{"id":823,"date":"2023-04-24T11:25:07","date_gmt":"2023-04-24T14:25:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/?p=823"},"modified":"2023-04-24T11:28:26","modified_gmt":"2023-04-24T14:28:26","slug":"juicios","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/2023\/04\/24\/juicios\/","title":{"rendered":"Juicios"},"content":{"rendered":"\n<p>Las ideas nunca son inocentes. Lo que se nos mete en la cabeza puede acabar haci\u00e9ndose realidad. C\u00f3mo dice el juez instructor del caso de&nbsp;<em>Santiago Nasar<\/em>&nbsp;en&nbsp;<strong><em>Cr\u00f3nica de una muerte anunciada<\/em><\/strong>&nbsp;de Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p><em>Dadme un prejuicio y mover\u00e9 el mundo.<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>El historiador holand\u00e9s Rutger Bregman, en&nbsp;<strong><em>Dignos de ser humanos<\/em><\/strong>, afirma que, si creemos que las personas son ego\u00edstas, poco confiables y motivadas por su propio beneficio, as\u00ed las trataremos. Y, con ello, hacemos que aflore lo peor de cada uno. Escribe:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p><em>En \u00faltima instancia, hay pocas ideas que tengan una influencia tan decisiva en el mundo como nuestra imagen del ser humano. Lo que damos por supuesto en los dem\u00e1s es lo que acabamos encontrando en ellos.<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Bregman afirma que, los humanos somos criaturas complejas capaces tanto del bien como del mal, y el resultado depende de cu\u00e1l de los dos lados estamos dispuestos a desarrollar. Sin embargo, en la encuesta mundial de valores que abarca a m\u00e1s de 100 pa\u00edses, frente a la pregunta:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p><em>En t\u00e9rminos generales, \u00bfcrees que la mayor\u00eda de las personas son dignas de confianza o piensas que hay que ser muy precavido en el trato con los dem\u00e1s?<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Casi en todos los pa\u00edses, la mayor\u00eda de la gente piensa que&nbsp;<strong><em>no podemos confiarnos de los dem\u00e1s.&nbsp;<\/em><\/strong>Por alguna raz\u00f3n nuestra cultura y sistemas sociales se han ocupado de transmitir y reforzar la idea que somos ego\u00edstas, poco confiables y malos. En 1651, el brit\u00e1nico Tomas Hobbes public\u00f3&nbsp;<strong><em>Leviat\u00e1n<\/em><\/strong>, un libro que caus\u00f3 un terremoto. Hobbes fue acusado de herej\u00eda, perseguido y juzgado. En su libro, escribi\u00f3 que la vida en el estado natural del hombre ser\u00eda b\u00e1sicamente una guerra de todos contra todos, es decir, sin la autoridad de un estado nuestra condici\u00f3n natural ser\u00eda:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p><em>Solitaria, pobre, desagradable, brutal y breve.<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Un poco m\u00e1s de un siglo despu\u00e9s, en 1754 Jean-Jacques Rousseau escribi\u00f3&nbsp;<strong><em>Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los hombres<\/em><\/strong>. En su texto, argument\u00f3 que la naturaleza humana es esencialmente buena y que podr\u00edamos haber vivido vidas pac\u00edficas y felices, en grupos igualitarios de cazadores-recolectores, si no hubiera sido por la revoluci\u00f3n agr\u00edcola, la propiedad privada y el surgimiento del estado moderno. Lo acusaron de subversi\u00f3n, quemaron sus libros y se emiti\u00f3 una orden de arresto contra \u00e9l. En palabras de Bregman:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p><em>En una esquina tenemos a Hobbes, el pesimista convencido de que el hombre es perverso por naturaleza y la civilizaci\u00f3n es lo \u00fanico que puede salvarnos de nuestros instintos animales. Y en la otra esquina se prepara para el combate Rousseau, qui\u00e9n lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que el hombre es bueno por naturaleza y que era precisamente la civilizaci\u00f3n lo que nos hab\u00eda corrompido.<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>M\u00e1s de doscientos a\u00f1os despu\u00e9s, las ideas antagonistas de estos dos titanes de la filosof\u00eda constituyen la base de todos nuestros conflictos sociales. Autonom\u00eda o control, penas m\u00e1s duras o integraci\u00f3n social. Es casi imposible encontrar un tema de discusi\u00f3n pol\u00edtica que, al extremar sus argumentos, no tiendan a estas perspectivas polares. Robin Douglass, profesor de teor\u00eda pol\u00edtica del King&#8217;s College de Londres, en su libro&nbsp;<strong><em>Rousseau and Hobbes: Nature, Free Will, and the Passions,&nbsp;<\/em><\/strong>explica que colocarse inequ\u00edvocamente en un lado de este debate puede ser bastante ingenuo. Lo que Hobbes y Rousseau vieron muy claramente es que&nbsp;<strong><em>nuestros juicios<\/em><\/strong>&nbsp;sobre las personas y las sociedades en las que habitamos est\u00e1n determinados por las visiones sobre la naturaleza humana y&nbsp;<strong><em>las posibilidades pol\u00edticas que implican estas visiones.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Douglass, afirma que Hobbes no cre\u00eda que fu\u00e9ramos malvados por naturaleza. Su punto, es que&nbsp;<strong><em>no estamos programados para vivir juntos en sociedades pol\u00edticas a gran escala.<\/em><\/strong>&nbsp;Afirmaba que no somos animales sociales por naturaleza como las abejas o las hormigas, que instintivamente cooperan y trabajan juntos por el bien com\u00fan. En lugar de eso, somos naturalmente ego\u00edstas y nos preocupamos prioritariamente por nuestras necesidades. En palabras de Douglass:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p><em>Nos preocupamos por nuestra reputaci\u00f3n, as\u00ed como por nuestro bienestar material, y nuestro deseo de posici\u00f3n social nos lleva al conflicto tanto como a la competencia por los recursos escasos.<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Hobbes hab\u00eda visto de cerca los horrores de la Guerra Civil, para \u00e9l la paz duradera era un logro raro y fr\u00e1gil. Si queremos vivir juntos en paz, argumentaba Hobbes, debemos someternos a un organismo autoritario con el poder de hacer cumplir las leyes y resolver conflictos. Hobbes llam\u00f3 a este poder&nbsp;<strong><em>el soberano<\/em><\/strong>. Mientras el soberano mantenga la paz, no deber\u00edamos cuestionar o desafiar su legitimidad, porque la alternativa era el caos.&nbsp;<strong><em>Un estado autoritario era la soluci\u00f3n al problema de nuestra naturaleza interesada y competitiva.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Rousseau acus\u00f3 a Hobbes de confundir las caracter\u00edsticas de su propia sociedad con percepciones atemporales de la naturaleza humana. El mensaje primordial de la cr\u00edtica de Rousseau a Hobbes es que no ten\u00eda por qu\u00e9 ser as\u00ed. Seg\u00fan Rousseau, hoy somos criaturas ego\u00edstas y competitivas, pero no siempre fue as\u00ed. Basado en los informes de los pueblos ind\u00edgenas de Am\u00e9rica, argument\u00f3 que en las sociedades preagr\u00edcolas los humanos pod\u00edan vivir una vida pac\u00edfica y plena, unidos por sentimientos comunitarios que manten\u00edan a raya nuestros deseos competitivos y ego\u00edstas.&nbsp;<strong><em>Para Rousseau, todo se descarril\u00f3 cuando los humanos perfeccionaron la agricultura y la industria<\/em><\/strong>, lo que condujo a niveles sin precedentes de propiedad privada, interdependencia econ\u00f3mica y desigualdad.&nbsp;<strong><em>La desigualdad genera divisi\u00f3n social.&nbsp;<\/em><\/strong>Donde las sociedades alguna vez estuvieron unidas por fuertes lazos,&nbsp;<strong><em>la escalada de la desigualdad nos convirti\u00f3 en competidores despiadados por el estatus y la dominaci\u00f3n<\/em><\/strong>. En palabras de Douglass:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p><em>La otra cara de la moneda de Rousseau en la bondad natural es que son las instituciones pol\u00edticas y sociales las que nos hacen malvados, tal como somos ahora<strong>. En su recuento secularizado de la Ca\u00edda, el advenimiento de la desigualdad econ\u00f3mica toma el lugar de nuestra expulsi\u00f3n del Jard\u00edn del Ed\u00e9n<\/strong>.<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Esta sigue siendo una de las acusaciones m\u00e1s poderosas a la sociedad moderna.&nbsp;<strong><em>Rousseau pensaba que una vez que la naturaleza humana ha sido corrompida, las posibilidades de redenci\u00f3n son m\u00ednimas.<\/em><\/strong>&nbsp;En su \u00e9poca, ten\u00eda pocas esperanzas para los estados comerciales m\u00e1s avanzados de Europa y, aunque nunca presenci\u00f3 el surgimiento del capitalismo industrial, verlo le habr\u00eda confirmado sus peores temores sobre la desigualdad.&nbsp;<strong><em>Hobbes vio sociedades divididas por la guerra y ofreci\u00f3 un camino hacia la paz. Rousseau vio sociedades divididas por la desigualdad y profetiz\u00f3 su ca\u00edda.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El antrop\u00f3logo David Graeber y el fallecido arque\u00f3logo David Wengrow, en su reciente libro&nbsp;<strong><em>El amanecer de todo: Una nueva historia de la humanidad<\/em><\/strong>, se propusieron refutar ambas narrativas reuniendo nuevas investigaciones en arqueolog\u00eda, antropolog\u00eda y otras disciplinas para mostrar que las sociedades humanas antes de la agricultura no eran solo peque\u00f1as bandas igualitarias; y que despu\u00e9s de que se estableciera la agricultura, no surgieron autom\u00e1ticamente estructuras jer\u00e1rquicas. Enormes estructuras como las encontradas en G\u00f6bekli Tepe en el sureste de Turqu\u00eda son producto de cazadores-recolectores. En palabras de los autores:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p><em>Las sociedades cazadoras-recolectoras hab\u00edan desarrollado instituciones para erigir grandes obras p\u00fablicas, proyectos y construcciones monumentales, y, por lo tanto, pose\u00edan una compleja jerarqu\u00eda social antes de adoptar la agricultura.<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Investigaciones recientes muestran que las sociedades prehist\u00f3ricas tuvieron organizaciones multifac\u00e9ticas: tanto bandas de forrajeo en algunas \u00e9pocas del a\u00f1o como reuniones en asentamientos concentrados en otras \u00e9pocas.&nbsp;<strong><em>Nuestros antepasados prosperaron en un flujo y reflujo constante de experimentos organizacionales durante miles de a\u00f1os.<\/em><\/strong>&nbsp;Escriben los autores:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p><em>Pasaban de unas disposiciones sociales a otras; constru\u00edan monumentos y los desmantelaban; permit\u00edan el surgimiento de estructuras autoritarias en ciertas \u00e9pocas del a\u00f1o, para luego dejarlas de lado&#8230; y todo, parecer\u00eda, bajo el com\u00fan entendimiento de que&nbsp;<strong>ning\u00fan orden social era fijo ni inmutable<\/strong>. El mismo individuo pod\u00eda experimentar la vida en lo que a nosotros nos parece en ocasiones una banda; en otras, una tribu; y otras veces, algo con, al menos, algunas de las caracter\u00edsticas que identificamos con estados.<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>La historia, tal como se ha interpretado tradicionalmente, nos dice que cuando nuestros ancestros inventaron la agricultura, supuestamente desarrollaron nuevos v\u00ednculos con la tierra. Inventaron la propiedad privada. Y con eso, la necesidad de defenderla. Esto permiti\u00f3 que algunas personas acumularan excedentes, surgieran nuevas demandas laborales que obligaban a las personas a adoptar un duro r\u00e9gimen de cuidado de cultivos mientras que grupos privilegiados recib\u00edan libertad y tiempo libre para pensar, para dirigir, para experimentar, para crear las bases de lo que llamamos civilizaci\u00f3n. Luego estall\u00f3 la poblaci\u00f3n, lo que convirti\u00f3 las aldeas en pueblos, y los pueblos en ciudades, y con el surgimiento de estas ciudades,&nbsp;<strong><em>nuestra especie se encamin\u00f3 en una trayectoria de desarrollo en espiral y cambios tecnol\u00f3gicos que han derivado en la desigualdad a la que estamos acostumbrados hoy<\/em><\/strong>. Sin embargo, los nuevos descubrimientos arqueol\u00f3gicos muestran que&nbsp;<strong><em>la organizaci\u00f3n social en la prehistoria humana fue extraordinariamente diversa y compleja,<\/em><\/strong>&nbsp;con grandes ciudades y confederaciones regionales unidas por consenso y cooperaci\u00f3n, que prosperaron por miles de a\u00f1os libres de estructuras de dominaci\u00f3n jer\u00e1rquicas y flagrantes desigualdades. Graeber y Wengrow describen la historia como:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p><em>Una serie continuada de nuevas ideas e innovaciones, t\u00e9cnicas y de todo tipo, durante las cuales distintas comunidades&nbsp;<strong>tomaron decisiones colectivas acerca de qu\u00e9 tecnolog\u00edas consideraban adecuado aplicar a los objetivos cotidianos<\/strong>, y cu\u00e1les mantener confinadas en el dominio de la experimentaci\u00f3n o del juego ritual. Y lo que es cierto en cuanto a creatividad tecnol\u00f3gica lo es incluso m\u00e1s, evidentemente, con respecto a la creatividad social.<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Incluso hoy, a pesar de la homogeneizaci\u00f3n de la cultura global y la omnipresencia de los modelos econ\u00f3micos occidentales, las sociedades siguen siendo locales y bastante diversas. La econom\u00eda capitalista de estado en China es distinta de la econom\u00eda social capitalista de Alemania o Jap\u00f3n, que a su vez son distintas de la econom\u00eda capitalista de mercado de Estados Unidos o del Reino Unido y los pa\u00edses n\u00f3rdicos.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que parece evidente es que&nbsp;<strong><em>los humanos seguimos evolucionando en nuestras organizaciones sociales<\/em><\/strong>, aprendiendo unos de otros y adapt\u00e1ndonos a medida que enfrentamos nuevos desaf\u00edos.&nbsp;<strong><em>Todav\u00eda estamos tratando de encontrar el equilibrio adecuado&nbsp;<\/em><\/strong>entre nuestras libertades individuales, el deseo de comodidad y seguridad y las aspiraciones de mejorar la suerte de nuestras familias, parientes y comunidad. David Livingstone en su libro&nbsp;<strong><em>On Inhumanity: Dehumanization and How to Resist It<\/em><\/strong>, afirma que los seres humanos no tenemos una inclinaci\u00f3n natural a hacer violencia a los dem\u00e1s. Pero tambi\u00e9n al ser animales tan inteligentes, reconocemos el valor instrumental de matar y explotar a otros, y hemos desarrollado pr\u00e1cticas culturales para cortocircuitar nuestras inhibiciones viscerales contra la perpetraci\u00f3n de tales actos. Por desgracia, sigue habiendo infinidad de escuelas de pensamiento construidas sobre el mito de que las personas deben competir entre s\u00ed por naturaleza. Donald Trump en su libro&nbsp;<strong><em>El Secreto del \u00c9xito: En el Trabajo y en la Vida<\/em><\/strong>, afirma:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p><em>En un buen negocio ganas t\u00fa, no la otra parte. [\u2026] Aplastas al oponente y te llevas la mejor parte.<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Bregman sostiene, que en realidad es justo al rev\u00e9s.&nbsp;<strong><em>Los mejores negocios son aquellos en que todos salen ganando.<\/em><\/strong>&nbsp;Creer en la bondad y el altruismo humanos es en realidad una forma realista de pensar, y lo propone como fundamento para lograr un verdadero cambio en nuestra sociedad. Lo que creemos que somos es lo que acabamos siendo. Lo que buscamos es lo que encontramos, y lo que predecimos es lo que acaba ocurriendo. En sus palabras:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p><em>No te averg\u00fcences por tu generosidad y haz el bien a plena luz del d\u00eda. Al principio puede que se burlen de ti y te llamen ingenuo. Pero recuerda que&nbsp;<strong>la ingenuidad de hoy puede ser el sentido com\u00fan de ma\u00f1ana.&nbsp;<\/strong>Es el momento de cambiar nuestra imagen del ser humano.&nbsp;<strong>Es el momento de un nuevo realismo<\/strong>.<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p><strong><em>Las posibilidades que veamos dependen en gran medida de los juicios que tenemos sobre la naturaleza humana.<\/em><\/strong>&nbsp;Los juicios pueden demoler relaciones, organizaciones y sociedades enteras. Mis expectativas sobre ti determinan mi actitud contigo, y mi forma de comportarme contigo, a su vez, influye en tus expectativas sobre m\u00ed, las cuales determinan tu actitud conmigo. Es la esencia de la din\u00e1mica de las relaciones humanas. Estamos continuamente sintonizados con las se\u00f1ales que env\u00edan los dem\u00e1s. La cultura es decisiva, para bien o para mal.&nbsp;<strong><em>Somos en gran medida los arquitectos de nuestra propia naturaleza.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00bfEs posible organizar sociedades en torno a la empat\u00eda, generosidad y compasi\u00f3n o lo m\u00e1ximo a lo que podemos aspirar es pagar el precio de la desigualdad y ocuparnos de encontrar formas ingeniosas de encauzar nuestro ego\u00edsmo, competitividad e inter\u00e9s personal en un buen uso?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>David Wengrow concluye su&nbsp;<em>charla TED:<\/em>&nbsp;<strong><em>A New Understanding of Human History and the Roots of Inequality&nbsp;<\/em><\/strong>diciendo:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p><em>Quiz\u00e1s no sea muy tarde para comenzar a aprender de esta nueva evidencia del pasado humano, incluso para comenzar a imaginar qu\u00e9 otros tipos de civilizaciones podr\u00edamos crear si&nbsp;<strong>tan solo logr\u00e1ramos dejar de decirnos a nosotros mismos que este mundo en particular es el \u00fanico que puede existir.<\/strong><\/em><\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las ideas nunca son inocentes. 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