{"id":921,"date":"2023-09-20T09:25:48","date_gmt":"2023-09-20T12:25:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/?p=921"},"modified":"2023-09-20T09:25:48","modified_gmt":"2023-09-20T12:25:48","slug":"weza-zungun","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/2023\/09\/20\/weza-zungun\/","title":{"rendered":"Weza zungun"},"content":{"rendered":"\n<p>La cultura mapuche proporciona una perspectiva \u00fanica sobre el lenguaje. Ziley Mora, en su libro&nbsp;<strong><em>Zungun, Diccionario Mapuche<\/em><\/strong>, explica que en este idioma no existe una palabra espec\u00edfica que denote&nbsp;<strong><em>enfermedad<\/em><\/strong>. Esta ausencia no es accidental. Si no se tiene una palabra para&nbsp;<strong><em>enfermedad<\/em><\/strong>, la enfermedad en s\u00ed misma no puede existir. Hasta hace aproximadamente un siglo, en la Araucan\u00eda, las personas no fallec\u00edan debido a enfermedades como las conocemos hoy. Las causas de muerte se limitaban a vejez, heridas de guerra o maleficios. Los antiguos mapuche sosten\u00edan que&nbsp;<strong><em>los males que afectan a una persona son consecuencia de las palabras que quedan mal puestas en el alma<\/em><\/strong>&nbsp;y desv\u00edan la mente y sus pensamientos.&nbsp;<strong><em>Weza zungun<\/em><\/strong>&nbsp;se traduce como&nbsp;<strong><em>mala palabra que comunica<\/em><\/strong>, lo que es una forma de referirse a malas noticias o mensajes desafortunados.&nbsp;<strong><em>Las palabras negativas tienen el potencial de da\u00f1ar<\/em><\/strong>. Por eso, la sabidur\u00eda ancestral mapuche enfatizaba la importancia de no hablar de dolencias o males en el d\u00eda a d\u00eda. Esta tradici\u00f3n todav\u00eda est\u00e1 viva en la Araucan\u00eda, donde se aconseja evitar pronunciar malas palabras frente a ni\u00f1os, para no invocar estas realidades en sus mentes vulnerables. En la cosmovisi\u00f3n mapuche, hablar no es simplemente un acto de comunicaci\u00f3n;&nbsp;<strong><em>las palabras tienen el poder de convocar realidades<\/em><\/strong>. Como destaca Mora:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p><strong><em>El lenguaje tiene el poder de enfermar, pero tambi\u00e9n de sanar, porque somos lenguaje<\/em><\/strong><em>.<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>El ling\u00fcista Daniel Everett, famoso por su trabajo con el pueblo pirah\u00e3 en el Amazonas, postula que los idiomas son una combinaci\u00f3n de sonidos, significados y arreglos secuenciales que se ajustan a las necesidades culturales.&nbsp;<strong><em>En la especie humana, la cultura tiene un impacto m\u00e1s potente en el pensamiento y el comportamiento que la propia biolog\u00eda<\/em><\/strong>. Y el lenguaje es esencial en este proceso.&nbsp;<strong><em>Los pirah\u00e3 son considerados el pueblo m\u00e1s feliz del mundo.<\/em><\/strong>&nbsp;Se r\u00eden por cualquier cosa. Se r\u00eden de su mala suerte, por ejemplo, cuando una tormenta destruye sus chozas, o incluso si saben que van a morir. Cuando pescan muchos peces se r\u00eden. Cuando no pescan ninguno se r\u00eden. Se r\u00eden cuando se hartan de comer y cuando tienen hambre. Para Everett la felicidad de los pirah\u00e3 es cultural y se debe a que no se preocupan por el pasado o el futuro.&nbsp;<strong><em>No hay en su idioma una palabra que signifique preocupaci\u00f3n.&nbsp;<\/em><\/strong>Sienten que son capaces de hacerse cargo de sus necesidades del presente. Desde ni\u00f1os son autovalentes.&nbsp;<strong><em>No quieren cosas que no pueden proporcionarse por s\u00ed mismos. No son materialistas.&nbsp;<\/em><\/strong>Valoran poder viajar r\u00e1pido y ligero. Everett declara:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p><em>La evoluci\u00f3n nos ha equipado para construir y vivir por la cultura en lugar de simplemente por las neuronas.\u00a0<strong>El cerebro est\u00e1 en un cuerpo en una cultura.<\/strong>\u00a0La cognici\u00f3n surge de un individuo completo formado a partir de la\u00a0<strong>acci\u00f3n f\u00edsica, la vida cultural y la percepci\u00f3n individual.<\/strong><\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p><strong><em>Creemos que dominamos una lengua, pero es esa lengua la que nos domina.<\/em><\/strong>&nbsp;Cada palabra o gesto no est\u00e1 relacionado con algo exterior a nosotros, sino con nuestro interior. Son nuestras acciones y las emociones que est\u00e1n en su base, las que especifican y dan a nuestras palabras su significado particular. El neurocient\u00edfico Mariano Sigman, en su libro&nbsp;<strong><em>El poder de las palabras,&nbsp;<\/em><\/strong>explica que cada persona viene \u201c<strong><em>de f\u00e1brica\u201d<\/em><\/strong>&nbsp;con predisposici\u00f3n a ser&nbsp;<strong><em>m\u00e1s cr\u00edticas y otras a ser m\u00e1s compasivas<\/em><\/strong>&nbsp;en sus narrativas y relatos. Podemos cambiar esa tendencia, pero requiere pr\u00e1ctica. Peque\u00f1as mejoras pueden provocar cambios sustanciales.En palabras de Sigman:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p><em>Suele pensarse que la gente autocompasiva no mejora, que aquel que no se grita ostensivamente no se exige. Pero vemos que\u00a0<strong>la autocompasi\u00f3n no nos vuelve complacientes.<\/strong>\u00a0M\u00e1s bien al contrario: nos ofrece la oportunidad de evaluar con mayor objetividad lo que hacemos.<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Kristin Neff, en su art\u00edculo&nbsp;<strong><em>Self-Compassion: An Alternative Conceptualization of a Healthy Attitude Toward Oneself<\/em><\/strong>, define autocompasi\u00f3n como la capacidad de dejarse afectar y permanecer abierto a nuestro propio sufrimiento, sin evadirlo ni desconectarse de \u00e9l. Esta habilidad conlleva el&nbsp;<strong><em>deseo genuino de aliviar dicho sufrimiento, trat\u00e1ndonos con amabilidad y consideraci\u00f3n.&nbsp;<\/em><\/strong>Practicar la autocompasi\u00f3n nos brinda la perspectiva de situar&nbsp;<strong><em>nuestro dolor y errores&nbsp;<\/em><\/strong>dentro del marco de la experiencia humana universal. A trav\u00e9s de esta visi\u00f3n, evitamos juzgarnos a nosotros mismos y a los dem\u00e1s de manera dura o injusta. Neff enfatiza que la autocompasi\u00f3n nos insta a percibir nuestras vivencias a trav\u00e9s del prisma de la experiencia humana compartida, comprendiendo que&nbsp;<strong><em>el sufrimiento, el fracaso y las imperfecciones son aspectos intr\u00ednsecos de la humanidad.&nbsp;<\/em><\/strong>Todos, sin excepci\u00f3n, merecemos compasi\u00f3n. Neff destaca tres pilares fundamentales de la autocompasi\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<ul><li><strong>Conciencia equilibrada:<\/strong>&nbsp;Esta se enfoca en ser conscientes de nuestro sufrimiento y el de otros, sin minimizarlo ni exacerbarlo. Es vital mantener una postura equilibrada, ni evadiendo el dolor ni sumergi\u00e9ndose excesivamente en \u00e9l. Una sobreidentificaci\u00f3n con el sufrimiento puede llevar a un agotamiento emocional.<\/li><li><strong>Humanidad compartida:<\/strong>&nbsp;Nos invita a entender que el sufrimiento es una experiencia com\u00fan en la humanidad. Al reconocer que todos atravesamos desaf\u00edos y enfrentamos dolor, cultivamos un sentido de conexi\u00f3n y comunidad. Esta percepci\u00f3n nos ayuda a evitar el aislamiento y la falsa noci\u00f3n de que nuestras dificultades son inusuales, lo cual puede agravar sentimientos negativos.<\/li><li><strong>Amabilidad hacia uno mismo:<\/strong>&nbsp;Es la pr\u00e1ctica de tratarnos con el mismo afecto y consideraci\u00f3n que le ofrecer\u00edamos a un ser querido en circunstancias adversas. Por otro lado, la falta de esta amabilidad a menudo se manifiesta en sentimientos internos de culpa o verg\u00fcenza, o incluso en la expresi\u00f3n de ira hacia otros.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Construir una&nbsp;<strong><em>narrativa m\u00e1s sana y compasiva con&nbsp;<\/em><\/strong>nosotros mismos demanda revisitar nuestras experiencias y resignificarlas desde una perspectiva m\u00e1s amplia y expansiva. En palabras de Sigman:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p><em>Explicar lo que sentimos, o por qu\u00e9 creemos lo que creemos, o por qu\u00e9 hemos tomado tal decisi\u00f3n.\u00a0<strong>Narrarlo con palabras simples<\/strong>, como si se las dirigi\u00e9semos a un ni\u00f1o, y,<strong>\u00a0mientras lo contamos, prestar atenci\u00f3n a los puntos en nuestro relato que hacen agua<\/strong>. Luego volver a examinarnos para revisar las razones que nos han llevado a sentir una emoci\u00f3n o a tomar una decisi\u00f3n. Intentar, con este ejercicio introspectivo y narrativo,\u00a0<strong>llegar a lugares profundos de nuestros sentimientos.<\/strong><\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Simon Marshall y Lesley Paterson en su libro&nbsp;<strong><em>The Brave Athlete<\/em><\/strong>, utilizan la met\u00e1fora del \u00e1rbol para describir cuatro relatos fundamentales con que narramos nuestras experiencias:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Primer relato: Autoval\u00eda, nuestras ra\u00edces profundas.\u00a0<\/strong>La autoval\u00eda refiere a la percepci\u00f3n interna y profunda de uno mismo, no est\u00e1 basada en acciones sino en quienes somos esencialmente: valores, \u00e9tica y creencias centrales. Esta autoval\u00eda\u00a0<strong><em>est\u00e1 influenciada por c\u00f3mo se cubrieron nuestras necesidades emocionales y psicol\u00f3gicas durante la infancia.<\/em><\/strong>\u00a0Si, como ni\u00f1os, nuestras necesidades esenciales, como amor y seguridad, no se satisfacen, tendemos a buscar las razones dentro de nosotros mismos, llevando a autocr\u00edticas negativas. Estas creencias se arraigan y persisten en la edad adulta, afectando nuestra percepci\u00f3n. Una autoval\u00eda saludable nos permite\u00a0<strong><em>valorarnos independientemente de las circunstancias externas<\/em><\/strong>\u00a0y no basar nuestro valor en comparaciones con otros. Mario Alonso Puig, en su libro\u00a0<strong><em>Resetea tu Mente<\/em><\/strong>, describe este fen\u00f3meno:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p><em>La imagen distorsionada que ese ni\u00f1o alberga en su inconsciente se ve\u00a0<strong>potenciada por los mensajes que recibe, mensajes que le llevan a percibirse como incompetente o inadecuado.<\/strong>\u00a0Cuando ese individuo, ya sea ni\u00f1o, adolescente o adulto, se enfrenta a un obst\u00e1culo y se siente incapaz, creer\u00e1 que esa sensaci\u00f3n de impotencia es completamente justificada, debido a su percepci\u00f3n de no ser lo suficientemente capaz.\u00a0<strong>Si se siente no amado, asumir\u00e1 que es natural sentirse as\u00ed,<\/strong>\u00a0creyendo que en esencia no es digno de amor.<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>El respeto propio se basa en la convicci\u00f3n de que tenemos&nbsp;<strong><em>un valor intr\u00ednseco<\/em><\/strong>&nbsp;y de que&nbsp;<strong><em>cumplimos con determinados est\u00e1ndares \u00e9ticos.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Segundo relato: Autoestima, el tronco de nuestro \u00e1rbol.&nbsp;<\/strong>La autoestima se refleja en c\u00f3mo interpretamos nuestras experiencias, logros y capacidades. Representa juicios emocionales generales sobre nosotros mismos, basados tanto en logros y relaciones tangibles, como imaginarias, fruto de comentarios o percepciones. La fil\u00f3sofa Anna Bortolan, en su obra&nbsp;<strong><em>What lies behind your self-esteem?<\/em><\/strong>, argumenta que tendemos a evaluar nuestra autoestima bas\u00e1ndonos en criterios externos, especialmente en las opiniones de los dem\u00e1s. Bortolan escribe:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p><strong><em>La autoestima es m\u00e1s bien una forma espec\u00edfica de experiencia afectiva\u00a0<\/em><\/strong><em>que influye profundamente en nuestra vida cognitiva y pr\u00e1ctica, estructurando la forma en que pensamos y sentimos sobre nosotros mismos, los dem\u00e1s y el mundo.<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>La autoestima es una evaluaci\u00f3n interna que moldea nuestra percepci\u00f3n personal en relaci\u00f3n con el entorno.&nbsp;<strong><em>Esta valoraci\u00f3n act\u00faa como la base de nuestras interacciones sociales, c\u00f3mo percibimos el \u00e9xito y el fracaso.<\/em><\/strong>&nbsp;Tener una autoestima saludable no es considerarnos superiores a otros, sino poseer una visi\u00f3n equilibrada y positiva de nuestro valor y habilidades.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Tercer relato: Autoconfianza, nuestras diferentes ramas.<\/strong>&nbsp;El t\u00e9rmino &#8220;confianza&#8221; proviene del lat\u00edn&nbsp;<strong><em>fidere<\/em><\/strong>. La autoconfianza se refleja en nuestra capacidad de tener fe y seguridad en nuestras habilidades y tiene una perspectiva orientada hacia el futuro.&nbsp;<strong><em>Una persona con autoconfianza se siente preparada para enfrentar desaf\u00edos<\/em><\/strong>, capitalizar oportunidades, gestionar situaciones complicadas y, si es necesario, asumir responsabilidad cuando las cosas no resultan como se esperaba. Es interesante notar que, as\u00ed como la autoconfianza puede conducir al \u00e9xito, experimentar el \u00e9xito tambi\u00e9n refuerza nuestra confianza. Neel Burton, autor de&nbsp;<strong><em>Heaven and Hell<\/em><\/strong>, observa:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p><em>La autoconfianza aborda la\u00a0<strong>fe en uno mismo y la capacidad para enfrentar desaf\u00edos,<\/strong>\u00a0resolver problemas y relacionarse exitosamente con el entorno. Es posible tener gran confianza en un \u00e1mbito particular y,\u00a0<strong>sin embargo, carecer de una autoestima saludable en general.<\/strong><\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Si bien un \u00e9xito puede impulsar nuestra confianza en un \u00e1rea espec\u00edfica, no garantiza que nos sintamos igual de seguros en todos los aspectos de la vida.&nbsp;<strong><em>Es posible ser muy competente y confiado en un dominio, pero inseguro en otros.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cuarto relato: Autoeficacia, los frutos que cosechamos.&nbsp;<\/strong>La autoeficacia refleja las&nbsp;<strong><em>narraciones personales que formulamos acerca de nuestra habilidad para llevar a cabo tareas espec\u00edficas.<\/em><\/strong>&nbsp;No se trata simplemente de nuestras capacidades reales, sino de c\u00f3mo percibimos esas capacidades. En otras palabras, la autoeficacia&nbsp;<strong><em>se centra m\u00e1s en lo que creemos que podemos hacer que en lo que realmente somos capaces de hacer.&nbsp;<\/em><\/strong>Dado que las personas tienen la potencialidad de desempe\u00f1arse en innumerables tareas, cada una de estas habilidades puede ser comparada con una rama de un \u00e1rbol frondoso, y, a menudo, de manera subconsciente, asignamos un valor de autoeficacia a cada una.&nbsp;Mientras algunas ramas del \u00e1rbol pueden florecer con frutos abundantes, otras pueden permanecer est\u00e9riles. El te\u00f3logo Reinhold Niebuhr escrib\u00eda en su plegaria:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p><em>Dios, conc\u00e9deme la serenidad para\u00a0<strong>aceptar<\/strong>\u00a0lo que no puedo cambiar, valor para cambiar las cosas que puedo cambiar y\u00a0<strong>sabidur\u00eda para reconocer la diferencia.<\/strong><\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p><strong><em>Cada cultura posee una perspectiva \u00fanica para entender y narrar la realidad.<\/em><\/strong>&nbsp;Estas narrativas afectan profundamente c\u00f3mo sus miembros interpretan su propio ser y su entorno. M\u00e1s all\u00e1 de ser simplemente un reflejo,&nbsp;<strong><em>el lenguaje act\u00faa como medio para moldear y modificar estas percepciones.<\/em><\/strong>&nbsp;Nuestra identidad no solo emerge de la suma de experiencias interpretadas a trav\u00e9s de valores culturales, sino fundamentalmente de las historias individuales que hacemos.&nbsp;<strong><em>Somos, en esencia, el resultado de las narraciones que nos contamos a nosotros mismos y las que compartimos con otros.<\/em><\/strong>&nbsp;Las palabras poseen una dualidad:&nbsp;<strong><em>pueden herir o pueden sanar y transformar.<\/em><\/strong>&nbsp;Al reconocer y resignificar nuestros relatos personales desde una perspectiva m\u00e1s amplia, tenemos la oportunidad de sanar profundas heridas y nos ofrece la oportunidad de crear una fuente de energ\u00eda para extraer esperanza y entusiasmo en el presente y futuro. Es esencial revisar nuestra autobiograf\u00eda con consciencia y compasi\u00f3n, seleccionando cuidadosamente&nbsp;<strong><em>buenas<\/em><\/strong><strong><em>&nbsp;palabras<\/em><\/strong>. Como se\u00f1al\u00f3 Jean-Paul Sartre en su obra&nbsp;<strong><em>San Genet, comediante y m\u00e1rtir<\/em><\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p><em>No somos terrones de arcilla y lo importante no es lo que hacen de nosotros,<strong>\u00a0sino lo que nosotros mismos hacemos de lo que han hecho de nosotros.<\/strong><\/em><\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La cultura mapuche proporciona una perspectiva \u00fanica sobre el lenguaje. Ziley Mora, en su libro&nbsp;Zungun, Diccionario Mapuche, explica que en este idioma no existe una palabra espec\u00edfica que denote&nbsp;enfermedad. Esta ausencia no es accidental. Si no se tiene una palabra para&nbsp;enfermedad, la enfermedad en s\u00ed misma no puede existir. 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