{"id":1381,"date":"2025-08-04T11:19:50","date_gmt":"2025-08-04T14:19:50","guid":{"rendered":"https:\/\/www.imagen.cl\/blog\/?p=1381"},"modified":"2025-08-04T11:19:50","modified_gmt":"2025-08-04T14:19:50","slug":"que-queremos-conservar","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/2025\/08\/04\/que-queremos-conservar\/","title":{"rendered":"\u00bfQu\u00e9 queremos conservar?"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>En 1946, el gobierno argentino import\u00f3 20 castores de Canad\u00e1 para liberarlos en el extremo sur de la Patagonia<\/strong>\u00a0con el objetivo de crear una industria peletera. Lo que parec\u00eda una buena idea comercial no consider\u00f3 los efectos de\u00a0<strong>introducir una especie ex\u00f3tica que se reprodujo exponencialmente.<\/strong>\u00a0Como resultado, la iniciativa no solo\u00a0<strong>fracas\u00f3 en establecer dicha industria, sino que el da\u00f1o medioambiental ha tenido consecuencias desastrosas tanto en Argentina como en Chile.<\/strong>\u00a0El proyecto\u00a0<strong>GEF Castor del Ministerio de Medio Ambiente<\/strong>\u00a0estima que\u00a0<strong>actualmente hay entre 100 mil y 150 mil ejemplares comport\u00e1ndose como en su h\u00e1bitat nativo: cortan \u00e1rboles y hacen represas, expandi\u00e9ndose sin control.\u00a0<\/strong>Esta historia nos obliga a preguntarnos:\u00a0<strong>\u00bfQu\u00e9 es realmente lo que queremos conservar?\u00a0<\/strong>Christopher Anderson y Crist\u00f3bal Pizarro en el art\u00edculo\u00a0<strong><em>Reconceiving biological invasions as a socio-ecological phenomenon using the case study of beavers in Patagonia<\/em><\/strong>\u00a0(2023) publicado en el libro\u00a0<strong><em>Mam\u00edferos introducidos invasores de Argentina<\/em><\/strong>, argumentan que el an\u00e1lisis tradicional de especies invasoras, como el castor, ha excluido en gran parte el factor humano\u00a0<strong>y sus dimensiones hist\u00f3ricas, econ\u00f3micas y culturales que permitieron la introducci\u00f3n y la falta de control inicial<\/strong>. Plantean que estos fen\u00f3menos deben entenderse como socio-ecol\u00f3gicos. Crist\u00f3bal Pizarro lo ejemplifica claramente:<\/p>\n\n\n\n<p>El caso del castor es bien particular,&nbsp;<strong>un mam\u00edfero que fue trasladado de un hemisferio a otro, y se introdujo en la Patagonia, pasando desapercibido por investigadores y encargados de recursos naturales de Chile y Argentina.<\/strong>&nbsp;La especie no tuvo ninguna medida de identificaci\u00f3n, mitigaci\u00f3n ni control por mucho tiempo. Consecuentemente, la especie&nbsp;<strong>se estableci\u00f3 libremente en un lugar donde no ten\u00eda depredadores.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Esta perspectiva socio-ecol\u00f3gica fue abordada por el bi\u00f3logo Humberto Maturana en el Podcast&nbsp;<strong><em>Cuando la Tierra Habla<\/em>&nbsp;<\/strong>(22 oct. 2020), para explicar la importancia de la&nbsp;<strong>\u2018armon\u00eda\u2019&nbsp;<\/strong>en el bienestar de los sistemas vivos. Para Maturana&nbsp;<strong>\u2018los castores no reflexionan sobre las consecuencias de lo que est\u00e1n haciendo, simplemente conservan su modo de vivir\u2019<\/strong>. Los humanos hacemos lo mismo cuando somos ciegos a lo que hacemos. Cualquier proceso que crece exponencialmente es desastroso. Sin embargo,&nbsp;<strong>a diferencia de los castores los seres humanos podemos reflexionar, entender y escoger lo que queremos conservar en nuestra experiencia vital.&nbsp;<\/strong>Seg\u00fan su perspectiva todo organismo para prosperar debe mantener relaciones arm\u00f3nicas entre sus componentes internos y su entorno. Cuando esa coherencia se rompe, sobreviene la desintegraci\u00f3n. Sostiene que&nbsp;<strong>la armon\u00eda no es equilibrio, es coherencia operacional de todos los elementos que participan en nuestra vida.<\/strong>&nbsp;Esta coherencia operacional de la que habla Maturana encuentra un correlato cognitivo en la&nbsp;<strong>teor\u00eda de la mente extendida<\/strong>, donde nuestra capacidad de pensar y actuar est\u00e1 inextricablemente ligada y moldeada por nuestro entorno f\u00edsico y social. Andy Clark y David Chalmers en su art\u00edculo&nbsp;<strong><em>The Extended Mind<\/em><\/strong>&nbsp;(1998) afirman que&nbsp;<strong>\u2018la mente no est\u00e1 s\u00f3lo en el cerebro, sino distribuida por el cuerpo y moldeada por sus interacciones con el entorno\u2019.&nbsp;<\/strong><em>Herramientas externas&nbsp;<\/em>pueden formar parte de nuestros procesos cognitivos&nbsp;<em>activos<\/em>. Es una relaci\u00f3n entre nosotros y el mundo, incluyendo la sociedad, la cultura, tecnolog\u00edas, objetos, etc. Frente a la conservaci\u00f3n instintiva del castor, surge entonces la pregunta central:&nbsp;<strong><em>\u00bfQu\u00e9 queremos conservar conscientemente en nuestro modo de vivir para mantener esa armon\u00eda sist\u00e9mica?<\/em><\/strong>&nbsp;Esta capacidad humana de reflexionar y elegir conscientemente qu\u00e9 conservar puede comprenderse mejor a trav\u00e9s del marco integrador de la ciencia cognitiva contempor\u00e1nea conocido como 4E, el cual sostiene que la mente humana es:&nbsp;<strong>encarnada, embebida, extendida y enactiva<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Encarnada (Embodied). La mente corporeizada:&nbsp;<\/strong>Nuestra cognici\u00f3n no reside en un vac\u00edo abstracto: surge de la interacci\u00f3n constante entre cerebro, cuerpo y entorno sensoriomotor. Pensar, percibir y sentir son procesos radicalmente encarnados que exigen&nbsp;<strong>coherencia corporal para funcionar \u00f3ptimamente<\/strong>. Cuando esta armon\u00eda se quiebra por estr\u00e9s cr\u00f3nico, desconexi\u00f3n som\u00e1tica o h\u00e1bitos lesivos, la cognici\u00f3n se vuelve disfuncional. La neurocient\u00edfica Lisa Feldman Barrett en&nbsp;<strong><em>How Emotions Are Made<\/em><\/strong>&nbsp;(2017), lo explica mediante el concepto de&nbsp;<em>Presupuesto Corporal<\/em>: el cerebro prioriza gestionar recursos fisiol\u00f3gicos sobre el pensamiento abstracto. Esto redefine la salud: dormir bien, nutrirse y moverse no son meros&nbsp;<strong>\u2018consejos\u2019<\/strong>, sino&nbsp;<strong>pilares de una mente eficaz&nbsp;<\/strong>(<em>mens sana in corpore sano<\/em>). Maturana sostiene que somos&nbsp;<strong>\u2018sistemas hist\u00f3ricos\u2019<\/strong>&nbsp;donde el bienestar emerge al escuchar se\u00f1ales biol\u00f3gicas y rechazar interacciones violentas.&nbsp;<strong>Conservar nuestra armon\u00eda corporal implica respetar nuestro sustrato biol\u00f3gico.&nbsp;<\/strong>En su libro&nbsp;<strong><em>Del ser al hacer<\/em><\/strong><em>&nbsp;(2004)<\/em>&nbsp;Maturana advierte:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La negaci\u00f3n permanente de la din\u00e1mica sist\u00e9mica humana destruye la armon\u00eda original,<\/strong>&nbsp;exponiendo al cuerpo a exigencias destructivas y estr\u00e9s pat\u00f3geno.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Embebida (Embedded). La mente contextualizada:&nbsp;<\/strong>La cognici\u00f3n es inseparable de su ecosistema f\u00edsico, social y cultural. Nuestros pensamientos se moldean en el di\u00e1logo con espacios, instituciones, historias compartidas y v\u00ednculos. La&nbsp;<strong>armon\u00eda cognitiva exige congruencia entre mente y contexto<\/strong>: cuando el entorno nos aliena o niega, surge la disonancia existencial. Manfred Max-Neef en su libro&nbsp;<strong><em>Desarrollo a Escala Humana&nbsp;<\/em><\/strong>(1986) advirti\u00f3 que tiempo y espacio nos&nbsp;<strong>\u2018localizan\u2019<\/strong>, definiendo nuestras posibilidades. De forma similar Boris Cyrulnik en su libro&nbsp;<strong><em>S\u00e1lvate, la vida te espera&nbsp;<\/em><\/strong>(2013) a\u00f1ade:&nbsp;<strong>\u2018Nos tejemos con los hilos emocionales y sociales que encontramos\u2019<\/strong>. Maturana vinculaba esto con tres derechos humanos universales que no fueron recogidos por las Naciones Unidas:&nbsp;<strong>el derecho a equivocarse<\/strong>,&nbsp;<strong>el derecho a cambiar de opini\u00f3n&nbsp;<\/strong>y&nbsp;<strong>el derecho a pararse e irse sin que nadie se ofenda<\/strong>. Afirmaba que estos tres derechos, junto a los dem\u00e1s, hacen posible que un organismo pueda vivir plenamente, construy\u00e9ndose a s\u00ed mismo a lo largo de la vida desde la profunda conexi\u00f3n consigo mismo.&nbsp;<strong>\u2018La coherencia del vivir depende de las experiencias que vayamos teniendo y eso provoca que podamos ir cambiando nuestro modo de pensar\u2019. Conservar la armon\u00eda en nuestros contextos f\u00edsicos y sociales&nbsp;<\/strong>implica compartir sus valores. En palabras de Maturana:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Quien no es escuchado o visto en su relaci\u00f3n de pareja o en su trabajo, quien no tiene presencia en su espacio vital<\/strong>, vive este rechazo velado de manera inmensamente dolorosa.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Extendida (Extended). La mente aumentada:&nbsp;<\/strong>Nuestra cognici\u00f3n trasciende el cr\u00e1neo al integrar herramientas externas: desde el lenguaje hasta la IA. Estas extensiones cognitivas potencian capacidades, pero su&nbsp;<strong>efectividad depende de la coherencia funcional<\/strong>: deben integrarse fluidamente, como pr\u00f3tesis mentales. El riesgo es la dependencia patol\u00f3gica. Nicholas Carr alerta en&nbsp;<strong><em>The Glass Cage<\/em><\/strong><em>&nbsp;(2015)<\/em>&nbsp;que las tecnolog\u00edas dise\u00f1adas para la eficacia y no para el florecimiento humano:&nbsp;<strong>\u2018nos alejan del mundo y mutilan talentos<em>\u2019<\/em><\/strong>. Maturana coincide: la tecnolog\u00eda es instrumental, jam\u00e1s sustituto de la reflexi\u00f3n o convivencia. Priorizarla sobre la vida genera crisis socioecol\u00f3gica. En&nbsp;<strong><em>El \u00e1rbol del vivir<\/em><\/strong>&nbsp;(2015), Maturana enfatiza que la tecnolog\u00eda debe ser un medio para facilitar procesos humanos, nunca un sustituto de la reflexi\u00f3n o la convivencia. El problema no es la tecnolog\u00eda, sino la cultura de la competencia que la usa para negar al otro. Esta extensi\u00f3n, sin embargo, solo promueve la armon\u00eda sist\u00e9mica si mantiene coherencia funcional y \u00e9tica con nuestras otras dimensiones; de lo contrario, se convierte en fuente de disonancia y dependencia patol\u00f3gica.&nbsp;<strong>Conservar la armon\u00eda de nuestra mente extendida exige humanizar la tecnolog\u00eda<\/strong>: subordinarla al respeto mutuo y evitar que suplante nuestra agencia reflexiva. En palabras de Maturana:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Creemos que [la tecnolog\u00eda] nos comunica, pero en realidad nos separa:<\/strong>&nbsp;quienes est\u00e1n a nuestro lado desaparecen tras las pantallas. Estamos atrapados en el celular.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Enactiva (Enactive). La mente en acci\u00f3n:&nbsp;<\/strong>Cognici\u00f3n es acci\u00f3n situada: conocemos&nbsp;<em>haciendo&nbsp;<\/em>y&nbsp;<em>relacion\u00e1ndonos<\/em>. Seg\u00fan Francisco Varela,<strong>&nbsp;\u2018<em>Vivir es conocer\u2019<\/em>.<\/strong>&nbsp;<strong>La mente \u2018construye mundos\u2019 mediante patrones sensoriomotores.&nbsp;<\/strong>La fil\u00f3sofa Hannah Arendt en su libro&nbsp;<strong><em>La condici\u00f3n humana<\/em><\/strong>&nbsp;(1958) destac\u00f3 la importancia de la acci\u00f3n. Para Arendt la naturaleza de la acci\u00f3n es social. Es a trav\u00e9s de nuestras interacciones con los dem\u00e1s que podemos realizar todo nuestro potencial como seres humanos. La alienaci\u00f3n de los espacios y entornos genera incoherencia; la participaci\u00f3n plena, incluso en adversidad, restaura el sentido. Evan Thompson en su art\u00edculo&nbsp;<strong><em>What is Mind?<\/em>&nbsp;<\/strong>(2022) publicado en&nbsp;<strong>Mind&amp;Life<\/strong>&nbsp;<strong>Institute&nbsp;<\/strong>sintetiza el concepto:&nbsp;<strong>\u2018La cognici\u00f3n es creaci\u00f3n de sentido encarnada\u2019<em>.<\/em><\/strong>&nbsp;Para Maturana, esta dimensi\u00f3n es \u00e9tica. Solo cuando nuestras acciones se fundan en el&nbsp;<strong>\u2018amor\u2019<\/strong>&nbsp;entendido como aceptaci\u00f3n radical del otro, el conocimiento puede promover la vida en su diversidad.&nbsp;<strong>Conservar la armon\u00eda de nuestras acciones es comprometernos con acciones \u00e9ticas<\/strong>, entendiendo que&nbsp;<strong>\u2019el mundo ser\u00e1 diferente solo si vivimos de manera diferente\u2019.&nbsp;<\/strong>En palabras de Maturana:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cuando hablo de amor hablo de un fen\u00f3meno biol\u00f3gico, hablo de la emoci\u00f3n que especifica el dominio de acciones<\/strong>&nbsp;en las cuales los sistemas vivientes coordinan sus acciones de un modo que trae como consecuencia la aceptaci\u00f3n mutua, y yo sostengo que tal operaci\u00f3n constituye los fen\u00f3menos sociales.<\/p>\n\n\n\n<p>En consecuencia, todo ser vivo opera en un \u00e1mbito donde las perturbaciones del medio gatillan cambios internos compensatorios, y viceversa.&nbsp;<strong>Mientras las interacciones se mantengan dentro de rangos coherentes, el organismo vive y se adapta<\/strong>; si el entorno cambia m\u00e1s r\u00e1pido de lo que el organismo puede reconfigurarse, o si el entorno pierde flexibilidad, el acoplamiento se rompe. De este modo, la adaptabilidad misma es muestra de coherencia: un ser flexible mantiene armon\u00eda con distintos entornos. En cambio, la rigidez o la desconexi\u00f3n llevan a quiebres. Maturana formul\u00f3, desde la biolog\u00eda y la experiencia humana, que la cognici\u00f3n es viable solo dentro de la armon\u00eda.&nbsp;<strong>La experiencia vital humana requiere que nuestras dimensiones corporal, psicol\u00f3gica, social y espiritual est\u00e9n en coherencia unas con otras y con el entorno para lograr bienestar.<\/strong>&nbsp;Por ello, Maturana a<strong>bogaba por una educaci\u00f3n y una convivencia centradas en el respeto, la empat\u00eda y el amor,<\/strong>&nbsp;ya que esas son condiciones que mantienen la cohesi\u00f3n del sistema humano en todos sus niveles. La ciencia cognitiva 4E pone de relieve justamente ese camino de congruencia.&nbsp;<strong>Entendernos como seres encarnados, embebidos, extendidos y enactivos nos permite dise\u00f1ar mejor nuestras sociedades, tecnolog\u00edas y estilos de vida para favorecer la coherencia en lugar de romperla.<\/strong>&nbsp;Conservar esta coherencia multidimensional,&nbsp;<strong>como nos advierte el desastre ecol\u00f3gico de los castores,<\/strong>&nbsp;no es solo un ideal filos\u00f3fico, sino una necesidad pr\u00e1ctica para nuestra supervivencia y bienestar como especie en un planeta interdependiente. El paradigma de la armon\u00eda en el marco 4E nos ayuda a&nbsp;<strong>reflexionar, entender y escoger que queremos conservar&nbsp;<\/strong>para cultivar una mente sana y coherente consigo misma, con los dem\u00e1s y con el mundo.&nbsp;Como sociedad,&nbsp;<strong>debemos decidir<\/strong>&nbsp;qu\u00e9 queremos conservar: \u00bfseguiremos ciegos como el castor\u2026 o&nbsp;<strong>elegiremos<\/strong>&nbsp;conscientemente la armon\u00eda?&nbsp;En&nbsp;<strong><em>El sentido de lo humano<\/em><\/strong>&nbsp;(1996) Maturana escribi\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>El organismo como sistema existe en una&nbsp;<strong>armon\u00eda o coherencia<\/strong>&nbsp;interna que se pierde cuando sus relaciones e interacciones dejan de ser congruentes con esta armon\u00eda.&nbsp;<strong>La negaci\u00f3n del amor rompe esta congruencia y da origen a alteraciones fisiol\u00f3gicas.<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, preservar el amor y la armon\u00eda en todas nuestras dimensiones podr\u00eda ser la respuesta a qu\u00e9 queremos y necesitamos conservar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En 1946, el gobierno argentino import\u00f3 20 castores de Canad\u00e1 para liberarlos en el extremo sur de la Patagonia\u00a0con el objetivo de crear una industria peletera. 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