{"id":740,"date":"2023-01-03T11:04:16","date_gmt":"2023-01-03T14:04:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/?p=740"},"modified":"2023-01-03T11:04:16","modified_gmt":"2023-01-03T14:04:16","slug":"defecto-sagrado","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/2023\/01\/03\/defecto-sagrado\/","title":{"rendered":"<strong>Defecto sagrado<\/strong>"},"content":{"rendered":"\n<p>Vivimos nuestra vida como si se tratara de una narraci\u00f3n. Inventamos historias. Nuestra mente transforma el caos y la desolaci\u00f3n en un relato y nos posiciona como si fu\u00e9ramos el protagonista. Jonathan Haidt en su libro&nbsp;<strong><em>The Righteous Mind<\/em><\/strong>, se\u00f1ala:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p><em>Nuestro cerebro es un procesador de narraciones, no un procesador l\u00f3gico.<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Filtra la mayor\u00eda de las experiencias vividas, conserva solo algunas muestras bien seleccionadas, las combina con fragmentos de historias, pel\u00edculas, novelas, discursos y sue\u00f1os, y con todo ese revoltijo&nbsp;<strong><em>teje un relato en apariencia coherente sobre quienes somos, de d\u00f3nde venimos y ad\u00f3nde vamos.<\/em><\/strong>&nbsp;Construimos nuestros modelos mentales a partir de la observaci\u00f3n de miles de instantes y experiencias, de las que sacamos conclusiones y elaboramos teor\u00edas sobre c\u00f3mo funciona el mundo.&nbsp;<strong><em>Estos microrrelatos de causa y efecto conforman nuestras creencias<\/em><\/strong>, los pilares que sustentan nuestra particular forma de interpretar la realidad. Pensamos que esas creencias son personales y propias porque nos ayudan a inventarnos el mundo que habitamos y a explicarnos qui\u00e9nes somos. Nos parecen personales porque ellas son nosotros. Sin embargo, muchas de estas creencias, son err\u00f3neas.&nbsp;<strong><em>Pero nuestro cerebro narrador de historias nos quiere vender la ilusi\u00f3n de que tenemos la raz\u00f3n en todo.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Robert Wrigth en&nbsp;<strong><em>The Moral Animal<\/em><\/strong>, explica que, desde el punto de vista de la psicolog\u00eda evolutiva, el cerebro humano fue dise\u00f1ado,&nbsp;<strong><em>para enga\u00f1arnos, e incluso esclavizarnos<\/em><\/strong>. A la selecci\u00f3n natural solo le interesa preservar las caracter\u00edsticas que han contribuido a la proliferaci\u00f3n de nuestra especie, eso incluye los rasgos mentales m\u00e1s efectivos. De modo que si nos preguntamos qu\u00e9 clase de percepciones, pensamientos y sentimientos son los que nos gu\u00edan a trav\u00e9s de la vida, no es&nbsp;<strong><em>la clase de pensamientos, sentimientos y percepciones que nos dan una idea precisa de la realidad<\/em><\/strong>. En palabras de Wrigth:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p><em>Fuimos \u201cdise\u00f1ados\u201d por la selecci\u00f3n natural para hacer ciertas cosas que contribuyesen a hacer cosas como\u00a0<strong>comer, tener relaciones sexuales, ganarse el aprecio de los dem\u00e1s miembros del grupo o vencer a los rivales.<\/strong><\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Wrigth, explica que portamos tres principios b\u00e1sicos de dise\u00f1o que optimizan nuestra capacidad de propagarnos:<\/p>\n\n\n\n<ol type=\"1\"><li>Conseguir placer alcanzando objetivos de subsistencia, aprecio de los dem\u00e1s y estatus.<\/li><li>Que el placer no dure para siempre. Sea ef\u00edmero.<\/li><li>Querer siempre m\u00e1s. No alcanzar la satisfacci\u00f3n.<\/li><\/ol>\n\n\n\n<p><strong><em>La consecuci\u00f3n de objetivos es el mecanismo fundamental sobre el que se edifican todos los dem\u00e1s impulsos.<\/em><\/strong>&nbsp;El objetivo b\u00e1sico darwiniano de todas las formas de vida es sobrevivir y reproducirse. Sin embargo, por dise\u00f1o, el placer que percibimos al alcanzar objetivos, se evapora r\u00e1pidamente, lo que nos impulsa a buscar siempre m\u00e1s. Parece que la selecci\u00f3n natural&nbsp;<strong><em>no quiere<\/em><\/strong>&nbsp;que seamos felices; simplemente&nbsp;<strong><em>quiere que seamos productivos<\/em><\/strong>, y la manera de conseguirlo es hacer que la ansiedad por alcanzar el placer sea muy intensa, pero que el placer en s\u00ed, sea fugaz.<\/p>\n\n\n\n<p>El mundo de los seres humanos est\u00e1 fundamentalmente habitado por personas, por lo tanto,&nbsp;<strong><em>nuestros cerebros hipersociales est\u00e1n dise\u00f1ados para controlar los entornos en los que habitan personas.<\/em><\/strong>&nbsp;Las estrategias humanas se centran en lograr el aprecio dentro de la tribu y alcanzar estatus. Sobre estos fundamentos universales se asientan nuestros deseos: nuestras ambiciones, enemistades, amores, decepciones y traiciones. Nuestros sentimientos: la ansiedad, la desesperaci\u00f3n, el odio o la codicia. Nuestros enfrentamientos.&nbsp;<strong><em>Todo el material que construye nuestras narraciones.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Will Storr, en su libro&nbsp;<strong><em>The Science of Storytelling<\/em><\/strong>, presenta la sorprendente convergencia entre lo que dicen los expertos en narrativa y lo que ense\u00f1a la psicolog\u00eda y la neurociencia respecto del funcionamiento de nuestro cerebro y nuestra mente.&nbsp;<strong><em>Los narradores de historias y los cient\u00edficos han descubierto cosas similares desde puntos de partida distintos.<\/em><\/strong>&nbsp;Nuestros cerebros narradores no est\u00e1n interesados en la verdad, est\u00e1n interesados en defender las historias que contamos. Cuando nos encontramos con personas que amenazan nuestras historias y, por lo tanto, nuestro estatus en el mundo, nuestro cerebro narrativo se pone en marcha.&nbsp;<strong><em>Comienza separando a los buenos de los malos y maximizando las acciones diab\u00f3licas de las personas que creemos que nos han hecho da\u00f1o.<\/em><\/strong>&nbsp;Somos muy buenos justificando nuestras acciones. En sus palabras:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p><em>Si en nuestras historias emergemos como una persona \u00fatil, un buen personaje, ascendemos en estatus. Pero, si terminamos como un mal personaje, entonces estamos en peligro de humillaci\u00f3n, ostracismo y en \u00faltima instancia la muerte.<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Es bueno para nosotros creer estas historias ligeramente ilusorias que nos dicen que somos incre\u00edbles y que nuestros enemigos son terribles. Esas historias nos sacan de la cama por las ma\u00f1anas y nos permiten prosperar, es \u00fatil, pero tambi\u00e9n puede ser peligroso, porque&nbsp;<strong><em>nuestras historias nunca son del todo ciertas.<\/em><\/strong>&nbsp;En sus palabras:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p><em>Nuestras distorsiones cognitivas nos hacen \u00fanicos, interesantes y distintos a los dem\u00e1s. Nuestros defectos contribuyen a definir nuestro car\u00e1cter. Sin embargo, tambi\u00e9n\u00a0<strong>afectan nuestra capacidad para controlar el mundo.<\/strong><\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Storr denomina a este enfoque el<strong><em>&nbsp;defecto sagrado,<\/em><\/strong>&nbsp;entendido como una&nbsp;idea err\u00f3nea sobre s\u00ed mismos o sobre el mundo que se vuelve central para una persona y sobre la que organiza y estructura su vida. A menudo, una buena historia ocurre cuando vemos que se cuestiona esa creencia sagrada. Es la parte da\u00f1ada de nosotros mismos que hemos convertido en sagrada. Storr comenta:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p><em>Hace unos a\u00f1os, tuve la suerte de entrevistar al famoso psic\u00f3logo Jonathan Haidt. Me dijo algo que nunca he olvidado:\u00a0<strong>\u201cSigue la pista de lo sagrado. Averigua lo que la gente considera sagrado y, cuando mires a tu alrededor, hallar\u00e1s un grado de irracionalidad desaforado\u201d.<\/strong>\u00a0<strong>\u00a1Irracionalidad desaforada!<\/strong>\u00a0Esto es precisamente lo que debemos buscar en nuestros personajes.<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Sin una meta que perseguir y la sensaci\u00f3n de que nos estamos acercando a ella, solo hay decepci\u00f3n, depresi\u00f3n y desesperaci\u00f3n. Es una muerte en vida. Cuando nos esforzamos por alcanzar un objetivo dif\u00edcil pero significativo, prosperamos.&nbsp;<strong><em>Nuestros sistemas de recompensa se disparan no cuando logramos lo que buscamos, sino mientras lo perseguimos<\/em><\/strong>. La b\u00fasqueda es lo que alimenta una vida; la b\u00fasqueda es lo que alimenta una trama. Personaje y trama son indivisibles. La funci\u00f3n de la trama es conspirar contra el protagonista.&nbsp;<strong><em>As\u00ed es como funciona una narraci\u00f3n, as\u00ed contamos la historia de nuestra vida.<\/em><\/strong>&nbsp;Las causas y efectos giran en torno a alg\u00fan evento de cambio, un episodio que pone en jaque las creencias m\u00e1s profundas de los personajes, donde aflora nuestro&nbsp;<strong><em>defecto sagrado, donde surge nuestra irracionalidad desaforada<\/em><\/strong>. Una vez en ese lugar hostil y ajeno, nuestra teor\u00eda de control defectuosa,&nbsp;<strong><em>nuestro defecto sagrado<\/em><\/strong>&nbsp;se pone a prueba una y otra vez, a menudo hasta su punto de ruptura.<\/p>\n\n\n\n<p>Un buen ejemplo es la pel\u00edcula brit\u00e1nica de 1986,&nbsp;<strong><em>La Misi\u00f3n<\/em><\/strong>, dirigida por Roland Joff\u00e9 y escrita por el historiador Robert Bolt. Ha sido considerada una de las mejores pel\u00edculas de todos los tiempos. Narra las vicisitudes por las que pasaron guaran\u00edes y jesuitas y que llevaron, finalmente, a la destrucci\u00f3n de las misiones construidas en las fronteras de Argentina, Paraguay y Brasil en el siglo XVIII. La pel\u00edcula es una historia real que contiene acciones, ideas y s\u00edmbolos religiosos, sin embargo, Joff\u00e9 aclara:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p><em>En cierto modo, esta es una pel\u00edcula que tiene religi\u00f3n, pero en realidad no trata de religi\u00f3n. Trata de seres humanos. Trata de unos seres humanos que cre\u00edan profundamente en la religi\u00f3n, pero\u00a0<strong>es una pel\u00edcula sobre el amor y es una pel\u00edcula sobre lo que es el amor.<\/strong>\u00a0Es una pel\u00edcula sobre el dolor del amor; sobre la vulnerabilidad del amor; sobre el anhelo de paz que el amor puede traer o que el desamor puede quitar.<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>La pel\u00edcula cuenta la forma en que la vida del Padre Gabriel, un sacerdote jesuita (Jeremy Irons) y la de Rodrigo Mendoza un traficante de esclavos (Robert De Niro) se entrelazan, mientras el cardenal Altamirano (Ray McAnally) vive una profunda disyuntiva val\u00f3rica.&nbsp;Tres personajes magn\u00edficamente construidos, en que sus m\u00e1s profundas creencias son desafiadas. Sin embargo, el&nbsp;<strong><em>Defecto Sagrado<\/em><\/strong>&nbsp;de Rodrigo Mendoza, es particularmente destacable.<\/p>\n\n\n\n<p>El capit\u00e1n Mendoza, es un conocido traficante de guaran\u00edes que est\u00e1 expandiendo los territorios para hacer su negocio de esclavos y las misiones de los jesuitas le presentan un problema. Luego de matar y apresar guaran\u00edes, regresa con su captura a Asunci\u00f3n con actitud triunfante. En ese momento Carlota, que as\u00ed se llama su pareja, le dice a Felipe, hermano de Rodrigo, que su hermano ha llegado. Un tri\u00e1ngulo amoroso.<\/p>\n\n\n\n<p>Rodrigo tiene una relaci\u00f3n cari\u00f1osa con su hermano menor Felipe, a quien educa y protege. Carlota le revela a Rodrigo que tiene una relaci\u00f3n con su hermano desde hace seis meses. Rodrigo, impactado le pregunta si acaso \u00e9l no necesita todo aquello que su relaci\u00f3n le aportaba. Carlota, conocedora de la agresividad del capit\u00e1n Mendoza, le exhorta a que no haga da\u00f1o a su hermano.<\/p>\n\n\n\n<p>El modelo de mundo del capit\u00e1n Mendoza se comienza a resquebrajar, su poder y voluntad, no han sido suficientes para lograr el amor de Carlota.&nbsp;<strong><em>Ha sido enga\u00f1ado<\/em><\/strong>. Y todo el amor y cuidados que le ha dado a su hermano menor,&nbsp;<strong><em>ha sido traicionado.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Mendoza le dice a Carlota que no har\u00e1 da\u00f1o a Felipe, pero luego al encontrarlos en la cama su agresividad se activa y le surge una profunda ira, celos y un sentimiento de humillaci\u00f3n. Mendoza se aleja muy molesto, mientras Felipe corre tras \u00e9l. En la calle Mendoza siente que un hombre se r\u00ede, y lo increpa violentamente, pensando que se estaba riendo de \u00e9l. Felipe, al ver que Rodrigo podr\u00eda descargar su ira con un inocente, toma una espada y desaf\u00eda a su hermano a un duelo.&nbsp;<strong><em>Mendoza, acostumbrado a utilizar las armas, acepta el duelo de su hermano y finalmente lo mata.&nbsp;<\/em><\/strong>Aunque, legalmente Felipe muri\u00f3 en duelo, y en esa \u00e9poca estaba permitido, Rodrigo considera que no tiene redenci\u00f3n posible. Amaba a su hermano,&nbsp;<strong><em>su modelo de mundo se derrumb\u00f3 totalmente.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El Padre Gabriel se encuentra con Rodrigo Mendoza recluido por seis meses, deseando morir. El Padre Gabriel le pregunta, si lo que siente es remordimiento. Rodrigo le dice que ya sabe lo que es,&nbsp;<strong><em>un mercenario que mat\u00f3 a su hermano<\/em><\/strong>, a lo que el Padre Gabriel responde que sabe que quer\u00eda a su hermano, aunque:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p><em>Eligi\u00f3 una extra\u00f1a manera de demostrarlo.<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Ante estas palabras Mendoza reacciona con violencia creyendo que el Padre Gabriel se est\u00e1 riendo de \u00e9l. El Padre Gabriel, le dice que s\u00ed, que se est\u00e1 riendo de \u00e9l y&nbsp;<strong><em>apela a la falta de valor de Mendoza para enfrentarse a las consecuencias de sus actos<\/em><\/strong>&nbsp;al tiempo que le ofrece una salida:&nbsp;<strong><em>la redenci\u00f3n<\/em><\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Mendoza, se autoimpone la penitencia de integrarse a la misi\u00f3n que est\u00e1 construyendo el Padre Gabriel arriba de las cataratas. Para llegar al lugar, decide arrastrar todo el camino un saco con armaduras y espadas. Uno de los curas pregunta al Padre Gabriel durante cu\u00e1nto tiempo Mendoza va a seguir llevando esa carga, a lo que el Padre Gabriel responde que s\u00f3lo Dios lo sabe y que,&nbsp;<strong><em>si Mendoza no cree que ya ha sufrido suficiente, \u00e9l tampoco.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Mendoza sigue llevando la carga, hasta que un guaran\u00ed le libera. Fue perdonado por aquellos a los que \u00e9l hab\u00eda perseguido, esclavizado y matado. La profunda emoci\u00f3n y llanto que la situaci\u00f3n provoca en Mendoza, hace que el guaran\u00ed que lo ha liberado comience a re\u00edr, sin embargo,&nbsp;<strong><em>esa risa para Rodrigo no era burla, sino alegr\u00eda.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Rodrigo se integra al grupo y participa en los quehaceres diarios, ayudando en la construcci\u00f3n de la misi\u00f3n. Durante un tiempo, se dedica a la lectura y reflexi\u00f3n, incorporando una conciencia nueva y haci\u00e9ndose jesuita. Cuando Rodrigo es ordenado sacerdote, el Padre Gabriel le dice que si va a ser jesuita tendr\u00e1 que acatar sus \u00f3rdenes como si fueran las de su l\u00edder.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>El cardenal Altamirano decide autorizar el desalojo por la fuerza de los guaran\u00edes desde las misiones y comienza la masacre.<\/em><\/strong>&nbsp;Rodrigo decide defender a los guaran\u00edes con las armas. El Padre Gabriel le dice que nunca debi\u00f3 haberse ordenado jesuita y que si muere&nbsp;<strong><em>con sangre en las manos<\/em><\/strong>&nbsp;traicionar\u00e1 toda la labor que han hecho. Ante este comentario del Padre Gabriel, Rodrigo le dice que los guaran\u00edes le necesitan. A pesar del violento ataque armado,<strong><em>&nbsp;el Padre Gabriel y las personas que decidieron no participar en el enfrentamiento, mayoritariamente ancianos, mujeres y ni\u00f1os, contin\u00faan orando y caminando hacia la muerte que, de manera inexorable, les espera.<\/em><\/strong>&nbsp;Joff\u00e9 hablando sobre la escena de la muerte de Mendoza comenta:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p><em>Cuando estaba filmando la escena me di cuenta que, en cierto modo, no hay un momento m\u00e1s importante en nuestras vidas que el momento en que morimos.\u00a0<strong>La forma en que manejamos ese momento muestra lo que signific\u00f3 la vida para nosotros.<\/strong>\u00a0Cuando film\u00e9 esa escena, comprend\u00ed que le tenemos tanto miedo a la muerte que no nos permitimos entender que tambi\u00e9n es lo que le da sentido a nuestra vida. Huimos de eso, pero es importante&#8230;<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>La pel\u00edcula finaliza con el cardenal Altamirano, con l\u00e1grimas en los ojos, reprochando a los embajadores de Espa\u00f1a y Portugal la matanza. Sin embargo, ellos le recuerdan que fue consecuente con la decisi\u00f3n que \u00e9l mismo hab\u00eda tomado y que&nbsp;<strong><em>\u201cel mundo es as\u00ed\u201d<\/em><\/strong>, a lo que el cardenal Altamirano responde:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p><strong><em>No, nosotros lo hemos hecho as\u00ed. \u00a1Yo lo he hecho as\u00ed!<\/em><\/strong><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Los hallazgos sobre las brechas e incoherencias de nuestras teor\u00edas de mundo, refuerzan la importancia de reflexionar en los or\u00edgenes de nuestras creencias, cuestionar radicalmente paradigmas, revisar premisas y abrirnos a opciones. Ortega advert\u00eda:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p><em>Nuestras convicciones m\u00e1s arraigadas, m\u00e1s indubitables, son las m\u00e1s sospechosas. Ellas constituyen nuestro l\u00edmite, nuestros confines, nuestra prisi\u00f3n.<\/em><\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vivimos nuestra vida como si se tratara de una narraci\u00f3n. Inventamos historias. Nuestra mente transforma el caos y la desolaci\u00f3n en un relato y nos posiciona como si fu\u00e9ramos el protagonista. Jonathan Haidt en su libro&nbsp;The Righteous Mind, se\u00f1ala: Nuestro cerebro es un procesador de narraciones, no un procesador l\u00f3gico. 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