{"id":662,"date":"2022-09-05T11:13:15","date_gmt":"2022-09-05T14:13:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/?p=662"},"modified":"2022-09-05T11:13:15","modified_gmt":"2022-09-05T14:13:15","slug":"incertidumbre","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/2022\/09\/05\/incertidumbre\/","title":{"rendered":"Incertidumbre"},"content":{"rendered":"\n<p>Noam Chomsky, afirma que vivimos en la&nbsp;<strong><em>cultura del miedo<\/em><\/strong>, los discursos pol\u00edticos, las redes sociales y los medios de comunicaci\u00f3n no solo activan, estimulan y magnifican nuestros propios miedos, sino tambi\u00e9n los de las personas que nos rodean. La experiencia humana siempre ha estado amenazada por cambios y preocupaciones por el futuro. Sin embargo, hoy experimentamos un clima&nbsp;<strong><em>de incertidumbre y ansiedad<\/em><\/strong>&nbsp;de alcance global.<\/p>\n\n\n\n<p>Joanna Bourke en su libro&nbsp;<strong><em>Fear: A Cultural History<\/em><\/strong>, afirma que la sociedad de la informaci\u00f3n nos ha acercado y conectado a todo tipo de miedos. Los&nbsp;<strong><em>miedos se han globalizado:<\/em><\/strong>&nbsp;crisis pol\u00edticas y econ\u00f3micas, conflictos sociales, terrorismo, crimen, violencia, cambio clim\u00e1tico, pandemias son algunos ejemplos que hacen que hoy tengamos motivos de sobra para sentirnos m\u00e1s inseguros que en \u00e9pocas pasadas. Antes est\u00e1bamos en contacto con miedos locales, inmediatos y obvios, en cambio ahora estamos influenciados y expuestos a&nbsp;<strong><em>todos los miedos del mundo<\/em><\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>El miedo es una respuesta emocional perturbadora, autom\u00e1tica, normalmente de duraci\u00f3n reducida y dif\u00edcilmente evitable. Se considera un mecanismo de supervivencia \u00fatil y beneficioso, porque permite anticipar y reaccionar ante los peligros del entorno. Un animal sin miedo a sus depredadores y a las fuerzas de la naturaleza, tiene muy pocas posibilidades de sobrevivir. Aunque la base del miedo es gen\u00e9tica y evolutiva, tambi\u00e9n se desarrolla en el proceso de aprendizaje de cada persona. Francesc Mestres y Jos\u00e9 Vives-Rego en su art\u00edculo&nbsp;<strong><em>Reflexiones sobre el miedo en el siglo XXI<\/em><\/strong>, se\u00f1alan:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p><em>Con mucha frecuencia el miedo tiene su base en lo desconocido [\u2026] el miedo en definitiva es el reconocimiento de nuestra vulnerabilidad y por tanto conlleva valores como la protecci\u00f3n, la prudencia, la ayuda mutua, el evitar da\u00f1os trascendentales, etc.<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>\u2029Lamentablemente, el universo no fue dise\u00f1ado pensando en nuestra comodidad. No es mucho lo que podemos hacer como individuos para cambiar el modo en que act\u00faan las fuerzas externas que interfieren en nuestro bienestar. En palabras de Carl Sagan:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p><em>El Universo no parece ni benigno ni hostil, simplemente es indiferente a las preocupaciones de seres tan insignificantes como nosotros.<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Vivir en un estado de constante miedo e incertidumbre puede llevarnos a una espiral emocional descendente de interminables&nbsp;<strong><em>qu\u00e9 pasar\u00eda si<\/em><\/strong>. Frente al miedo y la incertidumbre, todos tenemos un l\u00edmite. El fil\u00f3sofo franc\u00e9s Jean-Paul Sartre en su obra m\u00e1s famosa,&nbsp;<strong><em>El ser y la nada<\/em><\/strong>, escrib\u00eda:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p><em>La angustia se distingue del miedo en que el miedo es miedo de los seres del mundo, mientras que la angustia es angustia ante m\u00ed mismo.<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Patrick Hollingworth, en su libro&nbsp;<strong><em>The Light and Fast Organisation<\/em><\/strong>, se\u00f1ala que el problema con el actual contexto vol\u00e1til, incierto, complejo y ambiguo (VUCA), es que&nbsp;<strong><em>incomoda<\/em><\/strong>. Algunas personas parecen disfrutar de los cambios, sin embargo, otras encuentran profundamente angustiante la impredecibilidad y la aleatoriedad de la vida. Los seres humanos no estamos especialmente preparados para lidiar con la incertidumbre y la complejidad, y esto hace que la mayor\u00eda de nosotros nos sintamos inc\u00f3modos y angustiados en este nuevo escenario. La soluci\u00f3n no es esperar que desaparezca o pase, porque no lo har\u00e1, tenemos que&nbsp;<strong><em>aprender a vivir con la incertidumbre<\/em><\/strong>. Recomienda:<\/p>\n\n\n\n<ul><li>Apertura mental: curiosidad y gusto por aprender constantemente.<\/li><li>Apertura emocional: flexibilidad y adaptabilidad al cambio.<\/li><li>Voluntad abierta: entusiasmo, motivaci\u00f3n y confianza en nuestras capacidades para fluir con lo nuevo.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>C\u00f3mo nos sintamos con lo que nos ocurre depende en \u00faltima instancia del filtro que aplicamos para interpretar las experiencias. Nuestro bienestar sicol\u00f3gico depende m\u00e1s de nuestra armon\u00eda interna que del limitado control que podemos ejercer sobre las circunstancias y el devenir.&nbsp;El fil\u00f3sofo y escritor brit\u00e1nico Alan Watts en su libo&nbsp;<strong><em>The Wisdom of Insecurity: A Message for an Age of Anxiety<\/em><\/strong>&nbsp;argumenta que la ra\u00edz de nuestra frustraci\u00f3n y ansiedad es nuestra tendencia a vivir para un futuro que en esencia es una idea. Escribe:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p><em>Si no podemos vivir felizmente sin un futuro asegurado, es que, desde luego, no nos adaptamos a vivir en un mundo finito donde, a pesar de los mejores planes, ocurrir\u00e1n accidentes, y cuyo \u00fanico final es la muerte.<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan Watts, para que el miedo se desvanezca, debemos aceptar que no sabemos nada y que de aquello a lo que tememos tampoco sabemos nada, por lo tanto, nuestro desconocimiento es una oportunidad. Nos insta a aceptar nuestra ignorancia y aprender a vivir con la incertidumbre, a fluir con la vida. Lo que nos aleja de la felicidad, es nuestra incapacidad para vivir con plenitud el presente, ya que lo que sabemos del futuro se compone de elementos puramente imaginados y abstractos, son inferencias, conjeturas, deducciones, no hechos ciertos, simplemente posibilidades.<\/p>\n\n\n\n<p>Watts argumenta que todo lo que tenemos es el momento presente, pero renunciamos a experimentarlo plenamente cuando nos retiramos a nuestros pensamientos, predicciones, ansiedades, juicios e incesantes cavilaciones. Watts advierte:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p><em>Al vivir siempre para el futuro, quedamos fuera de contacto con esta fuente y centro de la vida, y el resultado es que toda la magia de nombrar y pensar se ha convertido en una especie de fracaso temporal.<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>David del Rosario y Sergi Torres en su reciente&nbsp;libro&nbsp;<strong><em>La biolog\u00eda del presente,&nbsp;<\/em><\/strong>plantean que existen dos maneras de vivir:<\/p>\n\n\n\n<ul><li>La biolog\u00eda de la supervivencia, que es cuando rechazamos lo que nos sucede y nos negamos a aceptar y experimentar ciertas posibilidades y experiencias.<\/li><li>La biolog\u00eda del presente, cuando damos la bienvenida a todo aquello que la vida trae y nos abrimos a la oportunidad de explorar todas las opciones de nuestra experiencia humana.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Estos investigadores, afirman que los seres humanos como media tenemos unos 60.000 pensamientos al d\u00eda, de los cuales, la mayor\u00eda son negativos. La capacidad de nuestra mente de crear tantos pensamientos unida a nuestra tendencia a identificarnos con esos pensamientos, son el caldo de cultivo perfecto para vivir en modo de supervivencia, de vivir en el miedo. Afirman:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p><em>No venimos precableados para percibir el peligro, este argumento no es m\u00e1s que una posibilidad a la que damos la condici\u00f3n de hecho.<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Este sesgo negativo del mundo nos hace hipersensibles al peligro. En cada d\u00eda concatenamos entre ocho y doce amenazas imaginarias y hacemos de la supervivencia y el estr\u00e9s una forma de vida.&nbsp;<strong><em>La mayor\u00eda de las amenazas empiezan y acaban en nuestra mente.<\/em><\/strong>&nbsp;Cuando le damos a un pensamiento la condici\u00f3n de hecho o realidad, ese pensamiento empieza a adquirir la capacidad de controlarnos. Pero si lo consideramos simplemente lo que es, es decir, una idea, una propuesta, si le quitamos la condici\u00f3n de un hecho cierto, podemos&nbsp;<strong><em>dejar de pensar la vida y comenzar a vivirla<\/em><\/strong>. Afirman:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p><em>Confundimos pensamientos con realidades.<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Daniel Kahneman premio Nobel y pionero en la investigaci\u00f3n de la toma de decisiones en su libro&nbsp;<strong><em>Thinking Fast and Slow<\/em><\/strong>, explica que las personas asumimos que lo que vemos es todo lo que hay. Conformamos nuestros juicios e impresiones de acuerdo a la informaci\u00f3n que tenemos disponible. Cuando tomamos decisiones, nuestra mente solo tiene en cuenta las cosas que conoce, independientemente de su calidad y cantidad, y construye un relato que nos resulte coherente. Este relato no tiene por qu\u00e9 ser exacto, completo, o fiable, s\u00f3lo tiene que ser coherente, tipo&nbsp;<strong><em>causa-efecto<\/em><\/strong>.&nbsp;<strong><em>Confundimos correlaci\u00f3n con causalidad.&nbsp;<\/em><\/strong>Un ejemplo claro de este fen\u00f3meno se produce cuando conocemos a alguien. Tardamos menos de un segundo en formarnos una impresi\u00f3n de esa persona. En seguida decidimos si es amable y agradable, o dominante y hostil, y si nos va a gustar o no. Y todo esto lo hacemos bas\u00e1ndonos en informaci\u00f3n incompleta, percepciones e intuiciones, como aspecto, rasgos faciales, voz, gestos o la forma de moverse.<\/p>\n\n\n\n<p>Charles Duhigg en su libro&nbsp;<strong><em>The Power of Habit<\/em><\/strong>, explica que el cerebro siempre est\u00e1 buscando la forma de ahorrar esfuerzo. Utiliza sus mecanismos para convertir casi toda rutina en un h\u00e1bito, porque los h\u00e1bitos consumen menos energ\u00eda mental. Este instinto de ahorrar energ\u00eda es una gran ventaja. Un cerebro eficiente no necesita tanto espacio, y nos permite dejar de pensar constantemente en las conductas b\u00e1sicas, como caminar y decidir qu\u00e9 vamos a comer, as\u00ed que podemos dedicar nuestra energ\u00eda mental a otras actividades, sin embargo, esta capacidad tiene un lado negativo. Kate Swoboda en su libro&nbsp;<strong><em>The Courage Habit,<\/em><\/strong>&nbsp;afirma que en el actual contexto hemos transformado el miedo en un h\u00e1bito, con su ciclo autom\u00e1tico de&nbsp;<strong><em>se\u00f1al-rutina-recompensa<\/em><\/strong>. Al no ser capaces de resolver adecuadamente situaciones conflictivas del pasado, construimos un recuerdo recurrente y doloroso de dicho suceso, y estos recuerdos regresan una y otra vez al presente y los experimentamos como amenazas futuras posibles. Condicionamos nuestro dolor. Lo predisponemos.&nbsp;<strong><em>Reaccionamos como si hubiera dolor donde no lo hay porque lo esperamos.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>David del Rosario, en su libro&nbsp;<strong><em>El libro que tu cerebro no quiere leer,&nbsp;<\/em><\/strong>afirma que entender c\u00f3mo nuestra mente genera los pensamientos e interpreta el contexto, nos permite influir para sustituir el miedo, las im\u00e1genes mentales m\u00e1s arraigadas y los mecanismos de respuesta autom\u00e1ticos por&nbsp;<strong><em>confianza<\/em><\/strong>. Afirma:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p><em>Las redes neuronales que controlan la confianza son exactamente las mismas redes neuronales que controlan el miedo [\u2026] el miedo y la confianza son la misma cosa, son dos caras de la misma moneda, significa que no podemos sentir miedo y confianza al mismo tiempo; o sentimos miedo o confiamos. A fin de cuentas, cada pensamiento que tenemos tiene asociado un nivel de confianza\/miedo.<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Del Rosario explica que confiar es dejar de negociar con la vida. Confiar es reconocer nuestra ignorancia. Confiar es entender que nuestra personalidad es una mezcla de creencias y pensamientos que podemos dejar de usar cualquier momento. El ser humano se ha convertido en el \u00fanico ser vivo capaz de preocuparse por cosas que no han ocurrido y puede que nunca ocurran. Nuestro sistema nervioso construye pensamientos acerca de aquello que se encuentra en su foco de atenci\u00f3n haciendo uso de recuerdos, planes futuros y condiciones presentes. As\u00ed como la funci\u00f3n del coraz\u00f3n es bombear sangre, y la de los pulmones aire, la funci\u00f3n de nuestra mente es proponernos pensamientos. Del Rosario, afirma:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p><em>Un sistema de pensamiento es un conjunto de propuestas neuronales que usamos frecuentemente.<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Usar o tirar es una premisa que rige la vida y la energ\u00eda. Los recuerdos que no se usan se olvidan. Un recuerdo, una creencia o una proyecci\u00f3n futura son formas de pensamiento. Poco importa si apuntan al pasado, al futuro o les damos la condici\u00f3n de realidades. Son pensamientos, propuestas, posibilidades. Aprender a aplicar la regla de usar o tirar a cada una de las historias que nos propone nuestro cerebro, implica preguntarnos:&nbsp;<strong><em>\u00bfEste pensamiento es eficaz o ineficaz para abordar esta situaci\u00f3n?&nbsp;<\/em><\/strong>&nbsp;La experiencia en s\u00ed misma no cambia demasiado. Lo que cambia dr\u00e1sticamente es nuestra relaci\u00f3n con la experiencia. Del Rosario afirma:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p><em>Ser humano no consiste en cambiar las cosas que pensamos. Ser humano consiste en decidir si las propuestas neuronales que nos propone nuestro cerebro son adecuadas o no.<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>El t\u00e9rmino zen japon\u00e9s&nbsp;<strong><em>shoshin<\/em><\/strong>&nbsp;se traduce frecuentemente como&nbsp;<strong><em>mente de principiante<\/em><\/strong>&nbsp;y se refiere a una paradoja: cuanto m\u00e1s creemos saber sobre un tema, es m\u00e1s probable que cerremos nuestra mente para seguir aprendiendo. Shunryu Suzuki en su libro&nbsp;<strong><em>Zen Mind, Beginner&#8217;s Mind<\/em><\/strong>&nbsp;escribi\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p><em>En la mente del principiante hay muchas posibilidades, pero en la del experto hay pocas.<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Felicidad y sufrimiento comparten el mismo origen, son las dos caras de la misma moneda. Si realmente queremos mejorar nuestra calidad de vida, debemos cuestionar nuestras creencias y pensamientos. Dejar a un lado la man\u00eda de culpar a las situaciones de vida y a los dem\u00e1s de las cosas que sentimos, y tomar conciencia que son nuestras propias ideas las que nos limitan o expanden. Pero, sobre todo, comprender que nuestros pensamientos son solo propuestas neuronales, no hechos ni realidades. Como advert\u00eda Immanuel Kant<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p><em>No vemos el mundo como es, sino como somos.<\/em><\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Noam Chomsky, afirma que vivimos en la&nbsp;cultura del miedo, los discursos pol\u00edticos, las redes sociales y los medios de comunicaci\u00f3n no solo activan, estimulan y magnifican nuestros propios miedos, sino tambi\u00e9n los de las personas que nos rodean. La experiencia humana siempre ha estado amenazada por cambios y preocupaciones por el futuro. 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