{"id":952,"date":"2023-11-06T12:11:27","date_gmt":"2023-11-06T15:11:27","guid":{"rendered":"https:\/\/www.imagen.cl\/blog\/?p=952"},"modified":"2023-11-06T12:11:27","modified_gmt":"2023-11-06T15:11:27","slug":"lejos-del-arbol","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/2023\/11\/06\/lejos-del-arbol\/","title":{"rendered":"Lejos del \u00e1rbol"},"content":{"rendered":"\n<p>Albert Einstein, icono cient\u00edfico del siglo XX, no fue ajeno a las complejidades de la vida familiar, particularmente en su relaci\u00f3n con sus hijos. Su romance con Mileva Mari\u0107, una brillante compa\u00f1era de clase de origen serbio tom\u00f3 un giro inesperado luego del&nbsp;<strong><em>nacimiento en secreto de su hija Lieserl<\/em><\/strong>&nbsp;a fines de 1901 o principios de 1902. Revelada solo en 1986 a trav\u00e9s de correspondencia privada entre Einstein y Mileva, la historia de Lieserl a\u00fan permanece envuelta en el misterio, posiblemente marcada por una adopci\u00f3n en Serbia, como se plantea en el libro&nbsp;<strong><em>Einstein&#8217;s Daughter: The Search for Lieserl<\/em><\/strong>&nbsp;de Michele Zackheim. Un a\u00f1o despu\u00e9s del nacimiento de Lieserl, Albert y Mileva se casaron, y&nbsp;<strong><em>en mayo de 1904, naci\u00f3 Hans Albert<\/em><\/strong>, su segundo hijo. Walter Isaacson, en&nbsp;<strong><em>Einstein: His Life and Universe<\/em><\/strong>, recoge testimonios de Hans Albert, que revelan una relaci\u00f3n paterna marcada tanto por el&nbsp;<strong><em>respeto como por la distancia emocional<\/em><\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cLo extraordinario de mi padre radicaba en su tenacidad por resolver problemas; persist\u00eda incluso despu\u00e9s de errar en sus intentos. Incesantemente, volv\u00eda a la carga.&nbsp;<strong>Curiosamente, parecer\u00eda que el \u00fanico proyecto del cual se retir\u00f3 fui yo.<\/strong>&nbsp;Intent\u00f3 aconsejarme sin \u00e9xito, d\u00e1ndose cuenta de que no era m\u00e1s que una p\u00e9rdida de tiempo debido a mi terquedad\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Hans Albert sigui\u00f3 los pasos acad\u00e9micos de su padre en la Escuela Polit\u00e9cnica Federal de Z\u00farich, especializ\u00e1ndose en Ingenier\u00eda Civil y culminando con un doctorado en Ciencias T\u00e9cnicas en 1936.&nbsp;En el libro&nbsp;<strong><em>Hans Albert Einstein: His Life as a Pioneering Engineer<\/em><\/strong>, Robert Ettema y Cornelia Mutel destacan:<\/p>\n\n\n\n<p><em>&#8220;<strong>Hans Albert forj\u00f3 teor\u00edas y m\u00e9todos pr\u00e1cticos fundamentales<\/strong>&nbsp;para nuestra comprensi\u00f3n contempor\u00e1nea del transporte de sedimentos en cuerpos de agua&#8221;.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Siguiendo una trayectoria paralela a la de su padre, Hans Albert se traslad\u00f3 a Estados Unidos, impartiendo clases de ingenier\u00eda hidr\u00e1ulica en la Universidad de California. Fue reconocido como una rara amalgama de cient\u00edfico investigador de alto calibre, ingeniero pr\u00e1ctico ejemplar y docente excepcional.&nbsp;<strong><em>Con humor resignado, Hans Albert respond\u00eda a las comparaciones con su famoso padre:<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>&#8220;<strong>Aprender a re\u00edrse de ello desde ni\u00f1o<\/strong>&nbsp;era la \u00fanica manera de no desesperarse&#8221;.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Pocas cosas son tan gratificantes como los hijos sanos y queridos.<\/em><\/strong>&nbsp;Einstein reconoci\u00f3 las cualidades que ve\u00eda en Hans Albert y lo expres\u00f3 en una carta:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cEs un gozo tener un hijo que no solo hered\u00f3 mis rasgos de personalidad sino tambi\u00e9n la capacidad<\/em><\/strong><em>&nbsp;de dedicarse con sacrificio a un fin trascendental a lo largo de los a\u00f1os\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Hanoch Gutfreund y J\u00fcrgen Renn, en&nbsp;<strong><em>Einstein on Einstein: Autobiographical and Scientific Reflections<\/em><\/strong>, relatan que el tercer hijo de Einstein,&nbsp;<strong><em>Eduard, que naci\u00f3 en 1910, ten\u00eda una salud muy fr\u00e1gil y frecuentemente enfermaba de gravedad.<\/em><\/strong>&nbsp;Pese a ello, Eduard, se convirti\u00f3 en un excelente estudiante y&nbsp;<strong><em>se interes\u00f3 especialmente en las artes, la poes\u00eda y el piano.&nbsp;<\/em><\/strong>Entablaba intensas discusiones con su padre sobre m\u00fasica y filosof\u00eda, lo cual Einstein, incentivaba. Pero, luego de la separaci\u00f3n y futuro divorcio del matrimonio, Mileva, regres\u00f3 a Suiza con los ni\u00f1os. Einstein mantuvo una extensa correspondencia con sus hijos especialmente con Eduard.&nbsp;<strong><em>Eduard, se apasion\u00f3 por las teor\u00edas de Sigmund Freud y quer\u00eda ser psiquiatra.&nbsp;<\/em><\/strong>Eduard escribi\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>&#8220;A veces es dif\u00edcil tener un padre tan importante<\/em><\/strong><em>&nbsp;porque uno se siente tan poco importante&#8221;.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Lamentablemente Eduard comenz\u00f3 a experimentar profundos cambios de \u00e1nimo.<\/em><\/strong>&nbsp;Einstein le escribi\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>&#8220;La vida es como andar en bicicleta.<\/em><\/strong><em>&nbsp;Para mantener el equilibrio, debes seguir pedaleando&#8221;.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En 1930, Einstein fue a visitar a su hijo con la intenci\u00f3n de reconfortarlo en su creciente desesperaci\u00f3n. Pasaron mucho tiempo tocando el piano juntos, pero no sirvi\u00f3 de nada. Eduard segu\u00eda peor. Poco despu\u00e9s de que Einstein se march\u00f3, Eduard amenaz\u00f3 con tirarse por la ventana de su habitaci\u00f3n, pero su madre lo detuvo. Mientras estudiaba medicina en 1932 Eduard tuvo que ser hospitalizado en una cl\u00ednica psiqui\u00e1trica.&nbsp;<strong><em>En 1933, con 22 a\u00f1os, se le diagnostic\u00f3 esquizofrenia.<\/em><\/strong>&nbsp;Eso afect\u00f3 profundamente a Einstein, quien escribi\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p><em>&#8220;Al m\u00e1s refinado de mis hijos,&nbsp;<strong>al que realmente consideraba de mi propia naturaleza, le sobrevino una enfermedad mental incurable&#8221;.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Tres a\u00f1os m\u00e1s tarde, Einstein visit\u00f3 a su hijo en el centro siqui\u00e1trico. Isaacson describe el encuentro:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201c\u00c9l y Eduard hab\u00edan tocado juntos con frecuencia, [\u2026]&nbsp;<strong>La fotograf\u00eda de ambos realizada durante aquella visita resulta especialmente pat\u00e9tica.<\/strong>&nbsp;Est\u00e1n los dos sentados de manera inc\u00f3moda uno al lado del otro, vestidos con traje, en lo que parece ser la sala de visitas del manicomio.&nbsp;<strong>Einstein sostiene su viol\u00edn y su arco con la mirada ausente. Eduard, cabizbajo, contempla fijamente un mont\u00f3n de papeles, mientras su rostro, parece contraerse en una mueca de dolor\u201d.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Esta fue la \u00faltima vez que Einstein vio a su hijo menor<\/em><\/strong>. A Eduard no le permit\u00edan ingresar a Estados Unidos por tener un trastorno mental. Muri\u00f3 de un accidente cerebrovascular en 1965, a los 55 a\u00f1os.&nbsp;<strong><em>Hab\u00eda pasado m\u00e1s de 30 a\u00f1os de su vida en la cl\u00ednica psiqui\u00e1trica de Burgh\u00f6lzli en Z\u00farich.<\/em><\/strong>&nbsp;Las vivencias de Einstein con sus hijos reflejan las teor\u00edas contempor\u00e1neas sobre la paternidad y la identidad.&nbsp;<strong><em>La mayor\u00eda de los hijos comparten al menos algunos rasgos con sus padres. Sin embargo, tambi\u00e9n portan genes at\u00e1vicos y rasgos recesivos, y est\u00e1n sometidos desde el principio a est\u00edmulos ambientales que escapan al control de los padres.<\/em><\/strong>&nbsp;Andrew Solomon profesor de psicolog\u00eda de la Universidad de Cornell y profesor de la Facultad de Medicina de Yale, realiz\u00f3 un largo y extenso estudio de padres que cr\u00edan hijos con discapacidades y diferencias f\u00edsicas, mentales y sociales significativas. Su trabajo dio origen al libro&nbsp;<strong><em>Lejos del \u00e1rbol: padres, ni\u00f1os y la b\u00fasqueda de identidad<\/em><\/strong>&nbsp;que posteriormente fue adaptado en un documental dirigido por Rachel Dretzin. El proyecto surgi\u00f3 del deseo de Solomon de perdonar a sus propios padres, quienes, aceptaron sin esfuerzo su dislexia, pero no su homosexualidad. Escribe Solomon:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cNo existe lo que llamamos \u00abreproducci\u00f3n\u00bb.&nbsp;<\/em><\/strong><em>Cuando dos personas deciden tener un beb\u00e9, se comprometen a realizar un&nbsp;<strong>acto de producci\u00f3n<\/strong>, y el uso generalizado de la palabra \u00abreproducci\u00f3n\u00bb para esta acci\u00f3n, en la que se implican dos personas, es en el mejor de los casos&nbsp;<strong>un eufemismo para consolar a los futuros padres antes de implicarse en algo que est\u00e1 por encima de ellos\u201d.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Solomon quer\u00eda entender c\u00f3mo abordan los padres la relaci\u00f3n con hijos cuyas identidades son muy diferentes de las suyas.<\/em><\/strong>&nbsp;Solomon distingue dos tipos de identidades:&nbsp;<strong><em>la horizontal y la vertical<\/em><\/strong>. La religi\u00f3n, la raza, el idioma y la nacionalidad son identidades verticales comunes que se transmiten de padres a hijos; las identidades horizontales se refieren a rasgos de un hijo que son ajenos a los de sus padres, ya sean inherentes, como una discapacidad f\u00edsica, o adquiridos, como la criminalidad. Escribe:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cLa mayor\u00eda de los hijos comparten al menos algunos rasgos con sus padres. Son estas identidades verticales.<\/em><\/strong><em>&nbsp;Caracteres y valores pasan de padres a hijos a lo largo de las generaciones no solo a trav\u00e9s de hebras de ADN, sino tambi\u00e9n a trav\u00e9s de normas culturales compartidas. [\u2026]&nbsp;<strong>Las identidades horizontales pueden ser expresi\u00f3n de genes recesivos, mutaciones azarosas, influencias prenatales o valores y preferencias que un hijo no comparte con sus progenitores\u201d.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Las identidades verticales suelen ser valoradas, pero las identidades horizontales a menudo son consideradas defectos.<\/em><\/strong>&nbsp;Solomon, estudi\u00f3 familias con hijos sordos y enanos; con s\u00edndrome de Down, con autismo, esquizofrenia o que padecen m\u00faltiples y severas discapacidades; ni\u00f1os prodigio; o que fueron concebidos como consecuencia de una violaci\u00f3n; o han cometido cr\u00edmenes; o son transexuales. Solomon recuerda un refr\u00e1n que dice que&nbsp;<strong><em>una manzana no cae lejos del \u00e1rbol,&nbsp;<\/em><\/strong>queriendo decir que un ni\u00f1o se parece a su padre o a su madre; sin embargo,&nbsp;<strong><em>los ni\u00f1os que estudi\u00f3 son manzanas que han ca\u00eddo en cualquier parte<\/em><\/strong>, algunas dos o tres huertos m\u00e1s all\u00e1 y otras en el otro extremo del planeta. El especialista canadiense Dick Sobsey, que es padre de un hijo discapacitado en el art\u00edculo&nbsp;<strong><em>Transformational outcomes associated with parenting children who have disabilities<\/em><\/strong>, escribe junto a Kate Scorgie:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cEs m\u00e1s probable que los padres de hijos con discapacidades relativamente leves se ajusten o se acomoden<\/em><\/strong><em>&nbsp;a sus necesidades haciendo cambios menores o superficiales. Y, al contrario: a&nbsp;<strong>los padres de hijos con discapacidades m\u00e1s severas puede resultarles m\u00e1s dif\u00edcil, cuando no imposible,<\/strong>&nbsp;seguir haciendo la vida que hac\u00edan antes; como resultado,&nbsp;<strong>es m\u00e1s probable que experimenten transformaciones\u201d.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Solomon entrevist\u00f3 a unas 300 familias durante los m\u00e1s de 10 a\u00f1os que dur\u00f3 la investigaci\u00f3n para el libro.<\/em><\/strong>&nbsp;Una vez realiz\u00f3 dos entrevistas consecutivas. La primera a una mujer blanca adinerada que ten\u00eda un hijo autista con escasas capacidades, y la segunda a una mujer afroamericana pobre tambi\u00e9n con un hijo autista muy similar. La mujer m\u00e1s privilegiada econ\u00f3mica y socialmente hab\u00eda pasado a\u00f1os intentando in\u00fatilmente mejorar la vida de su hijo. La mujer pobre jam\u00e1s pens\u00f3 que pudiera mejorar la vida de su hijo, porque nunca hab\u00eda conseguido mejorar su propia vida, y no la atormentaba sentimiento alguno de fracaso. La primera mujer encontraba extremadamente dif\u00edcil el trato con su hijo.&nbsp;<strong><em>\u201cLo rompe todo&#8221;<\/em><\/strong>, dec\u00eda apesadumbrada. La otra mujer ten\u00eda una vida relativamente feliz con su hijo.&nbsp;<strong><em>\u201cCualquier cosa que pueda romperse estaba ya rota hace mucho tiempo\u201d<\/em><\/strong>. Escribe Solomon:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cTener hijos que constituyen excepciones exagera las tendencias de los padres;<\/em><\/strong><em>&nbsp;los que tienden a ser malos padres se convierten en padres atroces, pero los que tienden a ser buenos padres terminan siendo padres extraordinarios.\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Solomon, adopta el punto de vista contrario al de Tolst\u00f3i en las primeras l\u00edneas de&nbsp;<strong><em>Ana Karenina.<\/em><\/strong>&nbsp;Para Solomon:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cLas familias desgraciadas que rechazan a los hijos diferentes tienen mucho en com\u00fan, mientras que&nbsp;<strong>las familias felices que se esfuerzan por aceptarlos son felices de muy diversas maneras.\u201d<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Una entrevista impactante es la que realiz\u00f3 a Tom y Sue Klebold, padres de Dylan,&nbsp;<strong><em>uno de los dos adolescentes que realizaron la masacre de Columbine y se suicidaron luego de la balacera.<\/em><\/strong>&nbsp;Estos padres han sido criticados y denostados p\u00fablicamente bajo el supuesto de que, \u201cseguramente, deben haber fallado en la crianza y contribuido al estado mental de su hijo\u201d, pero no hay evidencia de ello. Luego de la entrevista Sue afirm\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cLa vida est\u00e1 llena de sufrimiento, y este es el que me ha tocado.<strong>&nbsp;S\u00e9 que para el mundo habr\u00eda sido mejor que Dylan no naciera. Pero no creo que para m\u00ed lo hubiera sido\u201d.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El general Charles de Gaulle l\u00edder de la resistencia francesa contra la Alemania nazi y posterior presidente de Francia, ten\u00eda tres hijos. Jonathan Fenby en su libro&nbsp;<strong><em>The General: Charles de Gaulle and the France He Saved,<\/em><\/strong>&nbsp;cuenta que De Gaulle a nadie le dedic\u00f3 tanta atenci\u00f3n y ternura como a&nbsp;<strong><em>su hija Anne, afectada con s\u00edndrome de Down.<\/em><\/strong>&nbsp;En palabras de De Gaulle:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cPara m\u00ed, Anne ha sido una gran prueba, pero tambi\u00e9n una bendici\u00f3n.<\/em><\/strong><em>&nbsp;Es mi alegr\u00eda y me ha ayudado mucho a superar todos los obst\u00e1culos y todos los honores.&nbsp;<strong>Gracias a Anne he ido m\u00e1s lejos, he conseguido superarme\u201d.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>A menudo es a trav\u00e9s de los desaf\u00edos inesperados y las diferencias profundas que encontramos las m\u00e1s significativas lecciones de amor y humanidad.<\/em><\/strong>&nbsp;De Gaulle le dijo a su bi\u00f3grafo Jean Lacouture:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cSin Anne, tal vez nunca hubiera hecho lo que hice. Ella me dio el coraz\u00f3n y la inspiraci\u00f3n\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Anne, falleci\u00f3 en 1948 a la edad de 20 a\u00f1os. Su padre fue sepultado bajo la misma l\u00e1pida.&nbsp;<strong><em>De Gaulle ejemplific\u00f3 un amor que sobrepas\u00f3 las expectativas y el estigma de su tiempo.<\/em><\/strong>&nbsp;No med\u00eda el valor de sus hijos por logros convencionales, sino que encontraba belleza en la unicidad de sus vidas.&nbsp;<strong><em>Este amor incondicional crea el espacio para que cada hijo, sin importar cu\u00e1n distante est\u00e9 de las expectativas del &#8220;\u00e1rbol&#8221; familiar, crezca y se desarrolle conforme a su esencia.<\/em><\/strong>&nbsp;Michel Foucault sosten\u00eda que la posibilidad de&nbsp;<strong><em>errar es inherente a la vida<\/em><\/strong>&nbsp;y que dicho error es fundamental en la construcci\u00f3n del pensamiento humano y su historia.<strong><em>&nbsp;Impedir el error significar\u00eda obstruir la propia evoluci\u00f3n.<\/em><\/strong>&nbsp;La experiencia de Einstein con sus hijos resuena con la tesis de Solomon:&nbsp;<strong><em>el amor familiar es una traves\u00eda entre la aceptaci\u00f3n de similitudes y diferencias, manteniendo un equilibrio fr\u00e1gil que desaf\u00eda lo que esperamos y enriquece nuestra comprensi\u00f3n de los v\u00ednculos humanos.<\/em><\/strong>&nbsp;Desde la brillantez heredada hasta los retos inesperados, la historia de Einstein y sus hijos refleja la b\u00fasqueda eterna de la comprensi\u00f3n y el amor en el coraz\u00f3n de la familia humana. Solomon termina su libro diciendo:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cA veces pensaba que los heroicos padres de este libro estaban locos por embarcarse de por vida en ese viaje junto con su extra\u00f1a progenie e intentar extraer una identidad de su desgracia.<\/em><\/strong><em>&nbsp;Me sorprend\u00ed al descubrir que mi investigaci\u00f3n era una manera de construir una plataforma para embarcarme con ellos y que, adem\u00e1s, estaba preparado para hacerlo\u201d.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Albert Einstein, icono cient\u00edfico del siglo XX, no fue ajeno a las complejidades de la vida familiar, particularmente en su relaci\u00f3n con sus hijos. Su romance con Mileva Mari\u0107, una brillante compa\u00f1era de clase de origen serbio tom\u00f3 un giro inesperado luego del&nbsp;nacimiento en secreto de su hija Lieserl&nbsp;a fines de 1901 o principios de 1902. 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