{"id":1428,"date":"2025-10-20T10:51:25","date_gmt":"2025-10-20T13:51:25","guid":{"rendered":"https:\/\/www.imagen.cl\/blog\/?p=1428"},"modified":"2025-10-20T10:51:25","modified_gmt":"2025-10-20T13:51:25","slug":"tecnofeudalismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/2025\/10\/20\/tecnofeudalismo\/","title":{"rendered":"Tecnofeudalismo"},"content":{"rendered":"\n<p>Nos encontramos en un&nbsp;<strong>punto de inflexi\u00f3n hist\u00f3rico en la relaci\u00f3n entre el poder privado y el p\u00fablico<\/strong>. En la actualidad, las grandes empresas tecnol\u00f3gicas y sus l\u00edderes han trascendido su rol como meros actores econ\u00f3micos para convertirse en&nbsp;<strong>agentes de influencia global<\/strong>, cuyas decisiones moldean \u00e1mbitos que tradicionalmente eran dominio casi exclusivo de los Estados. Este fen\u00f3meno, que el experto en riesgo pol\u00edtico Ian Bremmer denomina la&nbsp;<strong>\u2018emergencia de una soberan\u00eda digital corporativa\u2019<\/strong>, ha redefinido la&nbsp;<strong>esfera social<\/strong>, a trav\u00e9s del control de la informaci\u00f3n y la expresi\u00f3n;&nbsp;<strong>la econ\u00f3mica<\/strong>, con el dominio de infraestructuras digitales cr\u00edticas y mercados de datos; e incluso&nbsp;<strong>la seguridad nacional y la geopol\u00edtica<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta transformaci\u00f3n plantea interrogantes fundamentales:&nbsp;<strong>\u00bfPoseen estos l\u00edderes empresariales la legitimidad para tomar decisiones con profundas implicaciones geopol\u00edticas? \u00bfQu\u00e9 desaf\u00edos conlleva para la democracia que empresas con fines de lucro act\u00faen como \u00e1rbitros de la verdad?<\/strong>&nbsp;A trav\u00e9s del an\u00e1lisis de casos paradigm\u00e1ticos recientes, y respaldados por marcos te\u00f3ricos como&nbsp;<strong>el capitalismo de vigilancia, el tecnofeudalismo y la desvinculaci\u00f3n de las \u00e9lites<\/strong>, exploraremos esta metamorfosis y los dilemas de gobernanza que plantea. Finalmente, examinaremos caminos para equilibrar este nuevo poder con el inter\u00e9s p\u00fablico en un mundo donde&nbsp;<strong>las fronteras entre lo estatal y lo corporativo se desdibujan aceleradamente<\/strong>, incorporando desarrollos recientes en regulaciones europeas e&nbsp;<strong>iniciativas de soberan\u00eda tecnol\u00f3gica.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>De emprendedores a actores geopol\u00edticos.<\/strong>&nbsp;Hace m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os, Milton Friedman public\u00f3 su influyente art\u00edculo&nbsp;<strong>\u2018The Social Responsibility of Business is to Increase its Profits\u2019&nbsp;<\/strong>(1970), en el que afirmaba que&nbsp;<strong>\u2018existe una y solo una responsabilidad social de las empresas: usar sus recursos y participar en actividades dise\u00f1adas para aumentar sus ganancias\u2019<\/strong>. La visi\u00f3n de Friedman ha influenciado la mentalidad y determinado el comportamiento de muchos l\u00edderes empresariales, como tambi\u00e9n orientado la ense\u00f1anza y formaci\u00f3n que brindan las escuelas de negocio. Sin embargo,&nbsp;<strong>en 2025, esta m\u00e1xima ha sido ampliamente superada por la realidad.<\/strong>&nbsp;Gigantes como&nbsp;<a>Google, Apple, Meta, Amazon, Microsoft y SpaceX se han convertido en&nbsp;<strong>infraestructuras de facto de la vida moderna<\/strong>. Sus l\u00edderes ostentan un poder de influencia global comparable, y en ciertos aspectos superior, al de jefes de Estado, generando un cambio en las expectativas sociales.&nbsp;<\/a><strong>Se les exige mayor responsabilidad, y generan preocupaci\u00f3n por su falta de control democr\u00e1tico.&nbsp;<\/strong>Bremmer, en la conferencia&nbsp;<strong>CogX en 2023<\/strong>, ilustr\u00f3 este punto:<\/p>\n\n\n\n<p>Estaba hace unos meses en la Casa Blanca&nbsp;<strong>preguntando<\/strong>&nbsp;<strong>qu\u00e9 pa\u00edses estaban haciendo m\u00e1s para proporcionar apoyo militar a Ucrania.<\/strong>&nbsp;Y la respuesta que obtuve fue:&nbsp;<strong>Estados Unidos, Reino Unido, Microsoft y Polonia&#8230;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Bremmer advierte que el&nbsp;<strong>\u2018nuevo orden digital\u2019<\/strong>&nbsp;no lo manejan los gobiernos, sino las compa\u00f1\u00edas tecnol\u00f3gicas. Durante a\u00f1os, predomin\u00f3 una visi\u00f3n idealista que asociaba a los innovadores tecnol\u00f3gicos con la promoci\u00f3n de la libertad de expresi\u00f3n y los derechos humanos. Sin embargo, como se\u00f1al\u00f3 Philippe Aghion, co-ganador del Premio Nobel de Econom\u00eda 2025 junto a Joel Mokyr y Peter Howitt por su trabajo en innovaci\u00f3n y crecimiento econ\u00f3mico,&nbsp;<strong>\u2018la pol\u00edtica de competencia no est\u00e1 adaptada a la era digital; el \u00fanico criterio es la cuota de mercado\u2019<\/strong>. La evidencia demuestra que las prioridades de estas empresas son, ante todo,<strong>&nbsp;comerciales y estrat\u00e9gicas<\/strong>.&nbsp;<strong>\u2018Al volverse hegem\u00f3nicas, esas empresas est\u00e1n bloqueando el crecimiento de otras. Las desincentivan a competir\u2019<\/strong>.&nbsp;<a>Han demostrado estar dispuestas a alinearse con gobiernos y fuerzas pol\u00edticas para proteger su posici\u00f3n, mediante cabildeo, financiaci\u00f3n de partidos y ajustes en sus t\u00e1cticas.&nbsp;<\/a>Este tr\u00e1nsito de&nbsp;<strong>\u2018defensores de la democracia\u2019<\/strong>&nbsp;a actores geopol\u00edticos con intereses propios define la nueva realidad, exacerbada por las tensiones actuales.<\/p>\n\n\n\n<p><a>Para analizar este poder emergente<\/a>, recurrimos a tres marcos conceptuales actualizados con perspectivas recientes:<\/p>\n\n\n\n<ul>\n<li><strong>Capitalismo de vigilancia:<\/strong>&nbsp;Shoshana Zuboff en&nbsp;<strong><em>The Age of Surveillance Capitalism<\/em><\/strong>&nbsp;(2019), explica que este modelo de negocio convierte la vida humana en materia prima gratuita. A trav\u00e9s de la extracci\u00f3n sistem\u00e1tica de datos personales,&nbsp;<strong>este sistema&nbsp;<\/strong>convierte la experiencia y el comportamiento humanos en un&nbsp;<strong>\u2018excedente conductual\u2019<\/strong>, el cual es refinado, empaquetado y comercializado para&nbsp;<strong>predecir e influir en&nbsp;<\/strong>conductas futuras. Este modelo se ha evidenciado con debates sobre IA, donde empresas como&nbsp;<strong>OpenAI<\/strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>Google<\/strong>&nbsp;dominan el entrenamiento de modelos con datos globales, violando propiedad intelectual e intensificando desigualdades.<\/li>\n\n\n\n<li><strong>Tecnofeudalismo<\/strong>: Concepto acu\u00f1ado por C\u00e9dric Durand en 2020, describe a las gigantes tecnol\u00f3gicas como los&nbsp;<strong>se\u00f1ores feudales de la era digital<\/strong>. En sus dominios, los usuarios somos los&nbsp;<strong>siervos de datos&nbsp;<\/strong>que generamos la riqueza, mientras ellas dictan las normas (<strong>t\u00e9rminos de servicio<\/strong>) y aplican su justicia (<strong>moderaci\u00f3n de contenido<\/strong>), estableciendo un poder privado por encima de la ley p\u00fablica.&nbsp;<strong>Desarrollos recientes, como la concentraci\u00f3n en infraestructuras de IA, refuerzan este paralelismo.<\/strong><\/li>\n\n\n\n<li><strong>Desvinculaci\u00f3n de las \u00e9lites:<\/strong>&nbsp;En&nbsp;<strong><em>The System: Who Rigged It, How We Fix It<\/em><\/strong>&nbsp;(2020), Robert Reich identifica la creciente desigualdad como erosi\u00f3n del contrato social. Las \u00e9lites tecnol\u00f3gicas aceleran esto al crear infraestructuras privadas (educaci\u00f3n, salud, etc.), desvincul\u00e1ndose de lo p\u00fablico. Daron Acemo\u011flu, Nobel de Econom\u00eda 2024 en el art\u00edculo&nbsp;<strong><em>Los ricos no deben ser los h\u00e9roes de la sociedad&nbsp;<\/em><\/strong>(2024)<em>,&nbsp;<\/em>publicado en&nbsp;<strong>El Pa\u00eds<\/strong>, argumenta que&nbsp;<strong>la creciente concentraci\u00f3n del poder en manos de unos pocos \u2018tecnoligarcas\u2019 genera interrogantes sobre la capacidad de las democracias para salvaguardar la soberan\u00eda individual y nacional.<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p><strong>El nuevo orden en acci\u00f3n.<\/strong>&nbsp;<a>En septiembre de 2025, Microsoft suspendi\u00f3 sus servicios en la nube (Azure) a la Unidad 8200 de inteligencia israel\u00ed, tras descubrir su uso en vigilancia masiva de civiles palestinos. Esta decisi\u00f3n, impulsada por una investigaci\u00f3n realizada por&nbsp;<strong>The Guardian<\/strong>,&nbsp;<strong>+972 Magazine y Local Call,&nbsp;<\/strong>gener\u00f3 revisiones \u00e9ticas internas, presiones de empleados e inversores, y marc\u00f3 un hito:&nbsp;<strong>una corporaci\u00f3n imponiendo sanciones tecnol\u00f3gicas a un gobierno aliado de Estados Unidos.<\/strong>&nbsp;<\/a>Este caso ejemplifica el poder regulatorio de las grandes tecnol\u00f3gicas. Microsoft actu\u00f3 como un \u00e1rbitro \u00e9tico global, un rol tradicionalmente estatal. Si bien fue aplaudida, la medida establece un precedente ambiguo:&nbsp;<strong>\u00bfQu\u00e9 legitimidad tiene un CEO para afectar la seguridad nacional de un pa\u00eds?<\/strong>&nbsp;Ilustra la tensi\u00f3n entre una&nbsp;<strong>\u2018\u00e9tica corporativa\u2019<\/strong>&nbsp;voluntaria y la soberan\u00eda de los estados, mostrando c\u00f3mo las empresas se ven a s\u00ed mismas como guardianes de valores universales, incluso por encima de los gobiernos.<\/p>\n\n\n\n<p>En forma similar,&nbsp;<strong>el caso de Elon Musk y Starlink en Ucrania ilustra un poder operativo directo.<\/strong>&nbsp;El servicio de sat\u00e9lites Starlink de SpaceX se volvi\u00f3 vital para Ucrania durante la invasi\u00f3n rusa. Sin embargo, en septiembre de 2022,&nbsp;<strong>Musk orden\u00f3 deliberadamente desactivar el servicio durante una contraofensiva ucraniana en Crimea, por temor a una escalada nuclear. Esta decisi\u00f3n unilateral alter\u00f3 el curso t\u00e1ctico de la guerra.<\/strong>&nbsp;Este incidente revela el poder operativo directo de un particular sobre un conflicto internacional. Starlink, una infraestructura cr\u00edtica, estaba bajo el control absoluto de un individuo cuyos criterios personales prevalecieron sobre la estrategia de un Estado. Esto refleja&nbsp;<strong>\u2018los peligros de concentrar poder en sectores sin regulaci\u00f3n\u2019<\/strong>. El caso subraya la urgencia de la soberan\u00eda tecnol\u00f3gica y los riesgos de la dependencia en infraestructuras privadas para la seguridad nacional.<\/p>\n\n\n\n<p>Meta ha privatizado la esfera p\u00fablica con sus plataformas. Con sus m\u00e1s de 3.000 millones de usuarios, constituye la&nbsp;<strong>\u2018nueva plaza p\u00fablica\u2019<\/strong>&nbsp;global. En enero de 2025, Mark Zuckerberg anunci\u00f3 el fin de la verificaci\u00f3n de datos con terceros en Facebook e Instagram, reemplaz\u00e1ndola con un sistema de&nbsp;<strong>\u2018notas comunitarias\u2019<\/strong>. Justific\u00f3 el giro como un retorno a la&nbsp;<strong>\u2018libertad de expresi\u00f3n\u2019<\/strong>, argumentando que la moderaci\u00f3n previa hab\u00eda generado&nbsp;<strong>\u2018demasiada censura\u2019<\/strong>. Este viraje, coincidi\u00f3 con la elecci\u00f3n de Donald Trump, y demostr\u00f3 que Meta es capaz de redefinir unilateralmente las reglas del discurso p\u00fablico global. Organizaciones como&nbsp;<strong>Amnist\u00eda Internacional<\/strong>&nbsp;han alertado que esto representa&nbsp;<strong>\u2018un grave peligro\u2019<\/strong>&nbsp;para comunidades vulnerables. El caso muestra el conflicto entre la l\u00f3gica empresarial (evitar acusaciones de sesgo y congraciarse con el poder) y la l\u00f3gica democr\u00e1tica (garantizar una esfera p\u00fablica informada), desafiando abiertamente marcos regulatorios como el&nbsp;<strong>Reglamento de Servicios Digitales (DSA) de la Uni\u00f3n Europea.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Desaf\u00edos para la Sociedad y la Democracia.<\/strong>&nbsp;El orden digital se ha vuelto decisivo en c\u00f3mo vivimos, en qu\u00e9 creemos, en lo que queremos y en lo que estamos dispuestos a hacer para conseguirlo.&nbsp;<a>Las empresas tecnol\u00f3gicas tienen ahora tal poder econ\u00f3mico, pol\u00edtico y de influencia que se han convertido en un factor geopol\u00edtico en s\u00ed mismas.<\/a>&nbsp;<strong>Disponen de m\u00e1s recursos e influencia que los gobiernos que deber\u00edan regularlas.<\/strong>&nbsp;En occidente son las empresas tecnol\u00f3gicas privadas las que establecen las reglas y ejercen el poder, y no los gobiernos. Bremmer advierte:<\/p>\n\n\n\n<p><a>Estos titanes tecnol\u00f3gicos&nbsp;<strong>est\u00e1n dirigidos por las personas m\u00e1s poderosas del planeta con influencia sobre nuestro futuro.<\/strong><\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los l\u00edderes de estas empresas toman decisiones que afectan derechos fundamentales sin ser elegidos ni rendir cuentas ante los ciudadanos.<\/strong>&nbsp;La gesti\u00f3n privada de la informaci\u00f3n puede degradar la calidad del debate democr\u00e1tico, fomentando la polarizaci\u00f3n y la desinformaci\u00f3n.&nbsp;<a><strong>La dependencia de infraestructuras tecnol\u00f3gicas hace a las personas, organizaciones y estados vulnerables a decisiones empresariales unilaterales.&nbsp;<\/strong><\/a>La motivaci\u00f3n \u00faltima del lucro rara vez se alinea perfectamente con el bien p\u00fablico. Douglas Rushkoff en&nbsp;<strong><em>Survival of the Richest<\/em><\/strong>&nbsp;(2022)<em>,&nbsp;<\/em>argumenta que la revoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica, por muy pura que fuera en sus inicios, produjo que surgiera una&nbsp;<strong>\u00e9lite de tecn\u00f3logos que creen que est\u00e1n especialmente capacitados para crear reglas para toda la humanidad.<\/strong>&nbsp;Pero&nbsp;<strong>esas reglas siguen las mismas pr\u00e1cticas de desigualdad y abuso hist\u00f3ricas.<\/strong>&nbsp;<strong>Entregamos la tecnolog\u00eda digital al mercado.&nbsp;<\/strong>Si el sector tecnol\u00f3gico no se hubiera vuelto tan central para la econom\u00eda y sociedad, y si no estuviera impulsado por una din\u00e1mica tan fuerte donde el ganador se queda con todo, los magnates tecnol\u00f3gicos de hoy no se habr\u00edan vuelto tan ricos y poderosos. Si ya ejercen demasiada influencia social, cultural y pol\u00edtica indebida, lo \u00faltimo que deber\u00edamos querer es darles foros p\u00fablicos a\u00fan mayores. Acemo\u011flu, en<strong>&nbsp;<em>Poder y Progreso&nbsp;<\/em><\/strong>(2023)afirma:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La tecnolog\u00eda no es inherentemente beneficiosa o perjudicial<\/strong>; su impacto depende de c\u00f3mo se utiliza y de qui\u00e9n controla su implementaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Soberan\u00eda tecnol\u00f3gica:<\/strong>&nbsp;En 2025, la Uni\u00f3n Europea ha redoblado sus esfuerzos para impulsar proyectos como las&nbsp;<strong>\u2018nubes soberanas\u2019&nbsp;<\/strong>o los sat\u00e9lites&nbsp;<strong>IRIS<\/strong>, que son piezas clave para reducir la dependencia privada y diversificar a los proveedores, sentando las bases de una verdadera soberan\u00eda tecnol\u00f3gica. Por ejemplo, existe un consenso generalizado, de que la IA es una tecnolog\u00eda revolucionaria con el potencial de acelerar dr\u00e1sticamente el progreso en \u00e1reas cr\u00edticas como la medicina, la energ\u00eda o la meteorolog\u00eda.&nbsp;<strong>Sin embargo, este potencial viene acompa\u00f1ado del riesgo que su desarrollo quede monopolizado por un pu\u00f1ado de gigantes tecnol\u00f3gicos y pa\u00edses como Estados Unidos y China.<\/strong>&nbsp;Frente a este panorama,&nbsp;<strong>Suiza lanz\u00f3 una iniciativa pionera<\/strong>. Como explica Katharina Frey, subdirectora de Pol\u00edtica Exterior Digital del Ministerio de Asuntos Exteriores suizo, en una entrevista para&nbsp;<strong>SWI<\/strong>&nbsp;(<strong>swissinfo.ch<\/strong>), el pa\u00eds lidera la&nbsp;<strong>Red Internacional de Computaci\u00f3n e Inteligencia Artificial (ICAIN)<\/strong>. El objetivo de esta red es conectar proyectos cient\u00edficos de naciones en desarrollo con los supercomputadores m\u00e1s avanzados y el conocimiento especializado en IA, para as\u00ed nivelar el campo de juego. Frey se\u00f1ala:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Observamos un enorme desequilibrio de poder. En todo el mundo, solo un pu\u00f1ado de empresas tiene la capacidad de desarrollar modelos de IA a gran escala<\/strong>, mientras que la mayor\u00eda carece de acceso a ese nivel de potencia computacional.<\/p>\n\n\n\n<p>La visi\u00f3n suiza bajo el enfoque&nbsp;<strong>\u2018IA ProSocial\u2019<\/strong>, busca crear sistemas que sean espec\u00edficamente&nbsp;<strong>Adaptados, Entrenados, Probados y Dirigidos&nbsp;<\/strong>para resolver desaf\u00edos sociales en sectores como la ciencia, la educaci\u00f3n y la salud, siempre con la \u00e9tica y la inclusi\u00f3n como pilares fundamentales. Una muestra tangible de este compromiso fue el lanzamiento, el pasado 2 de septiembre, de&nbsp;<strong>Apertus<\/strong>, el primer modelo de IA del mundo completamente abierto y transparente. La raz\u00f3n de fondo que impulsa a Suiza a crear esta plataforma desde el sector p\u00fablico es doble:&nbsp;<strong>asegurar un futuro en el que la IA sirva a sus intereses nacionales y valores democr\u00e1ticos<\/strong>, y al mismo tiempo&nbsp;<strong>promover una distribuci\u00f3n m\u00e1s justa de sus beneficios a escala global<\/strong>. Para consolidar este modelo, Suiza aboga por un ecosistema digital robusto y aut\u00f3nomo. Esto incluye la imposici\u00f3n de&nbsp;<strong>transparencia algor\u00edtmica, auditor\u00edas independientes y normas antimonopolio<\/strong>, junto con una decidida&nbsp;<strong>inversi\u00f3n en infraestructuras p\u00fablicas o consorciadas<\/strong>. Acemo\u011flu advierte:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La tecnolog\u00eda no es una fuerza, sino una herramienta. Depende de nosotros decidir si ser\u00e1 un instrumento de liberaci\u00f3n o de dominio.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Conclusi\u00f3n.<\/strong>&nbsp;La evoluci\u00f3n del poder tecnol\u00f3gico corporativo ha reconfigurado el paisaje geopol\u00edtico del siglo XXI. Evitar que la actual disrupci\u00f3n tecnol\u00f3gica se convierta en un&nbsp;<strong>\u2018tecnofeudalismo\u2019 exige marcos regulatorios robustos y \u00e9ticos, gobernanza multilateral efectiva, pol\u00edticas inclusivas y una priorizaci\u00f3n absoluta del bienestar humano sobre la eficiencia capitalista descontrolada o la ambici\u00f3n geopol\u00edtica<\/strong>. Los l\u00edderes de los gigantes tecnol\u00f3gicos deben reconocer que su&nbsp;<strong>licencia social para operar<\/strong>&nbsp;exige una s\u00f3lida \u00e9tica c\u00edvica. Los gobiernos, a su vez, deben modernizar sus instituciones y marcos legales. La colaboraci\u00f3n informada, la valent\u00eda regulatoria y una ciudadan\u00eda vigilante son los pilares para&nbsp;<strong>construir un nuevo pacto social digital<\/strong>&nbsp;donde la innovaci\u00f3n y la prosperidad vayan de la mano de la responsabilidad, la libertad y el inter\u00e9s p\u00fablico. El futuro de nuestras democracias depende de este equilibrio. La fil\u00f3sofa Adela Cortina autora de&nbsp;<strong><em>\u00bf\u00c9tica o ideolog\u00eda de la inteligencia artificial?<\/em><\/strong>&nbsp;(2024), en una entrevista con&nbsp;<strong>El Pa\u00eds<\/strong>&nbsp;advirti\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La IA es un saber cient\u00edfico-t\u00e9cnico que hay que encaminar en alguna direcci\u00f3n.&nbsp;<\/strong>Si quienes lo controlan&nbsp;<strong>son grandes empresas que quieren poder econ\u00f3mico o pa\u00edses que quieren poder geopol\u00edtico<\/strong>, entonces no queda nada garantizado que sea bien usado.<\/p>\n\n\n\n<p>El futuro de las democracias depende de este equilibrio.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nos encontramos en un&nbsp;punto de inflexi\u00f3n hist\u00f3rico en la relaci\u00f3n entre el poder privado y el p\u00fablico. 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