ala:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>La imaginaci\u00f3n tiene aqu\u00ed un papel esencial.&nbsp;<\/em><\/strong><em>Lo que realmente nos diferencia es c\u00f3mo funciona nuestro cerebro,&nbsp;<strong>nuestra capacidad de ir m\u00e1s all\u00e1 del aqu\u00ed y ahora.<\/strong>&nbsp;Se nos da muy bien pensar con antelaci\u00f3n, en el futuro, m\u00e1s all\u00e1 de nuestra vida individual, as\u00ed como en el pasado. Eso nos permite embarcarnos en largos viajes. Podemos elaborar mitos y leyendas.&nbsp;<strong>Podemos habitar otros mundos y dar grandes saltos creativos, aunando cosas que no se dan en la naturaleza, como en el caso del Hombre le\u00f3n.<\/strong>&nbsp;Esto representa un cambio aut\u00e9nticamente nuevo y din\u00e1mico.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Nunca conoceremos con certeza lo que signific\u00f3 el&nbsp;<strong><em>Hombre le\u00f3n<\/em><\/strong>&nbsp;para aquellas personas que estaban al l\u00edmite de la supervivencia y que sacrificaron tantas horas para fabricarlo. Sin embargo,&nbsp;<strong><em>hicieron una gran obra de arte<\/em><\/strong>. John Dewey en su libro&nbsp;<strong><em>El arte como experiencia<\/em><\/strong>&nbsp;se\u00f1ala que para entender lo est\u00e9tico se debe empezar con su materia prima. No est\u00e1 separado de la vida cotidiana. En sus palabras:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Cuando los objetos art\u00edsticos se separan<\/em><\/strong><em>&nbsp;tanto de las condiciones que los originan, como de su operaci\u00f3n en la experiencia, se levanta un muro a su alrededor que vuelve opaca su significaci\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Kurt Wehrberger, del Museo de Ulm, actual responsable del&nbsp;<strong><em>Hombre le\u00f3n<\/em><\/strong>, destaca que las irregularidades que se podr\u00eda esperar en la superficie de la estatuilla quedaron suavizadas como resultado de una prolongada manipulaci\u00f3n. Wehrberger cree que seguramente el&nbsp;<strong><em>Hombre le\u00f3n&nbsp;<\/em><\/strong>pas\u00f3 por las manos de muchas personas durante muchos a\u00f1os, quiz\u00e1 incluso durante varias generaciones. Esta figura, realizada tal vez por un solo individuo, fue compartida por todo el grupo durante un largo per\u00edodo de tiempo. Estas creaciones art\u00edsticas ten\u00edan que adquirir forma en la imaginaci\u00f3n de alguien antes de hacerse realidad en el mundo material. Buscar patrones y luego crear historias y rituales en torno al grupo.&nbsp;<strong><em>Este salto adelante en la capacidad cognitiva fue tan profundo<\/em><\/strong>&nbsp;e importante para nuestra especie como cualquiera de los cambios anat\u00f3micos que nos hizo humanos. La aparici\u00f3n de estas nuevas maneras de pensar y comunicarnos,&nbsp;<strong><em>constituye la revoluci\u00f3n cognitiva<\/em><\/strong>. \u00bfQu\u00e9 la caus\u00f3? Harari comenta:<\/p>\n\n\n\n<p><em>La teor\u00eda m\u00e1s ampliamente compartida aduce que&nbsp;<strong>mutaciones gen\u00e9ticas accidentales cambiaron las conexiones internas del cerebro de los sapiens<\/strong>, lo que les permiti\u00f3 pensar de maneras sin precedentes y comunicarse utilizando un tipo de lenguaje totalmente nuevo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>William Hirstein, en su art\u00edculo&nbsp;<strong><em>The evolution of aesthetic experience<\/em><\/strong>, afirma que la naturaleza nos tienta por medio de recompensas a realizar actividades que fomentan nuestra supervivencia y proliferaci\u00f3n gen\u00e9tica. En sus palabras:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00bfPor qu\u00e9 nos gusta el sexo? Debemos reproducirnos. \u00bfPor qu\u00e9 nos gusta comer? Debemos nutrirnos. \u00bfPor qu\u00e9 nos gusta el arte? cric, cric, cric&#8230;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Hirstein sostiene que la experiencia est\u00e9tica es gratificante, pero contiene no solo una recompensa, sino varias, cada una de las cuales ocurre en diferentes partes.&nbsp;<strong><em>No existe un lugar \u00fanico en el cerebro que se active cuando tenemos una experiencia est\u00e9tica.<\/em><\/strong>&nbsp;Seg\u00fan esta visi\u00f3n, nuestro amor por el arte no es el resultado directo de ninguna necesidad o funci\u00f3n en espec\u00edfico, sino que&nbsp;<strong><em>es una consecuencia accidental de otros eventos evolutivos del cerebro<\/em><\/strong>, se destacan cuatro:<\/p>\n\n\n\n<ol type=\"1\"><li><strong>Advenimiento de la consciencia:<\/strong>&nbsp;La conciencia es capaz de unificar el enorme flujo de datos provenientes de variadas redes cerebrales, diferentes modalidades sensoriales, emociones y nuestro sentido de recompensa. La conciencia permite estructurar representaciones que luego se pueden usar en la preparaci\u00f3n y ejecuci\u00f3n de comportamientos adecuados en situaciones espec\u00edficas. El subproducto est\u00e9tico de la conciencia es permitir que las experiencias est\u00e9ticas involucren&nbsp;<strong><em>grandes representaciones hol\u00edsticas<\/em><\/strong>. En palabras de Hirstein:<\/li><\/ol>\n\n\n\n<p><em>La conciencia cre\u00f3 un tipo de estado detallado, multimodal, lleno de emociones y recompensas, que proporciona una buena base para la experiencia est\u00e9tica.<\/em><\/p>\n\n\n\n<ol type=\"1\" start=\"2\"><li><strong>Fijaci\u00f3n de la atenci\u00f3n:<\/strong>&nbsp;La atenci\u00f3n aumenta enormemente el poder de un cerebro. La atenci\u00f3n selectiva puede moverse r\u00e1pidamente a cualquier parte del campo consciente y traer m\u00faltiples recursos cerebrales para concentrarse en ese punto focal. La atenci\u00f3n necesita poder abarcar un campo homog\u00e9neo, y la conciencia puede hacer esto. La atenci\u00f3n est\u00e1 determinada por la recompensa. Todos los&nbsp;<strong><em>eventos significativos, cualquier cosa que produjera una emoci\u00f3n lo suficientemente intensa<\/em><\/strong>&nbsp;se volvi\u00f3 gratificante de atender. En palabras de Hirstein:<\/li><\/ol>\n\n\n\n<p><em>Hacemos lo que es recompensado, y lo que es recompensado en su mayor parte es consistente con lo que es bueno para nosotros. Pero puede desviarse: el adicto a la hero\u00edna encuentra recompensa en algo que es malo para \u00e9l.<\/em><\/p>\n\n\n\n<ol type=\"1\" start=\"3\"><li><strong>Surgimiento de la red de modo predeterminado (DMN):<\/strong>&nbsp;Puede definirse como la l\u00ednea base de actividad neuronal, un sistema de \u00e1reas cerebrales conectadas que muestran una mayor actividad cuando una persona no est\u00e1 dirigida a una meta. La DMN produce representaciones detalladas de cosas y personas en contextos. Es un espacio cognitivo seguro, donde se pueden considerar todo tipo de pensamientos, incluso aterradores y negativos, pero a la vez estimulantes y significativos.<\/li><\/ol>\n\n\n\n<ul><li>Recuerdo autobiogr\u00e1fico: por ejemplo, al recordar lo que hicimos en el d\u00eda.<\/li><li>Prospecci\u00f3n: por ejemplo, planificar una actividad.<\/li><li>Pensamiento hipot\u00e9tico: por ejemplo, imaginar c\u00f3mo se sentir\u00eda estar en otro lugar.<\/li><li>Lectura de la mente: por ejemplo, suponer los estados mentales de otra persona.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>La DMN seleccion\u00f3 indirectamente un&nbsp;<strong><em>aspecto profundo y personal de la experiencia est\u00e9tica, junto con la capacidad de discernir las intenciones del artista<\/em><\/strong>. En palabras de Hirstein:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Las obras de arte representan un mundo que podemos imaginar y habitar.<\/em><\/p>\n\n\n\n<ol type=\"1\" start=\"4\"><li><strong>Surgimiento de la b\u00fasqueda de novedad:&nbsp;<\/strong>Recientes investigaciones sugieren que hay un gen de la serotonina, que hace que nos sintamos atra\u00eddos por eventos y cosas novedosas. Este gen novedoso aparece en gran parte de la poblaci\u00f3n humana. Lo que podr\u00eda explicar las grandes diferencias en nuestros temperamentos.&nbsp;<strong><em>Una comunidad entusiasta por ideas y cosas novedosas, produce tanto creadores como una audiencia para los creadores<\/em><\/strong>. En palabras de Hirstein:<\/li><\/ol>\n\n\n\n<p><em>Los mundos del arte y el dise\u00f1o est\u00e1n enormemente alimentados por la sed de novedad. Las creaciones y adiciones novedosas tambi\u00e9n tienen su propio m\u00e9rito est\u00e9tico. Una vez que el gen de la novedad se difundiera lo suficiente, la b\u00fasqueda de la novedad por parte de los artistas y los espectadores\/oyentes har\u00eda que el arte como pr\u00e1ctica cultural explotara.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Los objetos creativos tienen una cualidad suprema: pueden vivir m\u00e1s que las personas,&nbsp;<strong><em>nosotros perecemos, los objetos pueden sobrevivir<\/em><\/strong>, nosotros tenemos una vida, los objetos pueden tener muchas, y en cada vida pueden adquirir significados diferentes. Las personas tenemos una biograf\u00eda, los objetos pueden tener muchas. Judea Pearl, en su libro&nbsp;<strong><em>The Book of Why<\/em><\/strong>, se\u00f1ala:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Como manifestaci\u00f3n de la novedosa capacidad de imaginar cosas que nunca han existido, el&nbsp;<strong>Hombre le\u00f3n<\/strong>&nbsp;es el precursor de todas las teor\u00edas filos\u00f3ficas, los descubrimientos cient\u00edficos y las innovaciones tecnol\u00f3gicas, desde los microscopios a los aviones o las computadoras.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Los seres humanos hemos transformado el mundo natural con una rapidez pasmosa<\/em><\/strong>, usamos la imaginaci\u00f3n para sobrevivir y adaptarnos a un entorno hostil, pero a la postre, tomamos las riendas. Tenemos la capacidad de reflexionar sobre las acciones pasadas para mejorar y, lo que quiz\u00e1 sea a\u00fan m\u00e1s significativo: asumir la responsabilidad por las acciones actuales y futuras. En 1819, el compositor y pianista alem\u00e1n Ludwig van Beethoven, en una carta dirigida al archiduque Rodolfo de Austria, escribi\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p><em>En el mundo del arte, as\u00ed como en toda nuestra gran creaci\u00f3n,&nbsp;<strong>la libertad y el progreso son los principales objetivos<\/strong>. Y aunque nosotros los modernos no podemos exhibir la solidez de nuestros antepasados, el refinamiento de nuestras costumbres ha ampliado tambi\u00e9n muchas de nuestras percepciones.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 25 de agosto de 1939, el anatomista Robert Wetzel y el ge\u00f3logo Otto V\u00f6lzing realizaban una excavaci\u00f3n arqueol\u00f3gica en la cueva de Stadel, cerca de la ciudad de Ulm, en Alemania. Era su \u00faltimo d\u00eda de excavaci\u00f3n, porque ante la inminencia de la guerra, ambos deb\u00edan incorporarse al ej\u00e9rcito alem\u00e1n. 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