{"id":1575,"date":"2026-05-18T17:33:39","date_gmt":"2026-05-18T20:33:39","guid":{"rendered":"https:\/\/www.imagen.cl\/blog\/?p=1575"},"modified":"2026-05-18T17:33:39","modified_gmt":"2026-05-18T20:33:39","slug":"soft-power","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/2026\/05\/18\/soft-power\/","title":{"rendered":"Soft Power"},"content":{"rendered":"\n<p>El 14 de mayo de 2026, en el patio del&nbsp;<strong>Sal\u00f3n de la Oraci\u00f3n por las Buenas Cosechas<\/strong>, Xi Jinping y Donald Trump posaron frente al&nbsp;<strong>Templo del Cielo<\/strong>, en Pek\u00edn. Se trat\u00f3 de la primera visita de un presidente estadounidense en funciones a este recinto desde Gerald Ford en 1975. Xi Jinping explic\u00f3 a Trump que el&nbsp;<strong>Templo del Cielo<\/strong>&nbsp;expresa la idea de que&nbsp;<strong>el Cielo es redondo y la Tierra es cuadrada<\/strong>, y que ah\u00ed los antiguos soberanos rezaban por la prosperidad del pa\u00eds y la felicidad del pueblo.&nbsp;<strong>El emperador era el mediador entre el Cielo y la Tierra.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Que un presidente comunista contempor\u00e1neo invite a un presidente estadounidense al santuario m\u00e1s simb\u00f3lico del orden imperial chino dice algo que ning\u00fan comunicado bilateral expresa abiertamente:&nbsp;<strong>en el orden multipolar que toma forma en 2026 no se disputa solamente la econom\u00eda, la tecnolog\u00eda o la geograf\u00eda militar. Se disputa tambi\u00e9n el lenguaje simb\u00f3lico desde el cual cada potencia justifica lo que hace.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Durante d\u00e9cadas, el an\u00e1lisis de las relaciones internacionales se ha construido sobre el supuesto de que los Estados son actores racionales que maximizan poder y riqueza en un tablero predecible. Sin embargo,&nbsp;<strong>esta premisa se desmorona cuando observamos que naciones como Ir\u00e1n toman decisiones econ\u00f3micamente irracionales, pero teol\u00f3gicamente coherentes, que Rusia se prepara para un colapso civilizatorio que considera inevitable, o que China mide sus estrategias en siglos, no en ciclos electorales.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Autores como Ian Bremmer y su diagn\u00f3stico del&nbsp;<strong>&#8220;G-Zero&#8221;<\/strong>&nbsp;sin liderazgo claro, Robert Pape y su&nbsp;<strong>sociolog\u00eda de la radicalizaci\u00f3n pol\u00edtica<\/strong>, Peter Turchin con sus&nbsp;<strong>ciclos seculares de fragmentaci\u00f3n de \u00e9lites<\/strong>, Anne Applebaum y su&nbsp;<strong>anatom\u00eda del autoritarismo trasnacional en red<\/strong>, coinciden en que el orden internacional ha entrado en una fase de fragmentaci\u00f3n civilizacional. En este contexto Peter Mandaville, al editar y prologar&nbsp;<strong><em>The Geopolitics of Religious Soft Power<\/em><\/strong>&nbsp;(2023), argument\u00f3 junto a Jon Hoffman que bajo las decisiones de pol\u00edtica exterior late un&nbsp;<strong>repertorio de s\u00edmbolos, mitos, ritos y autoridades sagradas, que no determinan las decisiones, pero configuran el espacio de lo decible y lo defendible.<\/strong>&nbsp;Es la cosmovisi\u00f3n que hace sostenible el costo humano, cohesiona la heterogeneidad interna y comunica externamente una identidad.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Por qu\u00e9 importa el \u201csoft power\u201d.&nbsp;<\/strong>El concepto fue acu\u00f1ado por Joseph Nye en 1990, que defini\u00f3 como&nbsp;<strong>\u201cel poder de hacer que otros quieran lo que t\u00fa quieres\u201d<\/strong>. Cultura, valores pol\u00edticos, pol\u00edtica exterior cre\u00edble. La f\u00f3rmula funcionaba en un mundo a\u00fan unipolar, donde la atracci\u00f3n del modelo liberal estadounidense parec\u00eda&nbsp;<strong>\u201cel fin de la historia\u201d<\/strong>. Sin embargo,&nbsp;<strong>en 2026 esa premisa se ha derrumbado. La universalidad ya no se da por descontada; ha sido reemplazada por una pluralidad de relatos fundamentales<\/strong>&nbsp;sobre qui\u00e9nes somos, de d\u00f3nde venimos y a qu\u00e9 dios (metaf\u00f3rico o real) se debe el sacrificio.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Mandaville y otros te\u00f3ricos han documentado el regreso del repertorio sagrado al lenguaje del Estado.<\/strong>&nbsp;Cada gran actor moviliza textos, ritos, lugares y autoridades para legitimar decisiones que, desde el enfoque puramente racional-burocr\u00e1tico, resultar\u00edan fr\u00e1giles.&nbsp;<strong>Las cosmovisiones filos\u00f3ficas y religiosas no son un simple barniz cultural, son lo que permite a una sociedad asumir bajas militares sin colapsar moralmente, lo que mantiene unida una coalici\u00f3n pol\u00edtica diversa, lo que comunica al exterior un mensaje denso sobre qui\u00e9n es uno y por qu\u00e9 act\u00faa como act\u00faa.&nbsp;<\/strong>No es una causa \u00fanica, una cosmovisi\u00f3n es un&nbsp;<strong><em>marco interpretativo del orden de las cosas<\/em>&nbsp;<\/strong>que puede ser religioso, secular o h\u00edbrido, y que opera por debajo del nivel de las creencias declaradas. Las decisiones siguen respondiendo a intereses materiales, presiones internas y c\u00e1lculos estrat\u00e9gicos. Pero&nbsp;<strong>el repertorio simb\u00f3lico determina qu\u00e9 parte de eso puede decirse en voz alta, qu\u00e9 debe ocultarse y qu\u00e9 resulta pol\u00edticamente sostenible. En un mundo que transita de la hegemon\u00eda unipolar a un orden multipolar incierto, comprender el &#8220;alma&#8221; de las naciones se convierte en una herramienta anal\u00edtica indispensable para anticipar comportamientos que desaf\u00edan la l\u00f3gica racionalista convencional.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>China: el regreso del&nbsp;<em>Tianxia.&nbsp;<\/em><\/strong>La visita al Templo del Cielo cierra un ciclo que el Partido Comunista Chino hab\u00eda mantenido abierto durante d\u00e9cadas. Durante la era de Mao, el patrimonio imperial era un pasado feudal que hab\u00eda que superar. Sin embargo, bajo Xi Jinping, la cosmovisi\u00f3n confuciana, el lenguaje del&nbsp;<strong><em>Tianxia<\/em>&nbsp;<\/strong>(<strong>&#8220;todo bajo el cielo&#8221;<\/strong>), el respeto a la armon\u00eda c\u00f3smica y a la&nbsp;<strong>&#8220;ley de la naturaleza&#8221;&nbsp;<\/strong>del tao\u00edsmohan sido recuperados como repertorio legitimador del Estado-Partido. La explicaci\u00f3n de Xi a Trump:&nbsp;<strong>el pueblo como fundamento del Estado, la armon\u00eda entre todas las cosas,&nbsp;<\/strong>no es ret\u00f3rica casual, es la traducci\u00f3n a clave geopol\u00edtica de un mensaje ofrecido tanto al Sur Global como a las propias \u00e9lites del Partido. Una civilizaci\u00f3n milenaria, paciente, que no impone porque no necesita imponer, frente a un Occidente impaciente, ideol\u00f3gico y, seg\u00fan el relato, agotado. Como se\u00f1al\u00f3 Henry Kissinger, los chinos juegan al Go, un juego de paciencia y posicionamiento progresivo, mientras que Occidente juega al ajedrez, orientado a la captura del rey adversario.<\/p>\n\n\n\n<p>La iron\u00eda es triple. Primero,&nbsp;<strong>el Estado oficialmente ateo se convierte en custodio de la arquitectura sagrada de un imperio que la propia revoluci\u00f3n hab\u00eda abolido.<\/strong>&nbsp;Segundo, mientras Pek\u00edn exhibe el Templo del Cielo a un visitante extranjero, conduce dentro de sus fronteras una pol\u00edtica de&nbsp;<strong>&#8220;sinizaci\u00f3n&#8221;<\/strong>&nbsp;de las religiones (islam, budismo y cristianismo dom\u00e9stico) que limita el repertorio religioso permitido a sus propios ciudadanos. Tercero, la elecci\u00f3n del Templo del Cielo, Patrimonio de la Humanidad de la Unesco asociado con el ritual, el orden c\u00f3smico y la autoridad pol\u00edtica, comunica autoridad sin connotaciones militares. Es ritual sin amenaza. La diplomacia china domina hoy ese registro con una sofisticaci\u00f3n que pocos igualan.<\/p>\n\n\n\n<p>Bajo el ruido de los aranceles y los misiles, China libra una batalla por el imaginario: ofrecer un&nbsp;<em>relato cosmovisional alternativo<\/em>: comunitarista, jer\u00e1rquico, anclado en 5.000 a\u00f1os de historia, a sociedades cansadas del universalismo liberal. En la cosmovisi\u00f3n china, el orden se construye mediante un centro de gravedad civilizatorio que atrae a los dem\u00e1s actores hacia su \u00f3rbita mediante el comercio, la cultura y el ejemplo moral.&nbsp;<strong>En el siglo de la disputa por la legitimidad, Pek\u00edn no compite solamente por capacidad. Compite por sentido.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Rusia: el imperio del Esp\u00edritu Santo.&nbsp;<\/strong>Donde China invoca al Cielo, Rusia invoca a la&nbsp;<strong>Santa Rus<\/strong>. Tras la ca\u00edda de Constantinopla en 1453, Mosc\u00fa se autoproclam\u00f3 la&nbsp;<strong>&#8220;Tercera Roma&#8221;<\/strong>, depositaria de la verdadera fe cristiana frente a una Europa cat\u00f3lica y posteriormente protestante considerada her\u00e9tica. Esta autopercepci\u00f3n ha experimentado un renacimiento bajo Vladimir Putin, para quien la restauraci\u00f3n del estatus imperial ruso constituye una misi\u00f3n casi sagrada.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde 2009, cuando Kirill asumi\u00f3 como Patriarca de Mosc\u00fa, la Iglesia Ortodoxa Rusa ha sido reconfigurada como brazo cosmovisional de la pol\u00edtica exterior del Kremlin. La doctrina del&nbsp;<em>Russkiy Mir<\/em>&nbsp;(<strong>&#8220;Mundo Ruso&#8221;<\/strong>) fusiona ortodoxia, lengua rusa, memoria hist\u00f3rica com\u00fan y misi\u00f3n civilizacional. Los sermones del Patriarca Kirill han enmarcado la guerra en Ucrania como una contienda espiritual contra la decadencia occidental.&nbsp;<strong>Occidente es una civilizaci\u00f3n moralmente corrupta cuyo colapso es inevitable y deseable.<\/strong>&nbsp;En enero de 2025, Kirill bendijo cruces con las iniciales de Putin destinadas a soldados rusos. Aqu\u00ed las contradicciones son vertiginosas. El bautismo de Kievan Rus en 988 d.C. funciona como el acta fundacional sagrada de la civilizaci\u00f3n rusa.&nbsp;<strong>Y el patriarca santifica la invasi\u00f3n de esa misma tierra.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Pero quiz\u00e1s el logro m\u00e1s sorprendente del&nbsp;<em>soft power<\/em>&nbsp;ortodoxo ocurre en Occidente. Sectores conservadores en Estados Unidos, Am\u00e9rica Latina, \u00c1frica subsahariana y Europa Central, han encontrado en el discurso ruso un aliado en la defensa de los&nbsp;<strong>&#8220;valores tradicionales&#8221;.&nbsp;<\/strong>Putin impulsa pol\u00edticas estatales que persiguen a la comunidad LGBTQ+. La iron\u00eda es que el Estado profundamente secularizado de Putin: con tasas de divorcio masivas y aborto como derecho amplio, se presenta hacia afuera como conservadora.&nbsp;<strong>La discordancia entre la realidad social interna y la marca externa ofrece a audiencias remotas el espejo que necesitan.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ir\u00e1n: la revoluci\u00f3n te\u00f1ida de luto.&nbsp;<\/strong>Si Rusia opera con una iglesia consolidada al servicio del Estado, Ir\u00e1n opera con un Estado clerical en duelo. El impacto del asesinato del L\u00edder Supremo Ali Jamenei el 28 de febrero de 2026, en el marco de la guerra abierta por Estados Unidos e Israel contra la Rep\u00fablica Isl\u00e1mica, es incomprensible sin el&nbsp;<strong>Islam Chiita Duodecimano<\/strong>, cuyo n\u00facleo narrativo es una historia de injusticia, martirio y esperanza redentora.<\/p>\n\n\n\n<p>En el a\u00f1o 680 d.C., el Im\u00e1n Hussein, nieto del Profeta Muhammad y figura venerada por los chi\u00edes, fue masacrado junto a un peque\u00f1o grupo de seguidores en la batalla de Karbala por el califa omeya Yazid. Este evento fundacional no es solo un recuerdo hist\u00f3rico:&nbsp;<strong>es un trauma cultural que se conmemora anualmente y que estructura la identidad pol\u00edtica chiita<\/strong>. Hussein se convirti\u00f3 en el arquetipo del m\u00e1rtir que se sacrifica frente a un poder tir\u00e1nico e imp\u00edo, y su derrota militar, en una victoria moral eterna.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta teolog\u00eda pol\u00edtica del martirio genera dos consecuencias estrat\u00e9gicas. La primera es&nbsp;<strong>una cultura de resistencia que glorifica el sacrificio.<\/strong>&nbsp;Para un actor imbuido de esta cosmovisi\u00f3n, la supervivencia no consiste en evitar el sufrimiento, sino en soportarlo con dignidad. Como la tesis de Pape sobre la coerci\u00f3n a\u00e9rea anticipa,&nbsp;<strong>los bombardeos sobre objetivos iran\u00edes no han hecho sino reforzar la legitimidad del r\u00e9gimen al validar su narrativa de resistencia frente al opresor extranjero.&nbsp;<\/strong>La segunda es una&nbsp;<strong>doctrina de guerra asim\u00e9trica y de desgaste<\/strong>&nbsp;meticulosamente planificada. Teher\u00e1n lleva d\u00e9cadas prepar\u00e1ndose para un conflicto existencial con Estados Unidos, y ha desarrollado un arsenal de drones de bajo costo, entre 20.000 y 50.000 d\u00f3lares, capaces de saturar sistemas que cuestan millones. No se trata de vencer en una batalla decisiva, que Ir\u00e1n sabe que perder\u00eda, sino de prolongar el conflicto hasta que&nbsp;<strong>la impaciencia democr\u00e1tica del adversario haga insostenible su posici\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La paradoja es que Estados Unidos, est\u00e1 siguiendo exactamente el guion previsto por Teher\u00e1n. Cada ronda de sanciones, cada ataque a\u00e9reo, refuerza la econom\u00eda de asedio que controlan los&nbsp;<strong>Guardianes de la Revoluci\u00f3n<\/strong>&nbsp;y debilita a las fuerzas reformistas. Como en la tragedia griega, el protagonista lucha contra un destino que sus propias acciones contribuyen a materializar. La iron\u00eda iran\u00ed es que el r\u00e9gimen que m\u00e1s expl\u00edcitamente fusion\u00f3 teolog\u00eda y Estado se enfrenta hoy a la posibilidad de una deriva hacia una forma m\u00e1s militar y menos clerical de gobierno, justamente cuando la legitimidad religiosa interna, en particular entre la juventud urbana se estaba erosionando. Y, sin embargo, el martirio de Jamenei, refuerza el relato.&nbsp;<strong>El sacrificio confiere autoridad. Cuando el l\u00edder es asesinado por imperios, su causa se consagra.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Estados Unidos: dos cosmovisiones en pugna.&nbsp;<\/strong>Estados Unidos es el caso m\u00e1s complejo, porque libra simult\u00e1neamente dos guerras cosmovisionales: una contra adversarios externos y otra interna. La narrativa de la&nbsp;<strong>&#8220;ciudad sobre la colina&#8221;<\/strong>: misi\u00f3n democr\u00e1tica, derechos humanos, mercado libre como&nbsp;<strong>\u201cliturgia civil\u201d<\/strong>, sigue presente, pero ha cedido un espacio significativo a un repertorio expl\u00edcitamente religioso-nacionalista. La cosmovisi\u00f3n estadounidense hunde sus ra\u00edces en un cristianismo puritano que, secularizado, ha producido lo que los historiadores denominan&nbsp;<strong>&#8220;excepcionalismo americano&#8221;<\/strong>: la convicci\u00f3n de ser una naci\u00f3n elegida con la misi\u00f3n providencial de expandir la libertad y la democracia. Ronald Reagan actualiz\u00f3 esta narrativa al calificar en 1983, ante la&nbsp;<strong>Asociaci\u00f3n Nacional de Evang\u00e9licos<\/strong>&nbsp;en Orlando, a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica como el&nbsp;<strong>&#8220;Imperio del Mal&#8221;<\/strong>, y George W. Bush la consolid\u00f3 tras el atentado de las torres gemelas con la doctrina del&nbsp;<strong>&#8220;Eje del Mal&#8221;<\/strong>. Esta teolog\u00eda pol\u00edtica genera una&nbsp;<strong>cosmolog\u00eda maniquea que divide el mundo entre fuerzas del bien y del mal, sin matices.&nbsp;<\/strong>No hay espacio para la neutralidad:&nbsp;<strong>quien no est\u00e1 con Estados Unidos, est\u00e1 contra \u00e9l.&nbsp;<\/strong>Este enfoque explica por qu\u00e9 Washington ha tendido hist\u00f3ricamente a interpretar conflictos locales complejos como episodios de una lucha c\u00f3smica, aplicando soluciones militares a problemas que requer\u00edan abordajes pol\u00edticos.<\/p>\n\n\n\n<p>El Secretario de Defensa Pete Hegseth pidi\u00f3 a sus conciudadanos arrodillarse&nbsp;<strong>&#8220;todos los d\u00edas, con sus familias, en sus escuelas, en sus iglesias&#8221;<\/strong>&nbsp;y orar por la victoria militar&nbsp;<strong>&#8220;en el nombre de Jesucristo&#8221;<\/strong>. En el Pent\u00e1gono, or\u00f3 por&nbsp;<strong>&#8220;una violencia abrumadora de acci\u00f3n contra aquellos que no merecen misericordia&#8221;<\/strong>&nbsp;y para que Dios&nbsp;<strong>&#8220;rompa los dientes de los imp\u00edos&#8221;<\/strong>. Este mensaje resuena especialmente entre el sionismo cristiano y comunidades evang\u00e9licas. El 17 de mayo, se espera que miles de personas se unan a una concentraci\u00f3n de oraci\u00f3n de nueve horas para&nbsp;<strong>\u201cRededicar Estados Unidos como una naci\u00f3n bajo Dios\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Estados Unidos se percibe como el arquitecto de la historia, pero exige resultados inmediatos. Esta impaciencia tiene ra\u00edces m\u00faltiples: ciclos electorales de cuatro a\u00f1os, una cultura pol\u00edtica que demanda victorias r\u00e1pidas y&nbsp;<strong>\u201ctelevisables\u201d<\/strong>, y una opini\u00f3n p\u00fablica hipersensible a las bajas propias. El resultado es la creencia de que la fuerza y la tecnolog\u00eda puede doblegar voluntades pol\u00edticas. Sin embargo, la evidencia emp\u00edrica es contundente:&nbsp;<strong>la coerci\u00f3n militar, cuando no va acompa\u00f1ada de una estrategia pol\u00edtica viable, tiende a fortalecer la determinaci\u00f3n del adversario en lugar de quebrarla.<\/strong>&nbsp;El&nbsp;<em>soft power&nbsp;<\/em>estadounidense cl\u00e1sico: Hollywood, universidades, ONG, ingl\u00e9s como lengua franca no ha desaparecido, pero opera ahora en un marco discursivo distinto: ya no se ofrece como universal, sino como civilizacional.&nbsp;<strong>Donde Obama hablaba de valores compartidos, la actual administraci\u00f3n habla de identidades a defender.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La contradicci\u00f3n salta a la vista. En el Templo del Cielo, Trump escuch\u00f3 sobre una cosmolog\u00eda ajena. Pocas semanas antes, despleg\u00f3 un lenguaje providencial sobre las tropas que combaten a Ir\u00e1n.&nbsp;<strong>La superpotencia que durante d\u00e9cadas export\u00f3 secularismo de mercado descubre que necesita repertorios cosmovisionales propios para sostener su poder.<\/strong>&nbsp;Para celebrar el 250 aniversario de Estados Unidos,&nbsp;<strong>Trump busca consolidar la idea de que la fundaci\u00f3n de la naci\u00f3n fue un proyecto intencionalmente cristiano.<\/strong>&nbsp;La iron\u00eda es profunda: al sacralizar su pol\u00edtica exterior, Washington adopta exactamente la gram\u00e1tica que critica en sus adversarios. Y, en el camino, debilita el activo m\u00e1s valioso de su&nbsp;<em>soft power<\/em>&nbsp;hist\u00f3rico: la diferenciaci\u00f3n entre un imperio que se justifica por valores universales y otros que se justifican por destino providencial.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Europa: liturgia laica y altar vac\u00edo.&nbsp;<\/strong>Europa presenta un caso singular: el del actor que construy\u00f3 su identidad sobre la renuncia a un fundamento metaf\u00edsico \u00fanico. Incluso la literatura especializada en&nbsp;<em>soft power&nbsp;<\/em>religioso ha omitido a Europa, precisamente porque su&nbsp;<em>liturgia es laica<\/em>. La Ilustraci\u00f3n ense\u00f1\u00f3 al continente que las verdades absolutas, impuestas por la fuerza, producen guerras civiles. La Uni\u00f3n Europea naci\u00f3 en 1957 de esa memoria:&nbsp;<strong>no como comunidad de fe, sino como comunidad de derecho dise\u00f1ada para desactivar los absolutismos que desangraron el suelo europeo.<\/strong>&nbsp;Esta apuesta impulsa derechos humanos, Estado de derecho, integraci\u00f3n pac\u00edfica, mercado social, sostenibilidad, que proporcionan cohesi\u00f3n sin recurrir a un absoluto trascendente.&nbsp;<strong>Es un edificio post-religioso construido con materiales heredados de un substrato judeocristiano que rara vez se menciona.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El&nbsp;<em>soft power<\/em>&nbsp;europeo es normativo: ser europeo es alcanzar un est\u00e1ndar. Quien se acerca no es conquistado, sino transformado. La ampliaci\u00f3n hacia el Este fue su demostraci\u00f3n m\u00e1s exitosa. Sin embargo, la Uni\u00f3n Europea, con un PIB comparable al de Estados Unidos y una poblaci\u00f3n superior, sigue siendo un actor geopol\u00edtico d\u00e9bil.&nbsp;<strong>Los valores<\/strong>&nbsp;<strong>comunitarios se disuelven en veintisiete interpretaciones nacionales.&nbsp;<\/strong>En una f\u00f3rmula repetida desde Mark Eyskens en 1991,&nbsp;<strong>Europa sigue siendo un gigante econ\u00f3mico, pero un enano geopol\u00edtico<\/strong>. Esa fragmentaci\u00f3n responde a causas institucionales: soberan\u00edas nacionales en defensa, vetos en el Consejo, heterogeneidad de intereses entre Norte y Sur, Este y Oeste, que Europa busca superar mediante una autonom\u00eda estrat\u00e9gica a\u00fan en construcci\u00f3n.&nbsp;<strong>La respuesta a la invasi\u00f3n rusa de Ucrania mostr\u00f3 ambas caras: una determinaci\u00f3n insospechada y, simult\u00e1neamente, la lentitud de los procesos decisorios.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Existe, sin embargo, una vulnerabilidad m\u00e1s profunda. La liturgia laica funciona magn\u00edficamente cuando alguien quiere entrar en ella: Ucrania libra una guerra que es tambi\u00e9n una guerra por el reconocimiento como parte de Europa, pero dentro de las fronteras europeas suena con frecuencia burocr\u00e1tico. La paradoja es profunda:&nbsp;<strong>Europa renunci\u00f3 a la religi\u00f3n como fuente de conflicto, y esa fue una conquista civilizatoria<\/strong>; pero al hacerlo perdi\u00f3 tambi\u00e9n un lenguaje compartido para articular aquello por lo que una comunidad est\u00e1 dispuesta a sacrificarse.&nbsp;<strong>Bruselas habla en t\u00e9rminos jur\u00eddicos; sus adversarios hablan en t\u00e9rminos de destino.&nbsp;<\/strong>En la econom\u00eda contempor\u00e1nea de la atenci\u00f3n,&nbsp;<strong>la prosa pierde frente al mito.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La pregunta para Europa no es si debe abandonar su liturgia laica, eso ser\u00eda traicionar su ADN y reabrir las heridas que la propia Uni\u00f3n fue dise\u00f1ada para cerrar, sino si esa liturgia laica puede re-encantarse sin traicionarse.&nbsp;<strong>\u00bfExisten recursos en la tradici\u00f3n europea que permitan dotar de densidad existencial a los valores que los tratados enuncian? \u00bfPuede la defensa de la democracia liberal, del pluralismo y de la dignidad humana ser vivida no solo como un procedimiento correcto, sino como una causa que merezca el sacrificio?<\/strong>&nbsp;La respuesta no est\u00e1 garantizada. El tiempo no juega a favor. Pero la historia europea demuestra que este continente ha encontrado, en sus momentos m\u00e1s graves, recursos que ning\u00fan analista preve\u00eda. La cuesti\u00f3n es si sabr\u00e1 movilizarlos antes de que el&nbsp;<strong><em>altar vac\u00edo<\/em><\/strong>&nbsp;<strong>de su liturgia laica<\/strong>&nbsp;sea ocupado por relatos que ella misma crey\u00f3 haber superado para siempre.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Conclusi\u00f3n: el Cielo, el espejo y los puentes.&nbsp;<\/strong>Cinco potencias compiten con sus respectivas gram\u00e1ticas sagradas. China retorna al&nbsp;<em>Tianxia<\/em>. Rusia invoca Santa Rus. Ir\u00e1n, se acoge al martirio. Estados Unidos se rededica a Dios. Europa busca el altar de sus propios valores.&nbsp;<strong>En cada caso, la capa cosmovisional no decide las acciones, pero las hace decibles, defendibles y sostenibles. No es accesorio: es infraestructura.<\/strong>&nbsp;De este diagn\u00f3stico se desprenden tres implicaciones estrat\u00e9gicas:<\/p>\n\n\n\n<p>La primera es&nbsp;<strong>anal\u00edtica<\/strong>. Los gobiernos, empresas e instituciones que operan en el plano internacional necesitan leer los repertorios simb\u00f3licos de sus interlocutores con el mismo rigor con que leen indicadores econ\u00f3micos o arsenales.&nbsp;<strong>La oferta china al Sur Global no se entiende sin Confucio. La ofensiva rusa en \u00c1frica subsahariana no se entiende sin la Iglesia Ortodoxa. La pol\u00edtica iran\u00ed en el chi\u00edsmo trasnacional no se entiende sin el martirio. Y la fragilidad europea no se entiende sin la erosi\u00f3n de su liturgia laica. Ignorar esta capa es operar con un mapa incompleto.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La segunda es&nbsp;<strong>normativa<\/strong>. Hay un peligro real en la sacralizaci\u00f3n de la pol\u00edtica. Cuando los Estados invocan la providencia para enviar tropas, o la&nbsp;<strong>&#8220;guerra santa&#8221;<\/strong>&nbsp;para justificar invasiones, los conflictos pierden algunos mecanismos cl\u00e1sicos de salida: negociaci\u00f3n, agotamiento, compromiso, porque ning\u00fan dios firma una tregua. Jolyon Mitchell, ha advertido que:&nbsp;<strong>las guerras territoriales terminan; las guerras teol\u00f3gicas se enquistan<\/strong>. Mantener la distinci\u00f3n anal\u00edtica entre inter\u00e9s y trascendencia, no es un lujo intelectual.<\/p>\n\n\n\n<p>La tercera es&nbsp;<strong>civilizacional<\/strong>. En un orden multipolar consolidado, la pregunta no es cu\u00e1l cosmovisi\u00f3n prevalecer\u00e1, ya que ninguna lo har\u00e1 en t\u00e9rminos absolutos, sino c\u00f3mo coexisten sin destruirse. Mandaville, en su trabajo sobre el&nbsp;<em>soft power&nbsp;<\/em>religioso, sugiere que la alternativa al choque de civilizaciones es establecer puentes entre lenguajes sagrados. La fotograf\u00eda de Trump y Xi, saliendo del Templo del Cielo, es una met\u00e1fora del nuevo orden multipolar, que deja flotando una pregunta que ning\u00fan comunicado conjunto respondi\u00f3:&nbsp;<strong><em>\u00bfen nombre de qu\u00e9 actuamos?<\/em><\/strong>&nbsp;<em>Bajo el Cielo redondo, la Tierra sigue siendo cuadrada: tiene esquinas, fricciones, v\u00e9rtices irreductibles. Ese, quiz\u00e1s, es el horizonte realista. No la improbable armon\u00eda universal, sino la convivencia inteligente de cosmovisiones que han aprendido a no confundirse a s\u00ed mismas con el universo.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 14 de mayo de 2026, en el patio del&nbsp;Sal\u00f3n de la Oraci\u00f3n por las Buenas Cosechas, Xi Jinping y Donald Trump posaron frente al&nbsp;Templo del Cielo, en Pek\u00edn. Se trat\u00f3 de la primera visita de un presidente estadounidense en funciones a este recinto desde Gerald Ford en 1975. 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