{"id":1309,"date":"2025-04-14T13:16:02","date_gmt":"2025-04-14T16:16:02","guid":{"rendered":"https:\/\/www.imagen.cl\/blog\/?p=1309"},"modified":"2025-04-14T13:16:02","modified_gmt":"2025-04-14T16:16:02","slug":"ciborgs-del-lenguaje","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/2025\/04\/14\/ciborgs-del-lenguaje\/","title":{"rendered":"C\u00edborgs del lenguaje"},"content":{"rendered":"\n<p>Hace miles de a\u00f1os creamos una tecnolog\u00eda a\u00fan no superada:&nbsp;<strong>el lenguaje<\/strong>. El lenguaje no es solo comunicaci\u00f3n trivial, sino una poderosa herramienta cognitiva que&nbsp;<strong>modifica la realidad que habitamos, influye en nuestras percepciones y define nuestros l\u00edmites.<\/strong>&nbsp;La cultura mapuche proporciona una perspectiva \u00fanica sobre el lenguaje. Ziley Mora, en su libro&nbsp;<strong>Zungun, Diccionario Mapuche<\/strong>, explica que en este idioma no existe una palabra espec\u00edfica que denote&nbsp;<strong>\u2018enfermedad\u2019<\/strong>. Esta ausencia no es accidental. Si no se tiene una palabra para&nbsp;<strong>enfermedad<\/strong>, la enfermedad en s\u00ed misma no puede existir. Hasta hace aproximadamente un siglo, en la Araucan\u00eda, las personas no fallec\u00edan debido a enfermedades como las conocemos hoy. Las causas de muerte se limitaban a vejez, heridas de guerra o maleficios. Los antiguos mapuche sosten\u00edan que&nbsp;<strong>\u2018los males que afectan a una persona son consecuencia de las palabras que quedan mal puestas en el alma\u2019<\/strong>&nbsp;y desv\u00edan la mente y sus pensamientos.&nbsp;<strong>Weza zungun<\/strong>&nbsp;se traduce como&nbsp;<strong><em>mala palabra<\/em><\/strong>, lo que es una forma de referirse a malas noticias o mensajes desafortunados que quedan&nbsp;<strong>\u2018adheridas\u2019<\/strong>&nbsp;en nuestro ser.&nbsp;<strong>Las palabras negativas tienen el potencial de da\u00f1ar<\/strong>. Por eso, la sabidur\u00eda ancestral mapuche enfatiza la importancia de no hablar de dolencias o males en el d\u00eda a d\u00eda. Esta tradici\u00f3n todav\u00eda est\u00e1 viva en la Araucan\u00eda, donde se aconseja evitar pronunciar malas palabras frente a ni\u00f1os, para no invocar estas realidades en sus mentes vulnerables. En la cosmovisi\u00f3n mapuche, hablar no es simplemente un acto de comunicaci\u00f3n;&nbsp;<strong>las palabras tienen el poder de convocar realidades<\/strong>. En el libro&nbsp;<strong>Palabras M\u00e1gicas para reencantar la tierra<\/strong>, Mora propone un retorno a lo sagrado mediante la reconexi\u00f3n con la naturaleza y las tradiciones, invitando a&nbsp;<strong>\u2018descolonizar el pensamiento\u2019<\/strong>&nbsp;y recuperar una visi\u00f3n pante\u00edsta del mundo, donde todos los elementos \u2014r\u00edos, monta\u00f1as, animales\u2014 poseen esp\u00edritu y conciencia. Escribe Mora:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u201cEl lenguaje tiene el poder de enfermar, pero tambi\u00e9n de sanar, porque somos lenguaje\u201d<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta&nbsp;<strong>\u2018filosof\u00eda perenne del lenguaje\u2019<\/strong>, tiene una traza de al menos 2.500 a\u00f1os de historia de m\u00edsticos, fil\u00f3sofos y psic\u00f3logos de diferentes culturas que afirman que el&nbsp;<strong>\u2018lenguaje interfiere y oscurece nuestra comprensi\u00f3n\u2019<\/strong>. As\u00ed, liberar nuestra mente del lenguaje a trav\u00e9s de pr\u00e1cticas y ritos era una utop\u00eda para disolver esta forma enga\u00f1osa de conciencia que confundimos con&nbsp;<strong>\u2018la realidad\u2019<\/strong>. El Tao Te Ching comienza con la frase&nbsp;<strong>\u2018El Tao [o Camino] que se puede expresar no es el Tao eterno\u2019<\/strong>. Luego Zhuang Zhou aclara:&nbsp;<strong>\u2018El Camino nunca ha conocido l\u00edmites&#8230; Pero debido a &#8216;esto&#8217;, llegaron a existir l\u00edmites\u2019<\/strong>. Es decir, las palabras categorizan, creando fronteras y divisiones artificiales que ocultan la realidad. El monje budista N\u0101g\u0101rjuna se\u00f1al\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u201cUn nombre\u2026 debido a la ausencia de sustancia intr\u00ednseca en las cosas, es insustancial y, por tanto, vac\u00edo&#8221;.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Esta idea del poder del lenguaje tambi\u00e9n aparece en la filosof\u00eda occidental. El fil\u00f3sofo austriaco Ludwig Wittgenstein dec\u00eda:&nbsp;<strong>\u2018los l\u00edmites de mi lenguaje significan los l\u00edmites de mi mundo\u2019<\/strong>. Demostr\u00f3 que el significado surge de su uso en contextos espec\u00edficos. As\u00ed, el lenguaje, y por ende nuestra comprensi\u00f3n de la realidad, es inherentemente social; est\u00e1 necesariamente limitada y&nbsp;<strong>moldeada por formas de expresi\u00f3n compartidas y p\u00fablicas, m\u00e1s que por la experiencia individual y aislada.<\/strong>&nbsp;Por su parte, el fil\u00f3sofo brit\u00e1nico J.L. Austin, sosten\u00eda que el lenguaje no es una herramienta pasiva ni un mero reflejo de la realidad. Para Austin, hablar no se limita a transmitir informaci\u00f3n: cada cosa que decimos o nos decimos es una acci\u00f3n que forja relaciones, crea compromisos y ejerce poder, transformando el mundo a trav\u00e9s de lo que denomin\u00f3&nbsp;<strong>\u2018actos del habla\u2019<\/strong>. En su libro&nbsp;<strong>C\u00f3mo hacer cosas con palabras<\/strong>, subray\u00f3 que las palabras no son&nbsp;<strong>\u2018hechos ni cosas inertes\u2019<\/strong>, sino&nbsp;<strong>\u2018instrumentos din\u00e1micos que moldean la realidad\u2019<\/strong>. Escribi\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c<strong>Necesitamos, por lo tanto, arrancarlas del mundo<\/strong>&#8230; para poder&nbsp;<strong>darnos cuenta de sus insuficiencias y arbitrariedades<\/strong>, y poder&nbsp;<strong>volver a mirar el mundo sin anteojeras\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Las intuiciones m\u00edsticas y filos\u00f3ficas encuentran respaldo en la neurociencia moderna. El neurocient\u00edfico Mariano Sigman, en su libro&nbsp;<strong>El poder de las palabras<em>,&nbsp;<\/em><\/strong>afirma que&nbsp;<strong>definir categor\u00edas y etiquetarlas mediante el lenguaje, permite expresar ideas complejas en palabras que cobran vida propia en otras mentes.<\/strong>&nbsp;Sin embargo, esto tiene un costo. Al reducir y proyectar detalles infinitos de una realidad an\u00e1loga en unas pocas categor\u00edas digitales perdemos resoluci\u00f3n<em>.<\/em><strong>\u2018Es como ver el mundo a trav\u00e9s de un filtro que granula la imagen en unos pocos pixeles\u2019.&nbsp;<\/strong>Rafael Yuste, director del Centro de Neurotecnolog\u00eda de la Universidad de Columbia, en su libro&nbsp;<strong>El cerebro, el teatro del mundo<\/strong>&nbsp;afirma que el cerebro no es un receptor pasivo de informaci\u00f3n, sino&nbsp;<strong>\u2018una m\u00e1quina de predicci\u00f3n del futuro\u2019<\/strong>. Se ocupa de generar modelos virtuales en nuestra mente que&nbsp;<strong>a menudo confundimos con \u2018la realidad\u2019.<\/strong>&nbsp;Nuestro cerebro no deja de proponer pensamientos sobre lo que sucedi\u00f3 o podr\u00eda suceder:advierte riesgos, imagina amenazas, rumia emociones y recuerdos.&nbsp;<strong>Nuestra mente construye ideas acerca de lo que enfocamos, usando recuerdos, planes futuros y condiciones presentes. En cuanto fijamos la atenci\u00f3n en algo, el resto del mundo desaparece de nuestro radar mental. La atenci\u00f3n es clave.<\/strong>&nbsp;Escribe Yuste:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u201cEl cerebro, hace dos cosas, m\u00e1s bien tres.<\/strong>&nbsp;Primero,&nbsp;<strong>construye un modelo del mundo<\/strong>, incluidos nosotros mismos. Despu\u00e9s,&nbsp;<strong>utiliza ese modelo para calcular el futuro<\/strong>&nbsp;y, al final,&nbsp;<strong>escoge un plan de acci\u00f3n<\/strong>&nbsp;que nos convenga\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Jeremy Skipper, profesor de Neurociencia Cognitiva en el University College de Londres, explica en su art\u00edculo&nbsp;<strong>Language creates an altered state of consciousness&nbsp;<\/strong>que el lenguaje moldea profundamente nuestros cerebros y, al estar continuamente inmersos en \u00e9l,&nbsp;<strong>vivimos en un<\/strong>&nbsp;<strong>estado de conciencia alterado ling\u00fc\u00edsticamente.<\/strong>&nbsp;Seg\u00fan Skipper, el lenguaje es una herramienta tan omnipresente y efectiva que nos ha convertido en verdaderos&nbsp;<strong>\u2018c\u00edborgs del lenguaje\u2019<\/strong>. Gracias a su capacidad para simplificar la complejidad del entorno mediante etiquetas, hemos potenciado nuestras habilidades para representar, aprender, almacenar y manejar informaci\u00f3n,&nbsp;<strong>permiti\u00e9ndonos dirigir la atenci\u00f3n y coordinar actividades.<\/strong>&nbsp;No obstante, estas poderosas ventajas evolutivas han generado en los humanos un&nbsp;<strong>\u2018t\u00fanel de realidad\u2019<\/strong>, en el que la riqueza y complejidad aut\u00e9ntica del mundo quedan oscurecidas, llev\u00e1ndonos a menudo a confundir&nbsp;<strong>\u2018el mapa con el territorio\u2019<\/strong>. Escribe Skipper:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl lenguaje no es simplemente una herramienta de comunicaci\u00f3n, sino un&nbsp;<strong>arquitecto fundamental de nuestra variedad humana de conciencia<\/strong>&nbsp;de orden superior.&nbsp;<strong>Impone restricciones categ\u00f3ricas que moldean la percepci\u00f3n, la cognici\u00f3n y la individualidad<\/strong>, creando una&nbsp;<strong>realidad estable que con demasiada frecuencia confundimos con la \u00fanica realidad\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Creemos que dominamos una lengua, pero es esa lengua la que nos domina.<\/strong>&nbsp;Nick Enfield, profesor de ling\u00fc\u00edstica en la Universidad de Sydney, en su libro&nbsp;<strong>Lenguaje versus realidad<\/strong>, afirma que cada vez que nombramos algo, dirigimos la atenci\u00f3n y limitamos las posibles interpretaciones alternativas, ejerciendo as\u00ed una forma de poder e influencia social. Creamos mundos diferentes usando vocabularios diferentes de una realidad que excede por mucho la capacidad de nuestros sentidos.&nbsp;<strong>Para Enfield el lenguaje es un cuchillo que usamos para cortar hechos.<\/strong>&nbsp;Y como cualquier cuchillo, puede ser a la vez&nbsp;<strong>destructor y creador<em>.<\/em><\/strong>&nbsp;Una de las propiedades m\u00e1s peligrosas del lenguaje es que&nbsp;<strong>nos permite decir cosas que no son ciertas.<\/strong>&nbsp;El peligro no es s\u00f3lo que la gente pueda ser enga\u00f1ada, sino que&nbsp;<strong>la falsedad se difunde mucho m\u00e1s r\u00e1pido y puede ser m\u00e1s eficaz que la verdad.&nbsp;<\/strong>Enfield escribe:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa forma en que describimos las cosas afecta c\u00f3mo las vemos.&nbsp;<strong>Pero peor a\u00fan, las palabras, al dirigir la atenci\u00f3n, pueden actuar como interruptores de la mente, limitando una comprensi\u00f3n m\u00e1s amplia de una situaci\u00f3n\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Cada palabra o gesto no est\u00e1 relacionado con algo exterior a nosotros, sino con nuestro interior. Son nuestras acciones y las emociones que est\u00e1n en su base, las que especifican y dan a nuestras palabras su significado particular.&nbsp;<strong>Aunque todos podamos compartir una misma base biol\u00f3gica<\/strong>,&nbsp;<strong>la forma en que construimos significados difiere en cada uno de nosotros.El lenguaje act\u00faa como medio para moldear y modificar nuestras percepciones.<\/strong>&nbsp;<strong>Somos, en esencia, el resultado de las narraciones que nos contamos a nosotros mismos y las que compartimos con otros.<\/strong>&nbsp;Nuestra interpretaci\u00f3n de la realidad necesita una revisi\u00f3n constante. En lugar de verla como un escenario externo fijo en el que se desarrollan los acontecimientos, deber\u00edamos considerarla como una&nbsp;<strong>interacci\u00f3n din\u00e1mica entre observadores y su entorno<em>.<\/em><\/strong>&nbsp;La realidad, desde este punto de vista, no reside ah\u00ed fuera, independientemente de nosotros. M\u00e1s bien,&nbsp;<strong>la realidad son nuestras interacciones con el mundo, moldeadas y definidas por nuestras sensaciones, emociones y pensamientos<em>.&nbsp;<\/em><\/strong>Las palabras poseen una dualidad:&nbsp;<strong>pueden herir o pueden sanar y transformar.<\/strong>&nbsp;Al reconocer y resignificar nuestros relatos personales desde una perspectiva m\u00e1s amplia y compasiva,&nbsp;<strong>tenemos la oportunidad de sanar profundas heridas y nos ofrece la oportunidad de crear una fuente de energ\u00eda para extraer esperanza y entusiasmo en el presente y futuro.<\/strong>&nbsp;Es esencial revisar lo que decimos y nos decimos seleccionando cuidadosamente&nbsp;<strong>buenas<\/strong><strong>&nbsp;palabras<\/strong>. Escribe Skipper:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u201cEn \u00faltimo t\u00e9rmino, el lenguaje es al mismo tiempo un enriquecimiento y una limitaci\u00f3n,<\/strong>&nbsp;un arma de doble filo que estructura el pensamiento mientras que al mismo tiempo oscurece otros modos de ser.&nbsp;<strong>Comprenderlo y liberarse estrat\u00e9gicamente de su dominio puede no solo refinar nuestra comprensi\u00f3n de los estados alterados, sino tambi\u00e9n ampliar los horizontes de la propia conciencia\u201d.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace miles de a\u00f1os creamos una tecnolog\u00eda a\u00fan no superada:&nbsp;el lenguaje. El lenguaje no es solo comunicaci\u00f3n trivial, sino una poderosa herramienta cognitiva que&nbsp;modifica la realidad que habitamos, influye en nuestras percepciones y define nuestros l\u00edmites.&nbsp;La cultura mapuche proporciona una perspectiva \u00fanica sobre el lenguaje. 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