{"id":1658,"date":"2026-09-28T11:07:52","date_gmt":"2026-09-28T14:07:52","guid":{"rendered":"https:\/\/www.imagen.cl\/blog\/?p=1658"},"modified":"2026-09-28T11:07:52","modified_gmt":"2026-09-28T14:07:52","slug":"cuanto-costo-el-discurso","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/2026\/09\/28\/cuanto-costo-el-discurso\/","title":{"rendered":"Cu\u00e1nto cost\u00f3 el discurso"},"content":{"rendered":"\n<p>El 20 de enero de 2026, en Davos, el primer ministro de Canad\u00e1, Mark Carney, <strong>centr\u00f3 su discurso en las guerras comerciales, la expansi\u00f3n territorial y sus efectos sobre los pa\u00edses que no deciden nada.<\/strong> Carney se inspir\u00f3 en V\u00e1clav Havel, el <strong>dramaturgo disidente<\/strong> que, tras el hundimiento del Bloque del Este y sin haberlo pretendido, termin\u00f3 siendo el <strong>presidente de Checoslovaquia<\/strong>. Record\u00f3 que en 1978 Havel escribi\u00f3 <strong><em>El poder de los sin poder<\/em><\/strong>, un ensayo que se preguntaba <strong>c\u00f3mo lograba sostenerse el sistema comunista.<\/strong> El ejemplo era un verdulero que cada ma\u00f1ana coloca en su escaparate<strong> un cartel que dice &#8220;Proletarios del mundo, \u00a1un\u00edos!&#8221;<\/strong>. No cree en ello, pero lo hace para evitarse problemas. <strong>Y como todos los verduleros de todas las calles hacen lo mismo, el sistema persiste.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Havel llam\u00f3 a eso <strong>vivir en la mentira<\/strong>. Afirmaba que el poder del sistema no proviene de su verdad sino de la disposici\u00f3n de todos a actuar como si fuera cierta. Por lo mismo, es fr\u00e1gil, ya que basta que uno deje de actuar. Carney inst\u00f3 a las potencias medianas a <strong>\u201cvivir en la verdad\u201d <\/strong>y dejar de invocar el <strong>\u201corden internacional basado en normas\u201d<\/strong> como si a\u00fan funcionara. Afirm\u00f3 que vivimos en un per\u00edodo de intensificaci\u00f3n de la rivalidad entre grandes potencias, <strong>donde los m\u00e1s fuertes usan la integraci\u00f3n econ\u00f3mica como arma de coerci\u00f3n. <\/strong>Carney concluy\u00f3 que hab\u00eda llegado la hora de que las empresas y pa\u00edses medianos retiraran sus carteles. <strong>Recibi\u00f3 una inusual ovaci\u00f3n de pie. <\/strong>La ovaci\u00f3n dur\u00f3 unos minutos. La cuenta lleg\u00f3 despu\u00e9s, y la sigue pagando gente que no estaba en la sala.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Lo que pas\u00f3 despu\u00e9s de la ovaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La r\u00e9plica lleg\u00f3 al d\u00eda siguiente. Desde el mismo escenario, Trump declar\u00f3 que <strong>\u201cCanad\u00e1 vive gracias a Estados Unidos\u201d<\/strong>, que los canadienses deber\u00edan estar agradecidos y a\u00f1adi\u00f3: <strong>\u201cRecu\u00e9rdalo, Mark, la pr\u00f3xima vez que hagas tus declaraciones\u201d<\/strong>. Dos d\u00edas despu\u00e9s anunci\u00f3 en su red social que retiraba la invitaci\u00f3n a Ottawa para incorporarse a su <strong>Junta de Paz<\/strong>, <strong>\u201cla junta de l\u00edderes m\u00e1s prestigiosa jam\u00e1s reunida\u201d<\/strong>. El s\u00e1bado siguiente amenaz\u00f3 con aranceles del 100 % sobre todos los productos canadienses si Ottawa cerraba un acuerdo con Pek\u00edn, advirtiendo que China devorar\u00eda a Canad\u00e1 y que si Carney pensaba convertir el pa\u00eds en un <strong>\u201cpuerto de descarga\u201d<\/strong> para los productos chinos estaba muy equivocado.<\/p>\n\n\n\n<p>D\u00edas antes, el mismo Trump hab\u00eda elogiado ese mismo acuerdo diciendo que era justo lo que Canad\u00e1 deb\u00eda hacer. Ottawa aclar\u00f3 que no buscaba un tratado de libre comercio con China, sino resolver asuntos arancelarios puntuales. Cuando el secretario del Tesoro estadounidense afirm\u00f3 que Carney, en una llamada con Trump se hab\u00eda retractado de sus dichos, el primer ministro lo desminti\u00f3 y declar\u00f3: <strong>&#8220;Lo dije en serio cuando habl\u00e9 en Davos&#8221;.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La ruptura definitiva lleg\u00f3 en agosto.<\/strong> Las negociaciones colapsaron la noche del 21, y el 22 entraron en vigor aranceles estadounidenses del 50 %. Esto grava alrededor del 5 % de las exportaciones a Estados Unidos (acero, l\u00e1cteos, maquinaria agr\u00edcola, papel, electr\u00f3nica). Carney calific\u00f3 las exigencias de Washington de <strong>injustas, antiecon\u00f3micas y que pon\u00edan en duda la confiabilidad de cualquier acuerdo<\/strong>, y anunci\u00f3 represalias <strong>\u201cd\u00f3lar por d\u00f3lar\u201d<\/strong>. Declar\u00f3: <strong>&#8220;Est\u00e1s en guerra cuando te atacan; a nosotros nos atacaron\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El impacto es medible.<\/strong> La cuota de exportaciones canadienses a Estados Unidos es cercana al 67 %. El 21 de septiembre, el gobernador del <strong>Banco de Canad\u00e1<\/strong>, advirti\u00f3 que de mantenerse los nuevos aranceles el crecimiento del cuarto trimestre podr\u00eda reducirse a la mitad y <strong>caer por debajo del 1 %, con da\u00f1o a la<\/strong> <strong>inversi\u00f3n y al empleo.<\/strong> Sin embargo, el respaldo interno fue abrumador: <strong>un 76 % de los canadienses consider\u00f3 que el pa\u00eds hizo lo correcto al romper las negociaciones.<\/strong> En septiembre la aprobaci\u00f3n de Carney super\u00f3 el 60 %.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Canad\u00e1 comenz\u00f3 a mover sus redes.<\/strong> La presidenta de la Comisi\u00f3n Europea propuso que Canad\u00e1 se convierta en el primer <strong>\u201cmiembro asociado\u201d<\/strong> y en septiembre Canad\u00e1 firm\u00f3 con India, la Uni\u00f3n Europea, Brasil, Australia, Kenia y Barbados una <strong>declaraci\u00f3n conjunta en defensa del multilateralismo que advierte contra el proteccionismo, la coerci\u00f3n y el uso de la interdependencia econ\u00f3mica como fuente de influencia.<\/strong> Sin embargo, el texto no menciona a ning\u00fan pa\u00eds. La coalici\u00f3n de potencias medianas existe, pero sigue sin atreverse a decir de qui\u00e9n se defiende.<\/p>\n\n\n\n<p>La escena de Davos y sus consecuencias es una buena ocasi\u00f3n para profundizar en la vida e ideas de V\u00e1clav Havel, el <strong>singular dramaturgo disidente que alcanz\u00f3 las cimas del poder pol\u00edtico<\/strong>, ya que tiene mucho que decir <strong>cuando las certezas se desmoronan.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El verdulero no es Davos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El verdulero de Havel no es un villano ni un m\u00e1rtir en potencia: <strong>es un hombre corriente que cuelga el cartel por un miedo difuso a las consecuencias.<\/strong> Havel no lo condena, lo comprende. El sistema no se sostiene sobre el terror de unos pocos, sino sobre millones de gestos menores de sumisi\u00f3n, ninguno grave por separado. De ah\u00ed tambi\u00e9n su fragilidad: <strong>cuando uno deja de aceptar, surgen grietas.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Pero el verdulero es a la vez c\u00f3mplice y v\u00edctima del orden que reproduce, ya que el cartel que cuelga lo oprime a \u00e9l.<\/strong> Buena parte del auditorio de Davos no est\u00e1 en esa posici\u00f3n. <strong>Los fondos, los bancos y las grandes compa\u00f1\u00edas que escuchaban a Carney no son oprimidos por el sistema que sostienen: son sus beneficiarios.<\/strong> El verdulero arriesga su empleo y, en \u00faltima instancia, su libertad. Un fondo soberano arriesga cuota de mercado. Igualar ambas situaciones concede a los poderosos la justificaci\u00f3n moral del subordinado.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto no invalida el uso que hizo Carney de la par\u00e1bola de Havel. <strong>Los poderosos tambi\u00e9n aceptan \u00f3rdenes que no comparten del todo, y basta con que uno deje de fingir para que el sistema se agriete.<\/strong> Pero exige una correcci\u00f3n de escala. Havel sosten\u00eda que las <strong>&#8220;palabras vac\u00edas&#8221;<\/strong> son una <strong>herramienta de opresi\u00f3n pol\u00edtica y alienaci\u00f3n burocr\u00e1tica.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Una esperanza sin pron\u00f3stico<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Havel pas\u00f3 casi cinco a\u00f1os en prisi\u00f3n, la mayor parte cumpliendo condena por <strong>\u201csubversi\u00f3n de la rep\u00fablica\u201d<\/strong>. Desde la c\u00e1rcel escribi\u00f3 a su esposa las <strong><em>Cartas a Olga<\/em><\/strong> bajo estrictas reglas: <strong>deb\u00edan ser legibles y sin tachaduras, y estaban prohibidas las comillas, las expresiones extranjeras, el subrayado y el humor. <\/strong>En 1986, en las conversaciones con el periodista Karel Hv\u00ed\u017e\u010fala publicadas como <strong><em>Interrogatorio a distancia<\/em><\/strong>, Havel formul\u00f3 su distinci\u00f3n m\u00e1s citada: <strong>\u201cLa esperanza, no es la convicci\u00f3n de que algo salga bien, sino la certeza de que algo tiene sentido, independientemente del resultado\u201d. <\/strong>Para Havel, la esperanza es una <strong>\u201corientaci\u00f3n para el esp\u00edritu\u201d<\/strong>, <strong>no un pron\u00f3stico<\/strong>. Funciona admirablemente bien para <strong>el disidente, a quien solo se exige integridad. <\/strong>Para el gobernante es otra cosa, porque a un presidente se lo juzga precisamente por los resultados. <strong>Havel lo comprob\u00f3 con la separaci\u00f3n de Checoslovaquia. Se opuso, pero no pudo evitarla.<\/strong> El 3 de julio de 1992 los diputados eslovacos bloquearon su reelecci\u00f3n. Renunci\u00f3 el 20 de ese mes, antes de presidir una disoluci\u00f3n que no quer\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Demasiado burgu\u00e9s<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Havel naci\u00f3 en 1936 en una familia burguesa de Praga. Su padre y su abuelo eran empresarios de la construcci\u00f3n, su t\u00edo un productor de cine destacado, su abuelo materno un diplom\u00e1tico. Creci\u00f3 con servicio dom\u00e9stico, entre negocios, arte y diplomacia. El mismo confes\u00f3, que <strong>era un ni\u00f1o mimado de una familia rica.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Tras el golpe de 1948 la familia fue declarada enemiga de clase y perdi\u00f3 buena parte de sus bienes. A V\u00e1clav se le impidi\u00f3 cursar la secundaria a tiempo completo, de modo que trabaj\u00f3 como aprendiz y luego como t\u00e9cnico de laboratorio, pero su vocaci\u00f3n estaba clara y <strong>resolvi\u00f3 dedicarse al teatro tras estudiar Arte Dram\u00e1tico por correspondencia.<\/strong> Michael \u017dantovsk\u00fd, colaborador suyo y autor de <strong><em>Havel. Una vida<\/em><\/strong> (2016), sostiene que Havel ten\u00eda un complejo de clase y eso le afect\u00f3 mucho. <strong>Ve\u00eda su condici\u00f3n social como una especie de defecto.<\/strong> Su austeridad no era pose, era una disposici\u00f3n a la discreci\u00f3n, al servicio p\u00fablico y al desprecio de la ostentaci\u00f3n, ejercida desde la exclusi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Su c\u00e9lebre <strong>\u201cpol\u00edtica antipol\u00edtica\u201d<\/strong>, la idea de que la pol\u00edtica verdadera no es la de los partidos sino la de la sociedad civil que se organiza desde abajo, provoc\u00f3 fricciones. Los partidos que se formaron despu\u00e9s de 1989 proven\u00edan de una clase pol\u00edtica emergente que no compart\u00eda la formaci\u00f3n y cultura de Havel. La desconfianza de Havel hacia ellos coincidi\u00f3, sospechosamente bien, con el desd\u00e9n heredado de su clase social por la pol\u00edtica partidista. Esa desconfianza junto a la convicci\u00f3n de que la dimensi\u00f3n moral era esencial, lo pusieron en rumbo de colisi\u00f3n directa con los pragm\u00e1ticos y t\u00e9cnicos del poder, que acabar\u00edan sucedi\u00e9ndolo. <strong>Su origen explica los recursos de que dispon\u00eda.<\/strong> Pero tambi\u00e9n explica por qu\u00e9 su lenguaje sonaba a muchos de sus compatriotas como elitista, y por qu\u00e9 su prestigio fue siempre mayor en el extranjero.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>No puedes tenerlo todo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El 1 de enero de 1990, en su primer mensaje de A\u00f1o Nuevo, <strong>Havel dijo a sus conciudadanos que el pa\u00eds no prosperaba, que viv\u00edan en un ambiente moral contaminado, y que nadie hab\u00eda sido solo v\u00edctima del r\u00e9gimen, porque todos hab\u00edan sido en alguna medida sus cocreadores.<\/strong> Ese mismo d\u00eda firm\u00f3 una <strong>amnist\u00eda que liber\u00f3 a unos 23.000 presos<\/strong> de una poblaci\u00f3n penal cercana a los 31.000. Quedaron excluidos los reincidentes y los clasificados como de alto riesgo. Esa exclusi\u00f3n desat\u00f3 revueltas que dejaron un muerto y decenas de heridos. <strong>Al aumentar la delincuencia, muchos se lo reprocharon.<\/strong> En 1991 firm\u00f3, pese a sus reservas, una ley que apartaba de ciertos cargos a antiguos colaboradores de la polic\u00eda secreta.<\/p>\n\n\n\n<p>Ambas decisiones reflejan cuando <strong>una autoridad moral adquirida en la c\u00e1rcel se convierte en poder administrativo<\/strong>. Havel ten\u00eda una <strong>legitimidad incuestionable<\/strong> para hablar del sistema penal comunista porque lo hab\u00eda padecido, pero no ten\u00eda por ello el <strong>criterio t\u00e9cnico<\/strong> para calcular las consecuencias de excarcelar a veintitr\u00e9s mil personas, ni para decidir qu\u00e9 funcionario de bajo rango que hab\u00eda firmado por miedo merec\u00eda perder su empleo veinte a\u00f1os despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>La pel\u00edcula <strong><em>Havel<\/em><\/strong> (2020), del cineasta checo Sl\u00e1vek Hor\u00e1k explora las paradojas que marcaron su vida. En una escena, Havel, vigilado por agentes de la polic\u00eda secreta, invita a su esposa y a su amante a un restaurante de lujo y les propone vivir todos juntos. La amante, molesta, le reprocha: <strong>\u201cNo puedes decidirte\u201d<\/strong>. Olga, le responde: <strong>\u201cAmante, esposa, teatro, pol\u00edtica\u2026 \u00bfSigues pensando que puedes tenerlo todo?\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Despu\u00e9s de toda fiesta hay una resaca<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La explicaci\u00f3n simple dice que las virtudes del disidente no sirven para gobernar. El disidente resiste y le basta la integridad. El gobernante decide con informaci\u00f3n incompleta, negocia con adversarios y administra la frustraci\u00f3n colectiva. <strong>Pero la antipol\u00edtica de Havel presupon\u00eda que exist\u00eda una sociedad civil vigorosa. Lamentablemente, cuarenta a\u00f1os de r\u00e9gimen hab\u00edan destruido el tejido social<\/strong>, y lo que emergi\u00f3 despu\u00e9s no fue una ciudadan\u00eda organizada, sino<strong> individuos ocupados en rehacer sus vidas privadas<\/strong>. Havel quiso apoyar su autoridad sobre una base social inexistente, y no la construy\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Tampoco ten\u00eda muchos medios para hacerlo.<\/strong> Desde 1993 presidi\u00f3 una rep\u00fablica parlamentaria donde el cargo es casi ceremonial. Se le reproch\u00f3 <strong>haber permanecido demasiado tiempo<\/strong> en el poder, y as\u00ed haber limitado el espacio para el surgimiento de nuevos liderazgos. Se le reprocha tambi\u00e9n <strong>no haber convertido su capital moral en instituciones<\/strong> que le sobrevivieran. <strong>Lo que dej\u00f3 fue un ejemplo, y un ejemplo no se hereda.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En pol\u00edtica exterior fue dif\u00edcilmente reemplazable. Posicion\u00f3 a la nueva <strong>Rep\u00fablica Checa<\/strong> en las instituciones euroatl\u00e1nticas y record\u00f3 a Occidente los peligros de una Europa dividida. <strong>Fiel a sus convicciones, apoy\u00f3 en contra del criterio mayoritario de sus compatriotas el bombardeo de Yugoslavia en 1999 y la invasi\u00f3n de Irak en 2003.<\/strong> En el plano interno fue casi el \u00fanico contrapeso al cinismo. <strong>Se suele resumir, que su mandato fue un \u00e9xito moral y fracaso pol\u00edtico.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Qui\u00e9n paga la cuenta<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El 23 de septiembre, en una entrevista con <strong>The New York Times<\/strong>, Carney reconoci\u00f3 que su gobierno ha examinado la posibilidad de una acci\u00f3n militar estadounidense contra Canad\u00e1. <strong>&#8220;Creo que en estos cargos uno tiene la responsabilidad de analizar riesgos extremos. Es simplemente gesti\u00f3n de riesgos. No es el escenario base, pero ser\u00eda irresponsable no prepararse\u201d.<\/strong> Esto es bastante m\u00e1s de lo que suele costar un discurso.<\/p>\n\n\n\n<p>Conviene mirar, con todo, qui\u00e9n est\u00e1 pagando. El verdulero de Havel asume el costo en primera persona y al contado. Su empleo, su expediente, eventualmente su libertad. <strong>El costo canadiense es difuso, diferido, y recae sobre trabajadores y ciudadanos que no estaban en la sala de Davos ni fueron consultados sobre el contenido del discurso.<\/strong> El primer ministro que lo pronunci\u00f3 termin\u00f3 con una aprobaci\u00f3n superior al 60 %, <strong>los trabajadores afectados, con un arancel del 50 % sobre lo que fabrican.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Esto define el oficio. Un gobernante siempre decide sobre costos ajenos, y ese es precisamente el motivo por el que la integridad del disidente no basta para gobernar<\/strong>. Havel pod\u00eda prometer que el gesto del verdulero ten\u00eda sentido con independencia del resultado porque el \u00fanico patrimonio en juego era el suyo. <strong>Quien arriesga el de otros contrae, adem\u00e1s, la responsabilidad de las consecuencias.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Un pa\u00eds que retira su cartel debe construir despu\u00e9s algo que soporte su decisi\u00f3n cuando el entusiasmo pase. <\/strong>Havel no pudo hacerlo y su ejemplo se disolvi\u00f3 sin heredero. Sin embargo, <strong>la par\u00e1bola del verdulero sigue vigente. Su destinatario nunca fue el poderoso. Era el empleado que firma un informe que sabe falso, el investigador que ajusta un hallazgo seg\u00fan quien lo financia, el directivo que repite un valor corporativo que en privado no comparte. Para ellos el precio se paga el lunes.<\/strong> Y el lunes, en Davos como en Praga, es cuando se sabe qui\u00e9n retir\u00f3 su cartel y qui\u00e9n se limit\u00f3 a aplaudir.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 20 de enero de 2026, en Davos, el primer ministro de Canad\u00e1, Mark Carney, centr\u00f3 su discurso en las guerras comerciales, la expansi\u00f3n territorial y sus efectos sobre los pa\u00edses que no deciden nada. 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