{"id":444,"date":"2021-11-02T11:43:44","date_gmt":"2021-11-02T14:43:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/?p=444"},"modified":"2021-11-02T11:43:44","modified_gmt":"2021-11-02T14:43:44","slug":"dime-con-quien-andas","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/2021\/11\/02\/dime-con-quien-andas\/","title":{"rendered":"Dime con quien andas\u2026"},"content":{"rendered":"\n<p>\u00bfC\u00f3mo aprendimos a atarnos los cordones de los zapatos, a andar en bicicleta?, \u00bfDe d\u00f3nde vino nuestro sistema de valores, nuestras preferencias musicales, sentido del humor, gustos culinarios, ideas pol\u00edticas?, \u00bfC\u00f3mo aprendimos a hacer nuestro trabajo?<\/p>\n\n\n\n<p>Es posible que en muchos de estos casos podamos identificar algunas personas que nos ense\u00f1aron e influyeron, pero tambi\u00e9n oper\u00f3 nuestra propia capacidad de imitar. Modelar roles en algunos casos es la \u00fanica forma en que podemos aprender pr\u00e1cticas y comportamientos complejos. Del mismo modo, que algunos necesitamos ver videos en&nbsp;<em>YouTube<\/em>, para cocinar un plato de comida aceptable, en muchos otros casos es casi imposible realizar una actividad correctamente sin haber visto a otra persona hacerlo. Solo leer o escuchar las instrucciones en algunos casos es insuficiente.<\/p>\n\n\n\n<p>Las actitudes y comportamientos que imitamos van dando forma a nuestros h\u00e1bitos y modelan nuestra conducta, creencia y valores sin que nos demos cuenta. Somos inconscientes a la influencia m\u00e1s fuerte de nuestra vida:&nbsp;<em>el comportamiento de quienes nos rodean.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La capacidad de imitar ha permitido a la humanidad evolucionar. La neocorteza, la parte de nuestro cerebro que nos distingue como humanos, es la estructura cerebral que viene menos&nbsp;<em>preprogramada<\/em>. En los primeros a\u00f1os de vida, absorbemos de nuestros padres y cuidadores particularmente la&nbsp;<em>informaci\u00f3n<\/em>&nbsp;que requerimos para adaptarnos a nuestro contexto social y cultural. Luego, durante la adolescencia y juventud ampliamos nuestro c\u00edrculo social y empezamos a depender, cada vez, m\u00e1s de las amistades. Nos volvemos mucho m\u00e1s permeables e influenciables a los pares.<\/p>\n\n\n\n<p>En el estudio&nbsp;<strong><em>Experimental Effects of Injunctive Norms on Simulated Risky Driving Among Teenage<\/em><\/strong>&nbsp;<strong><em>Males,&nbsp;<\/em><\/strong>los investigadores observaron en un simulador de conducci\u00f3n vehicular a 66 adolescentes de entre 16 y 18 a\u00f1os, para medir lo arriesgado de sus decisiones. En unos casos conduc\u00edan solos y en otros lo hac\u00edan acompa\u00f1ados por otro adolescente. Los resultados demostraron lo que cualquier padre sabe por intuici\u00f3n: un adolescente de esa edad es mucho m\u00e1s sensato cuando est\u00e1 solo que cuando lo ven sus amigos.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, las investigaciones muestran que el grupo no solo influye negativamente. En la investigaci\u00f3n&nbsp;<strong><em>Peer Influence on Prosocial Behavior in Adolescence<\/em><\/strong>, se pidi\u00f3 a varios adolescentes que jugaran un juego en el que ten\u00edan que elegir entre donar dinero a una buena causa o qued\u00e1rselo, mientras otros adolescentes los miraban. Los resultados mostraron que, cuando el joven hac\u00eda una donaci\u00f3n y era aprobado por sus amigos, tend\u00eda a hacer m\u00e1s donaciones durante el resto del juego. En cualquier caso, la presi\u00f3n del grupo en los adolescentes es muy significativa y funciona para bien o para mal.<\/p>\n\n\n\n<p>En nuestra infancia, de forma positiva o negativa, nuestros padres y familiares tienen una poderosa influencia sobre nosotros. En la juventud, se hace a\u00fan m\u00e1s fuerte la influencia de nuestros amigos y el entorno social. No elegimos a nuestra familia, pero elegimos a nuestros amigos, y a menudo es una forma de expandir nuestra identidad m\u00e1s all\u00e1 de nuestro \u00e1mbito familiar. Consciente o inconscientemente como especie recibimos una intensa presi\u00f3n para adaptarnos a las pautas y expectativas de los grupos en los que estamos inmersos.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1996, el neurofisi\u00f3logo Giacomo Rizzolatti trabajaba con su equipo de investigadores en la universidad de Parma, en Italia, donde hab\u00edan colocado electrodos en la corteza cerebral de un mono para estudiar unas neuronas espec\u00edficas que controlan los movimientos de la mano. Un d\u00eda, los investigadores observaron que ciertas neuronas del mono se activaban, pese a que no estaba realizando ninguna acci\u00f3n. El mono estaba observando a uno de los cient\u00edficos llevarse comida a la boca y se activaron en \u00e9l las mismas neuronas como si se llevara comida a su propia boca. Rizzolatti public\u00f3 sus hallazgos, nombrando a estas c\u00e9lulas&nbsp;<em>neuronas espejo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Somos seres sociales. Nuestra supervivencia depende de nuestra comprensi\u00f3n de las acciones, intenciones y emociones de los dem\u00e1s. Las neuronas espejo nos permiten comprender la mente de otras personas, no solo a trav\u00e9s del razonamiento conceptual sino tambi\u00e9n a trav\u00e9s de la imitaci\u00f3n. Sentir, no pensar.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La investigaci\u00f3n posterior ha demostrado que, existe una fuerte evidencia que las neuronas espejo est\u00e1n involucradas en los procesos mentales de imitaci\u00f3n de movimientos corporales, imaginaci\u00f3n, narraci\u00f3n y reflexi\u00f3n<em>.&nbsp;<\/em>Si alguien cuenta una historia, las neuronas espejo del cerebro del narrador y el oyente se sincronizan. Esto hace que el sistema de neuronas espejo sea una capacidad enormemente poderosa para una variedad de contextos relacionales. El neurocient\u00edfico Vilayanur Ramachandran coment\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Las neuronas espejo har\u00e1n por la psicolog\u00eda lo que el ADN hizo por la biolog\u00eda; proporcionar\u00e1n un marco unificador y ayudar\u00e1n a explicar una serie de habilidades mentales que hasta ahora han permanecido misteriosas e inaccesibles para los experimentos<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Cecilia Heyes en su reciente art\u00edculo&nbsp;<strong><em>What Happened to Mirror Neurons?<\/em><\/strong>&nbsp;afirma que las neuronas espejo juegan un papel central en la empat\u00eda. Podemos sentir lo que sienten los dem\u00e1s, reflejar las emociones y el dolor de otros en nuestro propio cerebro. Estamos dise\u00f1ados estructuralmente para conectarnos, por lo que somos enormemente influenciables a las personas en formas que a menudo no percibimos.<\/p>\n\n\n\n<p>En el estudio&nbsp;<strong><em>The Spread of Obesity in a Large Social Network over 32 Years,&nbsp;<\/em><\/strong>se realiz\u00f3 un seguimiento a m\u00e1s de 12.000 participantes durante 30 a\u00f1os. Este estudio concluy\u00f3 que las personas tienen un 171% m\u00e1s de probabilidades de aumentar de peso si aquellos con quienes interact\u00faan cercanamente tambi\u00e9n suben de peso. Es como si absorbi\u00e9ramos por \u00f3smosis las conductas y emociones de quienes nos rodean. Y esto no solo es v\u00e1lido para el aumento de peso.<\/p>\n\n\n\n<p>La palabra&nbsp;<em>influir,<\/em>&nbsp;deriva del t\u00e9rmino latino&nbsp;<strong><em>influere<\/em><\/strong>, fluir dentro de algo, deslizarse hacia el interior. En sentido figurado refiere a ingresar al interior de una situaci\u00f3n, cosa o persona para producir un efecto. La influencia es&nbsp;<em>la capacidad de actuar en alguien o algo&nbsp;<\/em>produciendo un efecto. De una forma u otra, en cada momento, todo influye en todo, todos influimos en todo y en todos y, al mismo tiempo, estamos constantemente siendo influenciados por todo y por todos. Lo notable es que nuestra biolog\u00eda est\u00e1 dise\u00f1ada para hacer que esto ocurra inconscientemente, desde incorporar un pegajoso acento extranjero, emocionarnos con una escena dram\u00e1tica o bostezar. El neurocient\u00edfico Vittorio Gallese, comenta:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p><em>Parece que estamos programados para ver a otras personas como similares a nosotros, en lugar de diferentes. En el fondo, los humanos identificamos a las personas con quienes interactuamos como alguien como nosotros<\/em>.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>George Gurdjieff, ense\u00f1aba que los seres humanos estamos sometidos a tres tipos de influencias:<\/p>\n\n\n\n<ul><li><strong>Influencias A:<\/strong>&nbsp;que son las que adquirimos desde nuestro nacimiento, a trav\u00e9s de las costumbres y tradiciones, creencias y tendencias de la \u00e9poca, el lugar, la familia y la sociedad en la que crecimos y nos desarrollamos. Est\u00e1n impulsadas por la herencia, raza, etnia, familia, y sociedad en general. Las absorbemos a trav\u00e9s de la imitaci\u00f3n, la educaci\u00f3n y la interacci\u00f3n. Son inconscientes.<\/li><li><strong>Influencias B:&nbsp;<\/strong>est\u00e1n asociadas a escuelas o ideolog\u00edas formales. Filosof\u00eda, arte, religi\u00f3n, pol\u00edtica, ciencia, etc. Las absorbemos al estar en contacto con esas ideolog\u00edas, resuenan en nosotros y con el tiempo pueden volverse inconscientes y mec\u00e1nicas.<\/li><li><strong>Influencias C:<\/strong>&nbsp;provienen de escuelas de pensamiento, pero en este caso las adoptamos voluntariamente. En forma deliberada y conscientemente decidimos adherir a sus pr\u00e1cticas.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Numerosos proverbios de distintas culturas transmiten la idea que la formaci\u00f3n de una persona no es fruto solo de su hogar. Independientemente de los padres biol\u00f3gicos la formaci\u00f3n de una persona es fruto de la comunidad en que est\u00e1 inserto. Se atribuye a un proverbio africano la siguiente expresi\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p><em>Se necesita toda una aldea para criar a un ni\u00f1o.<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Por lo tanto, con todas estas influencias multidimensionales y multimodales conscientes e inconscientes, la respuesta a la pregunta \u00bfPor qu\u00e9 hacemos lo que hacemos?, al parecer no es tan simple de responder. Wellman y Bartsch en su art\u00edculo&nbsp;<strong><em>Young children&#8217;s reasoning about beliefs<\/em><\/strong>, explican que los seres humanos tenemos una relaci\u00f3n estrecha y complementaria entre las creencias y el deseo en la naturaleza de nuestras acciones. Sin embargo, identifican tambi\u00e9n que existe una brecha entre las ideas que postulamos y las acciones espont\u00e1neas que realizamos.<\/p>\n\n\n\n<p>Chris Argyris, profesor em\u00e9rito de la Escuela de Negocios de Harvard, y Donald Sch\u00f6n, profesor del Instituto de Tecnolog\u00eda de Massachusetts, fueron dos destacados expertos en aprendizaje organizacional. Durante d\u00e9cadas investigaron a miles de participantes de una amplia variedad de organizaciones y culturas, y encontraron evidencia abrumadora que las personas tenemos una discrepancia entre lo que creemos y decimos que motiva nuestras acciones y lo que realmente motiva nuestras acciones. Demostraron que somos esencialmente incoherentes y desarrollaron un marco descriptivo que explica este comportamiento a nivel individual, grupal y organizacional, al que denominaron&nbsp;<strong><em>teor\u00edas de acci\u00f3n<\/em><\/strong>. En palabras de Argyris:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Es posible que la gente se sorprenda, pero he hallado que todos tenemos una fuerte tendencia a tener pensamientos y acciones incongruentes, y que no somos unos observadores muy efectivos de nuestro propio comportamiento: tendemos a juzgarlo de acuerdo con nuestras intenciones, mientras que juzgamos el comportamiento de los dem\u00e1s por sus resultados.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan Argyris y Sch\u00f6n, los seres humanos operamos con dos tipos de teor\u00edas en nuestra mente cuando actuamos:<\/p>\n\n\n\n<ul><li><strong>Teor\u00eda en uso<\/strong>: est\u00e1n impl\u00edcitas en lo que hacemos y gobiernan nuestra conducta. Son estructuras t\u00e1citas que contienen suposiciones sobre nosotros mismos, sobre los otros y sobre el entorno. Dan forma a como nos relacionamos y comportamos con los otros actores involucrados en una actividad.<\/li><li><strong>Teor\u00eda abrazada<\/strong>: surgen cuando hablamos y describimos nuestras acciones a otros y justificamos lo que hacemos. Cuando explicamos con palabras lo que conviene hacer en una determinada circunstancia o lo que pensamos que deber\u00eda hacerse. Reflejan las ideas o teor\u00edas a las cuales adherimos racionalmente.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Cuando se le pregunta a alguna persona por qu\u00e9 actu\u00f3 de cierta forma en una situaci\u00f3n dada, por lo general, responde con su&nbsp;<em>teor\u00eda abrazada<\/em>, pese a que frecuentemente la teor\u00eda que efectivamente gobern\u00f3 su actuar fue su&nbsp;<em>teor\u00eda en uso<\/em>. Seg\u00fan Argyris y Sch\u00f6n, la mayor\u00eda de las personas tenemos muy poca conciencia de esta incoherencia. Especialmente cuando nos enfrentamos a desaf\u00edos complejos, como en el caso de las interacciones y relaciones humanas.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando hablamos con otros sobre la manera m\u00e1s adecuada para abordar un problema, expresamos nuestras ideas haciendo referencia a nuestras\u00a0<em>teor\u00edas abrazadas<\/em>, sin embargo, cuando somos nosotros los que estamos inmersos en un problema similar, recurrimos a las reacciones autom\u00e1ticas propias de nuestras\u00a0<em>teor\u00edas en uso<\/em>. Cuanto m\u00e1s alto es el riesgo, estr\u00e9s, amenaza o verg\u00fcenza, con m\u00e1s fuerza se activan nuestras\u00a0<em>teor\u00edas en uso<\/em>, que pueden diferir radicalmente del ideal que declaramos en nuestras\u00a0<em>teor\u00edas abrazadas<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter is-resized\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/diagramaDimeConQuienAndas.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-445\" width=\"491\" height=\"303\" srcset=\"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/diagramaDimeConQuienAndas.png 585w, http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/diagramaDimeConQuienAndas-300x186.png 300w\" sizes=\"(max-width: 491px) 100vw, 491px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan Argyris y Sch\u00f6n, esta incongruencia es la fuente principal de los problemas relacionales del comportamiento personal, organizacional y social. La eficacia y armon\u00eda tanto individual como colectiva es el resultado de incrementar la congruencia entre las&nbsp;<em>teor\u00edas en uso<\/em>&nbsp;y las&nbsp;<em>teor\u00edas abrazadas<\/em>. El desaf\u00edo entonces es reducir la brecha entre lo que pensamos, sentimos, decimos y hacemos.<\/p>\n\n\n\n<p>Los seres humanos no vemos el mundo como es, vemos el mundo como somos. Lo percibimos a trav\u00e9s de ideas, creencias y actitudes que hemos adquirido e imitado de diferentes fuentes e influencias heterog\u00e9neas que hacen las veces de filtros sobre lo que vemos y c\u00f3mo interpretamos nuestra realidad. Algunas de estas ideas y comportamientos est\u00e1n tan profundamente arraigadas en nosotros que ni siquiera somos conscientes de ellas. Las percibimos como obvias y de sentido com\u00fan, pese a sus contradicciones e incoherencias.<\/p>\n\n\n\n<p>La mayor\u00eda de nosotros somos \u00e9ticamente inconsistentes. Es probable que seamos \u00e9ticos en algunos dominios y poco \u00e9ticos en otros. El esp\u00edritu se debe examinar a diario. Si queremos cambiar la forma de ser, tenemos que cambiar la forma de hacer y estar.<\/p>\n\n\n\n<p>La sencilla verdad de que el control de nuestra conciencia determina nuestra calidad de vida es tan antigua como la humanidad. El consejo del or\u00e1culo de Delfos&nbsp;<em>con\u00f3cete a ti mismo<\/em>, resume magistralmente esta sabidur\u00eda. La raz\u00f3n por la que encontramos tantas veces repetido este consejo, es que funciona.<\/p>\n\n\n\n<p>Los hallazgos sobre nuestra compleja biolog\u00eda de la imitaci\u00f3n, demuestran que, desde nuestra infancia, las relaciones e interacciones que hemos experimentado influencian consciente e inconscientemente el funcionamiento de nuestro cerebro. Somos como esponjas. Un argumento m\u00e1s para estar alertas y ocuparnos de reconocer e identificar patrones de comportamiento e incoherencias y hacer los ajustes necesarios. El m\u00e9todo es la reflexi\u00f3n, indagar en los or\u00edgenes de nuestras influencias, cuestionar radicalmente paradigmas, cambiar premisas y abrirnos a nuevas opciones. Ortega advert\u00eda:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p><em>Nuestras convicciones m\u00e1s arraigadas, m\u00e1s indubitables, son las m\u00e1s sospechosas. Ellas constituyen nuestro l\u00edmite, nuestros confines, nuestra prisi\u00f3n.<\/em><\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfC\u00f3mo aprendimos a atarnos los cordones de los zapatos, a andar en bicicleta?, \u00bfDe d\u00f3nde vino nuestro sistema de valores, nuestras preferencias musicales, sentido del humor, gustos culinarios, ideas pol\u00edticas?, \u00bfC\u00f3mo aprendimos a hacer nuestro trabajo? 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