{"id":523,"date":"2022-02-28T10:58:59","date_gmt":"2022-02-28T13:58:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/?p=523"},"modified":"2022-02-28T10:58:59","modified_gmt":"2022-02-28T13:58:59","slug":"momento-clave","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/2022\/02\/28\/momento-clave\/","title":{"rendered":"Momento clave"},"content":{"rendered":"\n<p>Ser o no ser, esa es la cuesti\u00f3n\u2026, es una de las frases m\u00e1s conocidas de la literatura. El drama de Hamlet implica tomar una decisi\u00f3n. Obliga a pensar y reflexionar en medio de una tormenta de emociones.<\/p>\n\n\n\n<p>El pr\u00edncipe Hamlet sufre por la muerte de su padre, el rey de Dinamarca, cuando la reina, su madre decide casarse con su t\u00edo Claudio. Para complicar a\u00fan m\u00e1s las cosas, el fantasma de su padre le revela que fue asesinado por Claudio en acuerdo con la reina, quien le hab\u00eda sido infiel. El dolor de Hamlet se hace intolerable. M\u00e1s encima su padre le pide que cobre venganza y asesine a Claudio.<\/p>\n\n\n\n<p>Hamlet, cargado de angustia debe decidir entre convertirse en asesino, aceptando los designios del destino o terminar con su propia vida.&nbsp;<em>Ser<\/em>&nbsp;era cumplir con los deseos de su padre y vengarlo.&nbsp;<em>No ser<\/em>&nbsp;era terminar con su vida y convertirse en un cobarde. Era la&nbsp;<em>cuesti\u00f3n<\/em>, que deb\u00eda resolver. Era un&nbsp;<strong><em>momento clave<\/em><\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Toda decisi\u00f3n humana, involucra lo subjetivo, lo personal, lo individual. Involucra nuestro ser, nuestra historia y nuestros afectos. El conocido neurocient\u00edfico Antonio Damasio en su \u00faltimo libro&nbsp;<strong><em>Feeling &amp; Knowing<\/em><\/strong>&nbsp;explica que sentir es la capacidad m\u00e1s elemental de todos los seres vivos:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Nuestros procesos, lo que percibimos o recordamos, lo que intentamos averiguar mediante el razonamiento, lo que inventamos o deseamos comunicar, las acciones que emprendemos, las cosas que aprendemos y recordamos, el universo mental constituido por los objetos, las acciones y sus abstracciones, pueden generar respuestas afectivas a medida que se van desarrollando.<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Damasio, mapea nuestra historia evolutiva de cuatro mil millones de a\u00f1os como organismos vivos en tres etapas: ser, sentir y conocer. Nuestros abuelos m\u00e1s lejanos, las bacterias, ya eran capaces de reaccionar al medio ambiente. Eran capaces de percibir su entorno y decidir si se quedaban o no en ese lugar. Todos los organismos vivos, discriminan las condiciones que son m\u00e1s adecuadas para su supervivencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Sobre ese sustrato, fuimos evolucionando. Cada nuevo nivel evolutivo incorpor\u00f3 nuevas funciones que, act\u00faan y modulan las anteriores. El placer y el dolor que sentimos comienza con las mol\u00e9culas y receptores de nuestras c\u00e9lulas, cuyas acciones transforman los tejidos, \u00f3rganos y sistemas de nuestro organismo. Nuestro cuerpo y sistema nervioso interact\u00faan permanentemente. Una respuesta emotiva, como el miedo o la alegr\u00eda, impone cambios en alguna v\u00edscera y genera, como resultado, una nueva serie de estados corporales y un nuevo conjunto de asociaciones entre la mente y el cuerpo. Las respuestas emotivas alteran nuestra homeostasis y, en consecuencia, nuestros sentimientos.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Lo que el cuerpo aporta a su uni\u00f3n con el sistema nervioso es su inteligencia biol\u00f3gica primigenia, la capacidad impl\u00edcita que gobierna la vida en funci\u00f3n de las demandas homeost\u00e1ticas y que, al final, acaba expres\u00e1ndose en forma de sentimiento.<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Imaginemos la siguiente situaci\u00f3n, usted est\u00e1 conduciendo solo por una carretera con poca visibilidad, recibe una llamada y toma el tel\u00e9fono para responder, de pronto un ni\u00f1o sale corriendo delante de su veh\u00edculo. R\u00e1pidamente suelta el tel\u00e9fono y frena violentamente. Instantes despu\u00e9s, experimenta una serie de reacciones f\u00edsicas descontroladas. Finalmente, una vez que se ha recuperado del sobresalto, su centro mental se dar\u00e1 cuenta de lo ocurrido pensando acerca de ello, e imaginando lo que pudo haber sucedido y teorizando las posibles consecuencias.<\/p>\n\n\n\n<p>En este relato, el evento de riesgo nos gener\u00f3 una emoci\u00f3n de miedo, la que de inmediato produjo una respuesta org\u00e1nica como el aumento de la frecuencia cardiaca, frecuencia respiratoria y aumento de la presi\u00f3n arterial, para permitir que nuestro cuerpo reaccione f\u00edsicamente. Luego viene una manifestaci\u00f3n expresiva, nuestro rostro cambia y toma la expresi\u00f3n propia y caracter\u00edstica del miedo. C\u00f3mo toda emoci\u00f3n b\u00e1sica, la cara de miedo es siempre la misma y reconocible en todas las culturas. Es nuestro lenguaje de comunicaci\u00f3n m\u00e1s primitivo. Por \u00faltimo,&nbsp;<em>sentimos miedo<\/em>; la vivencia emocional subjetiva y personal del miedo. Cuando nuestra raz\u00f3n, toma conciencia de la emoci\u00f3n y le asigna un significado lo llamamos sentimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Las experiencias emocionales fuertes como la descrita, no son solo registradas en nuestra memoria, sino que, las almacenamos en nuestro cuerpo, as\u00ed creamos y mantenemos los relatos de nuestra vida, y vamos construyendo nada menos que el armaz\u00f3n de nuestra individualidad. Todo surge cuando los est\u00edmulos desencadenan mensajes que viajan desde los tejidos y \u00f3rganos del cuerpo, a trav\u00e9s de las terminales nerviosas, hacia el sistema nervioso central y el cerebro, produciendo im\u00e1genes mentales que nos brindan informaci\u00f3n que experimentamos como emociones. En el mejor de los casos, en un futuro, cuando recibamos otra llamada telef\u00f3nica mientras manejamos, sentiremos en nuestro cuerpo la tensi\u00f3n de la experiencia vivida y tendremos la opci\u00f3n de actuar adecuadamente.<\/p>\n\n\n\n<p>En el libro&nbsp;<strong><em>Emoci\u00f3n y Sentimientos<\/em><\/strong>, Daniel L\u00f3pez Rosetti, explica que las emociones y los sentimientos, son dos formas de procesamiento de informaci\u00f3n distintos, que operan a diferentes velocidades. Las emociones son reacciones org\u00e1nicas r\u00e1pidas e intensas, mientras que los sentimientos son interpretaciones mentales menos intensas, pero m\u00e1s duraderas.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Dir\u00eda que nuestro pensamiento, como proceso cognitivo, busca intencionalmente presentar en nuestro mundo social una explicaci\u00f3n entendible y, a la vez, defendible desde la raz\u00f3n.<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Como seres sociales, utilizamos nuestra raz\u00f3n para explicar a los dem\u00e1s nuestras reacciones emocionales. La&nbsp;<em>emoci\u00f3n decide y la raz\u00f3n justifica<\/em>. En \u00faltima instancia, somos marionetas tanto del dolor como del placer, ocasionalmente liberados por la creatividad. Luego de esto la pregunta obvia, es \u00bfpara qu\u00e9 sirven los afectos?, la respuesta, en el sentido m\u00e1s amplio, es que los afectos sirven nada m\u00e1s y nada menos que para vivir. Sin embargo, pueden ser fuente de sufrimiento o de bienestar seg\u00fan sea el caso.<\/p>\n\n\n\n<p>Las emociones se iniciaron con la vida misma. Nos preceden en nuestros antecesores en la escala evolutiva y nos constituyen en nuestra esencia m\u00e1s profunda. La clasificaci\u00f3n m\u00e1s simple y aceptada de las emociones, es que pueden ser positivas o negativas. Las emociones positivas son aquellas que nos acercan a las cosas, mientras que las emociones negativas nos alejan de las cosas. En los humanos, las emociones cumplen tres funciones:<\/p>\n\n\n\n<ul><li><strong>Adaptativa<\/strong>: hacen que nos acerquemos o alejemos de una circunstancia. La finalidad es cuidarse, preservarse, no sufrir. Esta funci\u00f3n condiciona la continuidad de las especies.<\/li><li><strong>Social<\/strong>: nos permiten comportarnos en sinton\u00eda con nuestros pares del entorno, condicionar y adecuar nuestras acciones, entender a los dem\u00e1s, predecir y controlar conductas, comunicar afectos; en definitiva, promueven relaciones interpersonales.<\/li><li><strong>Motivacional<\/strong>: nos impulsan a la acci\u00f3n, ya que dirigen y orientan nuestro comportamiento en busca de satisfacer nuestras necesidades y dar sentido a nuestra existencia.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Las emociones b\u00e1sicas universales m\u00e1s ampliamente aceptadas, fueron popularizadas en la pel\u00edcula de Pixar&nbsp;<strong><em>Intensa-Mente<\/em><\/strong>, a trav\u00e9s de cinco simp\u00e1ticas personitas que habitaban y dialogaban en la mente de la peque\u00f1a Riley Anderson:&nbsp;<em>Miedo, Ira, Tristeza, Asco y Alegr\u00eda.&nbsp;<\/em>Al crecer y cambiar, Riley debe experimentar el delicado equilibrio entre sus emociones para que su vida funcione. As\u00ed como las bacterias, nosotros buscamos siempre lo mismo: sobrevivir. Esa condici\u00f3n se ha mantenido constante.<\/p>\n\n\n\n<p><em>La experiencia humana del dolor y el sufrimiento ha sido responsable de una extraordinaria creatividad, focalizada y obsesiva, encargada de inventar todo tipo de instrumentos capaces de contrarrestar los sentimientos negativos que iniciaban el ciclo creativo.<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Leonard Mlodinow, en&nbsp;<strong><em>Elastic<\/em><\/strong>, advierte que las emociones negativas como el miedo, la ira, la tristeza y el asco est\u00e1n asociadas a reacciones autom\u00e1ticas y predeterminadas. Por ejemplo, la ira nos insta a atacar, el miedo nos impulsa a huir, el asco nos hace escupir lo que hemos ingerido. Las emociones negativas reducen el alcance de nuestras posibilidades, act\u00faan como filtros cognitivos y desalientan la creatividad. No ocurre lo mismo con las emociones positivas.<\/p>\n\n\n\n<p><em>No hay una reacci\u00f3n autom\u00e1tica distintiva para las emociones positivas. No hay un impulso espec\u00edfico que resulte de la felicidad, no hay una reacci\u00f3n autom\u00e1tica para la serenidad, no hay una respuesta reflexiva a la gratitud.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Barbara Fredrickson de la Universidad de Michigan en su art\u00edculo&nbsp;<strong><em>The Value of Positive Emotions<\/em><\/strong>&nbsp;sugiere que las emociones positivas nos impulsan a considerar una gama m\u00e1s amplia de opciones, ideas y acciones que las que consideramos com\u00fanmente. Nos alientan a crear relaciones nuevas, ampliar nuestra red de apoyo, explorar nuestro entorno y abrirnos a la absorci\u00f3n de informaci\u00f3n. Esas actividades aumentan la resistencia y reducen el estr\u00e9s, por lo que una disposici\u00f3n positiva contribuye a la supervivencia y la creatividad.<\/p>\n\n\n\n<p>La emoci\u00f3n y el sentimiento son fen\u00f3menos integrales, que resuenan en todo nuestro cuerpo. Una experiencia emocional intensa queda grabada en el cuerpo. Ante una circunstancia similar, se vuelve a manifestar por medio de reacciones inconscientes.<\/p>\n\n\n\n<p>En el libro&nbsp;<strong><em>Equilibrio<\/em><\/strong>, Daniel L\u00f3pez Rosetti, explica que desde nuestra primera infancia y a lo largo de toda nuestra vida, vamos acumulando en nuestra memoria las experiencias que vivimos relacionadas con nosotros mismos, los dem\u00e1s y el entorno. Aunque casi la totalidad de esas experiencias las olvidamos, recordamos las que nos resultan particularmente relevantes; en especial, las que nos han impactado.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Cualquier experiencia que vivamos se recordar\u00e1 seg\u00fan la intensidad de la carga emocional que la acompa\u00f1e. Lo que vivimos emocionalmente nos queda grabado para siempre.<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Aprender a regular nuestras emociones, requiere analizar conscientemente nuestro archivo emocional de las experiencias o circunstancias vividas. Detenernos el tiempo necesario, para observar lo ocurrido y evaluar qu\u00e9 es lo que hemos sentido en ese momento con la mayor precisi\u00f3n posible, cu\u00e1les fueron las repercusiones, cu\u00e1l fue el balance, la duraci\u00f3n de la experiencia, las reacciones positivas o negativas y por qu\u00e9 creemos que actuamos de tal o cual modo.<\/p>\n\n\n\n<p>Regular nuestras emociones nos ayuda, entre otras cosas, a diferir nuestras reacciones autom\u00e1ticas, y abrirnos a la opci\u00f3n de explorar acciones m\u00e1s adecuadas, ya que el factor tiempo en el procesamiento de los afectos, clarifica nuestro horizonte y minimiza la posibilidad de errores. Tomar distancia y tiempo es fundamental en un estado de alta carga emocional, esperar lo necesario para ser capaces de analizar y reflexionar adecuadamente. La regulaci\u00f3n emocional posibilita no descontrolar ni desorganizar nuestra toma de decisiones ante emociones intensas.<\/p>\n\n\n\n<p>No todas las decisiones que tomamos en la vida son tan determinantes como las de Hamlet. Sin embargo, decidir con qui\u00e9n formar una familia, qui\u00e9nes son nuestros amigos, nuestras relaciones personales, nuestro trabajo, profesi\u00f3n, estudios, proyectos de vida son decisiones relevantes que no se toman todos los d\u00edas.&nbsp;<strong><em>Son momentos clave<\/em><\/strong>. Distinguir cu\u00e1ndo estamos en presencia de esas&nbsp;<em>oportunidades<\/em>, tomar conciencia de ello y dedicar el tiempo necesario para analizar las posibilidades y as\u00ed tomar una decisi\u00f3n marcar\u00e1 la diferencia. Este proceso cognitivo, como siempre, tiene presente a la emoci\u00f3n para encontrar la respuesta m\u00e1s adecuada y tomar la decisi\u00f3n m\u00e1s sabia.<\/p>\n\n\n\n<p>En las actuales circunstancias de nuestro mundo, un adecuado equilibrio entre la raz\u00f3n y la emoci\u00f3n es la \u00fanica alternativa para alcanzar el bienestar personal, social y planetario, y la educaci\u00f3n emocional sigue siendo una asignatura pendiente. Damasio advierte:<\/p>\n\n\n\n<p><em>La ciencia y la raz\u00f3n no salvar\u00e1n al mundo: lo que necesitamos es la negociaci\u00f3n combinada con sentimientos. A trav\u00e9s de la negociaci\u00f3n podemos llegar a un consenso para garantizar la supervivencia de la humanidad; si no, podemos entrar en una espiral de destrucci\u00f3n absoluta.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ser o no ser, esa es la cuesti\u00f3n\u2026, es una de las frases m\u00e1s conocidas de la literatura. El drama de Hamlet implica tomar una decisi\u00f3n. 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