{"id":1420,"date":"2025-10-06T09:51:37","date_gmt":"2025-10-06T12:51:37","guid":{"rendered":"https:\/\/www.imagen.cl\/blog\/?p=1420"},"modified":"2025-10-06T09:51:37","modified_gmt":"2025-10-06T12:51:37","slug":"conflicto-irresoluble","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/2025\/10\/06\/conflicto-irresoluble\/","title":{"rendered":"Conflicto irresoluble"},"content":{"rendered":"\n<p>Israel inici\u00f3 la guerra en Gaza tras el ataque liderado por Ham\u00e1s el 7 de octubre de 2023, en el que unos 1.200 israel\u00edes fueron asesinados y 251 secuestrados. Desde entonces, la campa\u00f1a militar israel\u00ed ha causado m\u00e1s de&nbsp;<strong>67.000 palestinos muertos y casi 170.000 heridos<\/strong>, seg\u00fan el Ministerio de Salud de Gaza. Estas cifras, que la ONU considera las m\u00e1s fiables, no se interpretan de forma neutral: para Israel, justifican una&nbsp;<strong>\u2018defensa leg\u00edtima\u2019<\/strong>&nbsp;contra amenazas&nbsp;<strong>terroristas<\/strong>; para muchos palestinos, evidencian un&nbsp;<strong>\u2018genocidio\u2019<\/strong>&nbsp;sistem\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n<p>A dos a\u00f1os del inicio del conflicto, los esfuerzos de alto al fuego evidencian la&nbsp;<strong>brecha narrativa<\/strong>. El viernes 3 de octubre de 2025, Ham\u00e1s acept\u00f3 parcialmente un plan de paz de 20 puntos propuesto por&nbsp;<strong>Estados Unidos<\/strong>, ofreciendo liberar a los 48 rehenes israel\u00edes restantes, vivos o muertos. Israel anunci\u00f3 el 4 de octubre que preparaba la&nbsp;<strong>\u2018implementaci\u00f3n inmediata\u2019<\/strong>&nbsp;de la primera fase del plan y que restringir\u00eda sus operaciones militares a acciones&nbsp;<strong>\u2018defensivas\u2019<\/strong>. Sin embargo, los ataques han continuado:&nbsp;<strong>\u2018al menos 36 personas murieron en bombardeos desde que Trump inst\u00f3 a frenarlos, incluidos 18 civiles (ni\u00f1os entre ellos)\u2019<\/strong>, report\u00f3 Reuters. Trump se mostr\u00f3 confiado en un acuerdo inminente, calificando la jornada como&nbsp;<strong>\u2018hist\u00f3rica\u2019<\/strong>&nbsp;y un&nbsp;<strong>\u2018gran d\u00eda\u2019<\/strong>, aunque admiti\u00f3 que quedaban&nbsp;<strong>\u2018detalles por cerrar\u2019<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>El escritor espa\u00f1ol&nbsp;<strong>Fabi\u00e1n Barrio<\/strong>, conocido por haber dado la vuelta al mundo en moto y residente en Chipre, conoce de cerca este conflicto. En septiembre de 2025 public\u00f3 en YouTube el video&nbsp;<strong><em>\u2018Jam\u00e1s concluir\u00e1 esta guerra\u2019<\/em><\/strong>, donde argumenta que&nbsp;<strong>este conflicto es irresoluble bajo las condiciones actuales.<\/strong>&nbsp;Barrio sostiene que no es una disputa territorial solucionable con acuerdos t\u00e9cnicos o diplom\u00e1ticos, ya que es una&nbsp;<strong>colisi\u00f3n<\/strong>&nbsp;<strong>existencial<\/strong>&nbsp;entre dos narrativas sagradas, identidades y derechos a existir que se perciben como mutuamente excluyentes. Afirma:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Este conflicto no tiene soluci\u00f3n<\/strong>&nbsp;porque para que uno de los bandos duerma tranquilo,&nbsp;<strong>el otro debe ser borrado de la faz de la tierra.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Barrio, identifica tres ra\u00edces profundas que hacen este conflicto intratable:<\/p>\n\n\n\n<ul>\n<li><strong>Dimensi\u00f3n \u00e9tnica e identitaria:<\/strong>&nbsp;Ambos pueblos se ven a s\u00ed mismos como los leg\u00edtimos y originarios habitantes de la misma tierra.<\/li>\n\n\n\n<li><strong>Dimensi\u00f3n religiosa:<\/strong>&nbsp;Jerusal\u00e9n y sus lugares santos son un foco permanente de fricci\u00f3n para jud\u00edos, cristianos y musulmanes. La religi\u00f3n introduce verdades absolutas que no admiten concesiones; ceder se percibe casi como blasfemia.<\/li>\n\n\n\n<li><strong>Dimensi\u00f3n geopol\u00edtica:<\/strong>&nbsp;El conflicto trasciende a los actores directos, alimentado por intereses regionales e internacionales que lo prolongan.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>El analista&nbsp;<strong>Jes\u00fas N\u00fa\u00f1ez<\/strong>, codirector del IECAH, coincide en que este enfrentamiento no comenz\u00f3 en 2023, sino que lleva d\u00e9cadas de un ciclo&nbsp;<strong>violencia\u2013represalia<\/strong>. Es uno de los conflictos m\u00e1s prolongados y multifac\u00e9ticos de la era contempor\u00e1nea, marcado por espirales de violencia, desconfianza profunda, narrativas irreconciliables y un nudo de intereses internacionales que perpet\u00faa la guerra y bloquea soluciones viables. Como se\u00f1al\u00f3 el escritor israel\u00ed&nbsp;<strong>Amos Oz<\/strong>, en su libro&nbsp;<strong><em>Contra el fanatismo<\/em><\/strong>&nbsp;(2004) no se trata de una lucha entre el bien y el mal, sino de una&nbsp;<strong>tragedia<\/strong>&nbsp;en el sentido m\u00e1s estricto. Escribe:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Un choque de derechos<\/strong>, un choque entre una reivindicaci\u00f3n poderosa, profunda y convincente y otra reivindicaci\u00f3n muy diferente pero no menos convincente,&nbsp;<strong>no por ello menos poderosa y no menos humana.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otras palabras, cada pueblo posee reclamos hist\u00f3ricos y emocionales leg\u00edtimos, pero incompatibles en los t\u00e9rminos actuales. A partir de esta premisa, el conflicto palestino-israel\u00ed refleja, amplificado, los patrones disfuncionales de los&nbsp;<strong>conflictos<\/strong>&nbsp;<strong>irresolubles<\/strong>&nbsp;que erosionan tanto las&nbsp;<strong>relaciones personales como las colectivas.<\/strong>&nbsp;Para analizar sus din\u00e1micas, resulta \u00fatil la lente propuesta por Donald Davidson en&nbsp;<strong><em>\u2018Three Varieties of Knowledge\u2019<\/em><\/strong>&nbsp;(1991):&nbsp;<strong>la subjetividad, la intersubjetividad y la objetividad,&nbsp;<\/strong>tres dimensiones interconectadas del conocimiento humano. A continuaci\u00f3n, exploraremos cada una en el contexto de este conflicto, para dilucidar c\u00f3mo las percepciones individuales y colectivas alimentan la confrontaci\u00f3n y c\u00f3mo podr\u00eda vislumbrarse una transformaci\u00f3n hacia la paz.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Subjetividad: realidades enfrentadas.&nbsp;<\/strong>La&nbsp;<strong>subjetividad<\/strong>&nbsp;representa el n\u00facleo del pensamiento humano: cada individuo construye su propia realidad a partir de sus experiencias, emociones y creencias. El bi\u00f3logo&nbsp;<strong>Humberto Maturana<\/strong>&nbsp;describe esta condici\u00f3n mediante la teor\u00eda de la&nbsp;<em>autopoiesis<\/em>, se\u00f1alando que los seres vivos se&nbsp;<strong>autoconstruyen<\/strong>&nbsp;y mantienen su identidad a trav\u00e9s de interacciones con el entorno. As\u00ed,&nbsp;<strong>\u2018cada persona trae un mundo a la mano\u2019<\/strong>&nbsp;determinado por su biolog\u00eda y su historia; el acto de conocer no es un reflejo pasivo de una realidad externa, sino una creaci\u00f3n interna. La subjetividad no es un&nbsp;<strong>\u2018error\u2019<\/strong>&nbsp;cognitivo, sino una condici\u00f3n inherente de nuestra naturaleza.<\/p>\n\n\n\n<p>En el conflicto palestino-israel\u00ed, las subjetividades generan&nbsp;<strong>narrativas opuestas<\/strong>&nbsp;que coexisten sobre el mismo territorio. Para muchos israel\u00edes, la tierra entre el Jord\u00e1n y el Mediterr\u00e1neo es&nbsp;<strong><em>Eretz Israel<\/em><\/strong>, la Tierra Prometida. Su patria ancestral y el anhelado refugio tras siglos de persecuci\u00f3n culminados en el Holocausto. Para muchos palestinos, en cambio, el surgimiento del Estado de Israel en 1948 fue vivido como la&nbsp;<strong><em>Nakba<\/em><\/strong>&nbsp;(la&nbsp;<strong>\u2018cat\u00e1strofe\u2019<\/strong>), una imposici\u00f3n colonial que implic\u00f3 que entre 700.000 y 750.000 palestinos fueran desplazados o expulsados de sus tierras, convirti\u00e9ndose en refugiados. Ese trauma fundacional consolid\u00f3 una identidad colectiva marcada por la injusticia y el&nbsp;<strong>derecho al retorno<\/strong>, transmitida por generaciones a trav\u00e9s de relatos familiares y culturales.&nbsp;<strong>Dos visiones hist\u00f3ricas completamente dispares enmarcan, por tanto, las subjetividades de cada pueblo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Individualmente, estas subjetividades r\u00edgidas fomentan actitudes&nbsp;<strong>deshumanizadoras<\/strong>&nbsp;hacia el enemigo. Una madre israel\u00ed que perdi\u00f3 a sus hijos en la masacre del 7 de octubre de 2023 puede llegar a percibir a&nbsp;<em>cualquier<\/em>&nbsp;palestino como un potencial&nbsp;<strong>\u2018terrorista\u2019<\/strong>; sim\u00e9tricamente, una familia gazat\u00ed que ha sufrido bombardeos devastadores tiende a ver a&nbsp;<em>todo<\/em>&nbsp;israel\u00ed como opresor y culpable de su sufrimiento. Cada comunidad vive en una especie de burbuja narrativa, donde los hechos externos se reinterpretan para encajar en el propio relato.&nbsp;<strong>El dolor personal alimenta generalizaciones colectivas que justifican la violencia en nombre de la supervivencia.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La coyuntura actual refuerza esta din\u00e1mica subjetiva. La ofensiva israel\u00ed en Gaza desde 2023 ha arrasado barrios enteros y causado decenas de miles de muertes civiles, con miles de ni\u00f1os entre las v\u00edctimas. A ello se suman la escasez extrema.&nbsp;<strong>Gaza padece una hambruna declarada oficialmente en agosto de 2025<\/strong>&nbsp;y constantes obst\u00e1culos a la ayuda humanitaria. De hecho, la intercepci\u00f3n por Israel de la&nbsp;<strong><em>Global Sumud Flotilla<\/em><\/strong>, una flota internacional de activistas que intent\u00f3 llevar suministros a Gaza en octubre de 2025, es percibida como evidencia de un asedio deliberado. Seg\u00fan recuentos m\u00e9dicos, al menos&nbsp;<strong>455 gazat\u00edes (incluidos 151 ni\u00f1os) han muerto de desnutrici\u00f3n o hambre<\/strong>&nbsp;desde octubre de 2023. Estos hechos, confirman para la subjetividad palestina la idea de una opresi\u00f3n sistem\u00e1tica y refuerzan el odio hacia Israel. Al mismo tiempo, en la subjetividad israel\u00ed se reafirman los temores existenciales:&nbsp;<strong>Ham\u00e1s, cuyos ataques iniciales fueron de una crueldad in\u00e9dita<\/strong>, encarna la amenaza de aniquilaci\u00f3n que justifica a ojos de muchos israel\u00edes una guerra sin cuartel. En suma,&nbsp;<strong>cada lado, desde su dolor hist\u00f3rico y reciente, construye una realidad que convierte al otro en enemigo absoluto<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Intersubjetividad: el fracaso de la interpretaci\u00f3n mutua.&nbsp;<\/strong>La&nbsp;<strong>intersubjetividad<\/strong>&nbsp;alude al espacio compartido de significados entre individuos, la posibilidad de entendernos unos a otros y construir consensos sobre la realidad. Para Davidson, la comunicaci\u00f3n efectiva exige aplicar el&nbsp;<strong>\u2018principio de caridad\u2019<\/strong>: asumir que las creencias del otro son racionales y verdaderas&nbsp;<strong>desde su perspectiva<\/strong>. Solo as\u00ed podemos interpretar sus palabras en sus propios t\u00e9rminos y tender puentes entre visiones distintas. Davidson introduce la met\u00e1fora de la&nbsp;<strong>triangulaci\u00f3n<\/strong>: para comprender el lenguaje ajeno, debo calibrar mi perspectiva subjetiva, la perspectiva del otro&nbsp;<em>y<\/em>&nbsp;la realidad externa objetiva.&nbsp;<strong>Sin esta presuposici\u00f3n de racionalidad mutua, la comunicaci\u00f3n fracasa por completo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En el conflicto palestino-israel\u00ed, la intersubjetividad&nbsp;<strong>ha colapsado estrepitosamente<\/strong>. No existe una triangulaci\u00f3n de interpretaciones ni se practica el&nbsp;<strong>principio de caridad<\/strong>&nbsp;entre las narrativas enfrentadas. Lejos de intentar comprender los motivos del adversario como algo&nbsp;<strong>potencialmente racional<\/strong>&nbsp;desde su experiencia,&nbsp;<strong>ambos bandos demonizan las intenciones del otro.<\/strong>&nbsp;Cada parte vive con la&nbsp;<strong>certeza inculcada<\/strong>&nbsp;de que solo sobrevivir\u00e1 si el otro desaparece.<\/p>\n\n\n\n<p>Los&nbsp;<strong><em>Acuerdos de Oslo<\/em><\/strong>&nbsp;de 1993 ilustran este fracaso. Aunque supusieron un reconocimiento mutuo inicial y generaron esperanzas de paz, pronto naufragaron por la falta de buena fe, las interpretaciones divergentes y la violencia de actores extremistas que boicotearon el proceso. Hoy, tras a\u00f1os de violencia y promesas rotas, la brecha intersubjetiva es incluso mayor. Entre octubre de 2023 y junio de 2025, al menos&nbsp;<strong>964 palestinos (incluidos aproximadamente 200 ni\u00f1os) han muerto<\/strong>&nbsp;a manos de fuerzas israel\u00edes o colonos en Cisjordania. Estos datos de la ONU retratan&nbsp;<strong><em>\u2018otra guerra\u2019<\/em><\/strong>, que para los palestinos confirma la imposibilidad de convivir; mientras tanto, muchos israel\u00edes desestiman estas muertes alegando razones de seguridad o las minimizan frente a sus propias p\u00e9rdidas.<\/p>\n\n\n\n<p>A nivel global, tambi\u00e9n emergen&nbsp;<strong>narrativas enfrentadas<\/strong>. Encuestas muestran una brecha generacional en Occidente: por ejemplo, en Estados Unidos,&nbsp;<strong>un 37% de los j\u00f3venes de 18 a 34 a\u00f1os simpatiza m\u00e1s con los palestinos frente a solo 11% con los israel\u00edes (mucho menos que en generaciones mayores).<\/strong>&nbsp;Las redes sociales difunden diariamente im\u00e1genes de destrucci\u00f3n en Gaza que impactan a la opini\u00f3n p\u00fablica joven, erosionando viejas lealtades hacia Israel. Mientras tanto, sectores m\u00e1s conservadores siguen respaldando el discurso israel\u00ed de autodefensa contra el&nbsp;<strong><em>terrorismo<\/em><\/strong>&nbsp;de Ham\u00e1s.&nbsp;<strong>Incluso fuera de la regi\u00f3n, cada cual adopta la narrativa que confirma sus creencias previas.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La historia, sin embargo, ofrece esperanza sobre la capacidad humana de reconstruir intersubjetividades.&nbsp;<strong>La reconciliaci\u00f3n post-<em>apartheid<\/em>&nbsp;en Sud\u00e1frica, liderada por Nelson Mandela, demostr\u00f3 que enemigos ac\u00e9rrimos pueden&nbsp;<em>re-humanizarse<\/em>&nbsp;mutuamente<\/strong>&nbsp;a trav\u00e9s del reconocimiento del sufrimiento del otro y procesos de verdad y perd\u00f3n. Pero en Tierra Santa estos esfuerzos chocan con obst\u00e1culos formidables:&nbsp;<strong>la divisi\u00f3n interna palestina<\/strong>, entre la Autoridad Nacional Palestina en Cisjordania y Ham\u00e1s en Gaza impide una voz unificada de su pueblo; a su vez,&nbsp;<strong>la rigidez pol\u00edtica del gobierno israel\u00ed<\/strong>&nbsp;bloquea concesiones significativas. Cada parte carece de interlocutores plenamente leg\u00edtimos ante los ojos del otro.&nbsp;<strong>El fracaso intersubjetivo es casi total: no hay un lenguaje com\u00fan ni confianza suficiente para&nbsp;<em>interpretar<\/em>&nbsp;las acciones del otro de buena fe.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Objetividad: una b\u00fasqueda elusiva.&nbsp;<\/strong>La&nbsp;<strong>objetividad<\/strong>&nbsp;aspirar\u00eda a una visi\u00f3n imparcial e independiente de las influencias personales o grupales: un punto de vista&nbsp;<strong>desde&nbsp;<em>fuera<\/em><\/strong>&nbsp;de las subjetividades en pugna. En la pr\u00e1ctica, la&nbsp;<strong>\u2018objetividad pura\u2019<\/strong>&nbsp;es inalcanzable. Maturana suger\u00eda escribirla entre par\u00e9ntesis. No obstante, se puede abogar por una&nbsp;<strong>objetividad relativa<\/strong>&nbsp;o regulativa, entendida como el esfuerzo deliberado por trascender los sesgos individuales y colectivos. El fil\u00f3sofo&nbsp;<strong>Julian Baggini<\/strong>&nbsp;en&nbsp;<strong><em>How to Think Like a Philosopher<\/em><\/strong>&nbsp;(2023) concibe la objetividad no como la eliminaci\u00f3n de la subjetividad, sino como&nbsp;<strong>un ejercicio de humildad intelectual.<\/strong>&nbsp;Estar dispuesto a revisar las propias creencias ante nueva evidencia, buscar la neutralidad y considerar m\u00faltiples perspectivas con honestidad. En \u00e9tica y pol\u00edtica, la objetividad funciona como un ideal orientador que exige aplicar principios universales de justicia m\u00e1s all\u00e1 de nuestras lealtades tribales.<\/p>\n\n\n\n<p>En el conflicto que nos ocupa, la objetividad queda eclipsada por narrativas absolutistas y agendas parciales. Cada lado proclama poseer&nbsp;<strong>la verdad hist\u00f3rica<\/strong>, seleccionando los hechos que encajan en su relato e ignorando los inc\u00f3modos. Esta&nbsp;<strong>\u2018ceguera selectiva\u2019<\/strong>&nbsp;alimenta&nbsp;<strong>cegueras morales<\/strong>. Si solo mi pueblo ha sido v\u00edctima y el otro es el agresor hist\u00f3rico, entonces cualquier acci\u00f3n&nbsp;<strong>\u2018defensiva\u2019<\/strong>&nbsp;m\u00eda est\u00e1 justificada. Colectivamente, la falta de objetividad se traduce en&nbsp;<strong>propaganda y desinformaci\u00f3n<\/strong>. En la era de las redes sociales, proliferan narrativas sesgadas, noticias y videos falsos que distorsionan la realidad reforzando prejuicios existentes.<\/p>\n\n\n\n<p>Incluso a nivel diplom\u00e1tico internacional, es dif\u00edcil establecer un terreno objetivo aceptado por todos. La Asamblea General de la ONU, por ejemplo, aprob\u00f3 en septiembre de 2024 la resoluci\u00f3n ES\u201110\/24 que&nbsp;<strong>\u2018exige que Israel ponga fin sin demora a su presencia ilegal en el territorio palestino ocupado\u2019&nbsp;<\/strong>en un plazo no mayor a 12 meses. La resoluci\u00f3n fue adoptada por 124 votos a favor y 14 en contra (entre ellos Estados Unidos e Israel). Sin embargo, lejos de generar un consenso, Israel descalific\u00f3 la iniciativa tach\u00e1ndola de&nbsp;<strong>\u2018teatro del absurdo\u2019<\/strong>&nbsp;plagado de parcialidad, y sus aliados la denunciaron como falta de imparcialidad. No hay acuerdo ni siquiera sobre los&nbsp;<strong>t\u00e9rminos del debate.&nbsp;<\/strong>Para la mayor\u00eda del mundo, la ocupaci\u00f3n prolongada es ilegal y debe terminar; para Israel y algunos aliados, tales resoluciones ignoran su derecho a la seguridad y representan un sesgo sistem\u00e1tico. En este clima,&nbsp;<strong>ni siquiera los hechos b\u00e1sicos se reconocen con el mismo significado por ambas partes<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Lograr un m\u00ednimo de objetividad implicar\u00eda ce\u00f1irse a principios universales, como el derecho internacional humanitario y reconocer la complejidad de la situaci\u00f3n:&nbsp;<strong>que existen&nbsp;<em>traumas cruzados<\/em>&nbsp;y derechos leg\u00edtimos de ambos pueblos.<\/strong>&nbsp;Una postura objetivamente justa deber\u00eda&nbsp;<strong>condenar tanto el terrorismo de Ham\u00e1s como la ocupaci\u00f3n y castigos colectivos impuestos por Israel<\/strong>. En la pr\u00e1ctica, pocos actores logran ese equilibrio. La impotencia de la comunidad internacional, de los gobiernos \u00e1rabes e incluso de la ONU para detener esta tragedia ha permitido que el sufrimiento contin\u00fae. La&nbsp;<strong>verdad factual<\/strong>&nbsp;es otra v\u00edctima del conflicto.<\/p>\n\n\n\n<p>Aun as\u00ed, persiste la necesidad de una&nbsp;<strong>objetividad<\/strong>&nbsp;<strong>pragm\u00e1tica<\/strong>&nbsp;para imaginar soluciones. La justicia internacional ofrece un marco: por ejemplo, la obligaci\u00f3n de proteger a civiles y buscar una soluci\u00f3n de dos Estados viables.&nbsp;<strong>El plan de Trump de 20 puntos, aunque tecnocr\u00e1tico y criticado por falta de concesiones a la soberan\u00eda palestina, fue recibido con mezcla de esperanza y escepticismo.<\/strong>&nbsp;La Autoridad Palestina lo calific\u00f3 de esfuerzo&nbsp;<strong>\u2018sincero\u2019<\/strong>&nbsp;pero insuficiente sin garant\u00edas claras de un Estado propio. Incluso el presidente ruso&nbsp;<strong>Vladimir Putin<\/strong>&nbsp;elogi\u00f3 el plan como una posible&nbsp;<strong>\u2018luz al final del t\u00fanel\u2019<\/strong>, aunque enfatiz\u00f3 que solo ser\u00eda \u00fatil si conduce finalmente a la soluci\u00f3n de&nbsp;<strong>dos Estados<\/strong>&nbsp;que Rusia siempre ha apoyado. En Israel, empero, el primer ministro Netanyahu se mostr\u00f3 reticente: acept\u00f3 una primera fase de retirada parcial de Gaza bajo presi\u00f3n de Washington, pero dej\u00f3 claro que Ham\u00e1s deber\u00e1 ser&nbsp;<em>desarmado<\/em>&nbsp;y Gaza podr\u00eda seguir ocupada&nbsp;<strong>\u2018pol\u00edtica o militarmente\u2019<\/strong>&nbsp;si eso no ocurre. As\u00ed, incluso los esfuerzos diplom\u00e1ticos recientes revelan cu\u00e1n fr\u00e1gil es la intersubjetividad.&nbsp;<strong>No hay confianza mutua ni terreno com\u00fan, y actores externos (Ir\u00e1n, Hezbol\u00e1) amenazan con ampliar la guerra si sus intereses se ven afectados.&nbsp;<\/strong>Un acuerdo que satisfaga m\u00ednimamente a ambas partes sigue siendo esquivo en medio de demandas irreconciliables.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfHacia una metamorfosis de las subjetividades?&nbsp;<\/strong>Frente a este panorama pesimista, cabe preguntarse:&nbsp;<strong>\u00bfy si hubi\u00e9ramos nacido del otro lado?<\/strong>&nbsp;Reconocer la humanidad del otro es el primer paso para desmantelar las narrativas excluyentes. El conflicto palestino-israel\u00ed ejemplifica&nbsp;<strong>c\u00f3mo la subjetividad r\u00edgida crea realidades incompatibles, c\u00f3mo la intersubjetividad fracasa al no reconocer al otro como leg\u00edtimo, y c\u00f3mo la objetividad se pierde entre sesgos y agendas.<\/strong>&nbsp;Las consecuencias son devastadoras: individualmente, el odio y el trauma marcan generaciones; colectivamente, la violencia sociopol\u00edtica se perpet\u00faa y bloquea cualquier soluci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Sin embargo, este an\u00e1lisis no concluye en la desesperanza total.<\/strong>&nbsp;Si algo nos ense\u00f1a la historia es que ninguna guerra es verdaderamente eterna. Las personas y los pueblos&nbsp;<em>pueden<\/em>&nbsp;cambiar con el tiempo sus formas de verse a s\u00ed mismos y de ver al otro.&nbsp;<strong>La paz no llegar\u00e1 simplemente con un nuevo trazado de fronteras o un acuerdo pol\u00edtico<\/strong>, sino que requiere de una&nbsp;<strong><em>metamorfosis<\/em>&nbsp;de las subjetividades enfrentadas.&nbsp;<\/strong>En concreto, implicar\u00eda:<\/p>\n\n\n\n<ul>\n<li><strong>Fomentar subjetividades m\u00e1s flexibles:<\/strong>&nbsp;Educar a las nuevas generaciones para que puedan&nbsp;<strong>incorporar la narrativa del \u2018otro\u2019<\/strong>&nbsp;<strong>sin sentir que traicionan la propia.<\/strong>&nbsp;Esto significa crear empat\u00eda hist\u00f3rica: que un joven israel\u00ed pueda reconocer la Nakba palestina como un hecho traum\u00e1tico real, y que un joven palestino pueda entender el miedo existencial jud\u00edo tras el Holocausto y siglos de persecuci\u00f3n. Esa ampliaci\u00f3n de la perspectiva personal reduce la demonizaci\u00f3n autom\u00e1tica.<\/li>\n\n\n\n<li><strong>Reconstruir la intersubjetividad desde la base:<\/strong>&nbsp;Promover el&nbsp;<strong>contacto humano<\/strong>&nbsp;directo, intercambios culturales, encuentros entre estudiantes, di\u00e1logos interreligiosos, que rompa la segregaci\u00f3n actual. Iniciativas de reconocimiento mutuo del sufrimiento al estilo de comisiones de verdad y reconciliaci\u00f3n podr\u00edan, con el tiempo, re-humanizar la imagen del enemigo.<\/li>\n\n\n\n<li><strong>Apegarse a una objetividad pr\u00e1ctica y justa:<\/strong>&nbsp;Incluso sabiendo que la neutralidad perfecta es ut\u00f3pica, los mediadores y l\u00edderes deben aferrarse a&nbsp;<strong>principios universales<\/strong>, derechos humanos, justicia internacional, como gu\u00edas rectoras. Esto demanda condenar las violencias venga de quien venga, aliviar de inmediato el sufrimiento de civiles y buscar soluciones creativas que reconozcan la&nbsp;<em>dignidad<\/em>&nbsp;de ambos pueblos. En t\u00e9rminos concretos, implica terminar con el bloqueo a Gaza, acordar dos Estados viables, y apoyo internacional sostenido para la reconstrucci\u00f3n y seguridad de ambas comunidades. La objetividad en este contexto es tener la&nbsp;<strong>voluntad pol\u00edtica<\/strong>&nbsp;de imponer l\u00edmites a la destrucci\u00f3n y apostar por la vida por encima de las narrativas de victoria total y humillaci\u00f3n del adversario.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>En s\u00edntesis, el camino a la paz pasa por una transformaci\u00f3n \u00e9tica y cognitiva. No es imposible: ya ocurri\u00f3 en otras latitudes donde enemigos hist\u00f3ricos se tendieron la mano tras reconocer su humanidad compartida.&nbsp;<strong>Nelson Mandela<\/strong>&nbsp;se\u00f1al\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Nadie nace odiando a otra persona por el color de su piel, su origen o su religi\u00f3n. La gente aprende a odiar.<\/strong>&nbsp;<strong>Tambi\u00e9n se les puede ense\u00f1ar a amar.<\/strong>&nbsp;El amor llega m\u00e1s naturalmente al coraz\u00f3n humano que lo contrario.<\/p>\n\n\n\n<p>Ense\u00f1ar a amar aqu\u00ed equivale a&nbsp;<strong>aprender a ver al otro con los ojos de la compasi\u00f3n y la justicia<\/strong>, sin negar la memoria, pero sin quedar presos de ella. Como recalcaba Maturana,&nbsp;<strong>la convivencia arm\u00f3nica solo es posible cuando dejamos de concebir al otro como una amenaza y lo aceptamos como leg\u00edtimo.<\/strong>&nbsp;Puede que hoy por hoy la guerra parezca interminable, pero imaginar la perspectiva del&nbsp;<strong>\u2018otro lado\u2019<\/strong>&nbsp;es el primer paso para concluirla alg\u00fan d\u00eda. En \u00faltima instancia, el fin de este conflicto&nbsp;<strong>no llegar\u00e1 con la aniquilaci\u00f3n de un pueblo por otro<\/strong>, sino con la dif\u00edcil pero esperanzadora&nbsp;<strong>metamorfosis de ambos<\/strong>. Solo as\u00ed podr\u00e1 disolverse el nudo tr\u00e1gico de este&nbsp;<strong><em>conflicto interminable<\/em>,<\/strong>&nbsp;convirtiendo la tragedia en un futuro de coexistencia pac\u00edfica, por lento, complejo y doloroso que sea el proceso para alcanzarlo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Israel inici\u00f3 la guerra en Gaza tras el ataque liderado por Ham\u00e1s el 7 de octubre de 2023, en el que unos 1.200 israel\u00edes fueron asesinados y 251 secuestrados. Desde entonces, la campa\u00f1a militar israel\u00ed ha causado m\u00e1s de&nbsp;67.000 palestinos muertos y casi 170.000 heridos, seg\u00fan el Ministerio de Salud de Gaza. 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