{"id":535,"date":"2022-03-21T16:18:16","date_gmt":"2022-03-21T19:18:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/?p=535"},"modified":"2022-03-21T16:18:16","modified_gmt":"2022-03-21T19:18:16","slug":"patitos-feos","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/2022\/03\/21\/patitos-feos\/","title":{"rendered":"Patitos feos"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Se dirigi\u00f3 entonces hacia ellos, con la cabeza baja, para hacerles ver que estaba dispuesto a morir. Y entonces vio su reflejo en el agua: el patito feo se hab\u00eda transformado en un soberbio cisne blanco&#8230;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La monumental obra del escritor dan\u00e9s Hans Christian Andersen incluye obras de teatro, relatos de viajes, novelas y poemas, pero es gracias a sus cuentos que es conocido mundialmente. Sus historias han inspirado piezas de ballet, obras de teatro y pel\u00edculas animadas.&nbsp;<strong><em>La sirenita<\/em><\/strong>,&nbsp;<strong><em>El soldadito de plomo<\/em><\/strong>&nbsp;o&nbsp;<strong><em>El patito feo<\/em><\/strong>, han sido traducidos a m\u00e1s de 125 idiomas y se han arraigado en la conciencia colectiva por sus lecciones de virtud y resiliencia. Pese a que el cine y la televisi\u00f3n estaban a muchos a\u00f1os de ser inventados, Andersen los prefigur\u00f3 y hoy puede decirse que su influencia, directa e indirecta, ha sido enorme. Por ejemplo, en este pasaje de&nbsp;<strong><em>El soldadito de plomo<\/em><\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Entonces los juguetes comenzaron a jugar, a hacer visita, a dirigir la guerra, a bailar.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Andersen contaba sus historias a la manera de un abuelo que relata sus fantas\u00edas como si fueran lo m\u00e1s natural. Buena parte de su credibilidad reside en su narrativa desfachatada y genial. Escribe en&nbsp;<strong><em>El ruise\u00f1or<\/em><\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p><em>En China, seguramente ya lo sabes, el emperador es chino y todos los que tiene a su alrededor son chinos. De esto ya hace muchos a\u00f1os y por eso precisamente es digno de o\u00edrse este cuento, antes de que sea olvidado.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, su vida estaba muy lejos de ser un cuento de hadas. Su madre fue una lavandera sin educaci\u00f3n, su padre, un zapatero aficionado a la literatura y el alcohol, que muri\u00f3 cuando Hans ten\u00eda 11 a\u00f1os. Andersen, era un ni\u00f1o pobre y poco atractivo. En los colegios a los que asisti\u00f3 se burlaban y abusaban de \u00e9l. Toda su vida tuvo pesadillas sobre sus tiempos escolares. El autor y director teatral dan\u00e9s William Bloch, lo describi\u00f3 de esta forma:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Extra\u00f1o y bizarro en sus movimientos. Sus piernas y sus brazos son largos, delgados y fuera de toda proporci\u00f3n; sus manos, anchas y planas, y sus pies son tan gigantescos que nadie piensa en robarle las botas. Su nariz es, digamos, de estilo romano, pero tan desproporcionadamente larga que domina toda la cara; cuando uno se despide de \u00e9l, su nariz es lo que m\u00e1s recuerda.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>No tuvo hijos y todos sus intentos amorosos fracasaron. Sus diarios y cartas indican que se enamor\u00f3 locamente tanto de hombres como de mujeres, y nunca logr\u00f3 tener una relaci\u00f3n estable con nadie. El amor no correspondido fue un tema constante a lo largo de su vida, una herida que no pudo curar. Escribi\u00f3 en su diario:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Todopoderoso Dios, t\u00fa eres lo \u00fanico que tengo, t\u00fa que gobiernas mi sino, \u00a1debo rendirme a ti! \u00a1Dame una forma de vida! \u00a1Dame una novia! \u00a1Mi sangre quiere amor, como lo quiere mi coraz\u00f3n!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Andersen era un personaje exc\u00e9ntrico. La paradoja es que, al comienzo de su vida profesional, los cuentos de hadas y los cuentos para ni\u00f1os no eran lo que m\u00e1s lo ilusionaba, de hecho, no se consideraba un escritor de literatura infantil. Sin embargo, el inter\u00e9s por sus cuentos fue creciendo paulatinamente, as\u00ed que empez\u00f3 a invertirles m\u00e1s tiempo. Andersen entabl\u00f3 amistad con Charles Dickens, que lo impact\u00f3 con el poderoso realismo de su obra, esto ayud\u00f3 a equilibrar su prosa entre la realidad y la fantas\u00eda. Inspir\u00e1ndose en tradiciones populares, mitolog\u00eda alemana y griega, y sus experiencias personales entre 1835 y 1872 escribi\u00f3 168 cuentos, que fueron recibidos con gran entusiasmo primero en Dinamarca y luego en toda Europa. En 1843 public\u00f3&nbsp;<strong><em>El patito feo<\/em><\/strong>, Andersen explic\u00f3:&nbsp;<em>Este cuento, es un reflejo de mi propia vida<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><em>En realidad, no importa el haber nacido en un corral de patos cuando uno proviene de un huevo de cisne.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Andersen siempre sinti\u00f3 que su origen humilde era un lastre y fantaseaba que era el hijo ileg\u00edtimo de un gran se\u00f1or. Los h\u00e9roes de sus cuentos pasan por desaf\u00edos arduos a los que se sobreponen. Coquetean con la tragedia, hasta el punto de que a veces no tienen finales felices. Sus h\u00e9roes, al igual que \u00e9l, son fatalistas, adem\u00e1s de obstinados. Se meten en problemas por porfiados, como la sirenita y despu\u00e9s deben sufrir las consecuencias por el resto de su vida. Los cuentos de Andersen reviven las injusticias sociales y culturales. Sus fuentes de inspiraci\u00f3n fueron la infelicidad propia y los problemas que observaba en su mundo. Sus cuentos fueron su refugio, para mitigar su herida de no haber podido disfrutar de un amor correspondido.<\/p>\n\n\n\n<p>Boris Cyrulnik el neur\u00f3logo, psiquiatra, psicoanalista y et\u00f3logo franc\u00e9s, mundialmente conocido por su trabajo sobre la resiliencia y los traumas de la infancia, no se pudo resistir a la imaginaci\u00f3n de Andersen y para darle contexto a su teor\u00eda escribi\u00f3 el libro&nbsp;<strong><em>Los patitos feos: La resiliencia. Una infancia infeliz no determina la vida<\/em><\/strong>. En esta obra explica c\u00f3mo un cierto n\u00famero de ni\u00f1os traumatizados son capaces de soportar sufrimientos inimaginables y, a veces, incluso utilizarlos para volverse m\u00e1s humanos.<\/p>\n\n\n\n<p>Cyrulnik argumenta que el sufrimiento, por terrible que sea, para una persona puede ser la causa de su&nbsp;<strong><em>creaci\u00f3n<\/em><\/strong>&nbsp;en lugar de su&nbsp;<strong><em>destrucci\u00f3n<\/em><\/strong>. Incluso los ni\u00f1os que parecen estar carentes de toda oportunidad, pueden salvarse y tiene evidencias. Cyrulnik al igual que Andersen, habla con propiedad, no es solo uno de los mayores expertos mundiales en el tema, es su historia de vida. En su libro&nbsp;<strong><em>Me acuerdo&#8230;: El exilio de la infancia<\/em><\/strong>, esboza su autobiograf\u00eda, marcada por la muerte de sus padres en los campos de concentraci\u00f3n nazis.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Mi padre, Aaron, era ruso-ucraniano; mi apellido significa &#8216;barbero&#8217; en ucraniano. Mi madre, Nadia, era polaca. Ambos eran jud\u00edos. Llegaron a Francia en la d\u00e9cada de 1930. Nac\u00ed en 1937 en Burdeos. Mi padre se alist\u00f3 al comienzo de la guerra y result\u00f3 herido mientras serv\u00eda en la legi\u00f3n extranjera. Poco despu\u00e9s, ambos desaparecieron.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En 1944, los padres de Cyrulnik fueron llevados a Auschwitz, donde perecieron. La noche antes de que se llevaran a su madre, ella lo hizo adoptar, pero su nueva familia lo traicion\u00f3, entreg\u00e1ndolo a las autoridades casi de inmediato. Fue arrestado en una redada:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Recuerdo que pens\u00e9: &#8216;Estos adultos no pueden hablar en serio. \u00bfC\u00f3mo pueden estar interesados en un ni\u00f1o de siete a\u00f1os?&#8217; Usaban sombreros y anteojos oscuros para que no los reconocieran. Pens\u00e9 que esto era muy divertido. \u00bfPor qu\u00e9 estas personas usaban anteojos oscuros por la noche? No pod\u00eda tomarlo en serio.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>De ni\u00f1o, Cyrulnik no entend\u00eda lo que estaba pasando, y como no hab\u00eda ning\u00fan adulto a su lado para explicarle lo que estaba pasando, los hechos no lo afectaron profundamente hasta mucho despu\u00e9s. Cuando termin\u00f3 la guerra, trat\u00f3 de contarle a las personas lo que hab\u00eda vivido, pero no le cre\u00edan, y ni siquiera quer\u00edan escucharle.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Mi t\u00eda me encontr\u00f3 tras la guerra. Apenas hab\u00eda ido al colegio, pero recuper\u00e9 el retraso. Los primeros a\u00f1os de vida son decisivos, igual que los primeros movimientos de una partida de ajedrez. Pero eso no quiere decir que uno no se pueda sobreponer a un mal comienzo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Al principio, fue en gran parte autodidacta, pero finalmente logr\u00f3 estudiar medicina en la Universidad de Par\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Estoy siguiendo mi propio camino, simplemente haciendo lo que tengo que hacer para ser considerado normal.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Cyrulnik pronto se dio cuenta que pod\u00eda aplicar su propia experiencia para ayudar a otras personas. Gracias a sus investigaciones y teor\u00edas se le considera el padre de la&nbsp;<strong><em>etolog\u00eda humana<\/em><\/strong>. Un et\u00f3logo estudia el comportamiento animal, que lo ve como instintivo.<\/p>\n\n\n\n<p><em>No es tanto que tenga nuevas ideas [\u2026] pero s\u00ed ofrezco una nueva actitud. La resiliencia consiste en abandonar la huella del pasado.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Cyrulnik, considera la resiliencia como un proceso, un conjunto de fen\u00f3menos armonizados en el que las personas interactuamos en un contexto afectivo, social y cultural. La resiliencia es el arte de sobrevivir en aguas turbulentas. Un trauma nos arrastra a una direcci\u00f3n a la que nunca nos hubiera gustado ir. La corriente nos lleva dando tumbos y golpes a una cascada de muerte, pero el resiliente es capaz de recurrir a todos sus recursos internos para luchar y no dejarse arrastrar por la corriente de las circunstancias, hasta el momento en que aparece una mano que nos ofrece ayuda, un recurso externo, una relaci\u00f3n afectiva, una instituci\u00f3n social o cultural que nos permite salir airosos. Cyrulnik aborda el estudio de la resiliencia, con estas tres dimensiones:<\/p>\n\n\n\n<ul><li><strong>El temperamento personal<\/strong>, car\u00e1cter y recursos internos que explican la forma de reaccionar ante los golpes, agresiones o carencias.<\/li><li><strong>El significado cultural<\/strong>, que el contexto familiar y social da posteriormente a la herida recibida.<\/li><li><strong>El apoyo social<\/strong>, que posibilita acceder al afecto y recursos necesarios para que el herido prosiga con su vida.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Cuando las heridas est\u00e1n en carne viva, es mejor no pensar mucho en ellas. Con la perspectiva del tiempo, la emoci\u00f3n que provoc\u00f3 los golpes tiende a apagarse lentamente y a dejar en la memoria solo la interpretaci\u00f3n del golpe. Esta interpretaci\u00f3n construida depende de la manera en que damos un sentido hist\u00f3rico, cultural y social a lo que ocurri\u00f3. A veces, la cultura en que estamos inmersos hace de ello una herida vergonzosa, mientras que, en otras circunstancias, le da el significado de un acto heroico. El tiempo aporta a suavizar la memoria, y los relatos transforman los sentimientos. A fuerza de procurar comprender, de intentar encontrar palabras para explicar y convencer, de tratar de disponer de im\u00e1genes que evoquen lo ocurrido, el herido consigue vendar la herida y modificar la interpretaci\u00f3n de su trauma.<\/p>\n\n\n\n<p>Este conjunto constituido por un temperamento personal, una significaci\u00f3n cultural y un sost\u00e9n social, explica la asombrosa diversidad de los traumas humanos. Lo m\u00e1s importante a tener en cuenta, dice Cyrulnik, es que la resiliencia no es un rasgo de car\u00e1cter, las personas no nacemos m\u00e1s o menos resilientes:<\/p>\n\n\n\n<p><em>La resiliencia es una red, no una sustancia. Nos vemos obligados a tejernos a nosotros mismos, usando las personas y las cosas que encontramos en nuestros entornos emocionales y sociales. Cuando todo termine y podamos mirar hacia atr\u00e1s a nuestras vidas desde el cielo, nos diremos a nosotros mismos: &#8220;Las cosas por las que he pasado. He recorrido un largo camino. No siempre fue un viaje f\u00e1cil&#8221;.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El apego y el afecto ayudan a desarrollar la resiliencia, el cari\u00f1o les da confianza a los ni\u00f1os y luego, cuando les pasa algo malo, pueden recuperarse. Incluso si un ni\u00f1o ha sufrido mucho, su cerebro es maleable:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Los esc\u00e1neres cerebrales muestran que los ni\u00f1os traumatizados pueden sanar. En las condiciones adecuadas, el cerebro vuelve a la normalidad en un a\u00f1o<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Cyrulnik sostiene que es imperativo no etiquetar a los ni\u00f1os que han sufrido un trauma. Los adultos a veces imponemos interpretaciones humillantes sobre experiencias de los ni\u00f1os que pueden hacerlas a\u00fan m\u00e1s negativas. Ning\u00fan ni\u00f1o est\u00e1 condenado por su pasado, su lema es:&nbsp;<strong><em>una persona nunca debe reducirse a su trauma<\/em><\/strong><em>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>A sus 84 a\u00f1os Boris Cyrulnik se deleita enormemente con su propia familia. Su esposa, Florence, su hija Natasha, su hijo Ivan, y sus dos nietos, de ocho y 12 a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Es un milagro que tenga esta familia [\u2026]&nbsp; Era mi sue\u00f1o de adolescente. Recuerdo haber so\u00f1ado con todas las cosas que quer\u00eda. As\u00ed fue como fue mi pensamiento: si puedo ser psic\u00f3logo, lo entender\u00e9 todo. Lamentablemente, esto no fue cierto [\u2026] Entonces pens\u00e9: si llego a vivir junto al mar, a tener un bote y un jard\u00edn, ser\u00e9 feliz. Esto era parcialmente cierto. Luego: si tengo amigos y familia, estar\u00e9 completo. Y esto es lo que me pas\u00f3. No es f\u00e1cil lograr esa felicidad en el mundo moderno, pero lo he conseguido.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Cyrulnik demuestra que, mientras existan los mecanismos de defensa y existan manos dispuestas a ayudar a otros ninguna lesi\u00f3n es irreversible. El transcurso de la vida nunca carece de problemas y dificultades, pero la elaboraci\u00f3n de los conflictos y el trabajo de resiliencia nos permiten retomar el camino, pese a todo. A veces, basta una min\u00fascula se\u00f1al, una palabra, una sonrisa, un gesto, para transformar a un patito feo en cisne.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed como Cyrulnik, Andersen fue tambi\u00e9n un patito feo y termin\u00f3 como un espl\u00e9ndido cisne literario. En el momento de su muerte, era reconocido internacionalmente y el gobierno dan\u00e9s lo consideraba&nbsp;<strong><em>tesoro nacional<\/em><\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p><em>En aquel momento se sinti\u00f3 muy avergonzado y puso la cabeza tras sus alas. \u00c9l mismo no sab\u00eda qu\u00e9 hacer: era demasiado feliz, pero para nada orgulloso, pues un buen coraz\u00f3n nunca se envanece; pens\u00f3 en c\u00f3mo hab\u00eda sido perseguido e insultado, y ahora o\u00eda a todos diciendo que \u00e9l era el p\u00e1jaro m\u00e1s hermoso entre todas las aves. Las lilas inclinaron sus ramas ante \u00e9l y el sol brill\u00f3 muy c\u00e1lidamente. Entonces su plumaje se hinch\u00f3, estir\u00f3 su delgado cuello y desde su coraz\u00f3n llor\u00f3 con gozo: \u00a1no so\u00f1aba tanta felicidad cuando era el patito feo!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Poco antes de su muerte, Andersen hab\u00eda hablado con un compositor acerca de la m\u00fasica que deseaba que se interpretase en su funeral, dici\u00e9ndole:<\/p>\n\n\n\n<p><em>La mayor\u00eda de las personas que caminar\u00e1n detr\u00e1s de m\u00ed ser\u00e1n ni\u00f1os, as\u00ed que haga el ritmo con pasos peque\u00f1os.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se dirigi\u00f3 entonces hacia ellos, con la cabeza baja, para hacerles ver que estaba dispuesto a morir. 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