{"id":1112,"date":"2024-07-01T15:03:00","date_gmt":"2024-07-01T18:03:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.imagen.cl\/blog\/?p=1112"},"modified":"2024-07-01T15:03:00","modified_gmt":"2024-07-01T18:03:00","slug":"reformular-la-existencia","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.imagen.cl\/blog\/index.php\/2024\/07\/01\/reformular-la-existencia\/","title":{"rendered":"Reformular la existencia"},"content":{"rendered":"\n<p>El general Charles de Gaulle l\u00edder de la resistencia francesa contra la Alemania nazi, tuvo tres hijos. Sin embargo, como relata Jonathan Fenby en el libro&nbsp;<strong><em>The General: Charles de Gaulle and the France He Saved,<\/em><\/strong>&nbsp;a nadie le dedic\u00f3 tanta atenci\u00f3n y ternura como a&nbsp;<strong><em>su hija Anne, afectada con s\u00edndrome de Down.<\/em><\/strong>&nbsp;De Gaulle demostr\u00f3 un amor por su hija que sobrepas\u00f3 las expectativas y el estigma de su tiempo. En sus palabras:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cPara m\u00ed, Anne ha sido una gran prueba, pero tambi\u00e9n una bendici\u00f3n.<\/em><\/strong><em>&nbsp;Es mi alegr\u00eda y me ha ayudado mucho a superar todos los obst\u00e1culos y todos los honores.&nbsp;<strong>Gracias a Anne he ido m\u00e1s lejos, he conseguido superarme\u201d.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Parece claro que para los humanos la empresa de ser feliz no es sencilla.<\/em><\/strong>&nbsp;A medida que crecemos, adoptamos y nos vemos influidos por numerosas expectativas, muchas de las cuales probablemente nunca se concretar\u00e1n.&nbsp;<strong><em>Las expectativas son fuertes esperanzas, ilusiones o creencias sobre lo que suceder\u00e1 o sobre lo que lograremos, cosas que deseamos profundamente.<\/em><\/strong>&nbsp;La expectativa est\u00e1 ligada a la obtenci\u00f3n de un resultado; en su ausencia, genera decepci\u00f3n, dolor, culpa y una sensaci\u00f3n de carencia e impotencia.&nbsp;<strong><em>Las expectativas se presentan en todos los aspectos de nuestra vida, desde nuestras finanzas y relaciones personales hasta nuestra salud, el trabajo, la pol\u00edtica, la din\u00e1mica familiar, el f\u00fatbol, las vacaciones y hasta en la relaci\u00f3n con nosotros mismos.<\/em><\/strong>&nbsp;Son omnipresentes. Cuando no se cumplen, emergen sentimientos como la depresi\u00f3n, la ansiedad y la decepci\u00f3n.&nbsp;<strong><em>Sufrimos cuando nuestras expectativas sobre la realidad superan nuestra experiencia actual.<\/em><\/strong>&nbsp;Esta discrepancia, que podemos llamar&nbsp;<strong><em>brecha de expectativas<\/em><\/strong>, se origina por tres factores principales:<\/p>\n\n\n\n<ul>\n<li>Nuestra imaginaci\u00f3n.<\/li>\n\n\n\n<li>Las influencias de nuestro entorno.<\/li>\n\n\n\n<li>Nuestras experiencias previas.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p><strong><em>Las expectativas pueden ser autoimpuestas o impuestas por otros, lo que nos lleva a asumir una responsabilidad excesiva, incluyendo eventos y condiciones que escapan a nuestro control.<\/em><\/strong>&nbsp;Esta mentalidad nos expone a un estr\u00e9s constante.&nbsp;<strong><em>Las expectativas no garantizan nada, son simplemente esperanzas.<\/em><\/strong>&nbsp;Andr\u00e9 Comte-Sponville, considerado uno de los m\u00e1s importantes fil\u00f3sofos contempor\u00e1neos, en su libro&nbsp;<strong><em>La felicidad, desesperadamente<\/em><\/strong>, propone que la felicidad se logra cuando dejamos de tener falsas esperanzas. La ausencia de esperanzas, la&nbsp;<strong><em>\u2018des-esperaci\u00f3n\u00b4&nbsp;<\/em><\/strong>de la que habla, no es tristeza, ni menos nihilismo, renuncia o resignaci\u00f3n:&nbsp;<strong><em>es m\u00e1s bien la sabidur\u00eda de no tener expectativas desmesuradas o falaces y poner todo nuestro empe\u00f1o en nuestra voluntad y capacidad de acci\u00f3n<\/em><\/strong>. Compte-Sponville, comenta que leyendo el libro&nbsp;<strong><em>Le yoga,&nbsp;<\/em><\/strong>de Mircea Eliade, se encontr\u00f3 con una cita del&nbsp;<strong><em>Mahabharata<\/em><\/strong>, el libro inmemorial de la espiritualidad india, que dice:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cSolo es feliz el que ha perdido toda esperanza,&nbsp;<strong>pues la esperanza es la mayor tortura y<\/strong>&nbsp;<strong>la desesperaci\u00f3n, la mayor felicidad\u201d.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Este es el enfoque que incorpor\u00f3 en su vida el ingeniero egipcio Mo Gawdat, que tras una exitosa carrera como director comercial de Google [X], en 2001, pas\u00f3 por una profunda depresi\u00f3n. Gawdat, lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n que la&nbsp;<strong><em>felicidad es ausencia de infelicidad<\/em><\/strong>, y que, para ser felices, debemos&nbsp;<strong><em>aprender a estar satisfechos con lo que tenemos<\/em><\/strong>. En sus palabras:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cNos sentimos felices cuando los acontecimientos de nuestra existencia se ajustan a nuestras expectativas<\/em><\/strong><em>, a nuestras esperanzas y deseos sobre c\u00f3mo deber\u00eda ser la vida\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Lo que diferencia a Gawdat de otros autores y gur\u00fas que escriben y hablan sobre la felicidad, es que, en 2014, su hijo Ali de tan solo 21 a\u00f1os muri\u00f3 repentinamente<\/em><\/strong>&nbsp;durante lo que deber\u00eda haber sido una cirug\u00eda de rutina, y su matrimonio colaps\u00f3 a ra\u00edz del duelo. Por lo tanto, este ingeniero que hab\u00eda elaborado un&nbsp;<strong><em>algoritmo para la felicidad<\/em><\/strong>&nbsp;tuvo que ponerlo a prueba en las condiciones m\u00e1s extremas imaginables. En el primer p\u00e1rrafo de su libro&nbsp;<strong><em>Solve for Happy<\/em><\/strong>, Gawdat escribe:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cDiecisiete d\u00edas despu\u00e9s de la muerte de mi maravilloso hijo, Ali<\/em><\/strong><em>, empec\u00e9 a escribir y no pude parar. Mi tema era la felicidad;&nbsp;<strong>una cuesti\u00f3n improbable<\/strong>, dadas las circunstancias\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Gawdat trat\u00f3 de poner en pr\u00e1ctica lo que comprendi\u00f3 sobre la felicidad, y de c\u00f3mo absorber la tristeza que nunca podr\u00e1 resolverse y aun as\u00ed encontrar formas significativas de seguir adelante.&nbsp;En la entrevista&nbsp;<strong><em>How to be happy: the happiness equation revealed?&nbsp;<\/em><\/strong>Gawdat dijo:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cNo se trata de si ves el vaso medio lleno o medio vac\u00edo, se trata de lo que esperabas y como respondes.<\/em><\/strong><em>&nbsp;Si a una persona que espera que su vaso est\u00e9 siempre lleno hasta el borde se le entrega uno hasta la mitad, la decepci\u00f3n s\u00f3lo se ver\u00e1 agravada por la rabia ante la injusticia de eso. Esta persona no puede ver el agua que tiene debido a su fijaci\u00f3n en el agua extra que cree que deber\u00eda estar ah\u00ed por derecho\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La vida trae consigo cambios y p\u00e9rdidas. No todo est\u00e1 bajo nuestro control, pero siempre hay cosas por las que podemos estar agradecidos. En su libro&nbsp;<strong><em>That Little Voice In Your Head<\/em><\/strong>, Gawdat afirma que los&nbsp;<strong><em>pensamientos negativos<\/em><\/strong>&nbsp;son la principal fuente de nuestra infelicidad, ya que las ideas son la m\u00e1s inmersiva de las experiencias. En sus palabras:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cEn mi investigaci\u00f3n he descubierto que&nbsp;<strong>los pensamientos, y solo los pensamientos, son la principal causa individual de nuestro nivel de felicidad. Esa vocecita en nuestra cabeza influye en nuestro \u00e1nimo en mayor medida que las m\u00e1s duras circunstancias que nos toque padecer\u201d.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Gawdat afirma que nuestro cerebro, pese a su gran complejidad, es una m\u00e1quina predecible.<\/em><\/strong>&nbsp;Basado en sus conocimientos en programaci\u00f3n, neurociencia y la experiencia de la repentina muerte de su hijo, sintetiz\u00f3 lo aprendido sobre la felicidad, en un&nbsp;<strong><em>m\u00e9todo de pensamiento<\/em><\/strong>, que comienza cuando tomamos consciencia de lo que est\u00e1 ocurriendo. Parte con la simple pregunta:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u00bfEres feliz?<\/em><\/strong>&nbsp;Si lo somos, solo queda disfrutar plenamente de nuestra experiencia vital.&nbsp;<strong><em>Pero si la respuesta es \u2018No\u2019, entonces tenemos que responder cuidadosamente a la siguiente pregunta:<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u00bfQu\u00e9 sientes?&nbsp;<\/em><\/strong>Nuestras emociones&nbsp;<strong><em>modelan la forma en que pensamos nuestras circunstancias presentes y nuestras posibilidades futuras.<\/em><\/strong>&nbsp;Cada pensamiento despierta una emoci\u00f3n ligeramente diferente, pero, en el centro de todo, un pensamiento muy espec\u00edfico es el que desencadena la tormenta. En palabras de Gawdat:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cLa envidia<\/em><\/strong><em>, por ejemplo, es una emoci\u00f3n desencadenada por el pensamiento&nbsp;<strong>\u2018Me gustar\u00eda tener lo que tiene esa persona y yo no tengo\u2019.<\/strong>&nbsp;Es una comparaci\u00f3n entre lo que nos gustar\u00eda tener (y otro tiene) y lo que en realidad poseemos\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Reconocer nuestras emociones para descubrir los pensamientos que las gatillan nos ayuda<\/em><\/strong>, entre otras cosas, a diferir nuestras reacciones autom\u00e1ticas, y abrirnos a la opci\u00f3n de explorar acciones m\u00e1s adecuadas.&nbsp;<strong><em>Toda emoci\u00f3n tiene como detonante un pensamiento.<\/em><\/strong>&nbsp;La siguiente pregunta del m\u00e9todo es:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u00bfCu\u00e1l es el detonante?,&nbsp;<\/em><\/strong>esta pregunta, nos ayuda a profundizar para encontrar ese pensamiento exacto, la idea precisa, que nos facilitar\u00e1 abordar la causa ra\u00edz de nuestra sensaci\u00f3n. Parece f\u00e1cil, pero Gawdat advierte:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cUn pensamiento despierta una emoci\u00f3n, que a su vez desencadena m\u00faltiples pensamientos,<\/em><\/strong><em>&nbsp;mientras nuestro cerebro intenta analizar la situaci\u00f3n desde todos los \u00e1ngulos. En este proceso, nuestra percepci\u00f3n de los acontecimientos se mezcla con nuestras emociones, conjeturas, inseguridades e interpretaciones de la situaci\u00f3n\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>El problema es que nuestro cerebro narrador nunca nos dice lo que ha ocurrido, nos dice lo que cree que ha sucedido.&nbsp;<\/em><\/strong>Nos quiere vender la ilusi\u00f3n de que tiene la raz\u00f3n.&nbsp;<strong><em>Se ocupa de advertir riesgos, imaginar amenazas, rumiar emociones y recuerdos.<\/em><\/strong>&nbsp;Por lo que luego de identificar esa idea gatilladora de sensaciones, tenemos que preguntarnos:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u00bfEs esto cierto?&nbsp;<\/em><\/strong>Gawdat propone cuatro reglas para validar la certidumbre de nuestras percepciones:<\/p>\n\n\n\n<ol type=\"1\" start=\"1\">\n<li><strong><em>No aceptar pensamientos no confirmados por los sentidos.<\/em><\/strong>&nbsp;Nuestros sentidos son la principal fuente de informaci\u00f3n de nuestro sistema.<\/li>\n\n\n\n<li><strong><em>Todo lo que no sea el \u2018aqu\u00ed y ahora\u2019 es una ficci\u00f3n.<\/em><\/strong>&nbsp;Si nuestros pensamientos llevan el sello de un tiempo pasado o futuro, o si ocurren en otro lugar, tendremos buenas razones para ponerlos en duda.<\/li>\n\n\n\n<li><strong><em>El drama no es la verdad.<\/em><\/strong>&nbsp;Cualquier indicio de una emoci\u00f3n intensa en la manera de pensar es una se\u00f1al de que estamos respondiendo a algo diferente a lo que realmente ha acontecido.<\/li>\n\n\n\n<li><strong><em>El trauma no es la verdad.&nbsp;<\/em><\/strong>A menudo los pensamientos que tenemos respecto a un evento reciben la influencia de cosas que ocurrieron en otros tiempos: c\u00f3mo me trat\u00f3 mi madre durante la infancia, mi \u00faltima ruptura sentimental, las tradiciones de la cultura en que crec\u00ed, mis creencias sobre c\u00f3mo se deben hacer las cosas, etc\u00e9tera.<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p><strong><em>Para que un pensamiento sea considerado verdadero nuestra mente tiene que aportar evidencias<\/em><\/strong>. Sin evidencias, los pensamientos negativos deber\u00edan descartarse autom\u00e1ticamente. Simplemente olvidarlos. Gawdat aconseja:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cNo pierdas un minuto de tu tiempo sinti\u00e9ndote infeliz por una broma de la vida.<\/em><\/strong><em>&nbsp;\u00bfPor qu\u00e9 ibas a dejarte perturbar por una falsedad?\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Si despu\u00e9s de investigar, la afirmaci\u00f3n demuestra ser verdadera, debemos avanzar a la pregunta:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u00bfPuedes hacer algo al respecto?&nbsp;<\/em><\/strong>No basta con un buen an\u00e1lisis, un chispazo de lucidez y una decisi\u00f3n clara de lo que conviene hacer.&nbsp;<strong><em>Necesitamos pasar a la acci\u00f3n.<\/em><\/strong>&nbsp;En palabras de Gawdat:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cEl mero hecho de pensar en actuar har\u00e1 que te sientas mejor.<\/em><\/strong><em>&nbsp;Esto es as\u00ed porque&nbsp;<strong>la positividad de pensar en lo posible elimina la negatividad de la resignaci\u00f3n y la impotencia\u201d.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, a veces ocurren cosas que no tenemos el poder de cambiar. Eventos duros y abrumadores que son una realidad de la vida. Si es esta la condici\u00f3n, aqu\u00ed nos hacemos la siguiente pregunta:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u00bfPuedes aceptarlo y comprometerte?&nbsp;<\/em><\/strong>Aprender a aceptar, forma parte de las reglas del juego. Aceptar nos brinda el poder definitivo de elegir nuestro propio destino y estado de felicidad.&nbsp;<strong><em>Elegir ser siempre feliz, no por lo que la vida nos ofrece, sino por la manera en que hemos decidido afrontar todo lo que la existencia pone en nuestro camino.<\/em><\/strong>&nbsp;En palabras de Gawdat<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cYo elijo creer que todo en la vida, incluso el sufrimiento, tiene un lado bueno.<\/em><\/strong><em>&nbsp;No hay nada absolutamente malo. No ver el lado bueno de una situaci\u00f3n nos vuelve sesgados. Rechazamos y nos quejamos de nuestras circunstancias\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Viktor Frankl, en su libro&nbsp;<strong><em>El hombre en busca de sentido<\/em><\/strong>, escribi\u00f3 que la felicidad, es una consecuencia de vivir una vida llena de sentido y prop\u00f3sito. Frankl sobrevivi\u00f3 a los campos de concentraci\u00f3n nazi y ayud\u00f3 a muchos otros a hacerlo. Encontr\u00f3 un prop\u00f3sito para su vida, que consist\u00eda en&nbsp;<strong><em>ayudar a otros a encontrar significado en las suyas<\/em><\/strong>. Seg\u00fan Frankl, lo que verdaderamente importa no es el sentido de la vida como teor\u00eda,&nbsp;<strong><em>sino el sentido pr\u00e1ctico que una persona le da a su vida.&nbsp;<\/em><\/strong>En palabras de Frankl:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cUno no debe buscar un significado abstracto de la vida.&nbsp;<strong>Cada uno tiene su propia vocaci\u00f3n o misi\u00f3n espec\u00edfica en la vida para realizar una tarea concreta\u201d.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Gawdat, luego de la muerte de su hijo, se propuso la misi\u00f3n de ayudar a mil millones de personas a ser m\u00e1s felices, difundiendo el mensaje de que la felicidad se puede aprender y compartir.&nbsp;<strong><em>Reformul\u00f3 su existencia para aportar una perspectiva que conecta su experiencia personal con este desaf\u00edo humano fundamental.&nbsp;<\/em><\/strong>En sus palabras:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cSi priorizamos nuestra felicidad, recordaremos que la felicidad es una decisi\u00f3n que tomamos cada d\u00eda.<\/em><\/strong><em>&nbsp;Descubriremos hasta qu\u00e9 punto hemos desperdiciado nuestra vida persiguiendo falsos objetivos que nunca nos han hecho felices. Entonces, y solo entonces, haremos del mundo un lugar mejor,&nbsp;<strong>porque lo \u00fanico que seremos capaces de cambiar es a nosotros mismos, y la \u00fanica forma de cambiar el mundo consistir\u00e1 en que nosotros, t\u00fa y yo, cambiemos\u201d.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Compte-Sponville, reafirma la idea que el deseo es la esencia misma del hombre. Si no hay deseo, no hay humanidad: no ser\u00edamos m\u00e1s que robots o zombis. Pero de la misma forma la esperanza es la ra\u00edz de nuestro sufrimiento.&nbsp;<strong><em>Lo que distingue a la esperanza de la voluntad, es que una esperanza es un deseo cuya satisfacci\u00f3n no depende de nosotros; a diferencia de la voluntad, que, por el contrario, es un deseo cuya satisfacci\u00f3n s\u00ed depende de nosotros.<\/em><\/strong>&nbsp;Por lo tanto, no se trata de erradicar el deseo, sino de educarlo, de iluminarlo, de transformarlo.&nbsp;<strong><em>Compte-Sponville nos recuerda que no debemos tratar de amputar nuestra parte de locura, de esperanza y por tanto de angustia y temor. Sino que nos invita a desarrollar nuestra sabidur\u00eda, capacidad de acci\u00f3n y de amar.&nbsp;<\/em><\/strong>Anne de Gaulle falleci\u00f3, en febrero de 1948 a la edad de 20 a\u00f1os. Tras su muerte, su padre le dijo a su esposa Yvonne:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cAhora, ella es como los dem\u00e1s\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En octubre de 1948, Yvonne de Gaulle, puso en marcha una fundaci\u00f3n con el prop\u00f3sito de proveer cuidado y apoyo a ni\u00f1as y j\u00f3venes con discapacidades intelectuales, facilitando tanto el cuidado diario como actividades que promueven el bienestar y la inclusi\u00f3n social. Charles de Gaulle muri\u00f3 en noviembre de 1970, y fue enterrado al lado de su hija Anne. De Gaulle le hab\u00eda dicho a su bi\u00f3grafo Jean Lacouture:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cSin Anne, tal vez nunca hubiera hecho lo que hice. Ella me dio el coraz\u00f3n y la inspiraci\u00f3n\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El general Charles de Gaulle l\u00edder de la resistencia francesa contra la Alemania nazi, tuvo tres hijos. 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