{"id":1651,"date":"2026-09-14T16:37:24","date_gmt":"2026-09-14T19:37:24","guid":{"rendered":"https:\/\/www.imagen.cl\/blog\/?p=1651"},"modified":"2026-09-14T16:37:24","modified_gmt":"2026-09-14T19:37:24","slug":"la-gramatica-del-carcelero","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/2026\/09\/14\/la-gramatica-del-carcelero\/","title":{"rendered":"La gram\u00e1tica del carcelero"},"content":{"rendered":"\n<p>El 24 de junio de 1995, en Ellis Park,&nbsp;<strong>sesenta y tres mil sudafricanos blancos corearon el nombre de un hombre que cuatro d\u00e9cadas antes muchos de ellos habr\u00edan querido ver colgado.<\/strong>&nbsp;Nelson Mandela saludaba a la multitud con la camiseta de los Springboks, el uniforme que para la mayor\u00eda negra del pa\u00eds era&nbsp;<strong>el s\u00edmbolo del apartheid.<\/strong>&nbsp;La escena se ha contado mil veces como generosidad, como astucia pol\u00edtica o como carisma.&nbsp;<strong>Es las tres cosas, pero ninguna explica lo importante.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Porque en 1949 ese mismo hombre militaba en un&nbsp;<strong>africanismo intransigente<\/strong>, desconfiaba de comunistas y de activistas indios y sosten\u00eda que la liberaci\u00f3n era asunto exclusivo de los africanos.&nbsp;<strong>No cambi\u00f3 de opini\u00f3n: cambi\u00f3 el sistema con el que fabricaba sus opiniones.<\/strong>&nbsp;La distinci\u00f3n entre aprender algo nuevo y reorganizar la maquinaria con la que interpretamos es el centro de la obra del psic\u00f3logo de Harvard Robert Kegan.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La m\u00e1quina invisible<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La teor\u00eda de Kegan, desarrollada desde&nbsp;<strong><em>The Evolving Self<\/em><\/strong>&nbsp;(1982) hasta&nbsp;<strong><em>An Everyone Culture<\/em><\/strong>&nbsp;(2016), sostiene que el desarrollo de la mente adulta no consiste en acumular informaci\u00f3n, sino en desplazar la frontera entre&nbsp;<strong>lo que somos y lo que tenemos<\/strong>. Su f\u00f3rmula es simple:<strong>&nbsp;tenemos objetos, somos sujetos.<\/strong>&nbsp;Aquello a lo que estamos sujetos nos gobierna sin que podamos verlo, porque no hay distancia desde la cual mirarlo; lo que se ha vuelto objeto puede examinarse, discutirse, usarse.&nbsp;<strong>Madurar es convertir en objeto lo que antes nos ten\u00eda sujetos, y cada conversi\u00f3n reorganiza la personalidad entera.<\/strong>&nbsp;En la vida adulta, Kegan describe tres configuraciones.<\/p>\n\n\n\n<p>La&nbsp;<strong>mente socializada<\/strong>&nbsp;est\u00e1 constituida por las&nbsp;<strong>expectativas del entorno<\/strong>&nbsp;que importa:&nbsp;<strong>la familia, el partido, la iglesia, la naci\u00f3n.<\/strong>&nbsp;No es que la persona obedezca a su grupo; es que&nbsp;<strong>su identidad est\u00e1 hecha de esa lealtad, y sus opiniones se ajustan sin deliberaci\u00f3n a lo que el grupo considera v\u00e1lido.&nbsp;<\/strong>Es una estructura de enorme poder: produce cohesi\u00f3n, disciplina y sacrificio. Su l\u00edmite es estructural, no moral:&nbsp;<strong>no puede criticar la fuente de sus propios valores, porque esa fuente es ella misma.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La&nbsp;<strong>mente autoautora<\/strong>&nbsp;logra la primera gran conversi\u00f3n.&nbsp;<strong>Genera un sistema propio, una ideolog\u00eda o un c\u00f3digo desde el cual juzga las expectativas ajenas, y puede contradecir al grupo en que opera sin sentir que se desintegra.&nbsp;<\/strong>Es la mente del reformador y del l\u00edder que fija un rumbo. Su trampa:&nbsp;<strong>puede mirar todo excepto el sistema desde el que mira.<\/strong>&nbsp;Est\u00e1&nbsp;<em>sujeta<\/em>&nbsp;a su propia coherencia. De ah\u00ed su combinaci\u00f3n de&nbsp;<strong>lucidez y rigidez.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La&nbsp;<strong>mente autotransformadora<\/strong>&nbsp;convierte en&nbsp;<em>objeto<\/em>&nbsp;ese mismo sistema. Sostiene su ideolog\u00eda como un enfoque m\u00e1s entre otras, tolera la contradicci\u00f3n sin ansiedad por resolverla y busca en el adversario la parte de verdad que le falta.&nbsp;<strong>Kegan la describe como \u201crara\u201d<\/strong>: en sus muestras,&nbsp;<strong>una mayor\u00eda de adultos no alcanzaba plenamente la mente autoautora, y la autotransformadora aparec\u00eda en una fracci\u00f3n muy peque\u00f1a, casi siempre pasados los cuarenta.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Dos cautelas antes de seguir. La primera:&nbsp;<strong>esto no es una escalera de m\u00e9rito.<\/strong>&nbsp;Los tres niveles describen&nbsp;<em>c\u00f3mo<\/em>&nbsp;se conoce, no&nbsp;<em>qu\u00e9<\/em>&nbsp;se conoce ni si est\u00e1 bien.&nbsp;<strong>El modelo es epistemol\u00f3gico, no moral<\/strong>. La segunda: las muestras son peque\u00f1as y occidentales, y la mente autoautora refleja un sesgo identificable, el de un individualismo progresivo que trasciende formas m\u00e1s relacionales de constituir el s\u00ed mismo. Con esas cautelas, la biograf\u00eda de Mandela muestra c\u00f3mo su mentalidad fue haci\u00e9ndose m\u00e1s compleja.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ubuntu, antes de que se llamara as\u00ed<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Rolihlahla Mandela naci\u00f3 en 1918 en Mvezo y, tras la muerte de su padre, qued\u00f3 al cuidado del regente de su comunidad. Creci\u00f3 en el clan Madiba, entre pr\u00e1cticas comunitarias que durante los noventa recibir\u00edan el nombre de&nbsp;<em>ubuntu<\/em>:&nbsp;<strong>una persona es persona a causa de las dem\u00e1s<\/strong>. En su autobiograf\u00eda&nbsp;<strong><em>El largo camino hacia la libertad<\/em><\/strong>&nbsp;(1994) Mandela describe con admiraci\u00f3n las asambleas donde&nbsp;<strong>jefes y s\u00fabditos, guerreros y curanderos participaban y se esforzaban por influir en las decisiones.<\/strong>&nbsp;Su formaci\u00f3n fue doble: jerarqu\u00eda, protocolo y linaje, por un lado; escuela metodista por otro. El nombre&nbsp;<strong>&#8220;Nelson&#8221;<\/strong>&nbsp;se lo puso una profesora el primer d\u00eda de clases.<\/p>\n\n\n\n<p>Su primer quiebre fue conductual, no estructural.&nbsp;<strong>En 1941 huy\u00f3 a Johannesburgo para escapar de un matrimonio arreglado, y a continuaci\u00f3n hizo lo que casi todos hacemos al salir de un contexto socializador: entrar en otro.<\/strong>&nbsp;La&nbsp;<strong>Liga Juvenil del Congreso Nacional Africano<\/strong>, fundada en 1944 con Walter Sisulu, Oliver Tambo y Anton Lembede,&nbsp;<strong>le dio una identidad y una ortodoxia nuevas.<\/strong>&nbsp;El joven Mandela&nbsp;<strong>se convirti\u00f3 en un africanista duro que boicoteaba reuniones de aliados potenciales y defend\u00eda la pureza de la causa.<\/strong>&nbsp;Su mente socializada representaba el papel con considerable convicci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Abogado y atentados<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En 1952 Mandela es voluntario de la&nbsp;<strong>Campa\u00f1a de Desaf\u00edo<\/strong>&nbsp;y abre con Tambo el primer estudio de abogados negros de Johannesburgo. En 1955, ante la&nbsp;<strong>Carta de la Libertad<\/strong>, hace algo que la mente socializada no puede hacer:&nbsp;<strong>revisa su propio africanismo y adopta una posici\u00f3n no racial que contradice a sus antiguos correligionarios.<\/strong>&nbsp;En 1961 hace algo a\u00fan m\u00e1s dif\u00edcil:&nbsp;<strong>impulsa la lucha armada y funda Umkhonto we Sizwe contra la resistencia de la dirigencia del CNA y del presidente Albert Luthuli, premio Nobel de la Paz.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En esta etapa Mandela concibe un sistema de valores propio y lo sostiene contra el grupo que lo form\u00f3 y contra la autoridad que lo consagr\u00f3. El cl\u00edmax llega en 1964, cuando en el juicio de&nbsp;<strong>Rivonia<\/strong>&nbsp;renuncia a defenderse:&nbsp;<strong>convierte el banquillo en tribuna y declara ante el tribunal que est\u00e1 dispuesto a morir por el ideal de una sociedad democr\u00e1tica y libre. No se defiende; argumenta.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El propio Mandela describir\u00eda despu\u00e9s a aquel hombre como arrogante.<\/strong>&nbsp;La campa\u00f1a de sabotaje que impuls\u00f3 fue militarmente irrelevante y llev\u00f3 a la c\u00e1rcel a toda la dirigencia clandestina en una sola redada.&nbsp;<strong>La mente autoautora produce convicci\u00f3n y, con la misma eficiencia, ceguera sobre el marco que la sostiene.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La gram\u00e1tica del enemigo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Lo que ocurri\u00f3 en los veintisiete a\u00f1os siguientes es el material m\u00e1s rico y el peor comprendido. Mac Maharaj, encarcelado junto a \u00e9l, ha relatado una discusi\u00f3n sobre la utilidad de aprender afrik\u00e1ans:&nbsp;<strong>Mandela sosten\u00eda que para enfrentar a un enemigo hac\u00eda falta comprender su idioma, su cultura, su poes\u00eda y su m\u00fasica, porque solo as\u00ed pod\u00eda anticiparse lo que el otro bando har\u00eda.<\/strong>&nbsp;En la llamada&nbsp;<strong>Universidad de Robben Island<\/strong>&nbsp;lo aprendi\u00f3, ley\u00f3 su poes\u00eda, estudi\u00f3 la historia del pueblo b\u00f3er y se interes\u00f3 por el rugby.&nbsp;<strong>Quer\u00eda entrar en la estructura de sentido del adversario y descubrir que el enemigo ten\u00eda una gram\u00e1tica, una humillaci\u00f3n hist\u00f3rica, un relato.<\/strong>&nbsp;Seg\u00fan Kegan, en esta etapa ocurre un desplazamiento decisivo: el propio marco deja de ser absoluto y pasa a ser uno entre varios.<\/p>\n\n\n\n<p>La prisi\u00f3n oper\u00f3, parad\u00f3jicamente, como lo que Kegan llama un&nbsp;<strong>entorno de contenci\u00f3n<\/strong>: un contexto lo bastante estable y lo bastante exigente para permitir una reorganizaci\u00f3n mental.&nbsp;<strong>Hab\u00eda tiempo, argumentaci\u00f3n constante y distancia obligada respecto del v\u00e9rtigo de la lucha diaria.<\/strong>&nbsp;La comparaci\u00f3n con Winnie Mandela es cruel:&nbsp;<strong>ella permaneci\u00f3 dentro de la guerra, hostigada y detenida, y se endureci\u00f3 en otra direcci\u00f3n. El desarrollo mental no es solo una virtud del car\u00e1cter; es tambi\u00e9n una funci\u00f3n de las condiciones.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Dos episodios de 1985 muestran la nueva configuraci\u00f3n.&nbsp;<strong>Mandela rechaz\u00f3 la libertad condicional<\/strong>&nbsp;que le ofrecieron a cambio de renunciar a la violencia, con el argumento de que un preso no puede firmar contratos. Y ese mismo a\u00f1o inici\u00f3,&nbsp;<strong>sin mandato alguno, conversaciones secretas con el gobierno del apartheid: lo hizo deliberadamente solo, razonando que si fracasaba la organizaci\u00f3n deb\u00eda poder desautorizarlo.<\/strong>&nbsp;Ah\u00ed est\u00e1 la operaci\u00f3n completa:&nbsp;<strong>sigui\u00f3 siendo leal al CNA y a la vez pudo tratar esa lealtad como un objeto sobre el cual decidir.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Lo que vino despu\u00e9s fue la aplicaci\u00f3n sostenida de esa capacidad. Comparti\u00f3 el Nobel de 1993 con De Klerk, a quien hab\u00eda humillado en p\u00fablico y de cuya honestidad dudaba. En abril de ese a\u00f1o, asesinado Chris Hani (l\u00edder comunista y jefe del brazo armado del CNA) y con el pa\u00eds al borde de la guerra racial, apareci\u00f3 en televisi\u00f3n para subrayar que quien hab\u00eda identificado a los asesinos hab\u00eda sido una mujer afrik\u00e1ner. Tom\u00f3 t\u00e9 con Betsie Verwoerd, viuda del arquitecto del apartheid, y almorz\u00f3 con el fiscal que hab\u00eda pedido su condena. Respald\u00f3 una&nbsp;<strong>Comisi\u00f3n de Verdad y Reconciliaci\u00f3n<\/strong>&nbsp;que ofrec\u00eda amnist\u00eda a cambio de confesi\u00f3n, sosteniendo dos sistemas incompatibles sin colapsar en ninguno. Y en 1999 dej\u00f3 el poder tras un solo mandato.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>No soy un santo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Conviene resistirse a la idealizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Primero:<\/strong>&nbsp;su autotransformaci\u00f3n no fue fruto de la meditaci\u00f3n ni de una reflexi\u00f3n iluminada, sino de&nbsp;<strong>veintisiete a\u00f1os de inmovilidad forzada, trabajo en una cantera de cal y la imposibilidad de asistir a los funerales de su madre y de su hijo mayor.<\/strong>&nbsp;La evoluci\u00f3n mental tiene un precio y rara vez es voluntario.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Segundo:<\/strong>&nbsp;la complejidad mental es desigual por dominios.&nbsp;<strong>El hombre capaz de sostener las contradicciones de una naci\u00f3n no pudo sostener las de su casa.<\/strong>&nbsp;Su matrimonio con Winnie termin\u00f3 en divorcio en 1996 y sus hijos han hablado con transparencia de su ausencia. Kegan describe estructuras; las personas las habitamos de modo irregular.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Tercero, y m\u00e1s grave:<\/strong>&nbsp;una mentalidad m\u00e1s compleja no garantiza un resultado mejor. La transici\u00f3n negociada asegur\u00f3 derechos pol\u00edticos y dej\u00f3 casi intacta la estructura econ\u00f3mica, y la cr\u00edtica a la&nbsp;<strong>Comisi\u00f3n de Verdad y Reconciliaci\u00f3n<\/strong>&nbsp;es hoy acad\u00e9mica y sustantiva. Keolebogile Mbebe, de la Universidad de Pretoria, argumenta en&nbsp;<strong><em>Phronimon<\/em>&nbsp;<\/strong>(vol. 26, diciembre de 2025) que&nbsp;<strong>la Comisi\u00f3n instrumentaliz\u00f3 el ubuntu para convertir el perd\u00f3n en obligaci\u00f3n moral de las v\u00edctimas, confundi\u00e9ndolo con la amnist\u00eda y el cierre emocional<\/strong>. Apoy\u00e1ndose en el fil\u00f3sofo Mogobe Ramose, sostiene que el ubuntu genuino no se reduce al perd\u00f3n:&nbsp;<strong>se funda en la rendici\u00f3n de cuentas, la restituci\u00f3n y la integridad relacional.<\/strong>&nbsp;Al exigir un perd\u00f3n mediado por el Estado,&nbsp;<strong>la Comisi\u00f3n arriesgaba retraumatizar a las v\u00edctimas y volver el concepto un instrumento de conveniencia pol\u00edtica.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los n\u00fameros acompa\u00f1an la sospecha.&nbsp;<strong>Sud\u00e1frica sigue encabezando las mediciones mundiales de desigualdad econ\u00f3mica y la brecha racial de ingresos y empleo persiste.<\/strong>&nbsp;En el segundo trimestre de 2026, seg\u00fan Statistics South Africa,&nbsp;<strong>el desempleo entre la poblaci\u00f3n blanca ronda el 8%, mientras que entre la negra supera el 35.<\/strong>&nbsp;Una generaci\u00f3n entera pregunta hoy si la magnanimidad fue sabidur\u00eda o claudicaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El modelo de Kegan describe la forma de conocer, no la justicia del resultado. Una mente autotransformadora puede equivocarse con una sofisticaci\u00f3n admirable.&nbsp;<strong>Mandela, que insist\u00eda en que no era un santo sino un pecador que segu\u00eda intent\u00e1ndolo, probablemente lo habr\u00eda aceptado.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Una \u00e9poca que exige madurar<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Kegan argument\u00f3 en 1994 que&nbsp;<strong>la vida moderna exige a los adultos al menos una mente autoautora, pero que no contamos con las instituciones que la sostengan.<\/strong>&nbsp;Tres d\u00e9cadas despu\u00e9s, el diagn\u00f3stico se ha agravado.&nbsp;<strong>El entorno informativo actual es una m\u00e1quina de fabricar mentes socializadas<\/strong>: premia la pertenencia por encima de la precisi\u00f3n, convierte cada juicio en un marcador de identidad y hace que cambiar de opini\u00f3n se experimente como una muerte social. La polarizaci\u00f3n contempor\u00e1nea no es un desacuerdo sobre hechos; es una regresi\u00f3n en la forma de conocer,&nbsp;<strong>un mundo donde millones de personas cultas han vuelto a estar definidas por la tribu que las valida.<\/strong>&nbsp;<strong>La certeza tecnocr\u00e1tica es la mente autoautora en su versi\u00f3n m\u00e1s pura, incapaz de ver el marco desde el que opera.<\/strong>&nbsp;Y a medida que los sistemas de inteligencia artificial producen posiciones coherentes a demanda, la autor\u00eda empieza a externalizarse.&nbsp;<strong>Lo escaso ya no es generar un sistema de ideas, sino sostenerlo sin identificarse con \u00e9l.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Eso no convierte la autotransformaci\u00f3n en una norma universal.<\/strong>&nbsp;Esa presi\u00f3n recae sobre quienes viven en la intersecci\u00f3n de las \u00e9lites globalizadas y los algoritmos transnacionales, no sobre comunidades&nbsp;<strong>donde las estructuras socializadas siguen siendo funcionales y leg\u00edtimas<\/strong>; elevar la autonom\u00eda individual a medida de toda madurez es justamente el sesgo que la cr\u00edtica a Kegan denuncia. Universal es solo el mecanismo:&nbsp;<strong>all\u00ed donde una lealtad no puede examinarse, gobierna.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El crecimiento individual no requiere una isla. Requiere una pregunta honesta y permanente:&nbsp;<strong>\u00bfqu\u00e9 creencia m\u00eda no puedo examinar porque no la tengo, sino que la soy?<\/strong>&nbsp;La dimensi\u00f3n colectiva es m\u00e1s urgente, porque el desarrollo depende de entornos.&nbsp;<strong>Escuelas que prioricen la comprensi\u00f3n<\/strong>&nbsp;<strong>sobre la acumulaci\u00f3n de datos,<\/strong>&nbsp;organizaciones que premien revisar supuestos y no solo cumplir metas, comisiones y tribunales que sostengan: todos son entornos de contenci\u00f3n. Lo contrario est\u00e1 mejor financiado.&nbsp;<strong>Las m\u00e9tricas de interacci\u00f3n y los tests de pureza ideol\u00f3gica son ingenier\u00eda de regresi\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La biograf\u00eda de Mandela muestra que el desarrollo adulto existe y puede aprenderse.<\/strong>&nbsp;Pero muestra tambi\u00e9n que tard\u00f3 veintisiete a\u00f1os, no salv\u00f3 su matrimonio y no resolvi\u00f3 la desigualdad de su pa\u00eds.&nbsp;<strong>Su nacionalismo africano no desapareci\u00f3 con la transformaci\u00f3n:<\/strong>&nbsp;<strong>sigui\u00f3 siendo el n\u00facleo de su pol\u00edtica.&nbsp;<\/strong>Lo que cambi\u00f3 fue su relaci\u00f3n con \u00e9l.&nbsp;<strong>Dej\u00f3 de ser el lugar desde el que miraba y pas\u00f3 a ser algo que pod\u00eda mirar, y por tanto negociar.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Queda el gesto del que todo lo dem\u00e1s dependi\u00f3: un preso sentado con una gram\u00e1tica afrik\u00e1ans, aprendiendo el&nbsp;<strong>lenguaje del carcelero<\/strong>. No para rendirse. Para poder discutir con \u00e9l en sus propios t\u00e9rminos y descubrir, peligrosamente, que el enemigo tambi\u00e9n ten\u00eda supuestos. La vida nos pone a todos a prueba, pero son muy pocos los que logran observar las creencias que lo aprisionan. En palabras de Mandela:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cSer libre no es simplemente desprenderse de las cadenas, sino vivir de un modo que respete y aumente la libertad de los dem\u00e1s.\u201d<\/em><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 24 de junio de 1995, en Ellis Park,&nbsp;sesenta y tres mil sudafricanos blancos corearon el nombre de un hombre que cuatro d\u00e9cadas antes muchos de ellos habr\u00edan querido ver colgado.&nbsp;Nelson Mandela saludaba a la multitud con la camiseta de los Springboks, el uniforme que para la mayor\u00eda negra del pa\u00eds era&nbsp;el s\u00edmbolo del apartheid.&nbsp;La escena se ha contado mil [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1652,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[158,109,127,48,332,64,52,153,155,31,522,523,587,59,483,101,51,144],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1651"}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1651"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1651\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1653,"href":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1651\/revisions\/1653"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1652"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1651"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1651"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1651"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}