{"id":1047,"date":"2024-04-01T10:30:50","date_gmt":"2024-04-01T13:30:50","guid":{"rendered":"https:\/\/www.imagen.cl\/blog\/?p=1047"},"modified":"2024-04-01T11:53:18","modified_gmt":"2024-04-01T14:53:18","slug":"acoplamiento-neuronal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/2024\/04\/01\/acoplamiento-neuronal\/","title":{"rendered":"Acoplamiento neuronal"},"content":{"rendered":"\n<p>Los f\u00edsicos han discutido durante m\u00e1s de un siglo sobre si nos es posible conocer la realidad o si s\u00f3lo podemos discutir sobre nuestras descripciones de ella. Cuando Einstein ten\u00eda casi sesenta a\u00f1os, escribi\u00f3 un art\u00edculo titulado&nbsp;<strong><em>Physics and Reality&nbsp;<\/em><\/strong>en el que se\u00f1al\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cLa totalidad de nuestras experiencias sensoriales pueden ser puestas en orden mediante un proceso mental: este hecho en s\u00ed tiene una naturaleza que nos llena de&nbsp;<strong>reverente temor<\/strong>, porque&nbsp;<strong>jam\u00e1s seremos capaces de comprenderlo por completo<\/strong>. Bien se podr\u00eda decir que&nbsp;<strong>&#8216;el eterno misterio del mundo es su comprensibilidad&#8217;<\/strong>\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Einstein lleg\u00f3 a la convicci\u00f3n de que las teor\u00edas y f\u00f3rmulas del conocimiento cient\u00edfico transmiten s\u00f3lo una parte de la realidad. M\u00e1s all\u00e1 de ellos, conjetur\u00f3, yace lo inconmensurable, lo inexplicable e incluso lo milagroso. Una cosa es&nbsp;<strong><em>&#8216;la realidad objetiva&#8217;<\/em><\/strong>&nbsp;y otra bien distinta&nbsp;<strong><em>&#8216;lo que percibimos de ella&#8217;.&nbsp;<\/em><\/strong>No podemos decir exactamente qu\u00e9 es la realidad porque, si existe, no la podemos conocer ya que nuestras experiencias sensoriales son limitadas.&nbsp;<strong><em>Nuestra percepci\u00f3n es subjetiva.<\/em><\/strong>&nbsp;Dos personas pueden mirar la misma manzana, una la describir\u00e1 roja oscura mientras que otra podr\u00eda decir que es morada, dependiendo de la sensibilidad de sus fotorreceptores.&nbsp;<strong><em>Nuestra biolog\u00eda, lenguaje, cultura y experiencias pasadas moldean nuestra percepci\u00f3n.&nbsp;<\/em><\/strong>E incluso cuando faltan datos, nuestro cerebro se encarga de llenar los espacios vac\u00edos, alterando la forma en que percibimos la realidad. En el libro&nbsp;<strong><em>Del ser al hacer<\/em><\/strong>, Humberto Maturana se\u00f1al\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cTodo lo que es dicho, es dicho por un observador.<\/em><\/strong><em>&nbsp;[\u2026] no existe ning\u00fan m\u00e9todo verificable para establecer un nexo entre las propias afirmaciones y una realidad independiente del observador cuya existencia uno a lo mejor da por sentada.&nbsp;<strong>Nadie puede reclamar un acceso privilegiado a una verdad o realidad externa\u201d.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Como bi\u00f3logo, Maturana se ocup\u00f3 de advertirnos que los seres humanos estamos estructuralmente limitados para percibir toda la complejidad de una realidad externa independiente a nosotros mismos.&nbsp;<strong><em>Nuestro cerebro reduce e inventa el mundo.<\/em><\/strong>&nbsp;Lo que experimentamos es una&nbsp;<strong><em>ilusi\u00f3n pr\u00e1ctica<\/em><\/strong>. Rafael Echeverr\u00eda en su libro&nbsp;<strong><em>Ontolog\u00eda del Lenguaje<\/em><\/strong>&nbsp;lo expres\u00f3 de esta forma:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cNo sabemos c\u00f3mo las cosas son.<\/em><\/strong><em>&nbsp;S\u00f3lo sabemos c\u00f3mo las observamos o c\u00f3mo las interpretamos.&nbsp;<strong>Vivimos en mundos interpretativos\u201d.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Construimos nuestros modelos mentales a partir de la observaci\u00f3n de miles de instantes y experiencias, de las que sacamos conclusiones y elaboramos teor\u00edas sobre c\u00f3mo funciona el mundo.&nbsp;<strong><em>Estos relatos de causa y efecto conforman nuestras creencias<\/em><\/strong>, los pilares que sustentan nuestra particular forma de interpretar la realidad. Pensamos que esas creencias son personales y propias porque nos ayudan a describir el mundo que habitamos y a explicarnos qui\u00e9nes somos. Sin embargo, muchas de estas creencias, son err\u00f3neas. En&nbsp;<strong><em>La deshumanizaci\u00f3n del arte<\/em><\/strong>&nbsp;Ortega advert\u00eda:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cNuestras convicciones m\u00e1s arraigadas, m\u00e1s indubitables, son las m\u00e1s sospechosas.<\/em><\/strong><em>&nbsp;Ellas constituyen nuestro l\u00edmite, nuestros confines, nuestra prisi\u00f3n\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Hugo Mercier y Dan Sperber en su libro&nbsp;<strong><em>The Enigma of Reason<\/em><\/strong>&nbsp;afirman que la&nbsp;<strong><em>raz\u00f3n humana<\/em><\/strong>&nbsp;no puede llegar a una verdad objetiva. Nuestros patrones de percepci\u00f3n y razonamiento son v\u00edctimas constantes de una serie de prejuicios y deficiencias. Mercier y Sperber sostienen que&nbsp;<strong><em>&#8216;la raz\u00f3n&#8217; evolucion\u00f3 porque es una herramienta social.<\/em><\/strong>&nbsp;La raz\u00f3n es oportunista y ecl\u00e9ctica. Seg\u00fan estos investigadores, el rol principal de la raz\u00f3n puede ser ret\u00f3rico: la raz\u00f3n ayuda a simplificar y esquematizar argumentos intuitivos, destacando y a menudo exagerando su fuerza. La raz\u00f3n evolucion\u00f3 para&nbsp;<strong><em>convencer y persuadir, ganar discusiones, defender y justificar acciones y decisiones frente a otras personas.&nbsp;<\/em><\/strong>En sus palabras:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cSostenemos que la raz\u00f3n tiene dos funciones principales:&nbsp;<strong>la de producir razones para justificarse a uno mismo y la de producir argumentos para convencer a los dem\u00e1s\u201d.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Nick Enfield, profesor de ling\u00fc\u00edstica en la Universidad de Sydney, en su libro&nbsp;<strong><em>Lenguaje versus realidad: por qu\u00e9 el lenguaje es bueno para los abogados y malo para los cient\u00edficos<\/em><\/strong>, afirma que la realidad importa porque nuestra supervivencia depende de ella. Para navegar por el mundo, como individuos, primero reducimos su complejidad a trav\u00e9s de la interfaz de nuestra percepci\u00f3n sensorial. Pero luego, como especie social, para coordinarnos en torno a la realidad que percibimos, hemos agregado&nbsp;<strong><em>otra interfaz con mayor nivel de abstracci\u00f3n: el lenguaje.<\/em><\/strong>&nbsp;Enfield escribe:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cNormalmente pensamos en las palabras como una herramienta para describir el mundo que nos rodea. Una taquigraf\u00eda o etiqueta \u00fatil para expresar significado.&nbsp;<strong>Pero las palabras tienen poder.<\/strong>&nbsp;La forma en que describimos las cosas afecta c\u00f3mo las vemos.&nbsp;<strong>Pero peor a\u00fan, las palabras, al dirigir la atenci\u00f3n, pueden actuar como interruptores de la mente, limitando una comprensi\u00f3n m\u00e1s amplia de una situaci\u00f3n\u201d.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>C\u00f3mo veo una imagen es un asunto privado. Pero c\u00f3mo lo etiqueto es una imposici\u00f3n a los dem\u00e1s.&nbsp;<\/em><\/strong>\u00c9ste es el&nbsp;<strong><em>&#8216;marco ling\u00fc\u00edstico&#8217;<\/em><\/strong>. Encuadrar no es s\u00f3lo una forma diferente de ver una escena.&nbsp;<strong><em>Es un acto de influencia.<\/em><\/strong>&nbsp;Utilizar el lenguaje para indicar a las personas que vean las cosas de una manera en contraposici\u00f3n a otras formas en que podr\u00edan haberlas visto. Esto tiende a cerrar nuestra conciencia de otras formas de ver. Los errores en nuestro razonamiento, con toda su carga de sesgos cognitivos, hacen que nuestros procesos de pensamiento naturales sean profundamente subjetivos y parciales. Por lo tanto,&nbsp;<strong><em>el lenguaje est\u00e1 lejos de ser un medio que refleja el mundo como es.<\/em><\/strong>&nbsp;Creamos mundos diferentes usando vocabularios diferentes de una realidad que excede por mucho la capacidad de nuestros sentidos.&nbsp;<strong><em>Para Enfield el lenguaje es un cuchillo que usamos para cortar hechos.<\/em><\/strong>&nbsp;Y como cualquier cuchillo, puede ser a la vez&nbsp;<strong><em>destructor y creador.<\/em><\/strong>&nbsp;Una de las propiedades m\u00e1s peligrosas del lenguaje es que&nbsp;<strong><em>nos permite decir cosas que no son ciertas.<\/em><\/strong>&nbsp;El peligro no es s\u00f3lo que la gente pueda ser enga\u00f1ada, sino que&nbsp;<strong><em>la falsedad se difunde mucho m\u00e1s r\u00e1pido y puede ser m\u00e1s eficaz que la verdad.<\/em><\/strong>&nbsp;Enfield comenta:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cSi asumimos que el objetivo principal del lenguaje es revelar la verdad, eso hace que el lenguaje parezca profundamente defectuoso.&nbsp;<\/em><\/strong><em>Pero si entendemos el lenguaje como una&nbsp;<strong>herramienta para convencer y persuadir<\/strong>, podemos reconocer su poder\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Enfield, en su libro, utiliza los t\u00e9rminos&nbsp;<strong><em>&#8216;cient\u00edfico&#8217;<\/em><\/strong>&nbsp;y&nbsp;<strong><em>&#8216;abogado&#8217;<\/em><\/strong>&nbsp;como caricaturas de&nbsp;<strong><em>dos maneras diferentes de pensar acerca de para qu\u00e9 sirve el lenguaje.<\/em><\/strong>&nbsp;El&nbsp;<strong><em>lenguaje falla en la labor cient\u00edfica<\/em><\/strong>, por ser tan ambiguo y aproximado, por qu\u00e9 distrae y desmerece, por qu\u00e9 se queda corto cuando intentamos describir una experiencia o captar una emoci\u00f3n. Sin embargo,&nbsp;<strong><em>como herramienta de coordinaci\u00f3n<\/em><\/strong>, destaca por su capacidad para dirigir la atenci\u00f3n de las personas, enmarcar situaciones de manera arbitraria, manipular prejuicios, coordinar acciones, gestionar reputaciones y regular la vida social.&nbsp;<strong><em>El lenguaje es una infraestructura dise\u00f1ada para la coordinaci\u00f3n social y no para la transferencia de informaci\u00f3n.<\/em><\/strong>&nbsp;En palabras de Enfield:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cEl cient\u00edfico busca conocer la verdad, mientras que el abogado busca persuadir.&nbsp;<\/em><\/strong><em>Y al persuadir, el abogado no busca llegar a la verdad sino salirse con la suya. No busca explicar sino defender.&nbsp;<strong>El cient\u00edfico a veces puede trabajar solo, pero el trabajo del abogado es necesariamente social y el lenguaje es su principal herramienta\u201d.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El neurocient\u00edfico Mariano Sigman, en su libro&nbsp;<strong><em>El poder de las palabras,&nbsp;<\/em><\/strong>explica que cuando las ideas que construimos se expresan a trav\u00e9s del lenguaje, les damos una apariencia de verdad mucho mayor de la que les corresponde. A la falibilidad intr\u00ednseca de la percepci\u00f3n y del razonamiento humano le agregamos la reflexividad del lenguaje, que profundiza y ampl\u00eda los errores.&nbsp;<strong><em>Definir categor\u00edas y etiquetarlas mediante el lenguaje, permite expresar ideas complejas en pocas palabras que cobran vida propia en otras mentes.<\/em><\/strong>&nbsp;Sin embargo, esto tiene un costo. Al&nbsp;<strong><em>reducir y proyectar detalles infinitos de una realidad an\u00e1loga en unas pocas categor\u00edas digitales perdemos resoluci\u00f3n.&nbsp;<\/em><\/strong>En palabras de Sigman:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cEs como ver el mundo a trav\u00e9s de un filtro que granula la imagen en unos pocos pixeles\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Sigman, explica que nuestro cerebro no funciona como una computadora que almacena archivos y luego los recupera tal como los guard\u00f3. Sino que cada vez que recuperamos un recuerdo de nuestra memoria, lo modificamos.&nbsp;<strong><em>Nuestra memoria es reconstructiva.<\/em><\/strong>&nbsp;Siempre que pensamos que estamos recordando algo con una imagen perfecta, en realidad estamos cambiando ese recuerdo, en relaci\u00f3n con nuestro estado de \u00e1nimo, ideas y contexto actual.Sigman se\u00f1ala:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cUna vez visto que los sesgos de nuestra cognici\u00f3n nos llevan a todo tipo de errores, propongo una soluci\u00f3n:&nbsp;<strong>aprender a conversar con otros y con nosotros mismos.<\/strong>&nbsp;Esta herramienta ancestral, a la vez tan simple y poderosa, hace visibles fallos del razonamiento que suelen pasar inadvertidos.&nbsp;<strong>El di\u00e1logo nos permite resolverlos y as\u00ed mejorar sustancialmente nuestra forma de pensar\u201d.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, para tener una buena conversaci\u00f3n,&nbsp;<strong><em>debemos ser capaces de conectar<\/em><\/strong>. Beau Sievers en su art\u00edculo&nbsp;<strong><em>How consensus-building conversation changes our minds and aligns our brains,&nbsp;<\/em><\/strong>explica que cuando asimilamos lo que alguien est\u00e1 diciendo, y esa persona comprende lo que nosotros decimos, es porque, de alguna manera nuestros cerebros se han alineado. En ese momento, nuestros cuerpos, nuestro pulso, expresiones faciales, las emociones que experimentamos, el hormigueo en la nuca y en los brazos, empiezan a armonizarse. Nuestros cerebros y nuestros cuerpos se sincronizan porque estamos&nbsp;<strong><em>&#8216;acoplados neuronalmente&#8217;<\/em><\/strong>. Cuando no estamos acoplados neuronalmente tenemos problemas para comunicarnos. Pero&nbsp;<strong><em>cuando empezamos a sincronizarnos, se facilita la comprensi\u00f3n mutua.<\/em><\/strong>&nbsp;En palabras de Sievers:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cEl acoplamiento neuronal de hablante y oyente predice el \u00e9xito de la comunicaci\u00f3n\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Charles Duhigg en su libro&nbsp;<strong><em>Supercommunicators: How to Unlock the Secret Language of Connection<\/em><\/strong>, se\u00f1ala que a algunas personas les cuesta much\u00edsimo sincronizarse con otras, incluso cuando hablan con amigos cercanos. Sin embargo, otras est\u00e1n especialmente dotadas para este tipo de acoplamiento neuronal, ya que parecen sincronizarse sin esfuerzo pr\u00e1cticamente con todos. Los investigadores denominan a estas personas:&nbsp;<strong><em>&#8216;participantes de alta centralidad&#8217;.&nbsp;<\/em><\/strong>En palabras de Sievers:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cLos participantes de alta centralidad,&nbsp;<strong>son mucho m\u00e1s proclives a acoplar su propia actividad cerebral con la del grupo<\/strong>, y juegan un papel muy importante al crear convergencia grupal facilitando la conversaci\u00f3n\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Los investigadores han descubierto que los&nbsp;<strong><em>&#8216;participantes de alta centralidad&#8217;<\/em><\/strong>, en sus conversaciones se destacan por:<\/p>\n\n\n\n<ul>\n<li><strong>Escuchar con atenci\u00f3n lo que se dice y lo que no se dice.<\/strong>&nbsp;Escuchar requiere prestar atenci\u00f3n a algo m\u00e1s que las palabras. Tambi\u00e9n necesitamos prestar atenci\u00f3n a las<strong><em>&nbsp;expresiones emocionales no verbales&nbsp;<\/em><\/strong>de nuestro interlocutor: los sonidos que emite, los gestos, el tono de voz y la cadencia, la postura corporal y los gestos.<\/li>\n\n\n\n<li><strong>Formular preguntas apropiadas.&nbsp;<\/strong>Preguntas de seguimiento como:&nbsp;<strong><em>&#8216;\u00bfQu\u00e9 quieres decir?&#8217;<\/em><\/strong>&nbsp;o&nbsp;<strong><em>&#8216;\u00bfPor qu\u00e9 crees que ha dicho eso?&#8217;<\/em><\/strong>, son un indicio de que se est\u00e1 interesado en la conversaci\u00f3n, mientras que declaraciones que cambian de tema son indicios de que nuestro interlocutor quiere pasar a otra cosa. Hacer preguntas, captar se\u00f1ales y a\u00f1adir elementos a la conversaci\u00f3n favorecen la conexi\u00f3n.<\/li>\n\n\n\n<li><strong>Reconocer y acoplarse al humor de los dem\u00e1s.&nbsp;<\/strong>Cuando nos acoplamos al humor y la energ\u00eda de alguien, estamos mostr\u00e1ndole que queremos conectar. A veces es posible que queramos encajar exactamente con su humor, en otros momentos, podr\u00edamos querer expresarlo de forma distinta. Pero, en cada caso, estamos enviando un mensaje:&nbsp;<strong><em>percibo tus sentimientos<\/em><\/strong>. Este claro deseo de conectar es un paso esencial para ayudarnos a establecer v\u00ednculos.<\/li>\n\n\n\n<li><strong>Hacer que sus sentimientos se perciban con facilidad.&nbsp;<\/strong>Las emociones impactan en todas las conversaciones. Un objetivo cr\u00edtico, en cualquier di\u00e1logo significativo, es sacar las emociones a la superficie.&nbsp;<strong><em>Las preguntas profundas<\/em><\/strong>&nbsp;son especialmente efectivas para crear intimidad porque hacen que la gente describa sus creencias, valores, sentimientos y experiencias de formas que pueden revelar alguna vulnerabilidad. Y esta provoca el contagio emocional, lo que permite alinearnos m\u00e1s.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Cada palabra o gesto no est\u00e1 relacionado con algo exterior a nosotros, sino con nuestro interior. Son nuestras acciones y las emociones que est\u00e1n en su base, las que especifican y dan a nuestras palabras su significado particular.&nbsp;<strong>Aunque todos podamos compartir una misma base biol\u00f3gica<\/strong>,&nbsp;<strong>la forma en que construimos significados difiere en cada uno de nosotros.<em>&nbsp;El lenguaje act\u00faa como medio para moldear y modificar nuestras percepciones.<\/em><\/strong>&nbsp;<strong><em>Somos, en esencia, el resultado de las narraciones que nos contamos a nosotros mismos y las que compartimos con otros.<\/em><\/strong>&nbsp;Nuestra comprensi\u00f3n de la realidad necesita una revisi\u00f3n completa. En lugar de verla como un escenario externo fijo en el que se desarrollan los acontecimientos, deber\u00edamos considerarla como una&nbsp;<strong><em>interacci\u00f3n din\u00e1mica entre observadores y su entorno.<\/em><\/strong>&nbsp;La realidad, desde este punto de vista, no reside ah\u00ed fuera, independientemente de nosotros. M\u00e1s bien,&nbsp;<strong><em>la realidad son nuestras interacciones con el mundo, moldeadas y definidas por nuestras observaciones y conexiones.&nbsp;<\/em><\/strong>No hay una sola forma correcta de conectar con otras personas. Hay destrezas que hacen las conversaciones m\u00e1s f\u00e1ciles y menos inc\u00f3modas. Hay consejos que incrementan las probabilidades de mejorar las interacciones. Pero&nbsp;<strong><em>lo importante es querer conectar, querer comprender al otro, querer mantener una conversaci\u00f3n profunda<\/em><\/strong>, incluso cuando es duro y da miedo, o cuando ser\u00eda mucho m\u00e1s f\u00e1cil alejarse. La realidad no es m\u00e1s que una red de conversaciones. Como ense\u00f1\u00f3 Humberto Maturana en&nbsp;<strong><em>Desde La Biolog\u00eda a la Psicolog\u00eda<\/em><\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cLo humano existe en el conversar y todo quehacer humano ocurre como una red de conversaciones\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los f\u00edsicos han discutido durante m\u00e1s de un siglo sobre si nos es posible conocer la realidad o si s\u00f3lo podemos discutir sobre nuestras descripciones de ella. 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