{"id":1458,"date":"2025-12-09T09:35:47","date_gmt":"2025-12-09T12:35:47","guid":{"rendered":"https:\/\/www.imagen.cl\/blog\/?p=1458"},"modified":"2025-12-09T09:35:47","modified_gmt":"2025-12-09T12:35:47","slug":"el-error-de-victor","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/2025\/12\/09\/el-error-de-victor\/","title":{"rendered":"El error de V\u00edctor"},"content":{"rendered":"\n<p>En&nbsp;<strong><em>Frankenstein; o el moderno Prometeo<\/em><\/strong>&nbsp;(1818), Mary Shelley narr\u00f3 la haza\u00f1a de V\u00edctor Frankenstein, un joven cient\u00edfico que&nbsp;<strong>descubre el secreto para impartir vida a la materia inerte<\/strong>&nbsp;y, enceguecido por la ambici\u00f3n,&nbsp;<strong>ensambla un ser humano pieza por pieza a partir de restos de cad\u00e1veres.<\/strong>&nbsp;Shelley se form\u00f3 con dos pilares del pensamiento brit\u00e1nico. Su padre William Godwin, fil\u00f3sofo pol\u00edtico abogaba por la&nbsp;<strong>perfectibilidad humana a trav\u00e9s de la raz\u00f3n<\/strong>, y su madre Mary Wollstonecraft fue&nbsp;<strong>pionera del feminismo<\/strong>. Este entorno la impregn\u00f3 de ideas sobre la responsabilidad social, la educaci\u00f3n y la naturaleza humana. Su relaci\u00f3n con Percy Bysshe Shelley, poeta entusiasta de la ciencia y las ideas revolucionarias, la expuso directamente a&nbsp;<strong>debates cient\u00edficos de vanguardia<\/strong>. A principios del siglo XIX, la pregunta por la vida estaba dividida entre&nbsp;<strong>\u2018vitalistas\u2019<\/strong>&nbsp;que postulaban la existencia de un&nbsp;<strong>\u2018principio vital\u2019<\/strong>&nbsp;inmaterial y divino que organizaba la materia; y&nbsp;<strong>\u2018mecanicistas\u2019<\/strong>&nbsp;quienes argumentaban que la vida emerg\u00eda \u00fanicamente de la organizaci\u00f3n f\u00edsica y qu\u00edmica de la materia, sin necesidad de un soplo sobrenatural. Shelley estaba profundamente interesada en las nuevas t\u00e9cnicas que surg\u00edan de los experimentos de Luigi Galvani y las macabras demostraciones p\u00fablicas en que aplicaban&nbsp;<strong>corriente el\u00e9ctrica a cad\u00e1veres causando espasmos grotescos<\/strong>. La novela de Shelley es una&nbsp;<strong>met\u00e1fora prof\u00e9tica sobre la intersecci\u00f3n entre la ciencia, la tecnolog\u00eda, la arrogancia humana y la ambici\u00f3n que caracteriza nuestro presente.<\/strong>&nbsp;Shelley subtitul\u00f3 su obra&nbsp;<strong>\u2018el moderno Prometeo\u2019<\/strong>, ya que al igual que el tit\u00e1n que rob\u00f3 el fuego divino para entregarlo a la humanidad, V\u00edctor Frankenstein desaf\u00eda l\u00edmites, otorgando a la humanidad un poder creador casi divino y enfrenta las consecuencias de ese acto.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>V\u00edctor, en su obsesi\u00f3n cient\u00edfica, no se hizo responsable del ser que cre\u00f3.&nbsp;<\/strong>Horrorizado por el resultado de su experimento, abandona a su&nbsp;<strong>\u2018criatura\u2019<\/strong>&nbsp;a su suerte. El monstruo, sensible e inteligente, sufre rechazo y soledad; su desdicha y furia terminan por desencadenar tragedias. Richard King, en&nbsp;<strong><em>Here Be Monsters<\/em><\/strong>&nbsp;(2023), plantea que&nbsp;<strong>el pecado de V\u00edctor no fue crear vida per se, sino hacerlo irresponsablemente<\/strong>, descuidando aquello que hace a un ser verdaderamente humano; como&nbsp;<strong>la participaci\u00f3n en una comunidad que, a pesar de sus injusticias y distorsiones, ofrece la posibilidad de aceptaci\u00f3n, compa\u00f1erismo, comprensi\u00f3n y amor.<\/strong>&nbsp;V\u00edctor es un hombre cuyas tendencias anal\u00edticas lo llevan a adoptar una visi\u00f3n mecanicista y reduccionista de la humanidad.&nbsp;<strong>No es un cient\u00edfico loco, sino un arrogante miope.<\/strong>&nbsp;El resultado es un&nbsp;<strong>\u2018monstruo\u2019<\/strong>&nbsp;no previsto en sus c\u00e1lculos. En pleno siglo XXI, la ciencia y la tecnolog\u00eda avanzan a un ritmo exponencial, y seguimos&nbsp;<strong>\u2018jugando a ser dioses\u2019<\/strong>, reconfigurando la vida y la naturaleza a voluntad bajo la&nbsp;<strong>promesa de progreso<\/strong>. Shelley advert\u00eda que&nbsp;<strong>conocimiento sin sabidur\u00eda es peligroso<\/strong>. Planteaba las preguntas que hoy asociamos con la bio\u00e9tica y la tecnolog\u00eda:&nbsp;<strong>\u00bfHasta d\u00f3nde debe llegar el poder cient\u00edfico? \u00bfQu\u00e9 responsabilidad tiene un creador sobre su creaci\u00f3n?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Stephen Asma, profesor de filosof\u00eda en el Columbia College de Chicago, en&nbsp;<strong><em>On Monsters An Unnatural History of Our Worst Fears<\/em><\/strong>&nbsp;(2009) escribe:&nbsp;<strong>\u2018Nuestra generaci\u00f3n es como el Dr. Frankenstein de pie sobre una mesa llena de extremidades y \u00f3rganos, solo que nosotros tambi\u00e9n estamos sobre la mesa\u2019<\/strong>. Asma propone que, en cierta medida,&nbsp;<strong>todos sufrimos el delirio de V\u00edctor<\/strong>, porque se nos anima a ver la naturaleza en t\u00e9rminos mecanicistas,&nbsp;<strong>como algo que podemos doblegar a nuestra voluntad, incluso a riesgo de deformarla<\/strong>. La reciente adaptaci\u00f3n cinematogr\u00e1fica de&nbsp;<strong>Frankenstein<\/strong>&nbsp;dirigida por Guillermo del Toro (2025) transforma el relato en una historia profundamente humana sobre&nbsp;<strong>padres e hijos, dolor y necesidad de perd\u00f3n<\/strong>. En una entrevista con&nbsp;<strong>Esquire<\/strong>, del Toro, afirma que su versi\u00f3n enfatiza que&nbsp;<strong>\u2018no se trata de monstruos, sino de lo que nos hace humanos\u2019<\/strong>. En su pel\u00edcula, V\u00edctor Frankenstein se convierte en un espejo de nuestra \u00e9poca. Del Toro lo caracteriza como&nbsp;<strong>altamente inteligente pero emocionalmente ciego<\/strong>, alguien capaz de deslumbrar con su ingenio, pero falto de empat\u00eda. En&nbsp;<strong>Business Insider<\/strong>, del Toro se\u00f1al\u00f3 que el V\u00edctor Frankenstein de 1818,&nbsp;<strong>se parece a los<\/strong>&nbsp;<strong>audaces emprendedores tecnol\u00f3gicos actuales y a los cient\u00edficos deslumbrados por las posibilidades de la IA y la biotecnolog\u00eda<\/strong>, que se apresuran a&nbsp;<strong>\u201ccrear algo sin considerar las consecuencias [\u2026] Quer\u00eda que la arrogancia de V\u00edctor fuese similar a la de los \u2018tech bros\u2019, ciegos ante lo que est\u00e1n desatando\u201d<\/strong>. El mito de Frankenstein aplica a la&nbsp;<strong>IA, la biolog\u00eda sint\u00e9tica, la rob\u00f3tica y otras tecnolog\u00edas disruptivas<\/strong>. De hecho, del Toro advierte que el peligro actual no es la&nbsp;<strong>\u2018inteligencia artificial\u2019<\/strong>&nbsp;sino la&nbsp;<strong>\u2018estupidez natural\u2019<\/strong>&nbsp;humana, esa imprudencia que nos hace liberar nuestras capacidades sin la debida reflexi\u00f3n \u00e9tica. Mustafa Suleyman en&nbsp;<strong><em>The Coming Wave<\/em><\/strong>&nbsp;(2023), escribe:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Por un lado, los beneficios potenciales de estas tecnolog\u00edas son vastos y profundos<\/strong>&nbsp;[\u2026]&nbsp;<strong>Pero, por otro lado, los peligros potenciales de estas tecnolog\u00edas son igualmente vastos y profundos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Todos compartimos esa soberbia de creadores, Frankenstein nos impele a preguntarnos:&nbsp;<strong>\u00bfestamos considerando las consecuencias de nuestras acciones y nuestras obligaciones morales? \u00bfO repetimos el error de V\u00edctor, fascinados por el logro, pero ciegos al costo humano?<\/strong>&nbsp;Dos siglos despu\u00e9s de Shelley, la ficci\u00f3n se acerca a la realidad. Si Frankenstein imaginaba un ser construido con restos humanos y animado por electricidad,&nbsp;<strong>hoy laboratorios de vanguardia est\u00e1n literalmente creando formas de vida in\u00e9ditas a partir de c\u00e9lulas vivas y dise\u00f1os computacionales.&nbsp;<\/strong>La investigaci\u00f3n liderada por Michael Levin y sus colaboradores en la Universidad de Tufts, Harvard y Vermont representa un cambio de paradigma en la bioingenier\u00eda y en nuestra comprensi\u00f3n de la vida. Su trabajo trasciende las disciplinas tradicionales, fusionando biolog\u00eda del desarrollo, inform\u00e1tica y rob\u00f3tica para explorar la pregunta:&nbsp;<strong>\u00bfQu\u00e9 son capaces de construir las c\u00e9lulas m\u00e1s all\u00e1 de sus programas gen\u00e9ticos?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La respuesta est\u00e1 surgiendo con<strong>&nbsp;la vida sint\u00e9tica basada en c\u00e9lulas vivas ensambladas en estructuras funcionales que nunca han existido en la naturaleza.<\/strong>&nbsp;En 2020, el equipo de Levin cre\u00f3 los primeros robots vivos, que denominaron&nbsp;<strong>xenobots<\/strong>. Fueron construidos a partir de c\u00e9lulas extra\u00eddas de embriones de la rana africana Xenopus laevis (de ah\u00ed el nombre). En el art\u00edculo&nbsp;<strong>\u201cSynthetic living machines\u201d<\/strong>&nbsp;(2021), Levin, explica que primeramente con un algoritmo de IA probaron miles de millones de configuraciones celulares potenciales para lograr que estas&nbsp;<strong>\u2018creaciones\u2019<\/strong>&nbsp;se desplazaran. Luego, utilizando herramientas microsc\u00f3picas,&nbsp;<strong>esculpieron c\u00e9lulas de rana, ensamblando c\u00e9lulas pasivas de la piel y c\u00e9lulas del m\u00fasculo card\u00edaco seg\u00fan las formas dise\u00f1adas por el algoritmo.<\/strong>&nbsp;Estos&nbsp;<strong>\u2018biobots\u2019<\/strong>&nbsp;de apenas un mil\u00edmetro de di\u00e1metro mostraron comportamientos sorprendentes.&nbsp;<strong>Pod\u00edan moverse linealmente o en c\u00edrculos<\/strong>, impulsados por las contracciones coordinadas de las c\u00e9lulas card\u00edacas. Se observ\u00f3&nbsp;<strong>acci\u00f3n colectiva<\/strong>&nbsp;de grupos empujando pellets en montones. Cuando se cortaban casi por la mitad, se&nbsp;<strong>autoreparaban<\/strong>&nbsp;y segu\u00edan funcionando. En 2021, los investigadores descubrieron una&nbsp;<strong>forma novedosa de reproducci\u00f3n biol\u00f3gica<\/strong>. Los xenobots dise\u00f1ados por IA con forma de Pac-Man pod\u00edan nadar, reunir c\u00e9lulas sueltas de rana en sus&nbsp;<strong>\u2018bocas\u2019<\/strong>&nbsp;y ensamblarlas en copias funcionales de otros xenobots a lo largo de varias generaciones. Llamaron a esta forma de reproducci\u00f3n&nbsp;<strong>\u2018cinem\u00e1tica\u2019<\/strong>, la que nunca se hab\u00eda observado a escala celular o de organismos completos. Esta investigaci\u00f3n demostr\u00f3 que&nbsp;<strong>las c\u00e9lulas, fuera de su contexto y guiadas por dise\u00f1o inform\u00e1tico y bioelectricidad,<\/strong>&nbsp;pod\u00edan colaborar para formar&nbsp;<strong>\u2018m\u00e1quinas vivas\u2019&nbsp;<\/strong>funcionales y novedosas. La vida media de los xenobots es de una semana. Sin embargo, quedaba una pregunta:&nbsp;<strong>\u00bfEstas capacidades son \u00fanicas de las c\u00e9lulas embrionarias de anfibios altamente pl\u00e1sticos?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La respuesta, fue experimentar con c\u00e9lulas humanas vivas.<\/strong>&nbsp;El equipo de Levin seleccion\u00f3 c\u00e9lulas de la tr\u00e1quea. Estas c\u00e9lulas poseen naturalmente proyecciones similares a vellos llamados&nbsp;<strong>cilios<\/strong>, capaces de moverse coordinadamente para desplazar el moco en las v\u00edas respiratorias. En el art\u00edculo&nbsp;<strong>\u201cMotile Living Biobots Self-Construct from Adult Human Somatic Progenitor Seed Cells\u201d<\/strong>&nbsp;(2023), Levin explica que desarrollaron condiciones que permit\u00edan que&nbsp;<strong>las c\u00e9lulas se autoensamblaran<\/strong>. Se cultiv\u00f3 una sola c\u00e9lula progenitora en una matriz de gel hasta formar un&nbsp;<strong>organoide esf\u00e9rico<\/strong>. En pocos d\u00edas, estos organoides utilizaron sus cilios para moverse al un\u00edsono, actuando como remos para impulsar a los&nbsp;<strong>anthrobots<\/strong>&nbsp;a trav\u00e9s del l\u00edquido.&nbsp;<strong>A diferencia de los xenobots dise\u00f1ados manualmente, los anthrobots se autoorganizan en clases morfol\u00f3gicas y conductuales distintas (por ejemplo, movi\u00e9ndose en l\u00edneas rectas o c\u00edrculos)<\/strong>. El descubrimiento m\u00e1s significativo fue una&nbsp;<strong>funci\u00f3n terap\u00e9utica.<\/strong>&nbsp;Cuando un grupo de anthrobots fue colocado sobre una capa de neuronas humanas que hab\u00edan sido&nbsp;<strong>\u2018heridas\u2019<\/strong>&nbsp;por un corte, los anthrobots estimularon a las neuronas para que se repararan. Un estudio de 2025 encontr\u00f3 que la formaci\u00f3n de un anthrobot desencadena en la c\u00e9lula humana un cambio masivo en su expresi\u00f3n g\u00e9nica en comparaci\u00f3n con las c\u00e9lulas traqueales originales. Las c\u00e9lulas&nbsp;<strong>\u2018convertidas\u2019<\/strong>&nbsp;en anthrobots activaron genes antiguos evolutivamente implicados en su patr\u00f3n embrionario. Lo m\u00e1s llamativo es que este nuevo&nbsp;<strong>\u2018estilo de vida\u2019<\/strong>&nbsp;provoca una&nbsp;<strong>reducci\u00f3n de la edad epigen\u00e9tica de la c\u00e9lula en aproximadamente un 25%. Los anthrobots son capaces de autorreparaci\u00f3n y su vida \u00fatil es de 45 a 60 d\u00edas.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El programa de investigaci\u00f3n de Levin explora cuestiones profundas de biolog\u00eda y cognici\u00f3n. Una de sus hip\u00f3tesis centrales es que&nbsp;<strong>la biolog\u00eda opera sobre un c\u00f3digo gen\u00e9tico (hardware) pero tambi\u00e9n sobre un c\u00f3digo morfogen\u00e9tico (software)<\/strong>. Este&nbsp;<strong>\u2018software\u2019<\/strong>&nbsp;define c\u00f3mo las c\u00e9lulas se comunican y cooperan para construir estructuras anat\u00f3micas espec\u00edficas. La evoluci\u00f3n ha producido un conjunto de resultados anat\u00f3micos visibles (por ejemplo, ranas, perros, humanos), pero esto representa solo una&nbsp;<strong>peque\u00f1a fracci\u00f3n de las formas posibles que las c\u00e9lulas pueden construir.<\/strong>&nbsp;La investigaci\u00f3n de Levin explora este espacio latente de posibles anatom\u00edas.&nbsp;<strong>Estos experimentos aportan pruebas contundentes de que las c\u00e9lulas no son simples componentes, sino constructores pl\u00e1sticos con agencia.<\/strong>&nbsp;Este trabajo ofrece un camino revolucionario para la&nbsp;<strong>medicina regenerativa<\/strong>&nbsp;<strong>personalizada<\/strong>, pero tambi\u00e9n redefine los l\u00edmites entre organismos y m\u00e1quinas.&nbsp;<strong>\u00bfQu\u00e9 define a un organismo como \u2018vivo\u2019 o \u2018artificial\u2019?<\/strong>&nbsp;Un biobot&nbsp;<strong>\u00bfes un organismo vivo o un simple artefacto?<\/strong>&nbsp;<strong>\u00bfQu\u00e9 pasa si un anthrobot evoluciona en un entorno no controlado, replic\u00e1ndose m\u00e1s all\u00e1 de su dise\u00f1o terap\u00e9utico?<\/strong>&nbsp;En su art\u00edculo&nbsp;<strong>\u201cIngressing Minds\u201d<\/strong>&nbsp;(2025), Levin reflexiona:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>As\u00ed como los biobots, nos muestran patrones que no hemos visto antes en seres evolucionados, las IA podr\u00edan estar derribando patrones de pensamiento que nunca se hab\u00edan encarnado en este planeta (o posiblemente en el universo).<\/strong>&nbsp;Ahora estamos pescando en regiones del&nbsp;<strong>espacio plat\u00f3nico<\/strong>&nbsp;que nunca hab\u00edamos explorado antes,&nbsp;<strong>lo que implica cierto grado de precauci\u00f3n no solo con aspectos pr\u00e1cticos (qu\u00e9 nos har\u00e1 eso) sino tambi\u00e9n en t\u00e9rminos \u00e9ticos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Levin, consciente de las sombras&nbsp;<strong>\u2018frankesteinianas\u2019<\/strong>&nbsp;de su trabajo, ha abordado expl\u00edcitamente estos temas en su charla&nbsp;<strong>&#8220;Ethics and the New Biology&#8221;<\/strong>&nbsp;(2025), donde aboga por una&nbsp;<strong>\u2018sintbiosis\u2019<\/strong>&nbsp;mutuamente beneficiosa con estos nuevos seres sint\u00e9ticos. En una entrevista con Lex Fridman en diciembre de 2025, reflexion\u00f3:&nbsp;<strong>\u201cEstamos creando seres que nunca han existido antes, con capacidades que van m\u00e1s all\u00e1 de lo que hacen en el cuerpo. La pregunta no es si son &#8216;monstruos&#8217;, sino \u00bfQu\u00e9 obligaciones morales tenemos como creadores?\u201d<\/strong>. Cr\u00edticos como el fil\u00f3sofo Matthew Segall en su art\u00edculo&nbsp;<strong>\u201cMind in the Making\u201d<\/strong>&nbsp;(2025), elogia c\u00f3mo Levin generaliza la mente y la agencia a escalas celulares, unificando lo&nbsp;<strong>\u2018muerto\u2019<\/strong>&nbsp;(f\u00edsica y qu\u00edmica)&nbsp;<strong>con lo moral<\/strong>. Pero advierte que esto exige una bio\u00e9tica que reconozca la&nbsp;<strong>\u2018inteligencia primitiva\u2019<\/strong>&nbsp;de estas entidades, para as\u00ed evitar el rechazo solitario que conden\u00f3 al monstruo de Shelley.&nbsp;<strong>Estos biobots, fascinantes por su potencial curativo, nos obligan a preguntarnos si estamos repitiendo el error de V\u00edctor<\/strong>. El simple hecho de que hayamos descubierto una forma de vida capaz de reproducirse de un modo no natural enciende alertas y exige prudencia.&nbsp;<strong>\u00bfExiste riesgo de que se descontrolen y proliferen? \u00bfPodr\u00edan ser utilizadas como armas biol\u00f3gicas?<\/strong>&nbsp;Los propios investigadores reconocen esas preocupaciones.&nbsp;<strong>\u2018Tenemos el imperativo moral de comprender en qu\u00e9 condiciones podemos controlar, dirigir, apagar o amplificar\u2019<\/strong>&nbsp;estos organismos. La narrativa de Frankenstein aqu\u00ed sirve de advertencia.&nbsp;<strong>V\u00edctor nunca imagin\u00f3 que su criatura superar\u00eda sus planes.<\/strong>&nbsp;An\u00e1logamente, estos nuevos seres nos recuerdan que la vida, una vez desatada en nuevas configuraciones, podr\u00eda tomar caminos imprevistos. La frase&nbsp;<strong>\u2018La vida, encuentra su camino\u2019<\/strong>&nbsp;del personaje&nbsp;<em>Ian Malcolm<\/em>&nbsp;de&nbsp;<strong>Jurassic Park<\/strong>&nbsp;cobra aqu\u00ed un matiz muy real. V\u00edctor Frankenstein rehuy\u00f3 su responsabilidad, resultando en da\u00f1o tanto para su creaci\u00f3n como para otros; no podemos darnos el lujo de hacer lo mismo. En palabras de Suleyman:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La tecnolog\u00eda es fundamental para determinar c\u00f3mo se desarrollar\u00e1 el futuro, pero la tecnolog\u00eda no es el objetivo ni lo que est\u00e1 en juego.<\/strong>&nbsp;La tecnolog\u00eda deber\u00eda amplificar lo mejor de nosotros, abrir nuevos caminos para la creatividad y la cooperaci\u00f3n.&nbsp;<strong>Deber\u00eda hacernos m\u00e1s felices y saludables, ser el complemento definitivo del esfuerzo humano y de una vida bien vivida, pero siempre en nuestros t\u00e9rminos, decididos democr\u00e1ticamente, debatidos p\u00fablicamente y con beneficios para todos.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En&nbsp;Frankenstein; o el moderno Prometeo&nbsp;(1818), Mary Shelley narr\u00f3 la haza\u00f1a de V\u00edctor Frankenstein, un joven cient\u00edfico que&nbsp;descubre el secreto para impartir vida a la materia inerte&nbsp;y, enceguecido por la ambici\u00f3n,&nbsp;ensambla un ser humano pieza por pieza a partir de restos de cad\u00e1veres.&nbsp;Shelley se form\u00f3 con dos pilares del pensamiento brit\u00e1nico. 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