{"id":136,"date":"2020-09-03T11:01:16","date_gmt":"2020-09-03T14:01:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/?p=136"},"modified":"2020-09-03T11:03:04","modified_gmt":"2020-09-03T14:03:04","slug":"la-ecuacion-de-la-felicidad","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/2020\/09\/03\/la-ecuacion-de-la-felicidad\/","title":{"rendered":"La ecuaci\u00f3n de la felicidad"},"content":{"rendered":"\n<p>Jean de la Bruy\u00e8re, coment\u00f3: \u201c<em>Para el hombre hay tres acontecimientos importantes, el nacimiento, la vida y la muerte; pero no es consciente de nacer, sufre cuando muere y se olvida de vivir.\u201d<\/em>&nbsp;La b\u00fasqueda de la felicidad consiste en ocuparse del entreacto.<\/p>\n\n\n\n<p>Manila 1945. Un ni\u00f1o se sienta en el malec\u00f3n y mira el mar. La ciudad est\u00e1 destruida y su padre aprovecha para hacerle una foto de espaldas. A\u00f1o 2011, la hija de aquel ni\u00f1o le toma una foto, de espaldas, sentado en el malec\u00f3n de la Habana. 15.000 kil\u00f3metros y m\u00e1s de 60 a\u00f1os separan a aquel ni\u00f1o de su presente, un hombre al filo de su vejez. Se trata de Luis Eduardo Aute, el recientemente fallecido cantautor, compositor, escritor, poeta, cineasta, escultor\u2026 Esta fue la inspiraci\u00f3n para&nbsp;<strong><em>\u201cEl ni\u00f1o que miraba el mar\u201d:<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Cada vez que veo esa fotograf\u00eda que huye del clich\u00e9 del \u00e1lbum familiar, miro a ese ni\u00f1o que hace de vig\u00eda oteando el m\u00e1s all\u00e1 del fin del mar.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>A\u00fan resuena en su cabeza el bombardeo de una guerra de dragones sin cuartel, su mirada queda oculta, pero veo lo que ven sus ojos porque yo soy \u00e9l.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Ese ni\u00f1o ajeno al paso de las horas y que est\u00e1 poniendo en marcha su reloj no es consciente de que incuba el mar de aurora ese mal del animal que ya soy yo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Frente a \u00e9l oscuras horas de naufragios acumulan tumbas junto al malec\u00f3n y sospecha que ese mar es un presagio de que al otro lado espera otro drag\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Y dar\u00eda lo vivido por sentarme a su costado para verme en su futuro desde todo mi pasado y mir\u00e1ndole a los ojos preguntarle \u201cenmimismado\u201d si descubre a su verdugo en mis ojos reflejado mientras \u00e9l me ve mirar a ese ni\u00f1o que miraba el mar.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El genio de Aute, nos habla de la p\u00e9rdida de inocencia que padecemos al llegar al mundo adulto. De los desenga\u00f1os en nuestro camino, de nuestras miserias e incongruencias. Un mundo adulto donde imperan leyes oscuras, dentro del cual la \u00fanica forma de sobrevivir que entendemos es transformarnos en bestias. Aute reflexiona que en una sociedad agresiva y competitiva ya no es una ventaja cooperar sino abusar del m\u00e1s d\u00e9bil. Aprendemos que los dem\u00e1s se van a aprovechar en cualquier momento de nosotros, y que nadie ayuda sin recibir nada a cambio, por lo que debemos desconfiar. Nos encontramos ante una obra \u00edntima que evoca profundas emociones, la inocente mirada de un ni\u00f1o que se frustran con el correr de los a\u00f1os, se transforma en un monstruo, que reci\u00e9n se reconoce muy mayor.<\/p>\n\n\n\n<p>El deseo de felicidad es una caracter\u00edstica humana universal, y al encontrarnos en la mitad de la vida, o m\u00e1s tarde, para muchos implica darnos cuenta que hemos sido nosotros mismos los principales causantes de nuestra desgracia e infelicidad, aunque de manera inconsciente. Al mirar en retrospectiva, nos damos cuenta que al no conocernos lo bastante bien, dejamos libres fuerzas que nos atraparon en una telara\u00f1a de angustia y miseria.<\/p>\n\n\n\n<p>La felicidad es multifactorial, en ella convergen factores gen\u00e9ticos, temperamento, personalidad, experiencias y circunstancias de vida. Hay personas que de forma natural tienen mayor facilidad para encontrar ese estado de bienestar subjetivo, mientras que otras deben esforzarse, y mucho para alcanzarla.<\/p>\n\n\n\n<p>Una persona puede ser feliz o infeliz a cualquier edad, pero, en t\u00e9rminos poblacionales, se ha observado una relaci\u00f3n general con la edad que gr\u00e1ficamente se ha denominado la \u00abU\u00bb de la felicidad (Is Happiness U-shaped Everywhere?&nbsp;Age and Subjective Well-being in 132 Countries, David G. Blanchflower, Dic, 2019).)<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"622\" src=\"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/grafico-1024x622.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-138\" srcset=\"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/grafico-1024x622.png 1024w, http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/grafico-300x182.png 300w, http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/grafico-768x467.png 768w, http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/grafico.png 1178w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>La descripci\u00f3n gr\u00e1fica de la U hace referencia a que el nivel de bienestar percibido es m\u00e1s alto alrededor de los 20 a\u00f1os, para luego descender entre los 40 y los 50 a\u00f1os. Luego, acorde avanza la edad, los niveles de felicidad vuelven a aumentar. Seg\u00fan los investigadores, la explicaci\u00f3n de este fen\u00f3meno es que, durante la juventud, las personas se encuentran iniciado su camino, todas son experiencias nuevas, desaf\u00edos y proyectos. Luego, en la etapa media de la vida, aproximadamente entre los 40 y 50 a\u00f1os, comienzan a desvanecerse y desaparecer los sue\u00f1os, expectativas y posibilidades que el futuro promet\u00eda cuando j\u00f3venes. En este per\u00edodo surgen cuestionamientos personales en cuanto a la capacidad y los \u00e9xitos alcanzados, a los logros obtenidos, a la condici\u00f3n de vida, al real valor del esfuerzo realizado, al balance vital y cuestionamientos filos\u00f3ficos similares. Avanzando m\u00e1s en edad, los niveles en la percepci\u00f3n de felicidad comienzan a aumentan en la medida en que se valorar otras cosas, tales como la familia, los hijos, los nietos, los amigos, el tiempo, la salud y otras condiciones que resultan de la comprensi\u00f3n de todo aquello que tiene valor real y se lo percibe en este per\u00edodo como consecuencia del aprendizaje, la experiencia y la sabidur\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>A esa altura de la vida, en una curva ascendente, ya no se valora lo que eventualmente se puede conseguir; se valora lo que se tiene.&nbsp;<em>En lugar de&nbsp;<strong>buscar&nbsp;<\/strong>lo queremos, buscamos&nbsp;<strong>querer&nbsp;<\/strong>lo que tenemos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El conocimiento de uno mismo y la b\u00fasqueda de la felicidad est\u00e1n unidos estrechamente, citando a Marco Aurelio: \u201cUn hombre no deber\u00eda tener miedo de la muerte. Lo que deber\u00eda temer es no empezar nunca a vivir\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Manfed Kets de Vries en&nbsp;<strong><em>La ecuaci\u00f3n de la felicidad<\/em><\/strong>&nbsp;se\u00f1ala:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cLa felicidad consiste en tres cosas: tener a alguien a quien amar, algo que hacer y algo que esperar\u201d. Necesitamos amor y esperanza en nuestras vidas y necesitamos actividad.\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El sabio Lao-Tzu dijo \u201cUn viaje de diez mil kil\u00f3metros empieza dando un paso, las cosas m\u00e1s grandes que se han hecho siempre en la vida, se han logrado poco a poco.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jean de la Bruy\u00e8re, coment\u00f3: \u201cPara el hombre hay tres acontecimientos importantes, el nacimiento, la vida y la muerte; pero no es consciente de nacer, sufre cuando muere y se olvida de vivir.\u201d&nbsp;La b\u00fasqueda de la felicidad consiste en ocuparse del entreacto. Manila 1945. 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