{"id":1647,"date":"2026-09-07T12:30:12","date_gmt":"2026-09-07T15:30:12","guid":{"rendered":"https:\/\/www.imagen.cl\/blog\/?p=1647"},"modified":"2026-09-07T12:30:12","modified_gmt":"2026-09-07T15:30:12","slug":"quien-responde-por-lo-que-dicen","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/2026\/09\/07\/quien-responde-por-lo-que-dicen\/","title":{"rendered":"\u00bfQui\u00e9n responde por lo que dicen?"},"content":{"rendered":"\n<p>El 17 de agosto de 2026,&nbsp;<strong><em>The Economist<\/em><\/strong>&nbsp;public\u00f3 un art\u00edculo titulado&nbsp;<strong>&#8220;El economista m\u00e1s influyente del mundo resulta extra\u00f1amente poco convincente&#8221;<\/strong>. El blanco era Daron Acemoglu, Nobel de Econom\u00eda en 2024, y apuntaba a tres frentes: la fragilidad emp\u00edrica de su trabajo de 2001 sobre los or\u00edgenes coloniales del desarrollo, su teor\u00eda institucional y su pesimismo sobre la IA&nbsp;<strong>\u201cllevado hasta perder credibilidad\u201d<\/strong>. El art\u00edculo abr\u00eda con un gesto revelador:&nbsp;<strong>denle unas copas a un economista y algunos dir\u00e1n lo que de verdad piensan del coloso.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Acemoglu respondi\u00f3 a los dos d\u00edas:&nbsp;<strong>le parec\u00eda un ataque personal, con un trasfondo m\u00e1s preocupante que compartir\u00eda en su momento, y pidi\u00f3 espacio para replicar.<\/strong>&nbsp;Su objeci\u00f3n no es que se le critique, sino c\u00f3mo, ya que&nbsp;<strong>el veredicto descansa sobre opiniones de economistas an\u00f3nimos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El 20 de agosto ocurrieron dos cosas en la misma casa. La revista sent\u00f3 a Yuval Noah Harari frente a su editora, Zanny Minton Beddoes, en&nbsp;<strong><em>The Insider<\/em><\/strong>, su programa en v\u00eddeo para suscriptores premium, donde el historiador defendi\u00f3 que las inteligencias artificiales acabar\u00e1n controlando la civilizaci\u00f3n porque han aprendido a manipular el lenguaje, que es&nbsp;<strong>\u201cel sistema operativo de nuestra cultura\u201d<\/strong>. Y public\u00f3 un editorial sosteniendo que Gran Breta\u00f1a ser\u00eda insensata si rescindiera su contrato de 330 millones de libras con&nbsp;<strong>Palantir<\/strong>&nbsp;para la plataforma de datos de la sanidad p\u00fablica, dos meses despu\u00e9s de que una comisi\u00f3n parlamentaria calificara esa dependencia como una debilidad inaceptable.<\/p>\n\n\n\n<p>Al d\u00eda siguiente, el economista Ibrahim Ozturk document\u00f3 un dato que conviene tener presente sobre&nbsp;<strong><em>The Economist Group<\/em><\/strong>. Paul Deighton preside el grupo editor y tambi\u00e9n&nbsp;<strong>Goldman Sachs International<\/strong>. Mustafa Suleyman, director ejecutivo de&nbsp;<strong>Microsoft AI<\/strong>, es consejero desde 2019 e integra el comit\u00e9 de inversiones en tecnolog\u00eda, igual que la directora de operaciones de&nbsp;<strong>Exor<\/strong>, el mayor accionista. Y el lanzamiento de&nbsp;<strong><em>Insider<\/em>&nbsp;<\/strong>se anunci\u00f3 con el apoyo declarado de Claude, el modelo de&nbsp;<strong>Anthropic<\/strong>. Ozturk es expl\u00edcito:&nbsp;<strong>no existe evidencia p\u00fablica de que nadie encargara, editara o aprobara aquel art\u00edculo.<\/strong>&nbsp;Su tesis es que la independencia editorial no equivale a neutralidad institucional ni a distancia de los sectores analizados.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El 26 de agosto, Meta acept\u00f3 pagar hasta 18.000 millones de d\u00f3lares para zanjar la demanda<\/strong>&nbsp;de unos fiscales estadounidenses que la acusaban de dise\u00f1ar&nbsp;<strong>Instagram y Facebook para que fueran adictivos para menores.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cinco fechas, una revista, un mes.&nbsp;<\/strong>A quien sostiene que los efectos econ\u00f3micos de la IA ser\u00e1n modestos y que su direcci\u00f3n debe decidirse pol\u00edticamente&nbsp;<strong>se le impugna su reputaci\u00f3n con testigos an\u00f3nimos<\/strong>. A quien anuncia que la IA acabar\u00e1 gobern\u00e1ndonos se le concede el programa premium, patrocinado por una empresa de IA. Y entre ambas cosas, la misma voz defiende un contrato p\u00fablico concreto con una tecnol\u00f3gica cuestionada.<\/p>\n\n\n\n<p>Criticar a un Nobel es leg\u00edtimo. Un mes no demuestra una conspiraci\u00f3n. Demuestra que&nbsp;<strong>los discursos sobre la IA son un campo de intereses, y que la forma de la advertencia decide qui\u00e9n queda obligado a actuar.<\/strong>&nbsp;El apocalipsis c\u00f3smico nombra el riesgo; la advertencia pr\u00e1ctica exige leyes antimonopolio, derechos laborales y reparto.<\/p>\n\n\n\n<p>Para pensar esa diferencia sirve una herramienta antigua: la del fil\u00f3sofo Paul Ricoeur.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Qui\u00e9n habla cuando habla la m\u00e1quina<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ricoeur no cre\u00eda que el lenguaje fuera un tubo por el que pasan pensamientos ya formados.&nbsp;<strong>Es el lugar donde el pensamiento nace, se tuerce y se pierde.<\/strong>&nbsp;Si es eso, una m\u00e1quina que lo produce con fluidez no solo redacta textos:&nbsp;<strong>interviene en la fabricaci\u00f3n de sentido.<\/strong>&nbsp;Y no necesita quererlo:&nbsp;<strong>le basta con generar signos que nosotros interpretamos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Un modelo de lenguaje no comprende lo que dice, pero tampoco es un loro. Produce textos sin experiencia, sin mundo y sin interlocutor, y funcionan:&nbsp;<strong>instruyen, convencen, hieren<\/strong>. Lo nuevo no es que la m\u00e1quina hable. Es que el lenguaje humano, que&nbsp;<strong>evolucion\u00f3 entre seres fr\u00e1giles que necesitaban prometer y pedir ayuda<\/strong>, lo produce ahora tambi\u00e9n un sistema sin ninguna de esas motivaciones. La palabra naci\u00f3 de la&nbsp;<strong>necesidad y el l\u00edmite<\/strong>; hoy la genera algo que no puede ser herido.<\/p>\n\n\n\n<p>De esa asimetr\u00eda se derivan dos sospechas, y Ricoeur dej\u00f3 el mapa. En&nbsp;<strong><em>Freud, una interpretaci\u00f3n de la cultura<\/em><\/strong>&nbsp;(1965) llam\u00f3 maestros de la sospecha a Marx, Nietzsche y Freud:&nbsp;<strong>detr\u00e1s de los valores hay intereses de clase, detr\u00e1s de la virtud hay voluntad de dominio, detr\u00e1s de la conciencia racional y serena hay deseos reprimidos.&nbsp;<\/strong>Los tres suspenden la confianza en la apariencia para leer lo que lo sostiene, y los tres asumen su precio:&nbsp;<strong>quien desenmascara queda expuesto a ser desenmascarado.<\/strong>&nbsp;Esa reversibilidad es lo que separa la sospecha de la guerra de descr\u00e9ditos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La sospecha material<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Existe la tentaci\u00f3n de leer a Acemoglu como un marxista tard\u00edo. No aporta. Es un economista convencional y su tesis no es que las ideas oculten intereses de clase, sino algo comprobable:&nbsp;<strong>la tecnolog\u00eda no es una fuerza sino una herramienta, y su direcci\u00f3n depende de decisiones institucionales.<\/strong>&nbsp;Su estimaci\u00f3n de 2024 fue deliberadamente sobria (seis d\u00e9cimas de punto de productividad en diez a\u00f1os, lejos de la refundaci\u00f3n que promet\u00eda el sector) y esa cifra incomoda.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero conviene no idealizarlo, y aqu\u00ed \u00e9l mismo es mejor testigo que sus defensores. Preguntado por la objeci\u00f3n de que su c\u00e1lculo ignoraba un posible progreso cient\u00edfico acelerado, respondi\u00f3 que la cr\u00edtica es v\u00e1lida, que no previ\u00f3 la IA ag\u00e9ntica y que no la incorpor\u00f3 a sus predicciones. Y defendi\u00f3 a la vez su prop\u00f3sito:&nbsp;<strong>inyectar realismo en las promesas de mejoras gigantescas.&nbsp;<\/strong>Corregir la cifra sin abandonar la pregunta distingue a un cient\u00edfico de un profeta, y es lo que&nbsp;<strong><em>The Economist<\/em><\/strong>&nbsp;trat\u00f3 como debilidad. Sus otras limitaciones son reales, empezando por una teor\u00eda institucional que roza la tautolog\u00eda. Pero eso refuerza la pregunta central:&nbsp;<strong>si incluso un economista moderado con Nobel resulta molesto, algo dice sobre los l\u00edmites que el debate de la IA acepta.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En febrero firm\u00f3 con David Autor y Simon Johnson un ensayo para&nbsp;<strong>Brookings<\/strong>&nbsp;sobre c\u00f3mo construir una&nbsp;<strong>IA pro-trabajador<\/strong>: m\u00e1quinas que ampl\u00eden las capacidades humanas en lugar de sustituirlas, con reglas fiscales y de competencia que hagan atractiva esa opci\u00f3n. La revista lo despach\u00f3 con dos palabras:&nbsp;<strong>obvio, evidentemente<\/strong>. Si tan obvio es, habr\u00eda que explicar por qu\u00e9 los incentivos favorecen lo contrario.&nbsp;<strong>Y esa es la raz\u00f3n de fondo del malestar.&nbsp;<\/strong>Anunciar que la IA nos dominar\u00e1 no obliga a nadie a cambiar un contrato.&nbsp;<strong>Sostener que su efecto ser\u00e1 mediano y su forma negociable convierte cada despliegue en una decisi\u00f3n pol\u00edtica con responsables identificables.<\/strong>&nbsp;La pregunta:&nbsp;<strong>qui\u00e9n se beneficia, qui\u00e9n paga, qu\u00e9 relato justifica el reparto, molesta porque tiene respuesta.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Una sospecha sin sujeto<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Harari traslada el gesto de la sospecha a la m\u00e1quina, y ah\u00ed el lenguaje traiciona. Decimos que&nbsp;<strong>el algoritmo seduce, manipula, nos conoce mejor que nosotros mismos.<\/strong>&nbsp;No es cierto. Un sistema de recomendaci\u00f3n no desea nuestra atenci\u00f3n:&nbsp;<strong>optimiza una funci\u00f3n<\/strong>. No interpreta nuestro deseo:&nbsp;<strong>correlaciona.<\/strong>&nbsp;Es una operaci\u00f3n formalmente id\u00e9ntica a la sospecha (detectar bajo el discurso patrones que el hablante no ve) ejecutada por algo que no puede responder por lo que hace.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Una sospecha sin sujeto, una cr\u00edtica sin responsabilidad.&nbsp;<\/strong>Ese es el fen\u00f3meno nuevo, y es m\u00e1s grave que la fantas\u00eda de la m\u00e1quina mal\u00e9vola. No es que el sistema no pueda ser le\u00eddo:&nbsp;<strong>puede serlo, y para eso existen la interpretabilidad, la auditor\u00eda algor\u00edtmica y el reglamento europeo que obliga a las plataformas a abrir sus datos a investigadores.<\/strong>&nbsp;El problema no es la opacidad metaf\u00edsica:&nbsp;<strong>es que un sistema no responde salvo que una instituci\u00f3n lo obligue.<\/strong>&nbsp;La reversibilidad no desapareci\u00f3;&nbsp;<strong>dej\u00f3 de ser condici\u00f3n del di\u00e1logo y pas\u00f3 a ser conquista jur\u00eddica.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Cabe ser justos en direcci\u00f3n contraria. El capitalismo de vigilancia que describi\u00f3 Shoshana Zuboff es un hecho; su omnipotencia persuasiva, una hip\u00f3tesis d\u00e9bil. Y frente a Harari cabe cautela, no caricatura:&nbsp;<strong>en esa entrevista dijo que las IA tomar\u00e1n el control en diez a\u00f1os si contin\u00faa el ritmo actual, y a\u00f1adi\u00f3 de inmediato que no es inevitable, que seguimos teniendo el control y que qu\u00e9 hacer es decisi\u00f3n nuestra.<\/strong>&nbsp;El problema es que atribuye a la tecnolog\u00eda una agencia que pertenece a quienes la financian, y esa gram\u00e1tica dificulta nombrar a los sujetos reales.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El c\u00edrculo y sus fragmentos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ricoeur hered\u00f3 de Gadamer el c\u00edrculo hermen\u00e9utico:&nbsp;<strong>comprendemos el todo desde las partes y las partes desde el todo, en una espiral que nunca se cierra.<\/strong>&nbsp;La objeci\u00f3n contempor\u00e1nea es que la personalizaci\u00f3n algor\u00edtmica lo quiebra, porque&nbsp;<strong>entrega a cada uno un mundo a medida de su atenci\u00f3n y no de su comprensi\u00f3n.<\/strong>&nbsp;La formulaci\u00f3n m\u00e1s seria de esa objeci\u00f3n vino, otra vez, de Acemoglu, con Dingwen Kong y Asuman Ozdaglar. En un modelo de febrero de 2026 proponen que acertar exige combinar conocimiento general compartido y conocimiento local, y que el esfuerzo de aprender produce ambos:&nbsp;<strong>una se\u00f1al privada y otra p\u00fablica, delgada, que se acumula en el acervo com\u00fan.&nbsp;<\/strong>Cuando la IA decide por nosotros ese esfuerzo deja de ser rentable, la se\u00f1al p\u00fablica se adelgaza y el conocimiento general puede desvanecerse pese a que el consejo personalizado sea excelente. Dos resultados importan: el bienestar no crece de forma continua con la precisi\u00f3n de los sistemas, hay un \u00f3ptimo intermedio; y&nbsp;<strong>ampliar la capacidad de compartir lo eleva siempre.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Es una hip\u00f3tesis con condiciones, pero convierte una intuici\u00f3n humanista en algo discutible con datos y encaja con lo que Miranda Fricker llam\u00f3 injusticia hermen\u00e9utica:&nbsp;<strong>el da\u00f1o de quien carece de recursos compartidos para nombrar su experiencia.<\/strong>&nbsp;Cuando el acervo se estrecha, ciertas experiencias dejan de poder decirse. Y sugiere la respuesta:&nbsp;<strong>el c\u00edrculo no se recompone solo.<\/strong>&nbsp;Requiere&nbsp;<strong>escuelas, revistas, tribunales, bibliotecas, comunidades de lectura que ning\u00fan algoritmo tiene incentivos para sostener.<\/strong>&nbsp;El modelo llega por las matem\u00e1ticas adonde llega la hermen\u00e9utica:&nbsp;<strong>lo que hay que financiar es la agregaci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Escuchar a distancia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En&nbsp;<strong><em>Del texto a la acci\u00f3n<\/em><\/strong>&nbsp;(1986) Ricoeur defendi\u00f3 la distanciaci\u00f3n como funci\u00f3n productiva:&nbsp;<strong>un texto se emancipa de la intenci\u00f3n de su autor, y esa autonom\u00eda es lo que hace posible y necesaria la interpretaci\u00f3n.<\/strong>&nbsp;Discuti\u00f3 durante d\u00e9cadas contra la nostalgia de la presencia. Un modelo de lenguaje es el caso extremo:&nbsp;<strong>texto sin autor, sin intenci\u00f3n, sin contexto.<\/strong>&nbsp;Tomarlo en serio impide limitarse a lamentar la desaparici\u00f3n del hablante. La distanciaci\u00f3n no cancela la interpretaci\u00f3n:&nbsp;<strong>redistribuye la responsabilidad.<\/strong>&nbsp;Si nadie quiso decir esto,&nbsp;<strong>alguien debe responder por sus efectos, y ese alguien no es la m\u00e1quina sino quienes la construyeron, la entrenaron y la desplegaron con determinados fines.&nbsp;<\/strong>Esa responsabilidad se reconstruye caso a caso, con instrumentos toscos.&nbsp;<strong>El acuerdo de Meta ense\u00f1a m\u00e1s por su forma que por su cifra<\/strong>: casi un tercio del dinero queda condicionado a que los competidores adopten las mismas restricciones, lo que convierte a la sancionada en agente de presi\u00f3n sobre su sector.&nbsp;<strong>Imperfecto, pero reversibilidad al fin: alguien ley\u00f3 al sistema y el sistema tuvo que responder.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ah\u00ed se reconcilian las dos exigencias.&nbsp;<strong>La distancia frente al texto y la vulnerabilidad frente a la persona no se contradicen: la primera es la condici\u00f3n de leer bien lo que no tiene autor; la segunda, lo que no debemos delegar en lo que no siente.<\/strong>&nbsp;Leer una m\u00e1quina como si fuera alguien y hablar con alguien como si fuera una m\u00e1quina son la misma equivocaci\u00f3n en dos direcciones.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Qui\u00e9n sospecha de qui\u00e9n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ricoeur evocaba a Her\u00e1clito: el dios de Delfos ni afirma ni oculta, da se\u00f1ales<\/strong>. Vale para el s\u00edmbolo y quiz\u00e1 para estos sistemas, que producen signos vac\u00edos hasta que una conciencia los acoge y se deja modificar por ellos.&nbsp;<strong>Agosto dej\u00f3 un ejercicio pr\u00e1ctico. Sospechar de la m\u00e1quina, s\u00ed. De quienes la venden, tambi\u00e9n.<\/strong>&nbsp;<strong>Y de quienes la temen en voz alta sin pedir nada a cambio<\/strong>, porque la alarma c\u00f3smica y la fe en el progreso comparten un efecto:&nbsp;<strong>ambas nos eximen de decidir.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El art\u00edculo del 17 de agosto en&nbsp;<strong><em>The Economist<\/em><\/strong>&nbsp;terminaba con una pregunta buena y la usaba mal. Ante una declaraci\u00f3n firmada por decenas de economistas que ped\u00eda orientar la IA hacia usos que complementen a los humanos, preguntaba qui\u00e9n es exactamente ese&nbsp;<strong>&#8220;nosotros&#8221;<\/strong>&nbsp;y qui\u00e9n decide qu\u00e9 complementa. La objeci\u00f3n es pertinente:&nbsp;<strong>los gobiernos se capturan, los reguladores carecen de experiencia, la regulaci\u00f3n empuja la inversi\u00f3n hacia jurisdicciones permisivas.<\/strong>&nbsp;Pero se formul\u00f3 para cerrar el debate, no para abrirlo. La dificultad de identificar al sujeto no devuelve la decisi\u00f3n a la nada:&nbsp;<strong>la devuelve a los ejecutivos y los due\u00f1os de plataformas que ya la est\u00e1n tomando.<\/strong>&nbsp;<strong>La ausencia de gobernanza democr\u00e1tica no es neutralidad; es gobernanza privada.<\/strong>&nbsp;Alguien ya decide. Lo que est\u00e1 en juego es si esa direcci\u00f3n se fija con reglas de competencia, incentivos fiscales y auditor\u00edas verificables, o si se fija sola.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ricoeur llam\u00f3 segunda ingenuidad a la posibilidad de volver a creer despu\u00e9s de haber dudado.<\/strong>&nbsp;Trasladarla sin m\u00e1s a la tecnolog\u00eda ser\u00eda un abuso, pero su forma sirve:&nbsp;<strong>hay una confianza que no es la de antes de la cr\u00edtica, sino la de despu\u00e9s.&nbsp;<\/strong>No una fe en las m\u00e1quinas, que no la merecen, sino&nbsp;<strong>una confianza reconstruida en el trabajo humano de interpretar.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Somos los animales del s\u00edmbolo, los seres que necesitamos interpretar para vivir y que por eso mismo somos vulnerables. Las m\u00e1quinas hablan.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfQui\u00e9n responde por lo que dicen?<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 17 de agosto de 2026,&nbsp;The Economist&nbsp;public\u00f3 un art\u00edculo titulado&nbsp;&#8220;El economista m\u00e1s influyente del mundo resulta extra\u00f1amente poco convincente&#8221;. El blanco era Daron Acemoglu, Nobel de Econom\u00eda en 2024, y apuntaba a tres frentes: la fragilidad emp\u00edrica de su trabajo de 2001 sobre los or\u00edgenes coloniales del desarrollo, su teor\u00eda institucional y su pesimismo sobre la IA&nbsp;\u201cllevado hasta perder credibilidad\u201d. 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