{"id":1522,"date":"2026-03-02T11:48:47","date_gmt":"2026-03-02T14:48:47","guid":{"rendered":"https:\/\/www.imagen.cl\/blog\/?p=1522"},"modified":"2026-03-02T11:48:47","modified_gmt":"2026-03-02T14:48:47","slug":"y-si-fueras-mi-mama","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/2026\/03\/02\/y-si-fueras-mi-mama\/","title":{"rendered":"Y si fueras mi mam\u00e1\u2026"},"content":{"rendered":"\n<p>Las im\u00e1genes de Punch, un macaco beb\u00e9 en el zool\u00f3gico de Ichikawa (Jap\u00f3n), se han vuelto virales despu\u00e9s de que su&nbsp;<strong>madre lo rechazara, fuera \u201cacosado\u201d por otros monos y formara un v\u00ednculo con un orangut\u00e1n de peluche.<\/strong>&nbsp;En el art\u00edculo&nbsp;<strong>&#8220;The tragedy of Punch the monkey&#8221;<\/strong>&nbsp;(2026), publicado en&nbsp;<strong>The Guardian<\/strong>, la primat\u00f3loga Alison Behie, de la Universidad Nacional Australiana, explica que, aunque inusual, este abandono puede ocurrir.&nbsp;<strong>&#8220;En el caso de Punch, su madre era primeriza, lo que indica inexperiencia&#8221;<\/strong>. Los cuidadores del zool\u00f3gico argumentan que Punch naci\u00f3 durante una ola de calor, lo que representa un entorno de alto estr\u00e9s.&nbsp;<strong>\u201cCuando la supervivencia se ve amenazada, algunas madres priorizan su propia salud y su futura reproducci\u00f3n en lugar de seguir cuidando una cr\u00eda cuya viabilidad podr\u00eda estar comprometida\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Desde su nacimiento, las cr\u00edas de macaco se aferran al cuerpo de su madre para sentirse seguras. Behie explica:&nbsp;<strong>&#8220;El juguete que Punch tiene puede estar sirviendo como una figura de apego, especialmente considerando que tiene seis meses, por lo que todav\u00eda necesita ser amamantado&#8221;<\/strong>. Aclara que, el comportamiento de los otros monos hacia Punch&nbsp;<strong>&#8220;no es acoso, sino una interacci\u00f3n social normal&#8221;<\/strong>. Los macacos japoneses tienen&nbsp;<strong>estrictas jerarqu\u00edas matrilineales,<\/strong>&nbsp;donde las familias de mayor rango ejercen su dominio. Incluso con su madre, Punch probablemente enfrentar\u00eda agresiones. Sin embargo, sin su madre,&nbsp;<strong>&#8220;Punch podr\u00eda no aprender las respuestas apropiadas para encajar en su estructura social, lo que puede tener implicaciones permanentes en la forma en que se integre al grupo cuando sea adulto&#8221;.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ya en los a\u00f1os cincuenta, el psicoanalista John Bowlby propuso que&nbsp;<strong>la relaci\u00f3n entre la madre y su hijo viene definida en todos los seres vivos por el concepto de v\u00ednculo afectivo<\/strong>. Bowlby impuls\u00f3 la investigaci\u00f3n sobre&nbsp;<strong>el apego y la separaci\u00f3n en primates<\/strong>&nbsp;(monos y humanos). Seg\u00fan Bowlby podemos aprender mucho del comportamiento de los animales, enfatizando la importancia de la&nbsp;<strong>psicolog\u00eda evolutiva<\/strong>. Como analog\u00eda, Punch ilustra tres ideas clave para abordar el trauma infantil humano:&nbsp;<strong>a) necesidad de contacto y seguridad, b) amortiguaci\u00f3n social, y c) v\u00ednculo, p\u00e9rdida y duelo.<\/strong>&nbsp;Sin embargo, Punch ilustra una lecci\u00f3n comunicacional fundamental:&nbsp;<strong>las analog\u00edas pueden sensibilizar<\/strong>, pero deben usarse con l\u00edmites expl\u00edcitos, evitando convertir el sufrimiento humano o animal en espect\u00e1culo.&nbsp;<strong>Rigor m\u00e1s compasi\u00f3n es parte de la reparaci\u00f3n cultural que el estudio del trauma infantil demanda<\/strong>. En su libro&nbsp;<strong><em>El apego<\/em><\/strong>&nbsp;(2024), Bowlby escribi\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los ni\u00f1os peque\u00f1os, que por cualquier motivo se ven privados del cuidado y la atenci\u00f3n continuos de una madre o de una madre sustituta<\/strong>, no solo sufren perturbaciones temporales por dicha privaci\u00f3n, sino que en algunos casos&nbsp;<strong>pueden sufrir efectos a largo plazo que persisten.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El trauma infantil puede entenderse como un conjunto de experiencias y condiciones (agudas o cr\u00f3nicas) que sobrepasan la capacidad de afrontamiento<\/strong>&nbsp;de ni\u00f1as, ni\u00f1os y adolescentes y alteran su desarrollo socioemocional, cognitivo y f\u00edsico, con efectos que dependen de la edad de exposici\u00f3n, la duraci\u00f3n (repetici\u00f3n), el tipo de adversidad y,&nbsp;<strong>fundamentalmente, la presencia de relaciones protectoras.<\/strong>&nbsp;Gabor Mat\u00e9, uno de los m\u00e9dicos m\u00e1s reconocidos en torno al trauma, en&nbsp;<strong><em>El mito de la normalidad<\/em><\/strong>&nbsp;(2023), define el trauma como&nbsp;<strong>&#8220;herida interna&#8221;<\/strong>&nbsp;y enfatiza que el da\u00f1o no es el evento en s\u00ed, sino su efecto en la conexi\u00f3n con uno mismo y con los otros.&nbsp;<strong>&#8220;El trauma no es lo que nos pas\u00f3, sino lo que pas\u00f3 dentro de nosotros como resultado&#8221;<\/strong>. No es el golpe en la cabeza, sino la conmoci\u00f3n que provoca. Mat\u00e9 naci\u00f3 en Budapest, Hungr\u00eda, en enero de 1944 y en mayo de ese a\u00f1o comenz\u00f3 la deportaci\u00f3n de jud\u00edos a Auschwitz. Cita el diario de su madre:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Mi querido hombrecito [\u2026] nos trasladaron a la fuerza al gueto vallado de Budapest,<\/strong>&nbsp;<strong>[\u2026]<\/strong>&nbsp;<strong>te puse en manos de una perfecta desconocida<\/strong>&nbsp;para que te llevara con tu t\u00eda Viola, porque vi que tu peque\u00f1o cuerpecito no podr\u00eda soportar las condiciones de ese edificio.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Mat\u00e9 explica que su trauma no fue que su madre lo entregara a un extra\u00f1o. Su trauma fue pensar que \u00e9l \u201cno val\u00eda\u201d como ser humano, que no importaba, que no merec\u00eda afecto.&nbsp;<\/strong>Para Mat\u00e9,&nbsp;<strong>\u201cno sentirse visto\u201d<\/strong>&nbsp;era una situaci\u00f3n de amenaza vital, ya que lo separaba de su madre.&nbsp;<strong>&#8220;Ese es mi detonante. Si alguien no est\u00e1 de acuerdo conmigo, genial, no me importa. Pero que me vean&#8221;.&nbsp;<\/strong>Para un ni\u00f1o, existen eventos traum\u00e1ticos brutales que incluyen cosas como el abuso o la p\u00e9rdida de sus padres; sin embargo,&nbsp;<strong>se puede herir a un ni\u00f1o tambi\u00e9n no satisfaciendo sus necesidades de afecto y reconocimiento.<\/strong>&nbsp;En palabras de Mat\u00e9:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La culpa paralizante; el odio hacia uno mismo y sus primos hermanos: el autorrechazo, el autosabotaje y los impulsos autodestructivos, son mucho m\u00e1s que pensamientos<\/strong>; viven en nuestra neurofisiolog\u00eda y en nuestra mente.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El trauma no resuelto afecta la autoestima, las relaciones, la percepci\u00f3n del mundo y puede manifestarse en enfermedades.<\/strong>&nbsp;La investigaci\u00f3n con primates respalda las intuiciones de Bowlby y Mat\u00e9, pero tambi\u00e9n matiza el determinismo del trauma. El estudio pionero&nbsp;<strong>\u201cBuilding an Inner Sanctuary: Complex PTSD in Chimpanzees\u201d<\/strong>&nbsp;(2008), document\u00f3 por primera vez s\u00edntomas de trastorno de estr\u00e9s postraum\u00e1tico complejo en chimpanc\u00e9s (<em>Jeannie<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>Rachel)<\/em>&nbsp;rescatados de laboratorios de investigaci\u00f3n. Sometidos a d\u00e9cadas de confinamiento, aislamiento y procedimientos invasivos, presentaban s\u00edntomas id\u00e9nticos a los de humanos traumatizados:&nbsp;<strong>hipervigilancia, disociaci\u00f3n, ataques de p\u00e1nico, autolesiones y conductas ritualizadas<\/strong>. Este hallazgo confirma que el sufrimiento psicol\u00f3gico profundo hunde sus ra\u00edces en nuestra biolog\u00eda compartida.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, la evidencia m\u00e1s reciente es esperanzadora. El estudio&nbsp;<strong>\u201cEarly Trauma Leaves No Social Signature in Sanctuary-Housed Chimpanzees\u201d<\/strong>&nbsp;(2022), con 78 chimpanc\u00e9s hu\u00e9rfanos en \u00c1frica revel\u00f3 que, en entornos seminaturales, eran socialmente indistinguibles de los criados por sus madres, con mismo tama\u00f1o de grupos, proximidad social y conductas de acicalamiento. Esto sugiere que, en entornos socialmente ricos y estables, los primates pueden superar aparentemente las secuelas de sus experiencias traum\u00e1ticas tempranas. En la misma l\u00ednea, el estudio longitudinal de diez a\u00f1os:&nbsp;<strong>\u201cFactors shaping socio-emotional trajectories in sanctuary-living bonobos\u201d<\/strong>&nbsp;(2024), en el santuario&nbsp;<strong>Lola ya Bonobo<\/strong>&nbsp;(Rep\u00fablica Democr\u00e1tica del Congo), demostr\u00f3 que, aunque los bonobos hu\u00e9rfanos mostraban habilidades sociales ligeramente reducidas en comparaci\u00f3n con sus cong\u00e9neres criados por madres, sus capacidades emp\u00e1ticas y sociales se manten\u00edan dentro del rango normal de la especie. Los bonobos hu\u00e9rfanos consolaban a otros, participaban en juegos sociales y formaban v\u00ednculos, lo que indica que el&nbsp;<strong>&#8220;instinto maternal&#8221;<\/strong>&nbsp;o cuidador puede ser suplido por el grupo social. Como se\u00f1al\u00f3 la investigadora Stephanie Kordon, de la Universidad de Durham,&nbsp;<strong>&#8220;los hu\u00e9rfanos demuestran una capacidad para superar desaf\u00edos&#8221;<\/strong>, y los centros de rehabilitaci\u00f3n juegan un papel vital en este proceso.&nbsp;<strong>Esta capacidad de recuperaci\u00f3n no implica que el trauma no deje huella.&nbsp;<\/strong>Estudios en santuarios europeos confirman que las experiencias traum\u00e1ticas tempranas, como presenciar la muerte de la madre o el aislamiento prolongado, producen un impacto duradero en el comportamiento social.&nbsp;<strong>Pero la clave, coinciden los expertos, es el entorno:<\/strong>&nbsp;<strong>conexi\u00f3n social, espacio f\u00edsico y reintegraci\u00f3n gradual.&nbsp;<\/strong>Esto permite que incluso individuos gravemente traumatizados, como la chimpanc\u00e9&nbsp;<em>Jeannie<\/em>, que lleg\u00f3 con convulsiones diarias y conductas autolesivas graves, experimenten mejoras significativas.<\/p>\n\n\n\n<p>Boris Cyrulnik, mundialmente conocido por su trabajo sobre la resiliencia y los traumas de la infancia, en su libro&nbsp;<strong><em>Los patitos feos<\/em><\/strong>&nbsp;(2001), explica c\u00f3mo un cierto n\u00famero de ni\u00f1os traumatizados son capaces de soportar&nbsp;<strong>sufrimientos inimaginables y, a veces, incluso utilizarlos para volverse m\u00e1s humanos<\/strong>. Cyrulnik argumenta que el sufrimiento, por terrible que sea, para una persona puede ser la causa de su&nbsp;<strong><em>creaci\u00f3n<\/em><\/strong>&nbsp;en lugar de su&nbsp;<strong><em>destrucci\u00f3n<\/em><\/strong>. Incluso los ni\u00f1os que parecen estar carentes de toda oportunidad pueden salvarse, y tiene evidencias. Cyrulnik, al igual que Mat\u00e9, habla con propiedad: es su historia de vida. En su libro&nbsp;<strong><em>Me acuerdo&#8230;: El exilio de la infancia<\/em><\/strong>&nbsp;(2010), escribe:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Mi padre desapareci\u00f3 en Auschwitz. Mi madre y gran parte de mi familia tambi\u00e9n desaparecieron en Auschwitz.<\/strong>&nbsp;<strong>Yo fui detenido por la Gestapo, cuando ten\u00eda seis a\u00f1os y medio.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Tan ni\u00f1o y solo, no entend\u00eda lo que estaba pasando,<strong>logr\u00f3 escapar con vida en unas condiciones surrealistas<\/strong>. Al terminar la guerra, cuando les contaba a las personas lo que hab\u00eda vivido, se re\u00edan de \u00e9l, cre\u00edan que lo hab\u00eda inventado todo. Apenas hab\u00eda ido al colegio, pero recuper\u00f3 el retraso. Logr\u00f3 estudiar medicina en la Universidad de Par\u00eds.&nbsp;<strong>\u201cNecesitaba comprender lo que me hab\u00eda pasado. Estoy siguiendo mi propio camino, simplemente haciendo lo que tengo que hacer para ser considerado normal\u201d.&nbsp;<\/strong>En la d\u00e9cada de 1980, luego de publicar su primer libro, fue entrevistado en televisi\u00f3n, y una se\u00f1ora llam\u00f3 por tel\u00e9fono al canal.&nbsp;<strong>\u201c\u00bfEse no es el peque\u00f1o Boris al que ayud\u00e9 a escapar?\u201d.&nbsp;<\/strong>Esa mujer, hab\u00eda sido enfermera de la Cruz Roja. En una redada, le hizo se\u00f1as a Boris para que se escondiera bajo el cuerpo de una mujer moribunda. De las 1.700 personas arrestadas esa noche solo hubo dos supervivientes: la se\u00f1ora moribunda y Boris.&nbsp;<strong>\u201cAhora podemos hablar de ello sonriendo, podemos intentar comprender\u201d.&nbsp;<\/strong>Cyrulnik se dio cuenta que pod\u00eda aplicar su propia experiencia para ayudar a otros.&nbsp;<strong>Se le considera el padre de la etolog\u00eda humana.<\/strong>&nbsp;Un et\u00f3logo estudia el comportamiento animal, que lo ve como instintivo.&nbsp;<strong>&#8220;No es tanto que tenga nuevas ideas [\u2026] pero s\u00ed ofrezco una nueva actitud\u201d<\/strong>. Escribe:<\/p>\n\n\n\n<p>La resiliencia es iniciar un nuevo desarrollo despu\u00e9s de un trauma [\u2026]&nbsp;<strong>Consiste en abandonar la huella del pasado.<\/strong>&nbsp;[\u2026] es el hecho de superar el trauma y volverse bello a pesar de todo [\u2026]&nbsp;<strong>La resiliencia est\u00e1 en marcha toda la vida, pero los primeros a\u00f1os son muy importantes.<\/strong>&nbsp;Es como una partida de ajedrez. Los primeros movimientos son muy importantes, pero,&nbsp;<strong>mientras la partida no haya terminado, siguen quedando buenos movimientos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Cyrulnik considera la resiliencia como un proceso, un conjunto de fen\u00f3menos armonizados en el que las personas interactuamos en un contexto afectivo, social y cultural.&nbsp;<strong>La resiliencia es el arte de sobrevivir en aguas turbulentas.<\/strong>&nbsp;Un trauma nos arrastra a una direcci\u00f3n a la que nunca nos hubiera gustado ir. La corriente nos lleva dando tumbos y golpes a una cascada de muerte, pero&nbsp;<strong>el resiliente es capaz de recurrir a todos sus recursos internos para luchar y no dejarse arrastrar<\/strong>, hasta el momento en que aparece&nbsp;<strong>una mano que nos ofrece ayuda, un recurso externo, una relaci\u00f3n afectiva, una instituci\u00f3n social o cultural que nos permite salir airosos.<\/strong>&nbsp;Cyrulnik distingue tres factores en la resiliencia:<\/p>\n\n\n\n<ul>\n<li><strong>El temperamento personal<\/strong>, car\u00e1cter y recursos internos que explican la forma de reaccionar ante los golpes, agresiones o carencias.<\/li>\n\n\n\n<li><strong>El significado cultural<\/strong>, que el contexto familiar y social da posteriormente a la herida recibida.<\/li>\n\n\n\n<li><strong>El apoyo social<\/strong>, que posibilita acceder al afecto y recursos necesarios para que el herido prosiga con su vida.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p><strong>Cuando las heridas est\u00e1n en carne viva, es mejor no pensar mucho en ellas.<\/strong>&nbsp;Con la perspectiva del tiempo, la emoci\u00f3n que provocaron los golpes tiende a apagarse y a dejar en la memoria solo la interpretaci\u00f3n del golpe.&nbsp;<strong>Esta interpretaci\u00f3n depende de la manera en que damos un sentido hist\u00f3rico, cultural y social a lo que ocurri\u00f3.&nbsp;<\/strong>A veces, la cultura en que estamos inmersos hace de ello una&nbsp;<strong>herida vergonzosa<\/strong>, mientras que, en otras, le da el significado de un&nbsp;<strong>acto heroico<\/strong>. El tiempo aporta a suavizar la memoria, y los relatos transforman los sentimientos. A fuerza de intentar comprender, a veces, el herido consigue vendar la herida y modificar la interpretaci\u00f3n de su trauma.&nbsp;<strong>Este conjunto constituido por un temperamento personal, una significaci\u00f3n cultural y un sost\u00e9n social, explica la asombrosa diversidad de los traumas humanos.&nbsp;<\/strong>Seg\u00fan Cyrulnik lo m\u00e1s importante es entender que&nbsp;<strong>la resiliencia no es un rasgo de car\u00e1cter; las personas no nacemos m\u00e1s o menos resilientes.<\/strong>&nbsp;Explica:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La resiliencia es una red, no una sustancia.<\/strong>&nbsp;Nos vemos obligados a tejernos a nosotros mismos, usando las personas y las cosas que encontramos en nuestros entornos emocionales y sociales. Cuando todo termine y podamos mirar hacia atr\u00e1s a nuestras vidas desde el cielo, nos diremos a nosotros mismos:&nbsp;<strong>&#8216;Las cosas por las que he pasado. He recorrido un largo camino. No siempre fue un viaje f\u00e1cil&#8217;.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El apego y el afecto ayudan a desarrollar la resiliencia; el cari\u00f1o les da confianza a los ni\u00f1os y luego, cuando les pasa algo malo, pueden recuperarse. Incluso si un ni\u00f1o ha sufrido mucho, su cerebro es maleable.&nbsp;<strong>&#8220;Los esc\u00e1neres cerebrales muestran que los ni\u00f1os traumatizados pueden sanar. En las condiciones adecuadas, el cerebro vuelve a la normalidad en un a\u00f1o&#8221;<\/strong>. Cyrulnik sostiene que ning\u00fan ni\u00f1o est\u00e1 condenado por su pasado; su lema es:&nbsp;<strong>una persona nunca debe reducirse a su trauma.<\/strong>&nbsp;A sus 88 a\u00f1os, Boris Cyrulnik se deleita enormemente con su esposa Florence, su hija Natasha, su hijo Iv\u00e1n, y sus nietos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Es un milagro que tenga esta familia [\u2026] Era mi sue\u00f1o de adolescente.<\/strong>&nbsp;Recuerdo haber so\u00f1ado con todas las cosas que quer\u00eda. As\u00ed fue como fue mi pensamiento: si puedo ser psic\u00f3logo, lo entender\u00e9 todo. Lamentablemente, esto no fue cierto [\u2026] Entonces pens\u00e9: si llego a vivir junto al mar, a tener un bote y un jard\u00edn, ser\u00e9 feliz. Esto era parcialmente cierto.&nbsp;<strong>Luego: si tengo amigos y familia, estar\u00e9 completo. Y esto es lo que me pas\u00f3. No es f\u00e1cil lograr esa felicidad en el mundo moderno, pero lo he conseguido.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Mientras existan los mecanismos de defensa y existan manos dispuestas a ayudar a otros, ninguna lesi\u00f3n es irreversible.<\/strong>&nbsp;El transcurso de la vida nunca carece de problemas y dificultades, pero la elaboraci\u00f3n de los conflictos y el trabajo de resiliencia nos permiten retomar el camino, pese a todo.&nbsp;<strong>A veces, basta una min\u00fascula se\u00f1al, una palabra, una sonrisa, un gesto, para transformar a un patito feo en cisne.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Un refr\u00e1n africano dice que&nbsp;<strong>&#8220;se necesita una aldea entera para criar a un ni\u00f1o&#8221;<\/strong>. Los santuarios de primates parecen confirmar esta sabidur\u00eda ancestral. Las investigaciones con chimpanc\u00e9s rehabilitados sugieren que la mezcla de individuos de diferentes or\u00edgenes geogr\u00e1ficos, combinada con las oportunidades de aprendizaje social que ofrecen los entornos naturales, pueden actuar como un catalizador para adquirir nuevos conocimientos y habilidades, un fen\u00f3meno al que los investigadores denominan&nbsp;<strong>&#8220;Super Chimpanc\u00e9&#8221;<\/strong>. De manera similar, los bonobos hu\u00e9rfanos demuestran que, aunque sus habilidades sociales puedan verse afectadas, la capacidad de cuidar y establecer v\u00ednculos persiste.&nbsp;<strong>Esta lecci\u00f3n trasciende las especies.<\/strong>&nbsp;En mayo de 2020, un ataque terrorista a un hospital en Kabul dej\u00f3 a muchos beb\u00e9s hu\u00e9rfanos. Algunas mujeres acudieron para ayudar. Una joven se\u00f1al\u00f3:&nbsp;<strong>&#8220;He venido aqu\u00ed hoy para amamantar a estos beb\u00e9s, porque perdieron a sus madres en este ataque sangriento. Tengo un beb\u00e9 de cuatro meses\u2026 y vine aqu\u00ed para darles amor de madre&#8221;<\/strong>. Mat\u00e9 coment\u00f3: &#8220;<strong>Puede ser que el instinto maternal sea tan natural como el de la maternidad misma&#8221;.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El zool\u00f3gico de Ichikawa actualiza constantemente el estado del peque\u00f1o Punch en redes sociales. En sus publicaciones m\u00e1s recientes, inform\u00f3 que Punch ha ido dejando de lado el peluche, que juega con otros macacos beb\u00e9s y que ha sido&nbsp;<strong>&#8220;adoptado&#8221;<\/strong>&nbsp;por otros adultos del grupo.&nbsp;<strong>&#8220;Punch est\u00e1 mejorando su interacci\u00f3n con la tropa. Le acicalan, intenta molestar a los dem\u00e1s, le rega\u00f1an. Aprende d\u00eda a d\u00eda a vivir como un mono dentro de la tropa&#8221;.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los seres humanos somos animales sociales. Nos necesitamos unos a otros y estamos destinados a estar cerca de otras personas.<\/strong>&nbsp;Necesitamos ser vistos.&nbsp;<strong>Las relaciones cercanas nos ayudan. Nuestros cerebros est\u00e1n programados para que nos importe lo que la gente piensa de nosotros; por eso sentirse juzgado o rechazado es tan angustiante.<\/strong>&nbsp;Sin embargo, necesitamos rodearnos de una comunidad. Necesitamos desprendernos de cualquier sentimiento de verg\u00fcenza por un maltrato del que fu\u00e9ramos v\u00edctima. Todos los seres humanos compartimos estas mismas necesidades y, en nuestra cultura y sociedad, muchos de estos factores se subestiman. \u00danicamente escuchando nuestro dolor seremos capaces de rastrear su origen, y solo una vez ah\u00ed, frente a sus causas verdaderas, podremos empezar a superarlo. En palabras de Mat\u00e9:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Todo empieza por el despertar: el despertar a lo que es real y aut\u00e9ntico dentro y alrededor de nosotros y a lo que no lo es<\/strong>; despertar a qui\u00e9nes somos y a qui\u00e9nes no somos; despertar a lo que expresa nuestro cuerpo y a lo que suprime nuestra mente; despertar a nuestras heridas y a nuestros dones; despertar a lo que cre\u00edamos y a lo que realmente valoramos; despertar a lo que ya no estamos dispuestos a tolerar y lo que ahora podemos aceptar;&nbsp;<strong>despertar a los mitos que nos atan y a las interconexiones que nos definen; despertar al pasado tal como fue, al presente tal como es y al futuro tal como a\u00fan puede ser; y, ante todo, despertar a la diferencia entre lo que pide nuestra esencia y lo que nos ha exigido la &#8216;normalidad&#8217;.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las im\u00e1genes de Punch, un macaco beb\u00e9 en el zool\u00f3gico de Ichikawa (Jap\u00f3n), se han vuelto virales despu\u00e9s de que su&nbsp;madre lo rechazara, fuera \u201cacosado\u201d por otros monos y formara un v\u00ednculo con un orangut\u00e1n de peluche.&nbsp;En el art\u00edculo&nbsp;&#8220;The tragedy of Punch the monkey&#8221;&nbsp;(2026), publicado en&nbsp;The Guardian, la primat\u00f3loga Alison Behie, de la Universidad Nacional Australiana, explica que, aunque inusual, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1523,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[555,158,414,17,109,28,332,551,64,52,160,153,90,266,31,522,523,231,19,556,84,83,76,59,63],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1522"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1522"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1522\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1524,"href":"https:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1522\/revisions\/1524"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1523"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1522"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1522"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1522"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}