{"id":1256,"date":"2025-02-03T14:47:53","date_gmt":"2025-02-03T17:47:53","guid":{"rendered":"https:\/\/www.imagen.cl\/blog\/?p=1256"},"modified":"2025-02-03T14:47:53","modified_gmt":"2025-02-03T17:47:53","slug":"expandir-la-felicidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/2025\/02\/03\/expandir-la-felicidad\/","title":{"rendered":"Expandir la felicidad"},"content":{"rendered":"\n<p>Abderram\u00e1n III, el m\u00e1s grande de los gobernantes omeyas de la Espa\u00f1a isl\u00e1mica, fue el primero en tomar el t\u00edtulo de califa y uno de los hombres m\u00e1s poderosos de su tiempo. Muri\u00f3 en 961, a los setenta y tres a\u00f1os. Sin embargo, en su diario dej\u00f3 una reflexi\u00f3n reveladora:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u201cHe reinado durante m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os en victoria y en paz, he sido amado por mis s\u00fabditos, temido por mis enemigos y respetado por mis aliados.<\/strong>&nbsp;He tenido acceso a&nbsp;<strong>riquezas y honores, a poder y placer<\/strong>, y no parece que ninguna bendici\u00f3n terrenal haya quedado fuera de mi alcance. Al final,&nbsp;<strong>he contado diligentemente los d\u00edas de felicidad pura y genuina que he disfrutado, y en total suman catorce\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Si quien fuera considerado el hombre m\u00e1s poderoso y exitoso de su tiempo solo pudo disfrutar de&nbsp;<strong>catorce d\u00edas de felicidad pura y genuina<\/strong>\u2014y no consecutivos\u2014, parece claro que&nbsp;<strong>para los seres humanos la empresa de \u2018ser feliz\u2019 no es sencilla<\/strong>. A medida que crecemos, adoptamos expectativas que a menudo no se cumplen. Queremos que nuestro trabajo, nuestra pareja, nuestros hijos y nuestras relaciones sean perfectos; en s\u00edntesis,&nbsp;<strong>deseamos que nuestra vida provoque admiraci\u00f3n y sea la evidencia m\u00e1s clara de una genialidad absoluta.&nbsp;<\/strong>Estas expectativas son omnipresentes y,&nbsp;<strong>cuando no se concretan, derivan en miedo, ansiedad, decepci\u00f3n o incluso depresi\u00f3n.&nbsp;<\/strong>El director del Instituto de Neurociencia Avanzada de Barcelona, David del Rosario, en su ensayo&nbsp;<strong><em>El libro que tu cerebro no quiere leer<\/em><\/strong>, afirma que&nbsp;<strong>hemos convertido la felicidad en una imagen mental de referencia, idealizada y socialmente acordada, que viene dada por la educaci\u00f3n y retocada por experiencias personales.<\/strong>&nbsp;Escribe:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u201cLas personas somos felices cuando nuestra imagen feliz coincide exactamente con el momento presente.<\/strong>&nbsp;Ante cualquier diferencia, por m\u00e1s m\u00ednima que sea, dejaremos de ser totalmente felices. Justo en ese momento aparecen las expectativas, y&nbsp;<strong>el sufrimiento ser\u00e1 proporcional a la distancia entre la imagen feliz y el instante presente\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Nos sentimos felices cuando los acontecimientos de nuestra vida se ajustan a nuestras expectativas, a nuestras esperanzas y deseos sobre c\u00f3mo deber\u00eda ser la existencia. El problema es que estas expectativas no garantizan nada; son simplemente posibilidades. El fil\u00f3sofo franc\u00e9s Andr\u00e9 Comte-Sponville, en&nbsp;<strong><em>La felicidad, desesperadamente<\/em><\/strong>, propone que la verdadera dicha surge al&nbsp;<strong>abandonar las esperanzas falaces<\/strong>. La&nbsp;<strong><em>\u2018des-esperaci\u00f3n\u2019&nbsp;<\/em><\/strong>de la que habla no es resignaci\u00f3n, ni menos nihilismo:&nbsp;<strong>es m\u00e1s bien la sabidur\u00eda de poner todo nuestro empe\u00f1o en nuestra voluntad y capacidad de acci\u00f3n<\/strong>. Para ilustrarlo, cita una l\u00ednea del&nbsp;<strong><em>Mahabharata<\/em><\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u201cSolo es feliz el que ha perdido toda esperanza,<\/strong>&nbsp;pues la esperanza es la mayor tortura y la desesperaci\u00f3n, la mayor felicidad\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Este enfoque fue adoptado por el ingeniero egipcio Mo Gawdat, quien tras una exitosa carrera en Google [X],&nbsp;<strong>en 2001 sufri\u00f3 una profunda depresi\u00f3n.<\/strong>&nbsp;A ra\u00edz de aquella experiencia, Gawdat concluy\u00f3 que&nbsp;<strong>para alcanzar la felicidad debemos aprender a estar satisfechos con lo que tenemos.<\/strong>&nbsp;Lo que diferencia a Gawdat de otros autores es su propia historia: en 2014, su hijo Ali, de tan solo 21 a\u00f1os, muri\u00f3 repentinamente durante lo que deb\u00eda ser una cirug\u00eda de rutina, y su matrimonio colaps\u00f3 a causa del duelo. De modo que el ingeniero que hab\u00eda elaborado una&nbsp;<strong>\u2018f\u00f3rmula para la felicidad\u2019<\/strong>&nbsp;tuvo que ponerla a prueba en las condiciones m\u00e1s extremas imaginables. En el primer p\u00e1rrafo de su libro&nbsp;<strong><em>Solve for Happy<\/em><\/strong>, Gawdat escribe:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u201cDiecisiete d\u00edas despu\u00e9s de la muerte de mi maravilloso hijo, Ali, empec\u00e9 a escribir y no pude parar.<\/strong>&nbsp;Mi tema era la felicidad; una cuesti\u00f3n improbable, dadas las circunstancias\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Gawdat se dispuso a poner en pr\u00e1ctica lo que hab\u00eda comprendido acerca de la felicidad y a absorber una tristeza que jam\u00e1s podr\u00e1 resolverse por completo, sin dejar de encontrar maneras de seguir adelante de forma significativa.&nbsp;En la entrevista&nbsp;<strong><em>How to be happy: the happiness equation revealed?<\/em><\/strong>, coment\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u201cNo se trata de si ves el vaso medio lleno o medio vac\u00edo, se trata de lo que esperabas y c\u00f3mo respondes.<\/strong>&nbsp;Si una persona que espera que su vaso est\u00e9 siempre lleno hasta el borde recibe uno medio lleno, la decepci\u00f3n se ver\u00e1 agravada por la rabia ante la injusticia de ello.&nbsp;<strong>Esta persona no puede ver el agua que tiene debido a su fijaci\u00f3n en el agua extra que cree que deber\u00eda estar ah\u00ed por derecho.&nbsp;<\/strong>Acepta que la vida trae consigo cambios y p\u00e9rdidas, y que no todo est\u00e1 bajo tu control; aun as\u00ed, deber\u00eda ser posible encontrar algo m\u00e1s por lo que estar agradecido\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En su libro&nbsp;<strong><em>That Little Voice In Your Head<\/em><\/strong>, Gawdat afirma que los pensamientos negativos son la principal fuente de nuestra infelicidad y que&nbsp;<strong>las ideas son la m\u00e1s inmersiva de las experiencias humanas<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u201cHe descubierto que los pensamientos, y solo los pensamientos, son la principal causa individual de nuestro nivel de felicidad.<\/strong>&nbsp;Esa vocecita en nuestra cabeza influye en nuestro \u00e1nimo en mayor medida que las m\u00e1s duras circunstancias que nos toque padecer\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El neurobi\u00f3logo Rafael Yuste, director del Centro de Neurotecnolog\u00eda de la Universidad de Columbia, explica en su libro&nbsp;<strong><em>El cerebro, el teatro del mundo<\/em><\/strong>&nbsp;que el cerebro no es un receptor pasivo de informaci\u00f3n, sino un generador activo de realidades virtuales. Escribe:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u201cEl cerebro es una m\u00e1quina de predicci\u00f3n del futuro<\/strong>, y lo hace utilizando redes neuronales para generar un modelo del mundo, como si fuese un modelo de realidad virtual\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan Yuste, el&nbsp;<strong>\u2018teatro del mundo\u2019<\/strong>&nbsp;que tenemos en la cabeza es un modelo tan sofisticado de la realidad que&nbsp;<strong>a menudo lo confundimos con ella.<\/strong>&nbsp;El problema es que&nbsp;<strong>nuestro cerebro no deja de proponer pensamientos sobre lo que sucedi\u00f3 o podr\u00eda suceder: advierte riesgos, imagina amenazas, rumia emociones y recuerdos.<\/strong>&nbsp;Hay que reconocer que los pensamientos no son m\u00e1s que propuestas para enfrentar una situaci\u00f3n; esto nos permite decidir si nos resultan \u00fatiles o no. Los pensamientos negativos deber\u00edan descartarse de manera casi autom\u00e1tica. Gawdat aconseja:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u201cNo pierdas un minuto de tu tiempo sinti\u00e9ndote infeliz por una broma de la vida.<\/strong>&nbsp;\u00bfPor qu\u00e9 ibas a dejarte perturbar por una falsedad?\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Nuestra mente construye ideas acerca de lo que enfocamos, usando recuerdos, planes futuros y condiciones presentes. En cuanto fijamos la atenci\u00f3n en algo, el resto del mundo desaparece de nuestro radar mental. La atenci\u00f3n es clave.<\/strong>&nbsp;Ante cada historia que nos proponga la mente, conviene preguntarnos:&nbsp;<strong>\u2018\u00bfEste pensamiento es eficaz o ineficaz para abordar esta situaci\u00f3n?\u2019<\/strong>. La experiencia en s\u00ed no cambia tanto, pero s\u00ed var\u00eda dr\u00e1sticamente nuestra relaci\u00f3n con ella. Del Rosario apunta:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u201cLa verdadera inteligencia<\/strong>&nbsp;nada tiene que ver con la capacidad de resolver problemas o conectar conceptos, sino m\u00e1s bien con&nbsp;<strong>la capacidad de seleccionar las ideas m\u00e1s \u00fatiles en cada situaci\u00f3n de vida\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Sin embargo, a veces ocurren hechos duros y abrumadores que cambian de manera radical nuestra vida<\/strong>. El psic\u00f3logo y profesor de la Universidad de Cornell, Andrew Solomon, estudi\u00f3 ampliamente a padres que cr\u00edan hijos con discapacidades y diferencias f\u00edsicas, mentales o sociales significativas. De ese trabajo surgi\u00f3 el libro&nbsp;<strong><em>Lejos del \u00e1rbol<\/em><\/strong>. En una ocasi\u00f3n, entrevist\u00f3 a dos madres con hijos autistas muy similares: una mujer blanca y adinerada, y otra afroamericana de pocos recursos. La primera encontraba extremadamente dif\u00edcil convivir con su hijo:&nbsp;<strong>\u2018Lo rompe todo\u2019<\/strong>, dec\u00eda abrumada. La segunda llevaba una vida relativamente feliz:&nbsp;<strong>\u2018Todo lo que pod\u00eda romperse ya estaba roto hace mucho tiempo\u2019<\/strong>. Solomon concluye que criar hijos&nbsp;<strong>\u2018excepcionales\u2019<\/strong>&nbsp;suele exagerar las tendencias de los padres: quienes son malos padres se convierten en p\u00e9simos, pero quienes son buenos llegan a ser extraordinarios. Solomon, invierte la visi\u00f3n de Tolst\u00f3i, que en las primeras l\u00edneas de&nbsp;<strong><em>Ana Karenina<\/em><\/strong>&nbsp;aseguraba que todas las familias felices se parecen y escribe:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLas familias desgraciadas que rechazan a los hijos diferentes tienen mucho en com\u00fan, mientras que&nbsp;<strong>las familias felices que se esfuerzan por aceptarlos son felices de muy diversas maneras\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El caso de Sammy Basso y su familia refleja bien esta idea.<\/strong>&nbsp;Sammy naci\u00f3 el 1 de diciembre de 1995 en Italia. Sus padres recuerdan que fue un beb\u00e9 hermoso de 2.700 gramos. Sin embargo, a los seis meses, su crecimiento se detuvo de golpe. Ten\u00eda progeria, un trastorno gen\u00e9tico que acelera el envejecimiento de manera extrema. No hab\u00eda cura ni tratamientos espec\u00edficos, y la esperanza de vida habitual era de alrededor de 13 a\u00f1os. Los m\u00e9dicos aconsejaron a los padres:&nbsp;<strong>\u2018Disfr\u00fatenlo mientras lo tengan\u2019<\/strong>. Pero Sammy super\u00f3 todas las expectativas.&nbsp;<strong>Con el apoyo de su familia, sus amigos y una fe religiosa inquebrantable, se aferr\u00f3 a la vida<\/strong>&nbsp;de tal manera que escribi\u00f3 libros, actu\u00f3 en obras musicales, viaj\u00f3 por el mundo, imparti\u00f3 conferencias,&nbsp;<strong>estudi\u00f3 biolog\u00eda molecular para comprender mejor su propia enfermedad y cre\u00f3 una fundaci\u00f3n para fomentar la investigaci\u00f3n cient\u00edfica.<\/strong>&nbsp;En una entrevista, Sammy declar\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u201cCuando yo nac\u00ed, nadie sab\u00eda nada sobre la enfermedad y no hab\u00eda cient\u00edficos que la estudiaran.<\/strong>&nbsp;Ahora podemos tener esperanza en llegar a una cura.&nbsp;<strong>No s\u00e9 si me ayudar\u00e1 a m\u00ed, pero por primera vez puedo creer que, en el futuro, los ni\u00f1os con progeria podr\u00e1n vivir una vida normal. Estoy muy feliz\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La capacidad de Sammy para disfrutar, perseguir sus pasiones y exprimir cada instante prueba que&nbsp;<strong>es posible conferir significado a la vida, sin importar las circunstancias.<\/strong>&nbsp;En el documental&nbsp;<strong><em>El incre\u00edble caso de Sammy<\/em><\/strong>, el propio Sammy, consciente de que cada d\u00eda pod\u00eda ser el \u00faltimo, afirm\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cPuedo decir que la progeria no te impide ser feliz. Para m\u00ed, la felicidad es una elecci\u00f3n.&nbsp;<strong>Elijo intentar ser feliz y, a veces, con intentarlo basta\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El 5 de octubre de 2024, Sammy Basso falleci\u00f3 a la improbable edad de 28 a\u00f1os.<\/strong>&nbsp;Fue mucho m\u00e1s que un caso m\u00e9dico excepcional: se convirti\u00f3 en un s\u00edmbolo de resiliencia, optimismo y perseverancia. Lo extraordinario no fue solo su longevidad, sino la forma en que vivi\u00f3. Su car\u00e1cter desempe\u00f1\u00f3 un papel fundamental. A pesar de las numerosas limitaciones f\u00edsicas, mantuvo una actitud positiva y una fortaleza emocional que inspiraba a quienes lo rodeaban. El bioqu\u00edmico Carlos L\u00f3pez Ot\u00edn, en&nbsp;<strong><em>La vida en cuatro letras<\/em><\/strong>, escribe:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl ejemplo de Sammy demuestra que, incluso en condiciones tan adversas como las de una enfermedad incurable y devastadora,&nbsp;<strong>la vida encuentra argumentos para sostenerse y para abrir nuevas ventanas a la felicidad\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El mundo es inmenso y rebelde. No podemos controlarlo y, a cada paso, nos lo recuerda.<\/strong>&nbsp;Hay condiciones, accidentes o enfermedades tan graves que no podemos \u2018arreglar\u2019 directamente, pero s\u00ed mitigar sus efectos. Aunque los da\u00f1os primarios puedan resultar irreparables, siempre es factible encontrar nuevas v\u00edas de bienestar.&nbsp;<strong>Si de verdad deseamos ser felices, debemos abandonar la costumbre de culpar al entorno o a los dem\u00e1s de lo que sentimos y tomar las riendas de nuestro propio estado emocional.<\/strong>&nbsp;La vida, con sus luces y sus sombras, con sus ruidos y silencios, es un desaf\u00edo permanente para la imaginaci\u00f3n.&nbsp;<strong>El azar sigue siendo un factor determinante.<\/strong>&nbsp;David del Rosario propone que debemos&nbsp;<strong>\u2018expandir nuestro concepto de felicidad\u2019,<\/strong>&nbsp;aprendiendo a&nbsp;<strong>incluir cualquier situaci\u00f3n de vida en nuestra definici\u00f3n, hasta que nuestra imagen feliz y el presente se fundan.<\/strong>&nbsp;Nos anima a replantear nuestra definici\u00f3n de felicidad mediante las siguientes preguntas:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u00bfPodemos incluir todos nuestros miedos dentro de la felicidad? \u00bfPodemos incluir nuestra familia actual, nuestro trabajo actual, nuestra situaci\u00f3n econ\u00f3mica actual, nuestra salud actual, un despido, una infidelidad, el aburrimiento o todo nuestro pasado dentro de la felicidad?\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La posibilidad de ser felices est\u00e1 ah\u00ed siempre, y el presente es la \u00fanica oportunidad real que tenemos para ser felices.<\/strong>&nbsp;Aceptar lo que ocurre forma parte de las reglas del juego y nos brinda el poder de elegir nuestro propio destino y estado de \u00e1nimo.&nbsp;<strong>Se trata de decidir ser felices, no por lo que la vida nos ofrece, sino por la manera en que enfrentamos lo que se presenta en nuestro camino.<\/strong>&nbsp;En vez de negar, evitar o luchar contra lo que sucede,&nbsp;<strong>podemos aceptar el presente tal cual es, hallando lecciones, momentos de paz o posibilidades de crecimiento, incluso en circunstancias adversas o inciertas.<\/strong>&nbsp;Esto implica asumir la responsabilidad de nuestro estado emocional y dejar de intentar que la realidad se ajuste a un ideal preestablecido. As\u00ed, hasta los eventos negativos se pueden convertir en oportunidades para cultivar un bienestar interior y extender la felicidad a lo largo de toda nuestra existencia. En palabras de Gawdat:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u201cYo elijo creer que todo en la vida, incluso el sufrimiento, tiene un lado bueno. No hay nada absolutamente malo.<\/strong>&nbsp;No ver el lado bueno de una situaci\u00f3n nos vuelve sesgados\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La felicidad no es un destino, sino un camino de aceptaci\u00f3n activa.<\/strong>&nbsp;Expandirla exige soltar expectativas, abrazar el presente y recordar que, en medio del caos, siempre hay espacio para elegir acercarnos a la paz y al bienestar.&nbsp;<strong>No necesitamos un cerebro silencioso para ser felices. Lo que necesitamos es un cerebro \u00fatil y positivo.<\/strong>&nbsp;Tras la muerte de su hijo, Gawdat se propuso la misi\u00f3n de ayudar a mil millones de personas a ser m\u00e1s felices.&nbsp;<strong>Reformul\u00f3 su vida para difundir el mensaje de que la felicidad se puede aprender y compartir.<\/strong>&nbsp;Explica:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u201cSi priorizamos nuestra felicidad, recordaremos que la felicidad es una decisi\u00f3n que tomamos cada d\u00eda.<\/strong>&nbsp;Descubriremos hasta qu\u00e9 punto hemos desperdiciado nuestra vida persiguiendo falsos objetivos que nunca nos han hecho felices.&nbsp;<strong>Entonces, y solo entonces, haremos del mundo un lugar mejor, porque lo \u00fanico que seremos capaces de cambiar es a nosotros mismos, y la \u00fanica forma de cambiar el mundo consistir\u00e1 en que nosotros, t\u00fa y yo, cambiemos\u201d.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Abderram\u00e1n III, el m\u00e1s grande de los gobernantes omeyas de la Espa\u00f1a isl\u00e1mica, fue el primero en tomar el t\u00edtulo de califa y uno de los hombres m\u00e1s poderosos de su tiempo. Muri\u00f3 en 961, a los setenta y tres a\u00f1os. Sin embargo, en su diario dej\u00f3 una reflexi\u00f3n reveladora: \u201cHe reinado durante m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os en victoria y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1257,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[158,79,109,28,332,52,160,153,140,469,58,338,138,126,37,31,86,125,19,411,84,47,85,76,59,51,49,103],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1256"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1256"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1256\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1258,"href":"https:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1256\/revisions\/1258"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1257"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1256"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1256"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1256"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}