{"id":1505,"date":"2026-02-09T09:42:45","date_gmt":"2026-02-09T12:42:45","guid":{"rendered":"https:\/\/www.imagen.cl\/blog\/?p=1505"},"modified":"2026-02-09T09:42:45","modified_gmt":"2026-02-09T12:42:45","slug":"actitud-frente-a-la-vida","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/2026\/02\/09\/actitud-frente-a-la-vida\/","title":{"rendered":"Actitud frente a la vida"},"content":{"rendered":"\n<p>En&nbsp;<strong><em>As\u00ed habl\u00f3 Zaratustra<\/em><\/strong>&nbsp;(1883-1885), Nietzsche propuso una de las im\u00e1genes m\u00e1s c\u00e9lebres de transformaci\u00f3n personal.&nbsp;<strong>\u201cC\u00f3mo el esp\u00edritu<\/strong>&nbsp;se convierte en&nbsp;<strong>camello<\/strong>, c\u00f3mo el&nbsp;<strong>camello se convierte en le\u00f3n<\/strong>, y c\u00f3mo finalmente el&nbsp;<strong>le\u00f3n se convierte en ni\u00f1o\u201d. Cada etapa simbolizaba un estado distinto de actitud frente a la vida.<\/strong>&nbsp;En forma complementaria, el psiquiatra Claudio Naranjo en diferentes charlas y escritos como en&nbsp;<strong><em>Cosas que vengo diciendo&nbsp;<\/em><\/strong>(2015), afirmaba que la realizaci\u00f3n personal est\u00e1 \u00edntimamente ligada a nuestra&nbsp;<strong>capacidad de amar<\/strong>. Por un lado, nuestras carencias afectivas infantiles dejan heridas; por otro, la&nbsp;<strong>excesiva necesidad de ser amados<\/strong>, consciente o inconscientemente, interfieren luego en todas las dimensiones de nuestra experiencia vital. As\u00ed,&nbsp;<strong>muchos terminan buscando desesperadamente ser queridos, en lugar de amar aut\u00e9nticamente.<\/strong>&nbsp;Seg\u00fan Naranjo, comprender la naturaleza del amor, en sus diversas facetas, es fundamental para mejorar nuestra calidad de vida. Naranjo afirmaba que nuestra mente&nbsp;<strong>\u201ctricerebrada\u201d&nbsp;<\/strong>marcada por el&nbsp;<strong>instinto, la emoci\u00f3n y el intelecto<\/strong>, expresa el amor en tres formas:&nbsp;<strong>amor deseo&nbsp;<\/strong>(eros, hijo interior),&nbsp;<strong>amor compasivo&nbsp;<\/strong>(caritas, madre interior) y&nbsp;<strong>amor admirativo<\/strong>&nbsp;(philia, padre interior).<\/p>\n\n\n\n<ul>\n<li><strong>Amor deseo:<\/strong>&nbsp;es el amor pasional, instintivo y corporal, vinculado a la b\u00fasqueda de placer, satisfacci\u00f3n de anhelos y necesidades propias. Naranjo hablaba de&nbsp;<strong>\u201camor dionis\u00edaco\u201d<\/strong>&nbsp;en lugar de&nbsp;<strong>\u201ceros\u201d<\/strong>&nbsp;para enfatizar \u00e9xtasis y vitalidad m\u00e1s all\u00e1 de lo meramente sexual. Es fundamental para el vigor, entusiasmo y autoestima f\u00edsica.<\/li>\n\n\n\n<li><strong>Amor compasivo:<\/strong>&nbsp;es el amor altruista y desinteresado dirigido al pr\u00f3jimo. Satisface la necesidad humana de afecto, conexi\u00f3n y v\u00ednculo.<\/li>\n\n\n\n<li><strong>Amor admirativo:<\/strong>&nbsp;es el amor hacia valores trascendentes, conciencia y respeto. Satisface la necesidad de ideales, inspiraci\u00f3n, competencia y dignidad.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Naranjo propon\u00eda que, as\u00ed como en una familia sana, hay armon\u00eda entre el padre, la madre y los ni\u00f1os,&nbsp;<strong>para la plenitud de nuestra experiencia vital, tambi\u00e9n es condici\u00f3n necesaria el equilibrio de estas tres formas de amar de nuestra \u201cfamilia interior\u201d.&nbsp;<\/strong>Sin embargo, solemos tener&nbsp;<strong>desequilibrios<\/strong>. Es com\u00fan desarrollar en exceso un tipo de estos amores y tener d\u00e9ficit en otro,&nbsp;<strong>\u201cbusco ser amado en vez de amar\u201d<\/strong>&nbsp;o&nbsp;<strong>\u201csobrecargo de \u2018<em>caritas\u2019<\/em>&nbsp;para compensar falta de \u2018<em>eros\u2019<\/em>\u201d<\/strong>. De esta forma, siguiendo a Naranjo, las tres metamorfosis propuestas por Nietzsche se pueden leer como un&nbsp;<strong>itinerario de sanaci\u00f3n<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El camello: la carga del deber y la sumisi\u00f3n.<\/strong>&nbsp;En la primera metamorfosis el esp\u00edritu se convierte en&nbsp;<strong>camello<\/strong>. Nietzsche lo presenta como aquel que&nbsp;<strong>\u201cse arrodilla, al igual que un camello, y quiere ser bien cargado\u201d<\/strong>, buscando voluntariamente lo m\u00e1s pesado para sentirse orgulloso de su propia fortaleza. El camello se realiza al decir:&nbsp;<strong>\u2018Yo puedo\u2019<\/strong>. El camello acepta sin cuestionar los valores heredados, las normas culturales y las exigencias morales; vive sometido al imperativo del&nbsp;<strong>\u201ct\u00fa debes\u201d<\/strong>&nbsp;y renuncia a s\u00ed mismo en nombre de la obediencia y el respeto a otros. Esta etapa simboliza el desequilibrio m\u00e1s frecuente en nuestra cultura: exceso de&nbsp;<strong>\u201cadmiraci\u00f3n\u201d<\/strong>&nbsp;(philia) distorsionado y de&nbsp;<strong>\u201caltruismo\u201d<\/strong>&nbsp;(caritas) falsificado, con un d\u00e9ficit marcado de&nbsp;<strong>\u201camor propio\u201d<\/strong>&nbsp;(eros).<\/p>\n\n\n\n<ul>\n<li><strong>Amor deseo:<\/strong>&nbsp;En esta etapa, est\u00e1 reprimido o directamente negado. El camello sacrifica sistem\u00e1ticamente sus deseos, placeres y necesidades propias en aras del deber. Nietzsche es claro:&nbsp;<strong>\u201c\u00bfNo es acaso esto: rebajarse, para ofender a la propia arrogancia?\u201d<\/strong>. El&nbsp;<strong>\u201chijo interior\u201d<\/strong>&nbsp;que solo quiere ser feliz queda sofocado. Como se\u00f1ala Naranjo,&nbsp;<strong>nuestra cultura ha eclipsado durante siglos el derecho leg\u00edtimo a la felicidad personal<\/strong>, privilegiando la obediencia moral sobre la vitalidad instintiva.<\/li>\n\n\n\n<li><strong>Amor compasivo:<\/strong>&nbsp;Aqu\u00ed, aparece ambivalente y casi siempre distorsionado. El camello practica una abnegaci\u00f3n aparente: carga con las responsabilidades ajenas,&nbsp;<strong>\u201cama a quienes lo desprecian\u201d&nbsp;<\/strong>y soporta la ingratitud. Sin embargo, esta compasi\u00f3n es&nbsp;<strong>forzada por el deber<\/strong>, no brota de una empat\u00eda genuina. Naranjo advierte que desde la infancia se nos programa para ser&nbsp;<strong>\u201cbuenos\u201d<\/strong>; ello genera una caridad moralista&nbsp;<strong>motivada por culpa o costumbre m\u00e1s que por verdadero amor al pr\u00f3jimo.&nbsp;<\/strong>Adem\u00e1s, al faltarle amor propio (d\u00e9ficit de eros), este&nbsp;<strong>\u201ccaritas\u201d<\/strong>&nbsp;resulta incompleto e insostenible.<\/li>\n\n\n\n<li><strong>Amor admirativo:<\/strong>&nbsp;En esta fase, se manifiesta en exceso, pero deformado en&nbsp;<strong>sumisi\u00f3n acr\u00edtica<\/strong>. El camello venera los&nbsp;<strong>\u201cvalores milenarios\u201d<\/strong>&nbsp;que brillan en las escamas del gran drag\u00f3n&nbsp;<strong>\u201cT\u00fa debes\u201d.<\/strong>&nbsp;Adora ideales externos, tradiciones y autoridades como si fueran sagrados, anulando su propia voz. Es una&nbsp;<strong>admiraci\u00f3n pervertida que se transforma en devoci\u00f3n por el deber y anula nuestra conciencia.<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p><strong>Nietzsche describe el esp\u00edritu del camello como un coleccionista de cargas, conquistas y cicatrices.&nbsp;<\/strong>Esta autoexigencia arriesga a&nbsp;<strong>envenenarnos de amargura, desesperaci\u00f3n y ganas de venganza.&nbsp;<\/strong>Nietzsche, hab\u00eda experimentado en carne propia esta etapa. Cuando el camello cargado va solo por su desierto se da cuenta que&nbsp;<strong>\u201cNo todas las cargas son suyas\u201d<em>.<\/em><\/strong>&nbsp;En soledad, comienza a cuestionar los valores y las reglas que ha internalizado, dimensiona el peso de los fardos que ha cargado y se da cuenta de las heridas que le han provocado. El camello encarna el desequilibrio que Naranjo advierte como habitual en nuestra cultura.&nbsp;<strong>Es la etapa de la herida del ni\u00f1o interior olvidado y del padre interior r\u00edgido o ausente.<\/strong>&nbsp;Esa carga insoportable termina generando el anhelo de liberaci\u00f3n que da paso a&nbsp;<strong>la rebeli\u00f3n del le\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El le\u00f3n: rebeli\u00f3n y autoafirmaci\u00f3n.<\/strong>&nbsp;Cuando el camello&nbsp;<strong>se interna en el desierto<\/strong>&nbsp;en soledad, ocurre&nbsp;<strong>la segunda transformaci\u00f3n<\/strong>: el esp\u00edritu se convierte en&nbsp;<strong>le\u00f3n<\/strong>. El le\u00f3n representa la&nbsp;<strong>negaci\u00f3n y la ruptura<\/strong>. Es el alma que, habiendo cargado demasiado tiempo con mandatos ajenos, se rebela para conquistar su libertad y ser&nbsp;<strong>\u201cse\u00f1or en su propio desierto\u201d<\/strong>. Nietzsche describe que el le\u00f3n busca al&nbsp;<strong>\u201c\u00faltimo amo\u201d<\/strong>, el gran drag\u00f3n.<strong>&nbsp;El drag\u00f3n es la imagen que Nietzsche utiliza para representar el poder de la cultura y las normas sociales.<\/strong>&nbsp;Ese drag\u00f3n personifica el&nbsp;<strong>\u201c\u00a1T\u00fa Debes!\u201d<\/strong>, la suma de todos los valores establecidos que dicen c\u00f3mo se debe vivir. El le\u00f3n ruge&nbsp;<strong>\u201c\u00a1Yo Quiero!\u201d<\/strong>, y le declara la guerra a muerte al drag\u00f3n. Es el&nbsp;<strong>esp\u00edritu cr\u00edtico e independiente<\/strong>&nbsp;que rompe con la autoridad interiorizada. Este estado rebelde tiene consecuencias claras en la din\u00e1mica de los tres amores interiores:<\/p>\n\n\n\n<ul>\n<li><strong>Amor deseo.<\/strong>&nbsp;En la fase del le\u00f3n, el amor propio largamente reprimido,&nbsp;<strong>resurge con fuerza<\/strong>. El le\u00f3n reivindica&nbsp;<em>su<\/em>&nbsp;voluntad y sus pasiones. Su grito&nbsp;<strong>\u201c\u00a1Quiero!\u201d<\/strong>&nbsp;es la afirmaci\u00f3n del yo contra la negaci\u00f3n del&nbsp;<strong>\u201cdebes\u201d<\/strong>. Aqu\u00ed el&nbsp;<strong>amor propio<\/strong>&nbsp;y la&nbsp;<strong>autoafirmaci\u00f3n<\/strong>&nbsp;pasan al primer plano. Desde la perspectiva de Naranjo, tras tanta frustraci\u00f3n de sus necesidades, el individuo puede caer en el extremo opuesto de&nbsp;<strong>\u201chipertrofia\u201d de Eros<\/strong>. Quien ha estado hambriento de afirmaci\u00f3n a veces deriva en un hedonismo desmedido, incapaz de dar o admirar. El le\u00f3n encarna este&nbsp;<strong>exceso de amor propio. Es valiente, orgulloso y vital, pero corre el riesgo de volverse egoc\u00e9ntrico.&nbsp;<\/strong>Esta etapa es indispensable para la liberaci\u00f3n, pero a\u00fan est\u00e1 desequilibrada, ya que est\u00e1 en oposici\u00f3n a los otros amores.<\/li>\n\n\n\n<li><strong>Amor compasivo:<\/strong>&nbsp;Durante la rebeli\u00f3n del le\u00f3n, el amor compasivo hacia el pr\u00f3jimo suele estar&nbsp;<strong>disminuido o ausente<\/strong>. El le\u00f3n est\u00e1 en guerra, su energ\u00eda es combativa y resentida. M\u00e1s cercana a la ira o la indignaci\u00f3n que a la compasi\u00f3n. La compasi\u00f3n se percibe como debilidad de la moral que acaba de rechazar. Nietzsche habla del le\u00f3n como portador de una&nbsp;<strong>\u201csanta negaci\u00f3n\u201d<\/strong>&nbsp;frente al deber ser, un&nbsp;<strong>\u201cNo sagrado<\/strong>\u201d que destruye, pero&nbsp;<strong>no puede crear<\/strong>&nbsp;valores nuevos. El le\u00f3n dice&nbsp;<strong>\u201cno\u201d<\/strong>&nbsp;al amor servicial que le hab\u00edan impuesto.&nbsp;<strong>Esta aridez emocional deja atr\u00e1s la hipocres\u00eda de la falsa bondad,<\/strong>&nbsp;pero genera aislamiento e intolerancia.<\/li>\n\n\n\n<li><strong>Amor admirativo:<\/strong>&nbsp;En el le\u00f3n, el amor admirativo se convierte en&nbsp;<strong>desaf\u00edo y rechazo<\/strong>. El le\u00f3n desacraliza los valores e ideales existentes y mata simb\u00f3licamente al drag\u00f3n. Esto significa que la antigua devoci\u00f3n hacia las normas se transforma en&nbsp;<strong>desilusi\u00f3n e irreverencia<\/strong>. Deja de someterse a&nbsp;<strong>\u201c\u00eddolos\u201d<\/strong>&nbsp;externos para lograr su autonom\u00eda. Su capacidad de amor admirativo queda&nbsp;<em>temporalmente suspendida<\/em>&nbsp;o se vuelve&nbsp;<strong>hacia s\u00ed mismo<\/strong>&nbsp;(auto admiraci\u00f3n) en lugar de hacia algo superior.&nbsp;<strong>Este vac\u00edo es necesario para derribar \u00eddolos falsos, pero deja al le\u00f3n sin referentes significativos.<\/strong>&nbsp;Como advierte Naranjo, la p\u00e9rdida del amor a&nbsp;<strong>\u201calgo superior\u201d<\/strong>&nbsp;es una de las fuentes m\u00e1s frecuentes de vac\u00edo existencial en la modernidad.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p><strong>Donde el camello se anulaba, el le\u00f3n se exalta.<\/strong>&nbsp;El le\u00f3n contempla los valores del mundo y dice:&nbsp;<strong>\u2018Ya no quiero esto\u2019<\/strong>. Tiene un exceso de autoafirmaci\u00f3n y fuerza de voluntad, pero d\u00e9ficits de compasi\u00f3n a los dem\u00e1s y devoci\u00f3n a algo superior. Nietzsche se\u00f1alaba que esta etapa es necesaria para&nbsp;<strong>\u201ccrear libertad para nuevas creaciones\u201d.&nbsp;<\/strong>Esta liberaci\u00f3n destructiva prepara el terreno para la tercera transformaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El Ni\u00f1o: inocencia creativa.&nbsp;<\/strong>Finalmente, Nietzsche describe que el esp\u00edritu liberado por el le\u00f3n&nbsp;<strong>\u201cdebe convertirse en Ni\u00f1o\u201d<\/strong>. El&nbsp;<strong>Ni\u00f1o<\/strong>&nbsp;es la tercera metamorfosis y simboliza el&nbsp;<strong>renacimiento del esp\u00edritu<\/strong>. Despu\u00e9s de la carga del camello y la feroz negaci\u00f3n del le\u00f3n, emerge el&nbsp;<strong>\u201csanto decir S\u00ed\u201d<\/strong>: la afirmaci\u00f3n inocente de la vida y de uno mismo.&nbsp;<strong>\u201cInocencia y olvido es el ni\u00f1o, un nuevo comienzo, un juego\u2026una rueda que gira por s\u00ed misma\u201d<\/strong>. Esta figura sugiere la recuperaci\u00f3n de la&nbsp;<strong>pureza original<\/strong>&nbsp;del esp\u00edritu, combinada con la experiencia, fuerza y libertad ganadas. Aqu\u00ed los tres amores ya no est\u00e1n en conflicto, sino que&nbsp;<strong>se equilibran e integran<\/strong>&nbsp;sanamente.<\/p>\n\n\n\n<ul>\n<li><strong>Amor deseo:<\/strong>&nbsp;En la etapa de Ni\u00f1o, el Eros recupera su forma&nbsp;<strong>m\u00e1s pura y equilibrada<\/strong>. Ya no es el deseo reprimido del camello ni el ego\u00edsmo desbordado del le\u00f3n, sino el&nbsp;<strong>gozo inocente de vivir, crear y disfrutar<\/strong>. Nietzsche asocia al ni\u00f1o con el&nbsp;<em>juego<\/em>&nbsp;y la creatividad. Ese juego es una expresi\u00f3n de un Eros sano: amor a la vida y a la propia existencia sin culpa. Naranjo subraya que la&nbsp;<strong>felicidad humana depende en gran medida de recobrar nuestra naturaleza amorosa espont\u00e1nea<\/strong>, nuestro&nbsp;<strong>\u201cni\u00f1o interior\u201d<\/strong>&nbsp;que desea ser feliz. Tras la transformaci\u00f3n en ni\u00f1o, el individuo&nbsp;<em>se permite desear y gozar<\/em>&nbsp;sin las ataduras del&nbsp;<strong>\u201cdeber ser\u201d<\/strong>&nbsp;ni las&nbsp;<strong>amarguras del desenfreno y rebeld\u00eda.<\/strong>&nbsp;El ni\u00f1o ama la vida con entusiasmo natural, sin remordimiento ni violencia. Este amor propio sano se convierte en la base desde la cual todo lo dem\u00e1s florece.<\/li>\n\n\n\n<li><strong>Amor compasivo:<\/strong>&nbsp;En la transformaci\u00f3n final, el amor compasivo alcanza su&nbsp;<strong>expresi\u00f3n m\u00e1s genuina<\/strong>. El Ni\u00f1o, al ser inocente y estar en paz consigo mismo, puede&nbsp;<strong>amar a los dem\u00e1s de forma natural y sincera<\/strong>. Nietzsche describe al ni\u00f1o como&nbsp;<strong>\u201cinocente y olvidadizo\u201d<\/strong>, no guarda rencores y es capaz de&nbsp;<strong>conectar con los otros sin prejuicios<\/strong>. Naranjo afirma que la&nbsp;<strong>bondad y la compasi\u00f3n son&nbsp;<\/strong>una cualidad intr\u00ednseca de la naturaleza humana que hay que&nbsp;<em>recuperar<\/em>&nbsp;m\u00e1s que adquirir. Cuando el esp\u00edritu logra la libertad y la inocencia del ni\u00f1o, el individuo se siente completo y en conexi\u00f3n con la vida, lo que le permite ser compasivo sin dejar de ser \u00e9l mismo.<\/li>\n\n\n\n<li><strong>Amor admirativo:<\/strong>&nbsp;En la etapa de Ni\u00f1o, el amor admirativo se&nbsp;<strong>restaura y reorienta<\/strong>&nbsp;de manera aut\u00e9ntica.&nbsp;<strong>Libre de la obediencia ciega del camello y del cinismo del le\u00f3n<\/strong>, el ni\u00f1o&nbsp;<strong>admira y reconoce&nbsp;<\/strong>la belleza, la verdad y la bondad de los valores que \u00e9l mismo siente, descubre y elige. Nietzsche suger\u00eda que el ni\u00f1o conquista&nbsp;<strong>\u201csu propio mundo\u201d<\/strong>. Naranjo plantea que la salud emocional plena incluye un&nbsp;<strong>\u201camor a Dios en sentido amplio\u201d,<\/strong>&nbsp;es decir, amor a algo trascendente, mayor que nosotros mismos. El individuo, seguro de s\u00ed, gracias a un&nbsp;<strong>Eros sano<\/strong>&nbsp;y abierto a los dem\u00e1s, gracias a un&nbsp;<strong>amor compasivo sincero<\/strong>, puede proyectar su&nbsp;<strong>amor admirativo<\/strong>&nbsp;hacia&nbsp;<strong>ideales trascendentes escogidos libremente.<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p><strong>Para Nietzsche, el esp\u00edritu verdaderamente libre se parece a los ni\u00f1os que juegan, que descubren el mundo por primera vez, sin la carga del pasado.<\/strong>&nbsp;El ni\u00f1o representa la&nbsp;<strong>integraci\u00f3n sana de los tres amores<\/strong>. El esp\u00edritu recupera el&nbsp;<strong>amor completo<\/strong>: se ama a s\u00ed mismo, ama al pr\u00f3jimo y ama algo superior que le da sentido.&nbsp;<strong>La vida se convierte en una celebraci\u00f3n, un acto sostenido de afirmaci\u00f3n pura.<\/strong>&nbsp;El esp\u00edritu infantil conoce la alegr\u00eda de vivir y la inocencia de la creatividad.&nbsp;<strong>Una alegre aceptaci\u00f3n.<\/strong>&nbsp;Naranjo, afirmaba que&nbsp;<strong>\u201cla felicidad que anhelamos depende de sentirnos seres completos, lo que se traduce en un equilibrio de los tres tipos de amor\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Conclusi\u00f3n:&nbsp;<\/strong>El cambio de&nbsp;<strong>actitud frente a la vida<\/strong>&nbsp;propuesto por Nietzsche desde el camello al ni\u00f1o puede leerse, con ayuda de Naranjo, como un&nbsp;<strong>viaje de sanaci\u00f3n e integraci\u00f3n del amor humano<\/strong>. En el&nbsp;<strong>Camello<\/strong>, el amor est\u00e1 distorsionado por la sumisi\u00f3n, prima el deber sobre el deseo, el individuo se ama poco a s\u00ed mismo y ama de forma exagerada e impostada los ideales externos. En el&nbsp;<strong>Le\u00f3n<\/strong>, nos vamos al extremo contrario: el yo se ensalza en forma desafiante y excluyente, rechazando la compasi\u00f3n y el respeto de los valores que hab\u00edamos abrazado. Aunque esta es una fase necesaria de autoafirmaci\u00f3n, est\u00e1 marcada por la negaci\u00f3n. Finalmente, en el&nbsp;<strong>Ni\u00f1o<\/strong>, el esp\u00edritu trasciende la negaci\u00f3n y encuentra un nuevo equilibrio:&nbsp;<strong><em>amor propio, amor al otro y amor a la vida<\/em>&nbsp;dejan de excluirse mutuamente y coexisten en armon\u00eda.<\/strong>&nbsp;Este itinerario refleja tambi\u00e9n una maduraci\u00f3n psicol\u00f3gica. Muchos de nosotros empezamos cumpliendo expectativas ajenas (camello), luego cuestionamos y rompemos con lo impuesto (le\u00f3n), para idealmente llegar a construir nuestros propios valores y relacionarnos arm\u00f3nicamente desde la autenticidad (ni\u00f1o). Naranjo afirmaba que&nbsp;<strong>\u201cel autoconocimiento significativo implica entender la propia vida desde la perspectiva de los tres amores\u201d.&nbsp;<\/strong>La plenitud no est\u00e1 en eliminar ninguno, sino en reconocerlos y equilibrarlos. Solo entonces recuperaremos la&nbsp;<strong>\u201cinocencia creativa\u201d<\/strong>&nbsp;que Nietzsche consideraba&nbsp;<strong>fruto de haber cargado pesos y haberlos soltado, y as\u00ed ser capaces de una afirmaci\u00f3n incondicional de la vida tal cual es.<\/strong>&nbsp;En palabras de Naranjo:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Conocerse a s\u00ed mismo es conocer al falso ser, a ese idiota que llevamos dentro que constantemente nos hace sufrir.<\/strong>&nbsp;Cuando uno logra verlo, est\u00e1 comenzando a hacerse sabio.&nbsp;<strong>Es duro el autoconocimiento, pero es importante saber lo que uno experimenta, tener conciencia de lo que se siente.<\/strong>&nbsp;Es sanador tomar conciencia de la agresividad inconsciente, del dolor inconsciente, del miedo inconsciente.&nbsp;<strong>Para sanar el odio, que es una plaga generalizada, inseparable del hiper deseo, de la codicia, de la necesidad neur\u00f3tica de m\u00e1s, es necesaria la aceptaci\u00f3n sincera de esos sentimientos en uno.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En&nbsp;As\u00ed habl\u00f3 Zaratustra&nbsp;(1883-1885), Nietzsche propuso una de las im\u00e1genes m\u00e1s c\u00e9lebres de transformaci\u00f3n personal.&nbsp;\u201cC\u00f3mo el esp\u00edritu&nbsp;se convierte en&nbsp;camello, c\u00f3mo el&nbsp;camello se convierte en le\u00f3n, y c\u00f3mo finalmente el&nbsp;le\u00f3n se convierte en ni\u00f1o\u201d. 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