{"id":487,"date":"2022-01-10T11:20:52","date_gmt":"2022-01-10T14:20:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/?p=487"},"modified":"2022-01-10T11:20:52","modified_gmt":"2022-01-10T14:20:52","slug":"atencion-robada","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/2022\/01\/10\/atencion-robada\/","title":{"rendered":"Atenci\u00f3n robada"},"content":{"rendered":"\n<p>Hace m\u00e1s de 50 a\u00f1os, Herbert Simon, premio Nobel de econom\u00eda, public\u00f3 un ensayo en que cont\u00f3 una historia: sus vecinos hab\u00edan comprado un par de conejitos para su hija, y dado que los conejos eran macho y hembra, la comunidad pronto se encontr\u00f3 viviendo en un&nbsp;mundo superpoblado de conejos. Esto tuvo consecuencias, ya que un mundo rico en conejos es un mundo pobre en lechugas, pasto y flores de jard\u00edn. Simon us\u00f3 esta historia para explicar el efecto que ya en esos a\u00f1os estaba provocando en el mundo la explosi\u00f3n de informaci\u00f3n y realiz\u00f3 el siguiente comentario:<\/p>\n\n\n\n<p><em>En un mundo rico en informaci\u00f3n, la riqueza de la informaci\u00f3n significa una escasez de algo m\u00e1s: una escasez de lo que sea que la informaci\u00f3n consume. Lo que la informaci\u00f3n consume es bastante obvio: consume la atenci\u00f3n de sus destinatarios.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En 2008 Nicholas Carr en una publicaci\u00f3n de&nbsp;<strong><em>The Atlantic&nbsp;<\/em><\/strong>se plante\u00f3 la pregunta&nbsp;<strong><em>\u00bfEst\u00e1 Google volvi\u00e9ndonos est\u00fapidos?<\/em><\/strong>&nbsp;Carr afirmaba en esa columna que cuando le\u00eda en un dispositivo electr\u00f3nico, sent\u00eda que no entend\u00eda nada:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Me doy cuenta sobre todo cuando leo. Antes me era f\u00e1cil sumergirme en un libro o en un art\u00edculo largo. Mi mente quedaba atrapada en la narraci\u00f3n o en los giros de los argumentos y pasaba horas paseando por largos tramos de prosa. Ahora casi nunca es as\u00ed. Ahora mi concentraci\u00f3n casi siempre comienza a disiparse despu\u00e9s de dos o tres p\u00e1ginas. Me pongo inquieto, pierdo el hilo, comienzo a buscar otra cosa que hacer. La lectura profunda que me ven\u00eda de modo natural se ha convertido en una lucha.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Unos a\u00f1os despu\u00e9s, Carr public\u00f3&nbsp;<strong><em>The shallows: what the Internet is doing to our brains<\/em><\/strong>, en que advirti\u00f3 sobre los efectos perjudiciales que las tecnolog\u00edas de Internet provocan en nuestra capacidad de concentraci\u00f3n, memoria y procesamiento mental. Nuestros cerebros, cambian en respuesta a las tecnolog\u00edas que utilizamos, ya que alteran nuestras redes neuronales. Carr explica que, as\u00ed como el libro impreso nos ayud\u00f3 a enfocar nuestra atenci\u00f3n, promoviendo un pensamiento profundo y creativo, las nuevas tecnolog\u00edas de Internet, hacen todo lo contrario, fomentan un pensamiento superficial y disperso. Est\u00e1n haciendo que perdamos nuestra capacidad de concentraci\u00f3n, contemplaci\u00f3n y reflexi\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<p><em>La Red muy bien podr\u00eda ser la m\u00e1s potente tecnolog\u00eda de alteraci\u00f3n de la mente humana que jam\u00e1s se haya usado en forma generalizada. Como m\u00ednimo, es la m\u00e1s potente que ha surgido desde la imprenta.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El cerebro humano est\u00e1 dise\u00f1ado para adaptarse a los modos de pensar que practicamos regularmente, por lo que si dejamos de pensar con profundidad perdemos esa habilidad. En t\u00e9rminos generales, Internet nos brinda informaci\u00f3n de una manera que debilita nuestra capacidad de pensar con profundidad. Google y otros servicios de Internet nos ayudan a investigar m\u00e1s r\u00e1pidamente, encontrar informaci\u00f3n, comunicarnos, y mucho m\u00e1s, pero a la larga reducen nuestra capacidad cognitiva. Las formas m\u00e1s elevadas de pensamiento, la contemplaci\u00f3n, la reflexi\u00f3n, la introspecci\u00f3n, incluso la respiraci\u00f3n profunda requiere que seamos capaces de prestar atenci\u00f3n, que eliminemos el ruido, las distracciones, las interrupciones y ser capaces de abrazar el silencio. El fil\u00f3sofo alem\u00e1n de origen surcoreano Byung-Chul Han, en una reciente entrevista con&nbsp;<strong><em>EL PA\u00cdS<\/em><\/strong>, se\u00f1ala:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Necesitamos que la informaci\u00f3n sea silenciada. De lo contrario, nuestros cerebros explotar\u00e1n. Hoy percibimos el mundo a trav\u00e9s de la informaci\u00f3n. As\u00ed es como perdemos la experiencia de estar presentes. Estamos cada vez m\u00e1s desconectados del mundo. Estamos perdiendo el mundo. El mundo es m\u00e1s que informaci\u00f3n y la pantalla es una mala representaci\u00f3n del mundo. Giramos en un c\u00edrculo alrededor de nosotros mismos. El tel\u00e9fono inteligente contribuye de manera decisiva a esta mala percepci\u00f3n del mundo. Un s\u00edntoma fundamental de la depresi\u00f3n es la ausencia del mundo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Nuestra mente se inclina espont\u00e1neamente a divagar. Nuestra biolog\u00eda est\u00e1 dise\u00f1ada para captar informaci\u00f3n novedosa. El neurocient\u00edfico del MIT Earl Miller, explica que en la era de las cavernas esta era una capacidad de vida o muerte:<\/p>\n\n\n\n<p><em>No hab\u00eda muchas fuentes de informaci\u00f3n, [\u2026] un susurro en los arbustos pod\u00eda significar que un tigre estaba a punto de saltar sobre nosotros. Captar informaci\u00f3n nueva era crucial.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El problema es que, en el actual mundo abundante en informaci\u00f3n nos hemos vuelto adictos. David Lewis, en su art\u00edculo&nbsp;<strong><em>Dying for Information&nbsp;<\/em><\/strong>acu\u00f1\u00f3 el t\u00e9rmino&nbsp;<em>infoxicaci\u00f3n&nbsp;<\/em>para referirse a la intoxicaci\u00f3n informacional, fruto del exceso de informaci\u00f3n disponible que excede nuestra capacidad y como consecuencia, nos genera ansiedad. Lewis escribe:<\/p>\n\n\n\n<p><em>El conocimiento es poder, pero la informaci\u00f3n no.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La infoxicaci\u00f3n es un problema para nuestra limitada capacidad de atenci\u00f3n, sin embargo, la situaci\u00f3n es a\u00fan peor.&nbsp;Shoshana Zuboff profesora em\u00e9rita de Harvard, en su libro&nbsp;<strong><em>The Age of Surveillance Capitalism,&nbsp;<\/em><\/strong>se\u00f1ala que actualmente estamos inmersos en un capitalismo de la vigilancia.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El capitalismo de la vigilancia adquiere datos de nuestras experiencias humanas privadas y las transforma en mercanc\u00eda.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La finalidad es extraer nuestros datos y por medio de algoritmos y gran poder de c\u00f3mputo tipificar nuestro comportamiento para hacer predicciones. As\u00ed, venden productos de predicci\u00f3n. Y se venden a empresas y mercados que comercian exclusivamente con nuestros comportamientos futuros. Zuboff sostiene que este modelo de negocios, fue inventado por Google durante la crisis de las&nbsp;<em>puntocom<\/em>. La empresa descubri\u00f3 que pod\u00eda vender a sus anunciantes predicciones que extra\u00eda de los datos privados de sus usuarios.<\/p>\n\n\n\n<p>Marta Peirano en su libro&nbsp;<strong><em>El enemigo conoce el sistema,<\/em><\/strong>&nbsp;explica que el modelo de negocios de las tecnolog\u00edas persuasivas, la econom\u00eda de la atenci\u00f3n y el capitalismo de vigilancia gana dinero estimulando nuestra adicci\u00f3n a la informaci\u00f3n, para que usemos el mayor tiempo posible sus aplicaciones, plataformas y compartamos alegremente nuestros datos para modelarnos. Mientras m\u00e1s clics y contenidos generamos, hacemos m\u00e1s valioso su banco de datos. Peirano explica:<\/p>\n\n\n\n<p><em>No somos adictos a la tecnolog\u00eda, somos adictos al chute de dopamina que ciertas tecnolog\u00edas han infiltrado en sus plataformas. Esto no es un accidente, es deliberado.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Te hackean el cerebro para que la combinaci\u00f3n exacta de grasa, az\u00facar y sal te genere bienestar, pero como no aporta nutrici\u00f3n al cuerpo, nunca se te pasa el hambre y tienes una especie de cortocircuito: tu cerebro te est\u00e1 diciendo dame m\u00e1s, esto es bueno, pero el resto de tu cuerpo dice tengo hambre.&nbsp;La perspectiva de la psicolog\u00eda y la neurociencia cognitiva contempor\u00e1neas coincide con lo que advert\u00eda la tradici\u00f3n contemplativa budista hace m\u00e1s de 2.500 a\u00f1os, tenemos una&nbsp;<em>mente de mono:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>As\u00ed como un mono que se balancea entre los \u00e1rboles, agarra una rama y la deja ir para agarrar otra, as\u00ed tambi\u00e9n, eso que se llama pensamiento, mente o conciencia surge y desaparece continuamente tanto de d\u00eda como de noche.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Publiqu\u00e9 algo!, \u00a1Necesito urgente la m\u00e1xima cantidad de&nbsp;<strong><em>Me gusta!<\/em><\/strong>.&nbsp;Estas tecnolog\u00edas literalmente est\u00e1n modificando nuestra forma de percibir, actuar, sentir y pensar, nos interrumpen y distraen deliberadamente. Johann Hari en la investigaci\u00f3n que realiz\u00f3 para su libro&nbsp;<strong><em>Stolen Focus: Why You Can&#8217;t Pay Attention<\/em><\/strong>&nbsp;entrevist\u00f3 a los principales expertos mundiales en el tema, para responder a las preguntas: \u00bfPor qu\u00e9 hemos perdido nuestra capacidad de concentraci\u00f3n? \u00bfCu\u00e1les son las causas? Y, lo m\u00e1s importante, \u00bfc\u00f3mo la recuperamos? Su conclusi\u00f3n es tajante:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Tu atenci\u00f3n no colaps\u00f3. Te la robaron. Las redes sociales y muchos otros aspectos de la vida moderna est\u00e1n destruyendo nuestra capacidad de concentraci\u00f3n. Necesitamos recuperar nuestras mentes mientras podamos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Hari, descubri\u00f3 que los adolescentes hoy solo se concentran en una tarea durante 65 segundos, y los trabajadores de oficina en promedio cambian de actividad cada tres minutos. Cita al investigador Earl Miller:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Nuestro cerebro s\u00f3lo puede producir una o dos ideas a la vez. [\u2026] Somos muy, muy enfocados. Nuestra capacidad cognitiva es limitada. Pero hemos ca\u00eddo en una enorme ilusi\u00f3n. Creemos err\u00f3neamente que podemos manejar seis fuentes de informaci\u00f3n diferentes al mismo tiempo. No somos multitarea.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Gloria Mark de la Universidad de California, explica que cambiar r\u00e1pidamente entre tareas conlleva&nbsp;<strong><em>costos de cambio<\/em><\/strong>. Para saltar de una tarea a otra, tenemos que alejarnos cognitivamente de una actividad y activar las nuevas reglas y habilidades necesarias para la nueva tarea. Esta conmutaci\u00f3n entre tareas es ineficaz, nuestro desempe\u00f1o baja, aumentan los errores, disminuye nuestra capacidad de memoria y creatividad. Por si esto fuera poco, tardamos un promedio de 25 minutos en volver a conectarnos con lo que est\u00e1bamos haciendo originalmente. Otro estudio de la Universidad Carnegie Mellon tom\u00f3 a 136 estudiantes y los hizo rendir un examen. Algunos de ellos tuvieron que tener sus tel\u00e9fonos m\u00f3viles apagados y otros ten\u00edan sus tel\u00e9fonos encendidos y recibieron mensajes de texto intermitentes. Los estudiantes que recibieron mensajes obtuvieron, en promedio, un desempe\u00f1o 20% inferior. Miller afirma:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Vivimos en una tormenta perfecta de degradaci\u00f3n cognitiva.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Como un adicto, nuestro cerebro anhela toda esa informaci\u00f3n, pero nuestros cerebros no han evolucionado para lidiar con la incre\u00edble cantidad de fuentes disponibles. Como escribi\u00f3 Publius Syrius en el siglo I a. C.:<\/p>\n\n\n\n<p><em>El que persigue dos conejos no atrapa a ninguno.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Lamentablemente, nos ha llevado hasta el siglo XXI para darnos cuenta de que Syrius ten\u00eda raz\u00f3n. Pero incluso si sabemos que cambiar de tarea es malo, nuestro cerebro nos hace creer que somos buenos en algo en que evidentemente no lo somos. Byung-Chul Han, en su libro&nbsp;<strong><em>Por favor, cierra los ojos<\/em><\/strong>&nbsp;advierte:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Los s\u00edntomas del Information Fatigue Syndrom (IFS), es decir, del cansancio de la informaci\u00f3n, incluyen la incapacidad de pensar anal\u00edticamente. Tal s\u00edndrome es la incapacidad de concluir e inferir. Por tanto, la masa de informaci\u00f3n acelerada ahoga el pensamiento. Tambi\u00e9n el pensamiento necesita un silencio. Hay que poder cerrar los ojos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Cal Newport es profesor asociado de inform\u00e1tica en la Universidad de Georgetown, y en su libro&nbsp;<strong><em>Deep Work: Rules for Focused Success in a Distracted World&nbsp;<\/em><\/strong>acu\u00f1\u00f3 el t\u00e9rmino&nbsp;<em>trabajo profundo.&nbsp;<\/em>Newport sostiene que hay dos habilidades humanas b\u00e1sicas que debemos recuperar:<\/p>\n\n\n\n<ul><li>La capacidad de dominar r\u00e1pidamente cosas dif\u00edciles.<\/li><li>La capacidad para producir a un nivel superior, en t\u00e9rminos de calidad y rapidez.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Para esto, la disciplina y la capacidad de concentraci\u00f3n es fundamental. Newport define trabajo profundo como:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Todas las actividades que se llevan a cabo en un estado de concentraci\u00f3n sin distracciones, que llevan las capacidades cognitivas al l\u00edmite. Este esfuerzo crea valor, mejora las habilidades y no es f\u00e1cil de replicar.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, esta habilidad cada vez es m\u00e1s escasa. Newport cita un estudio de la consultora&nbsp;<em>McKinsey<\/em>&nbsp;que muestra que los trabajadores de oficina en promedio pasan m\u00e1s del 60% de la semana laboral en redes sociales y b\u00fasqueda por Internet. Seg\u00fan Newport, el acceso a tel\u00e9fonos inteligentes y las herramientas de Internet las 24 horas del d\u00eda, los 7 d\u00edas de la semana, son la fuente principal de distracci\u00f3n y solo nos habilitan para realizar trabajos superficiales, que \u00e9l define como:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Tareas que no son exigentes desde el punto de vista cognitivo, tareas repetitivas que se suelen ejecutar en medio de distracciones. Estas actividades por lo general no crean un valor diferencial, son f\u00e1ciles de replicar y potencialmente automatizables.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El trabajo de conocimiento que crea un valor diferencial, no es una cadena de montaje. Extraer valor de la informaci\u00f3n, conectar ideas, crear y reflexionar son actividades que a menudo est\u00e1n re\u00f1idas con la aceleraci\u00f3n, la superficialidad y la dispersi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El trabajo profundo es valioso, raro y significativo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Para desarrollar la capacidad de realizar un trabajo de estas caracter\u00edsticas, debemos ir m\u00e1s all\u00e1 de las buenas intenciones y agregar rutinas y rituales dise\u00f1ados para disponer de bloques de tiempo en que seamos capaces de mantener un estado de plena concentraci\u00f3n ininterrumpida. Las distracciones deben ser reemplazadas por el enfoque. Algunas pr\u00e1cticas recomendadas:<\/p>\n\n\n\n<ul><li>Definir una rutina que incluya el lugar y la hora. La intenci\u00f3n es proporcionar el entorno y la estructura adecuada para concentrarnos.<\/li><li>Eliminar las redes sociales.<\/li><li>Cerrar el correo electr\u00f3nico, mensajer\u00eda y notificaciones. Revisarlas en un horario establecido durante el d\u00eda.<\/li><li>Poner el tel\u00e9fono fuera de la vista.<\/li><li>Reducir los cambios bruscos de actividad. Agrupar tareas similares para evitar el malabarismo mental.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>El ritmo lento y constante es fundamental para elaborar conclusiones significativas. Byung-Chul Han, nos aconseja:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Hoy d\u00eda, el exceso de informaci\u00f3n, de transparencia y de rendimiento nos ha conducido a un tiempo incapaz de callar ni de concluir ning\u00fan proceso, un tiempo que ya no exhala ning\u00fan aroma. Pero el pensamiento no es posible sin silencio. Para poder pensar y concluir, hay que poder cerrar los ojos y contemplar.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace m\u00e1s de 50 a\u00f1os, Herbert Simon, premio Nobel de econom\u00eda, public\u00f3 un ensayo en que cont\u00f3 una historia: sus vecinos hab\u00edan comprado un par de conejitos para su hija, y dado que los conejos eran macho y hembra, la comunidad pronto se encontr\u00f3 viviendo en un&nbsp;mundo superpoblado de conejos. 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