{"id":1171,"date":"2024-09-30T11:30:30","date_gmt":"2024-09-30T14:30:30","guid":{"rendered":"https:\/\/www.imagen.cl\/blog\/?p=1171"},"modified":"2024-09-30T11:30:30","modified_gmt":"2024-09-30T14:30:30","slug":"aligerar-la-carga","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/2024\/09\/30\/aligerar-la-carga\/","title":{"rendered":"Aligerar la carga"},"content":{"rendered":"\n<p>Richard Leider en su libro&nbsp;<strong><em>Repacking Your Bags<\/em>,<\/strong>&nbsp;cuenta que, para una caminata en Tanzania, decidi\u00f3 llevar una mochila nueva. Era un modelo ultraligero de alta tecnolog\u00eda, y la llen\u00f3 de todas las cosas que imagin\u00f3 necesarias para un viaje seguro. Mientras caminaban, Koyie, su gu\u00eda mas\u00e1i, no paraba de mirar la mochila. Luego de unas horas de caminata, ambos comenzaron a hablar sobre la mochila y Koyie expres\u00f3 su entusiasmo por ver su contenido. Leider relata:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cOrgullosamente, empec\u00e9 a mostrarle todo lo que llevaba en mi mochila.<\/em><\/strong><em>&nbsp;Utensilios para comer, dispositivos de corte, herramientas de excavaci\u00f3n. Buscadores de direcci\u00f3n, observadores de estrellas, lectores de mapas. Cosas para escribir. Una muda. Suministros m\u00e9dicos, remedios y curas. Bolsas impermeables.&nbsp;<strong>\u00a1Cosas asombrosas!<\/strong>&nbsp;<strong>Cuando finalmente saqu\u00e9 todo de la mochila y las puse sobre una piedra, me sent\u00ed muy satisfecho con mi equipaje y mir\u00e9 a Koyie para evaluar su reacci\u00f3n.<\/strong>&nbsp;Parec\u00eda divertido, pero guardaba silencio.&nbsp;<strong>Finalmente, despu\u00e9s de varios minutos de mirar todo, Koyie me mir\u00f3 y me pregunt\u00f3 en forma simple, pero con intensidad:<\/strong>&nbsp;<strong>\u00bfTodo esto te hace feliz?\u201d.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>La pregunta de Koyie, remeci\u00f3 a Leider en sus valores m\u00e1s profundos y lo hizo pensar en todo lo que estaba cargando. Pens\u00f3 no solo en lo que llevaba para el viaje, sino a lo largo de su vida.<\/em><\/strong>&nbsp;Algunas cosas lo hab\u00edan hecho feliz, pero muchas otras no, al menos no de forma que tuviera sentido arrastrarlas por tanto tiempo. En sus palabras:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cComo resultado de esta experiencia comenc\u00e9 a&nbsp;<strong>rearmar mis pensamientos y sentimientos acerca de c\u00f3mo<\/strong>&nbsp;<strong>aligerar la carga de mi vida\u201d.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La vida es un viaje y la experiencia en el camino est\u00e1 indisolublemente ligada al equipaje emocional, intelectual y f\u00edsico que llevamos. T.S. Eliot en&nbsp;<strong><em>Choruses from The Rock&nbsp;<\/em><\/strong>plante\u00f3 la pregunta:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201c\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la vida que hemos perdido en vivir?,<\/em><\/strong><em>&nbsp;\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la sabidur\u00eda que hemos perdido en el conocimiento?, \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el conocimiento que hemos perdido en la informaci\u00f3n?\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Greg McKeown en su libro&nbsp;<strong><em>Essentialism: The Disciplined Pursuit of Less<\/em><\/strong>, propone la idea de&nbsp;<strong><em>vivir por dise\u00f1o<\/em><\/strong>, no por defecto. Insiste en distinguir deliberadamente los&nbsp;<strong><em>pocos vitales y eliminar los muchos triviales<\/em><\/strong>, abrazar el enfoque de&nbsp;<strong><em>menos pero mejor<\/em><\/strong>. En sus palabras:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cNo se trata de hacer m\u00e1s en menos tiempo. No se trata de hacer menos. Se trata de hacer s\u00f3lo las cosas correctas.<\/em><\/strong><em>&nbsp;Se trata de desafiar la suposici\u00f3n central de&nbsp;<strong>&#8216;podemos tenerlo todo&#8217;<\/strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>&#8216;tengo que hacer todo&#8217;<\/strong>&nbsp;y reemplazarla con la b\u00fasqueda de&nbsp;<strong>&#8216;lo correcto, de la manera correcta, en el momento correcto&#8217;<\/strong>. Se trata de&nbsp;<strong>recuperar el control de nuestras propias elecciones sobre d\u00f3nde gastar nuestro tiempo y energ\u00edas en lugar de dar a otros un permiso impl\u00edcito para que elijan por nosotros\u201d.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El t\u00e9rmino&nbsp;<strong><em>esencialismo<\/em><\/strong>&nbsp;tiene varios significados. Seg\u00fan la&nbsp;<strong><em>Enciclopedia de Filosof\u00eda de Stanford<\/em><\/strong>, la palabra&nbsp;<strong><em>\u2018esencia\u2019<\/em><\/strong>&nbsp;se remonta a Plat\u00f3n cuando la caracteriz\u00f3 como una&nbsp;<strong>\u2018<em>forma ideal\u2019<\/em><\/strong>. Una propiedad esencial de un objeto es una propiedad que&nbsp;<strong><em>debe tener<\/em><\/strong>, mientras que una propiedad accidental de un objeto es una que tiene pero que&nbsp;<strong><em>podr\u00eda ser eliminada<\/em><\/strong>. McKeown propone adoptar esta mentalidad en nuestra vida, para lo cual necesitamos reforzar tres conceptos b\u00e1sicos:<\/p>\n\n\n\n<ul>\n<li><strong>Recuperar la capacidad de elegir:&nbsp;<\/strong>Es frecuente considerar que tenemos que atender a todas las peticiones, planes, compromisos, obligaciones familiares y con los amigos, adem\u00e1s de leer y responder a todos los mensajes de texto, correos electr\u00f3nicos, reuniones y notificaciones que recibimos. Tratar estas opciones como ineludibles e imperativas, estimula un estado de&nbsp;<strong><em>reactividad impotente<\/em><\/strong>. Recuperar la consciencia que tenemos el poder de elecci\u00f3n, implica tambi\u00e9n hacernos responsables de lo que hacemos y los resultados que buscamos.&nbsp;<strong><em>No podemos controlar los eventos y circunstancias, pero siempre podemos elegir c\u00f3mo responder.<\/em><\/strong>&nbsp;En palabras de McKeown:<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cCuando olvidamos nuestra capacidad de elegir, aprendemos a ser indefensos.<\/em><\/strong><em>&nbsp;Poco a poco permitimos que nos quiten nuestro poder, hasta que&nbsp;<strong>terminamos convirti\u00e9ndonos en una funci\u00f3n de las elecciones de otras personas, o incluso en una funci\u00f3n de nuestras elecciones pasadas\u201d.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<ul>\n<li><strong>Casi todo es ruido:&nbsp;<\/strong>\u00bfQu\u00e9 me apasiona profundamente?, \u00bfPara qu\u00e9 tengo un talento especial? \u00bfC\u00f3mo puedo aportar a una causa significativa? Hay muchas m\u00e1s oportunidades en el mundo que el tiempo y los recursos con que contamos.&nbsp;<strong><em>Clarificar nuestro prop\u00f3sito y valores fundamentales, permite filtrar y seleccionar las m\u00faltiples opciones disponibles.&nbsp;<\/em><\/strong>Muchas cosas pueden ser buenas o incluso muy buenas, pero la mayor\u00eda son triviales y&nbsp;<strong><em>muy pocas son significativamente vitales para alcanzar el prop\u00f3sito que realmente nos importa.<\/em><\/strong>&nbsp;En palabras de McKeown:<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cS\u00f3lo cuando te das permiso de dejar de hacerlo todo, de dejar de decirles que s\u00ed a todos,<\/em><\/strong><em>&nbsp;puedes hacer tu mayor contribuci\u00f3n a las cosas que&nbsp;<strong>realmente importan\u201d.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<ul>\n<li><strong>No podemos tenerlo todo<em>:&nbsp;<\/em><\/strong>El deseo de quererlo todo es una tentaci\u00f3n seductora que conduce a costosos autoenga\u00f1os. Decidir a d\u00f3nde vamos y qu\u00e9 es lo m\u00e1s importante considerando nuestras capacidades y limitaciones, implica renunciar a otras opciones. Requiere definir&nbsp;<strong><em>que no vamos a hacer<\/em><\/strong>&nbsp;y&nbsp;<strong><em>d\u00f3nde no vale la pena ir.<\/em><\/strong>&nbsp;Debemos estar dispuestos a&nbsp;<strong><em>dejar ir opciones, por muy atractivas que parezcan<\/em><\/strong>.&nbsp;<strong><em>Pagar el precio de elegir lo que realmente nos importa. Aceptar la responsabilidad de vivir en coherencia con nuestro prop\u00f3sito y valores.<\/em><\/strong>&nbsp;Renunciar a opciones implica decidir:&nbsp;<strong><em>\u00bfCu\u00e1l es el problema del que si me voy a hacer cargo?<\/em><\/strong>&nbsp;En palabras de McKeown:<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cPara discernir lo que es verdaderamente esencial necesitamos espacio para pensar, tiempo para mirar y escuchar,<\/em><\/strong><em>&nbsp;permiso para jugar, sabidur\u00eda para dormir y disciplina para aplicar criterios altamente selectivos a las elecciones que hacemos\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Bajo el genio de Pablo Picasso, el toro, se transform\u00f3 en lienzo, dibujo y cer\u00e1mica.&nbsp;<strong><em>\u2018El toro soy yo\u2019<\/em><\/strong>, afirmaba el artista. El toro era su&nbsp;<strong><em>\u2018alter ego\u2019.&nbsp;<\/em><\/strong>Will Gompertz en su libro&nbsp;<strong><em>Think Like an Artist<\/em><\/strong>, describe el proceso de c\u00f3mo Pablo Picasso dio forma a su famosa serie de litograf\u00edas tituladas colectivamente&nbsp;<strong>\u2018<em>El toro\u2019<\/em><\/strong>. Es una lecci\u00f3n magistral sobre c\u00f3mo&nbsp;<strong><em>destil\u00f3<\/em><\/strong>&nbsp;<strong><em>la esencia de su obsesi\u00f3n<\/em><\/strong>. La historia de Picasso y sus toros, comenz\u00f3 el 12 de noviembre de 1945, en el taller del grabador Fernand Mourlot en Par\u00eds. A sus 64 a\u00f1os,&nbsp;<strong><em>Picasso, ya hab\u00eda asimilado todo lo que necesitaba de sus \u00eddolos, hab\u00eda filtrado esas ideas a trav\u00e9s de su personalidad y hab\u00eda producido un trabajo sorprendentemente prol\u00edfico, original e ingeniosamente conectado con la obra de sus predecesores.&nbsp;<\/em><\/strong>En el taller de Mourlot, Picasso, trabaj\u00f3 incansablemente por varios meses. A veces, los impresores llegaban en la ma\u00f1ana y encontraban a Picasso todav\u00eda trabajando. Cuando el taller cerr\u00f3 por Navidad, Picasso se llevaba su trabajo a casa. En palabras de Mourlot:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cLa primera impresi\u00f3n fue\u00a0<strong>un toro soberbio y bien redondeado.\u00a0<\/strong>Pens\u00e9 para m\u00ed mismo que eso era todo. Pero no. Picasso comenz\u00f3 a crear litograf\u00edas posteriores, cada una m\u00e1s recortada que la anterior.\u00a0<strong>Se dio cuenta que est\u00e1bamos desconcertados.\u00a0<\/strong>Hizo una broma,\u00a0<strong>sigui\u00f3 trabajando y luego produjo otro toro.<\/strong>\u00a0Y cada vez quedaba menos y menos del toro.\u00a0<strong>Sol\u00eda mirarme y re\u00edr. &#8216;Mira&#8230;&#8217; dec\u00eda,<\/strong>\u00a0<strong>&#8216;debemos darle este bocado al carnicero&#8217;\u201d<\/strong>.<\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"757\" height=\"432\" src=\"https:\/\/www.imagen.cl\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Captura-de-pantalla-2024-09-30-112206.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-1172\" srcset=\"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Captura-de-pantalla-2024-09-30-112206.png 757w, http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Captura-de-pantalla-2024-09-30-112206-300x171.png 300w\" sizes=\"(max-width: 757px) 100vw, 757px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Gompertz, explica que Picasso cre\u00f3 las im\u00e1genes a trav\u00e9s de un proceso de reducci\u00f3n o como \u00e9l lo llamaba, de<strong><em>&nbsp;\u2018destrucci\u00f3n\u2019, para llegar a la esencia del toro.<\/em><\/strong>&nbsp;<strong><em>Cre\u00f3 una imagen a partir de cada una de las etapas de aprendizaje y experiencia de su vida, revelando su proceso mental.&nbsp;<\/em><\/strong>Las diez litograf\u00edas que preceden a la versi\u00f3n final son como tomas descartadas de un director de cine o versos corregidos de un poeta.&nbsp;<strong><em>Material \u00fatil en su momento, pero innecesario para la versi\u00f3n final.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<ul>\n<li>La serie comienza con&nbsp;<strong><em>una imagen tradicional<\/em><\/strong>&nbsp;que se acerca a los grabados de toros creado por Goya en el siglo XVIII.<\/li>\n\n\n\n<li>El segundo boceto es&nbsp;<strong><em>algo m\u00e1s grueso y s\u00f3lido<\/em><\/strong>, similar a una interpretaci\u00f3n del Rinoceronte de Alberto Durero en 1515.&nbsp;<strong><em>Picasso a\u00fan est\u00e1 copiando.<\/em><\/strong><\/li>\n\n\n\n<li>En la tercera versi\u00f3n entra en escena el&nbsp;<strong><em>aut\u00e9ntico Picasso,<\/em><\/strong>&nbsp;<strong><em>diseccionando al animal como un carnicero<\/em><\/strong>&nbsp;y marcando todas las articulaciones.<\/li>\n\n\n\n<li>En la cuarta l\u00e1mina comienzan a aparecer&nbsp;<strong><em>l\u00edneas geom\u00e9tricas que presagian el cubismo.<\/em><\/strong>&nbsp;La cabeza del toro gira hacia el espectador.&nbsp;<strong><em>Cada vez Picasso es m\u00e1s Picasso.<\/em><\/strong><\/li>\n\n\n\n<li>Las versiones cinco, seis y siete son reminiscencias de una serie similar de dibujos realizados por el artista neerland\u00e9s Theo van Doesburg en 1917, en los que&nbsp;<strong><em>los animales quedan divididos en secciones para crear una composici\u00f3n general m\u00e1s equilibrada.<\/em><\/strong><\/li>\n\n\n\n<li>En las l\u00e1minas ocho y nueve Picasso llega a la conclusi\u00f3n de que&nbsp;<strong><em>menos, es m\u00e1s<\/em><\/strong>. Matisse fue un maestro reconocido del trazo; Picasso reta a su rival en su propio terreno.&nbsp;<strong><em>Se acaban los esquemas; desde este momento se trata de la pureza del dibujo.<\/em><\/strong><\/li>\n\n\n\n<li>La d\u00e9cima imagen muestra al artista&nbsp;<strong><em>recurriendo de nuevo a la experiencia.<\/em><\/strong>&nbsp;La cornamenta del animal ha variado, ya no es inmediatamente reconocible y empieza a recordar a una horca, un trazo lineal a mano alzada que Picasso ya hab\u00eda empleado tres a\u00f1os antes en su escultura&nbsp;<strong><em>Cabeza de toro<\/em><\/strong>&nbsp;de 1942, hecha con un sill\u00edn y un manubrio de bicicleta. El d\u00e9cimo toro tiene una cabeza diminuta y un ojo enorme, truco gr\u00e1fico que ven\u00eda practicando desde las&nbsp;<strong><em>Se\u00f1oritas de Avi\u00f1\u00f3n<\/em><\/strong>, en 1907.<\/li>\n\n\n\n<li><strong><em>Por fin, en la \u00faltima versi\u00f3n, todo encaja.<\/em><\/strong>&nbsp;Se trata de una imagen \u00fanica creada combinando pintura rupestre y abstracci\u00f3n moderna. Fruto de la experiencia de la mano del pintor y lo innovador de un procedimiento in\u00e9dito.&nbsp;<strong><em>El artista hab\u00eda tomado ideas de otros y reutilizado muchas propias.<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>La litograf\u00eda final de la serie parece estar compuesta de solo 12 l\u00edneas, pero sigue siendo, sin lugar a duda,&nbsp;<strong><em>un toro<\/em><\/strong>. Mourlot escribe:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cTodav\u00eda recordaba el primer toro y me dije a m\u00ed mismo:&nbsp;<strong>lo que no entiendo es que haya terminado donde realmente deber\u00eda haber comenzado. Y cuando miras esas l\u00edneas, no puedes imaginar cu\u00e1nto trabajo implic\u00f3\u201d.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La serie de litograf\u00edas de Picasso no s\u00f3lo muestran como una idea toma forma, sino de donde proceden.&nbsp;<strong><em>En la sencilla figura con la que Picasso culmina la secuencia radica la esencia del trabajo de toda una vida.<\/em><\/strong>&nbsp;Estaba lidiando con lo abstracto, lo que significaba reducir la obra a sus elementos gr\u00e1ficos m\u00e1s fundamentales. En palabras de Picasso:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cDos agujeros: ese es el s\u00edmbolo del rostro, suficiente para evocarlo sin representarlo. Lo m\u00e1s abstracto puede ser quiz\u00e1s la cumbre de la realidad\u201d.<\/em><\/strong><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Durante toda una vida, construimos estructuras con el fin de evitar el sufrimiento.<\/em><\/strong>&nbsp;<strong><em>Nos armamos una fortaleza material y conceptual para protegernos.<\/em><\/strong>&nbsp;El punto es que estas fortalezas tambi\u00e9n nos aprisionan. Soltar implica trascender nuestros modelos mentales. Descartar lo superfluo nos da m\u00e1s tiempo, energ\u00eda y recursos para invertir en lo esencial. Ramon Bay\u00e9s, profesor em\u00e9rito de la Universidad de Barcelona, con sus l\u00facidos 94 a\u00f1os, en su libro&nbsp;<strong><em>Un largo viaje por la vida,&nbsp;<\/em><\/strong>explica que la vida es cambio. Por lo tanto, debemos evitar un apego excesivo a nuestras creencias, ya que no somos nuestras opiniones. Bay\u00e9s, sostiene que la persona no es el cerebro, no es el cuerpo, no es la familia, no es el grupo con el que comparte ilusiones y v\u00ednculos, gustos o valores, no es el contexto f\u00edsico, cultural, social y emocional en que nace y transcurre su vida. Bay\u00e9s afirma que&nbsp;<strong><em>la persona es el viaje<\/em><\/strong>. Escribe:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cUn viaje siempre \u00fanico, irrepetible, interactivo, continuamente cambiante, una biograf\u00eda en constante evoluci\u00f3n desde el nacimiento hasta la muerte,<\/em><\/strong><em>&nbsp;a menudo a trav\u00e9s de niebla, espejismos, ansiedad o dudas, de destellos de conocimiento, felicidad, libertad, justicia o amor, en b\u00fasqueda del mapa de nuestras particulares minas del rey Salom\u00f3n\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Vale la pena el esfuerzo de simplificar. Necesitamos revisar regularmente nuestras maletas, aligerar la carga y volver a empacar,<\/em><\/strong>&nbsp;haci\u00e9ndonos regularmente la pregunta de Koyie:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201c\u00bfTodo esto te hace feliz?\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Richard Leider en su libro&nbsp;Repacking Your Bags,&nbsp;cuenta que, para una caminata en Tanzania, decidi\u00f3 llevar una mochila nueva. Era un modelo ultraligero de alta tecnolog\u00eda, y la llen\u00f3 de todas las cosas que imagin\u00f3 necesarias para un viaje seguro. Mientras caminaban, Koyie, su gu\u00eda mas\u00e1i, no paraba de mirar la mochila. 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