{"id":1184,"date":"2024-10-21T10:28:54","date_gmt":"2024-10-21T13:28:54","guid":{"rendered":"https:\/\/www.imagen.cl\/blog\/?p=1184"},"modified":"2024-10-21T10:28:54","modified_gmt":"2024-10-21T13:28:54","slug":"exitosos-y-fracasados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/2024\/10\/21\/exitosos-y-fracasados\/","title":{"rendered":"Exitosos y fracasados"},"content":{"rendered":"\n<p>Daron Acemo\u011flu, Simon Johnson y James Robinson, este a\u00f1o obtuvieron el&nbsp;<strong><em>Nobel de Econom\u00eda<\/em><\/strong>&nbsp;por demostrar&nbsp;<strong><em>c\u00f3mo los sistemas pol\u00edticos y econ\u00f3micos introducidos por los colonizadores<\/em><\/strong>&nbsp;determinan si un pa\u00eds es rico o pobre. Jakob Svensson, presidente del comit\u00e9 del premio se\u00f1al\u00f3 en su presentaci\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cReducir las enormes diferencias de ingresos entre los pa\u00edses es uno de los mayores desaf\u00edos de nuestro tiempo.<\/em><\/strong><em>&nbsp;Los galardonados han demostrado la importancia de las instituciones sociales para lograrlo\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La explicaci\u00f3n presentada por los investigadores sostiene que las&nbsp;<strong><em>instituciones inclusivas<\/em><\/strong>&nbsp;creadas para el beneficio a largo plazo de los inmigrantes europeos terminaron dando lugar a sociedades m\u00e1s pr\u00f3speras. Por el contrario, en los pa\u00edses donde el objetivo&nbsp;<strong><em>fue explotar a la poblaci\u00f3n ind\u00edgena y extraer recursos solo para beneficio de los colonizadores<\/em><\/strong>&nbsp;deriv\u00f3 en sociedades mucho m\u00e1s pobres. El anuncio del premio dec\u00eda:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cEsta es una raz\u00f3n importante por la que las antiguas colonias que alguna vez fueron ricas ahora son pobres, y viceversa\u201d.<\/em><\/strong><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Acemo\u011flu y Johnson, en su libro&nbsp;<strong><em>Poder y progreso<\/em><\/strong>, demostraron tambi\u00e9n que una serie de grandes inventos a lo largo de los \u00faltimos 1.000 a\u00f1os, contrariamente a lo que se nos cuenta,&nbsp;<strong><em>tendieron a enriquecer y empoderar a peque\u00f1as \u00e9lites mientras que&nbsp;<\/em><\/strong>no mejoraron en nada, y a veces incluso&nbsp;<strong><em>empeoraron la vida de la sociedad en su conjunto.<\/em><\/strong>&nbsp;Los autores afirman que actualmente un peque\u00f1o n\u00famero de corporaciones gigantes est\u00e1n vendiendo una narrativa que dice que lo que es bueno para ellos tambi\u00e9n es bueno para todo el mundo. Acemo\u011flu advierte:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>&#8220;Es muy probable que, si no corregimos el rumbo, vivamos en una sociedad de dos niveles.&nbsp;<\/em><\/strong><em>Por un lado, un peque\u00f1o n\u00famero de personas van a estar en la cima y un n\u00famero muy grande de personas se dedicar\u00e1 solo a trabajos marginales donde los salarios ser\u00e1n cada vez m\u00e1s bajos&#8221;.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Kai-Fu Lee en su libro&nbsp;<strong>AI Superpowers<\/strong>,muestra como los sistemas potenciados por IA pueden realizar muchas&nbsp;<strong>tareas mejor que las personas, a costo cero<\/strong>. Este hecho est\u00e1 generando un tremendo valor econ\u00f3mico para algunos, pero provoca un desplazamiento laboral sin precedentes.&nbsp;<strong>Esta ola de disrupci\u00f3n afectar\u00e1 tarde o temprano a todas las sociedades, empresas y personas.<\/strong>&nbsp;Escribe:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cIncluso si las predicciones m\u00e1s nefastas sobre la p\u00e9rdida de puestos de trabajo no llegaran a materializarse por completo,&nbsp;<strong>el impacto social de la desgarradora desigualdad&nbsp;<\/strong>podr\u00eda resultar igual de traum\u00e1tico.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En el art\u00edculo&nbsp;<strong><em>Los ricos no deben ser los h\u00e9roes de la sociedad,&nbsp;<\/em><\/strong>publicado en&nbsp;<strong><em>El Pa\u00eds<\/em><\/strong>, Acemo\u011flu, critica que nuestra sociedad ha convertido a multimillonarios tecnol\u00f3gicos como Bill Gates, Mark Zuckerberg y Elon Musk en personas&nbsp;<strong><em>excepcionalmente poderosas social, cultural y pol\u00edticamente.&nbsp;<\/em><\/strong>En el pasado, el poder estaba asociado con la fuerza f\u00edsica o las haza\u00f1as militares, mientras que hoy, est\u00e1 arraigado en el estatus o el prestigio que da&nbsp;<strong><em>el poder de la billetera<\/em><\/strong>. Escribe:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cM\u00e1s que la simple riqueza es que estos multimillonarios en particular son vistos como genios<\/em><\/strong><em>&nbsp;<strong>empresariales<\/strong>&nbsp;que exhiben niveles \u00fanicos de creatividad, osad\u00eda, visi\u00f3n de futuro y experiencia en un amplio rango de temas\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Algunos individuos siempre tendr\u00e1n m\u00e1s poder que otros, pero&nbsp;<strong><em>\u00bfcu\u00e1nto poder es demasiado?<\/em><\/strong>&nbsp;<strong><em>Cuanto mayor es el estatus, m\u00e1s f\u00e1cil se hace persuadir a los dem\u00e1s.&nbsp;<\/em><\/strong>Las fuentes del estatus var\u00edan notablemente entre una sociedad y otra, al igual que el grado en que se distribuye de manera inequitativa. En una sociedad en que&nbsp;<strong><em>\u2018riqueza es estatus\u2019<\/em><\/strong>, es inevitable que los ultrarricos se vuelvan locos por amasar una fortuna cada vez mayor. Mientras m\u00e1s aceptemos el paradigma que&nbsp;<strong><em>\u2019riqueza es estatus\u2019<\/em><\/strong>, m\u00e1s llegamos a aceptar la supremac\u00eda de los multimillonarios tecnol\u00f3gicos. En palabras de Acemo\u011flu:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cNecesitamos empezar a tener una conversaci\u00f3n seria sobre lo&nbsp;<strong>que deber\u00edamos valorar, y c\u00f3mo podemos reconocer y recompensar los aportes de quienes no manejan fortunas gigantescas\u201d.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Los innovadores ricos y tecnol\u00f3gicamente expertos que salvan al mundo del desastre inminente son una marca de nuestra cultura popular. Sin embargo, resulta dif\u00edcil creer que la riqueza pueda ser una medida perfecta del&nbsp;<strong><em>m\u00e9rito o la sabidur\u00eda<\/em><\/strong>, mucho menos un indicador \u00fatil de autoridad.&nbsp;<strong><em>La riqueza siempre es de alguna manera arbitraria.<\/em><\/strong>&nbsp;En 1958, el soci\u00f3logo brit\u00e1nico Michael Young acu\u00f1\u00f3 el t\u00e9rmino&nbsp;<strong><em>\u2018meritocracia\u2019<\/em><\/strong>. Hijo de un m\u00fasico australiano y una pintora irlandesa, Young creci\u00f3 sinti\u00e9ndose poco valorado por sus padres, quienes incluso consideraron darlo en adopci\u00f3n. Nunca super\u00f3 completamente su&nbsp;<strong><em>temor al abandono,<\/em><\/strong>&nbsp;pero afortunadamente todo cambi\u00f3 cuando ten\u00eda 14 a\u00f1os, ya que su abuelo pudo enviarlo a un internado experimental. Este internado era una iniciativa de los fil\u00e1ntropos progresistas Leonard y Dorothy Elmhirst. En palabras de Young:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cHab\u00eda estado en internados antes, pero nunca hab\u00eda tenido una habitaci\u00f3n para m\u00ed solo.<\/em><\/strong><em>&nbsp;Tampoco en casa, donde ni siquiera ten\u00eda cama y dorm\u00ed en la misma cama que mi padre hasta los 19 a\u00f1os. As\u00ed que&nbsp;<strong>una habitaci\u00f3n para m\u00ed solo era un aut\u00e9ntico lujo\u201d.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>De pronto, ese ni\u00f1o inadecuado y no querido por sus padres biol\u00f3gicos, se encontr\u00f3 viviendo en medio de la \u00e9lite de su tiempo.<\/em><\/strong>&nbsp;Asist\u00eda a cenas con el presidente Roosevelt y presenciaba conversaciones entre Leonard y Henry Ford. Young curs\u00f3 estudios de econom\u00eda en la&nbsp;<em>London School of Economics<\/em>, se gradu\u00f3 en derecho y obtuvo un doctorado en sociolog\u00eda.&nbsp;<strong><em>Ocup\u00f3 el cargo de secretario en el Departamento de Investigaci\u00f3n del Partido Laborista y se convirti\u00f3 en el primer profesor de sociolog\u00eda en la Universidad de Cambridge.<\/em><\/strong>&nbsp;Sin embargo, a pesar de su ascenso social, Young&nbsp;<strong><em>albergaba serias dudas sobre el futuro de una sociedad basada exclusivamente en el m\u00e9rito.<\/em><\/strong>&nbsp;En su libro&nbsp;<strong><em>The Rise of the Meritocracy<\/em><\/strong>, realiz\u00f3 una s\u00e1tira ambientada en el a\u00f1o 2034 que describ\u00eda un mundo donde la&nbsp;<strong><em>riqueza y el poder<\/em><\/strong>&nbsp;ya no eran heredados ni repartidos entre amigos. En esta sociedad ficticia, una clase dominante meritocr\u00e1tica, definida por la f\u00f3rmula&nbsp;<strong><em>&#8216;Coeficiente Intelectual + esfuerzo = m\u00e9rito&#8217;<\/em><\/strong>, reemplazaba a la democracia con un gobierno de los m\u00e1s capaces. Young criticaba este modelo, argumentando que, a medida que la riqueza reflejaba cada vez m\u00e1s la distribuci\u00f3n del talento natural y los ricos se casaban entre s\u00ed, la sociedad inevitablemente se dividir\u00eda en dos. Un mundo dist\u00f3pico en el que:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cLos talentosos saben que el \u00e9xito es una justa recompensa por su propia capacidad, su propio esfuerzo<\/em><\/strong><em>, y en el que las clases bajas saben que han fallado en todas las oportunidades que se les ha dado.&nbsp;<strong>Si han sido etiquetados como &#8216;tontos&#8217; repetidamente, ya no seguir\u00e1n reclamando\u201d.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Robert Sapolsky, se hizo famoso por su trabajo estudiando babuinos salvajes en Kenia, donde descubri\u00f3 c\u00f3mo sus complejas vidas sociales conducen al estr\u00e9s y c\u00f3mo eso afecta su salud. En su libro&nbsp;<strong><em>Determined<\/em><\/strong>&nbsp;argumenta que nuestras decisiones est\u00e1n mucho m\u00e1s determinadas por factores fuera de nuestro control consciente de lo que la mayor\u00eda cree.&nbsp;<strong><em>Todas nuestras decisiones, incluyendo nuestras intenciones y elecciones, est\u00e1n profundamente influenciadas<\/em><\/strong>&nbsp;por una combinaci\u00f3n de factores biol\u00f3gicos y ambientales que se extienden desde nuestra vida fetal hasta nuestra adultez, pasando por nuestra infancia y experiencias. En palabras de Sapolsky:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>&#8220;Ah\u00ed est\u00e1 nuestra naci\u00f3n con su culto a la meritocracia que juzga la val\u00eda por el cociente intelectual y el n\u00famero de t\u00edtulos acad\u00e9micos.&nbsp;<\/em><\/strong><em>Una naci\u00f3n que vomita pamplinas sobre la igualdad de potencial econ\u00f3mico mientras que, en 2021, el 1% superior posee el 32% de la riqueza y la mitad inferior menos del 3%\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan&nbsp;<strong><em>Oxfam<\/em><\/strong>&nbsp;en su informe de 2024&nbsp;<strong><em>Desigualdad S.A.,<\/em><\/strong>&nbsp;desde 2020, la riqueza conjunta de los cinco hombres m\u00e1s ricos del mundo se ha duplicado. No obstante, durante el mismo per\u00edodo,&nbsp;<strong><em>la riqueza acumulada de cerca de 5.000 millones de persona<\/em><\/strong>s a nivel global se ha reducido.&nbsp;<strong><em>Hoy los multimillonarios son 3.300 millones de d\u00f3lares m\u00e1s ricos que en 2020.<\/em><\/strong>&nbsp;Se\u00f1ala el informe:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cA este ritmo, se necesitar\u00e1n 230 a\u00f1os para erradicar la pobreza; sin embargo, en tan solo 10 a\u00f1os, podr\u00edamos tener nuestro primer billonario\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Joseph Stiglitz, economista y Premio Nobel, aborda en su libro&nbsp;<strong><em>El precio de la desigualdad<\/em><\/strong>&nbsp;las cr\u00edticas a la meritocracia como justificaci\u00f3n de las grandes disparidades en ingresos y riqueza. Argumenta que esta visi\u00f3n se basa en la premisa de que dichas disparidades son el resultado de&nbsp;<strong><em>diferencias en talento y esfuerzo<\/em><\/strong>, pero ignora c\u00f3mo&nbsp;<strong><em>factores sist\u00e9micos y estructurales restringen las oportunidades para muchos.<\/em><\/strong>&nbsp;Stiglitz afirma:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cEl 90% de los que nacen pobres, mueren pobres<\/em><\/strong><em>, por m\u00e1s inteligentes y trabajadores que sean, y&nbsp;<strong>el 90 % de los que nacen ricos mueren ricos,<\/strong>&nbsp;por idiotas y haraganes que sean.&nbsp;<strong>Por ello, deducimos que el m\u00e9rito no tiene ning\u00fan valor\u201d.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>David Brooks, en su libro&nbsp;<strong><em>The Road to Character<\/em><\/strong>, realiza un recorrido de pensadores y l\u00edderes mundiales, y explora c\u00f3mo, a trav\u00e9s de su esfuerzo y sentido de sus propias limitaciones, fueron capaces de alcanzar grandes haza\u00f1as, pero advierte:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cLa gran mentira a la cabeza de la meritocracia es que las personas que han logrado m\u00e1s valen m\u00e1s que otras personas\u201d.<\/em><\/strong><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>La meritocracia esencialmente divide a la poblaci\u00f3n humana en exitosos y fracasados.&nbsp;<\/em><\/strong>Transmite el equivocado mensaje de que, si eres talentoso, decidido, trabajador y motivado, nada puede impedirte tener \u00e9xito, pero&nbsp;<strong><em>si no lo logras el problema eres t\u00fa.<\/em><\/strong>&nbsp;En su libro&nbsp;<strong><em>The Second Mountain<\/em><\/strong>, Brooks sostiene que hemos llevado el individualismo al extremo, y en el proceso hemos desgarrado el tejido social incorporando la mentira t\u00f3xica que&nbsp;<strong><em>\u2018la gente rica y exitosa es m\u00e1s valiosa\u2019<\/em>.&nbsp;<\/strong>Seg\u00fan Brooks, aunque fingimos que no compartimos esta idea, toda nuestra cultura lo confirma. En cierto modo, todos estamos implicados en un sistema en el que ciertos bienes materiales confieren estatus.&nbsp;<strong><em>La cultura actual, confunde eficiencia con valor humano<\/em><\/strong>. La capacidad para el trabajo duro es en s\u00ed misma el&nbsp;<strong><em>resultado de las dotes naturales y la educaci\u00f3n<\/em><\/strong>. As\u00ed que&nbsp;<strong><em>ni el talento ni el esfuerzo son m\u00e9ritos en s\u00ed mismos.<\/em><\/strong>&nbsp;La vida de los menos exitosos no vale menos, simplemente&nbsp;<strong><em>no existe una forma sensata de comparar el valor de las vidas humanas.&nbsp;<\/em><\/strong>Young, vio lo que estaba sucediendo en la sociedad, y en 2001 escribi\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cEn el nuevo entorno social, a los ricos y poderosos les ha ido muy bien. La meritocracia empresarial est\u00e1 de moda.&nbsp;<strong>Si los merit\u00f3cratas creen, como m\u00e1s y m\u00e1s se les anima a creer, que su avance proviene de sus propios m\u00e9ritos,&nbsp;<\/strong>pueden sentir que merecen cualquier cosa que puedan obtener.&nbsp;<strong>Pueden ser insoportablemente engre\u00eddos<\/strong>, mucho m\u00e1s que las personas que sab\u00edan que hab\u00edan logrado un ascenso no por sus propios m\u00e9ritos sino porque eran, como hijo o hija de alguien, los beneficiarios del nepotismo.&nbsp;<strong>Los reci\u00e9n llegados pueden realmente creer que tienen la moralidad de su lado.<\/strong>&nbsp;Tan segura se ha vuelto la \u00e9lite que casi no hay bloqueo en las recompensas que se arrogan.&nbsp;<strong>Como resultado, la desigualdad general se ha vuelto m\u00e1s grave con cada a\u00f1o que pasa\u201d.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><a>Atribuir los logros solo al esfuerzo y la voluntad es simplista, las personas que nacen en entornos desfavorecidos tienen menos oportunidades de desplegar sus capacidades y potencial. Kwame Appiah, profesor de filosof\u00eda y derecho en la Universidad de Nueva York, es hijo de madre inglesa y padre perteneciente a la etnia asante de Ghana. En su art\u00edculo&nbsp;<strong><em>The myth of meritocracy,&nbsp;<\/em><\/strong>escribe:<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cUn sistema de clases filtrado por la meritocracia seguir\u00eda siendo, un sistema de clases<\/em><\/strong><em>: implicar\u00eda una jerarqu\u00eda de respeto social, otorgando&nbsp;<strong>dignidad a los que est\u00e1n en la cima, pero negando el respeto y la autoestima a los que no heredaron los talentos y la capacidad de esfuerzo&nbsp;<\/strong>que, combinados con una educaci\u00f3n adecuada, les permitir\u00edan acceder a las ocupaciones mejor remuneradas\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Young abogaba por una sociedad que&nbsp;<strong><em>act\u00fae sobre valores plurales<\/em><\/strong>, incluida la amabilidad, el coraje y la sensibilidad, donde todos tengan la oportunidad de&nbsp;<strong><em>desarrollar sus propias capacidades especiales para vivir bien<\/em><\/strong>. Entonces, la pregunta es:&nbsp;<strong><em>\u00bfQu\u00e9 es necesario para que una vida humana vaya bien?<\/em><\/strong>&nbsp;Appiah, propone una respuesta.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cVivir bien significa enfrentar el desaf\u00edo que plantean tres cosas:&nbsp;<strong>tus capacidades, las circunstancias en las que naciste y los proyectos que t\u00fa mismo decides que son importantes\u201d.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Nos equivocamos cuando negamos no s\u00f3lo el m\u00e9rito sino la dignidad de aquellos cuya suerte en la loter\u00eda gen\u00e9tica y en las contingencias de su situaci\u00f3n hist\u00f3rica les ha sido menos favorable.<\/em><\/strong>&nbsp;Young muri\u00f3 de c\u00e1ncer a la edad de 86 a\u00f1os. Cuando agonizaba, estaba preocupado por si los inmigrantes africanos subcontratados que empujaban los carritos de comida por los pasillos del hospital recib\u00edan un sueldo digno. Su esperanza era que:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cTodos los ciudadanos pudieran tener la oportunidad de desarrollar sus propias capacidades especiales para llevar una buena vida\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>La meritocracia es una justificaci\u00f3n del sistema.<\/em><\/strong>&nbsp;Las personas que tienen m\u00e1s poder son las que tienen m\u00e1s motivos para querer y mantener esta idea. Sapolsky escribe:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201c<strong>No existe ning\u00fan \u2018merecimiento\u2019 justificable.<\/strong>&nbsp;La \u00fanica conclusi\u00f3n moral posible es que no tienes m\u00e1s derecho a que se satisfagan tus necesidades y deseos que cualquier otro humano\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Si el sector tecnol\u00f3gico no se hubiera vuelto tan central para la econom\u00eda, y si no estuviera impulsado por una din\u00e1mica tan fuerte donde el ganador se queda con todo, los magnates tecnol\u00f3gicos de hoy no se habr\u00edan vuelto tan ricos. Si ya ejercen demasiada influencia social, cultural y pol\u00edtica indebida, lo \u00faltimo que deber\u00edamos querer es darles foros p\u00fablicos a\u00fan mayores. Adela Cortina profesora de \u00c9tica y Filosof\u00eda Pol\u00edtica de la Universidad de Valencia en su libro&nbsp;<strong><em>\u00bf\u00c9tica o ideolog\u00eda de la inteligencia artificial?<\/em><\/strong>&nbsp;afirma que la IA es un saber cient\u00edfico-t\u00e9cnico que&nbsp;<strong><em>hay que encaminar en alguna direcci\u00f3n.<\/em><\/strong>&nbsp;Si quienes lo controlan son grandes empresas que quieren poder econ\u00f3mico o pa\u00edses que quieren poder geopol\u00edtico, entonces&nbsp;<strong><em>no est\u00e1 garantizado que sea bien usado.<\/em><\/strong>&nbsp;<strong><em>Si esta tecnolog\u00eda afecta a toda la humanidad, tiene que beneficiar a toda la humanidad.<\/em><\/strong>&nbsp;Cortina escribe:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cEl ser humano no tiene precio, porque no tiene un equivalente, y s\u00ed dignidad.<\/em><\/strong><em>&nbsp;Es la ra\u00edz moral de una \u00e9tica cosmopolita, que exige que&nbsp;<strong>todas sean tratadas como fines en s\u00ed, que no sean da\u00f1adas y se las empodere para que lleven adelante los proyectos de felicidad que no perjudiquen a otras\u201d.<\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Daron Acemo\u011flu, Simon Johnson y James Robinson, este a\u00f1o obtuvieron el&nbsp;Nobel de Econom\u00eda&nbsp;por demostrar&nbsp;c\u00f3mo los sistemas pol\u00edticos y econ\u00f3micos introducidos por los colonizadores&nbsp;determinan si un pa\u00eds es rico o pobre. 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