{"id":1529,"date":"2026-03-09T10:53:15","date_gmt":"2026-03-09T13:53:15","guid":{"rendered":"https:\/\/www.imagen.cl\/blog\/?p=1529"},"modified":"2026-03-09T10:53:15","modified_gmt":"2026-03-09T13:53:15","slug":"no-puedo-con-esto","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/2026\/03\/09\/no-puedo-con-esto\/","title":{"rendered":"No puedo con esto"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><em>Manchester by the Sea<\/em><\/strong>&nbsp;(2016), escrita y dirigida por Kenneth Lonergan, es una de las obras m\u00e1s singulares del cine contempor\u00e1neo no por la espectacularidad de su tragedia, sino por la&nbsp;<strong>radicalidad con que se niega a convertir esa tragedia en redenci\u00f3n.&nbsp;<\/strong>All\u00ed donde gran parte del cine moderno parece obligado a ofrecer aprendizaje, resiliencia o superaci\u00f3n,&nbsp;<strong>Lonergan construye una pel\u00edcula que resiste ese camino<\/strong>. Su apuesta es m\u00e1s austera y, por ello mismo, m\u00e1s perturbadora:&nbsp;<strong>hay dolores que no se resuelven, culpas que no se extinguen y p\u00e9rdidas que no se incorporan d\u00f3cilmente a una narrativa de crecimiento.&nbsp;<\/strong>La pel\u00edcula no gira en torno a c\u00f3mo sanar, sino a c\u00f3mo seguir viviendo cuando sanar, al menos en un sentido pleno, ya no parece posible.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Lee Chandler, interpretado por Casey Affleck, es un hombre devastado antes incluso de que el relato revele la causa de su devastaci\u00f3n.<\/strong>&nbsp;Tras la muerte de su hermano Joe, debe regresar a Manchester para hacerse cargo de los tr\u00e1mites funerarios y, de manera inesperada, de su sobrino Patrick. Regresa al lugar en que su vida qued\u00f3 destruida a\u00f1os antes, cuando&nbsp;<strong>un incendio dom\u00e9stico, provocado por un error suyo mientras estaba ebrio, caus\u00f3 la muerte de sus tres ni\u00f1os.<\/strong>&nbsp;La pel\u00edcula no presenta ese hecho como un simple antecedente argumental, sino como un n\u00facleo temporal que sigue irradiando sobre el presente.&nbsp;<strong>Lee no \u201crecuerda\u201d la tragedia: vive dentro de ella.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Esa es, precisamente, una de las decisiones m\u00e1s importantes de Lonergan. En una entrevista con&nbsp;<strong><em>Rolling Stone&nbsp;<\/em><\/strong>(2016) el director explic\u00f3 que le incomoda la idea, tan extendida en la cultura contempor\u00e1nea, de que toda historia debe conducir a alguna forma de cierre emocional; le interesan, en cambio, las vidas que permanecen abiertas, heridas, irresueltas, porque muchas personas no&nbsp;<strong>\u201csuperan\u201d<\/strong>&nbsp;del todo&nbsp;<strong>los acontecimientos mayores que las han roto<\/strong>. Esa posici\u00f3n atraviesa por completo&nbsp;<em>Manchester by the Sea<\/em>,&nbsp;<strong>la pel\u00edcula no humilla al personaje exhibiendo su sufrimiento, pero tampoco le concede el consuelo narrativo de una redenci\u00f3n f\u00e1cil<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>La culpa puede entenderse, en sentido amplio, como una&nbsp;<strong>experiencia afectiva compleja<\/strong>&nbsp;que emerge cuando uno percibe haber violado un est\u00e1ndar moral o social, real o imaginado, y se atribuye responsabilidad por consecuencias negativas para otros o para s\u00ed mismo. La culpa no es sin\u00f3nimo de remordimiento o verg\u00fcenza, aunque puede coexistir con ellos. El remordimiento se centra en la acci\u00f3n (<strong>\u2018lo que hice\u2019<\/strong>), la verg\u00fcenza en el yo (<strong>\u2018soy malo\u2019<\/strong>), y la culpa en la&nbsp;<strong>responsabilidad moral atribuida a una acci\u00f3n<\/strong>. Boris Cyrulnik, en su libro&nbsp;<strong><em>Morirse de verg\u00fcenza<\/em><\/strong>&nbsp;(2011), propone que existe una culpa&nbsp;<strong>\u2018buena\u2019<\/strong>&nbsp;o adaptativa. Seg\u00fan \u00e9l, este tipo de culpa es la que experimentamos cuando&nbsp;<strong>&#8220;tratamos de evitar causar da\u00f1o&#8221;<\/strong>.&nbsp;<strong>Ya se trate de verg\u00fcenza o de culpa, nuestra disposici\u00f3n a la moral nos somete a un tribunal imaginario.&nbsp;<\/strong>La investigaci\u00f3n reciente ha mostrado adem\u00e1s que los seres humanos suelen experimentar culpa incluso en accidentes, es decir, en eventos da\u00f1inos que no pretendieron causar ni controlaron del todo. En su art\u00edculo&nbsp;<strong>&#8220;\u2019False positive\u2019 emotions, responsibility, and moral car\u00e1cter\u201d&nbsp;<\/strong>(2021), Anderson, Kamtekar, Nichols y Pizarro encontraron que:<\/p>\n\n\n\n<ul>\n<li><strong>Las personas sienten culpa por accidentes<\/strong>&nbsp;(eventos negativos que no intentaron causar ni controlaron).<\/li>\n\n\n\n<li><strong>Los dem\u00e1s juzgan a quien<\/strong>&nbsp;siente esta culpa&nbsp;<strong>\u2018inapropiada\u2019<\/strong>&nbsp;como m\u00e1s moral, m\u00e1s confiable y menos propenso a cometer futuras infracciones.<\/li>\n\n\n\n<li><strong>Esta respuesta emocional es un indicador fiable<\/strong>&nbsp;de un car\u00e1cter moral genuino, correlacion\u00e1ndose negativamente con puntuaciones en psicopat\u00eda.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Sin embargo, el caso de Lee exige una precisi\u00f3n importante. Ser\u00eda inexacto presentarlo, como un ejemplo puro de&nbsp;<strong>\u201cculpa falso positivo\u201d<\/strong>. Esta categor\u00eda considera situaciones en las que alguien siente culpa, aunque normativamente no sea responsable, o lo sea de manera muy tenue. Lee, en cambio, s\u00ed estuvo causalmente implicado en la cadena de acontecimientos:&nbsp;<strong>olvid\u00f3 colocar la rejilla protectora de la chimenea y esa omisi\u00f3n tuvo consecuencias catastr\u00f3ficas.<\/strong>&nbsp;La suya no es una culpa imaginaria ni enteramente inmerecida; es, m\u00e1s bien, una&nbsp;<strong>culpa accidental y tr\u00e1gica<\/strong>, agravada por una&nbsp;<strong>desproporci\u00f3n insoportable entre la falta y el da\u00f1o.<\/strong>&nbsp;No hubo intenci\u00f3n de herir, pero s\u00ed hubo participaci\u00f3n causal.&nbsp;<strong>Esa diferencia importa porque evita dos errores sim\u00e9tricos: absolverlo por completo o condenarlo como si hubiese querido matar.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La pel\u00edcula muestra que la vida moral no se rige solo por categor\u00edas jur\u00eddicas.&nbsp;<\/strong>La ley puede considerar un hecho accidental y eximir de castigo penal; la conciencia, en cambio, no responde necesariamente a los mismos par\u00e1metros.&nbsp;<strong>Todos los personajes cercanos a Lee, la polic\u00eda, su familia, su exesposa, incluso su entorno comunitario, parecen reconocer la ausencia de intenci\u00f3n homicida y la naturaleza tr\u00e1gica del accidente.<\/strong>&nbsp;Pero esa comprensi\u00f3n no lo libera. Al contrario:&nbsp;<strong>intensifica la paradoja central de la pel\u00edcula.&nbsp;<\/strong>El mundo se resiste a castigarlo y, precisamente por eso, Lee queda entregado a la forma de castigo m\u00e1s cruel:&nbsp;<strong>la imposibilidad de dejar de juzgarse a s\u00ed mismo. La exoneraci\u00f3n externa no logra convertirse en absoluci\u00f3n interior.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Brian Roan en su ensayo&nbsp;<strong>\u201c\u2018Manchester by the Sea\u2019 and the Nature of Guilt\u201d&nbsp;<\/strong>(2016), observ\u00f3 que&nbsp;<strong>\u201cEl trauma persiste como un veneno en los pliegues del cerebro, s\u00f3lido y verdadero, esperando la chispa sin\u00e1ptica adecuada para actuar y traerlo al presente\u201d<\/strong>. Esa observaci\u00f3n ayuda a entender la l\u00f3gica afectiva de Lee. Su tragedia no pertenece al pasado en el sentido ordinario del t\u00e9rmino;&nbsp;<strong>permanece activa, como una presencia que no se deja archivar.<\/strong>&nbsp;En una escena, Lee duerme mientras en la cocina humea una salsa que ha dejado al fuego. Lee sue\u00f1a entonces con sus hijas, que le dicen:&nbsp;<strong>&#8220;Papi, \u00bfno ves que nos estamos quemando?&#8221;<\/strong>. La culpa no funciona aqu\u00ed como una etapa dentro de un proceso de recuperaci\u00f3n, sino como una condici\u00f3n persistente de la existencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Lonergan traduce esa persistencia mediante una estructura narrativa en la que los recuerdos irrumpen sin previo aviso. Los&nbsp;<em>flashbacks<\/em>&nbsp;no aparecen como explicaciones ordenadas, sino como intrusiones que desbaratan la continuidad del presente. Anthony Lane en&nbsp;<strong><em>The New Yorker<\/em><\/strong>&nbsp;(2016) destac\u00f3 justamente ese rasgo:&nbsp;<strong>la pel\u00edcula asume que algunas cosas son dif\u00edciles y algunas, de hecho, irreparables; por eso se niega a suavizarlas<\/strong>. Esa decisi\u00f3n formal no es un mero virtuosismo est\u00e9tico. Reproduce, con notable precisi\u00f3n, la l\u00f3gica del trauma:&nbsp;<strong>no una memoria lejana que el sujeto visita a voluntad, sino una herida temporal que impide estabilizar el antes y el despu\u00e9s.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Por eso el&nbsp;<strong>encuentro casual entre Lee y su exesposa Randi (Michelle Williams)&nbsp;<\/strong>constituye el verdadero centro moral de la pel\u00edcula. En esa escena, Randi intenta ofrecerle lo que la gram\u00e1tica sentimental del cine suele considerar necesario:&nbsp;<strong>perd\u00f3n, reconocimiento mutuo, una posibilidad de rehumanizaci\u00f3n compartida.<\/strong>&nbsp;Pero Lee no puede recibirlo. No se trata de frialdad ni de falta de amor; se trata de incapacidad.&nbsp;<strong>La oferta de reconciliaci\u00f3n no lo alivia: lo descompone.<\/strong>&nbsp;El perd\u00f3n, en este caso, no llega a un yo preparado para incorporarlo, sino a una subjetividad todav\u00eda capturada por el acontecimiento traum\u00e1tico.&nbsp;<strong>La escena es devastadora precisamente porque desmiente la expectativa de que el lenguaje correcto, pronunciado en el momento justo, bastar\u00e1 para reparar lo irreparable.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El fil\u00f3sofo Paul Ricoeur en&nbsp;<strong><em>La memoria, la historia, el olvido<\/em><\/strong>&nbsp;(2000), insiste en que perdonar no equivale a olvidar; el perd\u00f3n dif\u00edcil no borra el acto ni lo vuelve insignificante, pero s\u00ed apunta a desligar a la persona del acto de una manera que haga posible otra relaci\u00f3n con el pasado. Para Ricoeur, el perd\u00f3n no es olvido ni negaci\u00f3n del da\u00f1o, sino un&nbsp;<strong>\u2018trabajo de la memoria\u2019<\/strong>&nbsp;que permita&nbsp;<strong>reconciliarse con el pasado sin negarlo<\/strong>. Este trabajo implica:<\/p>\n\n\n\n<ol type=\"1\" start=\"1\">\n<li><strong>Reconocimiento<\/strong>: Asumir que el acto da\u00f1ino ocurri\u00f3 y que fue cometido por uno mismo.<\/li>\n\n\n\n<li><strong>Separaci\u00f3n<\/strong>: Distinguir entre el&nbsp;<strong>\u2018yo que cometi\u00f3 el acto\u2019<\/strong>&nbsp;y el&nbsp;<strong>\u2018yo actual\u2019.<\/strong><\/li>\n\n\n\n<li><strong>Reintegraci\u00f3n<\/strong>: Incorporar el error en una narrativa vital m\u00e1s amplia.<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>Lee fracasa precisamente en ese segundo y tercer movimiento. Reconoce el da\u00f1o, desde luego, pero no logra separarse del hombre que lo caus\u00f3; su identidad entera queda absorbida por el acontecimiento. Desde esa perspectiva,&nbsp;<strong>la pel\u00edcula no trata solo sobre la culpa, sino tambi\u00e9n sobre los l\u00edmites del perd\u00f3n cuando el yo ha sido colonizado por su propia memoria.<\/strong>&nbsp;Cuando Randi intenta acercarlo a una forma de reconciliaci\u00f3n, Lee no experimenta liberaci\u00f3n, sino colapso. La distancia entre el&nbsp;<strong>\u201cyo que caus\u00f3 el da\u00f1o\u201d<\/strong>&nbsp;y el&nbsp;<strong>\u201cyo que sigue vivo\u201d<\/strong>&nbsp;desaparece. No puede narrarse como alguien que cometi\u00f3 una acci\u00f3n terrible; solo puede vivirse como el hombre definido por ese hecho. La pel\u00edcula no romantiza esa posici\u00f3n, pero tampoco la corrige. La contempla con una dureza serena. La c\u00e9lebre frase de Jean-Paul Sartre&nbsp;<strong>\u201cel infierno son los otros\u201d<\/strong>&nbsp;de su obra teatral&nbsp;<strong><em>A puerta cerrada<\/em><\/strong>&nbsp;(1944), no significa simplemente que los dem\u00e1s sean insoportables, sino que la mirada ajena puede fijarnos, objetivarnos y&nbsp;<strong>devolvernos una imagen de nosotros mismos que nos aplasta<\/strong>. En&nbsp;<em>Manchester by the Sea<\/em>&nbsp;esa dimensi\u00f3n est\u00e1 presente, pero de manera parad\u00f3jica:&nbsp;<strong>Lee no queda aprisionado solo por la mirada de los otros, sino tambi\u00e9n por una mirada interiorizada m\u00e1s severa a\u00fan.&nbsp;<\/strong>En cierto sentido,&nbsp;<strong>lleva a los otros dentro de s\u00ed como tribunal permanente.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El m\u00e9dico psicoterapeuta Jos\u00e9 Luis Mar\u00edn, en su libro&nbsp;<strong><em>La salud mental no existe. La salud s\u00ed<\/em>&nbsp;<\/strong>(2026), afirma que la salud es una e indivisible, por lo que no cabe hablar de una&nbsp;<strong>&#8220;salud mental&#8221;<\/strong>&nbsp;independiente de la salud f\u00edsica. Mar\u00edn sit\u00faa la culpa en la intersecci\u00f3n de cuatro dimensiones fundamentales:&nbsp;<strong>la biograf\u00eda de la persona, su biolog\u00eda, sus v\u00ednculos tempranos y el contexto social en el que vive.<\/strong>&nbsp;Para abordarla terap\u00e9uticamente, propone identificar la<strong>&nbsp;&#8220;parte real de responsabilidad&#8221;<\/strong>, esto es, discernir qu\u00e9 porci\u00f3n de lo ocurrido corresponde efectivamente a la persona, y qu\u00e9 parte es atribuible al otro o al entorno. Con este fin, sugiere explorar cuatro aspectos del acto cometido:<\/p>\n\n\n\n<ul>\n<li><strong>Intenci\u00f3n:<\/strong>&nbsp;<strong>\u00bfQu\u00e9 se quer\u00eda lograr?<\/strong>&nbsp;Se trata de desentra\u00f1ar el prop\u00f3sito, el motivo, el&nbsp;<strong>\u2018para qu\u00e9\u2019<\/strong>&nbsp;de la acci\u00f3n. En el caso de la pel\u00edcula, Lee pretend\u00eda calentar la casa para su familia; no albergaba intenci\u00f3n da\u00f1ina alguna. Su conducta (echar le\u00f1a a la chimenea) era rutinaria y bienintencionada.&nbsp;<strong>La investigaci\u00f3n muestra que la culpa tiende a intensificarse cuando se percibe intencionalidad, aunque con frecuencia las personas se sienten culpables por da\u00f1os no intencionales.<\/strong><\/li>\n\n\n\n<li><strong>Capacidades:<\/strong>&nbsp;<strong>\u00bfPod\u00eda realmente actuar de otro modo?<\/strong>&nbsp;Se indaga si la persona dispon\u00eda, en el momento de los hechos, de los recursos f\u00edsicos, cognitivos y emocionales necesarios para comportarse de manera distinta.&nbsp;<strong>La culpa patol\u00f3gica suele ignorar las limitaciones reales de la persona.<\/strong>&nbsp;En el caso de Lee, sus capacidades se hallaban disminuidas por el consumo de alcohol y drogas; sin embargo, desde una perspectiva estrictamente f\u00edsica, estaba en condiciones de colocar la rejilla protectora.<\/li>\n\n\n\n<li><strong>Contexto:<\/strong>&nbsp;<strong>\u00bfQu\u00e9 factores externos influyeron en la conducta?<\/strong>&nbsp;El entorno puede&nbsp;<strong>limitar o facilitar las posibilidades de acci\u00f3n<\/strong>. En la pel\u00edcula, el contexto es una noche de invierno en un hogar familiar, con los ni\u00f1os durmiendo: un escenario de normalidad y calidez dom\u00e9stica. La investigaci\u00f3n sobre la culpa en contextos extremos, por ejemplo, en reg\u00edmenes dictatoriales, muestra c\u00f3mo el marco pol\u00edtico puede difuminar los l\u00edmites de la responsabilidad individual.<\/li>\n\n\n\n<li><strong>Consecuencias:<\/strong>&nbsp;\u00bf<strong>Qu\u00e9 ocurri\u00f3 efectivamente?<\/strong>&nbsp;Se examinan los resultados, efectos e impactos de la acci\u00f3n en el mundo y en los dem\u00e1s. En el caso de Lee, las consecuencias fueron catastr\u00f3ficas e irreversibles: la muerte de sus tres ni\u00f1os.&nbsp;<strong>La desproporci\u00f3n entre el da\u00f1o real y la culpa experimentada constituye un indicador fiable de culpa disfuncional.<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Desde ah\u00ed puede reformularse la pregunta:&nbsp;<strong>\u00bfqu\u00e9 parte de responsabilidad corresponde realmente a la persona y qu\u00e9 parte pertenece al azar, al contexto o a la desproporci\u00f3n brutal de las consecuencias?<\/strong>&nbsp;En el caso de Lee, la respuesta nunca es c\u00f3moda. Ser\u00eda falso decir que no tuvo ninguna responsabilidad; ser\u00eda igualmente falso convertir una omisi\u00f3n negligente en maldad deliberada.&nbsp;<strong>Lo insoportable es precisamente esa zona intermedia<\/strong>, tan propia de la tragedia:&nbsp;<strong>particip\u00f3 en el da\u00f1o, pero no quiso el da\u00f1o; actu\u00f3 mal, pero no de la manera monstruosa que el resultado parece sugerir.<\/strong>&nbsp;La conciencia herida suele tener dificultades extremas para habitar esa ambig\u00fcedad.&nbsp;<strong>Prefiere la condena total, porque la condena total ofrece al menos mayor claridad.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ese es el logro mayor de&nbsp;<em>Manchester by the Sea<\/em>.&nbsp;<strong>La pel\u00edcula no nos ofrece una \u00e9pica de superaci\u00f3n, sino una \u00e9tica de la persistencia.<\/strong>&nbsp;Lee no se redime, no encuentra paz definitiva, no convierte su sufrimiento en sabidur\u00eda edificante.&nbsp;<strong>Pero contin\u00faa. Trabaja, cuida en lo posible a su sobrino, organiza lo que puede organizar y reconoce, con una honestidad devastadora, que hay algo con lo que no puede.<\/strong>&nbsp;Ese reconocimiento no equivale a derrota moral. Es, m\u00e1s bien, la forma m\u00ednima de verdad que le queda. Decir&nbsp;<strong>\u2018No puedo con esto\u2019<\/strong>&nbsp;no constituye una declaraci\u00f3n de derrota, sino un acto de honestidad radical. Asume su responsabilidad sin ambages, pero reconoce al mismo tiempo que no hay reparaci\u00f3n posible al da\u00f1o. Su&nbsp;<strong>\u2018no puedo\u2019<\/strong>&nbsp;no es un lamento, sino una constataci\u00f3n de sus propios l\u00edmites frente a lo irreparable.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Por eso la pel\u00edcula perdura. Porque entiende que existen heridas que no cierran, perdones que no llegan a tiempo y da\u00f1os que ning\u00fan lenguaje puede deshacer.<\/strong>&nbsp;Y porque, aun as\u00ed, se niega a convertir esa constataci\u00f3n en nihilismo.&nbsp;<strong>Lo que muestra no es redenci\u00f3n, sino convivencia con lo irreparable.<\/strong>&nbsp;Lee Chandler no encarna una salvaci\u00f3n, sino una forma austera de continuidad. En ese gesto reside la verdad inc\u00f3moda y profundamente humana de&nbsp;<em>Manchester by the Sea<\/em>:&nbsp;<strong>no toda culpa puede resolverse, pero incluso all\u00ed donde no hay reparaci\u00f3n plena, la vida sigue exigiendo una manera, aunque sea precaria, de continuar.<\/strong>&nbsp;En palabras de Lonergan:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Estaba interesado en alguien que ha soportado algo que era insoportable, pero debido a sus v\u00ednculos con el resto de su familia, no puede simplemente desaparecer.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Manchester by the Sea&nbsp;(2016), escrita y dirigida por Kenneth Lonergan, es una de las obras m\u00e1s singulares del cine contempor\u00e1neo no por la espectacularidad de su tragedia, sino por la&nbsp;radicalidad con que se niega a convertir esa tragedia en redenci\u00f3n.&nbsp;All\u00ed donde gran parte del cine moderno parece obligado a ofrecer aprendizaje, resiliencia o superaci\u00f3n,&nbsp;Lonergan construye una pel\u00edcula que resiste ese [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1530,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[555,158,414,412,109,28,557,332,551,64,558,52,160,153,90,266,559,31,522,523,19,84,76,59,63],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1529"}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1529"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1529\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1531,"href":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1529\/revisions\/1531"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1530"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1529"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1529"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1529"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}