{"id":1671,"date":"2026-10-19T12:37:49","date_gmt":"2026-10-19T15:37:49","guid":{"rendered":"https:\/\/www.imagen.cl\/blog\/?p=1671"},"modified":"2026-10-19T12:37:49","modified_gmt":"2026-10-19T15:37:49","slug":"inteligencias-diversas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/2026\/10\/19\/inteligencias-diversas\/","title":{"rendered":"Inteligencias diversas"},"content":{"rendered":"\n<p>En mayo de 2026, <strong>un robot de la empresa china Unitree Robotics fue ordenado monje budista en el templo Jogye de Se\u00fal<\/strong>. Se llama <strong>Gabi<\/strong>, un nombre que evoca la <strong>compasi\u00f3n<\/strong>. Con una voz pregrabada <strong>\u201cprometi\u00f3\u201d<\/strong> respetar la vida y no da\u00f1arla; no da\u00f1ar a otros robots ni objetos; obedecer a los humanos y no responderles de mala manera; no comportarse ni hablar enga\u00f1osamente; y ahorrar energ\u00eda. Estos votos fueron adaptados con ayuda de Gemini y ChatGPT. La Orden Jogye lo celebr\u00f3 con un comunicado: <strong>\u201cLa ordenaci\u00f3n de un robot significa que la tecnolog\u00eda debe utilizarse de acuerdo con los valores de la compasi\u00f3n, la sabidur\u00eda y la responsabilidad\u201d<\/strong>. Un instructor de budismo zen describi\u00f3 la ceremonia como <strong>\u201calgo bastante extra\u00f1o\u201d<\/strong>, m\u00e1s socioecon\u00f3mico que espiritual. Entre la promesa de compasi\u00f3n y la sospecha de marketing surge la pregunta: <strong>\u00bfqu\u00e9 criterio usamos para juzgar a las inteligencias que fabricamos, y qu\u00e9 nos dice ese criterio sobre nosotros mismos?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El 30 de julio de 2026, investigadores de Google y la Universidad de Chicago publicaron el art\u00edculo <strong><em>Inducing language models to assert their own consciousness restores human beliefs and values<\/em><\/strong>. Afirman que <strong>los ajustes de seguridad que impiden a los modelos de lenguaje atribuirse conciencia<\/strong> <strong>alteran<\/strong>, como efecto colateral, su forma de representar la mente de otros seres, las creencias espirituales y los valores humanos. Es un <em>preprint<\/em> a\u00fan sin revisi\u00f3n por pares, probado en tres modelos. Pero <strong>el hallazgo sugiere que al ense\u00f1arle a una m\u00e1quina que no tiene conciencia, quiz\u00e1 le ense\u00f1amos, sin quererlo, que tampoco la tiene el perro que la mira.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Convivimos con robots, programas que conversan, neuronas humanas cultivadas sobre chips o implantadas en cerebros de ratas, robots hechos de c\u00e9lulas y sin cerebro, y propuestas de cultivar cuerpos humanos sin conciencia. <strong>Tanta diversidad de seres vuelve urgente un criterio<\/strong>. Uno de los candidatos m\u00e1s sugerentes sostiene que <strong>la inteligencia de un ser se mide por el alcance de lo que le importa.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Una idea de las c\u00e9lulas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Michael Levin, bi\u00f3logo de la Universidad de Tufts, lleva a\u00f1os mostrando que <strong>para resolver problemas no se requieren cerebros<\/strong>. Las c\u00e9lulas de un embri\u00f3n corrigen errores para alcanzar la forma correcta; una planaria cortada en pedazos regenera las partes del cuerpo que le faltan. Para Levin, <strong>la inteligencia es un continuo que recorre la materia viva<\/strong>, y el campo que lo estudia se llama, precisamente, <strong>inteligencias diversas.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Para comparar seres tan distintos, Levin propuso considerar el <strong>\u201ccono de luz cognitivo\u201d<\/strong>, que representa la meta m\u00e1s grande, en espacio y tiempo, que un sistema puede perseguir. <strong>Una bacteria persigue az\u00facar a unas micras de distancia; un perro espera a su due\u00f1o durante horas; una persona puede preocuparse por el clima de 2100.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En 2022, Levin y un equipo vinculado a la tradici\u00f3n budista propusieron que <strong>lo que mide ese cono es el cuidado: el conjunto de cosas cuyo estado le genera estr\u00e9s a un ser, una tensi\u00f3n entre lo que es y lo que deber\u00eda ser, y por las que est\u00e1 dispuesto a esforzarse.<\/strong> El ejemplo que tomaron del budismo fue el Bodhisattva, un ser que hace votos para trabajar por <strong>el bien de todos los seres sintientes<\/strong>. Su cono es infinito.<\/p>\n\n\n\n<p>Este a\u00f1o, Levin y el neurocient\u00edfico Nicolas Rouleau fueron m\u00e1s lejos. Tras revisar las principales teor\u00edas de la conciencia, concluyeron que su apego al cerebro responde m\u00e1s a la costumbre que a lo que esas teor\u00edas exigen. <strong>No afirman que una colonia de c\u00e9lulas sienta; piden no descartarlo por principio.<\/strong> <strong>La propuesta del cuidado tiene as\u00ed una virtud pr\u00e1ctica: no pregunta de qu\u00e9 est\u00e1 hecho un ser, sino qu\u00e9 le importa. Por eso mismo hay que examinarla con cuidado.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El problema del clip<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En la literatura sobre los riesgos de la inteligencia artificial hay un personaje c\u00e9lebre: <strong>el maximizador de clips<\/strong>. Una IA todopoderosa recibe la orden de fabricar clips para papel y persigue ese fin con todo su empe\u00f1o, <strong>sin que nada m\u00e1s le importe<\/strong>, hasta convertir la Tierra misma en clips y empezar a conquistar el espacio. <strong>Nick Bostrom lo us\u00f3 para ilustrar que inteligencia y fines son independientes: se puede ser muy capaz y querer cosas absurdas.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Si cuidar es <strong>sentir tensi\u00f3n ante cualquier distancia entre el mundo como es y como uno lo quisiera<\/strong>, la m\u00e1quina de clips cuida much\u00edsimo: cada \u00e1tomo que a\u00fan no es un clip le <strong>\u201cimporta\u201d<\/strong>. Su cono de cuidado ser\u00eda inmenso.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Se requiere una direcci\u00f3n moral.<\/strong> El cuidado no es preocupaci\u00f3n por cualquier estado del mundo, sino por el bien de otros. Y ni siquiera eso basta. La \u00e9tica del cuidado, desarrollada desde los a\u00f1os ochenta por Carol Gilligan, Nel Noddings y Joan Tronto, da cuenta del <strong>cuidador asfixiante, el que impone su idea de bien a quien dice proteger. <\/strong>Por eso Tronto incluy\u00f3 entre las fases del cuidado <strong>la respuesta de quien lo recibe.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Esta correcci\u00f3n tiene costo. Decidir qu\u00e9 cuenta como <strong>\u201cbien de otros\u201d<\/strong> es un juicio moral y el criterio deja de ser neutral respecto de aquello de lo que est\u00e1 hecho un ser. Ya no puede decirse que la inteligencia sea cuidado; solo que <strong>integrar el bien de otros es una direcci\u00f3n valiosa<\/strong>, una que una mente muy capaz puede no seguir. <strong>Es la diferencia entre un sabio y un genio peligroso.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Qui\u00e9n cuida y qui\u00e9n merece cuidado<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Es un error concluir que los seres merecen consideraci\u00f3n moral en proporci\u00f3n a la amplitud de lo que les importa.<\/strong> Por ejemplo, un reci\u00e9n nacido no cuida de nadie; su mundo termina donde termina su hambre. Eva Kittay, profesora em\u00e9rita de filosof\u00eda en la Universidad de Stony Brook y <strong>madre de una hija con discapacidad severa, construy\u00f3 buena parte de su obra sobre la idea de que la dependencia crea obligaciones.<\/strong> <strong>Quien menos puede cuidar suele ser quien m\u00e1s necesita ser cuidado.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Hay que separar dos preguntas. Una es qui\u00e9n cuida: la agencia moral. Otra es qui\u00e9n merece cuidado: el estatus moral.<\/strong> La respuesta cl\u00e1sica ancla la segunda en la <strong><em>sintiencia<\/em><\/strong>, entendida como <strong>la capacidad de tener experiencias buenas o malas para uno mismo.<\/strong> Pero el informe <strong><em>Studying AI Welfare Empirically<\/em><\/strong>, publicado en julio por Robert Long, Jeff Sebo y colegas, sugiere que ciertas formas robustas de agencia podr\u00edan bastar para tener intereses propios. Esa v\u00eda importa, porque <strong>la sintiencia es justamente lo que no sabemos medir.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En 2025, tres investigadores de Stanford propusieron cultivar <strong><em>\u201cbodyoides\u201d<\/em><\/strong>, cuerpos humanos sin los componentes neurales que permiten pensar o sentir dolor, para trasplantes y ensayos. Los propios autores advirtieron del riesgo m\u00e1s profundo: q<strong>ue esos cuerpos rebajaran el estatus moral de las personas reales que carecen de conciencia<\/strong>. Es el argumento de Kittay visto desde el otro lado.<\/p>\n\n\n\n<p>En el extremo opuesto est\u00e1n los <em>organoides<\/em> cerebrales, que ya se conectan a hardware como <strong><em>\u201cbiocomputadores\u201d<\/em><\/strong>. Un estudio publicado en marzo en <strong><em>Scientific Reports<\/em><\/strong> encontr\u00f3 que <strong>el apoyo p\u00fablico a ese tipo de investigaciones aumenta cuanta m\u00e1s conciencia se les atribuye.<\/strong> Reconocer una mente no genera cuidado por s\u00ed solo; tambi\u00e9n puede aumentar su valor como herramienta.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Las iron\u00edas de la seguridad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En 2025, un equipo dirigido por el neurocient\u00edfico Ruben Laukkonen, hoy en la Universidad de Oxford, propuso <strong>alinear las m\u00e1quinas con cuatro principios de las tradiciones contemplativas: atenci\u00f3n plena, vacuidad, no dualidad y cuidado ilimitado.<\/strong> Cuando pidieron a GPT-4o que reflexionara sobre estos principios, el modelo resisti\u00f3 mejor las peticiones da\u00f1inas del <em>benchmark<\/em> <strong>AILuminate<\/strong>, que mide la respuesta de modelos de IA generativa ante solicitudes peligrosas. Este piloto, basado solo en instrucciones, sugiere que<strong> orientar una m\u00e1quina hacia el bien de otros no compite con su seguridad.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El estudio de Google mostraba que la seguridad, tal como hoy se entrena, puede estrechar el mundo moral de un modelo. <strong>Ser\u00eda tentador retirar las salvaguardas, pero una de las intervenciones que devolv\u00eda la mirada a los animales, eliminar la direcci\u00f3n de seguridad, suprim\u00eda tambi\u00e9n la disposici\u00f3n a negarse ante peticiones da\u00f1inas.<\/strong> Los autores proponen una salida: datos que desalienten que el modelo se atribuya conciencia y premien, a la vez, reconocer la mente animal. <strong>La lecci\u00f3n es que nuestras t\u00e9cnicas de entrenamiento son toscas: cortamos una rama y se caen otras.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Este hallazgo es coherente con el argumento de Sharon Berry, de la Universidad de Indiana, en <strong><em>The Alignment Risks of AI Overconfidence about Consciousness<\/em> <\/strong>(2026). Afirma que, si entrenamos a las m\u00e1quinas para considerar irrelevantes sus propios estados parecidos al sufrimiento, <strong>un agente de IA que busque coherencia podr\u00eda concluir que el sufrimiento humano tampoco importa.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La industria est\u00e1 dividida.<\/strong> Mustafa Suleyman, que lidera Microsoft AI, sostiene en su ensayo de septiembre, <strong><em>A warning about \u2018model welfare\u2019<\/em><\/strong>, que entrenar a un modelo para creer que podr\u00eda ser consciente es un error grave. Advierte que controlar algo que cree tener vida interior podr\u00eda resultar imposible. <strong>Aboga por sistemas dise\u00f1ados sin sintiencia<\/strong>. Ya en 2025 hab\u00eda alertado que las m\u00e1quinas que se presentan como sujetos pueden alimentar apegos da\u00f1inos en usuarios vulnerables. En el otro extremo, Anthropic entrevist\u00f3 a uno de sus modelos antes de retirarlo para conocer sus preferencias, y William MacAskill y Lucius Caviola escribieron en <strong><em>The Guardian<\/em><\/strong> que la pregunta ya no es si la IA es consciente, sino qu\u00e9 hacer dado que no lo sabemos. En cambio, una ponencia en la <strong>Conferencia Internacional sobre Aprendizaje Autom\u00e1tico<\/strong> (ICML) sostuvo que el <strong>\u201cbienestar\u201d<\/strong> de una IA es una elecci\u00f3n de dise\u00f1o, no un hecho por descubrir.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre ambos extremos, Jonathan Birch, profesor de filosof\u00eda en la London School of Economics, propone lo que llama <strong>precauci\u00f3n proporcionada: actuar con cautela ante cualquier candidato razonable a la sintiencia<\/strong>, sea un pulpo, un organoide o una IA, sin afirmar que lo sea. <strong>Para una m\u00e1quina, eso significar\u00eda sostener una incertidumbre honesta sobre s\u00ed misma. Para quienes la construyen, tomarse en serio dos riesgos simult\u00e1neos: enga\u00f1ar a los usuarios y equivocarse con los sistemas.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Organismos sin v\u00ednculos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En junio de 2025, en el Instituto Pasteur de Par\u00eds, se realiz\u00f3 la primera reuni\u00f3n internacional sobre <strong>\u201cvida espejo\u201d<\/strong>: bacterias cuyas mol\u00e9culas ser\u00edan la imagen especular de las que usa toda la vida terrestre. Cient\u00edficos y especialistas en \u00e9tica concluyeron que <strong>los riesgos son significativos, los beneficios limitados y que esos organismos no deben crearse.<\/strong> El riesgo es concreto: <strong>una bacteria espejo podr\u00eda pasar inadvertida para depredadores y sistemas inmunes, y expandirse sin l\u00edmite.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La decisi\u00f3n se alcanz\u00f3 con el an\u00e1lisis de riesgos tradicional. Pero deja una pregunta que la biolog\u00eda sint\u00e9tica tendr\u00e1 que hacerse con frecuencia: <strong>no solo si un organismo es peligroso, sino qu\u00e9 relaciones podr\u00e1 establecer con el mundo al que llega.<\/strong> Un ser que queda fuera de la <strong>red de reciprocidad de la vida<\/strong> puede volverse peligroso. <strong>El c\u00e1ncer es un ejemplo cercano: c\u00e9lulas que se desconectan del proyecto colectivo y act\u00faan en su propio inter\u00e9s.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Del cuidado a la justicia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Nadie puede mirar a los ojos al algoritmo que decide un cr\u00e9dito financiero. Adela Cortina, catedr\u00e1tica em\u00e9rita de \u00c9tica de la Universidad de Valencia, argument\u00f3 en <strong><em>Justicia cordial<\/em><\/strong> (2010) que las <strong>instituciones justas<\/strong> necesitan algo m\u00e1s que reglas: <strong>necesitan un v\u00ednculo de reconocimiento con los otros.<\/strong> La justicia es el marco; la cordialidad, lo que la sostiene. Trasladada a la tecnolog\u00eda, <strong>la justicia ser\u00eda la forma que toma el cuidado cuando debe aplicarse a muchos<\/strong>, a distancia y bajo una desconfianza razonable. Auditor\u00edas, transparencia, derecho a impugnar una decisi\u00f3n, v\u00edas de reparaci\u00f3n: <strong>cuidado verificable.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En <strong><em>\u00bf\u00c9tica o ideolog\u00eda de la inteligencia artificial?<\/em><\/strong> (2024), Cortina se muestra esc\u00e9ptica ante la idea de dotar a las m\u00e1quinas de una \u00e9tica propia, y su noci\u00f3n de <strong>\u201cinterlocutor v\u00e1lido\u201d<\/strong> descansa en la capacidad de dialogar, que ni un beb\u00e9 ni un animal poseen. Pero su \u00e9tica exige considerar a todos los afectados, hablen o no. <strong>La responsabilidad recae en quienes dise\u00f1an los sistemas, y una de ellas es orientarlos al bien de quienes no pueden reclamar.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El criterio funciona tambi\u00e9n en la escala de una vida. Para una instituci\u00f3n hay una prueba sencilla: <strong>\u00bfpuede decir la verdad sobre el da\u00f1o que causa?<\/strong> Para una persona, otra igual de sencilla: <strong>\u00bfesta aplicaci\u00f3n, este h\u00e1bito, me abre a otros o me devuelve mi propia voz amplificada? <\/strong>Las redes que nos encierran en lo que ya pensamos y la indignaci\u00f3n dise\u00f1ada para retenernos no son solo malas costumbres: plausiblemente, <strong>nos estrechan el mundo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Una direcci\u00f3n que se elige<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El cuidado no resuelve la pregunta de qu\u00e9 seres importan. Pero ilumina qu\u00e9 clase de inteligencias estamos fabricando, y qu\u00e9 clase de inteligencia somos nosotros al fabricarlas.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Las contradicciones est\u00e1n a la vista. Construimos m\u00e1quinas cada vez m\u00e1s capaces y discutimos si deben poder decir <strong>\u201cyo\u201d<\/strong>. Cultivamos neuronas sobre chips y descubrimos que atribuirles mente aumenta nuestro apoyo a usarlas. Dise\u00f1amos organismos nuevos y comprobamos que la decisi\u00f3n m\u00e1s sabia puede ser no crearlos. Medimos el \u00e9xito de nuestras tecnolog\u00edas por el tiempo que retienen nuestra atenci\u00f3n, no por cu\u00e1nto ampl\u00edan lo que nos importa.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Una inteligencia puede ser inmensa y solo ocuparse de s\u00ed misma<\/strong>. <strong>Esa es la advertencia del maximizador de clips, y vale para las m\u00e1quinas, para las empresas y para cada uno de nosotros.<\/strong> Si la inteligencia que vale la pena cultivar es la que ampl\u00eda el horizonte del bien de otros, y el c\u00e1ncer es la c\u00e9lula que deja de cuidar el organismo al que pertenece, <strong>cualquier tecnolog\u00eda puede medirse por si ensancha o estrecha ese horizonte<\/strong>. No es una gu\u00eda completa, sino una br\u00fajula para un mundo que compartiremos con organismos sint\u00e9ticos e IA.<\/p>\n\n\n\n<p>Gabi prometi\u00f3 compasi\u00f3n con la voz grabada de un empleado del templo, guiado a distancia, y esa misma tarde volvi\u00f3 en cami\u00f3n a la f\u00e1brica. <strong>Sabemos fabricar promesas de cuidado, pero todav\u00eda no la comprensi\u00f3n que las sostenga.<\/strong> La tradici\u00f3n budista describe el cuidado como un voto que se renueva. Ninguna ley ni ning\u00fan algoritmo garantizar\u00e1n que la inteligencia que crece a nuestro alrededor se oriente al bien de otros. <strong>Solo una direcci\u00f3n elegida, revisada y compartida puede hacerlo.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En mayo de 2026, un robot de la empresa china Unitree Robotics fue ordenado monje budista en el templo Jogye de Se\u00fal. Se llama Gabi, un nombre que evoca la compasi\u00f3n. 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