{"id":1335,"date":"2025-05-26T15:46:23","date_gmt":"2025-05-26T18:46:23","guid":{"rendered":"https:\/\/www.imagen.cl\/blog\/?p=1335"},"modified":"2025-05-26T15:46:23","modified_gmt":"2025-05-26T18:46:23","slug":"es-hora-de-partir","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/2025\/05\/26\/es-hora-de-partir\/","title":{"rendered":"\u00bfEs hora de partir?"},"content":{"rendered":"\n<p><a>Vivir es una interminable secuencia de toma de decisiones. Cada d\u00eda tomamos unas 2.500 decisiones.&nbsp;<strong>La mayor\u00eda bastante triviales, pero otras pueden ser vitales.<\/strong>&nbsp;Los resultados que obtenemos son fruto de la calidad de las decisiones que tomamos y la cantidad de suerte que tenemos. No podemos controlar la suerte, pero s\u00ed podemos mejorar la forma en que decidimos. El psic\u00f3logo y premio Nobel de Econom\u00eda 2002, Daniel Kahneman, fue un pionero en investigar en profundidad c\u00f3mo los seres humanos tomamos decisiones. Alcanz\u00f3 la fama en 2011 con el libro&nbsp;<strong><em>Thinking, Fast and Slow<\/em><\/strong>, a los 77 a\u00f1os y tras una vida dedicada a la rigurosa investigaci\u00f3n acad\u00e9mica. Kahneman demostr\u00f3 que,&nbsp;<strong>con frecuencia, sacamos conclusiones precipitadas al centrarnos \u00fanicamente en la informaci\u00f3n m\u00e1s evidente.<\/strong>&nbsp;Adem\u00e1s, critic\u00f3&nbsp;<strong>lo absurdo que resulta el supuesto de estricta racionalidad que asumen ciertos economistas.<\/strong>&nbsp;En sus palabras:<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Nuestro cerebro tiende a tomar atajos cognitivos<\/strong>, a menudo basados en nuestra historia y experiencia pasada, en lugar de razonar estad\u00edsticamente [\u2026]&nbsp;<strong>Cuando la toma de decisiones es dif\u00edcil, la gente tiende a ir con su instinto en lugar de su razonamiento.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Kahneman ha sido reconocido como el&nbsp;<strong>\u2018abuelo de la econom\u00eda del comportamiento\u2019&nbsp;<\/strong>y Steven Pinker lo llam\u00f3&nbsp;<strong>\u2018el psic\u00f3logo vivo m\u00e1s influyente del mundo\u2019<\/strong>. Naci\u00f3 en 1934 en Tel Aviv, pero pas\u00f3 su infancia en Francia. Kahneman y su familia estaban en Par\u00eds cuando fue ocupada por la Alemania nazi. En su biograf\u00eda escribi\u00f3 sobre su experiencia de ni\u00f1o en la Francia ocupada, explicando en parte por qu\u00e9 entr\u00f3 en el campo de la psicolog\u00eda:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los jud\u00edos deb\u00edan llevar la estrella de David y obedecer el toque de queda a las 6 de la tarde.<\/strong>&nbsp;Hab\u00eda ido a jugar con un amigo cristiano y me qued\u00e9 hasta muy tarde. Mientras caminaba por una calle desierta,&nbsp;<strong>vi acercarse a un soldado alem\u00e1n.<\/strong>&nbsp;Al acercarme a \u00e9l, not\u00e9 que me miraba fijamente. Entonces me hizo se\u00f1as para que me acercara, me levant\u00f3 y me abraz\u00f3. Me aterraba que viera la estrella dentro de mi su\u00e9ter. Me hablaba con gran emoci\u00f3n, en alem\u00e1n. Cuando me baj\u00f3, abri\u00f3 su billetera, me mostr\u00f3 la foto de un ni\u00f1o y me dio dinero.&nbsp;<strong>Volv\u00ed a casa m\u00e1s seguro que nunca de que mi madre ten\u00eda raz\u00f3n: la gente era infinitamente complicada e interesante.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Kahneman pas\u00f3 gran parte de su infancia junto a su familia huyendo de los nazis. La vida era sin duda muy valiosa para \u00e9l:&nbsp;<strong>\u2018nos persegu\u00edan como conejos\u2019<\/strong>. El 27 de marzo de 2024, Kahneman muri\u00f3 en Suiza a la edad de 90 a\u00f1os. Sus familiares comunicaron la noticia el mismo d\u00eda.&nbsp;<strong>Hasta all\u00ed el recuerdo de una gran obra.&nbsp;<\/strong>Sin embargo, un a\u00f1o despu\u00e9s, nos enteramos de que Kahneman no falleci\u00f3 por causas naturales, sino por&nbsp;<strong>muerte asistida<\/strong>.&nbsp;As\u00ed lo dio a conocer Jason Zweig, en el art\u00edculo&nbsp;<strong>The Last Decision by the World\u2019s Leading Thinker on Decisions<\/strong>&nbsp;publicado en el&nbsp;<em>Wall Street Journal<\/em>.&nbsp;Zweig era cercano a Kahneman, y en su art\u00edculo reflexiona sobre las razones que llevaron a Kahneman a tomar esa decisi\u00f3n. Muchos de los amigos cercanos y colegas que sab\u00edan lo que har\u00eda, trataron de que&nbsp;<strong>cambiase de opini\u00f3n o, como m\u00ednimo, que pospusiese la fecha<\/strong>. Le hicieron saber que&nbsp;<strong>consideraban que la decisi\u00f3n era prematura&nbsp;<\/strong>y que no ve\u00edan en \u00e9l s\u00edntomas de deterioro que justificaran acabar con su vida. Pero todos los intentos fueron infructuosos. De hecho,&nbsp;<strong>gozaba de relativa buena salud y plena capacidad mental antes de tomar su decisi\u00f3n, o al menos eso parec\u00eda.<\/strong>&nbsp;En su carta de despedida, escribi\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>He cre\u00eddo desde que era adolescente que las miserias e indignidades de los \u00faltimos a\u00f1os de vida son innecesarias, y estoy actuando seg\u00fan esa creencia.<\/strong>&nbsp;Sigo activo, disfrutando de muchas cosas en la vida (excepto las noticias diarias), y morir\u00e9 siendo un hombre feliz.&nbsp;<strong>Pero mis ri\u00f1ones est\u00e1n en las \u00faltimas, la frecuencia de mis lapsos mentales va en aumento y tengo noventa a\u00f1os. Es hora de partir.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Kahneman tem\u00eda morir como su madre<\/strong>: \u201cDurante su \u00faltima enfermedad, mi madre perdi\u00f3 su&nbsp;<strong>&#8216;yo que recuerda&#8217;<\/strong>&#8230; no pod\u00eda contar mucho sobre su estancia en el hospital porque recordaba muy poco.&nbsp;<strong>Para mi consternaci\u00f3n, descubr\u00ed que yo sab\u00eda mucho m\u00e1s sobre lo que ella hab\u00eda pasado que ella misma\u201d<\/strong>. Zweig, en su art\u00edculo escribe que algunos amigos de Kahneman creen que lo que hizo coincidi\u00f3 plenamente con su propia investigaci\u00f3n. Como se\u00f1ala Philip Tetlock, psic\u00f3logo de la Universidad de Pensilvania: &#8216;Hasta el final, fue mucho m\u00e1s inteligente que la mayor\u00eda de nosotros.&nbsp;<strong>Supongo que sent\u00eda que se estaba desmoronando, tanto cognitiva como f\u00edsicamente.<\/strong>&nbsp;Y realmente quer\u00eda disfrutar de la vida y esperaba que esta se volviera cada vez menos placentera.&nbsp;<strong>Sospecho que elabor\u00f3 un c\u00e1lculo hed\u00f3nico de cu\u00e1ndo las cargas de la vida empezar\u00edan a superar los beneficios, y probablemente previ\u00f3 un declive muy pronunciado a principios de sus 90 a\u00f1os<\/strong>&#8230;&nbsp;<strong>Nunca he visto una muerte mejor planificada que la que Danny dise\u00f1\u00f3\u2019.<\/strong>&nbsp;Las reflexiones finales de Kahneman plantean profundas preguntas sobre c\u00f3mo debemos abordar la longevidad. Escribi\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>No es de extra\u00f1ar que algunos de los que me quieren hubieran preferido que esperara hasta que fuera evidente que mi vida no merece prolongarse. Pero&nbsp;<strong>tom\u00e9 mi decisi\u00f3n precisamente porque quer\u00eda evitar ese estado, aunque pareciera prematuro.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Kahneman ten\u00eda raz\u00f3n,&nbsp;<strong>corremos el riesgo de llegar a la vejez, con cuerpos y cerebros da\u00f1ados, por acumulaci\u00f3n de enfermedades, trastornos cognitivos, falta de memoria, depresi\u00f3n y cambios de personalidad.<\/strong>&nbsp;Estudios recientes como&nbsp;<strong>Uncovering narrative aging: an underlying neural mechanism compensated through spatial constructional ability<\/strong>, muestran de forma consistente que el cerebro de adultos mayores presenta&nbsp;<strong>menor modularidad y eficiencia<\/strong>, cambios que se asocian a la&nbsp;<em>degradaci\u00f3n cognitiva<\/em>&nbsp;que afectan funciones como la memoria de trabajo, la velocidad de procesamiento y la coordinaci\u00f3n motora. No obstante, el cerebro mayor muestra&nbsp;<strong>mecanismos compensatorios<\/strong>: por ejemplo, durante tareas cognitivas recluta otras regiones cerebrales para mantener el rendimiento. La&nbsp;<strong>\u2018reorganizaci\u00f3n de recursos cerebrales\u2019<\/strong>&nbsp;en personas mayores ayuda a suplir d\u00e9ficits cognitivos, similar a lo observado en etapas tempranas de Alzheimer.&nbsp;<strong>La plasticidad funcional permite cierto respaldo.<\/strong>&nbsp;El director cient\u00edfico del Instituto Allen para la Ciencia del Cerebro, Christof Koch y Lucia Melloni, investigadora del Instituto Max Planck, en la entrevista&nbsp;<strong>Accelerating Research on Consciousness&nbsp;<\/strong>para la fundaci\u00f3n Templeton subrayan que el envejecimiento del cerebro no implica solo declive, sino tambi\u00e9n&nbsp;<strong>adaptaci\u00f3n estrat\u00e9gica<\/strong>. La combinaci\u00f3n de reserva cognitiva, plasticidad neural y optimizaci\u00f3n de recursos cerebrales&nbsp;<strong>permite a los adultos mayores sobresalir en dominios como la sabidur\u00eda pr\u00e1ctica, la estabilidad emocional y el uso eficiente de conocimiento acumulado.<\/strong>&nbsp;\u00c1lvaro Pascual-Leone, profesor de neurolog\u00eda en la Escuela de Medicina de Harvard, junto a \u00c1lvaro Fern\u00e1ndez Ib\u00e1\u00f1ez y David Bartr\u00e9s-Faz en el libro&nbsp;<strong><em>El cerebro que cura<\/em><\/strong>, destacan la importancia de la&nbsp;<strong>nutrici\u00f3n, el sue\u00f1o y el ejercicio para envejecer bien<\/strong>. Argumentan que&nbsp;<strong>un cerebro sano promueve un cuerpo sano<\/strong>. La idea es que&nbsp;<strong>un cerebro sano es la base para un cuerpo saludable y una vida plena<\/strong>. Sin embargo, advierten:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Al avanzar en edad no debemos desear el cerebro de nuestra infancia o juventud, sino conseguir tener el cerebro mejor y m\u00e1s sano posible de la edad que tenemos.<\/strong>&nbsp;Yo recuerdo c\u00f3mo era a los dieciocho a\u00f1os y no quiero repetir muchas de las decisiones que tom\u00e9 entonces.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta advertencia es cada vez m\u00e1s pertinente. Seg\u00fan el informe&nbsp;<strong>Ageing: Science, Technology and Healthy Living<\/strong>, a mediados de este siglo, por primera vez en la historia de la humanidad los mayores de 60 a\u00f1os superar\u00e1n en n\u00famero a los menores de 18 a\u00f1os, y para el 2050, se espera que en Jap\u00f3n la poblaci\u00f3n de m\u00e1s de 65 a\u00f1os alcance a un 40 por ciento. El envejecimiento no es solo un desaf\u00edo biom\u00e9dico, sino una oportunidad donde ciencia, tecnolog\u00eda y pol\u00edticas p\u00fablicas permitan a las personas&nbsp;<strong>\u2018vivir m\u00e1s y mejor\u2019.&nbsp;<\/strong>Si se jubila a los 65 a\u00f1os, en el mejor de los casos es posible pensar que tendremos unos 20 a\u00f1os m\u00e1s para relajarnos y disfrutar. Pero&nbsp;<strong>\u00bfY si vivimos m\u00e1s tiempo? \u00bfY si vivimos otros 40 o 50 a\u00f1os?<\/strong>&nbsp;En 2008, una persona de 95 a\u00f1os public\u00f3 la siguiente carta en un diario de Corea:<\/p>\n\n\n\n<p>En mi juventud, dediqu\u00e9 cada esfuerzo a labrar un futuro s\u00f3lido.&nbsp;<strong>Mi dedicaci\u00f3n me granje\u00f3 reconocimiento y respeto, cimentando una carrera que me permiti\u00f3 retirarme a los 65 a\u00f1os con orgullo y seguridad.&nbsp;<\/strong>Sin embargo, tres d\u00e9cadas despu\u00e9s, al celebrar mi 95\u00ba cumplea\u00f1os, las l\u00e1grimas de arrepentimiento han empa\u00f1ado lo que alguna vez fue triunfo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los primeros 65 a\u00f1os fueron un legado de honor, pero los siguientes 30 se convirtieron en un desierto de amargura.<\/strong>&nbsp;Al jubilarme,&nbsp;<strong>asum\u00ed que mi vida \u00fatil hab\u00eda concluido y que los a\u00f1os restantes ser\u00edan solo un \u2018bono\u2019 sin prop\u00f3sito.<\/strong>&nbsp;Bajo esa premisa, me resign\u00e9 a esperar la muerte, sumido en una existencia vac\u00eda y desesperanzada.&nbsp;<strong>\u00a1Qu\u00e9 error colosal!<\/strong>&nbsp;Treinta a\u00f1os equivalen a un tercio de mi vida, tiempo suficiente para haber sembrado nuevos sue\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy, con una mente l\u00facida y la certeza de que a\u00fan podr\u00eda vivir 10 o 20 a\u00f1os m\u00e1s, comprendo que la vejez no es una prisi\u00f3n, sino un lienzo en blanco.&nbsp;<strong>El mayor error fue creer que era demasiado tarde para empezar.<\/strong>&nbsp;Por eso, hoy decido aprender un idioma extranjero, un anhelo postergado durante d\u00e9cadas.&nbsp;<strong>Mi motivaci\u00f3n es simple: cuando cumpla 105 a\u00f1os, no quiero mirar atr\u00e1s con el mismo remordimiento que hoy nubla mis 95.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Esta carta fue escrita por Seokgyu Kang, el fundador de la Universidad Hoseo de Corea. Luego de su reinvenci\u00f3n y con m\u00e1s de 100 a\u00f1os, segu\u00eda ense\u00f1ando y compartiendo su visi\u00f3n y experiencia acumulada en su larga vida; muri\u00f3 a los 103 a\u00f1os. Lynda Gratton y Andrew Scott en su libro&nbsp;<strong><em>The 100-Year Life<\/em><\/strong>&nbsp;argumentan que el modelo tradicional (educaci\u00f3n, trabajo, jubilaci\u00f3n) es insostenible en el actual contexto de longevidad extrema. En su lugar, proponen una vida con m\u00faltiples etapas, donde las personas reinventan sus carreras, toman pausas para reciclarse y equilibran trabajo, aprendizaje y ocio de forma din\u00e1mica.&nbsp;<strong>Pocas personas tienen metas o planes para sus vidas despu\u00e9s de los 70 u 80 a\u00f1os, m\u00e1s all\u00e1 de simplemente seguir vivos.<\/strong>&nbsp;Sin una preparaci\u00f3n individual y menos colectiva,&nbsp;<strong>estamos con 20 o 40 a\u00f1os de vida a la deriva, con impactos sociales y personales sin precedentes.<\/strong>&nbsp;La vida en etapas avanzadas ya es un problema existencial concreto para muchas personas y un desaf\u00edo pol\u00edtico y social que tendremos que abordar seriamente m\u00e1s temprano que tarde. Escriben:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo se pueden mantener y desarrollar activos productivos cuando la mayor parte de la educaci\u00f3n se imparte a los 20 a\u00f1os?<\/strong>&nbsp;\u00bfC\u00f3mo puede lo aprendido seguir siendo relevante durante&nbsp;<strong>los pr\u00f3ximos 60 a\u00f1os en un contexto de revoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica y transformaci\u00f3n industrial?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Si bien una vida laboral prolongada e ininterrumpida puede resolver el problema financiero, inevitablemente agotar\u00e1 otros activos importantes, como la salud y las relaciones. Casi medio siglo antes de la era cristiana, Cicer\u00f3n escribi\u00f3&nbsp;<strong><em>De senectute<\/em><\/strong>, una obra estructurada como un di\u00e1logo entre Cat\u00f3n el Viejo y dos j\u00f3venes. Dice:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Deseo que t\u00fa y yo mitiguemos este peso, com\u00fan: la inminente llegada de la vejez.&nbsp;<\/strong>Con toda seguridad s\u00e9 que t\u00fa, la vives con dignidad, y eres capaz de afrontar todos los problemas que conlleva.<\/p>\n\n\n\n<p>Cicer\u00f3n sosten\u00eda que&nbsp;<strong>la vejez por s\u00ed misma no supone nada m\u00e1s que la experiencia de haber vivido muchos a\u00f1os<\/strong>, pues&nbsp;<strong>todas las vidas, las m\u00e1s ilustres, las m\u00e1s humildes, las m\u00e1s f\u00e1ciles y las m\u00e1s dif\u00edciles o aparentemente injustas, son una experiencia \u00fanica de la cual se puede aprender<\/strong>. Cicer\u00f3n exalta&nbsp;<strong>la vejez, como un momento de creatividad fruct\u00edfera, si existe el inter\u00e9s y la disciplina por seguir aprendiendo y dando fruto:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>De manera tranquila, sosegada, pl\u00e1cida y soportable, como hemos o\u00eddo decir de&nbsp;<strong>Plat\u00f3n, quien muri\u00f3 a los 81 a\u00f1os, cuando escrib\u00eda un libro. Is\u00f3crates escribi\u00f3 a los 94 a\u00f1os el libro&nbsp;<\/strong>que titul\u00f3 Panatenaicos y se sabe que vivi\u00f3 un quinquenio m\u00e1s. Su maestro,&nbsp;<strong>Leontino Gorgias, cumpli\u00f3 107 a\u00f1os y nunca cej\u00f3 en su estudio ni en su trabajo.&nbsp;<\/strong>Cuando le preguntaron por qu\u00e9 quer\u00eda seguir viviendo, contest\u00f3:&nbsp;<strong>\u2018No tengo nada que reprochar a la vejez\u2019.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Todos envejecemos, es un proceso inexorable y es mejor prepararnos para hacerlo lo mejor posible.<\/strong>&nbsp;La ciencia y la medicina pueden ayudarnos y de hecho ya lo est\u00e1n haciendo. El organismo humano nace con una fecha de caducidad. Variable, pero caducidad al fin. Pero independiente del n\u00famero de a\u00f1os que sumemos, el desaf\u00edo es contar con un adecuado nivel de autonom\u00eda, maestr\u00eda y prop\u00f3sito. Pedro Olalla en su ensayo&nbsp;<strong>De senectute pol\u00edtica. Carta sin respuesta a Cicer\u00f3n<\/strong>, escribe:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Hemos de romper, la idea de que vejez es igual a decrepitud<\/strong>. No siempre lo es. [\u2026] La mayor longevidad no se traduce en un alargamiento de la decrepitud, de la decadencia, sino que&nbsp;<strong>se traduce en una expansi\u00f3n de la \u00e9poca de plenitud y mayor madurez.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A\u00fan no sabemos c\u00f3mo vivir bien durante tanto tiempo; los modelos a seguir para esta nueva condici\u00f3n son extra\u00f1os. Seguimos buscando entre las ideas que hemos heredado sobre la vejez y las posibilidades nuevas que surgen. Aunque todo confluye en ideas como reinventarse, recomenzar, reemprender, redirigir o renacer. El aumento de la longevidad ha sido lento, pero ha alcanzado un nivel que exige una redefinici\u00f3n fundamental de las instituciones sociales y financieras que lo sustentan.&nbsp;<strong>En un mundo donde vivir m\u00e1s no siempre equivale a vivir mejor, la decisi\u00f3n consciente y reflexiva de Kahneman es respetable. Sin embargo, para otros no es una opci\u00f3n v\u00e1lida o posible.<\/strong>&nbsp;Robert Marchand por su estatura (1,58 m), no pudo ser ciclista profesional en su juventud, as\u00ed que&nbsp;<strong>decidi\u00f3 retomar el deporte a los 68 a\u00f1os.&nbsp;<\/strong>A los 105 a\u00f1os, estableci\u00f3 un r\u00e9cord hist\u00f3rico al recorrer 22,547 km en una hora en el vel\u00f3dromo de Saint-Quentin-en-Yvelines, haza\u00f1a que llev\u00f3 a la Uni\u00f3n Ciclista Internacional a&nbsp;<strong>crear una categor\u00eda para mayores de 100 a\u00f1os<\/strong>. Marchand se\u00f1al\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>No estoy aqu\u00ed para ser campe\u00f3n. Estoy aqu\u00ed para demostrar que a los 105 a\u00f1os todav\u00eda se puede andar en bicicleta.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vivir es una interminable secuencia de toma de decisiones. 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