{"id":1251,"date":"2025-01-27T15:20:02","date_gmt":"2025-01-27T18:20:02","guid":{"rendered":"https:\/\/www.imagen.cl\/blog\/?p=1251"},"modified":"2025-01-27T15:20:02","modified_gmt":"2025-01-27T18:20:02","slug":"llave-para-escapar","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/2025\/01\/27\/llave-para-escapar\/","title":{"rendered":"Llave para escapar"},"content":{"rendered":"\n<p><a>Un antiguo relato suf\u00ed cuenta que&nbsp;<strong>un herrero fue encarcelado injustamente.<\/strong>&nbsp;Su mujer le confeccion\u00f3 una alfombra para que realizara sus oraciones y se la llev\u00f3 a la c\u00e1rcel. El herrero la utilizaba diariamente para su ritual, hasta que&nbsp;<strong>un d\u00eda se dio cuenta de que en la alfombra estaba tejido el dise\u00f1o de la cerradura de su celda.<\/strong>&nbsp;Hizo un trato con los carceleros para que le facilitaran herramientas con las cuales fabricar objetos que ellos luego vender\u00edan con beneficio. Usando esas mismas herramientas,&nbsp;<strong>confeccion\u00f3 una llave y un d\u00eda se fug\u00f3.<\/strong>&nbsp;Como todo cuento suf\u00ed, encierra muchas ense\u00f1anzas:&nbsp;<strong>comprender el dise\u00f1o de la cerradura que nos mantiene presos puede ayudarnos a confeccionar la llave para escapar.<\/strong><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Nuestra mente es la base de todo lo que experimentamos y hacemos, y determina la calidad de nuestra experiencia vital. Sin embargo, a\u00fan no entendemos del todo c\u00f3mo funciona. Immanuel Kant, en su obra&nbsp;<strong><em>Cr\u00edtica de la raz\u00f3n pura<\/em><\/strong>, escribi\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u201cLas cosas que vemos no son de por s\u00ed como las vemos<\/strong>\u2026 El c\u00f3mo son los objetos en s\u00ed mismos, independientemente de la receptividad de nuestros sentidos, nos es completamente desconocido.&nbsp;<strong>Solo conocemos nuestra forma de percibirlos\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El fil\u00f3sofo franc\u00e9s Antoine Fabre d\u2019Olivet public\u00f3 en 1824&nbsp;<strong><em>Histoire philosophique du genre humain, ou l\u2019homme<\/em><\/strong>. En esta obra present\u00f3 un marco filos\u00f3fico que consolidaba lo conocido sobre la evoluci\u00f3n y constituci\u00f3n del hombre. Escribi\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u201cEl hombre pertenece a una triple naturaleza; por tanto, puede vivir una triple vida: instintiva, emocional o intelectual.&nbsp;<\/strong>Cuando se desarrollan estas tres vidas, se mezclan en&nbsp;<strong>una cuarta que es la vida individual y volitiva<\/strong>&nbsp;de este ser maravilloso cuya fuente inmortal est\u00e1 en la vida y la voluntad divina\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>D\u2019Olivet propuso un modelo conceptual de la naturaleza humana representado por esferas conectadas:&nbsp;<strong>una esfera inferior, la vida instintiva<\/strong>, relacionada con sensaciones y deseos;&nbsp;<strong>una esfera central, la vida emocional<\/strong>, donde surgen sentimientos y pasiones; y&nbsp;<strong>una esfera superior, la vida intelectual<\/strong>, de donde provienen los pensamientos e inspiraciones. La interacci\u00f3n de estas tres esferas interiores daba forma a una esfera exterior \u2014<strong>la del potencial humano<\/strong>\u2014, en la que surgen la&nbsp;<strong>determinaci\u00f3n y la voluntad.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan d\u2019Olivet, nuestra existencia est\u00e1 permanentemente sacudida por el&nbsp;<strong>giro y el contragiro de las tres esferas internas, incoherencias que experimentamos como inquietudes.<\/strong>&nbsp;Sin embargo, la soluci\u00f3n a nuestros conflictos ser\u00eda desarrollar esa esfera de la voluntad y determinaci\u00f3n que se expresa en la acci\u00f3n. La&nbsp;<strong>\u2018determinaci\u00f3n consciente\u2019<\/strong>&nbsp;permite modificar lo existente, crear nuevas oportunidades y evolucionar. D\u2019Olivet escribi\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u201cDespu\u00e9s de haber trazado este r\u00e1pido resumen de la constituci\u00f3n intelectual y metaf\u00edsica del hombre<\/strong>, no es necesario, creo, decir que solo est\u00e1 esbozado y que&nbsp;<strong>exige, por parte de quien quiera captarlo en su totalidad o en sus detalles, realizar un profundo estudio\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ciento sesenta a\u00f1os despu\u00e9s, en 1983, el fil\u00f3sofo y ling\u00fcista Jerry Fodor, en su ensayo&nbsp;<strong><em>The Modularity of Mind<\/em><\/strong>, propuso que nuestra mente no es un bloque \u00fanico, sino que est\u00e1 formada por un conjunto de m\u00f3dulos especializados en el procesamiento de ciertos tipos de informaci\u00f3n.&nbsp;<strong>Estos m\u00f3dulos son r\u00e1pidos, autom\u00e1ticos y en gran medida inconscientes.<\/strong>&nbsp;Sin embargo,&nbsp;<strong>por encima de ellos existir\u00eda un sistema central que integra la informaci\u00f3n y permite el razonamiento complejo y la formaci\u00f3n de creencias.<\/strong>&nbsp;Este dise\u00f1o ofrece grandes ventajas porque percibimos la realidad desde diferentes perspectivas, pero tambi\u00e9n con frecuencia genera conflictos, pues&nbsp;<strong>cada m\u00f3dulo opera con reglas y objetivos distintos.<\/strong>&nbsp;El trabajo de Fodor sent\u00f3 las bases para gran parte de la filosof\u00eda de la mente y la ciencia cognitiva contempor\u00e1neas, sirviendo de referencia para debatir&nbsp;<strong>c\u00f3mo representamos internamente el mundo y c\u00f3mo la estructura de la mente influye en nuestra capacidad de pensar y comunicarnos.<\/strong>&nbsp;Fodor escribe:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u201cHay una brecha entre la mente y el mundo y<\/strong>&nbsp;(hasta donde todos saben) es necesario plantear&nbsp;<strong>representaciones internas si se quiere tener la esperanza de superarla. Tenga cuidado con la brecha.<\/strong>&nbsp;<strong>Si no lo hace, se arrepentir\u00e1\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El reconocido neurocient\u00edfico Antonio Damasio, en su reciente libro&nbsp;<strong><em>Feeling &amp; Knowing<\/em><\/strong>, mapea nuestra historia evolutiva de cuatro mil millones de a\u00f1os como organismos vivos en tres etapas:&nbsp;<strong>ser, sentir y conocer.<\/strong>&nbsp;Nuestros abuelos m\u00e1s lejanos, las bacterias, ya eran capaces de reaccionar al medio ambiente, de percibir su entorno y decidir si quedarse o no en un lugar.&nbsp;<strong>Todos los organismos vivos discriminan las condiciones m\u00e1s favorables para su supervivencia.<\/strong>&nbsp;Sobre ese sustrato fuimos evolucionando.&nbsp;<strong>Cada nuevo nivel evolutivo incorpor\u00f3 nuevas funciones que act\u00faan y modulan las anteriores.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El placer y el dolor que sentimos comienzan con las mol\u00e9culas y receptores de nuestras c\u00e9lulas, cuyas acciones transforman los tejidos, \u00f3rganos y sistemas de nuestro organismo.&nbsp;<strong>Nuestro cuerpo y sistema nervioso interact\u00faan permanentemente.&nbsp;<\/strong>Una respuesta emotiva, como el miedo o la alegr\u00eda, impone cambios en alguna v\u00edscera y genera, como resultado, una nueva serie de estados corporales y un nuevo conjunto de asociaciones entre la mente y el cuerpo<strong>. Las respuestas emotivas alteran nuestra homeostasis y, en consecuencia, nuestros sentimientos.<\/strong>&nbsp;Damasio escribe:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u201cLa mente, basada en la cartograf\u00eda de patrones multidimensionales y accesibles, fue un poderoso avance que permiti\u00f3 producir, simult\u00e1neamente, im\u00e1genes del exterior y del interior de los organismos.<\/strong>&nbsp;Las im\u00e1genes externas les sirvieron de gu\u00eda para desenvolverse con \u00e9xito en su entorno, mientras que los sentimientos, los procesos h\u00edbridos e interactivos de su interior, mentales y f\u00edsicos a la vez, pasaron a ser, a partir de la aparici\u00f3n de los sistemas nerviosos \u2014hace apenas quinientos millones de a\u00f1os\u2014, los mayores instigadores de acciones adaptativas y creativas que han existido jam\u00e1s.&nbsp;<strong>Ofrecieron a los animales que los albergaban su orientaci\u00f3n e incentivos, y tambi\u00e9n fundaron la consciencia\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El neurocient\u00edfico Ignacio Morgado, en su libro&nbsp;<strong><em>Los sentidos<\/em><\/strong>, explica que, como consecuencia de nuestra historia evolutiva, tenemos tres cerebros:<\/p>\n\n\n\n<ul>\n<li><strong>Cerebro instintivo<\/strong>: los primeros cerebros, que se formaron en los reptiles, conten\u00edan circuitos neuronales organizados para&nbsp;<strong>controlar el metabolismo y las funciones vitales b\u00e1sicas.<\/strong><\/li>\n\n\n\n<li><strong>Cerebro emocional<\/strong>: con la aparici\u00f3n de los mam\u00edferos, surgieron nuevos circuitos capaces de&nbsp;<strong>emitir respuestas emocionales<\/strong>&nbsp;y almacenar informaci\u00f3n relacionada con&nbsp;<strong>experiencias pasadas<\/strong>. Estos nuevos circuitos se acoplaron al cerebro instintivo.<\/li>\n\n\n\n<li><strong>Cerebro racional<\/strong>: por \u00faltimo, en los hom\u00ednidos,&nbsp;<strong>el l\u00f3bulo frontal creci\u00f3 y se especializ\u00f3 en el razonamiento<\/strong>, la resoluci\u00f3n de problemas, la toma de decisiones y la direcci\u00f3n del comportamiento integrado.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>As\u00ed se complet\u00f3 la tr\u00edada que nos convierte en&nbsp;<strong>seres a la vez instintivos, emocionales y racionales<\/strong>. Dado que la evoluci\u00f3n es conservadora, ninguno de estos tres cerebros se qued\u00f3 atr\u00e1s; trabajan juntos.&nbsp;<strong>El cerebro instintivo percibe el bienestar o malestar f\u00edsico con sensaciones de placer o dolor, el cerebro emocional lo experimenta como confianza o miedo y el cerebro racional lo interpreta como verdad o error.<\/strong>&nbsp;Son tres lenguajes y tres niveles de abstracci\u00f3n en tres cerebros que, con sus respectivos deseos, pasiones e intuiciones, interact\u00faan y se retroalimentan para dar forma a nuestra felicidad y sufrimiento. En palabras de Damasio:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u201cLa clave de la consciencia reside en el contenido de las im\u00e1genes que la hacen posible.<\/strong>&nbsp;Reside en el conocimiento que ese contenido proporciona de manera natural.<strong>&nbsp;Lo \u00fanico que las im\u00e1genes necesitan es ser informativas<\/strong>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El neurobi\u00f3logo Rafael Yuste, director del Centro de Neurotecnolog\u00eda de la Universidad de Columbia, ha centrado su trabajo en descifrar c\u00f3mo funciona la conciencia y c\u00f3mo se forman los recuerdos. En una reciente entrevista con Manuel Ansede, publicada en&nbsp;<strong><em>El Pa\u00eds<\/em><\/strong>, se\u00f1al\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u201cLlevamos 100 a\u00f1os destripando las mol\u00e9culas y las c\u00e9lulas que hay en el cerebro<\/strong>, pero lo que a\u00fan no hemos hecho es&nbsp;<strong>juntar todas las piezas de ese rompecabezas\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En su libro&nbsp;<strong><em>El cerebro, el teatro del mundo<\/em><\/strong>, Yuste propone que el cerebro no es simplemente un receptor pasivo de informaci\u00f3n exterior, sino que act\u00faa como un&nbsp;<strong>generador activo de realidades virtuales.<\/strong>&nbsp;Estas realidades virtuales son construcciones internas que el cerebro crea a partir de la informaci\u00f3n que recibe de los sentidos, pero tambi\u00e9n de sus propios procesos internos, como la memoria y la imaginaci\u00f3n. De este modo,&nbsp;<strong>nuestra experiencia subjetiva del mundo \u2014lo que percibimos y c\u00f3mo lo interpretamos\u2014 est\u00e1 determinada por esas realidades virtuales que crea nuestro cerebro.<\/strong>&nbsp;Escribe:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u201cEl cerebro es una m\u00e1quina de predicci\u00f3n del futuro, y lo hace utilizando redes neuronales para generar un modelo del mundo, como si fuese un modelo de realidad virtual.<\/strong>&nbsp;Es decir, dentro del cerebro, apretamos el bot\u00f3n de avance r\u00e1pido para adelantarnos a los acontecimientos, imaginar lo que va a ocurrir y escoger as\u00ed un comportamiento \u00f3ptimo para tener m\u00e1s opciones de sobrevivir. Es un proceso de predicci\u00f3n y acci\u00f3n. Se predice primero y despu\u00e9s se act\u00faa\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta capacidad de predicci\u00f3n es fundamental para la supervivencia, pues nos permite adaptarnos al entorno y responder de forma eficiente a los est\u00edmulos. As\u00ed,&nbsp;<strong>el cerebro se concibe como un sistema complejo que crea activamente nuestra realidad subjetiva, una especie de representaci\u00f3n teatral interna en la que las redes neuronales son los actores principales.<\/strong>&nbsp;La idea es que no vivimos en la realidad tal como es, sino en un modelo del mundo creado por nuestra mente y que funciona tambi\u00e9n como un aparato predictivo con el que tratamos de anticipar lo que va a suceder. En sus palabras:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u201cEl teatro de la mente que tenemos en la cabeza es un modelo fant\u00e1stico de la realidad.<\/strong>&nbsp;De hecho, es un modelo tan bueno que lo confundimos con la realidad y nos creemos a pies juntillas que vivimos en ella.&nbsp;<strong>Solamente algunas veces nos damos cuenta de que no es la realidad\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Dado que&nbsp;<strong>los pensamientos son propuestos por el cerebro<\/strong>&nbsp;para vivir una situaci\u00f3n de vida, y que la personalidad est\u00e1 relacionada con los pensamientos pasados y futuros,&nbsp;<strong>la personalidad tambi\u00e9n puede entenderse como una propuesta<\/strong>,&nbsp;<strong>un punto de partida para relacionarnos con el mundo, y no como una imposici\u00f3n.<\/strong>&nbsp;El director del Instituto de Neurociencia Avanzada de Barcelona, David del Rosario, en su ensayo&nbsp;<strong><em>El libro que tu cerebro no quiere leer<\/em><\/strong>, escribe:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u201cEl pensamiento es cosa del cerebro, la emoci\u00f3n del cuerpo&nbsp;<\/strong>y la atenci\u00f3n\u2026&nbsp;<strong>\u00a1La atenci\u00f3n es cosa nuestra!<\/strong>&nbsp;Ser humano no consiste en cambiar las cosas que pensamos.&nbsp;<strong>Ser humano consiste en decidir si las propuestas neuronales son \u00fatiles o no\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Del Rosario explica que el ser humano es el \u00fanico capaz de preocuparse por cosas que no han ocurrido y puede que nunca ocurran.&nbsp;<strong>Nuestro sistema nervioso construye pensamientos acerca de aquello en su foco de atenci\u00f3n, sirvi\u00e9ndose de recuerdos, planes futuros y condiciones presentes.<\/strong>&nbsp;<strong>As\u00ed como la funci\u00f3n del coraz\u00f3n es bombear sangre y la de los pulmones es intercambiar aire, la funci\u00f3n de nuestra mente es proponernos pensamientos.<\/strong>&nbsp;Del Rosario escribe:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u201cUn sistema nervioso sano analiza y simplifica el entorno para inventar una versi\u00f3n adaptada al presente de aquellos pensamientos m\u00e1s usados en situaciones pasadas similares.<\/strong>&nbsp;Este es su principal criterio de selecci\u00f3n\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Los recuerdos que no se usan se olvidan. Un recuerdo, una creencia o una proyecci\u00f3n futura son formas de pensamiento. Poco importa si apuntan al pasado, al futuro o si les damos la condici\u00f3n de realidades: siguen siendo propuestas o posibilidades. Frente a cada historia que nos plantee nuestra mente, conviene preguntarnos:&nbsp;<strong>\u2018\u00bfEste pensamiento es eficaz o ineficaz para abordar esta situaci\u00f3n?\u2019<\/strong>&nbsp;La experiencia en s\u00ed misma no cambia tanto, pero s\u00ed cambia dr\u00e1sticamente nuestra relaci\u00f3n con ella. Del Rosario afirma:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u201cLa verdadera inteligencia nada tiene que ver con la capacidad de resolver problemas o conectar conceptos<\/strong>, sino m\u00e1s bien con&nbsp;<strong>la capacidad de seleccionar las ideas m\u00e1s \u00fatiles en cada situaci\u00f3n de vida\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La historia del herrero nos ense\u00f1a que, para escapar de nuestra c\u00e1rcel, debemos comprender el dise\u00f1o de aquello que nos encierra. As\u00ed como la alfombra de plegarias, la ciencia y la filosof\u00eda intentan aportar mayor claridad sobre el funcionamiento de nuestra mente.&nbsp;<strong>Nuestra mente construye pensamientos acerca de aquello que se encuentra en el foco de atenci\u00f3n<\/strong>&nbsp;haciendo uso de recuerdos, planes futuros y condiciones presentes.&nbsp;<strong>Cada vez que ponemos la atenci\u00f3n en algo, el resto del mundo desaparece para nuestro cerebro. La atenci\u00f3n es la clave.<\/strong>&nbsp;De la misma manera que el herrero, con la informaci\u00f3n recibida, es necesario dise\u00f1ar un plan, reunir recursos y pasar a la acci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Matthieu Ricard, en su libro&nbsp;<strong><em>The Quantum and the Lotus<\/em><\/strong>, cita a David Bohm \u2014el f\u00edsico que trabaj\u00f3 con Einstein y que m\u00e1s tarde escribi\u00f3 varios libros junto a Krishnamurti\u2014:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u201cLa realidad es lo que tomamos como verdad. Lo que tomamos como verdad es lo que creemos.<\/strong>&nbsp;Lo que creemos est\u00e1 basado en nuestras percepciones.&nbsp;<strong>Lo que percibimos depende de lo que estamos buscando.&nbsp;<\/strong>Lo que estamos buscando depende de lo que pensamos. Lo que pensamos depende de lo que percibimos. Lo que percibimos determina lo que creemos. Lo que creemos determina lo que tomamos como verdad.&nbsp;<strong>Lo que tomamos como verdad es nuestra realidad\u201d.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un antiguo relato suf\u00ed cuenta que&nbsp;un herrero fue encarcelado injustamente.&nbsp;Su mujer le confeccion\u00f3 una alfombra para que realizara sus oraciones y se la llev\u00f3 a la c\u00e1rcel. 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