{"id":527,"date":"2022-03-07T10:06:05","date_gmt":"2022-03-07T13:06:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/?p=527"},"modified":"2022-03-07T10:06:05","modified_gmt":"2022-03-07T13:06:05","slug":"tres-transformaciones","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/2022\/03\/07\/tres-transformaciones\/","title":{"rendered":"Tres transformaciones"},"content":{"rendered":"\n<p>Freud dec\u00eda que Nietzsche hab\u00eda logrado un conocimiento de s\u00ed mismo m\u00e1s profundo que cualquier hombre que jam\u00e1s hubiese vivido y que, probablemente, jam\u00e1s habr\u00eda de vivir. Sorprendente declaraci\u00f3n viniendo del padre del psicoan\u00e1lisis.<\/p>\n\n\n\n<p>En el primer libro de&nbsp;<strong><em>As\u00ed habl\u00f3 Zaratustra<\/em><\/strong>, Nietzsche cuenta el relato de tres transformaciones:<\/p>\n\n\n\n<p><em>C\u00f3mo el esp\u00edritu se convierte en camello, c\u00f3mo el camello se convierte en le\u00f3n, y c\u00f3mo finalmente el le\u00f3n se convierte en ni\u00f1o.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El camello carga con el peso de los valores establecidos, con los fardos de la educaci\u00f3n, de la moral y de la cultura en que est\u00e1 inmerso. Carga con ellos hasta el desierto y, all\u00ed, se transforma en le\u00f3n. El le\u00f3n rompe las estatuas, pisotea los fardos, critica todos los valores tradicionales. Por \u00faltimo, el le\u00f3n, se convierte en ni\u00f1o, en inocencia. Se abre a un nuevo comienzo para crear nuevos valores y nuevos criterios de evaluaci\u00f3n. El fil\u00f3sofo franc\u00e9s Gilles Deleuze, en su libro&nbsp;<strong><em>Nietzsche<\/em><\/strong>&nbsp;escribe:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Estas tres metamorfosis significan, entre otras cosas, momentos de su obra, y tambi\u00e9n fases de su vida y de su salud. Sin duda todos estos cortes son relativos: el le\u00f3n est\u00e1 presente en el camello, el ni\u00f1o est\u00e1 en el le\u00f3n; y en el ni\u00f1o hay la salida tr\u00e1gica.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Friedrich Wilhelm Nietzsche naci\u00f3 en 1844, en la casa parroquial de R\u00f6cken, en una regi\u00f3n de Turingia anexada a Prusia. Tanto su madre como su padre proven\u00edan de una larga l\u00ednea de pastores luteranos. Su padre muri\u00f3 cuando Nietzsche ten\u00eda cuatro o cinco a\u00f1os. Sin embargo, su influencia fue decisiva. Ralph Eichberg, del&nbsp;<strong><em>Centro de Documentaci\u00f3n de Nietzsche&nbsp;<\/em><\/strong>en Naumburg, relata que, durante el serm\u00f3n de su bautizo, su padre pregunt\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00bfQu\u00e9 creen que ser\u00e1 de este ni\u00f1o peque\u00f1o: el bien o el mal?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Luego, describi\u00f3 todas las cosas que podr\u00edan pasar en la vida de un ni\u00f1o, los pecados y las tentaciones con que podr\u00eda encontrarse, al hacerlo, su padre, describi\u00f3 la radical dicotom\u00eda cultural existente. Toda su vida Nietzsche, intent\u00f3 difuminar esta oposici\u00f3n radical, relacionando el bien con el mal para que fueran dependientes. Mucho m\u00e1s tarde escribi\u00f3 un libro que titul\u00f3&nbsp;<strong><em>M\u00e1s all\u00e1 del bien y del mal<\/em><\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Friedrich fue criado por su madre y dos t\u00edas, de ni\u00f1o era profundamente religioso, estudi\u00f3 teolog\u00eda y filolog\u00eda. Sin embargo, pronto abandon\u00f3 la teolog\u00eda, y durante el resto de su vida fue un en\u00e9rgico cr\u00edtico del cristianismo y toda religi\u00f3n organizada. Con su especializaci\u00f3n en filolog\u00eda y su genialidad, recibi\u00f3 el doctorado a los veinticuatro a\u00f1os, sorprendente para la \u00e9poca, y fue nombrado profesor en la Universidad de Basilea, en Suiza.<\/p>\n\n\n\n<p>El relato de Nietzsche de las tres metamorfosis, es una saga de su propia transformaci\u00f3n espiritual. Las fases de la metamorfosis que describe est\u00e1n representadas simb\u00f3licamente por un camello, un le\u00f3n y un ni\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Primera etapa: el camello:<\/strong>&nbsp;Para Nietzsche, el camello es un animal del desierto. Los camellos cargan con fardos, y caminan hasta lo m\u00e1s profundo del desierto en soledad. Los camellos tienen dos defectos, su&nbsp;<strong><em>No<\/em><\/strong>&nbsp;es un falso no, es un no con resentimiento. Y su S\u00ed, es un falso s\u00ed. Cree que decir s\u00ed, significa asumir, aceptar, cargar. El camello carga con el peso de los valores establecidos por su cultura y sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Hay muchas cosas pesadas para el esp\u00edritu, para el esp\u00edritu fuerte, de carga, en el que habita la veneraci\u00f3n: su fortaleza demanda cosas pesadas, e incluso las m\u00e1s pesadas de todas. \u00bfQu\u00e9 es pesado?, as\u00ed pregunta el esp\u00edritu de carga, y se arrodilla, igual que el camello, y quiere que lo carguen bien. \u00bfQu\u00e9 es lo m\u00e1s pesado, h\u00e9roes?, as\u00ed pregunta el esp\u00edritu de carga, para que yo cargue con ello y mi fortaleza se regocije. \u00bfAcaso no es: humillarse para hacer da\u00f1o a la propia soberbia? \u00bfHacer brillar la propia tonter\u00eda para burlarse de la propia sabidur\u00eda?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Los camellos bajan la cabeza sin quejarse. Hacen lo que se les pide, sin dudarlo. Asumen la carga de sus amos. Los camellos son d\u00f3ciles, sumisos, obedientes. Su vida tiene que ver con el sacrificio. Expresan su poder a trav\u00e9s de su resistencia, su capacidad de soportar la sed durante largo tiempo; aceptan las cargas y las penurias suyas y de otros. Asumen una tarea y persisten en ella hasta verla completada. El camello se realiza al decir:&nbsp;<strong><em>Yo puedo<\/em><\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta potente alegor\u00eda describe el papel que juega la presi\u00f3n de las obligaciones sociales y las demandas de los dem\u00e1s. Las normas sociales imponen lo que es bueno y lo que es malo, lo que deber\u00edamos considerar valioso y lo que es un vicio. Adem\u00e1s, se espera que satisfagamos las aspiraciones que otras personas tienen sobre nosotros. El camello piensa&nbsp;<strong><em>Estoy obligado a hacerlo<\/em><\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Pasamos la primera parte de nuestra vida aprendiendo a dominar el mundo, aprendiendo a lidiar con nuestros impulsos y necesidades. Desde temprana edad debemos ir a la escuela, aprobar los cursos, aprender un oficio, desarrollar una habilidad o destreza y aprender a ganarnos la vida. Debemos tambi\u00e9n aprender a llevarnos bien con los dem\u00e1s. Todo esto es fundamental para estar en el mundo, para sobrevivir. Para ser funcionales. Es la etapa de formaci\u00f3n b\u00e1sica, de la especializaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Ansiosos por demostrar que somos fuertes y capaces, buscamos los desaf\u00edos m\u00e1s pesados y nos obligamos a nosotros mismos. Nos arrodillamos como el camello, que quiere estar bien cargado. Nietzsche describe el esp\u00edritu del camello como un coleccionista de cargas, conquistas y cicatrices.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Con todas estas cosas, las m\u00e1s pesadas de todas, carga el esp\u00edritu de carga: semejante al camello que corre al desierto con su carga, as\u00ed corre \u00e9l a su desierto.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, esta autoexigencia arriesga a envenenarnos de amargura, desesperaci\u00f3n y ganas de venganza. Nietzsche, hab\u00eda experimentado en carne propia esta etapa. Cuando el camello cargado va solo por su desierto tiene la oportunidad de reflexionar y comprender el significado de su carga. En soledad, comienza a cuestionar los valores y las reglas que dan forma a la comunidad a la que pertenece, dimensiona el peso de los fardos que ha cargado y mira las heridas que le han provocado. Ahora el camello aspira a ser libre.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Segunda etapa: el le\u00f3n:&nbsp;<\/strong>Es en el solitario desierto donde ocurre la segunda transformaci\u00f3n, el esp\u00edritu se convierte en le\u00f3n. El le\u00f3n es el depredador de los viejos valores. Nietzsche utiliza el s\u00edmbolo del le\u00f3n porque es una bestia de presa, es la bestia m\u00e1s poderosa, capaz de vencer a las dem\u00e1s. El le\u00f3n, es un poder altivo, de dominio y conquista, de libertad. Defiende lo suyo, fija l\u00edmites. Afirma su dignidad. El le\u00f3n cuando se siente amenazado ataca y destruye. El le\u00f3n impone su voluntad. Su voz dice&nbsp;<strong><em>Yo quiero<\/em><\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Quiere conquistar su libertad como se conquista una presa y ser se\u00f1or en su propio desierto. Aqu\u00ed busca a su \u00faltimo se\u00f1or: quiere convertirse en enemigo de \u00e9l y de su \u00faltimo dios, con el gran drag\u00f3n quiere pelear para conseguir la victoria. \u00bfQui\u00e9n es el gran drag\u00f3n, al que el esp\u00edritu no quiere seguir llamando se\u00f1or ni dios? \u00abT\u00fa debes\u00bb se llama el gran drag\u00f3n. Pero el esp\u00edritu del le\u00f3n dice \u00abyo quiero\u00bb. \u00abT\u00fa debes\u00bb le cierra el paso, brilla como el oro, es un animal escamoso, y en cada una de sus escamas brilla \u00e1ureamente \u00ab\u00a1T\u00fa debes!\u00bb.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El camello se convierte en le\u00f3n cuando en la soledad del desierto se da cuenta que los fardos que carga no tienen valor y asume que todo est\u00e1 permitido. En ese momento, impone su propia voluntad al mundo. Pero, en el desierto, el le\u00f3n se encuentra con un drag\u00f3n. El drag\u00f3n es la imagen que Nietzsche utiliza para representar el poder de la cultura y las normas sociales.<\/p>\n\n\n\n<p>El le\u00f3n podr\u00eda ceder al brillo de los valores, virtudes y oportunidades que le ofrecen sus semejantes, y olvidarse del peligroso viaje de descubrimiento. Podr\u00edamos conformarnos con lo que proponen las tradiciones, las normas y las instituciones existentes. Dejar que nuestros padres, relaciones y sociedad decidan por nosotros. Esto es lo que argumenta el drag\u00f3n. Brillantes escamas.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta es una etapa de conflictos duros. Por un lado, queremos seguir nuestros deseos y aspiraciones, rechazar lo establecido, fijar l\u00edmites, afirmar nuestra propia identidad, vivir con nuevos valores. Pero, por otro lado, tenemos que lidiar con las restricciones que la sociedad impone. El conflicto entre el le\u00f3n y el drag\u00f3n dorado, es un combate a muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>El le\u00f3n contempla los valores del mundo y dice:&nbsp;<strong><em>Ya no quiero esto<\/em><\/strong>. Nietzsche dec\u00eda que para hacer filosof\u00eda hab\u00eda que romper con lo evidente y alcanzar otras perspectivas. Dar\u00edo Sztajnszrajber, en&nbsp;<strong><em>Filosof\u00eda a martillazos<\/em><\/strong>, explica que, para Nietzsche, la cultura occidental est\u00e1 viciada desde su origen, pues es racional y dogm\u00e1tica, y est\u00e1 empe\u00f1ada en instaurar la racionalidad a toda costa. En consecuencia, la tarea del fil\u00f3sofo es liberar al hombre de los valores decadentes, devolvi\u00e9ndole el derecho a la vida, a la existencia, es necesario filosofar a martillazos, como un le\u00f3n. Sin embargo, para avanzar el le\u00f3n debe transformase nuevamente, pero esta vez convertirse en ni\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Tercera etapa: el ni\u00f1o:&nbsp;<\/strong>Para Nietzsche, el ni\u00f1o es el s\u00edmbolo de la inocencia y de un nuevo comienzo. Es a ausencia de culpa, el juego, el perd\u00f3n, la creatividad, el disfrute. Un esp\u00edritu infantil es vital para la felicidad, la salud y el bienestar.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p><em>Pero decidme, hermanos m\u00edos, \u00bfqu\u00e9 es capaz de hacer el ni\u00f1o que ni siquiera el le\u00f3n ha podido hacer? \u00bfPor qu\u00e9 el le\u00f3n rapaz tiene que convertirse todav\u00eda en ni\u00f1o? Inocencia es el ni\u00f1o, y olvido; un nuevo comienzo, un juego, una rueda que se mueve por s\u00ed misma, un primer movimiento, un santo decir s\u00ed.<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>El le\u00f3n se convierte en ni\u00f1o cuando el individuo que dice&nbsp;<strong><em>quiero<\/em><\/strong>&nbsp;deja de afirmar su oposici\u00f3n a la ley del&nbsp;<strong><em>t\u00fa debes<\/em><\/strong>, y cambia su actitud por el deseo de crear: el esp\u00edritu ahora crea su propio mundo, nuevos valores. La vida deja se ser una lucha reactiva para derrotar enemigos y derribar obst\u00e1culos. La vida se convierte en una celebraci\u00f3n, un acto sostenido de afirmaci\u00f3n pura, de&nbsp;<strong><em>un santo decir s\u00ed<\/em><\/strong>. El esp\u00edritu infantil conoce la alegr\u00eda de vivir y la inocencia de la creatividad. Una alegre aceptaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El comportamiento de los ni\u00f1os suele ser espont\u00e1neo. Act\u00faan sin dudas. Olvidan, perdonan y se perdonan. Cada vez que se olvidan, inmediatamente pueden tener un nuevo comienzo. Cada vez que perdonan, lo hacen sin rencores. Esta es la representaci\u00f3n que toma Nietzsche, acepta tus pensamientos y sentimientos, mantente activo, es el poder de la curiosidad y de la inocencia, de la respuesta liviana frente a las dificultades de la vida. Es el poder del que construye castillos en la arena y, cuando las olas del mar los derrumba, vuelve a construirlos. Es el poder que se ejerce desde el juego y el baile. Ya no existe la individualidad y el experto. El ni\u00f1o expresa el poder de la creaci\u00f3n perpetua, la infinita curiosidad, es la afirmaci\u00f3n plena de la vida. Su voz es la de un gran, aut\u00e9ntico y santo&nbsp;<strong><em>\u00a1S\u00ed!<\/em><\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Nietzsche cre\u00eda que el esp\u00edritu verdaderamente libre se parecer\u00e1 a los ni\u00f1os que juegan, que descubren el mundo por primera vez, sin la carga del pasado. El ni\u00f1o es curioso y lleno de asombro. El ni\u00f1o no se deja agobiar por reglas y valores impuestos, el ni\u00f1o descubre por s\u00ed mismo el sentido de las cosas.<\/p>\n\n\n\n<p>Andr\u00e9 van der Braak ha realizado un profundo estudio acad\u00e9mico de filosof\u00edas comparadas, en&nbsp;<strong><em>Nietzsche and Zen<\/em><\/strong>, argumenta que la filosof\u00eda de Nietzsche y la filosof\u00eda zen pueden considerarse filosof\u00edas de autosuperaci\u00f3n continua, en las que incluso la noci\u00f3n de&nbsp;<em>yo<\/em>&nbsp;ha sido superada. Ambas son filosof\u00edas de la risa y el juego. Filosof\u00edas que impulsan la mente de principiante. Como dijo el monje zen Shunryu Suzuki en su libro&nbsp;<strong><em>Zen Mind, Beginner&#8217;s Mind<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p><em>En la mente del principiante hay muchas posibilidades, pero en la del experto hay pocas.<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>As\u00ed como en el ni\u00f1o de Nietzsche, la mente del principiante est\u00e1 vac\u00eda, libre de los h\u00e1bitos del experto, dispuesta a aceptar, a dudar y abierta a todas las posibilidades. Es la clase de mente que puede ver las cosas tal como son, que paso a paso y en un instante es capaz de darse cuenta de la naturaleza original del todo.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de escribir&nbsp;<strong><em>As\u00ed habl\u00f3 Zaratustra<\/em><\/strong>, Nietzsche se alej\u00f3 a\u00fan m\u00e1s de sus amigos y familiares. El peso de los valores victorianos empeor\u00f3 cada vez m\u00e1s su deteriorada salud mental. Hab\u00eda hablado de la locura como una&nbsp;<strong><em>soluci\u00f3n c\u00f3mica<\/em><\/strong>, como una \u00faltima bufonada. Deleuze escribe:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Llega el gran a\u00f1o 1888: El crep\u00fasculo de los \u00eddolos, El caso Wagner, El Anticristo, Ecce Homo. Todo sucede como si las facultades creadoras de Nietzsche se exacerbaran, tomaran un \u00faltimo impulso que precede al hundimiento. Cambia incluso el tono en estas obras de una gran maestr\u00eda: una nueva violencia, un nuevo humor, algo as\u00ed como lo que hay de c\u00f3mico en lo Sobrehumano.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El 3 de enero de 1889, a los 44 a\u00f1os, mientras caminaba por una calle de Tur\u00edn, fue testigo de una escena que le hace detenerse: un cochero est\u00e1 maltratando a su caballo que, exhausto, no quiere seguir caminando. Nietzsche interviene. Rodea el cuello del caballo con sus brazos y rompe a llorar. Sus \u00faltimas palabras son:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p><em>Mam\u00e1, soy tonto.<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Luego viene el derrumbe. Nietzsche nunca se recuper\u00f3. Despu\u00e9s de dos derrames cerebrales y contraer neumon\u00eda, al cambiar el siglo en el verano de 1900, muere a los 55 a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Las transformaciones aleg\u00f3ricas de Nietzsche son una gu\u00eda para ayudarnos a superar el sufrimiento que necesariamente vienen con la b\u00fasqueda de la libertad y el autodominio creativo. Un enfoque inocente, liviano y afirmativo de la vida es vital para el florecimiento espiritual y la existencia creativa. Recuperar una mente de principiante. Fiel a su estilo, en&nbsp;<strong><em>El ocaso de los \u00eddolos o c\u00f3mo se filosofa a martillazos<\/em><\/strong>, escribi\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p><em>Quiero, de una vez por todas, no saber muchas cosas. La sabidur\u00eda traza l\u00edmites tambi\u00e9n al conocimiento.<\/em><\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Freud dec\u00eda que Nietzsche hab\u00eda logrado un conocimiento de s\u00ed mismo m\u00e1s profundo que cualquier hombre que jam\u00e1s hubiese vivido y que, probablemente, jam\u00e1s habr\u00eda de vivir. Sorprendente declaraci\u00f3n viniendo del padre del psicoan\u00e1lisis. 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